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Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.


Gran Bretaña y Chile 50 años después del golpe chileno

Chilenos en Gran Bretaña

Hundreds of thousands of Chileans were forced into exile after the coup, with more than 3,000 settling in Britain. The Joint Working Group for Refugees from Chile (JWG), alongside the Chile Solidarity Campaign, the Chile Committee for Human Rights (CCHR), the World University Service (WUS) and Academics for Chile (AFC), campaigned to receive them. British families sponsored political prisoners via a scheme run by CCHR, facilitated by the JWG, and welcomed them into their homes when they arrived as refugees.

Sara De Witt, leaving Chile.

Sara De Witt, leaving Chile.

Hernando Fernandez-Canque, leaving Chile
Sara De Witt, leaving Chile.
Hernando Fernandez-Canque, leaving Chile

The Joint Working Group for Refugees from Chile (JWG)

The JWG was an organisation with charitable status set up in 1974 in response to the emergency created by the Chilean coup. It was financed by a grant from the Home Office until 1979 when the Conservative government stopped it and raised funds from trusts and individuals. It worked closely with other solidarity organisations to help Chileans secure visas, lobby the government for better conditions for refugees and help them adjust to life in Britain. Use the arrows below to scroll through one of their reports on refugees in Britain and see below for a short documentary film, “They Came in the Morning” the JWG made for the BBC in 1981.

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World University Service (WUS)

As well as scholarship programmes for refugee students and academics, WUS had a campaigns unit which organised seminars, conferences, and published reports.

A newsletter for students highlighted these campaigns. Use the arrows below to scroll through copies of the WUS newsletter featuring a conference organised at Sheffield University, workshops to highlight issues facing Chilean refugees in Britain and campaigns to get support from DOMOS, an educational resource centre for women living in Chile. Many thanks to Marilyn Thomson for donating these sources.

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Chilean Poetry of Exile

Having survived violence and persecution, exiles then faced the pain of separation from Chile as well as adjusting to life in Britain. Many wrote about their refugee experiences. They organised, studied, campaigned, and built lives, contributing enormously to British society as teachers, engineers, human rights activists, local councillors, doctors, scientists and more.

María Eugenia Bravo Caldera llegó a Gran Bretaña en 1975 como refugiada con una beca de la WUS. Su poesía ofrece una perspectiva poderosa sobre la experiencia del golpe, la violencia de la dictadura y sus legados, incluido el exilio. Haz clic en el poema de abajo para ampliarlo y leerlo. Para conocer más sobre las experiencias de María Eugenia, también puedes leer su testimonio.


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Mauricio Redolés came to Britain in 1975, where he lived for ten years and where he published his first collections of poetry and songs. He has written extensively about exile and life in Britain as a refugee. One of his most famous poems, tells the story of “Georgina” a Chilean exile in London resisting the dictatorship. You can listen to the poem recited by Redolés below.

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Portada del álbum 'Bello Barrio' de Mauricio Redolés y Son Ellos Mismos, con un fondo rosa y los artistas en un estilo retro.

Chileans in Britain on Film

The history of Chileans’ exile in Britain has been the subject of a. number of TV programmes and documentary films. Those below include a short film made by the Joint Working Group for Refugees from Latin America for the BBC in 1981 and “Hora Chilena: Chilean Time” (2013) directed and written by Kip Loads, Camila Iturra and Laurtaro Vargas.

Mujer sonriendo con un elaborado disfraz de carnaval, adornada con joyas y plumas.

Resistencia, derechos y refugio

Gran Bretaña y Chile 50 años después del golpe de Estado chileno

Memorias de un tecnólogo médico exiliado en Londres

Cristina Godoy Navarra

—— -A nuestra Reinalda del Carmen Pereira

Retrato en blanco y negro de una mujer con cabello oscuro y lacio, mirando a la cámara con expresión seria.

