Poema de Mario Liebsch (Mario Dimax) como comentario…

Tardio….
Siempre ido, ausente, tardio…
como si fuera poco, un viento,
huracan, tenpestad y lluvias,
miedos del alma,recuerdos,
todo en un atados de flores,
cuan rosas o clavees surtidos
o vendidos en una esquina,
antes de entrar al cementerio,
a un templo o como mis poemas,
quemados en la hoguera….
Mi carne y mis huesos….
quedaron rotos, trizados,
y enyesados fuera de Chile,
quedaron ausentes, idos,tardios….
No reniego de mi historia,
de pasar ,lo dabia al empezar,
que todo tiene un princiopio
y tambien un final,
como el alfa y el omega,
comkoi cualquier abecedario,
mas no con los numeros,
que son infinitos….!
Como la Creacion…?
Pero yo soy tardio,
a mis alturas ya algo ido,
definidamente, ausente…!
Pero sera por poco tiempo mas,
me pongo las pilas
con los Testigos de Jehova,
que me visitan de tarde en tarde,
enseöäando la teologia,
que mas vale cualquirer filosofia,
politica. poder, y el que diran
de los fariceos dfe antes,
de hoy y de siempre…?
Por eso me quedo donde estoy:
ido, ausente y tardio….
Pero volvere….!

Memoria Frentista.FPMR.. A 22 años del heroico combate que costo la vida de Alexis y Fabián.

Un 22 de Enero de 1992.

Publicado: 2014/01/20 en Uncategorized

http://historiadetodos.wordpress.com/2014/01/20/un-22-de-enero-de-1992/

 A 22 años del heroico combate que costo la vida de Alexis y Fabián.

Recuerdos en un 22 de Enero de 1992. (Fuente original 

Sumamos un escrito y Video para describir y contextualizar la muerte de Alexis y Fabián, ademas de incorporar escritos de:

*Ricardo Palma Salamanca: Fugado desde la carcel en Diciembre de 1996
*Alberto Olivares Fuenzalida (El Nico): En prisión
*Eduardo Olivares Fuenzalida: En prisión
*Pablo Muñoz Hoffman: Fugado desde la cárcel en Diciembre de 1996
*Alex Muñoz Hoffman: Caido en combate el 22 de Enero de 1992

…Algo de historia….

Los periódicos celebrando la muerte de Alex y Fabian

Los periódicos celebrando la muerte de Alex y Fabian

Es en la mañana del 22 de Enero de 1992, cuando un grupo de 3 militantes del FPMR, guerrilla urbana que combatió la dictadura de pinochet y su continuidad democrática, expropian un camión de valores, Prosegur, en el campus Oriente de la Universidad Católica.

Alexis Muñoz Hoffman, Fabián López Luque y Pablo Muñoz Hoffman consiguen expropiar 7 millones 600 mil pesos dejando heridos a dos guardias que trataron de repeler la acción. En el repliegue Pablo es herido de gravedad por la policía, quienes pretenden rematarlo en el suelo antes de capturarlo. Alex y Fabián intentan romper el cerco parapetándose en una casa en calle Alonso de Ercilla 3082 al llegar a Avenida Chile España en la comuna de Ñuñoa.

En la casa habitaba la familia del abogado Erick Riveros, quienes permanecieron como circunstanciales rehenes tras el enfrentamiento posterior a un asalto.

Rápidamente un impresionante contingente policial y de prensa cerca la casa donde se encuentran los frentistas parapetados, comenzando así una larga “negociación” donde los expropiadores liberan a la mujer y los tres hijos que permanecían en la casa.

La prensa trasmite en vivo y en directo durante todo el día apostados afuera de la casa, los canales de televisión y las emisoras radiales trasmitían de forma uniforme y en cuasi cadena nacional las largas horas de negociación incluyendo las conversaciones telefonicas.

Alex y Fabian conversan e intentan demandar una entrega de comida en distintas poblaciones de Santiago y una salida a Cuba, pero finalmente señalaron: “No nos vamos a entregar. La decisión no es de este momento, sino de mucho antes… nos la vamos a jugar entera… Nuestra consigna es Hasta Vencer o Morir”.

Tras más de 14 horas de negociación, entre las 20:50 y 21:25 el impresionante contingente de 500 miembros de las fuerzas represivas entre policías, personal del grupo de operaciones especiales-GOPE-, francotiradores, etc decide intervenir y exterminar a los rebeldes.

Alex de 22 años muere al recibir 10 disparos en la región toráxico mientras que Fabian de 23 años recibió 7 impactos en la cabeza, el maxilar, el torax, el abdomen y las piernas.

