Dinos, Elo, si aún estás en el retén. Si oyes los ecos de las voces de los presos del setenta y tres, si las huellas de las manos que nos enseñaron a levantar el puño siguen en las paredes, si un paco cómplice te ofreció un vaso de leche caliente, si te susurró aguante Elo, que vamos a ganar. Dime, Elo, si ya encabezas de nuevo las marchas, cubriendo los huecos de Diego y Ezequiel. Dime, Elo, cuando podré abrazarte, cuando podremos recitar a Huidobro, citar a Miguel Enríquez, reconocernos en la matriz Mirista, como este Enero en Asunción-.

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