Los Niños y la Batalla de la Memoria. País Vasco

Euskal Herria: El Gobierno vasco (PSOE-PP) quiere que los escolares participen en los homenajes a víctimas de ETA
Edurne Brouard, la hija de Santi, también es víctima del terrorismo. ¿Ésta también va a ir a explicar?. Mi hijo no va a asistir ese día a clase. Lo tengo clarísimo. Adoctrinamientos, los justos.
Kaos. Euskal Herria y Derechos Humanos | 1-4-2010 | 3875 lecturas | 30 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/euskal-herria-gobierno-vasco-psoe-pp-quiere-escolares-participen-homen

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Lakua pretende que los escolares participen en los homenajes a víctimas de ETA

El Gobierno de Lakua quiere que los escolares participen en los actos de homenaje a las víctimas de ETA tanto realizando celebraciones de homenaje en los propios centros educativos como colaborando con los ayuntamientos en la elaboración del denominado «mapa de la memoria». Estas iniciativas figuran en el primer borrador del plan de «convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» presentado a los grupos parlamentarios la pasada semana.

Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

GARA

 
 

El objetivo de hacer «asumir la centralidad y presencia de las víctimas en la deslegitimación de la violencia» será llevado hasta las últimas consecuencias por el Gobierno de Lakua, que pretende que los niños y las niñas se involucren y participen directamente en los homenajes a las víctimas de ETA.

 

Así se recoge en el «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» con el que el Ejecutivo de Patxi López pretende reformular el «Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos» puesto en marcha por el Gabinete tripartito de Ibarretxe. El cambio de nombre del propio plan resulta ya enormemente significativo.

 

El primer borrador del nuevo proyecto fue entregado la semana pasada por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a los diferentes grupos parlamentarios, que tienen hasta el próximo 12 de abril para presentar sus propuestas.

 

Por si en algún momento hubiera alguna duda sobre a qué «víctimas del terrorismo» se refiere Lakua, en la página 10 del texto se recoge textualmente que «la orientación básica de la revisión del plan» del anterior Ejecutivo tiene por prioridad «la deslegitimación de la violencia terrorista existente en nuestra sociedad, que no es otra que la que ejerce ETA».

 

El «mapa de la memoria»

 

El Departamento de Interior de Rodolfo Ares anunció en noviembre pasado la elaboración de un «mapa de la memoria» de las víctimas de ETA, que según la nota oficial publicada por el Gobierno «reflejará cada lugar en el que la banda terrorista haya cometido actos violentos».

 

Y lo que se pretende ahora es que los centros escolares participen en la organización de los actos que se realicen en cada municipio y también en la «celebración de homenajes en los centros educativos».

 

El Gobierno de López propone «la implicación de los centros en la iniciativa». Una de las fórmulas es la «participación en el diseño del símbolo conmemorativo que el ayuntamiento vaya a colocar». Además, la Dirección de Víctimas sugerirá a los municipios que «los centros pueden ayudar en la elección del lugar más adecuado, pueden realizar propuestas de diseño de la obra y pueden participar en la compresión del proceso de creación junto al artista». El Departamento de Educación colaborará con los ayuntamientos y centros que deseen participar en la iniciativa.

 

Además, se propone la celebración de homenajes en las propias escuelas. Según el plan gubernamental, «esta iniciativa surge de los propios centros y su entorno». Y se anuncia que «las actividades a realizar son múltiples y el Departamento apoyará las iniciativas».

 

El «Día de la Memoria»

 

Además del «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia», el Gobierno de Lakua tiene previsto ins- titucionalizar también el denominado «Día de la Memoria». Se intenta dotar al «espacio» del mapa de un «tiempo» que permita que sea «permanente y duradero». Según la propuesta entregada por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a los grupos parlamentarios, dicho día se celebraría el 10 de noviembre. La elección de la fecha se justifica en que es una de las pocas del calendario que «no está marcada por la existencia de un atentado terrorista con víctimas inocentes asesinadas».

 

En los planes gubernamentales se recoge que «la participación activa de la comunidad educativa en la celebración del Día Institucional de la Memoria tiene un especial sentido». Se avanza que «un escrito conjunto de la Dirección de Víctimas y el Departamento de Educación invitará a esta acción».

 

Las intenciones de la Consejería de Interior son que en esa jornada los niños y niñas no sólo realicen actos en sus respectivos centros escolares, sino que desea estimular «su participación en las actividades de distinto signo que pueden desarrollarse en cada municipio».

 

El plan anterior, «tímido»

 

El «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» parte de la consideración de que la iniciativa puesta en marcha por el Ejecutivo de Ibarretxe era demasiado genérico en la defensa de los derechos humanos y, por ejemplo, «expresaba con demasiada timidez la referencia a las víctimas». Por eso, ahora la referencia a éstas constituye la centralidad en la educación.

 

En este contexto resulta especialmente llamativa la estipulación de lo que es el correcto significado de «la neutralidad de los educadores ante las opiniones diversas de los alumnos que afectan a la ética». El Plan de Lakua considera que ésta «es conveniente, incluso necesaria» cuando las opiniones son sobre derechos humanos en general. «Pero, en cambio, es inadecuada y supone una claudicación moral cuando esas opiniones o convicciones contravienen lo que exigen los derechos. Cualquier apoyo al terrorismo, o cualquier justificación o comprensión, incurre en esta inadecuación. Es, por tanto, éticamente inadmisible desde los parámetros de los deberes universales que se nos imponen. El educador no debe ser neutral ante ello».

 

Es decir, «los profesores deben tomar una posición clara y firme contra la acción terrorista de ETA, no permitiendo ningún planteamiento justificador o explicativo, que en la práctica cumplen la misma función».

Subvenciones

En las subvenciones a las asociaciones de padres se priorizarán las actividades de «reconocimiento de las víctimas».

 
 

La ley navarra no acepta ninguna enmienda de NaBai

La Ley de Víctimas del Terrorismo liderada por PSN y UPN dio ayer un nuevo paso al aprobarse en comisión el dictamen que será llevado ahora a Pleno. Nafarroa Bai dio su aval a la toma en consideración inicial apostando por que en la tramitación se podría retocar el texto para incluir menciones a otras víctimas diferentes a las de ETA, pero ninguna de sus enmiendas ha sido aceptada. Por contra, se han introducido 30 aportaciones de UPN, 3 del PSN (que era el proponente), 8 de CDN y 2 de IUN.

 

El texto que será votado y aprobado ahora en el Pleno sólo cita a ETA. Dice que la Ley prestará «especial atención» a los afectados por sus atentados, «siempre que dichos actos sean reivindicados o que de una interpretación armónica de los hechos antecedentes, coetáneos o posteriores pueda deducirse que los daños se han causado por tal actividad terrorista». En función de ese criterio, se fija ya que la primera víctima de ETA fue la niña Begoña Urroz en 1960, aunque el atentado lo cometió otra organización.

 

La Ley introduce importantes ayudas económicas hasta para familiares con segundo grado de consanguinidad. Y amenaza con retirar subvenciones a los centros escolares que no difundan los programas impuestos.


 
 

Empiezan a surgir actitudes espontáneas de insumisión

 
 

El nuevo currículo educativo para la enseñanza obligatoria en la CAV introduce el concepto de «empatía hacia las víctimas» y obliga a los centros escolares a dar a conocer testimonios de personas afectadas por atentados de ETA. La consejera de Educación, Isabel Celaá, insistió en que este aspecto es obligatorio para todas las escuelas, aunque precisó que el modo en que se desarrolle, con la presencia física de las víctimas o a través de algún otro soporte, es decisión de las escuelas.

 

A las pocas horas de que el martes se conociera la aprobación de este nuevo decreto curricular, comenzaron a surgir ya voces de insumisión entre algunos padres y madres de escolares. En el informativo nocturno de Radio Euskadi, Ganbara, las cuatro llamadas de los oyentes se mostraron contrarias a este punto de los planes gubernamentales.

 

En una primera llamada, una mujer afirmaba que «a mí me queda un hijo en la educación pública con posibilidades de que familiares de víctimas puedan ir a clase. Mi hijo no va a asistir ese día a clase. Lo tengo clarísimo. Adoctrinamientos, los justos. Si a mis hijos les he intentado educar en valores y en respeto, yo no les voy a educar ni en el odio ni en el revanchismo».

 

Poco después de que esa llamada entrara en antena se producía otra en la que, esta vez un hombre, afirmaba que «estoy de acuerdo con la señora que ha llamado. Mi hijo tampoco va a ir porque esto no es más que un movimiento de ficha de PSE y PP para introducir su antivasquismo en las escuelas. Van a conseguir separar a padres buenos y padres malos, y lo que hasta ahora era armonía en el patio va a convertirse en rencillas y odio. Enhorabuena a esos demócratas».

 

Mientras en una tercera llamada se proponía que a los niños y niñas se les enseñara el valor de la justicia, la cuarta oyente volvía a incidir en que «llamo para decir que no estoy de acuerdo en que vayan esas víctimas a las escuelas. Tengo una hija en primero de bachiller y a mí no me interesa que vaya nadie de las víctimas del terrorismo, porque Edurne Brouard, la hija de Santi Brouard, también es víctima del terrorismo. ¿Ésta también va a ir a explicar?». En algunas páginas web podían encontrarse ayer actitudes similares.

Los planes gubernamentales, por contra, dan mucha importancia a la presencia directa de las víctimas de ETA en los centros escolares. «Defender la centralidad de las víctimas en los procesos de educación para la convivencia democrática implica que éstas se hagan presentes no indirecta o delegadamente, sino directa y activamente», puede leerse textualmente en el documento. En opinión de Lakua, hay «razones morales y pedagógicas» para ello.

 

Será la Dirección de Atención a Víctimas del Terrorismo quien «se responsabilizará de la calidad e idoneidad de los testimonios que se ofrezcan». Y la Consejería de Interior se encargará, «en colaboración con el Departamento de Educación», de la «selección, preparación y formación de las víctimas del terrorismo que vayan a participar en la prestación de su testimonio en las aulas, tanto a través de medios audiovisuales, como escritos o en directo». I.I.