El operativo policial termino con cuerpos rebeldes acribillados trasmitidos en directo por la televisión, mientras que Pablo tras estar varios años en prisión consigue fugarse el 30 de Diciembre de 1996  desde la Cárcel de Alta Seguridad en helicóptero junto con otros 3 frentistas.

*Video con imágenes de la época que recuerda algo de su actuar parapolicial:

…Un 22 de Enero. Escrito de Ricardo Palma Salamanca

Ricardo Palma Salamanca se fugo junto con Pablo Muñoz Hoffman desde la C.A.S en Diciembre de 1996, en clandestinidad escribió “El Gran Rescate”, este texto es un extracto de aquel libro.

“Morid con el pensamiento cada mañana
Y ya no temeréis morir”

Están viendo al camión blindado de la empresa Prosegur que entra suavemente hasta quedar frente a la puerta principal de acceso y descargar el dinero correspondiente a ese día de enero para la caja pagadora del banco en el interior de la universidad.

Observan desde un patio pequeño, siguiendo los movimientos. Llegaron temprano por la mañana, mezclándose entre los estudiantes.
La noche anterior la pasaron los tres juntos en una casa cercana. Antes de salir de ella se miraron con nerviosismo, se ordenaron mutuamente las ropas y se abrazaron como no lo habían hecho antes. Salió primero Pablo Muñoz, con la cara despejada, sus ojos claros y nariz prominente. Tras él iba uno muy parecido, casi del mismo tamaño y color de ojos pero con la nariz un poco menos afilada. Era su hermano Alexis Muñoz, que llevaba un bolso en las manos. Un poco mayor que Pablo, casi nada, una diferencia de tiempo a esas alturas inútil. Cuando ambos eran niños, se podía observar que aquella diferencia era concreta. Alexis, el mayor, guiaba con mano segura a Pablo. Le decía qué debía hacer y qué no, lo regañaba cuando cometía alguna torpeza de niño, lo ayudaba a subir las escaleras del edificio en que vivían y no lo dejaba acercarse a los balcones. Tiempo después, las cosas cambiaron, Alexis empezó una vida bohemia y los desvaríos eran habituales cada fin de semana. Ahora era Pablo quien lo ayudaba a subir, pero ya no tomándolo de la mano sino arrastrándolo hasta el décimo piso, entre risas y quejidos por los golpes contra los escalones. Borracho hasta el infierno, irreconocible, reptaba del brazo de Pablo hasta llegar a su cama donde lo último que hacía era darle las gracias a su hermano para después acabar con un profundo y violento vómito sobre los pantalones de Pablo.

Siempre estuvieron algo abandonados, lo único que tenían era a sí mismos y a sus demás hermanos. En total eran cinco.

El último en salir aquella mañana fue Fabián. Seguro, de barba, se desplazó casi como un vikingo. De pelo negro y piel blanca. Más joven, quizás un niño. Cerró la puerta de la casa despidiéndose del dueño con una sonrisa.
Pablo y Fabián entraron al Campus Oriente de la Universidad Católica, y Alexis se quedó en la parada de autobuses esperando dar la señal una vez que viera entrar el camión blindado. Ahí estuvo hasta que apareció el camión en medio de la calle. Levantó un brazo como si se peinara y adentro, Muñoz y Fabián se levantaron nerviosos y empezaron a caminar.

Los tres ya están en eso, y la voz de Pablo se escucha antes que el revólver de Fabián apunte al cuerpo de uno de los dos guardias.
-¡Al suelo, conchesumadre, no se resistan!”, gritó Pablo en el hall principal del campus. El suelo brilla y Pablo vio el reflejo de toda la situación. No hay nadie más que pueda decir lo que ocurrió esa mañana.
Uno de los guardias quedó quieto, dominado por la sorpresa. El otro corrió despavorido, descontrolado. Al llegar casi a la puerta de salida lo detuvo la detonación del revólver Colt de Fabián. Cayó desplomado, aún con el bolso del dinero aferrado a su mano como si ese simple automatismo servil, que otros llaman profesionalismo, le fuera a hacer merecedor de una sonrisa complacida del patrón.
-Quédate quieto, quédate quieto- le repitió Pablo al otro guardia. Sonaron dos tiros y el guardia, herido en la pierna, cayó gimiendo.
-No me mate, por favor, no me mate, decía, mirándolo con la cara desencajada, mientras Pablo le quitaba el revólver. Fabián lo siguió. Corrieron hacia la única salida, el camión estaba afuera. Su chofer, al volante, comenzó a lanzar, en un último acto de desesperación, el camión contra Pablo y Fabián que seguían corriendo. Fabián se detuvo al ver a Pablo que disparaba tiros sobre el blindado. En ese momento algo sucedió con el arma de Pablo. “¡No salen más tiros!”, gritó. El depósito yacía en uno de los escalones de la entrada principal.
-¡¡Hijos de puta, hijos de puta!!
¿De dónde vienen esos gritos de impotencia? Pablo se dio vuelta y vio a Alexis. Su hermano, el tercero, que iniciaba el cumplimiento de su misión en medio de la avenida Battle y Ordóñez, frente al campus, con un fusil M-16 escupiendo múltiples ráfagas cortas hacia el camión blindado.
Una vez los tres juntos en la esquina de Ordóñez y Regina Pacis, con sus armas en las manos, simplemente se miraron. Pablo colocó un nuevo cargador en su pistola y Alexis daba vueltas junto a Fabián, esperando a un cuarto que nunca llegó y que más tarde dijo con voz trémula de vergüenza: “Me perdí”.