Reinalda del Carmen Pereira

Cuando surgió la oportunidad de escribir algo sobre mi experiencia en Chile y mi exilio en el Reino Unido para el número especial de Voces Desplazadas , inmediatamente pensé en Reinalda del Carmen Pereira y en cómo ella siempre ha estado presente a lo largo de mi carrera. Y, sin pensarlo, hice la conexión entre dos mujeres y su destino final en el mar. Alfonsina Storni –poeta argentina– que por amor decidió caminar hacia el mar hasta el infinito. Y Reinalda, que tenía un bebé en su vientre, que fue arrojada al mar con una baranda atada a su cuerpo para que se hundiera hasta el fondo infinito, no por amor sino como castigo por su amor a su pueblo, a los pobres, a los oprimidos, a un mundo mejor. A diferencia de otras víctimas arrojadas al mar por la brutal decisión de la dictadura cívico-militar de Pinochet, la vida trajo implacablemente a Reinalda de regreso de las profundidades del océano, pues fue encontrada por un pescador. Ella y todas las víctimas de la dictadura de Pinochet viven en mi memoria, desafiando el olvido y para seguir resistiendo en el contexto del 50 aniversario del golpe de Estado.

Comencé a estudiar Tecnología Médica (TM) en 1970 y me gradué en 1974, especializándome en hematología y bancos de sangre. Desde muy pequeña, siempre supe que quería una carrera en el área de la salud y, de las opciones que tenía abiertas en ese momento, no dudé en elegir TM, ya que ofrecía una combinación de ciencias básicas y su aplicación clínica directa. Además, era una carrera relativamente corta (solo cuatro años en ese momento), lo que significaba que podía comenzar a trabajar en un espacio de tiempo relativamente corto y poder ayudar a mis padres.

Pertenezco a una generación que vivió su vida universitaria en un periodo de grandes cambios en nuestra sociedad, cambios que también se reflejaron en la vida universitaria. Esto hizo que los estudiantes comenzaran a participar activamente en muchas actividades, no sólo políticas sino también en diferentes expresiones culturales como grupos de teatro, música, deportes, etc.

Fui el primero de mi extensa familia en ir a la universidad y, sin duda, formo parte de una generación privilegiada porque recibimos una educación gratuita, impartida por profesores de muy alto nivel académico, que trabajaban a jornada completa y estaban totalmente comprometidos con la docencia y la investigación universitaria. Fue gracias a la formación académica que recibí en la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad de Chile que, posteriormente, cuando tuve que salir del país, pude continuar mi formación a través de un posgrado y luego trabajar como profesional en Inglaterra, el país que nos acogió.

Tres personas sonrientes de pie: una mujer en un vestido blanco, una mujer mayor a su izquierda y un hombre mayor a su derecha, junto a un arreglo floral en primer plano.

Cristina y sus padres en la graduación

Una vez titulado, comencé a ejercer como tecnólogo médico en el Banco de Sangre del Hospital Clínico José Joaquín Aguirre de la Universidad de Chile donde trabajé hasta principios de diciembre de 1974. Había realizado mi pasantía de Banco de Sangre en este mismo lugar y me atrajo la diversidad del trabajo que realizaban los MT aquí.

Fue durante mis estudios universitarios cuando surgió mi compromiso con el proyecto político de construir una sociedad más justa y solidaria, compromiso que mantendría tras el golpe militar.

En diciembre de 1974, en mi lugar de trabajo, el Hospital José Joaquín Aguirre, fui citada a la oficina del director del hospital, el Dr. Arnello, y detenida por la DINA (policía secreta). Tras pasar más de un año en varios de los campos de tortura y centros de detención de la dictadura militar que asoló nuestro país, fui liberada sin cargos y posteriormente abandoné el país en enero de 1976 con destino a Inglaterra para reunirme con mi esposo. Mi salida de Chile, obligada por las circunstancias, tuvo un efecto paradójico en mi desarrollo profesional.

Una mujer sonriente con cabello rizado, vestida con una camisa blanca, en un entorno interior con decoración de fondo.

