Los Combatientes Jóvenes de Ayer y de Hoy. Una Memoria popular.

Los Combatientes Jóvenes de Ayer y de Hoy. Una Memoria popular.

SALUDOS AL DÍA DEL COMBATIENTE – Brigada Salvador Allende BRISA

Buscando en las páginas de internet o en documentos oficiales de los gobiernos pos dictadura, se pueden observar las conmemoraciones referidas a la “chilenidad”, muestran una infinidad de fiestas religiosas y paganas muy conocidas, y cuando se hace referencia a las fiestas “oficiales”, llama la atención que varios hechos que se celebran sucedieron en territorios que no eran de Chile. Ejemplos, el Combate Naval de Iquique, la Batalla de la Concepción y otros. No aparecen dos importantes conmemoraciones que son tradición en el pueblo chileno, el 11 de septiembre y 29 de marzo.

Como es sabido, el 11 de septiembre recordamos el ejemplo y la dignidad de Salvador Allende y su grupo de escoltas, GAP, y es homenaje a las víctimas de la dictadura y por ende es una repulsa a los criminales golpistas civiles y militares.

La versión “oficial”, borra totalmente la participación de los combatientes y de las organizaciones populares en la lucha contra la dictadura, pero a pesar de ello, en nuestro país se conmemora sagradamente el 29 de marzo, como el “Día del Combatiente”. Un día como ese, en 1985, los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo fueron asesinados por carabineros en Villa Francia, y al llegar la noche, la joven Paulina Aguirre es ejecutada por la CNI en el sector El Arrayán. Un año antes en Pudahuel, el mismo día, había sido asesinado Mauricio Maigret Becerra, al enfrentarse a las fuerzas represivas. Todos militaban en MIR.

Ese día no se ha borrado de la memoria de los chilenos y es considerado además, como de homenaje al pueblo rebelde y en recuerdo a los jóvenes chilenos que enfrentaron en la lucha directa a la dictadura, en el combate poblacional, en las jornadas de protestas y barricadas, en las universidades y liceos, en los centros de trabajo, en los grupos de combate, en los enfrentamientos armados contra las fuerzas represivas, en las acciones de notoriedad contra la “normalidad” que nos pretendían imponer la clase pudiente, en la lucha clandestina, y en reconocimiento también al exilio combativo y al internacionalismo de cientos de jóvenes fuera de Chile. Es un homenaje a los presos políticos que mantuvieron firme sus ideas, luego de ser detenidos, torturados y encarcelados. Es recordar con orgullo sus huelgas de hambre, desde el mismo 11 de septiembre de 1973.

Los combatientes, fueron los actores directos de las acciones políticos militares, de propaganda y agitación, miles de hombres y mujeres cumplieron más de una de esas tareas o misiones, según sea el caso. La mayoría de ellos se vieron obligados a aprender el arte militar y conspirativo con éxito, para brindarnos alegrías y justicia popular.

son los que desprecian con más fuerza la vergonzosa voltereta ideológica de los otrora conspicuos y fulgurantes dirigentes políticos de izquierda, hoy devenidos en “demócratas binominales”.

El “29” se rememora la lucha desplegada por los “jóvenes de otra época, aquellos de las primeras resistencias al Golpe de Estado en las filas socialistas del grupo de escoltas de Allende en La Moneda, la Plaza de la Constitución y en las poblaciones populares. Recuerda con orgullo la Resistencia de los combatientes del MIR, los Grupos Cero de los comunistas, las acciones audaces del FPMR y de los jóvenes lautaristas. El pacto de la Transición transformó a estos combatientes en “terroristas”, por obra y gracia de los intereses espurios

que hoy salen a la luz, debido a la connivencia corrupta y monetaria entre empresarios de la dictadura y la Concertación (partidos de izquierda incluidos) que representaban a los opositores frente a Pinochet y la derecha a finales de los años ochenta.

Santiago Chile, Marzo 29, 2015

Campos de prisioneros. La música entre los cautivos chilenos

La música era una forma de comunicación y símbolo de solidaridad entre los prisioneros, era un medio de trascender la difícil situación en que se encontraban y una estrategia de esparcimiento

Comunicaciones y Reseñas memoria

Comencé a trabajar el tema de la música en campos de concentración en el año 2001 como una investigación comparativa entre las actividades desarrolladas durante dos regímenes autoritarios: el Tercer Reich y el gobierno militar de Augusto Pinochet.

Katia Chornik en los estudios de la BBC

Katia Chornik entrevistando a un ex prisionero en los estudios de la BBC.

Elegí este tema porque me pareció un desafío comparar los campos de concentración nazi, ampliamente reconocidos como una aberración en el curso de la Historia, con los chilenos, de los cuales un gran número de personas desconoce su existencia y han habido muy pocos intentos por estudiar las actividades musicales en forma sistemática.

Mi proyecto, titulado “Tango Cautivo”, tuvo como objetivos establecer vínculos en el desarrollo de ensambles musicales, la interacción de músicos profesionales y aficionados, el uso social de la música y el repertorio interpretado.

Ejemplos de tangos sudamericanos y europeos en yiddish (idioma de los judíos originarios…

Ver la entrada original 4.455 palabras más

Nietos en busca de su identidad. Documental Mi abuelo Allende. Marcia Tambutti.

Nietos en busca de su identidad. Documental Mi abuelo Allende. Marcia Tambutti.

Documental de nieta de Allende relata los dolores y las alegrías de la familia

La cinta Allende, mi abuelo Allende se exhibirá la próxima semana en el Festival de Guadalajara. El filme de Marcia Tambutti trae entrevistas con los miembros de la familia, incluyendo a su viuda y un fallecido ex nieto de Allende.

por Rodrigo González M. – 03/03/2015 – 05:30

Marcia Tambutti (izquierda) en una escena junto a Gonzalo Meza, Isabel Allende, Carmen Paz Allende y Maya Fernández.

Marcia Tambutti (izquierda) en una escena junto a Gonzalo Meza, Isabel Allende, Carmen Paz Allende y Maya Fernández.

La muerte se asomó dos veces al rodaje de la película. Primero fue el deceso de  Hortensia Bussi, la viuda de Salvador Allende, el 18 de junio del 2009, algo esperable a sus 94 años. La otra fue trágica: Gonzalo Meza Allende, el nieto mayor del ex presidente  se suicidó el 15 de diciembre del 2010 a los 45 años. El era también el medio hermano de Marcia Tambutti Allende, quien avanzaba con su filme documental desde el 2005. Ahora, tras siete años de trabajo contra viento y marea, la cinta Allende, mi abuelo Allende está a las puertas de su estreno.

http://www.latercera.com/noticia/cultura/2015/03/145

El filme se exhibirá la próxima semana en la sección Work in Progress del Festival de Cine de Guadalajara, el más emblemático de México, y ya en el segundo semestre se dará en las salas chilenas. Con 32  entrevistas a los miembros de la familia, incluyendo los testimonios de Gonzalo Meza y de la propia Hortensia Bussi en su lecho de enferma,  la cinta es también el registro de la particular obsesión de la directora por encontrar las piezas del rompecabezas Allende: con poco más de un año al momento del golpe de Estado, Marcia Tambutti sólo elaboró el retrato de su abuelo a partir de las historias transmitidas en la familia. A diferencia de su medio hermano Gonzalo Meza, el primer nieto del ex líder socialista y con ocho años en 1973, Tambutti apenas tenía de Allende una idea enciclopédica, alejada de la intimidad.

El documental, que como el título lo indica busca un  perfil familiar de la figura política, está en la posproducción y su exhibición en Guadalajara  no es rara considerando que México es el país donde la directora creció. En las escenas que se ya se pueden observar en el sitio de la productora  Errante se la ve pasear junto a su madre Isabel Allende Bussi, preguntando con inconfundible acento del DF: “¿Y a  ti que te parece que mi abuela se niegue a hablarme de cosas que yo siento que debo saber del Chicho?… ¿Nunca te dieron ganas de abogar más por mí y de decirle que converse más conmigo?”. Luego, la senadora Allende le responde: “Sí, me dieron ganas, pero me da pena también. Si no habla es porque se protege. Ha tenido una vida muy difícil”.

