La Resta de Alia Trabucco Zeran, hija de la Memoria

La generación sustraída

La chilena Alia Trabucco relata la omnipresencia de la dictadura de Pinochet en ‘La Resta’

VERÓNICA FIGUEROA Madrid 17 MAR 2015

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Alia Trabucco, fotografiada en Madrid en febrero. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Alia Trabucco es ella y su circunstancia. Cuando nació, en 1983, su Chile natal era gobernado por el militar Augusto Pinochet, y siguió bajo su mando hasta que ella llegó a la adolescencia. Hoy, a sus 31 años, ese episodio en la historia de su país ha desbordado la influencia que tuvo en su vida para empapar también la de su obra. Su primera novela, La resta (Demipage), narra la historia de tres amigos en Santiago marcados por el pasado de sus padres durante la época de la transición. Algo que ella misma ha experimentado.

La historia narra los años de adolescencia de una chica que vive en una casa donde la política es protagonista. Y aunque su padre es el cineasta Sergio Trabucco, fundador de la productora responsable de la campaña presidencial y parlamentaria que marcaron la vuelta a la democracia en el 89, ella asegura que su libro no es autobiográfico. “Yo tenía desde muy chica ciertas inquietudes políticas, pero no es eso lo que determinó el tema de la novela. La dictadura atraviesa a todo el país”, explica y agrega que su interés radica en que no es posible entender a su país sin hablar de esos años: “Chile es el que es por todas las reformas neoliberales que se hicieron durante la dictadura. Toda esa violencia que estaba presente, sigue estando presente”.

El libro, que le valió el año pasado el premio de la CNCA de Chile a la mejor novela inédita, en realidad se centra en el futuro de esa chica. En su reencuentro con dos amigos de la infancia y las consecuencias que tiene el pasado de sus padres en su vida. “El título, por ejemplo, dice muchas cosas. La resta como la operación aritmética de un personaje que está un poco obsesionado por que algo calce en su vida. Y también en un sentido más metafórico, como personajes que se quieren restar, o que se están restando de una historia. O que han sido restados”.

Hace cinco años que ella partió de Santiago, primero para ir a Estados Unidos y luego con destino a Inglaterra, donde vive actualmente. Pero sigue sin despegarse de su tierra. Admite que todavía lee los periódicos chilenos y que está constantemente en contacto con todo lo que pasa allí. “En todos los lugares en los que he estado me voy dando cuenta de la profundidad del neoberalismo de allá”. Además, esta abogada convertida en escritora dice que se ha vuelto más crítica con la distancia y asegura que, aunque escriba sobre cuestiones universales, su inspiración siempre estará allí: “Es increíble como Chile da esa proyección de país que crece, pero es el que tiene los niveles de desigualdad más altos de Latinoamérica”.

Ella ve esa imagen como una “gran mentira” que debería cambiar. Por eso mira con esperanza a Grecia, e incluso a España. “En mi país no hay una crisis económica como aquí”, elabora en una cafetería de Madrid, “pero sí hay una crisis de la clase política. Llegó el punto del ‘que se vayan todos’, que es muy complicado”. Discute sobre lo que podría pasar en el futuro, lo que le gusta y lo que no, con pasión, y esos ideales la caracterizan.

Casi tanto como redactar en español. “No me interesa escribir en inglés, aunque podría, porque siento mucho placer escribiendo y siento que perdería un poco de eso”, dice. Es como una especie de honor al país (y al idioma) en el que se ha forjado su estilo, su personalidad. “Esta novela es fruto de una tradición literaria, es muy chilena”, recalca. Si, igual que quien la escribe.

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Recuperar Buen Pastor. Casa correccional femenina durante Dictadura

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Ex presas políticas del Buen Pastor de La Serena trabajan por recuperar el lugar como sitio de memoria
18 marzo, 2015

Fue una antigua casa correccional femenina donde se encarceló a opositoras a la dictadura. El lugar hoy está a la venta para su demolición. Las ex prisioneras quieren impedir que se borre el recuerdo de las crueldades y el dolor allí vivido. El directorio de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi apoyó la demanda.

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Un grupo de organizaciones de defensa de los derechos humanos encabezadas por la Agrupación de ex Prisioneras Políticas de la Ex Cárcel del Buen Pastor de La Serena y la Agrupación de Ex Menores víctimas de Prisión Política y/o Tortura de La Serena emprendieron la tarea de rescatar el lugar.

“Porque es indispensable reflexionar sobre la historia y tenerla presente, para evitar en el futuro la repetición de sus errores, las organizaciones abajo firmantes adhieren al rescate del Hogar del Buen Pastor de La Serena, antigua casa correccional femenina, donde los represores, sin mediar ninguna clase de juicios, encarcelaron a valiosas compañeras junto a sus hijos, por apenas oponerse a la dictadura que se instalaba en el país”, señalaron.

“Se trata de un lugar emblemático de la represión en la provincia de Coquimbo que hoy está a la venta para ser demolido y reemplazado por edificios que intentarán borrar el recuerdo de las crueldades que allí se cometieron”, expresaron en una declaración.

