Mi viaje con Volodia.Georg Jovanovic Semikos desde Viena

Mi viaje con Volodia.

de Georg Jovanovic Semikos, el Lunes, 6 de agosto de 2012

 

Recordando mis días de Chile, emerge siempre en la memoria las tertulias del cerro San Cristobal. En esa hermosa casa como  barco  que saca su proa del cerro, mi amigo Jorge Rojas como exelente anfitrión que es, no deja pasar muchos días, sin que no se produzca un encuentro de amigos y amigas…Por eso dije tertulias y no club de Tobi, donde  acostumbran reunirse hombres….Mi amigo poeta, ex marino, llenó el cerro de plantas, árboles y flores.  En la terraza colgando del cerro, como desde el puente de un barco, se puede distinguir la silueta de Santiago.

En uno de esos  encuentros entre amigos y a horas de la madrugada, acompañados de un excelente asado, naturalmente no falta un buen tinto y del otro…Ahí se sueltan las lenguas, y empiezan las historias a poblar la imaginación de los contertulios. Una de esas historias es la que les quiero contar, y lo haré  a la usanza de Ceci Marticorena, que sabe decir tan bien Hembra a la mujer y Macho al hombre. Esta historia la contó Eduardo y trataré de hacerlo como la recuerdo. Empezó así. Bueno, “yo les quiero relatar mi viaje con Volodia. Fué en la aerolinia soviética Aeroflot con destino a Berlín. En el grupo que subía al avión distinguí a Volodia Teltelboin, que se dirigía seguro a Moscú, destino y escala para los que iríamos en ese vuelo. Subí y con el saludo de la auxiliar me fui al encuentro de mi asiento, que toco ser el del pasillo en una fila de tres. Acomodé mi equipaje arriba en el maletero del asiento y pensé. “Que no me toque alguien desagradable como acompañante..”.en eso que pensaba veo al fondo del pasillo avanzando, una hembra espectacular, de esas que en su caminar te muestran que el mundo es de ellas…Yo que a los 30  sentí que ya era viejo,ahí por los cuarenta y cinco ya no quería mas guerra…así que evité mirarla mucho y dije. “Agua que no has de beber déjala correr” y claro pensé, quien será en suertudo a su lado. Pensando así cuando en un momento la veo parada con una divina sonrisa  pidiendo pasar al asiento del lado de la ventanilla..Hay mi dios, me tocaba de companiera, pero entre los dos quedaba un asiento vacío, así que esperé hasta que llegara el invitado de piedra…El avión comenzó el vuelo de despegue y entre la ninfa y yo había un asiento vacío…Me apresté a un largo vuelo que sería con escalas en La Habana, Isla de sal, Cabo Verde en el Atlántico y así unos cuantos aeropuertos mas hasta llegar a Moscú. Ahí pasaría la noche para tomar al día siguiente el vuelo a Berlín…Era toda una Odisea… La bella se sentó acomodando una pierna arriba que mostraba un par de bellas columnas abrigadas con unas medias de nailon negras, esas con una raya atrás. Yo no quería mirar pero era automático que mi mirada escapara autónoma a lo prohibido. Luego de un par de horas me miró y con una sonrisa me dijo que era su primer vuelo a Europa, que viajaba a Suecia a visitar a un hermano. Me preguntó donde viajaba yo y le nombré mi destino…Seria un largo vuelo y nosotros seguíamos separados por un asiento vació. Que desperdicio de espacio pensé. Después de unas horas de platicar y tomando confianza me dijo que si quería podía sentarme al lado de ella, le dije que no, que estaba bien en mi asiento y pensé “Para que me voy a calentar al lado de esta hembra”…Era periodista de un diario de la capital y me mostró un montón de diarios y revistas que llevaba a su hermano…Me pregunto si quería leer pero a esas alturas mi concentración era solo una. “Las piernas de dolores.” Bueno resumiendo y al grano, llegamos de noche a Moscú. Era común que los pasajeros en tránsito que pasaban la noche en la capital Soviética lo hicieran en un hotel y lo mas probable es que compartiera la habitación con otro pasajero, claro en distintas camas….Nos bajamos y subimos al bus que nos esperaba para llevarnos al hotel..nunca olvidaré que en el parlante sonaba una canción de Juan Luis Guerra, esa la del pez y la pecera….Así llegamos al hotel y ella sentada a mi lado. Victoria que se llamaba  la bella, esperó que yo tomara lugar en la fila para la distribución de  la habitación, y ella se sentó fuera de la fila….Bueno, me pregunte por que no hacía fila mientras yo avanzaba hasta la ventanilla…En un momento se para de su asiento, se dirige a mí con su pasaje y me dice “Si la montaña no viene a mi, yo voy a la montaña” Creo que nunca antes y pocas veces después me sentí mas macho. Era la gloria que venía a mi, No, era Victoria….. Entregué los dos tikets y me dieron el número y llaves de la habitación..Llegamos, abrimos la puerta, y a mí no se me ocurrió nada mas inteligente que preguntar. “Quien se ducha primero” …Tu me dijo y luego, “Menos mal que traje pijama” Bueno, me duche, puse pijama y me acosté en un lado de la cama matrimonial esperando nervioso que Victória se bañara y apareciera con su pijama…Sentado en la cama veo salir del baño un monumento en un corto beiby doll transparente que dejaban claro ver unos senos orgullosos y soberbios…Era una hembra esculpida en carne y hueso por Miguel Angel, no exagero….esa noche fue lo que vuestra imaginación mejor les pueda aportar…Nos despedimos, nos escribimos un par de cartas y nunca mas nos volvimos a ver…En su segunda carta me cuenta que se había casado con un sueco y no era feliz….Me habría enamorado de ella seguro…Terminado el relato le preguntamos a mi amigo.- Que pasó con Volodia? respondió. “Viajó en el mismo vuelo”….

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