El tono, al menos de los breves trailers disponibles, es de candidez, curiosidad y respeto. En otro, donde al fin la nieta logra entrevistar a Hortensia Bussi, se ve llegar a Carmen Paz Allende, la mayor de las hijas, la de más bajo perfil y rara vez objeto de una entrevista. La viuda del ex presidente, en cama, comenta de buen humor: “Aquí me ha tenido frente a la cámara toda la mañana”. Tambutti corrige a Tencha Bussi y le dice a Carmen Paz que sólo fueron 40 minutos. La tía sólo le responde, con segura serenidad, que 40 minuto es demasiado para una persona sobre 90 años,

Uno de los pasajes más anecdóticos tiene que ver con un álbum de fotos y que muestra a Allende de frente, en traje de baño y corriendo en la playa. “En esa imagen estaba jugando peteca, que es un juego con una goma y   una pluma. Era súper deportista, puro músculo y de grasa nada. El se cuidaba”, le comenta la senadora Allende a su hija Marcia.

Preguntas sin respuestas   

El documental nace del interés de la autora en un entorno dónde no existían las respuestas suficientes. Como lo dijo este fin de semana al diario español El País: “Ni siquiera había leído una biografía suya. Cuando tu familia calla un tema y se convierte en tabú, no sólo se da una especie de censura hacia el otro, sino también hacia uno mismo”, comentaba Tambutti al periódico hispano, que tuvo acceso al documental.

El eterno tópico de la galantería del ex presidente y su relación extramarital con su secretaria Payita Contreras es abordado directamente en un diálogo con Hortensia Bussi, que por primera vez hace referencia pública al tema. ¿Si acaso era coqueto? “Uf, le encantaba flirtear”, dice la viuda, según consigna El País.

La posición de Marcia Tambutti es evidentemente privilegiada a la hora de entrar a la familia del ex mandatario, que ha protegido su intimidad, que ha sufrido en silencio y que ha preferido no hablar de demasiadas muertes trágicas entre los suyos. En ese contexto entra el testimonio de Alejandro Fernández Allende, hermano de la diputada Maya Fernández Allende e hijo de Beatriz Allende, quien, afectada de una fuerte depresión, se suicidó en Cuba en 1977. “Había mucho prejuicio en la época con las enfermedades mentales, sobre todo en Cuba. Un revolucionario no se deprime, era lo primero que te decían”, comenta sobre su madre, que era doctora, como el ex presidente.

Relacionado

PRESENTA MARCIA TAMBUTTI FRAGMENTOS DE “ALLENDE, MI ABUELO ALLENDE”, EN EL CUCSH

Lazos entre México y Chile son indisolubles

http://www.comsoc.udg.mx/noticia/nieta-de-allende-presenta-fragmentos-del-documental-sobre-su-abuelo

México representa para Chile la hermandad y solidaridad con las que soñó Salvador Allende, necesarias en la identidad latinoamericana, afirmó la nieta del expresidente de Chile, Marcia Tambutti Allende, directora de la película documental Allende, mi abuelo Allende, durante la mesa redonda: “25 años de reanudación de relaciones diplomáticas entre México y Chile”, que encabezó el doctor Héctor Raúl Solís Gadea, Rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Tambutti Allende mostró en el CUCSH fragmentos del documental con el que participa dentro del marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG30). El filme versa sobre su abuelo Salvador Allende, quien fue presidente de Chile desde 1970 hasta el golpe de Estado, encabezado por el general Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda, lugar bombardeado por los golpistas.

Durante la ponencia que impartió en el auditorio Salvador Allende de este centro universitario, señaló que el quiebre de las relaciones diplomáticas de México con la dictadura chilena fue una señal inequívoca y mundial de los valores democráticos que este país priorizaba, además de una manera de apoyar al pueblo chileno.

La cineasta que se crió en México refirió que este país acogió a miles de chilenos que aquí se desarrollaron y encontraron trabajo. La nieta de Allende, incluso, platicó cómo su familia tuvo que exiliarse en México, país en donde ella creció y agregó que gracias a los gobiernos mexicanos estuvo por muchos años abierta la Casa de Chile, que reunió a los exiliados radicados en el Distrito Federal en actividades sociales, culturales y de solidaridad.

La película, de la cual habló durante su ponencia, muestra una perspectiva personal de la figura de Salvador Allende, así como el viaje interior de su familia “que forcejea cariñosamente entre el olvido y el recuerdo”. Allende, mi abuelo Allende es una coproducción chileno- mexicana. La cineasta confiesa que ella buscó las claves de por qué en su familia hablaban poco de Salvador Allende, “y entender ese dolor que me marcó desde niña”.

“La búsqueda de mi identidad, de lo que mi abuelo entregó a los ciudadanos del mundo es una búsqueda acompañada por amigos mexicanos. El filme es, además, una muestra de un vínculo que considero indisoluble a raíz de las relaciones entre los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez, en el caso de México y Salvador Allende, de Chile”.

Por su parte, Ricardo Núñez Muñoz, el Embajador de Chile en México, destacó la importancia de recuperar al verdadero Salvador Allende, no sólo al que dio su vida por la democracia, sino al presidente que hizo profundas transformaciones y quiso cambiar a Chile de manera pacífica. Entre las reformas que emprendió destacan una reforma agraria, así como la nacionalización del cobre, además de sus esfuerzos en el área de salud para que todos los chilenos tuvieran acceso a ésta.

A T E N T A M E N T E

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal., 11 de marzo 2015

Enviar

¿Quién era Alejandro Pinochet?

¿Quién era Alejandro Pinochet?

Por sus notables condiciones personales Alejandro destacó en la Jota de Valparaíso. Ya en ese entonces se advertían sus cualidades: Entrega total, superación, inteligencia y concreción de las tareas fueron algunos de los rasgos de su personalidad. Pero había una que salía a relucir. Alejo era serio, un muchacho de pocas palabras, que mantenía distancia de las personas que recién conocía. Una distancia respetuosa, formal; pero distancia al fin.

URBESALVAJE

valpoalejo

Por Hugo Dimter

A lo lejos la bahía de Valparaíso se divisa imponente con ese manto de espuma. Los porteños, habitantes del lugar, creen con devoción que Dios la ubicó en el lugar preciso.

Desde la cima del Cordillera -uno de los tantos cerros que rodean el puerto- Alejandro, un niño como cualquier otro, observa el romper de las olas soñando con algo incomprensible.

Es extraño: las colinas, y poblados cercanos, parecen haber sido abandonados. No hay nadie; solo él.

¿Cuáles eran los sueños de Alejandro Alberto Pinochet Arenas cuando tenía diez años? ¿Cuál es la respuesta que encontraba en ese horizonte distante?

¿Otra ciudad? ¿Otro país? ¿Un mundo mejor?

Pivote

AlejandroPinochetArenas Con el número 7 Alejandro Pinochet

Pivote es una de las 5 posiciones de un equipo de baloncesto. Son los jugadores más altos actuando cerca del aro, tanto en ataque como en defensa. Su principal rol es el de…

Ver la entrada original 7.495 palabras más

El Comité DD HH La Legua

El Comité.

vía El Comité.

El Comité

El Comité de Defensa y Promoción de Derechos Humanos de La Legua nace en octubre de 2010 en el corazón de la misma población. El grupo humano que la constituye está integrado por hombres y mujeres, pobladores, estudiantes, trabajadores y profesionales que se desempeñan en diferentes oficios y que se han reunido con el fin de estar al servicio de la comunidad poblacional y de las dimensiones y objetivos trazados.

El Comité es un espacio de apoyo al poblador, de carácter horizontal y plural que tiene como centro luchar por la vida desde la vida. Este objetivo intenta contrarrestar los signos de muerte que han marcado parte de la historia presente de la población lo que, además, ha generado el poderoso y aciago efecto de hipotecar los sentidos de vida y la esperanza de futuro de las muchas y muchos que la constituyen.

