Libros quemados, libros redimidos

Libros quemados, libros redimidos

 

Libros quemados, libros redimidos
2006-09-26
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Verónica San Juan

Especial para G-80

Tiene que sentarse y poner el oído en el respaldo de la silla, le escucho decir al hombre que está parado en la Galería Concreta del Centro Cultural Matucana 100. Antes he visto las imágenes que se proyectan en el suelo, pero no he sabido qué hacer para continuar viendo (u oyendo) la instalación sonora “Memoria de los libros (Exhumación de una historia)”. En las imágenes he visto las manos de militares que portan libros, luego esas manos los trasladan hasta una fogata. Creo haber reconocido las escenas de la gran quema del 23 de diciembre de 1973, en la Remodelación San Borja. También he visto un grupo sillas semi reclinadas, envueltas en género blanco, distribuidas en la galería.

Sigo la instrucción del hombre, la sigo con el temor de fallar en el intento. Temo que el parlante oculto por el tapiz blanco coincida con mi oído malo. Si es así, pienso, tendré que contorsionarme para escuchar las voces que relatan las historias de mujeres y de hombres que quemaron, enterraron o, en algunos casos, salvaron sus libros y documentos tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Paso la prueba: oído bueno y parlante están conectados.

Escucho la historia de las quemas de fichas de una célula del partido socialista y de la quema de textos sobre salud pública, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Escucho decir que el doctor y salubrista, Hugo Behm Rosas no se resignaba a entregar un libro. “Pero si está todo subrayado”, se lamentaba el doctor Behm. Las voces también hablan de pequeñas hogueras privadas, encendidas en los patios de las casas, antes de que llegara una patrulla militar y los textos de sociología, biología o literatura, se convirtieran en pruebas acusatorias. Escucho esto y retorno a mi archivo personal. Vuelvo a ver el pequeño patio del departamento de la calle La Tranquera (la calle de una cuadra que parte en Avenida Vicuña Mackenna y termina en San Camilo). El departamento 2, del edificio Nº 54. Es un patio desordenado, donde hay jabas de madera, algunos maceteros con filodendros y matas de cardenales; la escoba y la pala semi-oxidada, los alambres para colgar la ropa y los perros para fijarla y que no se la lleve el viento hacia los techos del garaje. Es el patio de mi infancia el que veo mientras voy cambiando de silla y escuchando los relatos recopilados por la artista chilena Lorena Zilleruelo.

Recuerdo este patio porque de ahí vi salir humo después del Golpe. Me asomé una tarde y vi a mi abuelo y a mi tía quemando papeles. No puedo decir exactamente qué quemaban; si eran documentos, libros o fotografías. Probablemente era de todo un poco porque Ximena, mi tía, era una activa militante de la Unidad Popular y funcionaria de la Corporación de la Vivienda, CORVI.

Los relatos de las sillas son más precisos que mi recuerdo: uno habla de su libro titulado “La revolución industrial”, otro menciona “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Sandokán”; y otro habla de sus ejemplares de educación popular de la desaparecida Editorial Quimantú. Una nueva imagen regresa a mi memoria. Esta vez veo el baño del mismo departamento, un baño mediterráneo, con piso de baldosas negras, tina honda y bidé. En esta imagen entro al baño y veo el bidé lleno de cenizas. Otra vez han estado quemando papeles. Sólo recuerdo esta escena, pero es probable que haya ocurrido varias veces, mientras yo permanecía en la escuela.

Pero hubo libros que mi familia no sacrificó. Mi padre guardó sus mini-libros de la Editorial Quimantú y me los heredó en 1977, antes de partir a Estados Unidos. De esa serie leí “El fantasma de Canterville”, cuando María Graciela Quezada, mi profesora de castellano en el séptimo B, lo pidió como lectura obligatoria el invierno de 1978. De esa misma colección leí “Las aventuras del Salustio y el Trubico (Chascarros)”, las historias de dos entrañables maestros mentirosillos, escritas por Alfonso Alcalde y que no estaban (imposible que estuvieran) en la nómina de lecturas del Ministerio de Educación.

Protegí por años esa colección salvada pro mi padre; la guardé hasta 1989, cuando supe de Lalo Cruz Poblete. Lalo estaba desahuciado, tenía cáncer y su madre, doña Elena Poblete, pedía libros para que su hijo pudiera pensar en otra cosa que no fuera en su muerte. Empaqueté mi colección leída y se los envié con su tía Elba Cruz, a su casa de Linderos. No sé qué fue de aquellos mini-libros después de que enterraron a Lalo, pero hace cinco años pensé que era bueno reconstruir esa herencia paterna y comencé a buscarlos en ferias y tiendas de textos usados. Mi amigo David me iría ayudando en esta obsesión En las caminatas nos fuimos dando cuenta que muchos lectores (como mi padre) se habían aferrado a sus mini-libros y no los habían quemado ni enterrado ni enviado por el tubo de un incinerador. Aparecían fácilmente en cajas y repisas, casi siempre a 500 pesos. Nos fuimos topando con “El hombre del millón”, “Espuma y nada más (cuentos de Colombia)”, “Tom Sawyer detective” (Mark Twain), “Mario el hipnotizador” (Thomas Mann), “Aventuras de un fanfarrón” (William Thackeray), “Reunión” (Julio Cortázar), “Una chica de la calle” (Stephen Crane), “Míster Jara (Gonzalo Drago), “24 horas en la vida de una mujer” (Stefan Zwig), “Banda del pueblo” (José de la Cuadra)… En la tienda de antigüedades Traslapuerta de Valparaíso encontré “Los siete ahorcados” (Leonidas Andreiev) y en una caminata solitaria por la feria de antigüedades de Viña del Mar hallé “Noches blancas” (Fedor Dostoievsky). “El diablo en el cuerpo” (Raymond Radiguet) lo atrapé en un caja de cartón el 5 de febrero del año 2005, en la Feria del Libro Usado de la Universidad Mayor. Quedé tranquila cuando encontré “El fantasma de Cantervillle” y “Las aventuras del Salustio y el Trubico”.

Aún faltan unos pocos para completar la colección, pero las dos piezas principales de la herencia ya están en su lugar.

Transcripción de la reseña de Manuel Guerrero del libro “Memorias en la Ciudad”

 http://manuelguerrero.blogspot.com/2010/08/transcripcion-de-la-resena-de-manuel.html

Para mí es una gran alegría que en una comuna como Ñuñoa podamos, al fin, ir abriendo espacios de reflexión y conversación respecto a temáticas que nos involucran tanto, como es la memoria reciente, sus procesos, alcances, vivencias, perspectivas.

