Lejderman a Cheyre: “No le deseo lo que vivieron mis padres” – El Informante – 24horas

Lejderman a Cheyre: “No le deseo lo que vivieron mis padres” – El Informante – 24horas.

“El Informante” reúne por primera vez en público al ex comandante en jefe del Ejército y a Ernesto Lejderman, quien fue entregado de niño a un convento tras el asesinato de sus padres en 1973.

Por  24horas.cl

Lejderman a Cheyre: “No le deseo lo que vivieron mis padres”


agosto
2013

La pasada semana, el noticiario 24 Horas Central contó la historia de Ernesto Lejderman, un hombre que a la edad de 2 años fue separado de sus padres, que murieron acribillados en el Valle del Elqui al comienzo de la dictadura.

Hoy, a cuarenta años del golpe militar, Lejderman se encontró por primera vez con el militar que lo entregó, siendo un infante, a un convento por órdenes de sus superiores. Ese funcionario es el ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.

En el programa “El Informante” de TVN, Lejderman relató los últimos momentos de sus padres y explicó cómo escaparon de la dictadura militar.

“Estoy aquí por la memoria de mi papá (Bernardo Lejderman) y mi mamá (María Avalos). Estoy aquí por su memoria, porque sigo planteando que tiene que haber justicia, todavía no la hay. No le deseo ni a Cheyre ni a ningún militar genocida ni a nadie lo que mis padres vivieron, tampoco lo que viví yo al tener que presenciar el crimen de mi papá y mi mamá”, dijo Ernesto Lejderman en el comienzo de la conversación.

Acto seguido, Lejderman le enrostró a Cheyre que no accedió a reunirse con él en 2004.

“En 2004 le emití una carta pública a Emilio Cheyre para que dijera lo que sabía, él era ayudante del jefe del Regimiento Arica, le planteó por qué no cuenta a la justicia y a la sociedad chilena todo lo que pasó. Recién en 2009 cuando termina el juicio accede a una reunión, pero yo creo que el señor Cheyre está dando la cara porque la sociedad chilena está pidiendo una respuesta, no sólo yo”, indicó.

“Hay un asunto humano, de pena, de dolor causado que me hace estar aquí, Nunca rehuí ningún contacto ni dar la cara ante nadie. No estoy aquí porque lo demanda la sociedad”, respondió el militar en retiro, que siempre defendió que no supo hasta muchos años después que la primera versión de la muerte del matrimonio -suicidio con una granada- era falso.

“COMPROMISO CON LA VERDAD”

Lejderman aclaró, además, que no busca venganza y no tiene odio frente a quienes cometieron el crimen, sino que busca justicia por lo ocurrido a sus padres y a miles detenidos desaparecidos.

Ante esto, Juan Emilio Cheyre, actual director del Servicio Electoral (Servel), afirmó que “para cerrar las heridas no se puede olvidar, se debe profundizar en la verdad, y ese dolor que él sintió (Lejderman), es necesario no olvidarlo sino que construir futuro”.

Pero Lejderman no se quedó ahí e indicó que el ex mandamás del Ejército debe ayudar para que se encuentre la verdad sobre lo ocurrido con sus progenitores.

“En este caso hay dos grandes mentiras, mis padres tuvieron dos certificados de defunción diferentes, uno de ellos afirmaba que ellos habían muerto en un enfrentamiento. Ahora Cheyre afirma que está por la verdad, pero no sé por qué en esa época no contó lo que realmente pasó con mis padres”, afirmó Lejderman.

En respuesta, el ex comandante afirmó que siempre mantuvo un “compromiso con la verdad”.

“Cuando asumí como comandante en jefe, sobre todo los casos (de DD.HH.) de los que tenía información la entregué (…) Nosotros entregamos datos sobre miles de casos y reconocimos la responsabilidad del Ejército en esos casos, ese es un dolor que parte el alma para un militar”, agregó Cheyre.

Ernesto Lejderman llamó a que el ex militar rompa los “pactos de silencio” sobre la ubicación de detenidos desaparecidos.

“Lo invito a que rompa los pactos de silencio y cuente donde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos (DD.DD), qué pasó con mi papá y mi mamá. Lo invitó a que le dé contenido a sus palabras”, señaló.

Ante este emplazamiento, Cheyre afirmó desconocer esa información, señalando que “no puedo aportar más porque no sé más”.

