El último día del general Bachelet.

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El último día del general Bachelet

GENERAL Alberto Bachelet Martínez: torturado por sus camaradas de armas.

En esta celda estuvieron -junto a otros en esta cárcel- víctimas de la persecución fascista, los siguientes oficiales de la Fuerza Aérea de Chile, apresados y torturados por la Fiscalía de Aviación. Delito: su espíritu revolucionario”, reza la proclama firmada en marzo de 1974 por el general Alberto Bachelet y un grupo de oficiales de la institución detenidos en la Cárcel Pública de Santiago, por oponerse al golpe militar.
Tras ser juzgado por el delito de “traición a la patria”, el general Alberto Bachelet Martínez murió el 12 de marzo de 1974 debido a un infarto al miocardio producto de torturas sufridas en la Academia de Guerra Aérea (AGA). El general Fernando Matthei, más tarde miembro de la Junta Militar, era el director de esa Academia.
A casi cuarenta años, en medio de la investigación del ministro Mario Carroza, el cual dictó a mediados de julio dos procesamientos por el delito de tortura con resultado de muerte en contra de dos coroneles (r) de la Fach,Punto Final recoge el testimonio de detenidos que estuvieron junto al general Bachelet hasta el día de su muerte, víctimas del proceso “Aviación contra Bachelet y otros”. Afirman que la Fuerza Aérea detuvo, torturó y asesinó a miembros de sus filas por no plegarse al golpe militar, y destacan que la responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos es institucional y no individual.
En este sentido, el comandante (r) de la Fach Ernesto Galaz, compañero de celda del general Bachelet en la Cárcel Pública, afirma que “el abogado de la familia, Isidro Solís, ha señalado casi expresamente que la Fach no tiene responsabilidad institucional en la muerte del general Bachelet. Solís, quien fue ministro de Justicia del gobierno de Michelle Bachelet, es además abogado de la Fach en el caso de la tragedia de Juan Fernández. Entiendo que él está defendiendo a su cliente. Pero hubo una política institucional que llevó a los coroneles (r) Edgar Ceballos Jones y Ramón Cáceres Jorquera a aplicar torturas a uniformados y civiles de la Fach detenidos en la AGA”.

