Ex Conscriptos 1973-1990 Estado los reconoció como víctimas de la dictadura.

Ex soldados dicen que les sería fácil tomarse el país si no se atienden sus demandas

25.09.2012 | Los conscriptos que hicieron el Servicio Militar obligatorio, entre 1973 y 1990; piden principalmente, que se les cancelen sus imposiciones. Si el Gobierno no se pronuncia de aquí a 15 días, advirtieron que se organizarán. Mostraron un compromiso firmado por Rodrigo Hinzpeter y Sebastián Piñera a solucionar el tema “en un plazo breve” apenas llegaran al Gobierno.

Audio: Fernando Mellado (Digital FM)

Los ex soldados conscriptos que hicieron el Servicio Militar, entonces obligatorio, entre 1973 y 1990, están más que molestos y advierten que podrían llegar a “tomarse el país”, pues antes de llegar al Gobierno, el ahora ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter y el Presidente Sebastián Piñera, les entregaron un documento firmado en que les aseguraban que de llegar a La Moneda, “en un plazo breve después de iniciado nuestro gobierno, nos comprometemos a tener respuesta a este tema”.

A saber: piden que se les paguen las imposiciones por los años de servicio al Ejército, pues consideran que eran ciudadanos sirviendo al país, no soldados propiamente tal; que el Estado se haga cargo de los que resultaron inválidos por el Servicio (unas 1.500 personas) y que se investiguen los asesinatos y desapariciones dentro de las unidades militares en ese periodo.

Sin embargo, a dos años de gobierno, tras una mesa de trabajo con el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla -que dijo que las soluciones se estaban estudiando, y un acuerdo con el pleno de la Cámara, ninguna de sus demandas se han solucionado, y de no tener humo blanco en un plazo de 10 a 15 días, advirtieron que se movilizarán “en serio”. “No como hoy,”, dijo Fernando Mellado, secretario nacional Agrupación de ex soldados conscriptos 1973-1970. Hoy grupos de ex conscriptos se tomaron carreteras en varias ciudades, como Copiapó, Ñuble y San Antonio.

Tras el acuerdo, donde la UDI fue interlocutora, “nosotros llamamos a todos los ex soldados conscriptos y a sus familias a votar por Sebastián Piñera” porque durante su presidencia se iban a solucionar sus demandas, pero de eso, nada, pese a que el apoyo y compromiso lo tienen incluso grabado. “Nos sentimos utilizados (…) no tienen la honorabilidad de cumplir sus compromisos, cuando nosotros sí cumplimos con el Estado”, dijo Mellado a Digital FM.

Molesto, pero sereno, sostuvo que llegarán hasta las últimas consecuencias por la causa. “Tenemos agrupaciones de Arica a Punta Arenas. Sería muy fácil tomarnos el país completo con corte de puertos y aeropuertos, y defendernos con dientes y muelas”.

Calcula que de los 360 mil conscriptos que hicieron el Servicio Militar en ese período, entre 100 mil y 150 mil adhieren a la agrupación.

En ese sentido, dijo que no les gustaría quedar “en libertad de acción”.

“Los soldados conscriptos fuimos instruídos para matar o morir (…) fue tan doloroso lo que pasamos que estamos dispuestos a todo.
Yo no voy a aceptar que un carabinero, con todo el respeto que me merecen, me levante la mano. Ya fui brutalmente golpeado cuando niño (en el servicio) y no lo voy a aceptar hoy día. El Estado me robó, yo estoy peleando por mis derechos, no voy a aceptar que me apaleen de nuevo por lo mismo”.

El documento citado dice:
“Mediante la presente carta, me dirijo a ustedes para señalarles que en nuestro futuro gobierno estudiaremos con mucha detención las peticiones que el conjunto de reservistas 1973-1990 están actualmente haciendo al Estado y respecto de las cuales nadie ha dado respuesta. En un plazo breve después de iniciado nuestro gobierno, nos comprometemos a tener respuesta a este tema; nos guía la necesidad de dar apropiado conocimiento, dignificación, valorización y reparación a ese esforzado grupo e compatriotas que en condiciones a veces muy difíciles cumplieron su responsabilidad con la Patria”.