En el programa, Cheyre afirmó que sólo en 1998 leyó el informe Rettig, el que fue elaborado en 1991 para recabar las violaciones a los derechos humanos ocurridas en la dictadura que gobernó Chile entre 1973 y 1990.

 

MEMORIA DEL MUNDO, MEMORIA COLECTIVA.Alzamiento del gueto judío contra nazis.

MEMORIA DEL MUNDO, MEMORIA COLECTIVA.Alzamiento del gueto judío contra nazis.
19 de abril de 2013

Varsovia se esfuerza para recordar el alzamiento del gueto judío contra nazi

Campanas y sirenas de toda Varsovia recordaron  el 70 aniversario del levantamiento del gueto, la revuelta que comenzó con apenas 750 judíos sublevados y que finalizó con 13.000 muertos y miles de deportados, en la que sería la primera de sublevación de una ciudad europea contra el dominio nazi.

El sonido inquietante de las sirenas se sumaba por primera vez al de las campanadas de templos católicos en un esfuerzo colectivo para recordar a los compatriotas judíos que, un 19 de abril de 1943, iniciaron un combate desigual contra el ejército invasor nazi.

“El levantamiento fue el último acto de resistencia de unas personas privadas de su dignidad y esperanza”, dijo el jefe de Estado de Polonia, Bronislaw Komorowski, durante el acto principal en recuerdo de esa insurrección, que tenía lugar hoy ante el monumento a los Héroes del Levantamiento del Gueto de Varsovia.

A pocos metros de ese monumento, el lugar siniestro desde donde partían los trenes cargados con miles de judíos en dirección a los campos de concentración y exterminio nazis distribuidos por todo el país gritaba en silencio el destino que sufrieron la mayoría de esos hombres y mujeres.

“Los nazis convirtieron el gueto en un infierno en la tierra”, decía el presidente polaco durante su discurso ante los centenares de asistentes al acto, donde honores religiosos, civiles y militares servían para recordar a los héroes de una lucha desigual.

“Con su persecución a los judíos los nazis representaron los instintos humanos más bajos”, señalaba Komorowski en su alocución.

El alzamiento del gueto no sólo supuso el primer enfrentamiento de ciudadanos organizados contra la ocupación nazi, sino también fue el germen, según destacó el embajador israelí en Polonia, Zvi Rav-Ner, “del espíritu que permitiría la posterior construcción del estado de Israel”.

“También el rabino principal de Polonia, Michael Schudrich, recordaba que “no sólo se trató de una sublevación militar, sino también espiritual”.

Tanto como Komorowski como el resto de mandatarios y representantes de la comunidad judía presentes mostraban en su solapa una estrella de David amarilla, similar a la que debía llevar la población judía para distinguirse de los gentiles.

Entre ellos el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, quien destacaba la importancia de esta conmemoración no sólo para polacos y judíos, sino también para Alemania como muestra de su responsabilidad en lo sucedido hace 70 años.

Durante el acto uno de los últimos supervivientes de aquel levantamiento, el polaco judío Symcha Ratajzer (Varsovia, 1925), fue condecorado por Komorowski con la Gran Cruz de la Orden del Renacimiento de Polonia.

“Sabíamos que el final sería el mismo para todos, pero nosotros quisimos elegir el tipo de muerte”, explicó Ratajzer durante el acto, donde reconoció que a veces tiene “dudas” sobre si hicieron lo correcto o no, ya que con su levantamiento “aceleraron” la muerte de otros muchos judíos.

Al mismo tiempo varios diputados y periodistas de las principales cadenas de televisión mostraban hoy la estrella amarilla en su solapa, en un gesto inédito de solidaridad con el destino que sufrieron miles de judíos durante la II Guerra Mundial.

En la ciudad banderas nacionales y el sonido de las campanas católicas reflejaban el esfuerzo de las autoridades polacas para que los varsovianos participen en el recuerdo de los acontecimientos del gueto, habitualmente poco presentes en la memoria colectiva local.

El esfuerzo que pretende dejar atrás la sombra del antisemitismo en Polonia, país donde aunque actualmente residen solo alrededor de 40.000 judíos (frente a la población de 3,5 millones previa a la Guerra) todavía son visibles las trazas de un recelo antiguo frente al vecino judío.