También comenzaban a perderse los tres, porque ninguno sabía manejar y era imposible arrebatarle el automóvil a alguien para escapar del lugar.
Cerca de un minuto lo esperaron, y luego Pablo Muñoz dijo: “Vamos caminando separados y a lo que venga”. Habló con nerviosismo y con la pistola en la mano. Respiraba fuerte. Sólo quería salir de ahí. Creer que todo era la imagen de una vida pasada.
“Vamos”, respondieron. No tenían nada más qué decir porque no había más que hacer, porque los diálogos son mentira en estas circunstancias.
Y caminaron como cuando caminaban de la mano de su padre hacia el colegio. Con una seguridad de media tarde y una desmesura regada sobre sus armas.
No alcanzaron a caminar demasiado pues les salió al paso un furgón de carabineros en la esquina de Pacis y Holanda. Los tres se parapetaron en unos automóviles disparando contra el vehículo.
Todos disparan en un escenario demencial. Pablo cayó de dolor al recibir un tiro que le partió la pierna en dos. Fabián, al ver aquello, dejó de disparar tratando de ayudarlo, pero era imposible. Alexis siguió concentrado en cada tiro, mirando de reojo a su hermano. Le saltaban las lágrimas ante el hecho de dejarlo en el suelo junto a la sangre iluminada por el sol.
Sabemos que Pablo quedó ahí, a pesar de la insistencia de Alexis y Fabián que querían cargarlo, pero él dijo mil veces que no, y los dos corrieron entre los disparos hacia un destino que Pablo desconocía, porque lo que comenzaba a conocer era el miedo de los carabineros, que antes de acercarse le rafaguearon las piernas tras el último tiro que logró dar antes de que se le trabara definitivamente la pistola, com si un negro cuervo desajustara los impredecibles mecanismos de esa inercia.
También sabemos que Alexis y Fabián continuaron corriendo y disparando hasta quedar sin municiones. Murieron en su jardín a manos de carabineros en un espectáculo transmitido a todo Chile por la televisión.

Sangre de verdad y caliente, como le gusta al buen ciudadano respetuoso del pudor y la moral judeo/cristiana.

Así salieron aquellos dos, con la última profecía del 22 de enero de 1992.
Y por cierto sabemos que Pablo sobrevivió, tras seis meses en un hospital de la cárcel. Que debió aprender a caminar nuevamente, y logró aferrarse a una cuerda, cinco años más tarde, para despegarse del encierro. Que supo de la muerte de sus hermanos una semana después, una tarde en que sólo se escuchaban las cerraduras de la Penitenciaria de Santiago.
Lo que viene es materia de otras palabras…” – Ricardo Palma Salamanca-

*Escrito de Alberto Olivares Fuenzalida, El Nico

En la memoria de la rebeldía

Alex Muñoz Hoffman

Alex Muñoz Hoffman

Keridos hermanxs, hoy mi alma se estremece en un llanto de rebeldía por recordar ese 22 de enero, en donde la vida se elevó en lo más alto de la dignidad. De esos rebeldes ke kalleron en kombate por algo más ke una rekuperación, si no por una altura libertaria esa ke muchos olvidaron como kien olvida los rekuerdos de donde somos y porke hemos luchado toda la vida, no somos  orgullosos sino unos rebeldes desde ke nacimos. Hoy rekuerod a Alez y a Fabián, en esa trinchera de vencer o morir. Hoy en mi celda están todos los kaidos akompañandome en mi kondena social y rastrera de esta justicia policial fascista.