Manuel Guerrero reseñó “Memorias en la Ciudad: Señales del Terrorismo de Estado en Buenos Aires” en la Casa de la Cultura de la I. Municipalidad de Ñuñoa, en donde compartió y debatió ideas junto a Pedro Bannen (Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, PUC), Alejandro Crispiani (Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile) y Rubén Chababo (Director Museo de la Memoria de Rosario, Argentina).

 

A continuación su presentación
“Muchas gracias por venir.
El libro “Memorias en la Ciudad: señales del terrorismo de estado en Buenos Aires” es el objeto que tenemos acá y que espero que luego de esta conversación puedan revisarlo y devolvérmelo… Es un libro extraordinario.
Una de las derivas del pensamiento occidental dominado por la técnica, por las matemáticas y la ingeniería, es considerar que el territorio es un plano homogéneo y vacío.  Que una ciudad puede ser representada a través de un mapa donde están las calles desplegadas, vacías y con marcas, pero marcas que son “X” en un plano a las que les falta un origen en un sitio vacío.  Este libro es una resistencia a esa creencia que ya ha pasado a ser verdad.  Cualquiera de nosotros lo vivió seguramente, cuando tuvo en sus manos un mapa del Transantiago, tratando de ubicarse a partir de ese mapa y cómo movilizarse en la ciudad.  Ése es un engaño, una trampa a partir de la creencia de que la ciudad es el mapa.  Este libro a lo que nos invita es precisamente a no ir al mapa, sino que a vivir en el lugar donde habitaron personas, un lugar que fue colmado de vidas militantes, donde lucharon y donde ocurrió el crimen, la muerte y la desaparición.  Una ciudad es mucho más que un mapa, y el desafío que se impone este libro y lo logra de manera impresionante, es que a través de un objeto físico logra abrirnos a esos lugares.
Estando acá en Ñuñoa, cuando uno entra en contacto con este libro y se deja guiar por él, entramos a Buenos Aires pero entramos a otro Buenos Aires.  No al Bueno Aires del engaño, que es el Buenos Aires del Turismo.  Aquí hay otro Buenos Aires que se resiste, aquí hay otro Buenos Aires que se representa a través de un libro.
El libro comienza con la siguiente frase: “esta publicación tiene el propósito de ofrecer al lector una serie de entradas para habitar y recorrer la ciudad de Buenos Aires (llamo la atención sobre habitar) de un modo …”.  Recorrer y no hacer turismo aventura, no hacer un recorrido que simplemente uno pasa por un sitio y lo conoce, lo registra pero donde uno no sale distinto al haberlo visitado.  Éste es un recorrido reflexivo, es entrar a la ciudad de Buenos Aires.  Lo que vemos a diario son los recorridos pautados, los itinerarios y los paseos de fin de semana por centros comerciales y culturales, insertados en un reciente vaciado de historicidad.  Y ese mismo discurso de dejar los lugares muertos de su tiempo histórico y social.
Esta frase es increíble por todo lo que cuenta porque de alguna manera da testimonio de nuestro diario vivir, de este vivir frenético de la rutina, donde el recorrido que hacemos de la ciudad es simplemente el transporte de un lugar a otro.  Vivimos en la ciudad como si estuviésemos viviendo en un plano homogéneo y vacío.  Lo que intenta este libro es recuperar la historicidad que hoy vive y late en cada lugar.  Que si ese lugar es visitado y recorrido de manera reflexiva, esa historicidad aún tiene una posibilidad de serl. Este libro propone un uso alternativo de los tránsitos urbanos, de volver a destacar la historia suprimida en cada lugar donde la última dictadura militar condensó su núcleo del terror, e intentar que esos rincones sean una ocasión para la memoria.
Recorrer la ciudad de manera reflexiva de tal forma que la historicidad vuelva a tener lugar en esos lugares, que no es otra cosa que volver a tomar contacto con las militancias, con los proyectos, con las vidas comprometidas que ahí laboraban. Volver a habitar desde el presente esa historicidad para estar en contacto con ella.  Porque el intento de las dictaduras militares, y de todo totalitarismo podríamos decir de esos imperios comerciales que practican el totalitarismo, es suprimir la historicidad, es convertir a la ciudad simplemente en un lugar de tránsito vacío, un lugar del dormir al producir, del producir al dormir, pero no del habitar.
Este libro tiene mapa, tiene una guía de uso.  Parte de a siguiente manera: “modo de uso, sectores y mapas”, “hemos decidido separar el libro en nueve sectores los cuales se agrupan con el mismo … de la ciudad”.  Imagínense Buenos Aires dividido sectorialmente, cada sector tiene un color que lo identifica en el mapa principal, al interior de cada zona hay referencia a todos los sitios señalados.  A su vez, en la portada de cada sector hay un mapa del mismo.  Buenos Aires está sectorizado, está pintado de distintos colores, pero no es el mapa con lo que uno se queda, el mapa es el gancho.  Con lo que uno entra en contacto con este trabajo de “Memoria Abierta” es con la historia oral.  Este es un mapa que viene a ser reflexivo, que invita a la acción del caminante pues es un mapa para caminar.
Para reflexionar a partir de esos lugares donde la historicidad ha sido suprimida por la dictadura, para estar en contacto con aquellas vidas.  ¿De qué forma? Por ejemplo, el número uno, cuál podría ser el número uno de los lugares de memoria de Buenos Aires, la Plaza de Mayo.  Es cierto lo que dice el subtítulo de “Memorias en la Ciudad: señales del terrorismo de Estado en Buenos Aires”, este libro es mucho más que eso, ahí donde hay señales del terrorismo de Estado hay una doble negación.  En primer lugar donde hay terrorismo de Estado es porque hubo militancia, porque ahí hubo una lucha interrumpida, un proyecto que aún quiere tomar contacto con las generaciones del presente.  Esa es la primera negación que el terrorismo de Estado trata de suprimir, esa historicidad vuelve a aparecer en este libro.  Pero hay una segunda negación porque los lugares de memoria están expuestos a un segundo intento emancipatorio, que los familiares, las organizaciones de Derechos Humanos y las instituciones del Estado, que ahí donde hubo represión ahora ponen una marca de memoria y  que son otra lucha contra el silencio.
 