LA ANTESALA DEL INFARTO

Para el golpe militar, el general Alberto Bachelet era director de la Secretaría Nacional de Distribución, encargada de organizar la distribución de alimentos y suministros básicos a la población. La Fach lo había comisionado para ese cargo, en medio de la crisis de desabastecimiento que golpeaba al país debido al boicot ejercido por el sector empresarial con el propósito de crear inestabilidad y caos que afectara al gobierno de la Unidad Popular.
El 11 de septiembre de 1973, el general Bachelet sufrió su primera detención, pero sólo duró unas horas. El 14 de septiembre, el oficial Ernesto Galaz, fue detenido y trasladado al subterráneo del Ministerio de Defensa. Allí se encontró con el general Alberto Bachelet, el capitán Raúl Vergara, y el coronel Rolando Miranda. “Los cuatro oficiales de la Fach fuimos interrogados y luego enviados en un camión militar al Regimiento de Artillería Antiaérea de Colina. Fuimos los primeros efectivos de la institución detenidos en ese lugar”. Para Ernesto Galaz, “la intención era hacer un escarmiento en la institución. Se instaló un Consejo de Guerra que pretendía condenarnos por ‘traición a la patria’ con sentencia de muerte inmediata. Pero aparecieron más y más nombres y eso engolosinó a los investigadores, de manera que se agrandó tanto el proceso que la idea primitiva desapareció.
El 20 de septiembre con una parafernalia bélica de soldados con ametralladoras, nos llevaron a los cuatro en un helicóptero a la Academia de Guerra Aérea, que se transformó en centro de detención y tortura. En los subterráneos de la AGA fuimos dejados de pie en los cuatro rincones de una pieza, encapuchados y con las manos amarradas a la espalda. Estuvimos unos dos días en esa condición, sin beber agua. Recibimos patadas y bofetadas. Sentí quejarse al general Bachelet y al coronel Rolando Miranda. Ambos padecían afecciones cardiacas”.
El 22 de septiembre de 1973 el general Alberto Bachelet fue trasladado al hospital de la Fach, debido a un cuadro cardiaco isquémico agudo. Luego fue trasladado a su hogar bajo arresto domiciliario. “Fui sometido a torturas durante treinta horas y finalmente enviado al hospital Fach con un isquemia, que es la antesala del infarto”, escribió el 16 de octubre a su hijo Alberto y a sus nietos que residían en Australia. Y prosigue: “Me encontré con camaradas de la Fach a los que he conocido por veinte años, alumnos míos, que me trataron como un delincuente o como a un perro”.
Los oficiales Galaz, Miranda y Vergara siguieron detenidos. Apareció en escena el fiscal general Orlando Gutiérrez Bravo. “Frente al fiscal Gutiérrez nos torturaron; nos enterraron agujas en los dedos, recibimos golpes en los riñones, nos levantaban con una cuerda entre las piernas para dañar los testículos. Esto con el propósito de obtener declaraciones que dieran satisfacción a la preconcebida verdad que sostenían el fiscal y sus torturadores. Nos acusaban de haber tenido contacto con el ‘enemigo’, de ser aliados de partidos terroristas y de estar involucrados en planes antinacionales”, señala Galaz.
El comandante Ernesto Galaz agrega que “en los subterráneos de la AGA en menos de diez días se encontraban detenidos alrededor de setenta miembros de la Fach. Más de 200 personas habían sido sometidas a interrogatorios, con más o menos apremios de acuerdo a lo que declaraban. A mediados de diciembre fuimos trasladados a la Academia Politécnica Aeronáutica (Base Aérea El Bosque), donde presencié la muerte del cabo segundo José Enrique Espinoza -de un balazo- el 26 de octubre de 1973, caso que hoy también investiga el juez Carroza. Este traslado tenía por propósito que los detenidos nos repusiéramos de las lesiones sufridas en la AGA para llegar sin señales de tortura a la Cárcel Pública”.
En ese tiempo, a fines de 1973, Fernando Matthei es nombrado director de la Academia de Guerra Aérea. Durante 1974, con Matthei a la cabeza, siguió funcionando la Fiscalía de Aviación y hubo torturas y muertes en los sótanos de la AGA.

EL ULTIMO ARRESTO

El 18 de diciembre de 1973, el general Alberto Bachelet fue arrestado por tercera vez y llevado a la Cárcel Pública, donde compartió celda con los oficiales Jorge Poblete, Carlos Ominami Daza, Rolando Miranda, Ernesto Galaz y Jorge Silva. El 11 de marzo de 1974 el general Bachelet es sacado de la Cárcel Pública por orden del general Orlando Gutiérrez y llevado otra vez a la AGA para ser interrogado. El general Bachelet había confidenciado al doctor Alvaro Yáñez del Villar, ex médico de la Fach, que se sentía muy mal. ‘Estoy inquieto, me han avisado que me llevarán de nuevo a la AGA’. Ese era un aviso siniestro, porque sabíamos que venían días muy duros. De la AGA incluso no había la certidumbre de volver. Le dije: quédate tranquilo Beto, a ti no te van a hacer nada porque eres general, anda con tranquilidad”, recuerda el doctor Yáñez. Agrega que el general Bachelet regresó de la Academia de Guerra a medianoche. “Estoy bien no se preocupen”, señaló.