Hoy me siento orgulloso y digno de mi rebeldía libertaria; hermanxs nunka olviden a los ke kombatieron ellos son la semilla real de maldad libre de capitalismo.
Alex y Fabian. En la lucha de la kalle y en la lucha karcelaria siempre.
Colectivo 22 de enero Karcel de Extermino
Ex penitenciaria de Stgo.
Alberto Nikolas Olivares F.

*Escrito de Eduardo Olivares Fuenzalida

-Sangre Unida Por Siempre-
-A la memoria de Alex y Fabián asesinados un día 22 Enero 1992-

Fabian Lopez Luque

Fabian Lopez Luque

Han pasado 21 años desde que partieron; con sus sueños rebeldes recordarlos para mi es la rebelión misma que corre por mi sangre, porque fuimos y somos sangre unida. Hoy la llama de la rebeldía está más encendida que antes; son otros tiempos; otras generaciones los que no dejaron que el fuego insaciable de ustedes se apagará. El combate hoy es más directo es por esto que hoy los recuerdo con un fervor revolucionario que siempre estarán presente en nuestras vidas; y en nuestros corazones; el árbol de la rebelión va crecido; con los mismos pensamientos de ustedes; sed de justicia; como pensaban y actuaban ustedes; tuve el honor en aquellos tiempos de combatir su lado.

Nunca lo olvidare; hoy tu ahijada ha crecido Alex y tiene el mismo pensamiento y sentimiento nuestro, hay semilla, espero encontrarte en algún momento y volvería a combatir al lado de los dos, han pasado los años y estoy terminando esta prisión que me embargó desde que los dos partieron con balas del fascismo que los atrapo. Pero sé que hasta el ultimo tiro dispararon,-hoy tengo la oportunidad de escribir estas letras para que esta nueva generación de jóvenes combatientes alcen sus nombres; ya que el tiempo no los ha olvidado a ustedes por mi parte los llevare por siempre en mi recuerdo y en mi vida de combatiente revolucionario; la llama de la rebeldía siempre estará encendida para combatientes como ustedes. Viva la rebelión callejera; abajo la prisión. Nunca olvidare un día 22 de Enero que me separó de hermanos como ustedes: Alex Muñoz Hoffman* Fabián López Luque, váyanse tranquilos a su zona que pronto estaré yo ahí porque nunca dejare de combatir y luchar.

Eduardo Olivares Fuenzalida
Ex Miembro FPMR
Preso Social
13 Años en prisión.
22 Enero 1992 Al 22 Enero 2013.

21 Años del asesinato de Alex y Fabián.

*Escrito de Pablo Muñoz Hoffman

“Ese hermano comprometido, guerrero silencioso por ti y por el compa de

Pablo trasladado al hospital tras el tiroteo

Pablo trasladado al hospital tras el tiroteo

ojos miopes y caminar verdadero. No a la venganza, sino la justicia serenamente armada, Raúl vive entre nosotros, volveremos a los Queñes. Hasta vencer o morir. A mi hermano Alex y mi compañero Fabián, caídos en combate el 22 de enero”.-Escrito de Pablo Muñoz Hoffman antes de fugarse en Diciembre de 1996, leído durante la conmemoración de los 14 años del asesinato de Alex y Fabián el 2006.

*Texto de Alexis, enviado a Refractario

-Fraternidad-

“Sus manos se sembraron entre mi mano y florecieron juntas y maduraron juntas en el fruto fraterno del afecto; fue una sola cosecha larga y continua como riel en distancia insospechada. Que se prendió sobre los campos de nuestras angustias; sus manos se sembraron entre mi mano y aun siguen juntas a pesar de las distancias florecen juntas; porque nuestra sangre siempre se han mantenido unida.”

Escrito años atrás por Alex Muñoz Hoffman. cuando estábamos todos juntos Nicolas, Eduardo, Pablo..

22 enero 2013. Santiago.- Stgo.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=bWaMQM61kTs

ANTONIO LLIDO. Cura del Pueblo

ANTONIO LLIDO

 

Un sacerdote del Pueblo

El arresto y la búsqueda para el sacerdote que falta

Martirio

“Ese no es un sacerdote, él es un marxista”

Historia de un caso

 

   

Un sacerdote del Pueblo

Antonio Llidó Mengual nació 29 de abril 1936 en Valencia, España. Cuando el gobierno republicano trasladó de Madrid a Valencia, Valencia sufrió un ataque severo de Franco, forzando la caída del gobierno democrático. Llidó creció y fue ordenado sacerdote en 1963 bajo el régimen autoritario de Franco en el que murieron 23 sacerdotes en el País Vasco solo. Su familia de clase trabajadora inculcó los valores democráticos en él, y su compromiso social ya era evidente cuando era un joven sacerdote de la parroquia en los pueblos de Balones y Quatretondeta, una comunidad pobre sostenida por la agricultura de subsistencia.

