El legado de la dictadura (1976-1983)

El Blog de Julio C. Gambina: El legado de la dictadura (1976-1983).

El legado de la dictadura (1976-1983)

Con la muerte de Videla y hace muy poco de Martínez de Hoz, se van los dos principales organizadores del orden neoliberal en Argentina, que completó el ensayo iniciado en Chile en 1973 y que pronto cumplirá cuatro décadas de ofensiva del capital contra el trabajo. Ese ensayo se generalizó a todo el mundo desde la revolución neo-conservadora de Thatcher y Reagan hasta la crisis mundial en curso.
No se trata de agigantar a los dictadores del cono sur de América, pero si enfatizar que la liberalización de la economía con flexibilización salarial y laboral, las privatizaciones y la subordinación al imperialismo se acrecentaron desde entonces, afirmando una institucionalidad de dificultosa reversión a casi tres décadas de vigencia de gobiernos constitucionales en la Argentina.
El mérito principal de la dictadura genocida fue la “destrucción” de sujetos para el cambio social y político, un fenómeno que empieza a revertirse en Nuestramérica en este comienzo del Siglo XXI, pero que choca contra un orden económico, social, político y cultural construido desde aquel experimento sustentado en el terrorismo de Estado.
La legislación financiera y el endeudamiento externo siguen presentes para recordarnos el legado duro de aquel proyecto de reinserción subordinada de la Argentina en el capitalismo mundial. Pero también la desarticulación social, especialmente en el movimiento obrero, núcleo de la acumulación social en los 70’ y eje concentrado de la represión. La fragmentación actual encuentra su origen en aquellos años de la represión dictatorial. Es cierto también que la desarticulación afectó también a otros sectores sociales de muy diversos espacios culturales, intelectuales y estudiantiles, incluso a productores y empresarios pequeños y medianos.
No solo se intervinieron organizaciones sociales de trabajadores, productores y empresarios, y otros sectores, sino que se prohibieron sus manifestaciones y acciones de protestas, limitando la posibilidad de intervenir en la construcción del orden social. La violencia explícita y visible resultó organizadora del orden que persiste, insistamos, no solo en el país. La cooperación represora transnacional asoció vía Plan Cóndor al poder económico, militar e ideológico para sustentar una modificación civilizatoria que hoy se muestra en crisis en todo el mundo. Esa ofensiva capitalista contra el trabajo iniciada en Chile y en las dictaduras del cono sur marcó el camino del actual ajuste europeo y global, junto al mayor enriquecimiento del 1% de la población enriquecida del planeta.
El desafío civilizatorio del presente pasa por desarmar el entramado institucional de relaciones sociales en la economía que explican el empobrecimiento relativo de la masa laboral del mundo. La tendencia a la caída del salario como promedio mundial surge de los recientes estudios de la OIT, y no debe sorprender la continuidad de iniciativas para contener la demanda de mejoras salariales, la que se acompaña de masivos subsidios de renta en dinero para sectores empobrecidos. Es una realidad en Argentina y en toda la región latinoamericana, producto de mejoras fiscales logradas con saldos favorables del comercio internacional de materias primas.
Vale la pena insistir en el tema, pues no solo se trata de la muerte biológica de preso y condenado por la justicia y la sociedad, sino por la necesidad de erradicar la institucionalidad que reestructuró regresivamente a la sociedad en nuestro país y que marcara el rumbo del desarrollo contemporáneo. Así como el neoliberalismo surgió en nuestro continente, el laboratorio social y político en curso en estos territorios pueden otorgar pistas novedosas para un desarrollo alternativo. Un desafío está en las relaciones económicas. Nuestros países avanzaron en cambios políticos, incluyendo reformas constitucionales muy avanzadas en algunos países. El problema sigue siendo la economía, la economía capitalista en tiempos de liberalización. Si no se modifica estructuralmente el orden económico capitalista, la recidiva del legado de los Videla y los Martínez de Hoz pueden ser parte esencial del orden social en un futuro cercano.
Buenos Aires, 19 de mayo de 2013

‘VIDELA MURIÓ EL MISMO DÍA QUE APARECIÓ EL CUERPO DE MI PADRE EN 1976’

‘VIDELA MURIÓ EL MISMO DÍA QUE APARECIÓ EL CUERPO DE MI PADRE EN 1976’

EL 18 MAYO 2013.

'Videla murió el mismo día que apareció el cuerpo de mi padre en 1976'

BUENOS AIRES (AFP) –

‘Hoy, el día que murió (Jorge) Videla, es muy particular porque el 17 de mayo de 1976 apareció el cadáver de mi papá en costas uruguayas y el mismo día de 2003 murió mi apropiador’, dijo a la AFP Victoria Montenegro, uno de los 108 hijos de desaparecidos robados en la dictadura argentina que han recuperado su identidad.