“Memorias en la Ciudad: señales del terrorismo de Estado” en realidad es un libro, que más que del terrorismo de Estado que inevitablemente hay que tratarlo, nos está hablando de la lucha emancipatoria de las generaciones pasadas y en las del presente, que a través de los lugares de memoria toman contacto nuevamente con las nuevas generaciones.  Por eso es interesante, si es que esta lectura que no trata sólo de la Plaza de Mayo, no trata de que la Plaza de Mayo está frente a la Casa Colorada, por lo tanto es el lugar de la República Argentina, de la Madre Patria podríamos decir.  Sin embargo la Plaza de Mayo es el lugar que fue interrumpido por la represión, que fue desalojado de las multitudes peronistas, de las multitudes de los montoneros, etc.  de los que luchaban y reclamaban para el primero de mayo.  Es retomada por las madres en el año 76 a partir de sus primeras marchas en la Plaza de Mayo, y que es hoy día un lugar de memoria, declarado sitio histórico.  En la plaza de Mayo está representado el pañuelo de las madres de Plaza de Mayo.  Es decir, es un lugar que por un lado critica la represión de lo que ha ocurrido, la represión de los hijos detenidos desaparecidos y ejecutados.  Pero la lucha de sus madres por buscarlos y la memoria actual que hace de la Plaza de Mayo un lugar con historicidad actual, de hoy día, del presente.
Este es un libro del ahora, es un libro del trabajo de la memoria, donde la memoria es una posibilidad de tomar contacto con el presente distinto al que vivimos todos los días.  Una posibilidad del trabajo de la memoria cuando no se queda solamente en el testimonio de lo acontecido, porque el testimonio es muy difícil de hacerlo universalizable, es singular y el dolor lo vive uno y no lo vive el otro.  Es muy difícil ponerse en ese lugar.  Cuando ese testimonio es posible ser elaborado en la forma del trabajo de la memoria, ya no solamente se está recordando la memoria del dolor de cada uno, el dolor que moviliza.  Es precisamente lo que convierte a los actores sociales y a sus redes sociales en víctimas, cuando eran revolucionarios.  El trabajo de la memoria permite saltar más allá de la sombra del dolor, permite elaborar eso desde una propuesta del presente.  Eso permite de algún modo estar en ese presente, pero ocupándose de ese pasado que de algún modo ha negado.  Entonces, de alguna manera, podríamos sostener que para alcanzar un futuro distinto, inédito, emancipado, libre, libertario, no es el progreso el que nos conduce hasta allá, no es el crecimiento permanente, la industrialización, no es la bolsa de intercambio, sino que es retomar en el presente el pasado que late historicidad.  Porque ese pasado de vidas militantes precisamente consiste en transformar lo dado.
Apoyándonos en este pasado que está en el presente, podemos saltar por encima de este presente homogéneo y vacío, en la forma de un trampolín nos apoyamos en este pasado no para que nos deje saltar con una mochila pesada, sino para saltar por sobre este presente que se nos ha vendido como progreso.  Este presente donde trabaja la memoria ya no puede quedarse quieto, porque eso sería no hacerle justicia a esas vidas clausuradas.  Esas vidas no son solamente cuerpos, no son solamente derechos vulnerados, esas vidas son proyectos, son proyectos de transformación.
Este es un libro militante, no es un panfleto (los panfletos también tienen espacio en el trabajo de la memoria, la denuncia tiene su espacio, el cartel tiene su espacio).  Este es un libro reflexivo, profundamente militante, que toma posición, que cuando habla de los lugares de memoria que va recorriendo donde hay una placa, una baldosa, hay un memorial.  Va señalando la historia desde determinado punto de vista, que no escabulle el conflicto.
Muchas veces se piensa que la temática de los Derechos Humanos es una temática en la cual todos estamos de acuerdo, y que quienes trabajan en la memoria del terrorismo de Estado para hacer justicia del pasado en las ineficiencias del presente están en la misma posición.  La verdad es que la memoria es un campo de disputa, es un campo de conflicto, es un campo de lucha política.  Este libro acoge esos conflictos, habla directamente de cómo las madres de Plaza de Mayo en dictadura argentina tuvieron determinadas posiciones, y al venir la democracia sufrieron una división entre madres fundadoras, que salieron las abuelas de Plaza de Mayo, que aparecieron los hijos, que el movimiento sindical tiene dos representaciones distintas.  Va metiendo el dedo en el presente, el dedo en la galla que remueve.  Hablar del pasado como recuerdo puede ser más fácil que hablar del presente conflictivo, que nos pone a nosotros mismos la necesidad de tomar posición, y no solamente vivirla en forma homogénea y vacía.
Cuando Gonzalo me invitó a comentar el libro, lo primero que me resonó al leer el “modo de uso” para entrar en contacto con la realidad argentina, era recordar a “Rayuela” de Julio Cortázar que es un libro para armar y que inicia con un instructivo de cómo hacerlo, permitiendo diferentes entradas y salidas.  “Rayuela” es un libro que de alguna manera nos abre al lugar del exilio argentino, que es otra Argentina vivida ahora en el exilio.  Esta es una “Rayuela” para entrar y salir de una historia cruenta, que es la de la desaparición, los crímenes, la persecución política y la de la memoria que nace a partir de ello.
Pero también me resonó a un texto local, tenemos hartos libros que han registrado los lugares pero no de la forma de recordar su historicidad de las militancias.  Me recordó a “Residencia en la Tierra” de Pablo Neruda, de cómo vivir en ese caso desde la poesía, cómo vivir, cómo residir en la tierra y concluyo con una cita del texto “Walking Around” de Neruda que dice lo siguiente:
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

“Walking Around” de Pablo Neruda es como recorrer Buenos Aires, después de leer “Memorias en la Ciudad” es otro Buenos Aires, recorrer Santiago después de “Walking Around” es otro Santiago.  Transitar Santiago, transitar Ñuñoa con su Estadio Nacional, con José Domingo Cañas, con el cuartel Lautaro en Simón Bolivar, con la Villa Frei y sus detenidos desaparecidos, con la Villa Los Presidentes, etc.  Después de que escribamos “Memorias de la Ciudad de Santiago”, va a ser muy distinto.  Esa es la invitación y el desafío que yo acojo luego de leer este libro.
Muchas gracias.”
Transcripción hecha por Memópolis

Jueves 5 de Noviembre 2010, en la Casa de la Cultura de Ñuñoa, “Memorias en la Ciudad”.

Manuel Guerrero Antequera.

 

Mensaje de Manuel Guerrero Ceballos desde prisión a sus hijos.