Fr. Antonio Llidó llegó a Chile en 1969, enviado por la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias. Su labor como sacerdote se realizó en Quillota, Valparaíso Diócesis, y una comunidad pobre granja de trabajo muy similar a los pueblos que dejó atrás en España. Fr. Jesús Rodríguez llegó a Chile en 1965, también de España, y fue párroco en la poblacion de La Victoria a partir de 1993 hasta su retiro en 2002. Rodríguez, uno de los siete demandantes que presentaron el caso Antonio Llidó, durante una conversación con Memoria y Justicia el 19 de junio de 2003, recordó: Desde el momento en que llegó a Chile, la pobreza, la miseria y la angustia de los pobres la profunda le afectó. Tal fue la situación que observó en toda la zona de Valparaíso. Él vivió muy modestamente, comer lo que comían los pobres, que viven de sus ingresos como profesor de francés. Durante la temporada de cosecha, se unió a los campesinos humildes que trabajan con ellos, y trabajado como obrero no calificado. “ “Chile fue altamente politizado en esos años. clases trabajadoras tenían un gran anhelo por la justicia. Y con razón, porque existían muchos abusos sociales. vida de Antonio Llidó estaba estrechamente vinculada a los grupos de los trabajadores más pobres. Dentro de ese mundo de los trabajadores, varios grupos políticos propugnado cambios para una nueva sociedad. Él asociado con muchos de ellos y tenía buenas relaciones con estos grupos que tenían un fuerte anhelo por ejemplo por la justicia. “

Las pésimas condiciones de los trabajadores agrícolas Quillota afectaron profundamente al nuevo sacerdote español, formando una base para un fuerte compromiso social y político. Antonio Llidó pertenecía a “El 80”, un grupo de sacerdotes chilenos y extranjeros, que participaron en la organización Cristianos Por El Socialismo, que apoyó la candidatura presidencial de Salvador Allende.

En una carta que escribió a un amigo, el 9 de marzo de 1971, Llidó describió su vocación (del libro Antonio Llidó: Epistolario de la ONU Compromiso):

“La fe en un Dios distante efímera, solucionador de problemas mediante la visita a domicilio, también se ha quedado atrás. Cada vez que vengo a entender mi religión y el sacerdocio como un compromiso con la sociedad en la que vivo. Un compromiso con los hombres y mujeres que luchan de un nuevo orden social en el que la esclavitud no tiene lugar, que prepara a la gente darse cuenta plenamente a sí mismos, en la que la injusticia y la explotación dejan de ser nuestro pan de cada día. Entiendo Jesucristo como muy relacionado con este asunto. Entiendo Jesucristo, ya que cada uno de mis hermanos y hermanas. Entiendo que en la unión con ellos en esta lucha, tal vez voy a ser capaz de superar las necesidades personales pequeños y grandes que sólo son relevantes porque me impiden dar de mí mismo plenamente a esta tarea “.

 

 


El arresto y la búsqueda para el sacerdote que falta

Padre Rodríguez retoma la historia:

” Después del golpe militar, se le aconsejó regresar a su tierra natal. Él respondió que él no se iría. En la hora de tal dificultad, que no abandonaría a la gente modesta, con la que había vivido. Él quiso compartir su suerte . Aún así, poco después del golpe de Estado se vio obligado a abandonar la zona porque los militares estaban buscando para él, para matarle igual que buscaron a tanta gente. Todos los que vivían en Chile en esos años dan testimonio de ese hecho. Se fue a Santiago, donde continuó ayudando a las personas que huían. Huyó con los que huían. A pesar de que él mismo estaba en peligro, continuó ayudando a otros que fueron perseguidos. Una vez más, se le aconsejó que salir de Chile, y una vez más que él eligió quedarse y correr la misma suerte compartida por los pobres y perseguidos “.

Después del golpe militar, las fuerzas de seguridad del régimen militar lo buscaron en Quillota, lo que le obligó a abandonar la zona. Llidó fue escondido por primera vez en Valparaíso, y luego en Santiago, donde fue detenido.