La conmemoración del 70 aniversario continuará en el museo de Historia Judía de Polonia, donde el compositor polaco Krzysztof Penderecki y la Orquesta Sinfónica de Varsovia participarán en un concierto en recuerdo de los guerrilleros judíos.

Por la tarde la orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta, interpretará a Beethoven en el Gran Teatro de Varsovia en honor de los sublevados.

Se estima que alrededor de 13.000 judíos murieron en la sublevación del Gueto, que finalizó en mayo de ese mismo año, mientras que la mayoría de los supervivientes fueron deportados a campos de concentración en lo que sería el principio de la liquidación del gueto de Varsovia.

 

La comodidad de la culpa de Cheyre para la derecha.La historia del Horror

La comodidad de la culpa de Cheyre para la derecha

CARLOS CORREA B.
elmostrador.cl / 23 de agosto 2013
 
Que Cheyre sea culpable ante la opinión pública, les viene como anillo al dedo. La dictadura y sus horrores no fueron un asunto de militares desquiciados que se concertaron para hacer una guerra contra connacionales, sino un asunto ideológico más profundo, donde un sector político sostuvo el peor régimen que conoce la historia de Chile. Muchos de ellos, cuando han viajado, han tenido que enfrentarse a lo que representa Pinochet para el resto del mundo.
 
Conozco a dos padres – que en la misma época, que los de Ernesto Lejderman murieron a manos de una patrulla – también buscaban escapar de Chile con un niño de 2 años. Son los míos y el niño soy yo.
 

A diferencia de Bernardo y María, lo lograron. No hubo un soplón que dijera dónde se escondían o una patrulla que los encontrara en su huída, y pudieron salir de Chile, a un largo exilio en tierras lejanas. Pero podría haber sido el mismo destino.

La historia del Horror, es por ello, algo que conozco de cerca y emocionalmente me cuesta enfrentarla. No sólo las pesadillas de niño y tener la misma edad de Ernesto me hace comprender y compartir sus preguntas. Y, por cierto, también aplaudir el “Nunca más” que dijo Cheyre en su momento. Pero tengo una pregunta más. ¿La derecha chilena, en especial, la que es heredera política de la dictadura, es capaz de repetir lo de Cheyre y hacer un “cara a cara” como les dijo la Ex Presidenta Bachelet?

He vivido en Chile los últimos 23 años. Me ha tocado conocer a muchos chilenos, de la misma edad que Ernesto y yo, cuyos padres debieron haber temido en su tiempo, que si los partidarios del gobierno de Allende llegaban a tener el poder total, iban a tener que escapar con sus hijos por la cordillera, como lo hicieron en su tiempo los boat people de Viet Nam, o los muchos que atravesaron el estrecho de la Florida. Suelen preguntarme mucho sobre la experiencia vivida en tierras extrañas, pero rara vez hablamos sobre El Horror.

Muchos de ellos son personas que aprecio mucho, que quieren lo mejor para Chile, y que – al igual que yo – piensan que podemos vivir en el mismo país aunque no pensemos igual. Es probable que muchos de ellos voten por la candidata de la Alianza. No son mis enemigos, ni me ven como tal. Pero nadie habla del Horror. Es un tabú mayúsculo. Puede ser la explicación de la fuerza que han tomado los programas de televisión que lo rompen en estos días.

Suelen contarse las historias de las violaciones a los derechos humanos como algo que ocurrió a personas lejanas. Pareciera que los muertos, los desaparecidos y los exiliados son situaciones que no les ocurrieron a los vecinos, compañeros de liceo o de universidad, amigos de la pichanga, suegros, yernos y nueras, fanáticos de la U. o de Colo Colo, chicas que admiraban a los ídolos de Música Libre o la Nueva Ola.

De la misma manera que a los alemanes, sus connacionales judíos les parecieron en los tiempos del Holocausto personas lejanas, y no vecinos o compañeros de trincheras con los que padecieron la Primera Guerra Mundial. Al igual que ellos, las víctimas del Horror dejaron de ser de la misma nacionalidad en cierto momento.

Si les preguntaran, a algunos de los tantos que siguen teniendo una vida política activa, podrán decir que fue un grupo de militares que cometieron excesos y no como una política de un régimen totalitario, que necesitó de ellos para sostenerse y que les dio el momentum inicial para que sobrevivieran en democracia, dándoles un sistema electoral que les garantiza el empate perpetuo.