* Relacionado  https://www.facebook.com/photo.php?fbid=278978372195081&set=a.152522681507318.34915.100002487607714&type=3&theater

“Uno de los legados curiosos que Carlos Marx dejó a la posteridad, es un registro de una especie de bachillerato que jugó con sus hijas Laura y Jenny. Junto con preguntarle por su comida favorita (el pescado), su color favorito (¿cuál será? el rojo, claro), sus héroes (Espartaco, Galileo y Kepler), las hijas le preguntaron por su “Concepto de Felicidad”. Y Marx respondió: “luchar”. Siempre me ha llamado la atención ese concepto de felicidad. Y cuando reviso a mi familia, lo que han hecho mis padres, abuelos, tías, primos, en un volumen importante de sus vidas es luchar, sin parar. Luchar. Y uno pudiera pensar que se trata de una vocación “sacrificial”, que se lucha desde el dolor, la amargura. No. Claro, hemos tenido consecuencias de esta manera de vivir la vida. Nos faltan tíos, mi viejo, varios que no están. Que murieron luchando. Y hemos tenido que partir de aquí para allá, de allá para acá, y un sin fin de andanzas. Pero hemos seguido los hijos, y ahora las sobrinas. Probablemente los nietos seguirán. Y veo que seguimos luchando, de generación en generación. Lucha cultural, política, social. Porque, tal como lo dejó escrito Carlitos Marx, creo que a nosotros también la lucha nos resulta consustancial, una opción de felicidad. En ningún caso masoco. Al contrario, gozoso, la dicha de poder pertenecer a un colectivo que lucha por visibilizar sus demandas, abrirles espacio, convocar, movilizar, ser parte, aportar, jugárselas. Todo esto me viene al pensamiento, porque recibí una fotito de mi hermana América que vive en Suecia, que bien podría estar solo paseando por los bosques y lagos. No hay nada que la obligue a no hacerlo. Y sin embargo, libremente opta por dedicar su tiempo y energía a luchar, desde el campo internacional, en solidaridad con la causa del pueblo nación mapuche. La observo entregada y la veo feliz, y me siento feliz en su felicidad. Porque además me reconozco en ella. La lucha nos salva. ¡No tenemos remedio! Seguimos!”

 

DEFENSA POLITICA DE GUILLERMO RODRÍGUEZ ANTE EL CONSEJO DE GUERRA REALIZADO EN ESCUELA DE SUBOFICIALES DEL EJÉRCITO, OCTUBRE DE 1981.