En este lugar “la faceta pro dictadura de lo peor de la Iglesia Católica amparó y practicó la forma de tortura psicológica más brutal que se conoce como es el valerse de la vulnerabilidad madre-hijo/a, pueda conservarse como testimonio de lo que no deseamos que nunca más ocurra”, agregan.

La Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi señaló que el el edificio debe ser resguardado “para que las futuras generaciones sepan el sufrimiento que vivieron allí mujeres luchadoras sociales”.

“Evitar que en el futuro se repita la historia que vivimos a partir del 11 de septiembre de 1973, implica conservar esos lugares para educar a nuestro país, especialmente a los niños y jóvenes”, precisó Villa Grimaldi.

Por su parte, la coordinación de las organizaciones que luchan por impedir la venta y demolición, informó que está pendiente una reunión con la superiora de la Orden del Buen Pastor para Chile y su plana mayor, donde participarán, entre otros dirigentes, Yerena Monroy, Presidenta de la Agrupación de ex Menores Víctimas de Prisión Política y/o Tortura de La Serena, quien estuvo recluida en el recinto a los cuatro años junto a su madre y su hermana menor.

Asimismo, deben reunirse con el Ministerio de Bienes Nacionales en Santiago, a fin de conseguir la compra del terreno por parte del Estado.

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La lista de organizaciones y personas que apoyan el rescate

Agrupación de Ex Menores víctimas de Prisión Política y/o Tortura de La Serena;
Ex Prisioneras Políticas de la Ex Cárcel del Buen Pastor de La Serena;
Colectivo de Memoria Histórica “Las Historias que Podemos Contar”;
Casa de la Memoria Coquimbo;
Veteranos del Setenta y tres de las universidades de Chile y Técnica del Estado, Sede La Serena y Católica del Norte, Sede Coquimbo;
Agrupación La Serena Dieciséis de Octubre;
Colectivo Hijos de la Memoria Chile;
Corporación Parque por La Paz Villa Grimaldi;
Casa de Miguel;
Fundación por la Memoria San Antonio –Santo Domingo;
Asociación de Memoria y Derechos Humanos Venda Sexy;
Natacha Monroy Rodríguez, ex prisionera menor en el Buen Pastor;
Eliana Rodríguez, ex prisionera en el Buen Pastor;
María Saavedra, Presidenta Casa de la Memoria Coquimbo;
Cecilia Marchant, ex prisionera en el Buen Pastor;
Edgardo Honores, ex prisionero político;
Hernán Palma, ex prisionero político;
Martín Faunes Amigo, escritor, Las Historias que podemos contar;
Marisa Matamala, médico;
María Elena Ahumada;
Alexandra Carmona, profesora;
Arturo Allende;
Nadia López Gallardo;
Gabriel Núñez, ex prisionero político;
Augusto Castex, ex prisionero político, ex Gobernador de La Serena;
Maria Isabel Peñailillo;
Edgardo Carabantes, ex prisionero político, docente Universidad de La Serena;
Claudio Cáceres Marchesi, escritor;
Beatriz Miranda, ex prisionera política;
Alejandra Holzapfel, ex prisionera política;
Elias Padilla, ex prisionero político.

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Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Obstinaciones de la Memoria.La Dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Athenea Digital – num. 8 otoño 2005

Obstinaciones de la memoria: La dictadura militar chilena en las tramas del recuerdo

Isabel Piper Shafir

Universidad Arcis
ipiper@universidadarcis.cl

 

En esta investigación se analizan múltiples relatos sobre la dictadura militar chilena, tanto de quienes sufrieron directamente la represión política y de quienes trabajan con sus efectos, como de quienes no se definen a sí mismos/as ni como víctimas ni como participantes de algún trabajo o movimiento de derechos humanos. Aunque las versiones que se construyen sobre el pasado son múltiples, en esta tesis se defiende la idea de que bajo el alero de estas diferencias se producen retóricas argumentativas que cruzan las diferencias de contenido y/o de intención de los y las hablantes, produciendo efectos políticos similares.

Entiendo la producción de recuerdos como una práctica social y simbólica que tiene el efecto de producir experiencias del pasado. Interpretamos los acontecimientos a través de la construcción de tramas narrativas y de líneas arguméntales, por tanto, el estudio de las memorias de la dictadura ha implicado el análisis de las maneras mediante las cuales las personas hablan de ella pasado, así como los efectos sociales y políticos de dichas construcciones.

La presente investigación se centra en la memoria en tanto proceso dialógico a través del cual se defienden y argumentan ciertas posiciones del pasado. Al mismo tiempo analiza sus usos como argumento para defender ciertas versiones sobre el presente que a su vez sostienen la creación de identidades. La memoria se constituye así en un centro articulador de la vida social en diversos sentidos: construcción del pasado, explicación del presente, sostén identitario, y eje articulador de prácticas políticas.