Dogmas infantiles

Editorial de GARA

El primer dogma sobre el que se construye el programa escolar del Gobierno de Lakua denominado «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» se produce al sostener que hasta ahora en las aulas se legitimaba la violencia política. Es evidente que este tema se ha tratado en clases de Filosofía, Religión, Historia y Ciencias Sociales en general, pero no es cierto que fuese introducido malévolamente para justificar a ETA, sino porque es parte de esas asignaturas, pura realidad histórica y elemento de discusión ética desde tiempos de la Grecia Clásica. Y, sobre todo, porque es parte de la realidad de este pueblo.

Respecto a las opiniones defendidas en esos debates, éstas se corresponden con las existentes en la sociedad, tanto por parte del profesorado como del alumnado. El apoyo a ETA en la sociedad vasca no se circunscribe a un determinado sector social, ni todas las per- sonas que consideran la violencia en favor de la democracia legítima apoyan necesariamente a ETA, por lo que el debate en las aulas sólo tiene el mismo límite que en la calle: su persecución institucional. Algo que, dicho sea de paso, no ha hecho sino agudizar la capacidad dialéctica de quienes defienden la lucha armada, con lo que éstos han tenido que aplicarse más en esos estudios. Tampoco este debate tiene que ver con quién esté en el Gobierno, sino con la realidad que vive este pueblo, puesto que esa clase de debates se han dado, se dan y se darán por igual en todos los territorios de Euskal Herria, con posturas parecidas, por ejemplo, en Bilbo y en Iruñea. Otro dogma. Igual que sostener que en realidad no hay conflicto político alguno y que las de la otra parte no son víctimas… Algo imposible de sostener cuando miles de vecinos de esos estudiantes han sido detenidos, torturados y algunos han muerto. Sus hijos e hijas asisten a esas clases.

En definitiva, el debate de ideas sobre la violencia política existirá mientras el conflicto político se dé en los parámetros actuales. También después, pero la solución es resolver el conflicto, no negarlo con dogmas infantiles.

 
Más información:

La memoria y el olvido Detenidos Desaparecidos en Chile. Elías Padilla B.

La memoria y el olvido

Detenidos Desaparecidos en Chile

 

La presente investigación fue presentada en diciembre de 1994 en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, con el título original de: “LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS EN CHILE. Una expresión de terrorismo de Estado”.

 

Contenido

PROLOGO

I. INTRODUCCION

1.Presentación del problema

2.Objetivos

3.Formulación de hipótesis

4. Método de trabajo

II. LA DICTADURA MILITAR CHILENA 1973 – 1990

1.Marco histórico general y derechos humanos

2.La dictadura militar chilena

3.La Doctrina de Seguridad Nacional en América Latina

4.La Doctrina de Seguridad Nacional en Chile

III. EL TERRORISMO DE ESTADO

1.Algunas definiciones del concepto de terrorismo de Estado

2.El terrorismo de Estado en América Latina

3.El terrorismo de Estado en Chile

IV. LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS

1.Orígenes de la desaparición forzada de personas

2.La desaparición forzada de personas en América Latina

V. LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS EN CHILE

1.La desaparición de personas en Chile

2.La impunidad en Chile

3.Análisis descriptivo del caso Chile

3. La desaparición forzada como expresión del terrorismo de Estado

CONCLUSIONES

Lista de detenidos desaparecidos

Anexos

La presente investigación fue presentada en diciembre de 1994 en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, con el título original de: “LA DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS EN CHILE. Una expresión de terrorismo de Estado”.

Este trabajo corresponde a la memoria de fin de estudios para obtener la maestría en Sociología. El director fue el Sr. Frédéric Debuyst y los lectores los Srs. Michel Molitor y Rudolph Rezsohazy.

Los datos sobre el número total de casos de detenidos desaparecidos, hasta este momento, han sido incorporados y reactualizados en los análisis. Para tal efecto, se ha considerado el último listado de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de septiembre de 1995, como a la vez nueva información proveniente de instituciones y organismos de derechos humanos.

…a Nati Zapatero,

por su cariño, colaboración,y su

enorme paciencia sin la cual este

trabajo no hubiera sido posible.

Francis Aynaud, de la ciudad de Arles,

Francia, por su ayuda en la confección

del programa computacional.

A mis padres.

Agradecimientos especiales a

Agrupaciones Familiares de Detenidos Desaparecidos, AFDD,

Los familiares y amigos de las víctimas,

Grupo de Sobrevivientes Testigos,

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos.

Claudio González, Secretario Ejecutivo de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, FASIC.

Carmen Garretón, Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, Arzopispado de Santiago.

Corporación Servicio Paz y Justicia, Chile, SERPAJ,

Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo, CODEPU,

Grupo de Antropología Forense de Chile, GAF,

Equipo Argentino de Antropología Forense, EAAF.

Guy Bajoit, profesor de Sociología, Universidad de Lovaina,

Diana de Wouters, Secretaria General del COLARCH, Bélgica,

Cécile Rolin, Amnesty Internacional, Bruselas,

Mónica Donoso, OXFAM-Bélgica,

Margarita Björling, Biblioteca del Instituto Latinoamericano, Estocolmo,

Erick Zott, Centro de Estudios sobre DD.HH. de Chile, Viena,

Dieter Maier, Frankfurt.

Carlos Liberona, Isabel Toledo, Jorge Magasich, Pedro Milos, Roberto Merino Jorquera, Pedro Matta, Beatriz Bataszew y otras tantas personas y amigos de Chile y el exterior que colaboraron en este estudio.

La Desaparición de Personas como técnica planificada de tormento y exterminio supera todo lo conocido históricamente. Su perversión ética y jurídica para las víctimas directas (“prisioneros indefensos en cuatro paredes”); el terror primero y el dolor permanente después para familiares y allegados; la impunidad y los premios para victimarios sádicos o iluminados y finalmente, la total extinción material, social y jurídica del desaparecido la convierten en el máximo procedimiento, en la mayor de las técnicas mortales. Muy superior a la cruz y la horca, la guillotina y la silla eléctrica e inclusive a la cámara de gas del genocidio alemán. No hay explicaciones que dar, ni cadáveres para honrar o despedir, ni relaciones jurídicas que resolver, ni delincuentes para enjuiciar. Sólo silencio, ignorancia, incertidumbre.

Ricardo Colombres

Elías Padilla Ballesteros

Elías Padilla Ballesteros, Licenciado en Antropología Social en la Universidad de Chile y Magister en Sociología en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

Entre los años 1988 y 1990 fue encargado de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Antropólogos de Chile, y representante en el Departamento de Derechos Humanos de la Federación de Colegios Profesionales.

Desde 1989 a 1992, miembro del Grupo de Antropología Forense, GAF, entidad que ha realizado diversos peritajes de identificación de casos de detenidos desaparecidos en Chile.

Actualmente es profesor de Antropología en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano de Santiago.

© Elías Padilla Ballesteros

La memoria y el olvido. Detenidos Desaparecidos en Chile.

© Ediciones Orígenes

Derechos reservados de esta edición

Editor: Humberto Ojeda Ruminot

Revisión de textos: Rafael Urbina

Fotografías: Arturo Hernández, Domingo Ulloa, Humberto Ojeda.

Archivos: Grupo de Sobrevivientes-Testigos y Agencia Reuter

Diagramación: Jean Becker – PyC gráfica

Impresión: P&P Impresores, fono/fax: 734 20 23

Registro de propiedad intelectual: Nº 94.431

I.S.B.N.: 956-7473-02-1

Ediciones Orígenes

Casilla 51864 , Correo Central – Santiago 1, Chile

Primera edición, octubre 1995

Impreso en Chile / Printed in Chile

Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 28sep01

via La memoria y el olvido.

 

Los hijos de la Contraofensiva. La Guardería de La Habana. Montoneros

Los hijos de la Contraofensiva

Año 6. Edición número 268. Domingo 7 de julio de 2013
Por

Gabriela Esquivada

 
Amor Perdía. con su uniforme de pionera, el del primario en Cuba./ Abril de 1979.
Fiesta de cumpleaños colectiva, con Firmenich y los Vaca Narvaja./ Chachi y Rosana. El niño fue uno de los que manifestaron síntomas: dejó de hablar.

OTRAS NOTAS

  • Roberto Perdía fue uno de los dirigentes más importantes de la conducción nacional de Montoneros y uno de quienes más responsabilidad tuvieron al momento de organizar La Guardería.
    ¿Hubo alguna discusión a nivel conducción acerca de las guarderías? 
    –Apareció como una lógica dentro del proceso que se fue dando. Hablamos con los cubanos y les pareció bien. Llevamos a los chicos, inclusive arreglé el traslado de varios desde España. En situaciones distintas se los fue llevando a La Habana. No me acuerdo la cantidad exacta, pero eran alrededor de veintipico de chicos.

  • La Guardería de La Habana fue una experiencia inédita, probablemente irrepetible, generada en el marco de una situación de excepcionalidad. Éramos conscientes de la brutalidad genocida de la dictadura, capaz de torturar a un niño para intentar obtener información de los militantes. Surgió así la propuesta de La Guardería.

  • Año 1979, la conducción nacional de Montoneros lanza la Contraofensiva y cientos de militantes que están en el exterior se preparan para volver al país.

  • Susana Brardinelli no sólo es la mamá de Virginia y de Diego Croatto. Es, nada más y nada menos que la famosa “tía” de muchos hijos de militantes que pasaron por La Guardería. Ella fue la responsable organizativa de ese lugar y asumió todas las tareas de atención y cuidado de los chicos.
    –En aquellos tiempos me preocupaba mucho acerca de cómo nos iban a recordar los chicos, ya que era una situación difícil. Por suerte, en los últimos años, me he cruzado casualmente con algunos de ellos y guardan un recuerdo muy lindo de aquella guardería.
    –¿Cómo llegaste a La Guardería?

  • La película está en etapa de preproducción. Por ahora se llama La Guardería, pero su nombre puede cambiar si durante la investigación y el rodaje los realizadores encuentran alguna palabra que resuma la idea. Como proyecto en elaboración, será presentado en el Doc Buenos Aires/Latin Side of the Doc, que comienza pasado mañana en la Ciudad, y se extiende hasta el 3 de diciembre, en el marco de Ventana Sur, el mercado organizado por el INCAA en alianza con el Marché Du Film del Festival de Cannes.