Mellado contó que sienten que fueron usados como mano de obra gratis para resguardar fronteras -labor que ahora saben, deben hacerla los soldados profesionales-, y construir la carretera austral, en pésimas condiciones, “tomándose la orina y comiendo cada tres días”, recordó.

Además, afirmó que el Estado los reconoció como víctimas de la dictadura, por lo que creen que al igual que los exiliados, deben recibir una pensión.

“Políticos arrancaron el 73, estuvieron exiliados, horrososo o no, no me corresponde a mi juzgarlo, pero fueron compensados económicamente. A nosotros que fuimos utilizados por el Estado, brutalmente martirizados, pues lo que más recordamos es el frío el hambre y los golpes, y los años que nos dieron piedra lumbre, nada”.

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La mayoría silenciada

Posted on septiembre 18, 2012 

En la entrevista que Jordi Évole le hacía a Álvarez Cascos en la última entrega de Salvados éste último apelaba a la mayoría silenciosa como fuente de legitimación, frente al mayor poder de movilización de la izquierda. Sigue en ese argumento a Richard Nixon que se sacó de la manga ese concepto el tres de noviembre de 1969 para legitimar la guerra de Vietnam que era masivamente contestada en las calles de su país por los hippies y demás perroflautas de esa época. En defensa de la libertad y la democracia frente al comunismo, su secretario de Estado impondría a través de sangrientos golpes de Estado militares varias dictaduras militares en el Sur de América. Eso sí, siempre legitimados por la mayoría silenciosa, que consentía. De la misma manera se comportó el tan admirado por Cascos J.Mª.Aznar, haciendo caso omiso de las multitudinarias manifestaciones contra la guerra de Irak. Que Nixon fuera un psicópata mentiroso y fuera forzado a dimitir, que lo que dijo en aquel memorable discurso fuera desmentido por el hecho de que su país perdiera la guerra, que en Irak no hubiera ni rastro de armas de destrucción masiva no han impedido que la maravillosa fuente de legitimación de la mayoría silenciosa haya perdido su atractivo. Es la piedra filosofal que convierte en legítima cualquier barbaridad amparándose en aquello de que quien calla otorga. Se trata entonces de silenciar a la mayoría. Entre los métodos para conseguirlo, los más antiguos y más burdos son los que utilizan la fuerza bruta, asesinando a los que toman la palabra, encarcelándolos, etc. Pero los hay más modernos y sofisticados. Para explicar el tiempo lógico Lacan proponía un apólogo de tres prisioneros a los que el director de la prisión les proponía un acertijo. En el proceso lógico distinguía el instante de ver, el tiempo para comprender y el momento de concluir. Para que los prisoneros no salgan de la cárcel de la mayoría silenciosa entonces, lo primero es que no vean, pero tapándoles los ojos de tal manera que crean ver. Esa es la estrategia de la famosa sociedad del espectáculo, de Debord, que funciona como las técnicas conductistas de deprivación sensorial, a las que tanto provecho les ha sacado la CIA (como refleja Naomi Klein en La doctrina del shock) se trata también de tapar los oídos, para que los prisioneros no se comuniquen entre ellos y por tanto para que no comprendan. También por supuesto, es fundamental que el sujeto crea oír. En la actualidad se combinan los métodos burdos y los sofisticados, a los que intentaré dedicar otra entrada, para conseguir el deseado resultado final que ilustra la famosa imagen de los tres monos: ver, oír y callar. Por este orden, y por esta orden que enuncian seductoras voces en no menos seductoras imágenes. Ya tenemos entonces esa mayoría silenciosa y obediente legitimadora de cualquier rapiña.