Condenan a Manuel Contreras y otros cinco integrantes de la DINA por homicidio de dos dirigentes del MIR

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Español: Logo de la Dirección de Inteligencia Nacional DINA (Photo credit: Wikipedia)

Condenan a Manuel Contreras y otros cinco integrantes de la DINA por homicidio de dos dirigentes del MIR

15/07/2013 |Así el ex integrante de la DINA recibe 15 años y un día de presidio por su responsabilidad en calidad de autor de ambos homicidios calificados.
El ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Leopoldo Llanos, dictó sentencia en la investigación por los homicidios calificados de Alejandro de la Barra Villarroel y Ana María Puga Rojas*, ocurrido el 3 de diciembre de 1974 en la región metropolitana.

*Ana María PUGA ROJAS

El 3 de diciembre de 1974 falleció el matrimonio formado por Alejandro DE LA BARRA  VILLARROEL y Ana María PUGA ROJAS, cientista político y profesora y actriz, respectivamente, ambos militantes del MIR y él dirigente de dicha colectividad.  Ese día fueron emboscados cuando se dirigían a buscar a su hijo a la salida del jardín infantil donde asistía en calle Pedro de Valdivia con Andacollo.  El jardín en cuestión había sido visitado con anterioridad por agentes de la DINA que por esa vía habían podido dar con sus víctimas.

La Comisión llegó a la convicción de que Alejandro de la Barra y Ana María Puga se movilizaban en un automóvil y al llegar a la intersección ya mencionada se les disparó sin que hubiese habido orden de detención ni resistencia de su parte, por lo cual tiene la convicción de que fueron ejecutados por agentes estatales, en violación de sus derechos humanos.

Informe Rettig

http://www.memoriaviva.com

El magistrado condenó a seis integrantes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) por su participación como autor, cómplice o encubridor de ambos delitos.

Se trata de Manuel Contreras Sepúlveda, Ricardo Lawrence Mires, Pedro Espinoza Bravo y Marcelo Moren Brito, quienes recibieron 15 años y un día de presidio por su responsabilidad en calidad de autor de ambos homicidios calificados.

Eduardo Jaime Astorga, en tanto, fue condenado a 10 años y un día de presidio por su responsabilidad como cómplice, mientras que Miguel Krassnoff Martchentko recibió 5 años y un día de presidio por el delito de encubridor.

De acuerdo a los antecedentes del proceso, se determinó que “agentes de la DINA lograron averiguar que los miembros y dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionario, Ana María Puga Rojas, actriz y profesora y Alejandro de la Barra Villarroel, cientista político, tenían un hijo de un año y meses de edad que asistía a un jardín infantil ubicado en calle Andacollo N° 1620 de la comuna de Providencia”.

“Los agentes fueron a constatar su existencia el día 2 de diciembre de 1974, revisando los libros de matrícula; y el día 3 de diciembre del mismo año se organizaron en grupos para esperar que aquellos concurrieran, como lo hacían diariamente, a retirar del jardín al infante; se distribuyeron, aproximadamente a las dieciséis horas, según órdenes e instrucciones del día anterior, por las calles próximas al citado jardín infantil”, agrega a la resolución.

Asimismo, se detalla que se atentó en contra la pareja “sin que hubiese habido orden de detención ni resistencia de su parte, muriendo ambos a causa de heridas cefálicas y cervicales”.

En el aspecto civil, además, se determinó que el Fisco debe pagar la suma de $ 50.000.000 a Rodrigo Hernández Puga, hijo de la mujer víctima, mientras que el Fisco y los condenados deben cancelar solidariamente la suma de $ 50.000.000 a Álvaro de la Barra Puga, hijo sobreviviente de ambas víctimas.

Chile un país con vista al olvido consensuado…Chile…a 40 años del golpe militar

Chile…a 40 años del golpe militar

Publicado el 25 mayo, 2013
 por jarashott
 

 

 

 

 

Armando Romero

Reportero Sin Frontera

reblogueado de http://jarashott.wordpress.com/2013/05/

 

 

 

…a 40 años del sangriento golpe militar en Chile, se hace imperioso enfrentar esta realidad…de una sociedad aletargada en la memoria colectiva, una sociedad ensimismada en esta cultura individualista del consumismo, una sociedad donde la impunidad se ha institucionalizado, una sociedad sometida a una constitución fraudulenta, impuesta y consensuada en la mal denominada transición, que obedeció a los acuerdos pactados por los partidos políticos chilenos…”en la medida de lo posible” sepulto esa alegría, que nunca llegaría…

 

 

Chile un país con vista al olvido consensuado…la rebelión popular de los 80, forjo un ideario de resistencia, de lucha y organización popular…desde el movimiento universitario y de los pobladores, se fue aunando  un referente social de masa, que no pasaba necesariamente por el control vertical de los partidos políticos…una fuerza propia que emergía desde el mundo 
poblacional…articulando la unidad del pueblo organizado.

 

…las necesidades antropológicas de la población comenzaban a canalizarse, a través de la autogestión popular, nacían organizaciones territoriales, los cordones poblacionales, los sindicatos de trabajadores temporales, la organización sindical comenzaba a transitar hacia su reconstrucción….los partidos políticos instrumentalizaban estas instancias de organización, influyendo en su accionar y participación de resistencia a la dictadura.

 

…en América Latina los regímenes dictatoriales tenían sus horas contada…comenzaban nuevos vientos libertarios.    Con sus secuelas de horror y de muerte, de represión y silencio, de exilios y regresos, las últimas dictaduras militares del cono sur han proporcionado y aún proporcionan temas abundantes en la literatura, en la sociología y antropología…en Argentina los represores criminales, fueron enjuiciados y condenados, sin recibir tratos especiales, como aconteció en Chile, donde la impunidad se transformó en silente voz de los acuerdos.