El origen del Comité está motivado, entre otras cosas, por la molestia que genera en los pobladores el despliegue mediático y la falta de transparencia de las prácticas estatales en la población, la aplicación arbitraria de la ley y la falta permanente al estado de derecho y respeto de los Derechos Humanos por parte de las policías y el Ministerio Público (desde controles de identidad abusivos y vejatorios hasta privación de libertad a personas inocentes, con tortura y graves atentados a la integridad personal) contra los pobladores en general y contra los más indefensos en particular, vulnerabilizando aún más su vida.

Desde aquí, el Comité ha trazado su trabajo en las líneas de defensa y promoción de los derechos humanos en la población, realizando actos de denuncia, recibiendo denuncias de pobladores y pobladoras víctimas de violencia policial, recurriendo a los tribunales de justicia y autoridades competentes y llevando a cabo diversas actividades en el espacio local con miras a la creación de una cultura de derechos humanos. Para la judicialización de casos el Comité firmó, en junio del año 2011, un Convenio con la Clínica de Interés Público y Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales.

Los recuerdos desnudos de una niña. Leandra (Erika) Guzman brunet

VIERNES, JULIO 25, 2014

LEANDRA GUZMAN BRUNET ESCRITORA CHILENA NORUEGA

Leandra 1

PORTADA 

Conociendo la esencia de ‘Con el reloj de mi abuela’: entrevista a Leandra Brunet

Por José Sarzi Amade  y Leonor Taiano Campoverde

En la entrevista que la escritora Leandra Brunet concedió para Mito, José Sarzi Amade y Leonor Taiano Campoverde tuvieron la oportunidad de conocer la perspectiva de la autora chileno-noruega sobre su obra autobiográfica Con el reloj de mi abuela. Brunet habla sobre su relación con su tierra natal, el significado de Noruega en su mundo afectivo, la importancia de los recuerdos y las razones que la condujeron a escribir este texto.
Leandra Brunet nació en Santiago en 1961 y reside en Noruega desde que, junto a su madre y sus hermanos, recibió asilo político durante la dictadura de Pinochet. Estudió Ingeniería en la Universidad de Bergen y ha traducido diversos textos y programas informáticos. Es también diseñadora de vestuario, actividad por la que obtuvo el Premio Nacional de Diseño en Noruega el año 1994 por su “Exposición en piel de pescado”. Actualmente trabaja como diseñadora y profesora de castellano como lengua extranjera, en Folkeuniversitetet, desde el año 1996.
Brunet alterna sus actividades profesionales con la creación literaria y se ha convertido en una de las máximas exponentes de la literatura comprometida chilena, producida en Noruega. De hecho, Con el reloj de mi abuela, obra de la que se hablará en esta entrevista, ha sido escrito en memoria de su padre Marcelo Guzmán y de los ejecutados y detenidos desaparecidos en el campo de concentración de Pisagua [1].
 Leandra 2
.
Revista Mito. Buenos días Leandra, gracias por haber aceptado esta entrevista. Desde hace tiempo que deseábamos saber más sobre usted y sobre su obra Con el reloj de mi abuela.
Leandra Brunet. Gracias a ustedes por permitirme utilizar la palabra. Ella lo encierra todo, las grandes alegrías y la fuerza para soportar los dolores. Qué alivio su presencia y, a la vez, ¡qué castigo su ausencia! Escribir es la mejor forma de abrazar la vida pero sin dejar de reflexionar para levantarse combativa contra esas palabras de sabor amargo, la injusticia, todo lo que transforma en opresor al oprimido, o que roba la dignidad de ser. Me arrebataron la dicha y me entregaron la angustia, la responsabilidad de esa transformación de la esencia más honda que fue volverme resiliente.
R.M. ¿Por qué decidió escribir Con el reloj de mi abuela?
L.B. He vivido sustentando una niñez en la mirada, observándolo todo, en constante búsqueda de comprensión; pero son en mis recuerdos donde están mis raíces y las respuestas que se han vuelto a su vez nuevas preguntas. Escribí mis recuerdos porque tenía que hacerlo. Porque es mi vida y quisiera salvarla. Mi experiencia es parte de la memoria histórica de mi país y habiendo cobrado conciencia de su fragilidad, de cuán efímera es la memoria, quiero darle un momento más de existencia para mis hijos, para mis nietos, y para los que han de venir.
R.M. ¿Se trata de una obra totalmente autobiográfica o hay elementos ficticios?
L.B. En el género de los recuerdos se debe tratar de contar la vida como fue, hubiera preferido quedarme abrazada al silencio, y hubiese sido tal vez una aventura de la cual existen respuestas y se inundan los ojos de detalles. Sin embargo pase a ser una sombra de mi misma, y aun así fue muy difícil describir la destrucción de mi familia, la desgracia de mis hermanas, etc. Inicialmente cuando escribí la primera edición, pensé que había encontrado las respuestas a mi pasado, pero hoy siento que aún los hilos no están unidos y debo llegar a la totalidad de esta historia hasta rebasar la profundidad del silencio. Me temo que cada rincón que desempolve, contribuye a la que ha sido una búsqueda a lo largo de mi existencia: la Verdad y la Justicia.
R.M. Usted dice que sus padres le dieron muchos nombres y que para sus lectores desea ser “Leandra” ¿Por qué escogió ser Erika en la historia? ¿Existe alguna diferencia entre Erika y Leandra?
L.B. Curiosa pregunta, elegí ser Erika pues desde niña mis hermanos me llaman Erika, y es el nombre que asocio con esa época de injusticia, de dolor, de despojo.Son los recuerdos desnudos de una niña. Allí me faltaba cielo y árboles y la presencia de mis padres. Fue la época de indignación de identidad, de cambiar el enfado por la risa. Leandra es la mujer, la madre, compañera y amiga. Es el ser que carga la responsabilidad de hacer realidad mis ideales de verdad y justicia.
R.M. La obra inicia en Oslo, capital de la nación a la que usted se refiere como “Mi bella Noruega”. ¿Qué significa para usted Noruega? ¿Siente que Noruega es su tierra de adopción?
L.B. Noruega no es mi tierra de adopción, Noruega es mi país, es el lugar que he vivido gran parte de mi vida físicamente, aunque por momentos mi camino ha consistido en transformar la nostalgia, el dolor de la ausencia y de las perdidas irremediables, en el amor por las causas que he abrazado, por quienes me rodean, por aquellos a quienes he podido servir. Dicen que “Ostra feliz no cría perla” ¡Cómo agradecer la maravilla de vivir aquí! Y cuándo estoy lejos, siempre vuelvo a cerrar los ojos para disfrutar sabiendo que cuando vuelva abrirlos mi realidad, aún me estará esperando.
R.M. ¿Qué papel desempeña Chile en su vida?
L.B. Chile es mi niñez y solo puedo salvar la época de mi infancia de distintas maneras, principalmente recordando mi vida antes de los once años y el corto periodo después de los doce años. Con los años me he desprendido de los pocos granos de arena que traje de Chile, y creo que ya nunca más podré sentir mis pies firmes y apegados como en otras tierras. Hay periodos de la vida que trascurren en una especie de armoniosa felicidad, periodos que tienen la tenue tonalidad de la alegría, y para mi coinciden con aquellos años, en aquellas largas vacaciones con mi familia, donde el lenguaje era más dulce y agradable.
Hoy Chile representa la injusticia y mientras no exista Verdad y Justicia, jamás podré reconciliarme con Chile.
 Leandra 3
R.M. ¿Se definiría usted como una persona con dos patrias?
L.B. Me considero una persona de todas partes, mi pasaporte sólo dirá mi fecha y lugar de nacimiento, sin embargo mi sonrisa, mis lágrimas, mis deseos estarán donde me sienta bien.
R.M. Las escenas más dramáticas de la obra son aquellas relacionadas con el campo de concentración de Pisagua, el arresto domiciliario de su madre y la humillación sexual del sargento golpista hacia la hermana de Erika. ¿Considera usted que estas infaustas vivencias forman parte del pasado común chileno? ¿Por qué decidió ser tan descriptiva en esta parte de la obra?
LB. Después de esa felicidad casi perfecta, que duró algunos años, el cielo, envidioso se acordó de nuestra familia y ese Dios furibundo en el que creían mis ancestros descargó el rayo de su ira sobre nosotros que, tal vez sin darnos cuenta éramos una familia feliz, e incluso muy feliz.
Es por eso que al escribir, sentí con más fuerzas que nunca el poder describir cada infamia cometida por aquellos seres psicópatas que destruyeron nuestras vidas y las de muchos niños como nosotros.
En este momento se estima que más de 700 menores quedaron huérfanos producto de la dictadura en Chile. Son algunas de las cifras de diversos informes de organismos de derechos humanos que retratan lo que vivieron menores de edad. Muchos de ellos llegaron a la Fundación de la Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, organización creada en 1979, donde acogieron a los huérfanos que lo perdieron todo.
Según el informe Rettig existen al menos 307 menores de 20 años ejecutados, de los cuales 75 son detenidos desaparecidos. Cuatro de cada cinco niños, pasaron por la tortura, violaciones… Muchos de nosotros al reabrirse los juicios por el ministro Carroza en agosto del 2013, nuevos recuerdos subieron a la menoría, recuerdos escondidos en lo más profundo de nuestro ser.
R.M. Erika se niega a llorar, no quiere que sepan que sufre ¿Considera usted que Erika, a pesar de su corta edad, se convierte en un ser adulto en la novela? ¿Piensa usted que Erika es una heroína?
L.B. Una de las cosas más duras que tenemos que hacer cuando alguien se nos muere, o cuando lo matan, es revisar las gavetas. A mí me encomendaron hacerme cargo de mis hermanos, defensa única para sobrevivir, y el no llorar lo escuché mientras esperaba por mi hermana en el regimiento, “Los valientes no lloran” dijo una compañera que buscaba a su hijo. Me quedó tan marcado, que a mis 33 años aprendí a llorar… y dejé de ser quien había sido, y comencé a llevar la dulzura que había escondido por años.
Heroína…mmm… que ironía hace unos meses descubrí que llevaba grietas horribles y el dolor tuvo que ser tan grande que nunca en cuarenta años se manifestó, nuevamente estoy volviendo aprender a vivir y sigo tejiendo una vida que no acaba por terminar de tejerse. Soy una resiliente de una cruel dictadura que tuvo que luchar contra viento y marea, dictadura que me arrebató a mis padres, país, familia y abuela…
R.M. Los objetos tienen una gran importancia en la obra: el reloj de su abuela enciende la mecha de los recuerdos, el chalet, los libros, etcétera, son destrozados, la mesa del comedor expresa su humillación diciendo “me rayaron como si fuese un pino viejo”. Erika dialoga con los objetos, percibe sus emociones, comparte sus temores y sus recuerdos ¿Cuál es la relación existente entre los objetos y la memoria? ¿Entre los objetos y la realidad?
L.B. Al cerrar la puerta de casa, se quedó lo más hermoso de mi familia,y agradezco las emociones vividas, sé que al escribir de ellos me ayudó a superarlos, sé que el poder compartirlos enriqueció mi vida en niveles mayores de los que caben en palabras. Además pienso que si un viaje nos ha sido grato y enriquecedor, ¡cuánta gratitud hacia los primeros pasos! Debo a mi niñez en Iquique.
R.M. Lamentablemente la entrevista ha llegado a su fin, muchas gracias por habernos permitido saber más sobre usted y su excelente texto.
L.B. Gracias a vosotros, quizás si a lo largo de mi vida hubiera hecho reír más a mis amigos, si hubiera creado ceremonias, costumbres para distintos momentos del año, o hubiera sembrado un jardín, o tantas otras cosas que pudieran dejarme viva en la memoria, no hubiese escrito este libro con tanto dolor acumulado.
[1] Para mayor información, véase también el artículo de Leonor Taiano “Con el reloj de mi abuela… las raíces chilenas de un present