DEFENSA POLÍTICA ANTE CONSEJO DE GUERRA DE OCTUBRE 1981

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DEFENSA POLITICA DE GUILLERMO RODRÍGUEZ ANTE EL CONSEJO DE GUERRA
REALIZADO EN ESCUELA DE SUBOFICIALES DEL EJÉRCITO, OCTUBRE DE 1981. 
Señores Oficiales miembros del Consejo de Guerra, comparezco ante Uds. para responder de la muerte de un funcionario de la C.N.I. y al mismo tiempo responder por más de 31 delitos que han configurado en mi contra los servicios de seguridad e investigaciones. Sin embargo, comparezco al mismo tiempo frente al Pueblo entero para que juzgue a un militante del MIR, ex jefe de las Milicias Populares de la Resistencia y su actividad de más de un año y medio en la Resistencia Armada.
Me declaro culpable de haber nacido en una familia proletaria y haber conocido desde la infancia el hambre y la miseria, de haber luchado mucho para educarme y de haber comprendido desde muy joven que la sociedad chilena se funda en el dominio y la Explotación de muchos por parte de unos pocos, apoyados en un cuerpo represivo, a saber las FFAA. 
Reconozco que desde muy joven milite en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MlR, y que durante los años 1970- 1973 me dediqué por entero al desarrollo del Poder Popular en el cordón industrial Maipú-Cerrillos.
Reconozco que en Septiembre de 1973 al igual que muchos Chilenos, resistí con las armas el golpe militar que las FFAA dieron para derrocar al Presidente Allende, para recomponer el sistema capitalista de dominación, para hacer retroceder al pueblo, arrebatándole por la fuerza los derechos y conquistas alcanzadas y para aniquilar a los Partidos de Izquierda y particularmente a los Revolucionarios. 
Reconozco que, luego de dos años, de encarcelamiento y ser expulsado del país, me integré en el exterior al amplio movimiento de Solidaridad con el Pueblo de Chile y que trabajé organizando a los exiliados, denunciando las violaciones a los Derechos Humanos, formando oficinas publicas de información sobre los Presos Políticos y sobre los Presos Políticos Desaparecidos y que participé activamente informando a los demócratas del mundo entero sobre la lucha de Resistencia en Chile. 
Asumo responsablemente que no acepté el vivir exiliado obligatoriamente y que decidí libremente regresar al país para reincorporarme a la lucha por la libertad. 
Confieso que al llegar a Chile mi decisión de luchar se fortaleció frente a las injusticias que cotidianamente vive el pueblo Chileno. La gran contradicción entre cientos de obreros cesantes, de obreros del PEM que ganan sueldos miserables, de salarios de Hambre s mientras que un puñado de Monopolistas se enriquecen, me indignó, de igual manera me enfureció el ver miles de pobladores sin casa, viviendo marginados de todo derecho, en tanto que crecían los grandes,, parques, los caracoles, los Bowling Centers, Multicines, Hipermercado, etc.. , privilegios aberrantes de una minoría.
Claro que Chile había cambiado estos años; miles de jóvenes marginados del trabajo y la educación y arrojados a la delincuencia, al vicio, a la cesantía, sin tener una sola opción para el futuro; me encontré con dos Chiles distintos y vi claramente al Chile mayoritario carente de derechos , reprimido brutalmente y todo esto hoy fundamentado en leyes y Constituciones impuestas a través de farsas o simplemente por las armas, y no fue novedad ver la misma represión que asesino a más de 5.000 Chilenos, que hizo desaparecer a 2.500 Presos Políticos, que arrastró a las cárceles a uno de cada veinte chilenos, que arrojó al exilio a más de 1 millón de chilenos. 
La represión que encontré fue peor: reprimiendo a los que luchan por techos, encarcelando a dirigentes por el sólo hecho de formular peticiones, expulsando fuera del país a connotados defensores de los Derechos Humanos, la llamada Justicia Chilena repartiendo relegaciones, expulsiones y cárcel para obreros, estudiantes, campesinos y para todo aquel que levante su voz para reclamar sus derechos, más aún, persiguiendo y hostigando aún en las cárceles a los Presos Políticos. Y también vi al igual que todos los chilenos, la “justicia” de los aparatos represivos asesinando a jóvenes como Jara, Arratia, Olivares, Horta Jopia, Palominos y Riveros, en tanto que se institucionalizaba la represión a los obreros con el Plan Laboral, a los estudiantes con la nueva Ley General de Universidades, etc.
No vale la pena extenderse en esta ocasión en explicar la situación actual de miseria y represión en que viven los chilenos, basta decir que hoy vivimos bajo un régimen de hambre y opresión respa1dados por las FFAA, en beneficio de un puñado de monopolistas y oficiales de las propias FFAA. Y cuando existe hambre y opresión en una nación, surge inevitable y de manera absolutamente legítima la rebelión.. Porque la rebelión es un derecho consagrado por la humanidad en su lucha histórica contra los opresores, y la rebelión siempre fue condenada por los opresores..
Porque justa y legítima fue la rebelión encabezada por O’Higgins, Carrera y Rodríguez contra el yugo español y ellos fueron los “extremistas” de su tiempo. Porque cada conquista alcanzada por los trabajadores chilenos ha sido a costa de rebeliones, paros y huelgas, cárceles y masacres. 
Señores oficiales del Consejo de Guerra, es evidente que en Chile hoy en día hay unos pocos grupos monopólicos dueños del poder y la riqueza y que la gran mayoría vive con sus derechos postergados y sumidos en la miseria y esta situación fue creada y mantenida por el poder de las armas de las FFAA chilenas. 
Es por ello que desde el pueblo mismo ha surgido la Resistencia Popular y que no es otra cosa que la organización clandestina de los oprimidos para hacer efectivo el derecho a la rebelión, de los que luchan por sus justas aspiraciones y saben que _ellas se alcanzarán sólo derrocando a la dictadura. 
Confieso que, siendo yo militante del MIR, a mi regreso me integré a la Resistencia Popular y recibí la tarea privilegiada de aportar en un frente concretos: la lucha armada,, y para mi propio orgullo mi partido me destinó a la vanguardia del pueblo, a las Milicias de la Resistencia. 
Porque para la Resistencia está claro que la dictadura se sostiene apoyada sólo en el poder de las armas de las FFAA y es por ello que luchamos por desarrollar una fuerza popular que sea social, política y militar, porque sabemos que sólo construyendo en ejercito de la Resistencia superior a las FFAA lograremos derrocar a la dictadura. Es por ello que elegimos el desarrollar la guerra revolucionaria, porque ello nos permite luchar en todos los frentes, legal y clandestino, con la propaganda y las armas, porque mediante la guerra revolucionaria vamos desarrollando en pequeños combates nuestras fuerzas para ir alcanzando el desarrollo de muchas fuerzas, uniendo al 
pueblo, organizándolo para que luche hoy por sus derechos, pero que se capacite al mismo tiempo para los combates decisivos. 
Me declaro culpable de ser un miliciano y de estar absolutamente convencidos que solo la guerra del pueblo nos hará libres. A ello me dediqué durante el escaso tiempo que permanecí libre en Chile desarrollando las milicias populares que no son otra cosa que grupos de obreros, estudiantes, campesinos, jóvenes y adultos, hombres y mujeres que toman las armas para hacer efectivo el Derecho a la Rebelión.
En unas pocas palabras: Frente a la guerra de agresión que los monopolios y las FFAA desataron contra el pueblo chileno, la Resistencia y sus Milicias desarrollan la guerra popular. Porque está claro que en Chile está en desarrollo en sus primeras fases la guerra popular, a pesar de que la propaganda oficial presente a Chile como un “oasis de orden, paz y tranquilidad”; más de 150 acciones armadas de las Milicias en Santiago y todo el país durante 1930, lo señalan y lo confirman los asaltos a cuarteles en Santiago, y la heroica guerrilla en Neltume, germen del Ejercito de la Resistencia.