  • Virginia volvió a la Argentina a fines del ’83. Con su madre y su historia a cuestas. Se instalaron en Quilmes y en marzo del 84 ya estaba en la escuela, con su guardapolvo blanco y su mochila, al lado de otros chicos que habían nacido, como ella, en el ’76. Sin embargo, esos chicos criados en plena dictadura, no podían tener ni idea de que, esa nena de rubios rulos y profundos ojos celestes había vivido una historia increíble. Una historia que hoy cuenta con una memoria y una crudeza que conmueve hasta las tripas.

La autora de De vuelta a casa cuenta en La guardería montonera la historia de unos 50 chicos que quedaban en Cuba mientras sus padres montoneros regresaban a la Argentina para la controversial operación.

Cuenta Analía Argento (foto) en La guardería montonera, un libro documentado y conmovedor sobre los hijos de los militantes de la izquierda peronista que quedaban resguardados en Cuba mientras sus padres volvían a la Argentina –en demasiados casos, para desaparecer o morir– en la llamada Contraofensiva, que un pediatra le dijo a Mónica Pinus mientras revisaba a la bebé Ana:
–¿Para qué tuviste una hija?
“Ella no dudó”, escribe Argento. “Eran familias involucradas en la política. Incluso en las acciones armadas. Y Mónica era una de ellos, con su marido. Le contestó al pediatra en primera persona del plural:
–Porque queremos vivir.”
Pinus está desaparecida. Sus hijos Ana y Miguel Binstock vivieron en la guardería, por la que pasaron unos 50 niños, que sabían –aunque algunos eran demasiado chicos para ponerle palabras a la muerte, o para entender el verbo desaparecer– qué podía suceder cuando sus padres se iban. El sobreviviente de la pareja, o un abuelo, o el familiar más cercano les daba la noticia; su mera presencia señalaba la pérdida.
María de las Victorias Ruiz Dameri estuvo con su hermano en la guardería –dos casas sucesivas, en el Oeste de La Habana– y volvió al país con su padre, su madre embarazada y el pequeño Marcelo. Los cazaron en la frontera. Algunos sobrevivientes de la ESMA recuerdan haber visto a los niños jugando en el subsuelo. Su padre vivió poco; a su madre la dejaron parir. María de las Victorias y Marcelo fueron separados y sólo se reunieron en 1989; hubo que esperar hasta 2008 para que la menor, Laura Ruiz Dameri, recuperase su identidad. Para María de las Victorias –observa Argento– hay días que “las heridas están ahí, intactas, sin cicatrizar”. Le dijo sobre sus padres y la guardería: “Me dejaron en un lugar con gente que jamás vi en mi vida y con tan solo meses… Se metieron en un ejército revolucionario, me cambiaron por un arma”.
Entre esos extremos trágicos, y con respetuosa consideración de ambos y sus grises intermedios, Argento cuenta esta historia, que surgió precisamente de esa pieza de información sobre los hermanos Ruiz Dameri para su libro anterior, De vuelta a casa: hubo una vez, entre 1979 y 1982, una guardería en Cuba donde vivían los niños cuyos padres iban a la Contraofensiva, para muchas veces no regresar.
De vuelta a casa cuenta la recuperación de la identidad de muchos hijos de desaparecidos, y cada una de esas historias abre la puerta a otras. ¿Qué la llevó hacia la guardería y no a otro tema?
–Si bien cada historia contiene un libro potencial –de hecho, Victoria Donda escribió el suyo–, todas tenían como denominador común los centros clandestinos de detención, mientras que ésta tenía la Contraofensiva, que unió a estos chicos en una guardería, sin sus padres. La guardería se salía del eje de la recuperación de la identidad, la búsqueda de los bebés robados. Al comenzar a investigar supe por qué el tema casi no se había tocado en tantos años: es de gran intimidad para quienes lo vivieron, casi secreto.
–¿Cómo fue la investigación: encontrar a aquellos niños, ver si querían o no hablar hoy?
–A algunos todavía los encuentro ahora. “¡Cómo no lo encontré antes!”, me digo cada vez. Algunos hablaron pero no quisieron aparecer para preservar su intimidad; muchas veces temen al tratamiento que uno puede dar a su historia, o a lo que otros pueden hacer o decir sobre el libro. Otros hablaron de a poquito, en encuentros sucesivos en los que me decían algo más cada vez. Otros tenían una enorme necesidad de contar. Y otros, de saber: me pedían que avanzara porque no tenían recuerdos.
–¿Qué le resultó más inesperado de los testimonios?
–Primero, que tres de las personas con los apellidos más fuertes –Firmenich, Perdía, Vaca Narvaja– me contaron cosas que me parecían de un riesgo personal para ellos, por lo que podían provocar en la opinión pública. Si bien ellos no son sus padres, desde muy pequeños tienen conciencia del peso de sus apellidos. Hablaron con naturalidad, no me dijeron lo que tenía que escribir (“esto no lo pongas”, esa clase de recortes),expusieron cosas muy íntimas sin tener seguridad de cómo iba a tratarlas yo. Luego me impactó la enorme necesidad de otros de saber y de reencontrarse. También el modo en que muchos siguen en contacto: un vínculo que trasciende el tiempo y el espacio, muy fuerte, como de hermanos o primos.
–Uno de ellos no quería que su testimonio apareciera si la foto de Mario Firmenich con los niños (der. arr.) iba a la tapa del libro. ¿Por qué cree que puso esa condición?
–Por las diferencias políticas entre los integrantes de Montoneros después de esa época, incluso en democracia. Y porque muchos de los que perdieron a los padres, o sienten que perdieron parte de su infancia, responsabilizan a Firmenich por la Contraofensiva y su derrota.Otros responsabilizan a la cúpula. Otros siguen en contacto y valoran y respetan a Firmenich y a [Roberto] Perdía y a [Fernando] Vaca Narvaja. En el libro trato de mostrar sus distintas miradas.

El sabr de la guayaba. Hoy la visión hegemónica de la Contraofensiva critica esa medida que causó dos fracturas internas en Montoneros –la partida de Juan Gelman y Rodolfo Galimberti; la “rebelión de los tenientes” con Miguel Bonasso, Jaime Dri y René Chávez entre otros– y, sobre todo, una importante cantidad de muertes inútiles. Aunque durante los dos primeros años del terrorismo de Estado la organización armada peronista había perdido ya 4.500 militantes, ese mismo 1978 –cuando cayeron dirigentes como Julio Iván Roqué, Norberto Habegger o Tulio Valenzuela, quien por salvar a Firmenich fue degradado bajo sospecha infundada de traición– la dirigencia dijo que “la ofensiva militar de la dictadura había llegado a un cierto tope” y que “una concentración política, propagandística y militar de la resistencia” podía profundizar las diferencias internas entre los militares y “llevarlos a un quiebre o callejón sin salida”.
Es fácil criticar tal dislate con el diario del día siguiente. Pero aun así es difícil abordar el tema con rigor, dar cuenta de los hechos sin un inútil derramamiento de doxa, con la confianza en que cada lector podrá pensar por sí mismo. Eso logra Argento en La guardería montonera.
–¿Cómo trabajó su punto de vista sobre la Contraofensiva?
–Tengo sentimientos encontrados. Había muchas cosas cuestionables. Contaban con información fallida: mal podían volver decenas de personas para realizar acciones contra el Estado terrorista; había mucho miedo tanto a Montoneros como a los militares. Pero tampoco la conducción estaba a salvo cuando salía de Cuba; en más de una ocasión Vaca Narvaja salvó su vida por poco. Y aún en Cuba la guardería requería seguridad: La Habana no había roto relaciones con Buenos Aires, por los acuerdos cerealeros entre la Unión Soviética y la Argentina, y el Batallón 601 tenía mucha información. Hubo dirigentes de alto rango asesinados al ingresar a la Argentina, como Horacio Mendizábal o Raúl Yäger… Los dos hijos de Yäger quedaban en la guardería cuando los padres salían en misiones, y él mismo hacía juguetes para todos los chicos. Si pensamos que llevaron a sus hijos a Cuba para preservarlos, vemos que en un punto había una evaluación correcta: los chicos se salvaron y muchos de sus papás, no.
–¿Cómo ven hoy aquellos chicos los hechos que vivieron?
–Muchos tienen miradas contradictorias. La mayoría comprendió el contexto de alguna manera; conversó con compañeros y amigos de sus padres y asumió que eso es parte de su vida; cree que sus padres lucharon por causas justas aunque quizá cuestionan sus métodos; tiene algún compromiso social. Personas que sufrieron tanto podrían decir: “No me comprometo porque la política me sacó a mis padres”, pero continúan en sintonía: militan o trabajan con temas sociales, políticos o artísticos. Como una manera de sanar.
–Usted dice que pensó en escribir el libro para poder restituirles algo a sus protagonistas.
–Uno tiene esas cosas de creer que puede cambiar el mundo… Pero no más traje unos caracoles, un poco de la arena de la playa a la que iban, una foto de la primera casa donde estuvo la guardería.
–Eso y el relato de los hechos, ¿no es una restitución?
–A muchos les sirvieron los caracoles, la arena y la foto. Chicos que habían olvidado y recuperaron recuerdos al leer la historia de los otros; compañeros de los muertos que sintieron que se reconocían a sus caídos, que se los aparecía de algún modo. Y la mayoría de los protagonistas de la guardería tenía pedacitos de información, pero de algún modo el libro armó un rompecabezas.
Cuando era niña, Argento se culpaba porque sus rezos no alcanzaban para recuperar a dos familiares desaparecidos. Eso, cree, hace que estos temas la busquen. “Al final, yo también tengo la necesidad de encontrar. Cuando alguien encuentra los restos de un desaparecido siento que fui escuchada. Contar sus historias es una forma de aparecerlos, la que puede, por caso, un periodista: poner nombres y contar lo que hicieron, con sus contradicciones y sus dicotomías”.
Al comienzo de La guardería montonera, Argento le cuenta a Miguel Binstock que viajará a Cuba para buscar el edificio de la guardería. Él le advierte: “La guardería no es un espacio físico”. Y define: “Es lo que para cada uno significó”. Pero cuando volvió y se vieron, él le dijo que, aunque sostenía lo mismo, también había viajado en busca de ese frente de ladrillos rojos.
Nadie lo había hallado antes que ella. La casa está en una zona demasiado cercana al domicilio de Fidel Castro para que se pueda husmear a gusto. Muchos le pidieron la foto de ese lugar que no era un lugar y era más que un lugar. “En algún momento de la vida se vuelve a la infancia, ese tiempo tan importante. Como el crítico severo de Ratatouille, que cuando le sirven el plato por el paladar vuelve a su infancia en el campo donde su mamá le cocinaba ratatouille”. Para muchos de esos niños, esos caracoles y esa arena y esa foto y el libro de Argento fue un regreso al sabor de la guayaba, y todas sus metonimias.