EN MEMORIA A MI PADRE,EJECUTADO…

MARCELO GUZMAN FUENTES

“PARA QUE NUNCA MÁS EN CHILE” EN MEMORIA A MI PADRE,EJECUTADOS Y DETENIDOS DESPARECIDOS DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE PISAGUA.

CON EL RELOJ DE MI ABUELA – Leandra Guzmán Brunet – LEANDRA BRUNET// // // // // // // // // //

TIRSDAG 30. OKTOBER 2012

CAMPAMENTO DE PRISIONEROS DE PISAGUA

Campamento de Prisioneros de Pisagua

Tarapacá – I Región

El Campamento de Prisioneros de Pisagua fue utilizado, desde Septiembre de 1973 hasta octubre de 1974, como centro de detención y tortura. Después del 11 de Septiembre se organiza un campamento militar para albergar a los presos políticos, especialmente de la zona norte, bajo la dependencia de laSexta División del Ejército.

Los testimonios entregados al Informe Valech revelan que hubo más de 800 personas detenida en el Campo de Prisioneros de Pisagua. En los años ochenta, fueron enviados, en calidad de relegados, más de cien detenidos, a quienes se les recluía en la Cárcel y a las mujeres en las dependencias contiguas al teatro del pueblo y en un galpón, nombrado El Supermercado. Según los testimonios, los detenidos permanecieron allí en muy malas condiciones de vida: fueron mantenidos largos períodos vendados y esposados, constantemente golpeados, amenazados, sometidos a trabajos forzados, privados de alimentos, agua y sueño.

El hacinamiento fue extremo, especialmente cuando los detenidos fueron enviados, incomunicados por largos períodos, en grupos de cerca de 15 personas, a un calabozo de dos por cuatro metros, autorizados a salir al baño sólo dos veces al día.

Los testimonios de sobrevivientes describen haber sido objeto, durante los interrogatorios, de golpizas constantes, en ocasiones con manoplas; cortes en el cuerpo con objetos cortantes, como corvos o yataganes; simulacros de fusilamiento; eran amarrados y se les vendaban los ojos, colgados; les aplicaban la parrilla, el teléfono, el submarino en agua y excrementos, corriente eléctrica, quemaduras con cigarrillos. Señalan haber sido enterrados en fosas hasta la cabeza y se les orinaba encima, a pleno sol, por largos períodos; se les golpeaba hasta ocasionarles fracturas, eran atacados por perros; los obligaban a pelear entre ellos por comida; se les encerraba en unos toneles para lanzarlos cerro abajo. Existen relatos de personas sometidas además a violencia y agresiones sexuales. Se les mantenía a torso desnudo bajo el sol, hasta provocar quemaduras graves en sus cuerpos, y por las noches quedaban a la interperie, sufriendo las bajas temperaturas. Eran obligados a subir y bajar los cerros corriendo y golpeaban a aquellos que por su salud física o avanzada edad no lograban seguir el ritmo de los demás prisioneros.

Diariamente, algunos detenidos eran escogidos para tratos degradantes, trabajos pesadísimos durante largas horas o ejercicios físicos de extenuación como correr por suelos con desnivel con la vista vendada, o intentar subir a la carrera una escala, mientras sus guardias hacían fuerzas para empujarlos hacia abajo. Concluido un día de interrogatorio, se solía dejar a veinte o treinta reclusos que lo habían sufrido, tendidos a la intemperie por hasta 48 horas, bajo el calor diurno y el hielo nocturno. Uno de los así apremiados,Nelson Márquez, terminó con ello de enloquecer, e intentó fugarse; recapturado a los pocos minutos bajo el muelle, fue asesinado a tiros de inmediato.

Pisagua, como campo de concentración, se caracterizó además por la tortura psicológica que sufrían sus detenidos por las ejecuciones que allí ocurrieron. Este recinto registra la mayor cantidad de ejecuciones por la llamada ley de fuga. Se concentró una gran cantidad de personas sometidas a consejos de guerra, condenadas a penas extremadamente altas, muchas de ellas incluso de muerte. Los condenados permanecían días esperando sus propias ejecuciones y eso provocaba angustia y desesperación a sus compañeros y a ellos mismos.

