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Los Hijos de Pinochet (1987)

Los Hijos de Pinochet

 


<p><a href=”https://vimeo.com/103017235″>Los hijos de Pinochet (1987)</a> from <a href=”https://vimeo.com/chiledesdefuera”>Chile desde fuera</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p

 

Homenaje de nuestrxs hijxs a un compañero muerto. Patricio Manzano.

http://www.youtube.com/watch?v=vKhe6ff41QM

http://www.youtube.com/watch?v=fDEJa7_6jT8

http://www.dailymotion.com/video/xiwzuy_discurso-central-acto-sueno-de-victoria-homenaje-a-patricio-manzano-aconcagua-1985-2011_news

http://www.dailymotion.com/video/xiyhrd_palabras-fech-y-cei-acto-sueno-de-victoria-homenaje-a-patricio-manzano_news

Discurso de saludo de los Ex Voluntarios FECh ‘85 en el acto “Sueños de victoria, homenaje a Patricio Manzano”.
Facultad de Ingeniería, el 25 de mayo de 2011, en Santiago.

EXTRAÑOSIENTO

M

Trailer Extrañosiento from Morris Ahumada Pezz on Vimeo.

Libelula Audiovisual PRESENTA
“EXTRAÑOSIENTO”

DIRECCIÓN Mauricio Ahumada
PRODUCTORA GENERAL Alejandra Rojo
MONTAJE Robert Díaz Encina
MÚSICA ORIGINAL Christian Pino Vergara
ASESOR GENERAL Javier Berrocal Barea
ASESOR PERIODISTICO César Baeza Hidalgo
POSTPRODUCCIÓN Insomnia Audiovisual

PERSONAJES Héctor Maturana, Marco Paulsen, Carlos García, Jorge Escobar, Rosita Ubilla, Magdalena Urzúa.

ESPECIALISTAS Verónica Reyna, Alejandra Arriaza, Francisco Cumplido.

AURICIO AHUMADA Y EL EXTRAÑAMIENTO EN CHILE

Re-Volver El Libro

Publicado el 15/10/2013
Promoción del libro “Revolver, Relatos de una Dictadura” con imágenes tomadas en protestas, marchas por derechos humanos, funerales de compañeros y el tema La Partida de Víctor Jara, interpretado por Inti-Illimani
30 de Octubre en Feria Del Libro 2013

Canción de la Esperanza…Y DE PRONTO COMO SI NADA

viernes, 4 de octubre de 2013
Y DE PRONTO COMO SI NADA
Mauricio Feller

Y de pronto
como si nada
viene la esperanza
nos asalta
nos registra los bolsillos
nos roba todo lo que llevamos
y nos devuelve
todo lo que no llevamos

Ortiga rápidamente se hizo muy popular entre la resistencia a la dictadura que acudía esos recitales en un acto de catarsis colectiva. Junto con Illapu y Aquelarre fueron los más seguidos en la primera etapa del Canto Nuevo, la más dura vivida por ese movimiento, entre 1975 y 1980.

La formación académica de todos sus miembros, excepto García, se hizo notar de inmediato. Si Aquelarre aportó temas emblemáticos como “Valparaíso” y “El cautivo de Til Til”, Ortiga es recordado por sus complejas creaciones y bellas recreaciones de canciones del folclor latinoamericano. Esa profundidad estilística no obstaculizó, sin embargo, que algunas de aquellas formen parte del compendio más recordado del Canto Nuevo.

Entre ellas están las instrumentales “Tic tac” y “Semilla”, el joropo venezolano “Juan José” y “Tu cantar”, todas incluidas en su primer álbum, Ortiga (1976), grabado por el sello Alerce. La empatía entre el público y esos temas contó con la valiosa ayuda del programa “Nuestro canto”, lanzado al aire diariamente por Radio Chilena entre 1976 y 1980. Su conductor Miguel Davagnino difundía los temas más populares, entrevistaba a los artistas del Canto Nuevo y anunciaba oportunamente los recitales.

El prestigio del grupo influyó también en que fuera seleccionado para ayudar a componer y a interpretar en 1978 la Cantata de los Derechos Humanos.

Formación: Santiago, 1974.