Calificación:

Ex-Menores se querellan contra excomandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, y otros dos militares,

Justicia acoge una querella contra Juan Emilio Cheyre

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Tres hermanas presentaron una denuncia contra el exjefe del Ejército por hechos ocurridos a fines de 1973, la que fue acogida por Corte de Apelaciones
 | 24 SEPTIEMBRE 2013 –  POR GUILLERMO ALDAY

querella contra Juan Emilio Cheyre

Las hermanas Monroy Rodríguez. De izquierda a derecha Yelena, Marianela, Mónica y Natacha, tres de las cuales presentaron la querella contra Juan Emilio Cheyre. Fotografía: Andrea Cantillanes
La Corte de Apelaciones de La Serena iniciará una investigación contra el excomandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, y otros dos militares, por hechos ocurridos entre los años 1973 y 1974 en la ciudad de La Serena.

LA FRASE

Él (Cheyre) venía supuestamente con una orden de la Fiscalía Militar y se identificó con su cargo de teniente

Mónica Monroy

La familia de las hermanas Natacha, Yelena y Marianela Monroy Rodríguez presentó el pasado 10 de septiembre la querella en la que se acusa a Cheyre de haber dirigido en octubre de 1973 el allanamiento de su casa y la detención de su madre Elena Rodríguez, militante socialista, y las tres niñas, en ese entonces de uno, tres y doce años de edad. El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de La Serena, Jaime Franco, acogió a trámite la querella en contra de Cheyre y ya habría dado las órdenes para que se les tome una declaración a los denunciantes y se realicen peritajes psicológicos. Cheyre fue comandante en jefe del Ejército chileno entre 2002 y 2006, durante el gobierno de Ricardo Lagos, y desde el cargo hizo un mea culpa en nombre de la institución por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen militar. El pasado enero asumió la presidencia del Servicio Electoral (SERVEL), pero tuvo que renunciar en agosto, aunque no al directorio del organismo, al reflotar las acusaciones que lo vinculan a otro controvertido hecho ocurrido también en La Serena. En aquella época, Cheyre entregó en un convento a Ernesto Lejderman, que tenía dos años, después de que un pelotón de soldados asesinara a los padres del niño, el argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Rosario Ávalos. Cheyre ya dijo en su momento que se limitó a entregar el bebé a las monjas por orden superior y que hasta 1998 no supo la verdad de lo ocurrido. RELATO. En entrevista con diario El Día, Natacha, Marianela y Yelena Monroy Rodríguez recordaron que eran menores de edad cuando el 6 de octubre de 1973, una patrulla militar llegó a su casa para buscar a su madre, Elena Rodríguez, por sus vínculos con el socialismo. Otra de las hermanas y que no fue parte de la denuncia, Mónica Monroy Rodríguez (51) recuerda que la patrulla militar se presentó en su casa alrededor de las once de la mañana. “La patrulla militar irrumpió en la casa violentamente, rompiendo la puerta con un culatazo y gritando con insultos y garabatos que buscaban a mi mamá”.  “Nosotros pensábamos que nos iban a matar porque siempre estaban apuntándonos con la metralleta contra la muralla”, relata. Todos los hechos serán a partir de ahora materia de una investigación.

Acerca del Autor

Guillermo Alday

Periodista
Periodista. Jefe de Informaciones El Día.

 

Amanda Jara…“Yo soy la hija de Víctor Jara”

Hija de Víctor Jara: “Amanda no es la letra de una canción”.

SEPTIEMBRE 15, 2013 
La hija de Víctor Jara habla de sus fantasmas y sus deseos de justicia. Cuando dice su nombre en el consultorio le cantan“Te recuerdo, Amanda”. Antes se hacía la lesa. Ahora dice:“Yo soy la hija de Víctor Jara”. Amanda no canta, no toca guitarra y tampoco milita en el PC. No pretende ser el vivo retrato de su padre. Su recuerdo es íntimo, un proceso personal en el que ha debido aprender a desenrabiarse con Víctor ausente y a pedir explicaciones por su muerte.
 
La noche que Amanda voló hacia su exilio se fue sólo con lo puesto. Ni siquiera alcanzó a recoger sus juguetes de niña de nueve años. En las tres maletas que llevaban ella, su madre, Joan, y su hermana, Manuela, sólo cupo su padre: sus fotos, un montón de recortes de diarios, cartas y cintas de grabación. En medio de fusiles y militares arrogantes que abundaban en el aeropuerto de Santiago, enfilaron hasta la puerta del avión con destino a Londres, las tres de la mano, escoltadas por un funcionario de la Embajada de Inglaterra en Chile. Era el 16 de octubre de 1973, y ésa, la única escena de esa noche que Amanda Jara tiene en la cabeza. Además de la sensación de vacío, de volar mucho antes que el avión despegara. El desamparo.
 

En Chile quedaba su casa de Colón, el cuarto básico en el Manuel de Salas, las tardes de asombro y aprendizaje. La humedad de los paisajes de Isla Negra que tanto le gustaba mirar. Los amigos, los sueños y su padre muerto con 44 balazos.

Por estos días, los recuerdos son como un dedo impertinente apretando el corazón. La semana pasada, el ministro Juan Eduardo Fuentes Belmar cerró la causa de la muerte de Víctor como ella llama a su padre y ha tenido que recordar a la fuerza muchas de las cosas que su mente había intentado borrar.

Amanda Jara no canta, no toca la guitarra, no milita en el PC y tampoco quiere formar una familia de artistas que se llame “los Jara”, aunque algunos de sus primos se lo han sugerido. Alguna vez, cuando era chica, bailó en un grupo folclórico, pero nunca le gustó exponerse. No escucha todo el día canciones de trova y se niega a dar la razón a quienes dicen que tiene la misma sonrisa de su padre. Va a pocos encuentros proderechos humanos, no lleva la bandera de lucha de ninguna causa. A Amanda Jara no le interesa ser símbolo de nada.

Con suerte acepta dar esta entrevista.

Pero lo suyo no es una pose de rebeldía. Recién se está reconciliando con buena parte de su vida. Ahora que tiene 43 años, desde su tranquila vida en Quintay donde llegó hace 18 años macera los recuerdos ingratos y ha vuelto a escuchar las canciones de Víctor Jara sin sentir rabia por haberla dejado.

SIMPLEMENTE MARÍA

Joan, Víctor, Amanda (sentada en las piernas de su papá) y Manuela. Todos en compañía de una guitarra. Foto: Gentileza Fundación Víctor Jara
Todo fue muy confuso ese 11 de septiembre de 1973. Víctor tenía agendado un acto en la Universidad Técnica del Estado. La idea: luchar contra la guerra civil en Chile. De pronto, ese martes cambió de rumbo. Por la radio se escuchó sobre el ataque a La Moneda y el levantamiento de los militares. Allende estaba pronunciando su discurso histórico cuando Víctor decidió salir a la calle. “Era un día extraño, con los relatos de la radio, y todo hacía que fuera un día especial, pero nadie pensó que la situación llegaría a tal extremo. Nadie pensó que chilenos terminarían matando chilenos”. Víctor salió de la casa rumbo a la Universidad Técnica.

Entonces, Amanda nombre que heredó de su abuela paterna estaba por cumplir ocho años. Sus días transcurrían tranquilos en la casa de Colón donde todavía vive su mamá, la bailarina inglesa Joan Turner. “Yo me crié escuchando música cuenta Amanda . Había un cuarto trasero donde ensayaban los Quila y los Inti. Hacían unas murgas muy chistosas en el patio. Dejaban la escoba con los vecinos”. En otra parte de la casa, su mamá ensayaba escuchando a Vivaldi y su hermana Manuela, la “Manu” hija del fallecido coreógrafo Patricio Bunster , se divertía aprendiendo a tocar guitarra con Víctor. En las tardes, Manuela y el cantautor eran absorbidos por la televisión mexicana, y la teleserie “Simplemente María” los consumía. Aunque sus padres trabajaban mucho, Amanda no tiene ninguna sensación de ausencia.

“Víctor nos cantaba, aunque sólo la ‘Manu’ se acuerda cuando ensayaba pequeñas estrofas de sus creaciones con la guitarra. Nosotros también le cantábamos, hacíamos shows; la ‘Manu’ era rebuena para eso. Bailaba, se disfrazaba, y él se mataba de la risa; le gustaba mucho estar con nosotras”, cuenta Amanda. Juntos salían de paseo a la Quinta Normal y probaban las sopas, platos estrella de la afición culinaria de Víctor Jara.

Los recuerdos de Amanda son tal y como alguna vez los describió el cantante al momento de hablar de su familia. “Tenemos dos hijas, Manuela y Amanda, por las que confieso total y absoluta debilidad En mi día ideal estaría todo el día en la casa, no habría fuerza que me hiciera salir. Me dedicaría a trabajar en el jardín, a hacer aseo, a contemplar muchas cosas que por falta de tiempo no puedo contemplar ahora. A jugar con mis hijas”.


UNA PROTESTA EN MATTA

Hace 18 años que Amanda Jara eligió Quintay como su refugio. Ella prefiere la calidez de la cabaña que comparte con Nego, un buzo que trae el pescado para el almuerzo. Ella colabora con verduras de su chacra. Se alejó de Santiago porque no le gusta la tontera de la capital. “En Santiago creen que la vida se trata de farándula, de los futbolistas, de la chimuchina. Son cosas muy superficiales, y lo peor es que se creen la muerte, pero las cosas no son iguales en el resto de Chile. Ya estaba aburrida de la capital”, asegura.

Después de estudiar Comunicaciones Visuales y cuatro años de Bellas Artes en la Arcis, dejó todo y se fue a vivir al terreno que habían comprado años antes con su mamá. “Con la Turistel en la mano buscamos sitios, hasta nos ofrecieron Tunquén, pero nos pareció muy solo, así que no vivo en el sector cuico”, dice muerta de la risa, hasta que las carcajadas se apagan, desaparece la coraza y esa chapa de “inepta social” que Amanda se impone porque no quiere contestar nada que la delate.