Los arreglos suscritos por la Mesa de Diálogo, estaba bajo esa lógica perversa de la impunidad… la reducción del genocidio social realizado por la dictadura al asunto de los desaparecidos, olvidando en el camino los cientos de ejecutados, los cientos de miles de torturados, exonerados, proscritos, los millones de exiliados y desarraigados. Luego, el nuevo intento por disfrazar al terrorismo de Estado de acciones individuales, de vulgares crímenes “de algunos agentes de organismos del Estado”, para salvar así las responsabilidades institucionales y políticas de los militares y civiles que transformaron el terror y el crimen en programa sistemático y cotidiano…en los comienzo de los 90 se institucionalizaba una política de los acuerdos, a costa de decretar la impunidad y el olvido…desde el PS se articulaba la represión y desarticulación de los movimientos revolucionarios…la “oficina” fue la continuadora de la DINA-CNI.

 

A fines de los 80 la izquierda revolucionaria comenzaría a transitar por el camino de la división…diversos factores influirían en esta desfragmentación del campo popular. Esta historia oficial dice que todos fuimos culpables, que el golpe y el terrorismo de Estado se produjeron porque no nos portamos bien, porque no hicimos caso de las enseñanzas de nuestra “tradición democrática” y quisimos tomar lo que no se podía tomar.

 Se instala en el imaginario colectivo la idea, que es igual la violencia terrorista del Estado genocida y la resistencia popular, ejercida por la resistencia armada a la dictadura, un accionar heroico de luchadores 
sociales y políticos. Es necesario insistir una y otra vez en que la construcción de tal narrativa oficial como única verdad tiene dos sentidos profundos y complementarios. Por un lado, travestir lo que fue el proyecto del poder y las clases dominantes -proyecto de destrucción de aquellos sujetos populares auto constituidos como una fuerza capaz de transformar la sociedad de raíz en beneficio de todos y en contra de sus intereses-, en una responsabilidad de toda la sociedad.

 

En esta metamorfosis se silencian las complicidades de los civiles que le soplaban la oreja a los militares (incluidos muchos que hoy se presentan como demócratas), se calla el que los militares operaron como el brazo armado de la restauración de la hegemonía de las clases dominantes, y se demoniza y responsabiliza de paso a los militantes populares. Es claro que en las luchas del campo popular hubo errores e inconsistencias serias, cuyo debate riguroso es una condición para las luchas de hoy, a 40 años se hace imprescindible dar esa mirada, con un mínimo de veracidad de ese debate de cara a la verdad y la reivindicación del sentido de aquella lucha, del campo popular.

 

La historia oficial opera sobre el presente. Este, injusto, impotente y triste, por ser el producto mismo de la victoria del proyecto del poder, se trata de legitimar como lo único posible y deseable. Lo que nos dice sin decirlo es más siniestro: recuerden lo que puede pasar si se sacan los pies del plato, si hoy actuamos por fuera de lo que norma la “democracia” impotente. La historia oficial así construida actúa sobre el presente castrando las potencialidades de movilización y auto-organización, mediante el recurso permanente a la cadena del terror que dejó inscrita el genocidio en el cuerpo y la memoria de cada uno de nosotros…esa perversa política de los acuerdos, fue cimentada con engaños por la clase política chilena…acá de lo que se trata es mantener el poder, a costa de acuerdos y pactos de gobernabilidad…con una constitución y sistema binominal, que beneficia esos acuerdo y consagra esta democracia protegida.

A 40 años… Contra la política del olvido, o de la memoria débil y meramente piadosa, construir una política de la memoria fuerte, del recuerdo de las capacidades populares a lo largo de nuestra historia. Frente a la demonización de los caídos, rescatarlos en su calidad humana y política como una fuerza material que actúa junto al pueblo. Contra la historia oficial, historia del poder y sus servidores, la producción colectiva de una historia alternativa, crítica, nuestra. Y no como historiografía cronológica, sino como práctica, como acción cuestionadora y transformadora del presente…ser capaz de auto gestionar el presente…lejos de resignarnos,  asumir un rol activo en las movilizaciones, en los desafíos de unir la lucha social, política y popular. No esperar más lo que venga de arriba y organizarnos nosotros mismos por abajo.

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Chile a 40 años del golpe miltar

40 Años para qué??

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Para quienes no tienen o acomodan su  memoria, a 40 años del sangriento golpe militar en Chile, en ese día gris y amargo…dimos combate con lo que teníamos, parte de ese legado de lucha y dignidad rebelde…fuimos cúmplale de querer construir un Chile más justo, donde el pueblo fuese sobreño de su futuro,

 

CARLOS PINEDA GUERRERO -- ROGERS DELGADO SAEZ 1972

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Visita al Museo de la Memoria 2013 Santiago de Chile

Experiencias de niños y niñas y sus reacciones ante el relato y los materiales exhibidos en el Museo de la Memoria y los DD HH en Santiago de Chile

Fragmentos:Memorias:Imágenes. A #40años del Golpe – YouTube

Esta muestra incluye el trabajo de fotógrafos profesionales, reporteros gráficos y aficionados que actuaron especialmente en el registro del contexto represivo y también de las acciones de defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión.

La muestra estará enfocada en las personas, más que en las personalidades. Se intentara rescatar, mediante los archivos de imágenes, el protagonismo de la gente en diferentes momentos de la dictadura, ya sea en la primera etapa de instauración del Régimen Militar como en la posterior activación reorganización de fuerzas sociales y políticas que dieron la lucha por recobrar la democracia.