Eran los tiempos soleados en que los dirigentes no sentíamos vergüenza cuando
nos tocaba revolver el engrudo y encabezar las brigadas nocturnas de rayado
mural. Todo buen dirigente debía saber preparar la tierra de color y pegar
nuestros humildes carteles en postes y panderetas. Jamás ninguno de nosotros
imaginó que con los años los socialistas deberian contratar empresas para
realizar nuestras campañas.
Te fuiste Chico al trote por las viejas calles de la séptima y la octava, con la
bandera roja amarrada a la cintura, con tu camisa de acero, con el recuerdo
imperecedero de tus compañeros de lucha, tus compañeros del pueblo, tus
camaradas de la heroica FJS, tus compañeros revolucionarios.

Deja un comentario