“Siento pena por la muerte de mi papá, pero por mucho tiempo, muchos años, sentí mucha rabia”. Interrumpe su relato para explicar que ella no es siempre así, pero que estos últimos días tiene un revoltijo en la guata y la pena no tarda en aflorar. Sigue entre sollozos por varios minutos: “Tenía rabia, me preguntaba por qué Víctor había salido de la casa ese día, por qué no se había quedado con nosotras, por qué se fue a la Técnica”. Es su desahogo, pero se incorpora nuevamente para explicar que todo esto hizo que ella no escuchara a Víctor Jara por mucho tiempo. “En mi casa no se escuchaba; en Londres, porque mi mamá se volvía un mar de llanto, y luego acá, simplemente porque tardé en reconciliarme con esa historia”, dice. “Quizá por eso tampoco aprendí a tocar guitarra, ni a cantar; seguramente era lo que esperaban de la hija de Víctor Jara”.

Cuando Amanda volvió a Chile sólo pensaba permanecer un año y regresar a Londres, pero se quedó más tiempo. “Me enamoré de un hombre y también de este Chile combativo, entregado, que salía a la calle a luchar”. Era 1983 cuando asistió a su primera protesta en Santiago. Caminó cuadras y cuadras por avenida Matta, mientras Chile asistía a períodos crudos de represión producto de las primeras marchas antidictadura. De entre la muchedumbre se oyó el grito: “Compañero Víctor Jara, presente”. Con el pecho hinchado y las lágrimas sin contención, Amanda tomó aire contaminado y lacrimógeno y respondió: “Presente”. Como si fuera un muerto ajeno, pero también como si fuera suyo y de todos. Entonces comenzó a reconciliarse con su padre. Si Víctor Jara no hubiese ido a la Universidad Técnica ese martes, no habría sido Víctor Jara.

TE RECUERDO, AMANDA

 

Por estos días, Amanda va y viene de Quintay. Deja a Nego con sus labores de pescador y ella viaja a Santiago a enterarse de la fundación que lleva el nombre de su padre y también del curso que ha tomado la investigación por su muerte. “Yo me hago una sola pregunta: si mi padre, que es el caso emblemático del Estadio Chile no tiene solución, ¿entonces qué pasa con el resto de muertos, dónde están los culpables?”, dice. Amanda no puede creer que en todos estos años no haya ni un solo testigo que pueda reconocer al asesino. Pero maneja una teoría: “Hay un par de oficiales que estaban presos por el tanquetazo de julio. Ellos fueron liberados el día del golpe. Se dice que a estos oficiales se les dio el Estadio Chile como un premio”.

Amanda cree que la información no ha llegado a las manos de la justicia porque hay quienes no han querido que se sepa la verdad. “La gran piedra de tope para los casos del Estadio Chile ha sido el Ejército, las Fuerzas Armadas. No han querido entregar un organigrama de mando. El Ejército tiene la información y no la ha entregado, por eso se ha visto frustrado no sólo el caso de mi padre, sino que tantos otros”. A pesar de la resolución judicial, Amanda no culpa al ministro Fuentes Belmar. Tampoco le interesa que quienes asesinaron a su padre, “viejos de más de 70 años”, se pudran en la cárcel. “Lo que yo quiero es justicia, y la justicia para mí es que se sepa quiénes son los asesinos. Que podamos ver una lista y decir este señor de acá, con nombre y apellido, es un asesino”.

Amanda nunca ha pedido públicamente justicia para su padre. Sin embargo, ahora no se pierde detalle y viajó especialmente desde Quintay para reunirse con el ministro de Justicia, Carlos Maldonado. Ya no tiene cuentas pendientes. De esas que son personales y no se escriben en la prensa. Incluso ahora bromea cuando va al consultorio o a pagar alguna cuenta y al decir su nombre le cantan: “Te recuerdo, Amanda”. Antes se quedaba callada, ahora dice: “Yo soy la hija de Víctor Jara”. Y si una periodista le dice que esa canción la escribió su padre para su madre, ella también tiene respuesta: “Cuando la hizo, yo tenía dos años y medio y me habían diagnosticado diabetes, así que esa canción también la escribió un poco por mí”.

Por Alejandra Carmona, publicado en Nuestro Canto


Nota:.Este artículo ha sido leído  
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18 DE SEPTIEMBRE CON ALEJANDRO SALVADOR ALLENDE.

sábado, 21 de septiembre de 2013

18 DE SEPTIEMBRE CON ALEJANDRO SALVADOR ALLENDE

 
 
 
 
 
POR CARLOS PAREDES CEA
 
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¿DONDE QUIERES IR AMIGO QUERIDO? !VAMOS DONDE QUIERAS, TE LLEVO A LOS MEJORES LUGARES, PARA CELEBRAR NUESTRAS FIESTAS PATRIAS! 
 
 
ASI EMPEZO PUE NUESTRO LARGO PERIPLO FIESTERO. SIN DUDARLO ESTE ALLENDE DE SANGRE, ME DIJO SIN DUDA NI TITUBEO, LLEVAME DONDE ESTAN LOS CUEQUERO “AL PARQUE OHIGGINS COMPAÑERO, A LAS RAMADAS Y CHINGANAS, AHI LO ESPERO” LE DIJE FIRME Y CLARO LO QUE MUCHO SABEMO, DE LA EXPERIENCIA EN EL PARQUE ENTRE CURADO Y DE LO OTRO, NO ME COMPRO GRUPO Y ME HABLO CON LA FUERZA DE UN PRESIDENTE “AQUI ESTA EL PUEBLO CHILENO” PA ALLA MESMO PARTIMOS, EN EL METRO NOS JUNTAMOS, COMO BUENOS COMPADRE, COMPARTIMOS SALUDOS Y NOS MIRAMOS LAS CARAS. NO LES VOY A MENTIR Y LE VOY A DECIR QUE FUIMOS A MISA,  PUES NO TENEMOS UN PELO DE SEMINARISTA, MI MADRE DESDE CHICO ME SANTIGUABA CON AGUA BENDITA, Y MIRE LO QUE SON LA COSA, ESTE ALLENDE PRENDE VELAS A TOAS LAS SANTITA.¿QUE SERA QUE LA VIDA CON SUS VUELTA DE MANO, JUNTA A ESTOS CRISTIANO? PENSABA PA MI ADENTRO, CUANDO TRATABAMOS DE AVANZAR ENTRE ESE MAR HUMANO. LA POLVAREDA Y CUATICA PA LLEGAR A NUESTRO DESTINO, SALIO RE DIFICIL ENTRE TANTO DESATINO. AQUI ESTA CHILE GUACHACA Y ROTO LE DIJE A MI ESTELAR AMIGO. ESTOS MISMOS HOMBRES Y MUJERES, SON LOS QUE ANTAÑO A LOMO E CABALLO Y A PATA PELA, CONQUISTARON TIERRAS Y MARES, CAMINANDO ENTRE SALARES Y DESIERTO. ESTA CHUSMA QUERIDA E INCONSIENTE, REIMOS LOS DOS, HACIENDOME RECUERDO DE SU ABUELO AMIGO DEL LEON DE TARAPACA, CUANDO LOS MILICOS NO DABAN ABASTO ESTA GENTE ALOCADA Y EXULTANTE DE FELICIDAD, NOS ABRIAN PASO, ENTRE SALUDES Y VITORES, ESAS MANOS ESTRECHAMOS, CON MI HERMANO.
 
DEBO HACER RELATO QUE ESTA HERMOSA “GUAGUA RUSA” 1.90MTS Y 120 KILOS, DE PURO AMOR Y LOCURAS, NO CABE A SUS ANCHAS ENTRE TANTA CHILENIDAD. “DEJEME SACAR FOTOS” PA ACA Y PA ALLA, PARECIA JAPONES, EN EL ULTIMO CRUCERO DE SU VIDA. LO MIRO CON DULZURA Y RECONOSCO QUE LO QUIERO DE ADENTRO. FOTAGRAFIA CURADOS QUE HACEN NATA, JUEGOS Y ESCARSEOS PRIMOROSOS, DE JUGOS VIÑEDOS Y CALDUAS EMPANADA, LOS JUEGOS Y LOCURAS DE LA GENTE LO TIENEN RETRATANDO A TODOS, COMO UN CIENTIFICO ANTE UN GRAN DESCUBRIMIENTO.¿TE GUSTA TODO ESTO ALEJO QUERIDO? Y ESTE TREMENDO HOMBRON CON ESA SONRISA LUMINOSA, LA MISMA BELLA QUE LE LEGARA SU MADRE, ME MIRA CON LA CARA DE UN NIÑO LLENO DE REGALOS! NO ME GUSTA, ME ENCANTA, NO VES QUE NUNCA HABIA VENIDO A ESTO!

 
 
DIOS MIO ELEVO MI ORACION, LA COSA SE VIENE SERIA PARA ESTA OCASION. VAMOS PARA ALLA Y VAMOS PARA ACA, LE GUSTA TODO A ESTE CABRO CHIKO, ME SIENTO UN PAPA, PASEANDO A SU PEQUEÑITO.

 
 
Y COMO DE COMER Y BEBER NO NOS ANDAMOS CON CHICAS, COMEMOS COMO HAMBRIENTOS Y TOMAMOS PARA LLENAR ESTANQUES PETROLEROS. Y AHI QUE VER QUE ES DURO COMPETIR CON ESTE CRISTIANO, LLENAR ESAS DESPENSA, TARDARIA UNA VIDA EXTENSA.

 
 
JUGAMOS A TIRAR ARGOLLAS A BOTELLAS, JUEGO TAN CHILENO, COMO IMPOSIBLE HACER ESTRELLA, Y QUE ME VAN A DECIR USTEDE, LE ACHUNTO MEDIO A MEDIO A LA PRIMERA, HABRIMOS NUESTRO TINTO REGALO, Y DE DOS ZAMPADAS LE DAMOS EL BAJO. AHORA A COMER ANTICUCHO, EMPANADA, Y EL OBJETIVO SUPREMO DE ESTE DEMONIO DE LAS VIÑAS ¿COMPAÑERO DONDE ESTAN LOS TERREMOTOS FAMOSOS? SIGAME AMIGO QUERIDO Y PARTIMOS CON DOS, LUEGO DOS MAS Y DOS X DOS, DE AHI PA ADELANTE SACAMOS SELLO DE GUACHUCHERO.