La última carta que su familia recibió, con fecha de septiembre de 1974, y firmó con el alias de “Teresa Vázquez,” indicó que Llidó fue consciente de los riesgos que enfrentó:

” No deseo ser melodramático, pero en algún momento tengo que decirlo. Si algo malo le sucediera a mí, quiero que sepan que mi compromiso con lo que estoy haciendo ha sido contratado libremente, con la alegría de saber que esto es precisamente lo que debería estar haciendo en este momento. El miedo es una presencia constante en cada uno de nosotros, porque ninguno de nosotros somos héroes de la película. Pero nos negamos a aceptar que el miedo debe condicionar nuestras acciones y nos impiden hacer lo que con un cabeza fría y el corazón ardiente que entendemos se debe hacer “.

El 01 de octubre 1974 Antonio Llidó fue detenido en el centro de Santiago.

Padre Jesús Rodríguez intentó intervenir para muchas personas después del golpe. Él también estaba muy preocupado por la situación de Antonio Llidó. Acompañado por otro sacerdote catalán, varias veces que visitó Valparaíso Obispo Emilio Tagle quien tenía buenas relaciones con los militares.

” En marzo de 1975, recuerdo que nos dijo: “. Acabo de hablar con un ministro de Estado, quien dice Llidó se encuentra bajo arresto, pero él está bien” Lo visitamos otra vez durante el mes de mayo, y una vez más nos dijo, “He hablado con un alto funcionario. Él me dice que esta situación se resuelva bien “. Dudamos todo lo que él nos dijo, pero nunca lo hizo le decimos:” Tú eres muy na • ve. ‘ En junio lo visitamos otra vez, y esta vez, él era de hecho molestó. Se levantó, con nerviosismo ritmo de su oficina, y dijo: “Ahora, no puedo entenderlo. A n importante Ministro de Estado me acaba de decir que este joven sacerdote iba a ser trasladado a otro lugar de detención, y en el camino, él se escapó. ” Estaba muy nervioso. En nuestras visitas anteriores, él pensaba lo que le estaban diciendo era cierto. Pero esta vez, no lo podía creer. “

 

 


 

 

Martirio

La terrible verdad de que el alto funcionario anónimo de Estado encubierto del Obispo Tagle fue que agentes de la DINA había tomado Antonio Llidó al centro de interrogatorios y torturas en 1315 José Domingo Cañas de la calle de Santiago, conocida como Cuartel Ollague. Durante la segunda semana de octubre, fue trasladado a la celda 13 en Cuatro Alamos, un centro de detención donde se realizaron los presos en régimen de incomunicación. Allí permaneció hasta el 24 de octubre, cuando él y otros prisioneros fueron llevados a un lugar desconocido. Desde ese día, el sacerdote español Antonio Llidó se convirtió en uno de los cientos de personas desaparecidas por la fuerza en Chile.

Numerosos testigos, que al igual que Llidó, estaban prisioneros en José Domingo Cañas han testificado en el juicio que el sacerdote fue severamente torturado. Destacamos los testimonios de Julio Laks Feller y su esposa Rosalía Martínez Cereceda, que compartió una celda con Antonio Llidó.

Testimonio de Julio Laks Feller y Rosalía Martínez Cereceda

Julio Laks testificó ante el consulado español el 27 de noviembre de 1977. [. Laks reconoció que “las condiciones de detención hacían difícil medir el paso del tiempo”, que representa la discrepancia en las fechas] Su testimonio forma parte de la denuncia penal, como se cita a continuación:

“Entre el 26 y 30 de septiembre del mismo año [1974] p. Antonio Llidó Mengual fue colocado en nuestra celda. A lo largo de dos o tres días, el p. Llidó fue tomado de la célula muchas veces para el interrogatorio. Cada vez que regresaba en peor estado físico. Después de tres días, se trasladó con gran dificultad debido al dolor infligido en la tortura. Tenía la camisa manchada de sangre y al parecer tenía hemorragias internas y desgarros musculares. En una ocasión, un médico que trabajaba para la DINA examinado su vital importancia signos y recomienda la hospitalización inmediata. En respuesta a la recomendación urgente del médico, el funcionario de apellido Morel [Marcelo Moren Brito] respondió que eso era imposible, ya que los interrogatorios no habían terminado. El médico insistió en vano, expresando su sentimiento de impotencia y la indignación “. “A pesar de su estado físico y el abuso infligido por agentes de la DINA, que groseramente se burlaban de su condición de sacerdote, encontró fuerzas para consolar a sus compañeros de celda, compartiendo sus mendrugos de pan o cáscaras de frutas para ayudarnos a sobrevivir.” 

