Hijo nonato víctima de violación de Derechos Humanos.

Por tanto, la criatura que se encontraba en el vientre materno de doña Clementina del Carmen Soto Rivera era titular de ese derecho, y al ser privada de él adquiere, desde ese momento, la calidad de víctima de violación de derechos humanos.
(Corporacion)
HIJO NONATO DE SOTO RIVERA, CLEMENTINA DEL CARMEN: interrupción de gestación, el 22 de septiembre de 1973 en San Bernardo.

Clementina Soto Rivera, con un embarazo de seis meses y medio, fue detenida y torturada por efectivos militares del Regimiento Escuela de Infantería de San Bernardo, en el recinto de Cerro Chena, provocándole un aborto.

El 22 de septiembre de 1973 fue detenido el cónyuge de Clementina Soto y recluido en la unidad militar de Cerro Chena. Ella se presentó de inmediato en dicho recinto, quedando también detenida.

Según declaración de testigos presenciales, fue sometida a interrogatorios, acompañados de golpes con pies y objetos contundentes en diferentes partes del cuerpo y aplicación de corriente eléctrica, no obstante ser evidente su estado de embarazo.

Como consecuencia de los maltratos recibidos, perdió el conocimiento, despertando en una sala de la enfermería del Regimiento, donde se dio cuenta de que había perdido al hijo que esperaba.

Después de permanecer cinco días en dicha sala, una patrulla de militares la sacó de allí, abandonándola en un sitio eriazo cerca del río Maipo, a la altura de El Romeral.

Desde ese lugar se dirigió al domicilio de unos parientes, quienes tras ver que presentaba una fuerte hemorragia y hematomas en todo el cuerpo, la trasladaron a la Posta del Hospital Barros Luco, en donde se confirmó que había sufrido un aborto.

Considerando los antecedentes reunidos, el Consejo Superior llegó a la convicción de que la interrupción de la vida intrauterina de la criatura que llevaba en su seno Clementina del Carmen Soto Rivera fue consecuencia de los golpes y malos tratos que sufrió por parte de agentes del Estado, encontrándose detenida. Por tal razón, declaró a esa criatura víctima de violación a los derechos humanos.

Para ello tuvo en consideración que, de conformidad con lo dispuesto en el art. 19 Nº 1 de la Constitución Política y en el art. 4.1. de la Convención Americana de Derechos Humanos -que por mandato del art. 5º inciso segundo de la Constitución integra ese ordenamiento jurídico-, el derecho esencial de respeto a la vida de toda persona se inicia a partir de la concepción.

Por tanto, la criatura que se encontraba en el vientre materno de doña Clementina del Carmen Soto Rivera era titular de ese derecho, y al ser privada de él adquiere, desde ese momento, la calidad de víctima de violación de derechos humanos.
(Corporacion)

NOMINA DE MENORES HASTA 18 AÑOS

MUERTOS Y DESAPARECIDOS

SEGÚN INFORMES DE LA

COMISIÓN NACIONAL DE VERDAD Y RECONCILIACIÓN

Y DE LA

CORPORACIÓN NACIONAL DE REPARACIÓN Y RECONCILIACIÓN

http://www.pidee.cl/rettig.htm

todxloshijxs : joven combatiente de la Memoria: Rossana Cárcamo \

A propósito del libro \

vía todosloshijxs : Mensaje: joven combatiente de la Memoria: Rossana Cárcamo \.

A propósito del libro “Y SALIMOS A LA CALLE…”, de Rossana Cárcamo.



Palabras del Editor


Los diarios de vida son parte de la niñez. Bitácora del inicio de un viaje
impreso en letras que develó la tinta de nuestro corazón. Un amigo íntimo,
secreto, cómplice querido que archiva el pan nuestro de los sinsabores y
alegrías que nos constituyeron por aquellos días de sol y lluvias de mañanas
sin sus tardes, ni sus noches. La madrugada de la vida.
Rossana Cárcamo, confiesa ya mujer, cuando la magia abrió la ventana de sus
ojos de hija amada: “El día que cumplí 8 años recibí de regalo un librito de
páginas blancas forrado en cuero rojo”. Fue su rito de iniciación al mundo
de las letras, observando con enormes ojos de niña primero, adolescente
después, los acontecimientos sociales y políticos del Chile de los ochenta.
Impresionada por los acontecimientos, sabiamente traza su misión: “Me
propuse entonces, ser más exhaustiva en los relatos con la esperanza de
entregar este legado a mi descendencia, ya que estaba consciente de vivir un
momento histórico”.
Una premonición en Séptimo Básico, recibe un premio, El Diario de Ana Frank.
La niña mártir acompañó sus pasos como testigo de la historia de otra
resistencia al crimen y al horror.
Rossana es protagonista de los hechos que narra, joven estudiante,
combatiente, comprometida y militante. Su amigo – diario – confidente fiel –
resiste con ella los avatares de la dictadura de Pinochet. Transitan por sus
páginas historias de lucha y muerte, de ejemplo y consecuencia, con frescura
conmovedora. Nadie que lea estas páginas las sentirá lejanas, como historia
ajena. La universalidad y originalidad de la pluma de la autora no deja
acontecimiento sin escudriñar. Los jóvenes de hoy encontrarán una cronología
que otros intentan olvidar o sepultar. El ejemplo de estudiantes secundarios
y universitarios de los 80 que vencieron el miedo y como dice Rossana en el
acto bautismal del libro, “Y salimos a la calle…”, enfrentando la represión
a riesgo de sus cortas vidas.
Los que no éramos tan jóvenes, también agradecemos este trabajo de memoria,
nos recuerda que los hechos del pasado son heridas abiertas, no cierran, ni
con el olvido, ni con la impunidad.
Otros jóvenes han irrumpido en el acontecer nacional, demostrando claridad,
fuerza, organización, sin ser escuchados y los jóvenes de ayer ya no
recuerdan, entonces Rossana Cárcamo precisa el sujeto social de su historia:
“ A lo largo de los años he aprendido que el ejercicio de la memoria no es
fácil, que muchos dolores tapizan algunas neuronas del recuerdo y nos
obligan a olvidar para seguir viviendo, sin embargo, la tozudez que en
muchos casos es un defecto, en mi caso ha sido una aliada y gracias a ella,
hoy desempolvo esos negros años para los jóvenes que desean saber del
pasado”.
“Y SALIMOS A LA CALLE…”, un testimonio del Chile de los 80, de las jornadas
de protesta, de los degollados y quemados, de los apagones y las grandes
movilizaciones intentando abrir las anchas alamedas y el comienzo de una
transición que nunca termina. Lectura refrescante para una memoria viva que
no olvida, ni perdona, que aun vive en los sueños de los hombres y mujeres
de hoy, narrados por una adolescente ochentera que se entregó por entera a
la causa de todos y que ha tenido, como muchos, que pagar los costos
sociales de sus actos, sin abandonar las convicciones que la motivaron
siendo niña, hoy tras un largo exilio en Bélgica, mujer, madre de un
adolescente, no olvida y mantiene ese compromiso primigenio, esparcido como
semilla en este libro.

W. Luis Ulloa Vargas. Centro de Estudios Sociales “Dagoberto Pérez Vargas”.