 
 
YA ESTABAMOS A TONO, CON ESTE CUADRO DE PACHECO ALTAMIRANO, QUE SE MOVIA AL GRADO DE TERREMOTOS Y REPLICAS GRADO 8.
AHI QUE VER LO QUE SON LOS EQUILIBRIOS INTERNO, CAMINAMOS DERECHITO, SI PARECIAMOS ANGELITO. ESTE PARCITO COMENZO A DAR VUELTAS EN ESTE “TONTODROMO” VEIA Y ME DABA CUENTA QUE MI PARTNER LUEGO AGARRARIA VUELO SOLITO. ME ENCUENTRO A BOCA DE JARRO CON UNO DE LOS MANDAMASES DEL P.C. EN LA PUERTA DE LA GHINGANA DELOS ABRAZOS, MIRO ALEJO QUE SE RECUESTA UN POCO ENLA GRAN CARPA DE LOS RABANITOS.¿COMO ESTA COMPAÑERO? ME SALUDA ESTE GORDO, QUE LO CONOSCO DESDE QUE ERAMOS POLLO Y AHORA TIENE MAS PLUMA QUE UN AVESTRUZ Y UN AVE DEL PARAISO. LOS DEMAS AMIGOS ME SALUDAN Y FELICITAN DE VERDAD, SE ME ACERCAN LOS JEFES DE LA CHINGANA, SE SACAN FOTOS CONMIGO Y ME FELICITAN POR MI PERFORMANCE DE “11 INTIMO”. NOS HIZO LLORAR A TODOS COMPAÑERO CARLOS, LO FELICITAMOS. ALEJO ME MIRA CON UNA MUECA DE SORPRESA, QUE SERIA LA QUE ME LLEVARIA YO. PUES A POCO SONAR AL INTERIOR DE LA MENTADA RAMADA, COPLAS EN HONOR ALLENDE Y GRITOS BORRACHOS DE ALLENDE EL PUEBLO TE DEFIENDE, Y LAS PAREDES DE ESTA FASHION RAMADA, ESTAN LLENAS DE FOTOS E IMAGENES DEL EXTINTO PRESIDENTE(ME PREGUNTO PA MIS ADENTRO, SABRAN QUIEN ES ESE MUCHACHO QUE ME MIRA CON LOS OJOS LLAMEANTES DELA TATI ALLENDE) IMAGINO QUE SI CRISTO VOLVIERA DESDE DONDE ESTE FONDEADO, MEJOR SERIA SE QUEDARA BIEN ESCONDIDO, NO VALLA A SER COSA, QUE LO VUELVAN A DESCONOCER Y LO MASACREN EN UNA CRUZ. YA QUE A NUESTRO PRESIDENTE ALLENDE LO DEJARON BOTADO A LA HORA DE LOS QIUBOS.¿QUIEREN ENTRAR COMPAÑERO? ME PREGUNTAN LOS MERCADERES DEL P.C. NO DIGO NI PIO Y ME TIRAN LAPIDARIA EL MONTO. ¡SON 6 LUCAS COMPAÑERO! Y NO ES QUE NO ANDUVIERAMOS CON PLATA, SI NO FUE EL GESTO Y LA FORMA, TAN CAPITALISTA. Y COMO SOY CHORO Y PARADO EN LA HILACHA, LES DIJE EN SUS PROPIAS BARBAS. “COMPAÑEROS USTEDES LE COBRARIAN AL PRESIDENTE DEL PARTIDO, USTEDES LE COBRARIAN A SU MADRE, USTEDES LE COBRARIAN HASTA EL PRESIDENTE ALLENDE, SI ANDUVIERA POR ACA? RESPONDANME SI SON TAN CHORITOS… NO PUE COMPAÑERO, NO SE ENOJE CON NOSOTROS, SI LA PLATA NO ES PARA NOSOTROS, ES PAL PARTIDO…. A QUE BUENO LES DIGO, OSEA USTEDES AQUI ESTAN TRABAJANDO GRATIS PA SU PARTIDO… ASI ES COMPAÑERO…. Y CONQUE SE PAGA EL COMISTRAJO Y TANTO COPETE?…. SUPONEMOS QUE AHI PLATA PA COMPRAR Y PAGAR…. BUENO PERO NO ARMEMOS ATADO COMPAÑERO ACTOR Y PAGEME 5 LUCAS PA CALLADO Y ENTRA USTED Y SU COMPAÑERO….MIREN CABROS LES DIGO, MIREN BIEN A ESE GALLO, NO LES RESULTA CARA FAMILAR… NO COMPAÑERO, SOLO SE NOTA UN GALLO DE PLATA, PIDALE PLATA A EL Y ENTRAN DE UNA VEZ…. PUTA QUE ESTAN CAGADO CABROS E MIERDA, NO SABEN IDENTIFICAR A LOS SUYOS, MENOS VAN A RECONOCER A SUS ENEMIGOS. LES VOY A DECIR QUE ESE GALLO QUE USTEDES MIRAN CON LA VISTA TAPADA DE PLATA, SI LO VIERAN CON LOS OJOS EL CORAZON SE LES DEBERIA CAERLA CARA DE VERGUENZA. ESE GALLO QUE USTEDES VEN AHI, ES EL NIETO DEL PRESIDENTE ALLENDE….NO LE PODEMOS CREER COMPAÑERO, PUES SI FUERA EL QUE USTED DICE, LA CUPULA LO HUBIERA RECONOCIDO Y ESTARIA SENTADO EN LA MEJOR MESA. ASI QUE NO LE CREEMOS COMPAÑERO. COMO SE LE OCURRE QUE AQUI VA ANDAR GUEVIANDO EL NIETO DE NUESTRO PRESIDENTE ALLENDE. ¡VAYANSE A LA CHUCHA LES HECHO LA MEDIA BRONCA!!!
 
 
TERMINADO ESTE IMPASSE PRESIDENCIAL, PARA QUE USTEDE SAQUEN SUS CONCLUSIONES Y SEPAN DE QUE ESTAMOS HABLANDO, ME DIRIGUI PRESTO HACIA DONDE EL “IMPOSTOR DEL NIETO DEL PRESIDENTE ALLENDE” Y LE DIJE EMPUTECIDO, SIGAMOS NUESTRA RUTA PA OTRO LADO, MAS MEJOR, ANTES QUE ME AGARRE A COMBOS OTRA VEZ, DONDE NOS QUIERAN Y NO NOS COBREN HASTA POR EXISTIR. ESPERAME AQUI ALEJO QUERIDO VOY A COMPRAR UNA EMPANADAS Y ALGO PA PASAR LA RABIA, ESPERAME AQUI CERCA, NO TE MUEVAS QUE VOY Y VUELVO. HASTA AHI NO MAS LLEGUE, NO ME VAN A CREER PERO AL VOLVER NO LO ENCONTRE, POR NINGUN LADO, Y ESO QUE ES TAN GRANDE QUE ME PUSE SOBRE UN MOSTRADOR POR MAS DE MEDIA HORA, A BUSCARLO SI LO ENCONTRABA. AHORA RECIEN CUANDO ESTOY ESCRIBIENDO, ESTA CRONICA, SE ME APARECE Y ME DICE: “NOS PERDIMOS Y FUE UN ACTO DE PSICOMAGIA” RESPIRO TRANQUILO Y SE QUE ESTA VIVITO Y COLEANDO. PERO MORALEJA NUNCA, PERO JAMAS EN LA VIDA, TRATEN DE CONTARLES CUENTOS CHILENO A UN ALLENDE: VOY Y VUELVO-TE LO PAGO MAÑANA-LA PUNTITA NO MAS-NO TOMAS NUNCA MAS-NO SI SOMOS TODOS COMUNISTAS DE BASE-AQUI TODOS SOMOS JOTOSOS-LA DC NO TUVO NA KE VER CON EL GOLPE-LA DERECHA NO ES LA DUEÑA DECHILE-LOS CURAS NO SE VIOLAN A LOS CABROS CHIKOS-LOS RUSOS SON HUMANOIDES-LOS CUBANOS SON TODOS CATRISTAS-EN LAS FONDAS NO LE HECHAN AGUA A LOS COMBINADOS-ALLENDE EL PUEBLO TE DEFIENDE. MENOS MAL PORQUE A LA HORA DE LOS BALANCES Y CUANDO NUESTRO ALEJANDRO VUELE DE REGRESO A LAS TIERRAS MAORIES, NUNCA VA OLVIDAR LA NOCHE QUE SE HIZO UNO CON SU AMADO PUEBLO Y MUCHOS NI SIQUIERA IMAGINARON HABER COMPARTIDO UN TRAGO Y ALGO MAS CON EL NIETO DE NUESTRO AMADO PRESIDENTE Y DE SU BELLA MADRE TATI ALLENDE. DEBO RECONOCER QUE FUE UNA NOCHE MARAVILLOSA Y LLENA DE ACTOS PSICOMAGICOS, LOS DISFRUTE LO QUE DURARON EN MI COMPAÑIA, PERO NO PUEDO SENTIR ORGULLO, POR RECONOCER ESE GESTO QUE IDENTIFICA A UN ALLENDE DE LO PIES A LA CABEZA “SER UNO CON EL PUEBLO” Y ESO ES LO QUE ME REGALO A MI Y A MI GENTE ALEJANDRO SALVADOR ALLENDE. TKM.!!!
 
 
 
 
 
 

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita.octubre 2004.

El Miguel, ellos, nosotros y la Carolita
Adriana Goni

Para Miguel, a 30 años de su muerte en combate, 5 Octubre 2004



 

 

 

 

 

 

 

¡Teníamos tanto miedo! Enfundados en ropas elegantes, olvidados del bluyin y de los bototos, contábamos los días que habían pasado desde entonces. ¿Sólo diez? Teníamos tanto miedo, desconcierto, furia, y… veintinueve años. Veintinueve años el Miguel, y Julián y yo.

Entre Julián y yo juntábamos ocho chiquillos; ninguno superaba los diez años y dependían absolutamente de nosotros. De nosotros, quienes aún en medio del huracán, buscábamos afanosos y sin rumbo a los compañeros, a las compañeras, a aquellos de los campamentos que por tantos meses -¿años?- fueron nuestra familia, nuestro habitat, nuestro accionar conjunto.