En cuanto a su detención con Antonio Llidó, Rosalía Martínez Cereceda afirmó en su propia declaración jurada del 19 de diciembre 1999: 

“Allí también se reunió con el sacerdote español Antonio Llidó Se le acusó de haber gente del MIR que fueron perseguidos escondido y protegido Antonio Llidó nunca negada.. esto, diciendo que no podía mentirles. Los guardias se reían de él, y comentó que cuando Antonio Llidó era torturado se le pidió que nombrar a las personas, y él decía que no podía darles los nombres. ‘¿Y por qué no? pidieron a los guardias. “Debido a mis principios, ‘Antonio respondió con su acento español, que imitaban a los guardias.”

En la segunda semana de octubre de 1974, Julio Laks fue trasladado a Cuatro Alamos. Unos días más tarde, desde la ventana de su celda, vio Antonio Llidó llegan y se coloca en la celda contigua (número 13): “Su estado de salud era un poco mejor, pero sufrió un gran dolor, como Icould nota de sus gestos. ” Julio Laks nunca lo volvió a ver.

 

 


 

“Ese no es un sacerdote, es un marxista.”

El 13 de noviembre 1974 el general Augusto Pinochet concedió una rara entrevista a un grupo interreligioso de clérigos, miembros del Comité Pro Paz fundada en las semanas posteriores al golpe de Estado para ayudar a las personas detenidas.Monseñor Fernando Ariztía, obispo luterano Helmut Frenz, el sacerdote jesuita Fernando Salas y el rabino Ángel Kreiman habían solicitado la entrevista para expresar su preocupación por 11 personas que habían desaparecido después de su detención. El general Pinochet recibió a la delegación ecuménica en su oficina en el edificio Diego Portales, y para sorpresa de sus visitantes, los recibió a solas, sin la presencia de ningún asistente.

El clero estaban especialmente preocupados por la situación de David Silberman, director CODELCO que había sido secuestrado en la Penitenciaria de Santiago, y el caso del P.. Antonio Llidó, que sabían que habían sido detenidos por la DINA y fue celebrada en la detención de José Domingo Cañas y centro de torturas. Helmut Frenz, hoy Pastor de la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania, declaró el 30 de junio de 2003 ante el juez Jorge Zepeda en relación con la entrevista con Pinochet. Frenz recordó: ” Me preguntaba cómo el general había de justificar o evadir el problema crudo nos plantean Es decir, si iba a disminuirla o simplemente negar que estaba teniendo lugar.Queríamos que el General de saber que sabíamos qué había pasado con. . estas personas porque pensamos que iba a ayudar a las víctimas “



Entregaron Pinochet una fotografía de Llidó y una lista de las personas cuyo paradero se había perdido después de arrest.Glancing en silencio a través de la lista, el General señaló a un nombre y dijo a sus visitantes:

“Ese no es un sacerdote, él es un marxista marxistas tienen que ser torturados para hacerlos cantar.”.

Estas palabras, pronunciadas en referencia al Padre. Antonio Llidó, sorprendente por su candor inusual, revelan que el general Pinochet tuvo conocimiento de la detención del sacerdote español.La declaración constituye admisión – posiblemente el único – de la práctica de la Junta Militar de la desaparición forzada y el uso de la tortura, así como el caso específico del Padre Antonio Llidó.

El testimonio de Helmuth Frenz ante el juez Zepeda describe de la siguiente manera: “Nos sorprendió que Pinochet respondió inmediatamente y así sinceramente Él muy bien podría habernos dado una respuesta indirecta, indicando, por ejemplo, que informaría a otros militares de la materia Al concluir.. nuestra reunión, el General nos dijo algo que no recuerdo casi palabra por palabra, porque era tan extraordinaria Esto es lo que nos dijo:. “. Como el clero se puede dar a sí mismos el lujo de ser misericordioso, pero estoy a cargo de este país que está infectada con la bacteria del comunismo. Yo no puedo darme ese lujo porque de curar que las bacterias que tienen que torturar a veces. ” ” La preocupación internacional reconocido compasión sacerdotal de Llidó y la tremenda brutalidad a la que fue objeto por parte de la DINA motivados numerosos actos de la preocupación de los funcionarios y las organizaciones internacionales. 

  • El Ministerio de Relaciones Exteriores español pidió en varias ocasiones que las autoridades militares le informe sobre el paradero y la situación del padre. Llidó. 
    El Vaticano presentó varios recursos internacionales
  • El 30 de octubre de 1979, el Senado español convocó a una sesión especial para analizar la situación que afectó Padre Llidó y pidió acciones diplomáticas urgentes.
  • La Embajada de Bélgica, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, Amnistía Internacional y la Cruz Roja Internacional también intervino en nombre de Llidó, exigiendo una respuesta por parte del régimen militar. 