Durante su funcionamiento estuvieron prohibidas las visitas de familiares y de funcionarios de organismos de derechos humanos. En este campamento fueron ejecutadas 19 personas: siete en virtud de sentencias pronunciadas por consejos de guerra, cinco por sentencia de muerte en consejos de guerra cuyo texto se desconoce y siete por la aplicación de la denominada Ley de Fuga. Entre los presos políticos asesinados en el Campamento de Prisioneros de Pisagua se encuentran Orlando Tomás Cabello Cabello, Nicolás Chanez Chanez, Juan Mamani Garcia, Luis Aníbal Manriquez Wilden, Hugo Tomás Martinez Guillen, Juan Rojas Osega, Julio Cabezas Gacitua, José Cordova Croxatto, Humberto Lizardi Flores, Mario Morris Barrios, Juan Valencia Hinojosa, Rodolfo Jacinto Fuenzalida Fernandez, Juan Antonio Ruz Diaz, José Demóstenes Rosier Sampson Ocaranza, Freddy Marcelo Taberna Gallegos, Germán Eladio Palominos Lamas, Juan Alarcón, Nolberto Cañas, Marcelo Guzmán, Michel Nash,Luis Lizardi y Juan Jiménez.

Criminales y Cómplices

Teniente Coronel Ramón Larrain (Comandante del Campo de Prisioneros de Pisagua); General de Brigada Carlos Forestier Haensgen (Comandante VI División del Ejército);Mario Acuña Riquelme (Fiscal Militar de Iquique); MayorPlácido Muñoz Faúndez; Teniente Portales (Ejército)

Fuentes de Información: Informe Rettig; Informe Valech; Libros: “La represión política en Chile: los hechos”; Revista Análisis; Diarios: La Tercera; Archivo Memoriaviva

De la Coordinadora SERPAJ – Arica, hemos recibido la siguiente informacion.

MARTIRES DE PISAGUA

  1. Luis A. Lizardi Lizardi. Obrero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  2. Marcelo O. Guzmán Fuentes: 33 años. Educador sanitario. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  3. Nolberto Jesús Cañas. 48 años. Interventor Pesquero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  4. Michel Selim Nash Saez. 19 años. Conscripto. Militante Juventudes Comunistas. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  5. Juan Calderón Villalón. 25 años. Oficial de marina. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  6. Juan Jiménez Vidal. 40 años. Oficial de Marina. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  7. Julio C. Cabezas Gacitúa. Abogado del Consejo Defensa del Estado. Sin militancia. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  8. José R. Córdova Croxato. Administrador del Puerto de Iquique. Militante dl MAPU OC. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  9. Juan Valencia Hinojosa. Funcionario ECA. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  10. Mario Morris Barrios. Oficial de Aduanas. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  11. Humberto Lizardi Flores. 30 años. Profesor de Estado. Militante del MIR. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  12. Freddy Taberna Gallegos. 30 años. Geógrafo. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  13. José Sampson Ocaranza. 30 años. Empleado Municipal. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  14. Juan A. Ruz Díaz. Funcionario d Aduanas. Regidor de Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  15. Rodolfo Fuenzalida Fernández. 40 años. Piloto Pesquera Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  16. Germán Palominos Lamas. 31 años. Carpintero. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  17. Luis Higuera. Ejecutado en Enero de 1974
  18. Nelson Márquez. Ejecutado en Enero de 1974
  19. Luis Toro Castillo. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  20. Alberto Yañez Carvajal. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  21. Manuel Sanhueza Mellado. 29 años. Obrero Industrial. Muerto en tortura el 10 de Julio de 1974
  22. Marcelino Lamas Largo. Ejecutado el 26 de Diciembre de 1974

============================================================================

Noticias Relacionadas a este Centro de Concentracion

La Tercera Mayo 1998
Un largo y angosto cementerio clandestino

De vez en cuando el país recobra la memoria. Son golpes secos, tremendos y trágicos que hacen recordar que en Chile existen procesos pendientes. Heridas abiertas. Casos que tienen que ver con la memoria colectiva de un país que, pese a los esfuerzos oficiales, no se reconcilia con su propia historia. Un país que amparado en cifras macroeconómicas y en un afán de progreso, prefiere dejar a un lado uno de los hechos más traumáticos de su corta vida como nación. El golpe militar de 1973 y sus trágicas consecuencias. Muertes, torturas y desapariciones, son la tónica de un proceso que quebró el orden democrático de Chile, y en el cual, se siguen contando víctimas. Los últimos sucesos despiertan una vez más las esperanzas de los familiares de detenidos desaparecidos. Madres, esposas e hijos de personas que dejaron de ver hace 25 años, cuando fueron detenidos por los organismos de seguridad del gobierno presidido por el ex general Augusto Pinochet Ugarte.

Hoy, la sociedad chilena se ve sacudida por las noticias que hablan de la posibilidad de que algunos de los detenidos desaparecidos estuviesen vivos en el interior de la ex Colonia Dignidad, enclave alemán que fue utilizado como campo de prisioneros durante el golpe de 1973 y en el que se presume, se hallaría un cementerio clandestino con los cuerpos de varios de ellos.

Otro hecho, es el nuevo hallazgo de osamentas en el norte. Se trataría de tres fosas, donde estarían enterrados alrededor de 150 presos políticos fusilados en 1973, descubiertas en las cercanías del Campo de detención de Pisagua (Primera Región), luego que un presunto uniformado revelara al diputado por Antofagasta Felipe Valenzuela (PS) la existencia de esos depósitos. Con las informaciones entregadas por esa fuente, que estaba destacada en el lugar durante el golpe militar, se logró ubicar los puntos cavados a una distancia equidistante uno de otro, en la ribera del río Camarones, cerca de Quillagua Viejo. Las labores de rastreo dieron resultado a las 18 horas del lunes 4 de mayo, cuando fue desenterrado el primer cuerpo. Valenzuela indicó que los cadáveres están amarrados de manos y presentan signos de haber sido acribillados. Se trata de un nuevo hallazgo que se suma a los ocurridos a partir del año 1990, cuando la sociedad chilena pudo observar como eran descubiertos 20 cuerpos en terrenos cercanos a la Cárcel de Pisagua (en la foto). Era Junio de 1990, a sólo meses de recuperada la democracia, un hallazgo que remeció la memoria nacional y que puso al descubierto la brutalidad con la que actuaron algunos elementos de las Fuerzas Armadas.

Osamentas en Pisagua

El viernes 1 de junio de 1990, los abogados Héctor Salazar, Carlos Vilas y Ernesto Montoya, presentaron la denuncia por “inhumación ilegal”, a nombre de la Vicaría de la Solidaridad de Santiago y de la Comisión de Derechos Humanos, ante el Juzgado de Crimen de Pozo Almonte. Dos horas después, el Tribunal se constituyó en el lugar. El juez, Nelson Muñoz Morales y su secretario, se mantuvieron allí, en una carpa, recogiendo testimonios. La Vicaría de la Solidaridad ya tenía antecedentes un año antes de la existencia de este cementerio clandestino, ubicado al norte del cementerio de Pisagua. Fue el médico comunista Alberto Neumann Lagos, quien entregó su testimonio y una declaración jurada a los miembros del organismo. No obstante, se evaluó que las condiciones no estaban dadas en ese momento para emprender las acciones legales correspondientes. Por ello se decidió esperar las elecciones de diciembre de 1989. Una vez que la Concertación ganó y que Patricio Aylwin se hizo cargo del gobierno, se esperó un tiempo más, ya que el acceso al lugar era impedido por una barrera militar. Así se llegó al 31 de mayo, cuando se decidió interponer la denuncia. El primer cuerpo apareció a unos 70 centímetros de profundidad. Luego aparecieron otros. Los cuerpos estaban cubiertos por dos bolsas de arpillera amarradas, a la altura de las caderas, por gruesos alambres. Tenían los ojos vendados, sus ropas estaban intactas y orificios de bala atravesaban sus pechos.

