Por sus notables condiciones personales Alejandro destacó en la Jota de Valparaíso. Ya en ese entonces se advertían sus cualidades: Entrega total, superación, inteligencia y concreción de las tareas fueron algunos de los rasgos de su personalidad. Pero había una que salía a relucir. Alejo era serio, un muchacho de pocas palabras, que mantenía distancia de las personas que recién conocía. Una distancia respetuosa, formal; pero distancia al fin.


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