Disolución: En actividad

Género: Fusión latinoamericana / Canto Nuevo

Integrantes:
Marcelo Velis (1974 – •).
Daniel Valladares (1974 – •).
Juan Carlos García (1974 – 1980).
Juan Valladares (1974 – 1980).
Mauricio Mena (1974 – 1980).
Carlos Mora (1975 – 1980).
Manuel Torres (1975 – 1990).
Arturo Arancibia (1975 – 1976).
Rodrigo Tobar (1981 – 1987).
Gonzalo Zambra (1982 – 1984).
Antonio Vásquez (1982 – 1984).
Freddy Herrera (1982 – 1984).
Cristian Goza (1985 – •).
Carlos Basilio (1985 – 1988).
Sergio Terán (1987 – 1989).
Rodrigo Fernández (1993 – •).

(musicapopular.cl)

Imágenes del pintor Mais Mkhitaryan, artista armenio.
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105 Años de la Matanza en la Escuela Santa María de Iquique.

Regimiento Santiago N° 5 de Línea del Ejército...
Regimiento Santiago N° 5 de Línea del Ejército de Chile, en el campamento de Antofagasta, durante la Guerra del Pacífico (Photo credit: Wikipedia)

Por Nikola Tesla. Este año, el 21 de diciembre, se cumple el aniversario nº 105 de la masacre de la Escuela de Santa María de Iquique, uno de los capítulos más horrendos de nuestra vida republicana. Corría el año 1907, y la industria salitrera rugía con superlativo vigor en el rincón más árido del mundo, la provincia de Tarapacá, en el norte chileno, territorio arrebatado recientemente al Perú y a Bolivia durante la llamada Guerra del Pacífico (1879-1883). Esta industria se encontraba en manos, principalmente, de capitalistas ingleses y pese a producir enormes riquezas, poco de ésta iba a dar a las manos de los obreros que la producían con su sudor bajo un ardiente sol en este “infierno blanco”. Bastante se ha escrito y dicho sobre las desgarradores contradicciones de clases de la república oligárquica de comienzos del siglo XX. Ciertamente que el descontento no era una cuestión solamente de los obreros pampinos. Los principales centros urbanos chilenos también venían sufriendo de fuertes convulsiones sociales y de una potente oleada huelguística, apenas despuntado el siglo XX . Pero cualquier movimiento huelguístico en Tarapacá que afectara los intereses salitreros tendría repercusiones mucho mas graves para la clase dominante, en la medida en que había importantes capitales británicos comprometidos, los cuales estaban íntimamente ligados a lo más rancio de la oligarquía criolla y tenían gran influencia sobre las esferas del poder, y en la medida que el salitre constituía el pilar que sustentaba al fisco, siendo el sector más dinámico de la economía. Diversos movimientos obreros y huelguísticos, espontáneos y sin mayor coordinación, se produjeron desde comienzos de diciembre de 1907 en la ciudad de Iquique, principalmente, por reivindicaciones salariales. La expresión máxima de esta convergencia obrera fue el Comité de huelga, formado el 16 de diciembre, el cual incluía un secretariado, diferentes comisiones y un sistema de delegados de las distintas oficinas y gremios en conflicto, lo que lo hacía efectivamente participativo, democrático y representativo de las amplias bases movilizadas. Este comité estuvo integrado por destacados militantes anarquistas, como José Briggs, mecánico de origen norteamericano, quien fuera presidente del comité; Luis Olea, uno de los dos vice-presidentes del Comité, destacado militante de la primera camada de anarquistas de fines del siglo XIX, con vasta trayectoria en organizaciones obreras y publicaciones ácratas, que emigró en 1904 a la oficina de Agua Santa con fines proselitistas; Ricardo Benavides, dirigente de los panaderos; Manuel Esteban Aguirre, ex-dirigente de la mancomunal de Antofagasta y Carlos Segundo Ríos Gálvez, profesor primario, eran los representantes del Centro de Estudios Sociales Redención, de abierta inspiración anarquista; y por último,Ladislao Córdova, obrero de la oficina San Pablo, quien era prosecretario del comité. La autoridad propuso, en la misma ocasión, al presidente de la mancomunal del puerto, Abdón Díaz, como mediador entre las partes en conflicto, lo cual fue rechazado de plano por los obreros, quizás, por estar éste bastante alineado con las autoridades y con la Alianza Liberal que había llevado al poder a Pedro Montt. Un día más tarde los obreros elegían al Comité de Huelga ya mencionado para que les representara. Este Comité de Huelga fue el encargado de presentar ante las autoridades y los representantes de la parte patronal, el mismo día de su conformación, el pliego petitorio de los trabajadores. Ninguna de los puntos pedidos podría siquiera ser considerado radical, ni mucho menos, revolucionario: aumentos salariales, supresión del sistema de fichas, medidas para frenar la rapacidad patronal en las pulperías mediante el establecimiento de libre comercio en las oficinas así como control de medidas y pesos, medidas de seguridad laboral (cubrimiento de bateas), instrucción para los obreros y medidas de protección laboral para los obreros huelguistas. El movimiento, pese a lo que puedan afirmar los cables histéricos de las autoridades y los relatos posteriores que intentaron justificar la masacre, mantuvo en todo momento una actitud disciplinada y enfatizó cuanto pudo su carácter estrictamente pacífico y aún respetuoso de las autoridades. Se encargaron, mediante las comisiones, que se mantuviera el orden en la ciudad y que los obreros no dieran pie a actitudes que las fuerzas represivas pudieran interpretar como provocaciones. Pero la decisión de reprimir ya estaba tomada, como se puede comprobar en los cables telegráficos del ministro Rafael Sotomayor al intendente interino Julio Guzmán García:

Santiago 14 de diciembre. Si huelga originase desórdenes, proceda sin pérdida de tiempo contra los promotores o instigadores de la huelga; en todo caso debe prestar amparo, personas y propiedades deben primar sobre toda consideración; la experiencia manifiesta que conviene reprimir con firmeza al principio, no esperar que desórdenes tomen cuerpo. La fuerza pública debe hacerse respetar cualquiera que sea el sacrificio que imponga. Recomiéndole pues prudencia y energía para realizar las medidas que se acuerden. Sotomayor”

  El día de la tragedia. Luego de la negativa de los ingleses y los salitreros a negociar, desde la noche anterior, circulaba el rumor de que las tropas harían uso de la fuerza bruta y que se buscaría apresar a los dirigentes, por lo cual una asamblea del comité el sábado decidió buscar asilo con el cónsul de los EEUU –país de creciente “prestigio” en la región, pero sin intereses sustantivos en la industria salitrera. Además, el hecho de que Briggs, el presidente de la huelga fuese de origen norteamericano, tiene que haber pesado a la hora de decidir el asilo en este consulado. Luis Olea y José Santos Morales fueron comisionados por el comité para entrevistarse con el cónsul norteamericano, pidiendo asilo para no ser “matados como perros”. El cónsul negó la protección a los huelguistas aduciendo que él no era más que un representante comercial de su gobierno. Al serles rechazada la solicitud de asilo por el cónsul norteamericano, enviaron cartas de protesta por los abusos de la autoridad a otros consulados. Los obreros buscaron por todos los medios una solución al conflicto y maniobraron como pudieron para evitar el hecho de sangre: desde mantener la calma aún pese a las provocaciones, negociar un aumento temporal en vez del petitorio completo y, por último, buscar el asilo como manera de “disolver” el conflicto sin que éste fuera derrotado. Esta actitud contrasta notablemente con lo que ciertos historiadores, de manera bastante injusta, han asumido como la supuesta incapacidad de los obreros de “tomar iniciativa ante el devenir de los acontecimientos” o con su supuesto“orgullo empecinado”. A las 1,30 de la tarde se alistaban las tropas para el ataque: las tropas de los regimientos O’Higgins, Carampangue (las mismas que ya habían derramado la sangre en Buenaventura), Rancagua, más artilleros, marinos, granaderos y lanceros. Una hora más tarde algunas comisiones militares dieron la orden a los obreros de abandonar la escuela y dirigirse al Club Hípico. Los obreros rechazaron esa orden. Solamente 200 obreros, de una masa calculada de unos 7.000, abandonaron la escuela entre los abucheos de sus compañeros. Los obreros no se moverían de la escuela. Pasadas las 3,30 de la tarde, luego del ultimátum y la respuesta negativa de los obreros, Silva Renard da orden de fuego al regimiento O’Higgins, tras lo cual se desata una brutal orgía de muerte, una salvaje matanza perpetrada por bestias sobre excitadas con el hedor a sangre obrera, que solamente se detiene cuando un sacerdote, con un bebé acribillado por los perros uniformados en sus brazos, ofrece su pecho al general. El mismo general, resume su cobarde acción de la siguiente manera:

“Había que derramar la sangre de algunos amotinados o dejar la ciudad entregada a la magnanimidad de los facciosos que colocan sus intereses, sus jornales, sobre los grandes intereses de la patria. Ante el dilema el dilema, las fuerzas de la Nación no vacilaron”.