Recién llegado a Inglaterra y con ganas de saber cómo sería mi vida en este nuevo país, un amigo en común me presentó a la Dra. Marcela Contreras, una eminente hematóloga chilena, a quien quería pedirle consejo sobre mi futuro profesional. Mientras charlábamos tomando un sándwich en un pub, me preguntó por qué había dejado el país y dónde había trabajado. Le respondí que había trabajado en el Banco de Sangre del Hospital JJ Aguirre, un lugar que ella conocía muy bien porque allí había realizado su tesis doctoral con el profesor Pablo Rubinstein.

Al regresar al Centro de Transfusión, se puso en contacto conmigo para decirme que había hablado con la directora de su centro, ya que estaban buscando un sustituto para alguien en el laboratorio de tipificación de tejidos (ahora conocido como Histocompatibilidad e Inmunogenia). Me aconsejó que presentara mi candidatura y, si me ofrecían el puesto, que lo aceptara. Fue un gesto de inmensa solidaridad y generosidad hacia alguien a quien no conocía. Y así fue como empecé a trabajar como tecnóloga médica en el entonces Centro de Transfusión de Sangre del Norte de Londres (NLBTC), ahora parte del Servicio Nacional de Salud de Sangre y Trasplante (NHSBT).

During the time I was working at the NLBTC, I also managed to revalidate my degree and, motivated by the work, I took the decision to continue on to postgraduate studies in order to develop professionally. I was able to do so thanks to a scholarship from the World University Service (WUS) awarded to Chilean refugees arriving in the country through a fund from the British government.

With the WUS scholarship, I first registered for an MSc in Immunology at the University of London and then, with funding from a research project, I started my PhD studies at the Department of Immunology at the London Hospital Medical College (LHMC), also part of the University of London.

I worked as a lecturer at the LHMC, a position I left in 1993, and went on to manage the Histocompatibility and Immunogenetics laboratory at the National Blood Service (NBS), now NHSBT, part of the National Health Service. I was subsequently appointed National Director of Histocompatibility Services in Immunogenetics at NHSBT and obtained an academic position as an Associate Professor in the Department of Immunology and Infectious Diseases at University College London (UCL), positions I held until my retirement in 2018.

All this seems, to the Chilean deniers, to be achievements gifted to us, obtained without effort on our part. Some even brazenly think we owe these successes to the civil-military dictatorship of Pinochet. And while I know there is nothing we can say to these deniers, ultra-right and right-wingers, the Pinochet plotters raising their voices again, what I can say is these accomplishments involved shedding ‘blood, sweat and tears’ far away from our loved ones, and in no way compensate for the brutality to which we were subjected in the dungeons of the dictatorship, far less for the losses of all the ‘Reinaldas’ (and Reinaldos), from whom the dictatorship stole their future. And so, any achievement, great or small, always carries with it the pain of their loss, even the guilt of having survived.

I dedicate this story to the memory of my colleague, Reinalda del Carmen Pereira, whom I was lucky enough to meet while doing my haematology practice at the Sótero del Río hospital in 1972/73. She was one of a group of young idealists who thought that a better and more just world was possible but whose dreams were brutally destroyed.

Cristina Godoy-Navarrete es una científica jubilada del NHS y académica de la Universidad de Londres. Es una activa activista de derechos humanos y política.

El joven que nos llevaba por este lugar de recuerdo (Sitio de la Memoria) habló con pasión sobre la experiencia que enfrentaron tantos, años antes incluso de que él naciera. Colgaban de las paredes pancartas con poesía y citas. Al llegar al final de uno, vi que fue escrito por María Eugenia Bravo. «La conozco», le dije a nuestro guía. Sus ojos se iluminaron, «Me encanta su poesía, ¿vive en Londres? Dile que soy un gran fan suyo». Cuando regresé al Reino Unido, contacté con María Eugenia para transmitirle su mensaje. No sabía que su poesía se exhibía en el lugar donde había estado detenida todos esos años atrás, y se conmovió al saber que sus palabras resonaron en una generación más joven de chilenos.

