Eso propongo, compañeros. Porque eso somos. Compañeros y hermanos en un largo camino recorrido y uno igualmente largo por caminar. Con las piernas de los hijos, hijas y nietos, que nos sobrevivirán y que quizás, solo quizás, quieran construir un proyecto similar al que entregamos nuestra juventud, madurez y ancianidad.


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