Krassnoff: la porfiada memoriaPeriodista. Miembro del directorio de TVN, ex Directora.
Jamás olvidaré ese borrascoso atardecer del 3 de junio de 1975.
Ni el chirrido de la enorme puerta de hierro deslizándose por el suelo de esa tierra maldita. Apenas un par de horas antes me encontraba ayudando a mis hijos
a hacer sus tareas escolares, cuando una patrulla de la DINA irrumpió violentamente en mi casa y me conminó a subir a un vehículo. Uno de mis captores me cubrió los ojos con una tela adhesiva
y un par de anteojos para el sol. Entonces la camioneta de vidrios polarizados inició una enloquecida carrera que concluyó frente a un recinto que, deduje, por el declive del terreno y el frío que calaba los huesos, estaba ubicado a los pies de la cordillera. Las manos ásperas del conductor me empujaron con violencia hacia afuera.
Luego, atravesé a tientas el umbral de un portón y me quedé parada, tiritando de miedo ante un paisaje invisible, tratando de descifrar los misteriosos sonidos que contiene el silencio. |
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