El Campo de concentración de Pisagua está a dos horas de Iquique. Se accede por una carretera difícil en la que algunos tramos deben hacerse bordeando un precipicio. En camiones, golpeados y con frío, fueron llevados hasta allí 38 detenidos, el 14 de septiembre de 1973. “Cuando vimos el poblado, el fantasma tomó cuerpo. De inmediato nos encerraron en la cárcel. En el pueblo había unos 200 pescadores. El Comandante Larraín los reunió y les dijo que debían irse pues al lugar había llegado el ‘cáncer marxista’. Nosotros debíamos permanecer encerrados. La cárcel tiene tres pisos. Al primero le llamaban ‘catacumbas’ ; en el segundo y el tercero había cuatro celdas. El 18 de septiembre llegó el barco Maipo con una carga de 400 prisioneros de Valparaíso. Se provocó un tremendo hacinamiento. Debíamos dormir de pie. Nos abrían las puertas sólo dos veces al día. A las 7 de la mañana nos daban un pan y un jarro de té y a las 4 de la tarde, un plato de porotos. Teníamos 7 minutos para comer, hacer nuestras necesidades y tomar agua” recordó en la revista Analisis de junio de 1990, Francisco Prieto Enríquez, ex prisionero que permaneció en Pisagua hasta el 31 de mayo de 1974.

Campo de concentración

El hallazgo de las osamentas de Pisagua causó impacto nacional. Impacto que legitimó la existencia de la Comisión de Verdad y Reconciliación, creada por el Presidente Aylwin para investigar los casos de violaciones a los derechos humanos cometidos desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990. La salinidad del mar y del desierto conservaron en una escalofriante integridad los cuerpos. Los esqueletos conservaban sus ropas, las amarras, las vendas y sobre todo, las expresiones de dolor. A medida que las investigaciones avanzaban se daban cuenta de nuevos antecedentes: las víctimas habían sido ejecutadas al margen de toda legalidad.

La revista Análisis del 11 al 17 de junio de 1990 cuenta que el 29 de septiembre de 1973, el teniente coronel Ramón Larraín, comandante del campo de concentración, gritó a los presos que necesitaba cinco voluntarios para trabajos en el exterior. Algunos, deseosos de tomar aire fresco, se ofrecieron. “Vimos salir a Juan Alarcón, Nolberto Cañas,Marcelo Guzmán, Michel Nash, Luis Lizardi y Juan Jiménez. Al poco rato llegó Larraín muy exaltado. En medio de insultos, informó que nuestros compañeros habían intentado fugarse, que no habían obedecido la orden de alto y que habían sido fusilados. Nadie le creyó”, recuerda Francisco Prieto.

El 11 de octubre fueron sacados del campo José Córdova, Humberto Lizardi, Mario Morris, Julio Cabezas y Juan Valencia. Nunca más los vieron. A través de un bando, firmado por el Comandante en Jefe de la sexta división y hombre de confianza del general Pinochet, Carlos Forestier, se informó que habían sido fusilados para dar cumplimiento a la sentencia de un Consejo de Guerra. Nunca se encontró el expediente. Los detenidos fueron fusilados en Pisagua, pese a que se aseguró que el juicio se había realizado en Iquique, sin la presencia de los sentenciados. A los presos no les cupo duda de que había sido venganza. El fiscal militar Mario Acuña era un abogado de Iquique con vinculaciones con el narcotráfico. Sus actividades ilícitas habían sido descubiertas gracias a una investigación realizada por el destacado integrante del Consejo de Defensa del Estado, Julio Cabezas. El 11 de septiembre de 1972, Acuña fue nombrado fiscal por el juez militar Forestier. Una de sus primeras acciones fue ordenar la detención de Cabezas.

Nuevos hallazgos

Los indesmentibles hechos que fueron apareciendo a la luz pública afectaron al Ejército, quien se sintió amenazado ya que a este hallazgo se sumaron otros. En julio de 1990 la Iglesia de Valdivia reveló la inhumación ilegal de 18 campesinos fusilados en Futrono y Chihuío. En Calama aparece una fosa clandestina con restos de cadáveres dinamitados. En el Cementerio de Copiapó, cuatro de trece cuerpos extraídos de una fosa anónima, muchos de ellos quemados, correspondieron a fusilados de 1973. En agosto se añaden tres cuerpos maniatados en el cerro Mutrún, tres en el Cementerio La Playa de Constitución, seis en Calama y otros seis, dinamitados, en un pique de Tocopilla.

Luego vendría una situación todavía más dramática. El juez Germán Hermosilla, que investiga la ejecución de campesinos de San Bernardo en Paine y Cuesta de Chada, es informado de que algunos cuerpos podrían estar enterrados en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago. Las primeras excavaciones provocaron una nueva conmoción: en numerosas tumbas, los cuerpos habían sido apilados unos sobre otros. Consultado, el entonces comandante en Jefe del Ejército, general Augusto Pinochet, sobre este hecho, declaró que le parecía una medida muy “económica”, generando una serie de críticas por parte de familiares de detenidos desaparecidos y de organismos de derechos humanos. Las investigaciones sobre estos hechos culminarían una año después, en septiembre de 1991, con un total de 125 cadáveres.

El Ejército hizo sentir su malestar sobre esta serie de hallazgos a través de una declaración del Cuerpo de Generales, leída por el entonces director de la Academia de Guerra, coronel Ricardo Izurieta (Actual comadante en Jefe del Ejército). En dicha declaración el Ejército expresó una clara defensa de su Comandante en Jefe, dejando en claro que Pinochet y Ejército eran un solo cuerpo. La declaración, en un tono mesurado y argumental expresó en algunos párrafos que “No somos ajenos al dolor de hoy, y hemos debido contener durante años el sentimiento que experimentamos todos, a consecuencia de la guerra interna que debimos enfrentar…” , y en clara alusión a las ausaciones que se le imputan dice ” es sabido que cuando se quiere desprestigiar a los vencedores se les culpa de crueldad, de excesos criminales y , sobre todo, de ejercer un castigo desproporcionado a la capacidad ofensiva de las fuerzas derrotadas”…”en nuestro caso, estamos seguros de que la victoria de la libertad no se hubiera obtenido sin el empleo de las acciones severas y disuasivas que ejecutaron las Fuerzas Armadas y Carabineros”.

Por la cercanía de los hechos, sólo han pasado 25 años desde el golpe, no existe una visión oficial sobre los acontecimientos que motivaron la intervención militar, ni sobre la supuesta guerra interna que se desarrolló. Las investigaciones judiciales tendrán que esclarecer la verdad sobre la muerte y las circunstancias en las que estas sucedieron.

Hoy, a ocho años del primer hallazgo, aparecen nuevamente osamentas en el norte del país. Cuerpos que se niegan a desaparecer, que no permiten que sean olvidados y que esperan, al menos, servir de consuelo a sus deudos que aún se preguntan ¿Dónde están?.

L

MARCELO GUZMAN FUENTES

A MIS HERMANOS LUZ MARIA, VERONICA, MARCELA Y JAVIER

–>

Nada puede devolvernos el tiempo,

Pero la belleza persistirá siempre

En el recuerdo de mi padre y sus compañeros.