Sabíamos de nuestros muertos, de los detenidos, de los torturados, de los escondidos. Sabíamos que si caíamos dejábamos no sólo a nuestros hijos a merced de un futuro temible que sólo podíamos imaginar, sino que nos restaríamos a la lucha que recién comenzaba.

La magnitud de la pérdida, de la masacre, del desconcierto y la desconexión aún no afloraban a nuestras mentes, a pesar de tanto análisis y previsión anterior.

Con Julián llevamos ese día a la Carolita, de cinco años, al hospital, dado que su garganta presentaba un enorme e inexplicable bulto que apenas le permitía respirar.

Psicosomático, nos dijeron. ¡Y cómo no! En diez días presenció, con sus enormes ojos, allanamiento tras allanamiento de nuestra casa, buscándonos, ávidos de armas, de delaciones, de compañeros ocultos. Cada rama de las Fuerzas armadas exhibió sus armas largas, gritó, pateó los bolsones de los niños en busca de esas armas que hasta hoy, treinta años después todavía no nos llegan…

Nosotros, lejos de ellos nada podíamos hacer. Nunca pudimos. La enfermedad de la niña era más que justificada.

Al volver del Hospital, llevamos a la Carolita a un lugar que le encantaba. Era apasionada por el pescado frito. Fuimos al “Venecia”. Sabíamos que el ambiente familiar la consolaría.

Julián, Gabriela y la Carolita, sentados en una acogedora mesa, bien trajeados y peinados, ella taco alto y maquillaje, eran la visión encantadora de una familia de clase media contenta, sin nada que temer. Se abren entonces las puertas del restaurante y penetran varios hombres jóvenes, de aspecto próspero, elegantes, buenos trajes oscuros, peinados a la gomina, caras limpias sin bigotes. Se diría un grupo de abogados celebrando un fallo o un grupo de médicos de alguno de los hospital cercanos contentos con el resultado de alguna cirugía complicada.

Bastó una mirada de reojo, unos rostros inexpresivos, un intercambio de efluvios, para que nos reconociéramos y nos ignoraramos. Eran el Miguel, el Bauchi, el Pollo, el Pelao, y algunos otros que mi memoria no ha retenido. Eran ellos. La dirección clandestina completa.

Todos comíamos, conversábamos, sonreíamos con dolor. Ellos en su mesa. Nosotros a sus espaldas. La Carolita se avalanzó sobre su pescado frito. ¿Congrio, merluza? Nunca lo supimos, pero una espina inmensa se incrustó en su garganta hinchada. No podíamos gritar, llorar, llamar la atención. Nuestra vida estaba en peligro, al igual que la de la Carolita.

Nunca supimos cómo, aún no lo entiendo, pero el Miguel, el compañero, el doctor Enríquez, saltó como un felino; tomó a la niña, la tendió en el suelo, maniobró sobre ella, que tenía su carita azulada por la asfixia, extrajo la espina, le hizo respiración boca a boca, nos guiñó un ojo y volvió a su mesa, donde ellos. Nada había sucedido.

El hombre más buscado de Chile en ese momento y hasta el día de su muerte en combate el 5 de octubre del año siguiente, arriesgó su cobertura y la de todos nosotros, siguiendo el imperativo de sus convicciones, de su juramento y de su entrga revolucionaria.

Sin el Miguel ése día, posiblemente la Carolita no habría conocido los treinta y seis años que hoy tiene, y definitivamente no estarían el Sebastian, el Vicente y el Nicolás, mis nietos.

Tengo más, muchos más recuerdos. Del Pelao Van Yurick y de la Bárbara. Cuando me duela menos, los escribiré… mientras permítanme gritar : “¡ Gracias, Miguel ¡ ¡ Hasta la Victoria Siempre!”

Olvido: ¿Por qué no sana Chile?…las cicatrices que el tiempo no ha podido borrar

En momentos en que miramos las cicatrices que el tiempo no ha podido borrar, esta es mi reflexión a cuarenta años del golpe de Estado que dio inicio a una larga y brutal dictadura, esa que de forma indeleble fue grabada en la conciencia de nuestra nación a punta de secuestros, apremios ilegítimos y asesinatos. Un testimonio de segunda mano, forjado en el trabajo directo con personas detenidas y torturadas durante el régimen militar. Fue en el contexto de la psicoterapia de reparación para estos compatriotas como llegué a la convicción de que mi país había sido ultrajado.
Nací en 1980, hijo de una familia de derecha que apoyaba a Augusto Pinochet.
 Crecí en un país herido, donde no podía patear un bulto en la calle por el temor de mi madre a que fuera un explosivo del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fui niño en un país gobernado por un tirano al que me enseñaron a honrar como presidente de la República y libertador de la patria. Jugué en los recreos de un colegio privado de colonia italiana, que aún exudaba nostalgia por el orden del fascismo europeo. Sí, fui un chico que creyó hasta sus primeros años de universidad que la dictadura fue salvación.
Los tiempos han cambiado, pero aún recuerdo como mi madre se ponía nerviosa cuando junto a mi hermano hacíamos muecas frente a las cámaras de seguridad de esa misteriosa casa de calle Álvarez N° 132 en Viña del Mar. Para nosotros era un juego divertido, porque en los ’80 no era común ver un circuito cerrado de televisión apuntando a los transeúntes. Años después vine a comprender porqué ella nos agarraba de un brazo y nos sacaba bruscamente de allí. Era un centro de detención y tortura de la infame Central Nacional de Informaciones.
Soy psicólogo clínico. Trabajé cuatro años en un hospital psiquiátrico dependiente del Servicio de Salud atendiendo principalmente a pacientes ambulatorios que acudían a psicoterapia. Fue allí donde tuve la oportunidad de acceder a los recuerdos de muchas personas vejadas por los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas, que a partir de 1973 fueron sumamente eficientes en la abducción, tormento y desaparición de seres humanos.
Mi reflexión no surge de un compromiso partidista, ya que nunca he puesto mi firma en organización política alguna, ni he comulgado con ninguna de las ideologías que ofrecen los actuales partidos políticos presentes en Chile. No, mi reflexión emerge desde mi condición como ser humano. Tanto los testimonios de pacientes detenidos y torturados en dictadura, como los recuerdos que por estos días aparecen en los medios de comunicación, alimentan en mi un sentido de admiración y empatía por las víctimas antes que un revanchismo político o una odiosidad estéril.
Yo no sufrí durante aquellos años de autoritarismo y abuso. La educación que recibí de mis padres no incluía ideales de izquierda ni contenía memorias de dolor. Fui de aquellos privilegiados por el sistema político y económico que se instauró en Chile a partir del golpe. ¿Porqué habría yo de preocuparme por esa gente que llamaba dictador y asesino al presidente? Siendo niño no podía imaginar la realidad que conocería muchos años después, cuando el sistema democrático estuviera de vuelta. Fue en mi época de estudiante en la Universidad Católica de Valparaíso donde muchas cosas empezaron a descuadrarse. En primer año se me consideraba momio. Mirando hacia atrás yo diría que era ciego e ignorante. Las cosas tuvieron un giro cuando empecé a participar de las asambleas y los paros universitarios en segundo año. El acercamiento a la pobreza y las injusticias sociales me rasgó los párpados, un contacto cotidiano ineludible dentro de una carrera humanista. Trabajos de investigación, proyectos de intervención y estudios de campo hicieron imposible que me mantuviera enceguecido. Los últimos años de carrera, junto a los años de postgrado, terminaron por despabilarme completamente ante las tropelías de un sistema impuesto con el poder del miedo.
Trabajar como psicoterapeuta en el servicio público fue la experiencia que culminó todos esos encuentros con la realidad. Personas secuestradas, salvajemente golpeadas, abusadas sexualmente, electrocutadas, quemadas y asfixiadas en medio de burlas y amenazas de muerte. Seres humanos reducidos a la condición de objetos, humillados, atravesando durante semanas y meses el terror, la barbarie, el oprobio injustificable. A los asesinados desde luego no los pude entrevistar jamás.
Hoy, a cuatro décadas del inicio de la bestialidad, nos miramos ante el espejo como pueblo. Las sombras del pasado no quieren irse y no se irán, porque no pueden. No es el odio ni el rencor lo que alimenta en mi un sentido de dignidad humana y misericordia por las víctimas. Es el deseo de justicia y verdad para todos los que padecieron tanta ignominia. Tengo la profunda convicción de que la violencia no soluciona las diferencias. Ya hemos tenido más que suficiente. No soy partidario del rencor pero tampoco de la impunidad. Antes del perdón como asunto privado está la justicia en el interés público. Eso es lo que me mueve.
En una sociedad de consumo donde queremos olvidar para avanzar como clientes en vez de como ciudadanos, en un país donde la mantención de la paz social se consigue por un acuerdo tácito de silencio, haciendo justicia “en la medida de lo posible” y mirando hacia otro lado, en ese estado de profundo sonambulismo, es muy probable volver a repetir los errores del pasado. Repetir porque no queremos aprender. Es más fácil olvidar y seguir adelante como si nada. Esa solución cómoda, que no se hace cargo de nada, que quiere borrar la historia para avanzar con irresponsabilidad y egoísmo no puede llevarnos sino de vuelta al ayer. El país seguirá avanzando hacia la polarización que observamos desde hace unos años, la indignación de la gente crecerá y crecerá hasta estallar, porque los mismos que avalaron el régimen dictatorial y se apropiaron oportunistamente de las riquezas de todos ahora quieren vendernos un país con amnesia, un país de zombis, un país de obedientes consumidores. Los sucesivos gobiernos democráticos han sido muy hábiles en esto. Qué precio tan alto hemos tenido que pagar para mantener una democracia tutelada por el libre mercado, apoyada en los financistas de la dictadura.
Para las víctimas no queda nada más que una placa de bronce por aquí, un monumento por allá. Para el resto de nosotros hay centros comerciales de cuatro pisos. El proyecto de desarrollo ha implicado cierta frivolidad para asumir nuestro pasado. No queríamos visibilizar lo ocurrido. El testimonio de las víctimas había quedado encerrado en el box de atención psicológica y en los informes de dos comisiones. Por eso aplaudo las iniciativas para dar a conocer a través de los medios estas historias, proyectos como el de Imágenes Prohibidas y Ecos del Desierto que merecen todo mi reconocimiento. Sin embargo, aún falta mucho por hacer.
Mirando hacia atrás perturba pensar que muchos dirigentes huyeron del país. Los seguidores se quedaron a recibir la vileza de los militares. Ahora que llevan años como retornados, dirigiendo el Estado desde una Constitución ilegítima y sacando provecho del sistema mercantil que se nos impuso con bayonetas, nos recuerdan con actos conmemorativos el golpe de Estado, usándolo como material de campaña política en año de elecciones. Los otros nos exigen olvido mientras cuestionan instancias de reflexión como el Museo de la Memoria. Quieren olvidar para no tener que asumir responsabilidades. Pues no estoy ni con los unos ni con los otros. Estoy con los que sufrieron las vejaciones, de cualquier lado. No es la ideología lo que me sensibiliza sino mi simple humanidad. Sé que las víctimas podrán eventualmente perdonar, pero ello no nos exime a nosotros de exigir verdad y justicia, porque estamos aún lejos de poder enfrentar en buen pie todo el avasallador poder del olvido que obliga a un pueblo a trastabillar una y otra vez en el mismo pasado traumático. Como dice Carl Jung, lo que resistes persiste, lo que aceptas se transforma. Para sanar hay que enfrentar. La memoria es un ejemplo de ello.