El desarrollo de este Consejo de Guerra es la prueba más palpable de ello, de que en Chile hay dos fuerzas beligerantes:| la que Uds. señores oficiales representan en este Consejo de Guerra y la que este prisionero representa, y los propios cargos o delitos prueban esta guerra que se inicia. Sin embargo, la Constitución de este Consejo de Guerra es ilegítima; la legislación internacionalmente reconocida sobre conflictos armados, los tratados y acuerdos reconocidos y por lo tanto obligatorios para el Estado Chileno, establecen, claramente los objetivos y atribuciones de un consejo de guerra, el cual no puede juzgar acerca del derecho de una fuerza beligerante a “hacer la guerra” como tampoco acerca del derecho de un pueblo a organizar e iniciar su Rebelión contra una dominación tiránica.
Sólo puede llamarse a un tribunal de esta naturaleza para sancionar los atropellos cometidos por los combatientes contra los usos y costumbres de la guerra, lo que se conoce como crímenes de guerra, los cuales están claramente tipificados por el Derecho Internacional sobre conflictos armados, uno de los más claros y graves de estos delitos es la tortura de prisioneros, que hoy se aplica en forma masiva y prácticamente institucionalizada por los servicios
policiales y de seguridad del régimen militar.
Este Consejo de Guerra contra un miembro de la Resistencia organizada del pueblo chileno contra la tiranía que lo oprime, no pasará de ser una mascarada sin valor moral ni jurídico alguno, si junto con la aceptación implícita que el conlleva de la existencia en Chile de una situación de conflicto armado, no aceptan también las consecuencias de esta situación, entre las cuales puedo mencionar como mínimo las siguientes:
La extensión de esta legislación de guerra a ambas fuerzas, lo que significa enjuiciar a los criminales de guerra ocultos entré las propias FFAA al servicio de la dictadura, a los autores, cómplices y encubridores de los miles de casos de tortura, asesinatos, desapariciones, tanto a combatientes dirigentes del pueblo, como a civiles inocentes o ajenos a las operaciones armadas tengan el grado o función que tengan, y estén o no en servicio activo, puesto que como lo señalan la legislación internacional, el crimen de guerra es un crimen contra la humanidad, que, por lo tanto, no tiene plazo de prescripción.
El reconocimiento de las decenas de combatientes encarcelados y
ocultos entre la población penal común, su reubicación en campos especiales protegidos por los acuerdos internacionales al respecto.
Designación de un organismo Internacional que de garantías de imparcialidad y eficacia como mediador entre las fuerzas beligerantes, que controle y avale el respeto por ambas partes de las normas internacionales al respecto, para lo cual propongo acudir al Comité Internacional de Cruz Roja con sede en Ginebra.
Por lo que respecta a mis responsabilidades puedo señalar lo siguiente:
Se me acusa de más de 30 acciones de sabotaje incendiarios y reconozca que estas acciones fueran realizadas por la Resistencia Popular en la Campaña “Si no hay casas para los pobres no habrá casas ni centros de diversión para los ricos”. En esta campaña compartí la admiración del pueblo por los audaces milicianos que redujeron a cenizas lugares en donde jamás un trabajador puso sus pies, locales tales como; “Camino Real” restaurante símbolo, de los patrones, “Drivering Las. Brujas”, “Bowling-Center”, “Serviu”,”Escuela Nacional Sindical” Oficinas de Codelco, etc. 
Se me acusa de haber participado en la toma de radio Portales y reconozco con orgullo que fue mi voz y la de mi compañera Arcaida Flores Pérez “‘Marcela” o “Victoria” asesinada por la Brigada Investígadora de Asaltos el día 16 de Agosto de 1981, las que la Resistencia escogió para difundir un mensaje al pueblo; Dicho mensaje fue entregado a través de una acción armada el 29 de Abril ante la imposibilidad de nacerlos por los medios, ya que aquí en Chile no hay libertad de expresión, menos de prensa o difusión. 
Se me acusa de haber participado en la .distribución de alimentos que las milicias realizaron en la Población “La Victoria” en 1980 y reconozco que frente al hambre y la miseria de los pobladores es legítimo expropiar y distribuir los alimentos de las grandes empresas que trafican con las necesidades más elementales. 
Se me acusa de haber participado en expropiaciones a bancos y reconozco que la Resistencia realiza estas acciones para desarrollar con más fuerzas las Milicias y la lucha en general. Solo me cabe señalar las diferencias que hace la “justicia” chilena tan blanda para los que roban con guante blanco en los escándalos del IVA, caso CRAV, financieras brujas, Tattersal, auto incendios, las AFP o los casos más dramáticos de la CNI en la ciudad de Calama.
La acusación principal, motivo de este Consejo de Guerra es el ajusticiamiento de parte de la Resistencia de un agente de la CNI y del atentado contra una funcionaria del Servicio de Inteligencia. Independientemente que, como señalo mi abogado, solo me correspondió retrasmitir una orden de un grupo de milicianos, quiero señalar que hemos llegado a esta situación producto de los métodos que la propia Dictadura viene aplicando, desde 1973 en adelante con resultado de muerte de miles de chilenos que han sido asesinados, desaparecidos, fusilados, torturados y vejados por los Servicios de Seguridad.
La opinión pública ha conocido cientos de denuncias no sólo de la Resistencia sino de diversos Organismos presentadas a los tribunales, en foros Internacionales Comisiones de Juristas, ONU, y nunca las FFAA o los tribunales hicieron algo, más aún cuando se comprobó la participación de Carabineros en los asesinatos de Lonquen, estos fueron indultados.
La Resistencia Popular y sus Milicias son una fuerza Beligerantes que respeta el marco y las Leyes que rigen los conflictos armados pero frente a la tortura y el asesinato impune de resistentes, como los casos señalados de Jara, Arratia, Olivares, Horta Jopia, Riveros y los miles de asesinatos y desaparecidos ha decidido hacer efectiva la justicia popular contra todos aquellos responsables de torturas, masacres, asesinatos, desaparecimientos y este es el caso de Tapia Barraza y de la Mayor Ingrid Olderock.
Señores Oficiales, como integrante de las Milicias Populares, como oficial capturado por la fuerza enemiga, sé que este Consejo de Guerra no me juzga imparcialmente. Cualquiera pena que se me imponga, la rechazo porque solo acepto el juicio del pueblo, de la Resistencia, y de mi partido. En todo caso obligado por las circunstancias de ser un prisionero de Guerra tendré la fuerza moral para seguir adelante, porque como todo miembro del MIR y de la Resistencia nos empuja la fuerza de Salvador Allende, de Miguel Enríquez y de miles de combatientes caídos y de los que hoy luchan y particularmente por la generosa entrega y el ejemplo de “Marcela Victoria”, quien era Arcadia Flores Pérez que sola enfrentó arma en mano a un numeroso enemigo.
Lamento que con mi captura ustedes hayan obtenido tres armas y documentación de las Milicias y cualquiera sanción que el Partido, la Resistencia, o el pueblo me aplique por este hecho será mucho más doloroso para mi que cien condenas de ustedes.
EI pueblo Chileno hoy ya ejerce la rebelión, porque sabe que sólo la lucha nos hará libres, los Resistentes luchamos por la Democracia por derrocar a la dictadura, por convocar a una Asamblea Constituyente bajo un Gobierno Provisional que genere una Democracia basada en el poder popular resguardado por auténtica FFAA populares.
Tal como han sido todos los Consejos de Guerra realizados desde 1973 este no es diferente. Hoy no se juzga a Guillermo Rodríguez Morales, aquí hoy las FFAA de los grupos rnonopolicos juzgan a un combatiente del pueblo, juzgan en definitiva a la Resistencia.
Siempre los opresores condenaron la Libertad y la Rebelión, siempre han sido y serán derrotados.
GUILLERMO AURELIO RODRIGUEZ MORALES 
CARCEL PUBLICA, SANTIAGO DE CHILE, OCTUBRE DE 1981.