Que Cheyre sea culpable ante la opinión pública, les viene como anillo al dedo.

La dictadura y sus horrores no fueron un asunto de militares desquiciados que se concertaron para hacer una guerra contra connacionales, sino un asunto ideológico más profundo, donde un sector político sostuvo el peor régimen que conoce la historia de Chile. Muchos de ellos, cuando han viajado, han tenido que enfrentarse a lo que representa Pinochet para el resto del mundo.

Y por cierto, en Punta Peuco, debe haber espíritu de fiesta por el difícil trance que pasa Cheyre. En su momento, lo vieron como un traidor y ahora pueden estar diciendo que éste es el pago que la izquierda ingrata tiene para ellos. Les parece mucho mejor la integridad siniestra del ex Coronel y ex alcalde Labbé.

¿Tenemos garantía que la derecha sea capaz de decir ‘nunca más’ —como lo hizo Cheyre—, si la candidata que los representa, no hace muchos años llamaba a boicotear, con la pasión de la que se enorgullece, los productos ingleses y españoles, por la sencilla razón que jueces de ambos países aplicaron el derecho internacional, deteniendo al ex dictador?

En la mitología actual, en que el Horror es sólo responsabilidad de sus ejecutores directos, esta pregunta no es siquiera necesaria para ellos. Muchos en los inicios de la democracia amenazaron al gobierno que entraba, apoyaron a violadores de derechos humanos, criticaron los acuerdos que buscaba la democracia naciente en aras de reconstruir la paz social.

Y que, por cierto, nunca han dicho “nunca más participaremos en una conspiración para terminar con la democracia” o “nunca más estaremos en un gobierno que tortura, asesina y exilia a compatriotas”. Más que mal, todos fueron funcionarios civiles, con cargos administrativos de escritorio, como decía Adolf Eichmann en su defensa en Jerusalén, en el año 1960.

Creer que el autoritarismo existe sin el Horror, es una ficción que no resiste análisis alguno. La imposición a la sociedad de un cierto canon de país, como lo hizo el gobierno militar sin pasar por la validación democrática, no habría sido posible sin el puño de hierro con que la DINA torturó, eliminó y exilió a los opositores al régimen. Esto es reconocido en las palabras del propio Jaime Guzmán, que en un memorando dirigiéndose a la Junta de Gobierno, en los primeros días, escribió que “el éxito de la Junta está directamente ligado a su dureza y energía, que el país espera y aplaude. Todo complejo o vacilación a este propósito será nefasto”.

Personalmente podré decirles que nunca apoyaré a ningún gobierno que piense que los chilenos que no los apoyan, son enemigos o traidores a la patria, o que busque solucionar los dilemas de estos tiempos por vías que no sean democráticas o que no respeten la institucionalidad. Y por lo que vi en el programa El Informante, Ernesto Lejderman piensa exactamente lo mismo.

¿Podrá decir eso mismo Evelyn Matthei, o dirá también que sus declaraciones de 1998, apoyando al dictador preso en Londres, es un pecado de juventud?

La vocera de Gobierno, la ministra Cecilia Pérez, planteó que quiere una reconciliación real que permita avanzar —con verdad y justicia— aclarando eso sí que “los perdones y reflexiones son individuales” y que ambos bandos políticos debieran hacer gestos al respecto.

Aunque aplaudo que Pérez llame las cosas por su nombre: dictadura, Golpe Militar y violaciones a los Derechos Humanos, no va al fondo del asunto, en especial en su sector político. No va a haber reconciliación ministra, y cuando celebremos los 50 años del Golpe Militar tendremos la misma discusión, si su sector político no hace de una vez por todas el “Nunca Más” y reniega de su pasado autoritario, de la misma manera que el otro bando, al que usted se refiere, renegó para siempre de la vía violenta como el camino para lograr los cambios. Y por cierto, ministra, respete la historia: los arrebatos mesiánicos que tuvo la izquierda en su momento, no son comparables en modo alguno: al Horror.

