María Eugenia Horvitz evoca con profundo
amor a aquel joven- Enrique Paris- que conoció en 1957, cuando era dirigente estudiantil, en un tiempo en
que los comunistas estaban proscritos debido a la Ley de Defensa Permanente de la Democracia
(conocida como la “Ley Maldita”) dictada por Gabriel González Videla en 1948.
“¡PAPÁ, QUÉ PORVENIR DESTRUIDO!”
HIJXS
iniciando el viaje por la memoria de los HIJ@S
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