    Ninguno de estos esfuerzos diplomáticos, sin embargo, fueron capaces de penetrar los ciegos planteada por los responsable de la detención, el asesinato y desaparición de Antonio Llidó para ocultar sus crímenes.

 

 

 

 

 

Historia de un caso

El 10 de octubre 2000 los abogados Fabiola Letelier y Adil Brkovic presentaron una denuncia penal por el secuestro en primer grado y tortura. La demanda fue presentada en representación de nueve sacerdotes católicos: Mariano Puga, José Aldunate, Roberto Bolton, Jesús Rodríguez, Oscar Jiménez, Vicente Morales, Modesto Nuñez, Miguel Jorda, y Sergio Torres. Al igual que Llidó, varios de los demandantes son sacerdotes obreros y, al igual Llidó, todos ellos son conocidos por su fuerte defensa de la justicia. Fundada el artículo 141 del Código Penal, primer secuestro grado es un delito permanente que no están sujetos a la amnistía o estatutos de limitación. Los demandantes cobran dos cargos de tortura, como delito en el artículo 150 del Código Penal, y como una violación de los tratados internacionales, como los Convenios de Ginebra y la Convención contra el Genocidio ratificado por Chile. La Corte de Apelaciones de Santiago acogió el reclamo y se unió a la denuncia presentada anteriormente por el abogado Héctor Salazar en nombre Josefa Llidó Mengual, hermana del sacerdote. Hay testimonios en los consulados de Chile en Alemania, Francia, España y Argelia, además de la fue testigo en Chile quien declaró ante el juez Zepeda. En Chile las acusaciones se basan en una causa probable. En 15 de mayo 2003 el juez Jorge Luis Zepeda procesó y ordenó la prisión preventiva de las siguientes personas que formaban la línea de comando de la DINA por el delito de secuestro calificado: 


El ex director de la DINA Manuel Contreras Sepúlveda, y operativo . agentes Miguel Krassnoff Martchencko, Osvaldo Romo Mena, Fernando Laureani Maturana y Basclay Zapata Reyes Los siguientes acusados ​​también fueron acusados ​​por el delito de secuestro calificado: Ciro Amerto Torre Saez, oficial de la Policía de Carabineros, que en el momento de la detención y el secuestro del sacerdote era el jefe del centro de detención de la DINA de José Domingo Cañas 1315 Marcelo Moren Brito, funcionario jubilado del ejército que pertenecía a la DINA y dirigió torturas en José Domingo Cañas 1315 Orlando Manzo Durán, oficial de guardia de la prisión a cargo del centro de detención de Cuatro Alamos de la DINA Francisco Maximiliano Ferrer Lima, miembro de la Brigada Caupolicán, que operó desde Villa Grimaldi. El caso de Antonio Llidó jugó un papel vital en la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998, en relación con la solicitud de extradición del juez español Baltazar Garzón. . El juicio en España contra Pinochet se basó en los casos de siete ciudadanos españoles, entre ellos Llidó, asesinados o desaparecidos durante la dictadura militar de Chile 



Momentos clave en el caso

11 de noviembre 2003 
el juez Zepeda declaró cerrada la investigación, y declaró: 
“Sobre la base de los hechos recogidos y las declaraciones [de los acusados], no hay motivos suficientes para creer que participaron como autores del delito de secuestro agravado en contra de la persona del sacerdote Antonio Llidó Mengual. ” 

15 de mayo 2003 
el juez Jorge Luis Zepeda emitió acusaciones por secuestro agravado en contra de Manuel Contreras Sepúlveda, Marcelo Moren Brito, Miguel Krassnoff Martchencko, Osvaldo Romo Mena, Francisco Ferrer Lima, Fernando Laureani Maturana, Orlando Manzo Durán, Ciro Torre Sáez y Basclay Zapata Reyes. octubre 2002 Como parte de la redistribución de los casos investigados por el juez Guzmán, el caso de Antonio Llidó fue trasladado al juez Jorge Luis Zepeda, juez dedicado exclusivamente a los casos de derechos humanos que se le asignen. 10 de octubre 2000 , en nombre de nueve sacerdotes, abogados Fabiola Letelier y Adil Brkovic presentaron una denuncia por secuestro agravado y la tortura con el juez Juan Guzmán Tapia Fiscal. 2 1996 Juez Sergio Brunner del Décimo Cuarto Juzgado Penal de Santiago dictó el sobreseimiento provisional por falta de pruebas. 14 de enero 1992 el Procurador Héctor Salazar presentó la primera denuncia penal por tortura y secuestro agravado en el Decimocuarto Penal Corte de Santiago en nombre de la hermana del sacerdote Josefa Llidó Mengual.