Te dejé Chile

Te dejé a Chile
golpeado en la primavera
que se desvanece y cuyas flores se desvanecieron.

Te dejé acurrucado
bajo un sol
débil cubierto por nubes enfermas.

Te dejé con el corazón tirado
como un pañuelo
usado arrugado en el fondo de una bolsa

Te dejé,
tercamente oscuro,
tercamente heroico,

Te
di la espalda con un nudo indescriptible en la garganta,
mis pasos cargados de derrota.María Eugenia Bravo Calderara
en Oración en la National St, KATABASIS, Londres 1992. Traducido por Dinah Livingstone

Compartiendo recuerdos– (Marilyn Thomson)

Estuve en Chile para participar en un evento especial que conmemoraba el programa de becas WUS (Reino Unido), donde había trabajado en los años 70. El programa apoyó a académicos y estudiantes chilenos cuyos derechos humanos habían sido violados y cuyos estudios se interrumpieron tras el golpe militar de 1973. Para muchos chilenos, la oferta de una beca para estudiar en el Reino Unido había sido un pasaporte para salir de la detención y escapar de la tortura, y muchas vidas se salvaron gracias a esta oferta procedente del extranjero. María Eugenia Bravo fue una de esas eruditas.

En el acto conmemorativo en Santiago, antiguos empleados del Reino Unido y Chile (yo, Alan Phillips, Pauline Martin-Álvarez, Susy Carstairs y Alice Ribiero a Menezes) nos reunimos con galardonados con los premios WUS, tras tantos años, para compartir sus recuerdos del programa y sus vidas en el exilio tras el golpe y al regresar a Chile. Me conmovió la idea del ponente principal, Ricardo Lagos, que fue presidente del comité de premios durante un tiempo y fue elegido presidente de Chile muchos años después. Subrayó la importancia del programa de la WUS, no solo como esfuerzo humanitario y muestra de solidaridad, sino también para el desarrollo futuro del país una vez que la democracia haya regresado. Muchos refugiados trajeron nuevos conocimientos y habilidades al país y consiguieron empleo en universidades, en departamentos gubernamentales y en proyectos de empresas comunitarias.

El evento se celebró en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago y al día siguiente visitamos este impresionante edificio y la colección de recuerdos del golpe y su impacto en Chile y su pueblo, además de rendir homenaje a la solidaridad internacional recibida y apreciada por el pueblo. También fuimos a visitar algunos de los centros de tortura donde muchos fueron detenidos, algunos liberados para exiliarse y muchos más desaparecidos.

Una historia de exilio y poesía

Conocí a María Eugenia por primera vez en septiembre de 1975, después de que llegara a Londres huyendo de la represión tras el golpe de Estado en Chile. Había trabajado en la universidad de Chile y, como muchos otros estudiantes y académicos, había sido detenida en el Estadio Nacional y más tarde en prisión. Mientras estaba detenida, escribió poesía como registro de todo lo que estaba viviendo y presenciando. Cuenta cómo escribir era un acto de subversión y una afirmación de su derecho a la libertad, y temía que si los guardias militares encontraban sus poemas pudiera haber graves repercusiones, así que los escribió con letra diminuta en papeles de cigarrillos y los introdujo a su madre, que los escondió hasta que María Eugenia salió a salvo del país.