El proceso de interpretación comenzó con el análisis de las narraciones sobre el pasado y con labúsqueda de sus ejes temáticos comunes. Estos constituyen los recuerdos más fuertes de la dictadura y su identificación no necesariamente tiene que ver con un criterio cuantitativo. Es decir, aunque por una parte dan cuenta de los contenidos del pasado a lo que se hace referencia con mayor frecuencia, su búsqueda fue realizada fundamentalmente a través de la identificación de argumentos, afectos, silencios, metáforas, metonimias o alusiones, que en conjunto constituyen las memorias de la dictadura, y que le otorgan sentido a los relatos. Estos ejes fueron convertidos en guía de escritura de esta tesis, que se organiza en torno a los hitos de memoria construidos por los discursos que analiza.

La escritura de este texto constituye una meta-memoria analítica de diversas memorias de la dictadura. En su escritura utilizó diversos materiales textuales para ir conformando una narración que, a la vez de ser una reflexión crítica sobre las memorias de la dictadura, constituya en sí misma una versión de dicho pasado. Es decir, es un análisis crítico de los discursos de la dictadura, y al mismo tiempo una acción de memoria.

El texto se estructura en dos partes. La primera, llamada las heridas de la patria expone mi tesis fundamental, que es que las memorias de la dictadura son construidas a través de una retórica cuyo eje central es la noción de marca, herida o trauma.Es por eso que me refiero a ella como una retórica de la marca. El primer capítulo, presenta el Golpe Militar a través de las metáforas que los discursos usan para recordarlo: el bombardeo de La Moneda, la foto de la junta de gobierno y de Pinochet con sus lentes oscuros, y el último discurso del Presidente Salvador Allende. El capítulo dos presenta los debates en torno a la memoria y el olvido de esa etapa de nuestra historia nacional, defendiendo la tesis de que la sociedad chilena no sólo no ha olvidado la dictadura sino que esta constituye un centro fundamental en nuestros discursos identitarios. Muestro también que la dictadura es recordada a través de diversas tramas, específicamente: recordar hablando, recordar negándose a hablar, recordar callando y recordar viviendo nuevamente la experiencia.

El capítulo tres muestra el uso que los discursos del pasado hacen de la metáfora de un accidente para referirse a la dictadura, y la de trauma, herida o marca, para hablar de sus efectos. En el cuatro muestro como se ha construido una teoría y una práctica de la psicología en torno a dichas metáforas, y que han llegado a conformar un campo de especialización disciplinar en el ámbito de las consecuencias de la violencia política. En este punto, habré argumentado que los discursos construyen un sujeto nacido de la dictadura y sus prácticas represivas, un sujeto que se distingue por haber sido quebrado, herido y marcado por la violencia. El capítulo 5 expone, a través de los discursos de los y las afectados y de los profesionales de Derechos Humanos cómo sería ese sujeto analizando, en el capítulo 6, los efectos de dicha construcción.

La segunda parte, las marcas de la tortura presenta el análisis de testimonios de afectados/as por la prisión política y la tortura y del Informe de la Comisión Nacional Contra la Prisión política y la Tortura publicado en el año 2004. Está segunda parte funciona como un epílogo, en la medida en que los relatos de la tortura muestran de manera efectiva la retórica de la marca cuya existencia, característica y efectos se han desarrollado en la primera parte. La tortura es significada por sus víctimas como un profundo quiebre, que se instala en sus vidas marcándolos/as y transformándolos en personas distintas de lo que eran. El capítulo siete muestra como los relatos hablan de dicho quiebre y de la transformación de la normalidad en una donde la tortura está a la vuelta de la esquina. El capítulo que sigue se refiere a la materialización de dicho quiebre en padecimientos concretos, describiendo con palabras de los y las afectados las características de la marca dejada por la tortura. Finalmente, el capítulo nueve se refiere a la idea misma de reparación que solicitan los y las afectados, que difiere y tensiona las nociones tradicionales al situar el problema en los dolores del presente.

En toda esta investigación, he partido de la base de que la memoria es un proceso y un producto eminentemente social. Dado que la he considerado como una práctica relacional, no he dirigido su análisis a lo qué ocurre en la mente de las personas sino hacia las acciones mismas de recordar. Me he preocupado de qué y cómo chilenos y chilenas construimos versiones del pasado, cómo usamos las memorias y los olvidos en nuestras relaciones cotidianas, cómo usamos ambos como argumento en nuestros diálogos, y que efectos psicosociales tienen dichas prácticas.

La fuerza simbólica de la memoria es enorme en la medida en que contribuye a producir realidades, relaciones e imaginarios sociales; y es ese mismo poder el que la convierte en potencial fuente de resistencias, inestabilidades y transformaciones. Pero el mero hecho de recordar u olvidar determinados acontecimientos no garantiza el carácter transformador de la memoria, sino que este depende de la capacidad de los recuerdos construidos de tensionar las versiones hegemónicas que imperan de un determinado momento. No es mi intención contrastar estas memorias con un supuesto acontecer objetivo de los hechos, ni pretender sostener una versión verdadera de lo ocurrido.Lo que busco es tensionar los discursos existentes promoviendo la construcción de nuevas interpretaciones y sentidos, abriendo nuevas posibilidades de narración que nutran formas diferentes y móviles de producir las memorias de la dictadura. Entiendo esta producción académica como una forma de acción política y es en cuanto tal que me interesa.