Libro-Memoria “Chi ha ucciso Lumi Videla”, ed. Mursia, Milán, 2012.Emilio Barbarani

mar26 2012
 

 

 

Quiénes y por qué mataron a Lumi Videla y arrojaron su cuerpo en la embajada italiana de Santiago

Ex Embajador de Italia en Chile, Emilio Barbarani (“Chi ha ucciso Lumi Videla”, ed. Mursia, Milán, 2012) recuerda el Chile de los primeros años de la dictadura y revela entretelones inquietantes sobre el asesinato de la dirigente del MIR. Era la madrugada del 4 de noviembre de 1974, una primavera agradable y placentera que contrastaba dramáticamente con el terror frío y ponzoñoso que invadía Chile donde la represión recrudecía y se había convertido en práctica común de la dictadura, cuando un grupo de asilados en la Embajada italiana de Santiago escuchó un ruido sordo en un extremo del patio. | NICCOLÓ ALDOBRANDINI.*

 

Al ir a ver se encontraron con un espectáculo macabro: el cadáver de una mujer con evidentes signos de tortura. Inmediatamente los asilados advirtieron al joven diplomático Enrico Calamai, que pernoctaba en la citada residencia, quien a su vez se comunicó de inmediato con las autoridades chilenas. Pocos días después Calamai abandonaría el país aquejado de una grave úlcera. (Tras su recuperación en Italia, en 1976 fue designado Cónsul en  Buenos Aires donde ayudó a expatriar a centenares de perseguidos de la dictadura del triunvirato compuesto por los tres jefes de las Fuerzas Armadas, Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti).

 

A raíz del alejamiento de Calamai, el único diplomático italiano que permanecía en Santiago era el embajador Tomasso de Vergottini, que ni siquiera tenía realmete ese status porque el gobierno italiano nunca reconoció a la dictadura chilena, era una función nebulosa, ya que no tenía rango diplomático, pero tampoco era turista.

 

En 1974 la prensa chilena adicta al régimen (por otra parte la única que existía) había descrito el homicidio de Lumi Videla como una reyerta, ocurrida en el interior de la residencia diplomática, durante una “orgías entre asilados”, versión que quedó totalmente descartada en la investigación judicial realizada por el magistrado Juan Araya, que estableció fehacientemente que la joven asesinada nunca estuvo en ese lugar en calidad de refugiada.

 

En esas circunstancias, sin pasaporte diplomático y con el enorme problema del cadáver lanzado al jardín de la Embajada otro joven diplomático, Emilio Barbarani, hasta ese momento designado en Buenos Aires, llega a Santiago los primeros días de diciembre de 1974, un mes después del descubrimiento del cadáver de la dirigente del MIR. La misión del diplomático termina en 1975, el año de los recuerdos que describe en su libro-memoria Chi ha ucciso Lumi Videla (Ed. Mursia, Milábn, 2012), ¿Quién mató a Lumi Videla? en castellano. Años después, en 1998, Barbarani volvería a Chile como embajador de Italia.

 

En sus memorias, Barbarani recuerda no solamente las tensísimas relaciones entre los refugiados (unas 250 personas, la mayor parte niños que, a raíz del episodio del cadáver estaban literalmente prisioneros en la residencia diplomática), sino sobre todo el terreno minado donde los diplomáticos italianos tenían que actuar, sobre todo en su relación con los servicios de Inteligencia chilenos (la DINA) en ese momento en lucha sin cuartel con otro de los servicios represores, el SIFA, el Servicio Secreto de la Fach.

 

Asimismo, el libro describe las relaciones personales (y amorosas) entre Barbarani y dos figuras femeninas fundamentales: una agente del SIFA, “Wanda”, (de la que no revela nunca el nombre verdadero, quien años más tarde moriría en Londres de un tumor al cerebro y quien le daría una inquietante clave de lectura acerca del crimen de Lumi Videla) y su polola “oficial”, la joven Paula Carvajal, hija del Almirante Carvajal, en ese momento canciller del gobierno militar. A Barbarani esta relación le abriría las puertas de la casa de uno de los máximos exponentes del gobierno.

 

En realidad el libro no pone en tela de juicio “quién mató a Lumi Videla”, sino que se interroga sobre “por qué la mataron” y, en particular las razones por las qué tiraron su cadáver al interior de la Embajada italiana, una provocación sin sentido ya que, a pesar de la mordaza imperante era imposible que la verdad, tarde o temprano no saliera a flote. Y eso fue lo que efectivamente ocurrió muchos años después.

 

Por el asesinato de Lumi Videla, el año 2006 fueron declarados culpables los generales retirados Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe operativo de la DINA y Maximiano Ferrer Lima; los brigadieres (R) Miguel Krassnoff y Christophe Willike; el coronel (R) Marcelo Morén Brito y el cabo (R) Basclay Zapata.

 

En la última parte de las memorias (la más reveladora e inquietante) Emilio Barbarani recuerda la petición, de asilo político, a mediados de 1975, del agente del SIFA, “Daniel Ramírez Montero”, según el libro. En realidad se trata de Rafael González Verdugo, procesado como cómplice del homicidio del estadounidense Charles Horman, descrito en todo su dramatismo en la película “Missing”, de Costa Gavras. El agente fundamentó la petición de asilo a los italianos diciendo que estaba perseguido por la DINA, por haber denunciado la corrupción del “Coronel K”, en ese momento el segundo hombre de la DINA, de quién Barbarani nunca despeja la verdadera identidad, aunque es probable que se trate del en ese momento subdirector de la DINA, Mario Janh.

 

Como en 1975 la residencia italiana ya estaba vacía, los diplomáticas, previas consultas con Roma deciden asilar a “Ramírez Montero” en las oficinas de la Cancillería italiana, y a partir de ese momento empieza una serie de amenazas telefónicas a Barbarani que podrían haber pasado a mayores. Incluso el libro revela que se logró desarticular (gracias a los buenos oficios de las “altas esferas” con quienes se vinculaba) un ataque de la DINA a la cancillería para secuestrar al desertor, que se había asilado con su mujer y su pequeño hijo.

 

Las amenazas de la DINA a Barbarani por haber acogido al agente del SIFA, enemigo del coronel “K”, se intensifican y este hecho persuade al gobierno italiano de la necesidad de trasladarlo. Su misión termina a fines de 1975 y a mediados de 1976 llega a Londres. En la capital británica encuentra a una antigua conocida, Wanda , que habría desertado del SIFA y que le cuenta lo siguiente: en realidad la denuncia de González Verdugo contra “K” no es por corrupción, sino por “alta traición” y “espionaje”.

 

Antes del golpe el “coronel K”, según Wanda, habría conocido a Lumi Videla y el militar le habría hecho algunas confidencias que ella habría pasado al MIR y éstos a su vez a los servicios secretos cubanos. Después del arresto, la joven habría confesado parte de las confidencias de “K” y por represalia la habrían asesinado. El hecho de tirar el cuerpo en la embajada italiana cumplía dos funciones, revela el libro: por una parte amenazar a los diplomáticos italianos para obligarlos a cerrar la embajada, la única abierta hasta ese momento, noviembre de 1974; por la otra enviar un mensaje a los miristas que estaban en la en ella.

 

Cuando lanzaron el cadáver de Lumi se encontraba asilado en la Embajada Italiana uno de los dirigentes máximos del MIR, el médico Humberto Sotomayor, que había sido, sin embargo, expulsado de la organización, acusado de haber abandonado al herido Miguel Enríquez abatido el 5 de octubre de 1974 después de un tiroteo en su propia casa. Pero también en ese momento estaba en la Embajada la cuñada de Andrés Pascal, el nuevo jefe del MIR, que se había asilado con la menor de las hijas de éste, una niñita de alrededor de tres años: por lo tanto era probable que hubiese relaciones directas entre los miristas de la Embajada y la cúpula de esa organización.

 

Al final de sus memorias, Barbarani recuerda que poco tiempo después de haber llegado a Londres, y mientras González Verdugo todavía estaba en las oficinas de la cancillería, ya que las autoridades se negaban a darle el salvoconducto, leyó en la prensa inglesa una breve información sobre un accidente que habría tenido el coronel “K” (accidente totalmente comprobado): se le habría disparado “accidentalmente” la metralleta que tenía en el asiendo trasero del auto que desbandó, mientras su ocupante se había salvado por milagro. Poco tiempo después a González Verdugo le dan el salvoconducto y puede abandonar el país.

 

Curiosamente, la publicación del libro en Italia, que ha obtenido numerosas reseñas en este país, ha pasado inadveetido en Chile: ¿será quizás porque las trazas que Barbarani deja en su libro conducen más o menos directamente, como ya se ha señalado, al coronel retirado Mario Jahn?. Sobre esta situación la agencia italiana ANSA, reseñando el libro, escribe: “por el asesinato de la joven un tribunal condenó a seis personas, todas de la DINA, pero no al coronel “K” que hoy vive sin problemas en Santiago”.
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Corresponsal en Italia/i>