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La Constitución de 1980: la madre del cordero.

Si no escuchamos a nuestros hijos y nietos, estamos condenados a repetir nuestras añejas recetas

COYUNTURA POLITICA

LA CIUDADANA, es una joven estudiante de 4° año de Enseñanza Media de nuestro país, estudiosa e interesada intensamente en los asuntos políticos y que ha querido contribuir con COYUNTURAPOLITICA, expresando su opinión.  Desde hoy, ella será una colaboradora destacada de esta página.

Manuel Luis Rodríguez U.

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LA CONSTITUCIÓN DE 1980, LA MADRE DEL CORDERO.

Nuestra Constitución, aquella que viene desde los años 80 y que es la carta constitucional que organiza todo el actuar político de nuestro país, es aquel  precepto  que debería proteger y amparar los derechos y deberes de los ciudadanos, pero claro esto no se da de forma empírica en nuestro país, y además es una Constitución a la que se le puede caracterizar como la madre del cordero, como el origen de todos los males que aquejan al Chile actual.

Esta Constitución que posee todo el ADN dictatorial ,y que a pesar de…

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La voz contingente de los Hijos de la Memoria Chile. Ivan Carrasco Mora

  • Mi nombre es Iván Carrasco Mora
  • Tengo 42 años y 4 hijos.
  • Estudié sociología en la Universidad de Chile y, aunque mi primer interés fue lo académico, decidí dedicar mi vida al desarrollo de las organizaciones sociales del pueblo.
  • Mis padres son los periodistas José Carrasco Tapia –asesinado por la dictadura de Pinochet en 1986– y Olivia Mora Campos, ex presa política. 
  • Los últimos veinte años he sido partícipe de la lucha de los deudores habitacionales, los pobladores allegados, los sin casa y, actualmente, soy secretario general de Igualdad, y candidato a alcalde por Santiago.
  •  Soy absolutamente novato en las lides electorales, pero fogueado entre las organizaciones sociales, principalmente de pobladores y estudiantes de casi todas las regiones del país.
  • Como candidato considero mi postulación como una oportunidad para dar a conocer a la opinión pública los postulados de nuestro partido que básicamente plantean que los movimientos sociales son los actores principales para acabar con un Chile lleno de injusticias y desigualdades.
  • Hace un par de años, varias organizaciones sociales y militantes insertas en diversas dinámicas populares, además de algunos colectivos políticos, nos dimos a la tarea de formar el partido Igualdad. Sabíamos que desde hacía muchos años no existía en Chile un expresión política de los trabajadores y explotados de Chile. Los partidos llamados de “izquierda extra concertación” estaban todos, cual mas cual menos, en una incapacidad total de hacer política, sin vocación de mayorías nacionales, sin vocación unitaria ni de poder. No transamos ni pactamos con la derecha ni la concertación, porque tenemos como eje la construcción del poder popular. Nos unimos y convergemos sin perder nuestras identidades porque creemos en la necesidad de que los movimientos cuenten con un partido para participar en las coyunturas electorales. Los movimientos sociales, grupos y colectivos que estén de acuerdo con estas sencillas ideas, tienen un lugar en este partido.
*    Relacionado  http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/pepone.htm*   Relacionado   http://hijosehijasdelamemoria.blogspot.com/2008/07/huelga-de-hambre-luciano-carrasco.html

HIJXS Y SUS VOCES CONTINGENTES

  • Mi nombre es Iván Carrasco Mora, tengo 42 años y 4 hijos. Estudié sociología en la Universidad de Chile y, aunque mi primer interés fue lo académico, decidí dedicar mi vida al desarrollo de las organizaciones sociales del pueblo. Mis padres son los periodistas José Carrasco Tapia –asesinado por la dictadura de Pinochet en 1986– y Olivia Mora Campos, ex presa política. Los últimos veinte años he sido partícipe de la lucha de los deudores habitacionales, los pobladores allegados, los sin casa y, actualmente, soy secretario general de Igualdad, y candidato a alcalde por Santiago. Soy absolutamente novato en las lides electorales, pero fogueado entre las organizaciones sociales, principalmente de pobladores y estudiantes de casi todas las regiones del país. Como candidato considero mi postulación como una oportunidad para dar a conocer a la opinión pública los postulados de nuestro partido que básicamente plantean que los movimientos sociales son los actores principales para acabar con un Chile lleno de injusticias y desigualdades. Hace un par de años, varias organizaciones sociales y militantes insertas en diversas dinámicas populares, además de algunos colectivos políticos, nos dimos a la tarea de formar el partido Igualdad. Sabíamos que desde hacía muchos años no existía en Chile un expresión política de los trabajadores y explotados de Chile. Los partidos llamados de “izquierda extra concertación” estaban todos, cual mas cual menos, en una incapacidad total de hacer política, sin vocación de mayorías nacionales, sin vocación unitaria ni de poder. No transamos ni pactamos con la derecha ni la concertación, porque tenemos como eje la construcción del poder popular. Nos unimos y convergemos sin perder nuestras identidades porque creemos en la necesidad de que los movimientos cuenten con un partido para participar en las coyunturas electorales. Los movimientos sociales, grupos y colectivos que estén de acuerdo con estas sencillas ideas, tienen un lugar en este partido.
 

“Poesía urgente”, Gabriel Celaya

La Poesía es un arma de Futuro

Nueve Puertas

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO


Cuando ya nada se espera personalmente exaltante

mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,

fieramente existiendo, ciegamente afirmando,

como un pulso que golpea las tinieblas,

.
cuando se miran de frente

los vertiginosos ojos claros de la muerte,

se dicen las verdades:

las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:

.
Se dicen los poemas

que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,

piden ser, piden ritmo,

piden ley para aquello que sienten excesivo.

.
Con la velocidad del instinto,

con el rayo del prodigio,

como mágica evidencia, lo real se nos convierte

en lo idéntico a sí mismo.

.
Poesía para el pobre, poesía necesaria

como el pan de cada día,

como el aire que exigimos trece veces por minuto,

para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan

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HIJXS de DETENIDOS DESAPARECIDOS Año 1982

(3) hijos de DETENIDOS DESAPARECIDOS Año 1982
 Esta foto la encontré en el perfil de facebook de Magdalena Navarrete,incansable defensora de los DD HH, quien a sus más de 80 años nos muestra que la Memoria, la búsqueda de Verdad y Justicia no prescribe.
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LA IMPUNIDAD PROTEGE A LOS TORTURADORES Y VIOLADORES DE LOS DDHH.

La impunidad protege a los torturadores y violadores de los DDHH

por Enrique Villanueva M. (Chile)
Jueves, 09 de Agosto de 2012

http://www.piensachile.com

El autor, Enrique Villanueva M, es Vicepresidente CEEFA-73, Centro  de Estudios Exonerados Fuerza Aérea

La sentencia condenatoria contra 24 de los mas altos representantes del régimen nazi, puso un final al régimen que construyeron y defendieron y, en el caso de las 12 sentencias a muerte, también un término real a la vida de aquellos responsables del holocausto. En la percepción de nosotros los ciudadanos comunes y corrientes, el significado histórico del proceso de Núremberg está relacionado con el cierre de una etapa histórica, porque el juicio fue para los nazis, la continuación de la derrota militar en el escenario de la justicia. En este sentido el Tribunal de Nüremberg abrió camino para una nueva etapa del derecho internacional, de derechos humanos.

En nuestro país sucedió todo lo contrario, la derrota de la dictadura abrió paso a negociaciones de las cuales salieron virtualmente vencedores, a tal punto de imponer la condiciones que al final de cuentas regularon el proceso de transición a la democracia: mantener la constitución de 1980, no alterar las bases del sistema económico, Justicia en la medida de lo posible, mantener la ley  de amnistía de 1978 entre otros.