Leandra Brunet

Dictaduras Cono Sur. La Operación Morgan. Uruguay

Denuncias buscan justicia para torturados y desaparecidos durante la dictadura

Desenmascarando la Operación Morgan

Morgan era el apellido de un pirata británico que hacía lo que todo pirata: robar. No es casual la denominación de Operación Morgan, que expresa un nivel de cinismo, lamentablemente habitual en la historia de la última dictadura uruguaya. La Operación Morgan recibió su nombre desde propias filas militares y comprendió el proceso de robos y apropiación de los bienes materiales que pertenecían a cualquier partido con ideología “comunista”. En los años 70 la milicia uruguaya consideró que el Partido Comunista del Uruguay (PCU), el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y la Unión Juventud Comunista (UJC) eran los principales focos de “acción subversiva” en el país, y que los demás partidos socialistas eran “organizaciones de fachada” patrocinadas por los anteriores y con la finalidad de distraer la atención. Fue así como en 1975 se lanzó “oficialmente” la cacería masiva de integrantes de estos partidos, persecución programada para prolongarse hasta 1976, lapso que la milicia consideró suficiente para “extirpar” la “amenaza comunista” en el país. Morgan se extendió hasta 1984, con rachas de diferente intensidad pero siempre teniendo como factor en común el robo y la sistemática aplicación de torturas, violación de mujeres, secuestro de niños, y desaparición forzada de decenas de personas. La Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) dirigida por el inspector general Víctor Castiglioni, tuvo la poco honrosa autoría intelectual del Operativo Morgan, en tanto que el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) liderado por el general Esteban Cristi fue el autor material de los robos, secuestros, asesinatos y torturas hechos en nombre de Morgan. El exterminio comunista efectuado en este operativo tuvo como resultado 23 desaparecidos, 16 muertos en tortura, un asesinato en Argentina, seis muertes en prisión y tormentosos castigos físicos para miles de personas. Los militares no se limitaron al territorio uruguayo, sino que con la venia del Plan Cóndor hicieron de las suyas también en Paraguay, Bolivia, Chile, Colombia y sobre todo en Argentina, país en el que desaparecieron más uruguayos que en nuestro propio territorio nacional. Tampoco se debe olvidar el caso de la maestra Elena Quinteros, quien fue secuestrada en Uruguay mientras intentaba huir de sus captores refugiándose en los jardines de la embajada de Venezuela en Montevideo, territorio del país caribeño. Otro de los organismos represores con activa participación en la Operación Morgan fue el Servicio de Inteligencia y Defensa (SID), liderado por el general Amaury Prantl hasta 1979, cuando asumió el también general Iván Paulós. El botín El desbaratamiento financiero de las organizaciones comunistas en Uruguay fue desde el comienzo unos de los principales objetivos, motivo por el cual se robó dinero, propiedades y bienes pertenecientes a los comunistas. Estos robos, lejos de ser aislados, fueron uno de los motivos frecuentes de tortura y constituyeron una forma de conseguir fondos para el gobierno dictatorial y gracias al cual pudo extender su aparato represivo clandestino e intensificarlo. Torturar se convirtió en un negocio muy rentable. General Prantl la “Casona de Millán”, centro clandestino de torturas en el cual fue visto por última el maestro Julio Casto. La denominada “Cárcel del Pueblo” (ubicada en la calle Juan Paullier al 1190) fue otros de los centros de tortura usados durante Morgan. Este centro clandestino de detención había sido expropiado a los tupamaros en 1972 y fue intensamente utilizado durante todo el proceso del operativo genocida que los militares impusieron. En la Cárcel del Pueblo las torturas diferían de las que se aplicaban en otros lugares, pues este lugar era utilizado principalmente para “reacondicionamiento” de los secuestrados, esto significa que se les ataban las manos a la espalda, se los encapuchaba y se los tiraba en el piso de un sótano sin agua ni comida durante varios días. De esa forma se le daba un supuesto “descanso” a los cuerpos que venían sufriendo meses de torturas de toda clase y tenor, generalmente traídos desde otros centros clandestinos. La “Casa de Punta Gorda” (también conocida como “Infierno Chico”, ubicada sobre la Rambla República de México) fue el lugar en el que se aplicó la mayoría de las torturas durante los primeros meses del Operativo Morgan; esto fue así hasta que se acondicionó el llamado “300 Carlos” o simplemente “Infierno”, montado en el Servicio de Material y Armamento (SMA) ubicado en los fondos del Batallón de Infantería Blindado Nº 13, lugar donde en el año 2005 aparecieron los restos óseos de Fernando Miranda, miembro del PCU y hasta entonces desaparecido. Luego de ser torturados en esos centros, los detenidos desaparecidos (si es que sobrevivían) pasaban a la Brigada de Infantería Nº 1, en Cno. Maldonado a la altura del Km 14, adonde la orden era alivianar las torturas para poder “blanquearlos” (jerga militar que significa fingir que se los había atrapado desde la “legalidad” y presentarlos en un estado que no mostrara el verdadero deterioro físico de sus víctimas). Por estos lugares pasaron la mayoría de los detenidos clandestinos uruguayos que fueron secuestrados en el marco de este operativo. Una Ideología mortal Democracia y marxismo son incompatibles. Su eliminación es imprescindible para la convivencia en paz y progreso.” La frase pertenece a un texto publicado a pocos meses del golpe de Estado en el matutino El País. Dicho texto fue escrito por el entonces director del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES), General Luís Forteza. En la misma carta también se puede apreciar cómo Forteza compara al comunismo con el cáncer, y afirma que debe ser extirpado. Los informes de inteligencia de la dictadura uruguaya a los que accedieron los autores de la Investigación Histórica sobre Detenidos Desaparecidos, (coordinada por el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Álvaro Rico) exhiben un grotesco operativo de exterminio del PCU que tuvo como principal agresor al OCOA del general Cristi. Un documento de setiembre de 1976, firmado por el propio Esteban Cristi, dice textualmente que El PCU en nuestro país actualmente centraría su accionar en el departamento de Montevideo y agrega que luego de la represión se logrará que tenga menos de mil (integrantes) más la UJC y CNT (Convención Nacional de Trabajadores).” Otro ejemplo de la “moral” en la que estos grupos militares estaban embebidos lo dio el General Iván Paulós (ex director del SID), cuando en plena democracia y en entrevista con el diario El País, dijo que “cuando hablamos de decenas de desaparecidos o de muertos, es una insignificancia si pensamos en todo lo bueno que se logró”. Paulós también publicó en el semanario Búsqueda una apología de los crímenes que Esteban Cristi autorizó desde el OCOA, diciendo que quien“tiró la bomba en Hiroshima es un héroe de guerra estadounidense pese a que mató mucha gente. Pero si fuera uruguayo, sería considerado un asesino”, ocasión en la cual se adelantó a determinar que “No se puede juzgar así actos de guerra”. La causa Morgan a más de 30 años Recientemente el Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (IELSUR) presentó una denuncia por torturas en representación de 90 personas que fueron detenidas en múltiples centros clandestinos de tortura entre los años 1973 y 1985. El Dr. Martín Fernández, abogado de IELSUR, dijo a Sala de Redacciónque la denuncia se presenta bajo el entendido de que “la tortura es un crimen de lesa humanidad y que, por lo tanto, no prescribe”. Fernández estimó que si bien la ley recientemente aprobada en el parlamento “da un marco adecuado a la denuncia”, no es uno de los motivos por los que ésta fue hecha. Explicó que la denuncia tardó mucho tiempo en ser realizada porque “el proceso psicológico de comunicar este tipo de cosas es muy complicado y toma mucho tiempo, sacrificio y trabajo”. Dicha denuncia incluye no sólo a personas torturadas en el marco del Operativo Morgan, sino que también hay una veintena de víctimas del Batallón de Artillería Nº 1 que están incluidos en la causa. Los denunciados por el Operativo Morgan son militares, médicos y enfermeros que mantenían con vida a los torturados y señalaban sus puntos débiles hacia los cuales debería ser dirigida la tortura. También hay psiquíatras y psicólogos que se prestaron