TORTURA Y MUERTE

“Al día siguiente en la mañana -dice el doctor Yáñez- lo volví a ver muy desmejorado, pálido. ¿Qué te pasó, cómo te trataron?, le pregunté. ‘Me tuvieron amarrado y encapuchado de pie por cinco a seis horas, escuchando los gritos de una mujer a la que estaban torturando y a quien le hacían preguntas para que declarase en mi contra. Eso me descompuso terriblemente. Me sentía angustiado, emocionado, con impotencia y temor de lo que podría pasarle a esa mujer’”.
Según el doctor Yáñez del Villar, esa tortura contra el general Bachelet se puede describir como “una sesión de estrés: colocar a una persona en situación de tensión extrema. Un individuo normal lo puede tolerar, pero en el caso de Bachelet se reunían varios aspectos de alto riesgo. Someter a una persona con un daño cardiaco a horas de inmovilidad de pie es condenarlo a que, en algún momento, tenga un colapso circulatorio y caiga desmayado. Alberto Bachelet tenía como antecedente un infarto y una descompensación reciente. El estrés sicológico determina liberación de sustancias que causan exitabilidad cardiaca y en ocasiones arritmia, que pueden ser muy severas y hasta mortales.
El tratamiento recibido por el general Bachelet en la AGA fue un acto premeditado destinado a causarle la muerte. Esa mañana le tomé el pulso y estaba con arritmia total y colapsando rápidamente. Le pedí que se fuera a acostar y tomara sus medicamentos. Te voy a ver luego -le dije-. Al poco rato se desmayó en su celda, estaba inconsciente. Salí corriendo a buscar al alcaide de la Cárcel Pública y le dije que debíamos llevar al general Bachelet a una Unidad de Cuidados Intensivos porque estaba muy grave y podía morir.
La cárcel se encontraba a diez minutos del Hospital J.J. Aguirre, pero el alcaide me contestó: ‘No lo puedo enviar a un hospital sin autorización de la Fach’. Pida autorización por teléfono. ‘No puedo, lo tengo que hacer por oficio, y además no tengo quien lo acompañe’, Mándeme a mí, encadenado, en la ambulancia; yo lo acompaño. ‘No puedo hacerlo’, contestó el alcaide. Volví donde el Beto que ya estaba sin respirar y sin pulso. Había muerto. Empezamos las maniobras de reanimación, por unos 25 minutos, masaje cardiaco y respiración boca a boca. En el intertanto, fue traslado a la enfermería de la cárcel, pero no logramos provocar una onda de pulso útil que se mantuviese. A medida que pasaban los minutos, aumentaba el riesgo de un daño cerebral y la muerte definitiva”. El doctor Yáñez recuerda que al momento del deceso del general Bachelet estaban presentes los capitanes Jorge Silva y Carlos Carbacho.

SE VENIA EL GOLPE MILITAR

Con meses de anticipación al golpe, grupos de oficiales y suboficiales de la Fach advirtieron las maniobras conspirativas del alto mando. Mario González, suboficial, recibió tortura sicológica en la AGA, y estuvo preso en la Cárcel Pública. Recuerda que “a fines de los 60 sufrimos presión política dentro de la Fuerza Aérea, pero todavía no nos dábamos cuenta de cuál era su propósito. Se formaron compañías antidisturbios, se especializó personal en el extranjero. Cuando consultábamos sobre el tema, nos respondían que era para disolver manifestaciones en las poblaciones. Nos sentíamos observados y controlados, sobre todo aquellos que reclamábamos mantener el profesionalismo dentro de la institución. A principios del 70 altos mandos de la institución complotan contra la autoridad. Con el triunfo de la Unidad Popular y el presidente Allende en el poder, estos hechos se exacerbaron. Fue tal la presión que sufrí, que en 1972 solicité traslado desde el Grupo de Aviación Nº 7, donde había trabajado por cerca de catorce años. Denunciamos la sedición que se promovía en la oficialidad, pero no hubo reacción por parte de la Unidad Popular”.

PROCESO “AVIACION CONTRA BACHELET Y OTROS”

Ernesto Galaz afirma: “Hemos luchado por muchos años para que la Corte Suprema revise el proceso caratulado ‘Contra Bachelet y otros’, el cual se realizó en la Academia de Guerra Aérea en los primeros meses de 1974 y estuvo plagado de aberraciones jurídicas. Han aparecido antecedentes categóricos que demuestran que las declaraciones del proceso fueron obtenidas bajo tortura, además de otras infracciones a las normas del debido proceso. Sin embargo, la Corte Suprema ha rechazado en dos oportunidades esta petición. Estamos a la espera de la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos ante la denegación de justicia en Chile”.
El suboficial Mario González asegura que “la justicia todavía nos tiene caratulados como ‘traidores a la patria’. Nos mantuvimos leales a nuestro juramento, a la Constitución y a las leyes. La sociedad chilena debiera resaltar este ejemplo para que al soldado del futuro no se le utilice en la sedición contra la autoridad legalmente constituida. Las Fuerzas Armadas no han sido reestructuradas, sigue la obediencia ciega, no hay obediencia reflexiva. Si una orden es ilegal, el subalterno está en la obligación de rechazarla. Así sería muy difícil la sedición en la institución armada”.

ISABEL DIAZ MEDINA

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 769, 26 de octubre, 2012)

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General  Alberto Bachellet

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