Victoria, de 37 años, que fue secuestrada junto a sus padres y recuperó su identidad en 2000, reveló estas coincidencias en un aparte de la rueda de prensa que hicieron las Abuelas de Plaza de Mayo por la muerte en prisión el viernes del exdictador Videla a los 87 años.

Con voz segura y pausada y con los ojos vidriosos, Victoria brindó su testimonio como uno de los casos de la tragedia vivida por unos 500 bebés en la dictadura (1976-83), delito por el cual Videla fue condenado en 2012 a 50 años de cárcel.

‘Mi nombre es Victoria Montenegro y soy una de las 108 nietas y nietos restituidos por las Abuelas de Plaza de Mayo. Desaparecí el 13 de febrero de 1976, a los 13 días de haber nacido, junto con mis papás’, se presentó. Precisó que fue ‘apropiada durante 25 años por el coronel Herman Tetzlaff, quien fue el jefe de operativo del secuestro de mis padres y gracias a la lucha de las Abuelas, aparecí en 2000 y, a partir de entonces, reconstruí mi historia y recuperé mi identidad’.

‘Hoy es un día muy particular para mí porque el 17 de mayo de 1976 aparecía el cadáver de mi papá en las costas de Colonia (Uruguay) víctima de los vuelos de la muerte, y hoy también hace diez años que se moría mi apropiador, a quien nunca dejé de querer, no voy a mentir’, señaló.

Cientos de secuestrados fueron arrojados vivos al mar o al Río de la Plata desde aviones militares.

Esta mañana ‘me desperté con la noticia de que Videla también se había ido de este mundo en un día que para mí es muy importante y que me genera muchos sentimientos encontrados’.

‘No celebramos la muerte de nadie, pero este personaje era un ser nefasto que va a ser recordado por la historia argentina como lo que fue, un criminal, un genocida’, sostuvo la mujer, actualmente colaboradora de Abuelas, como la mayoría de los nietos que han recuperado su identidad.

Montenegro afirmó que le genera un alivio que el exdictador haya muerto con dos condenas a prisión perpetua sobre sus espaldas. ‘Fue condenado por la muerte de decenas de miles de compañeros, jóvenes, militantes y por la apropiación de medio millar de bebés’, dijo y exhortó a quienes tienen dudas sobre su identidad a atreverse a buscar sus orígenes porque las abuelas son mayores y pueden perderse ‘un abrazo que les cambiará la vida’.

— Lo peor hubiera sido que muriera impune —

‘No sentí nada en particular porque se haya muerto Videla porque es algo que finalmente nos va a pasar a todos, pero pensé que hubiera sido peor que se hubiera muerto impune’, dijo a su vez a la AFP Manuel Goncalvez Granada, de 36 años, otro nieto recuperado.

Manuel recordó que era hijo de Ana y Gastón Goncalvez, los dos desaparecidos durante la dictadura: ‘Mi papá fue secuestrado en el primer día del golpe de Estado (24 de marzo) de 1976 y mi mamá pasó a la clandestinidad durante varios meses, durante los cuales nací yo’.

La vivienda clandestina, donde vivía Ana junto a Manuel y otra familia compuesta por un matrimonio con dos hijos pequeños, fue atacada a balazos en noviembre del 76 por un comando del Ejército. ‘Asesinaron a todos, incluso a los niños de 3 y 5 años y yo fue el único sobreviviente del operativo y, con pocos meses de vida, fui adoptado de buena fe por un matrimonio con el cual me crié los 19 años en los que desconocí mi identidad’, relató el joven.

Goncalvez Granada, quien conoció su verdadera historia en 1995, destacó el avance de los juicios por violaciones de los derechos humanos en los últimos diez años, aunque lamentó que la justicia llegue 30 años después. ‘Nosotros logramos avanzar en la lucha por la justicia y hemos logrado que, si Videla muere u otro genocida muere, lo que naturalmente va a pasar, esperamos que no se mueran impunes porque eso hubiera sido mucho más injusto para las víctimas’, afirmó.

Para Goncalvez, ‘Videla fue una de las caras emblemáticas de la política de desaparición forzada del terrorismo de Estado que sustituyó la identidad de 500 bebés y que no solo fue partícipe en ese momento, sino que murió reivindicando lo que había hecho’. ‘No hubo chance de reconciliación con él y creo que no lo habrá con ninguno de ellos porque el pacto de silencio lo sostienen y lo sostendrán hasta el día de su muerte’, dijo.

Videla, de 87 años, apareció muerto el viernes en su celda de centro penitenciario de Marcos Paz, en la periferia noroeste de la capital argentina.