La derecha necesita hacer el “cara a cara” por su propia supervivencia política. Si algo le permitió a Piñera ganar las elecciones y tener una autoridad moral al respecto, es que votó que NO en el plebiscito. Y en los años 90, su voluntad de crear una derecha alejada del gorilismo le costó caro, pues fue víctima de conspiraciones no aclaradas del todo, amenazas y todo tipo de operaciones oscuras.

Si no lo hace, no sabremos si el día de mañana, cuando tengamos otra crisis política, llamarán nuevamente a los militares, como lo insinuó el ex alcalde Zalaquett, en el momento más álgido de las manifestaciones estudiantiles del 2011, en vez de elegir los caminos de diálogo y entendimiento que ofrece la democracia.

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CARTA AL GENERAL (R) CHEYRE Y AL GENERAL FUENTE-ALBA

CAROLINA RIVERO
elmostrador.cl / 23 de agosto 2013
 

SEÑORES:

Juan Emilio Cheyre, ex Comandante en jefe del Ejército

Juan Miguel Fuente-Alba, Comandante en jefe del Ejército
Presentes

Con motivo del impacto público, por los detalles del conocimiento del caso de Ernesto Ledjerman Avalos, ciudadano argentino, que a la edad de  2 años fue testigo del asesinato de sus padres a manos de militares, en la quebrada del Valle del Elqui, cerca de la frontera con Argentina; y entregado posteriormente a un convento de monjas en 1973, por el entonces Teniente Juan Emilio Cheyre, para su custodia; es que requeririmos la entrega de información veraz y/o iniciativas institucionales que colaboren en la dirección de casos de igual dramatismo que el señalado, y que aún, luego de 40 años, siguen sin ser esclarecidos, prolongando una perversa agonía a sus familiares y a nuestro país.

Existen, acreditados por organismo pertinentes, 9 casos de mujeres detenidas-desaparecidas, que al momento de su detención se encontraban en estado de embarazo.

Se desconoce con exactitud hasta el día de hoy, que sucedió con aquellas criaturas en gestación, básicamente si lograron sobrevivir o no, al cautiverio y torturas de sus madres.

Los nombres de ellas, y el año de su secuestro, son los siguientes:

•    Jacqueline Drouilly Yanick. 1974
•    Cecilia Bojanic Abad. 1974
•    María Labrín Laso. 1974
•    Gloria Lagos Nilsson. 1974
•    Michelle Peña Herreros. 1975
•    Elizabeth Rekas Urra. 1976
•    Nalvia Mena Alvarado. 1976
•    Reinalda Pereira Plaza. 1976
•    Gloria Delard Cabezas. 1977

Existe la esperanza de que al menos algunos de ellos lo hayan podido lograr, y que al igual que con Ernesto Ledjerman Avalos, hayan sido entregados a la custodia de terceros, tal como ya está acreditado largamente en el caso de la dictadura argentina

Por todo lo anterior, es que a solicitamos lo siguiente:

Que el ex Comandante en Jefe, Sr. Juan Emilio Cheyre, pueda informar si conoce y tiene más antecedentes de otros casos, como el de Ernesto Ledjerman Avalos, es decir de niños, niñas o bebés, entregados en custodia a terceros naturales o institucionales.

La consideración de una actitud de humanidad no se condice solamente con la entrega de inocentes, en este caso niños o bebes, al resguardo y custodia de terceros. Más aún si esto implica, cubrir la verdad, encubrir a los responsables y desterrar a niños de la propia familia.

Al actual, Comandante en Jefe, Sr. Juan Emilio Fuente-Alba,  que pueda abrir un periodo de investigación, acerca de la eventual entrega de niños o recién nacidos, en adopción o, cualquier forma de custodia.

De esta forma, dar algo de paz, a los familiares y su incansable lucha y también tranquilidad a las instituciones para que el pasado no emerja, cada cierto tiempo a borbotones. Los pasos que no damos suelen ser los que más nos cansan, volviendo sorprendidos sobre nuestros pasos olvidados.

Necesitamos como país conocer las verdades que aún se esconden, sobre hechos y situaciones materiales que ninguna interpretación podrá resarcir. La memoria no guarda películas sino fotografías.

A 40 años del quiebre de nuestra democracia, es el único camino para ir cerrando heridas. Si no, tendremos que convivir por muchas generaciones, con el eterno retorno de lo reprimido, que volverá una y otra vez a emerger, preguntándonos incesantemente: ¿Dónde está tu hermano?