Obreros desarmados, con sus manos vacías, algunos de los cuales agitaban banderas blancas, fueron masacrados con siniestro sadismo por “nuestro” “glorioso” ejército. ¿Cuantos obreros murieron? Es difícil de precisar. Silva Renard en su testimonio habla de 140 muertos. Pero esta cifra es, a todas luces, imposible de creer. Se dice que 3.600. Pero es imposible de saber a ciencia cierta cuantos cayeron entre los obreros, sus familias y las señoras que vendían comida y empanadas fuera de la escuela, quienes también sufrieron de la represión. Después de todo, a los que se mató fue a los “nadie”, esos que nos dice Galeano que valen menos que las balas que los matan. Pero, ciertamente, fueron alrededor de 2.000. No menos de esta cifra. Asesinados vilmente por un ejército criminal y cobarde. Así se sellaba este capítulo que marcó toda una época del movimiento obrero chileno; el movimiento obrero entraría en un reflujo de aproximadamente un lustro. Pero, al contrario de lo que los represores pretendían, no se pudo detener eternamente la marea obrera que lucha por el cambio ayer como hoy. No pudieron entonces, no pudieron en 1927, no pudieron en 1973, no podrán ahora. Como decía el obrero Sixto Rojas: “La sangre vertida es semilla que germina haciendo nacer nuevos luchadores (…) en todas las edades, donde hubo tiranos, hubo rebeldes”.

Los exiliados chilenos (1973)

Documental: Los exiliados chilenos (1973)

Memoria Transgeneracional

Los exiliados chilenos (1973) from Chile desde fuera .

Programa de la televisión suiza que relata la suerte de los chilenos y extranjeros que debieron buscar refugio en Suiza tras el Golpe. Comenzando con una breve introducción acerca de la situación en Santiago luego de la intervención militar, la emisión se adentra en la suerte de los refugiados políticos que se asilaron en las embajadas o fueron trasladados a éstas luego de pasar un tiempo detenidos en los campos de concentración implementados por la Dictadura. Se incluyen interesantes testimonios e imágenes de los exiliados, antes de partir, en los que se puede apreciar la vida cotidiana que llevaban dentro de las dependencias diplomáticas que los acogían. El equipo los seguirá luego hasta su desembarco en Zürich, registrando las primeras reacciones de su llegada.

“Les exiliés chiliens”

1973, Suiza, color, 28 min.

Programa: Temps Present

Fecha de emisión: 8 de noviembre de 1973

Ubicación original: rts.ch/archives/tv/information/temps-present/3436072-les-exiles-chiliens.html

Traducción y subtitulado: Matías Wolff

Campamento Nueva La Habana, Chile

Actividades en El Campamento…

http://www.youtube.com/watch?v=x1jDd9zP96o

La obra “El Revolucionario” fue una parodia realizada por la compañía de Teatro Aleph, presentada en una actividad del Campamento Nueva Habana en 1972. Por todos es sabido que existen revolucionarios de temporada, esos que llegan a la Universidad y les da por preocuparse del pueblo. Sin embargo, al salir de ella se olvidan de todo eso y sólo se preocupan por sus propios intereses.

La compañía de Teatro Aleph nació a fines de la década de 1960, por iniciativa de un grupo de estudiantes del Instituto Nacional y del Liceo 1 de Niñas. Hacia 1972, el Aleph era considerado por la crítica como uno de los conjuntos teatrales más vanguardistas de la época. Sus obras eran producto de la creación colectiva y frecuentemente aludían a la realidad contingente. Entre los montajes de este período se cuentan ¿Se sirve un cocktail molotov?, Viva in-mundo de fanta-cía, Cuántas ruedas tiene un trineo y Casimiro peñafleta.

El Aleph hizo de su presencia en sindicatos, industrias y poblaciones, un motor de su existencia. No sólo a través de las presentaciones de sus obras de creación colectiva, sino también creando e incentivando grupos de teatro en campamentos y poblaciones tan emblemáticas como la “26 de enero”, “Nueva La Habana”, “Ranquil” y “La Bandera”, donde los pobladores fueron capaces de mostrar en un escenario su propia realidad, reír con ella, sublimar su causa y dignificar su existencia.

Este video corresponde a un fragmento del documental realizado por Tom Cohen en 1972. Actualmente la población se llama “Nuevo Amanecer”.

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