A María Eugenia finalmente le ofrecieron una beca de WUS (Reino Unido) para estudios de posgrado en el Reino Unido y huyó del país con su hija pequeña. Completó un doctorado sobre la obra de Pablo Neruda sobre identidad y estética, pero no sin muchos obstáculos en el camino, integrándose en un nuevo país y cultura, teniendo que hacer muchos ajustes en la vida de exiliado. Tras sus estudios, trabajó durante más de veinte años con el British Refugee Council, mientras seguía escribiendo. Su primer libro de poesía, Oración en el National Stadium, publicado en 1991, recibió un premio del Greater London Council y sus relatos y poesía han sido incluidos en diversas colecciones y antologías a lo largo de los años. Más recientemente coordinó un taller narrativo de mujeres chilenas que viven en Inglaterra y, junto con otras seis mujeres que inicialmente se reunieron para compartir sus recuerdos y apoyarse mutuamente, escribió un libro de recuerdos titulado Lejos de Casa (Lejos de Casa) que se publicó en Chile en 2008. Desde 2012, Maria Eugenia forma parte de un taller literario de mujeres hispanoamericanas que viven en el Reino Unido y que imparten sesiones, lecturas y actuaciones de escritura creativa por todo el país, compartiendo su trabajo con un amplio público y acercándose a mujeres de diferentes comunidades. Han publicado dos antologías, una de poesía llamada Wonder Makers. Navegantes del Támesis: Poesía y un libro de relatos cortos: Navegantes del Támesis: Cuentos y otras narrativas, (Maravilladoras. Navegantes del Támesis) ambos fueron publicados en Chile por la editorial Escaparate. Aunque quería regresar a Chile y ha vuelto de visita, fue difícil para su hija, que había crecido en el Reino Unido y cuya identidad se formó aquí, adaptarse. Así que decidió quedarse en el Reino Unido. Reflexionó sobre lo que la beca WUS había significado para ella y para otras mujeres:

«Al principio fue difícil ser estudiante por las condiciones de las que provenía, pero tener una beca me dio tranquilidad, un respiro en medio de toda la inseguridad, y me ayudó a integrarme en este nuevo mundo. Aunque ser estudiante de posgrado fue un gran esfuerzo, también fue un regalo, y la experiencia me hizo madurar, fue una oportunidad para reprogramar mi vida, y las cosas me han ido bien aquí. Muchas mujeres chilenas encontraron un nuevo papel y estatus, y una mayor igualdad. Tener una beca y otros apoyos, como las prestaciones por hijos, ayudó enormemente a las mujeres a replantearse nuestras vidas y encontrarnos a nosotros mismos.»

María Eugenia está dando los últimos retoques a sus Memorias, que ha titulado La Casa del Tejado Rojo, que espera enviar a un concurso literario en Chile más adelante este año.

Una pancarta que dice 'UN PUEBLO SIN MEMORIA, ES UN PUEBLO SIN FUTURO' en un pasillo hacia unas escaleras y con la luz al fondo.

Un pueblo sin recuerdos es un pueblo sin futuro

Perfil del autor

Una mujer con cabello rojo oscuro, usando un abrigo oscuro y una bufanda con patrón visible, posando en un entorno al aire libre.
Maria Eugenia Bravo

María Eugenia Bravo Caldera fue una refugiada chilena que recibió una beca de posgrado en la WUS en el Reino Unido, donde realizó un doctorado sobre Pablo Neruda. Posteriormente trabajó para el British Refugee Council. Es poeta publicada y actualmente está terminando sus Memorias.

Perfil del autor

Retrato de una mujer sonriendo, con cabello rizado y castaño, usando pendientes.
Marilyn Thomson

Marilyn Thomson fue originalmente trabajadora social para el Programa de Becas WUS Chile del Reino Unido de 1975 a 1978, y luego trabajó hasta 1980 en el Programa de Reorientación para que académicos chilenos regresaran a la región. Al reincorporarse a WUS UK en 1987, fue hasta 1993 asesora de educación y formación para estudiantes refugiados, y luego responsable de campaña en temas de mujeres y educación. y desarrollo. Marilyn participó en la creación de la Red de Mujeres de Centroamérica (CAWN) en 1991 y codirigió hasta su cierre forzado en 2016. Tras dejar WUS, completó su doctorado en el Institute of Education; fue responsable de estudio en un estudio global sobre actividades efectivas en materia de VIH/SIDA para el Consorcio de ONG del Reino Unido sobre VIH/SIDA, y luego trabajó como asesor de género para Save the Children Fund durante casi ocho años. Desde 2004 trabaja como consultora independiente en género y diversidad con diferentes organizaciones y, entre 2005 y 2012, fue profesora a tiempo parcial y investigadora visitante en la City University de Londres.

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