a los fines de la completa destrucción moral, intelectual, espiritual, psicológica y ética de los torturados y sus familiares. “El médico me atendió más de una vez, venía, me revisaba y cuando ya mi organismo no resistía más me hacía descansar, me daban pastillas, me alimentaban y a los dos o tres días volvía, me examinaba y decía bueno, éste está de alta, pueden seguir”, relató Clarel de los Santos a Sala de Redacción. De los Santos era un simple estudiante que se había integrado al Partido Comunista poco antes de su detención en 1975. Hoy día es uno de los denunciantes del Operativo Morgan. Un pequeño seguimiento En la Actualización de la Investigación Histórica Sobre los Detenidos Desaparecidos (publicada recientemente en http://www.presidencia.gub.uy) se incluye un documento fechado en febrero de 1976, en el que uno de los principales responsables del Operativo Morgan, el Comandante de la División de Ejército I, general. Esteban Cristi, felicitó expresamente a 12 oficiales que participaron en el genocidio comunista. Ellos son: los Teniente Coronel Manuel Calvo y Henry Saralegui; los Mayores Ernesto A. Ramas, Victorino Vázquez y Juan Lezama; los Capitanes Omar Lacasa, Rubely Pereyra y Rudyard Scioscia; y los Tenientes Primero Julio Tabárez, Jorge “pajarito” Silveira, Antraning Ohannessian y José Parisi. Entre ellos hay algunas figuritas que se repiten, militares cuya “carrera” represiva ha ido más allá del Operativo Morgan: Ernesto Avelino Ramas Pereira, era apodado (según el libro A todos ellos) como Oscar 1, El Tordillo, El Gallego y Puñales. Torturó en el 300 Carlos a las órdenes del OCOA. Actualmente está preso por haber participado en al menos 28 asesinatos en el marco del Plan Cóndor; que determinaba la coordinación criminal entre las dictaduras de América y tenía base en Chile y un emblemático centro de torturas denominado “Automotores Orletti” en Argentina, donde fueron martirizados los uruguayos exiliados secuestrados por los militares. Victorino “el Víbora” Vázquez, es tío de Gilberto Vázquez (actualmente procesado por lo mismo que Ramas) está señalado junto a otro conocido represor, Lawrie Rodríguez (quien supiera acompañar en sus listas al ex presidente Jorge Batlle), como uno de los vinculados con la desaparición de María Claudia García de Gelman, quien permaneció secuestrada en la “Base Valparaíso” (centro clandestino de torturas cito en el barrio de Villa Dolores). El Víbora también es responsable por la muerte del militante Hugo De los Santos, quien murió por torturas en el Regimiento sexto de Caballería, donde la tortura estaba dirigida por Vázquez. Sin embargo, Victorino Vázquez nunca fue imputado por este caso, por la que sí fue a la cárcel (en el marco de una causa por al menos diez muertes) Juan María Bordaberry. Omar Lacasa (apodado Óscar o el Alemán), está vinculado a la causa por la desaparición del maestro Julio Castro, visto con vida por última vez mientras era torturado en la Casona de Millán; y también es señalado como responsable por la muerte del comunista Horacio Gelós Bonilla. Rudycard Scioscia fue vinculado en el libro De la A a la Z (de Alberto Silva) al 300 Carlos (o Infierno), uno de los principales centros de tortura utilizados en Morgan, en cuyo predio han aparecido restos óseos de detenidos desaparecidos; y fue reconocido en dialogo con Sala de Redacción por Marys Yic como uno de los vinculados con el asesinato de su padre, Nuble Yic. Jorge Silveira (alias Pajarito o Chimichurry) está actualmente preso por la desaparición de Adalberto Soba, y en 1981 violó sistemáticamente a cerca de 20 estudiantes menores de edad Antraning Ohannessian (alias el Turco o el Armenio) está vinculado al Plan Cóndor por los asesinatos, entre otros, de Gerardo Gatti, María Emilia Islas de Zaffaroni y de Nibia Sabalsagaray, muerta en un “Interrogatorio” a menos de un día de su secuestro. El Turco recibió (al igual que varios de los aquí mencionados) “Cursos Especiales” sobre “Interrogatorios” y “Contrainsurgencia” (están entre comillas porque ese era el nombre que tenían) en la Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés), montada por el gobierno de Estados Unidos en la Zona de Canal de Panamá. Finalmente, José Parisi está vinculado al “Grupo de los Óscar” que torturó en el 300 Carlos y fue reconocido (junto al ya mencionado Ernesto Ramas) por denunciantes del Operativo Morgan como uno de los torturadores más activos durante los secuestros. “Fuimos invisibles para la sociedad” Marys Yic, hija del militante del PCU Nuble Yic, contó a Sala de Redacción los detalles de su lucha en la búsqueda de justicia por el homicidio de su padre. El crimen de Nuble Yic es uno de los 90 que están siendo denunciados en la causa por el Operativo Morgan. Nuble fue empleado de la rama cárnica, estaba casado y era padre de cuatro hijas. Marys, de sólo 11 años de edad en ese entonces, vivió el tormentoso secuestro de su padre como protagonista cuando “el 22 de octubre de 1975, a las 2 de la mañana, entraron seis personas, lo encapucharon, le esposaron las manos a la espalda, y se lo llevaron a punta de pistola con destino desconocido”. Además de llevarse a Yic, los secuestradores “se robaron todo, pusieron un mantel en la sala y se llevaron todo lo que quisieron, hasta mis cuadernos de la escuela”, cuenta Marys con el coraje de no quebrarse mientras sacude su memoria. Nuble Yic era enfermo cardíaco y los militares en ningún momento repararon en su condición, torturándolo con especial saña y negándole todas las medicinas necesarias, tras haberlo secuestrado a pocos días de una internación por haber infartado y mientras Yic todavía se encontraba convaleciente. El rastro de Nuble Yic fue perseguido por su hija en una investigación que le tomó todo un año de trabajo y culminó cuando confirmó que el obrero cárnico había sufrido todo tipo de torturas en la “Casa de Punta Gorda”, la “Cárcel del Pueblo”, “300 Carlos” y la Brigada de Infantería Nº 1, donde murió de un infarto producto de las extremas torturas a las que fue sometido. Su dolencia cardíaca nunca fue atendida por los enfermeros y médicos, que secundaban a los torturadores. Un día antes de su muerte, Yic recibió la única visita que tuvo durante su tortuoso cautiverio. Su esposa e hijas comprobaron el deterioro físico por los meses contínuos de torturas. “Mi padre escondía las manos debajo de la mesa que nos separaba; después me enteré por mi madre que hacía eso para que yo no viera sus dedos, porque le habían arrancado las uñas”. Para acceder a esa visita, Marys, de sólo 11 años, tuvo que desnudarse delante de una militar y le apuntaron con una metralleta. Durante los breves instantes en que vio a su padre, Yic recuerda que “no podía dejar de llorar, tanto que mi madre me pidió que parara y mi padre le dijo ‘dejála que llore’”. “Los militares también condenaron a niños y adolescentes, y tres décadas más tarde muchos seguimos pagando las consecuencias de aquello”, dice Marys explicando el alcance del terrorismo de Estado. En la denuncia presentada sobre el caso Yic aparecen los nombres de médicos y enfermeros, cómplices de las torturas que provocaron la muerte de Nuble. Los nombres son: Dr. Milton Sarkissián (del Hospital Militar), un doctor de quien se sabe que su apellido es Rivero y dos enfermeros, uno de ellos de apellido Casiano (o Kasiano) y otro que trabajaba en el cuartel del Km 14 donde Nuble Yic murió y que se apellidaba Suna. Y es que a los problemas familiares y económicos que produce la desaparición forzada de un padre de familia, hay que añadir las secuelas psicológicas, de las que el Estado nunca se hizo cargo y ante las cuales Marys explica que “no fue una pelea entre adultos, nosotras eramos niños, fuímos torturadas psicológicamente y fuimos invisibles para la sociedad”. El alcance de las torturas hechas por militares durante la dictadura no terminaba en el cuerpo de los sometidos. Marys cuenta que durante parte del cautiverio de su padre “enviábamos un bolso con ropas, medicinas, lentes para ver y alimentos todas las semanas a una dependencia en el Prado y a pedido de los militares; ese bolso nos era devuelto con la ropa ensangrentada, los lentes y medicamentos sin tocar, y la comida podrida”, con lo que quedaba claro que la tortura se extendía fácilmente a todos los integrantes de la familia. Marys afirma que con sólo 11 años, tuvo que entender que el Estado era un peligro para ella y su famlia; y que todo lo iban a tener que hacer de la misma forma que han hecho esta denuncia, con muchísimo valor y a puro pulmón. Mercedes Labadie