A pesar de ello para muchas personas, sobre todo en época de elecciones, hablar de la memoria histórica es una cuestión del pasado y que no aporta o sólo representa el pasado. Para nosotros en cambio, representa el pasado, presente y el futuro de este país, como una continuidad histórica, porque así es posible entender las razones por las cuales los civiles y militares actuaron en defensa de una clase social, de grupos económicos y defendieron a conciencia el sistema económico y su ideología.

Es un hecho probado que políticos nacionales, grupos económicos norteamericanos y militares, de la iglesia, actuaron para impedir el cambio social, elegido por voluntad popular y de mayor envergadura de la historia de Chile. Estos se sintieron amenazados en sus intereses económicos y no trepidaron, tal cual lo habían hecho antes en nuestra historia como país, en eliminar toda oposición política, esta vez por medio del terrorismo de estado, para diseñar la refundación del país y su futuro, que es el que estamos viviendo.

Pero el fin del gobierno dictatorial de Pinochet en ningún caso significo el cierre de una etapa histórica, ni los juicios a lideres emblemáticos  de la represión y criminales confesos de crímenes de lesa humanidad, no fue para los pinochetistas una derrota en el escenario político ni de la justicia. Por el contrario, los derrotados se sienten parte de un “grupo de elegidos que salvaron la patria del marxismo”.

Por eso es necesario denunciar de manera permanente lo que sucedió en nuestro país, en nuestro caso, reafirmando que desde el día 11 de Septiembre de 1973 un grupo de oficiales y suboficiales fuimos detenidos y recluidos en la Academia de Guerra Aérea, ( AGA) acusados de traición a la patria, la razón, haber denunciado y oponernos al golpe de estado de 1973. Esta unidad militar, a cargo del General Fernando Mathei, fue transformada por orden del general Gustavo Leigh, en un recinto de reclusión y tortura; La AGA funcionó desde fines Septiembre de 1973 hasta finales de 1974, a cargo de la Fiscalía de Aviación y del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA).

Casi un año después de nuestra detención, en Julio de 1974, el General Leigh decidió la realización de un Consejo de Guerra que resultó ser una verdadera charlatanería judicial, que pronto quedo al descubierto y que fue parte del conocido Plan Z. De esta manera este justificó la persecución, que ordenó, de todos aquellos oficiales y suboficiales que en la Fuerza Aérea fuimos calificados de simpatizantes de la Unidad Popular. Para Leigh éramos la prueba material del descubrimiento del plan de infiltración del comunismo en las Fuerzas Armadas.

Entre los meses de Septiembre y Octubre de 1973 fuimos hechos prisioneros y permanecimos detenidos en el subterráneo y en las salas de clase de la Academia  de Guerra Aérea, habilitadas como celdas, algunos permanecimos allí por varias semanas y meses, siendo sometidos a todo tipo de torturas en el segundo piso o en la capilla de la AGA.

Quienes pasamos por allí sufrimos desde la presión sicológica, golpes de todo tipo, el dolor causado por objetos punzantes en las uñas, el colgamiento desnudos y la aplicación de descargas eléctricas en todo el cuerpo, permanecimos todo el tiempo con una capucha en la cabeza, parados o sentados por largo tiempo y en algunos casos fuimos victimas de los demenciales simulacros de fusilamiento.

En algunos casos nos pegaban letreros manuscritos en el pecho, con instrucciones para los guardias, “sin comida ni agua durante 48 horas”, “una comida al día” o “de pie hasta nueva orden”, entre otros. Algunos de los detenidos como fue el caso del General Bachelet y el mío, se nos envió al Hospital de la Fach, debido al mal estado físico a consecuencia de las torturas y los malos tratos.

Esos fueron momentos de verdadero terror e incertidumbre que vivimos todos quienes estuvimos en la AGA en las manos de los torturadores, que fueron oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea, ellos torturaron y asesinaron a personas. Algunos de ellos como los Coroneles Ceballos, Barahona y el Capitán Víctor Mattig, quienes se comportaron como verdaderos sádicos asesinos, y los demás, como burócratas leales que cumplían servilmente órdenes.

En este contexto el Consejo de Guerra que armó Gustavo Leigh, el cual se realizó entre Julio y Agosto de 1974, se hizo con todo un “arsenal de declaraciones” extraídas  a la fuerza. Se le dio el carácter de  prueba irrefutable de la infiltración marxista en las Fuerzas Armadas, en este caso de la Fuerza Aérea.

Según los antecedentes escritos y públicos entregados por le Fiscalía de Aviación en esa época, el Consejo de Guerra “se inició con motivo de la denuncia, de fecha 14 de septiembre de 1973, formulada por el Presidente del Banco del Estado de Chile, general de Brigada Aérea Enrique González Battle, a la Fiscalía de Aviación, por la que da cuenta de reuniones de carácter político realizadas por civiles y personal de la Fuerza Aérea, en las oficinas del ex Vicepresidente del Banco, Carlos Lazo Frías, y uso indebido de dineros de esa Institución”.

Según esta “denuncia” se trataba de “un grupo formado por personal de la Fuerza Aérea de Chile, dirigentes de los ex partidos socialista, comunista, movimiento de acción popular unitaria (MAPU) y por personas pertenecientes al movimiento de izquierda revolucionario (MIR), inició una labor de proselitismo y penetración marxista dentro de las filas de la Institución, ocultando sus verdaderos propósitos bajo el pretexto de defender al gobierno marxista de un presunto golpe de Estado en su contra. Esta acción formaba parte de un objetivo más amplio, cual era efectuar idéntica penetración en las demás ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros, todo ello con el propósito real de destruir su actual estructura y de crear una Fuerza Armada Popular, para el logro definitivo de las metas demostradas, a través de la historia en todos los países en que el marxismo ha logrado dominar, esto es, el poder absoluto a base de la dictadura del proletariado”.

Todas estas elucubraciones eran parte de una estrategia publicitaria que en Octubre de 1973 la Junta Militar hizo publicar en el “Libro Blanco” para explicar por qué las Fuerzas Armadas derrocaron al presidente Salvador Allende”. En este libro como un apéndice de documentos se presentó el  “plan Z” que al final  de cuentas se transformó en la línea de orientación para que los jefes militares en todo el país lo enriquecieran descubriendo su propia versión y publicaran las listas de posibles candidatos de ser “asesinados por  los comunistas y extremistas”.

A estas alturas no muchos se acordarán del “plan Z”, que fue un vulgar montaje para justificar el golpe de Estado y que se constituyó en la “consigna” de los militares golpistas para eliminar al “enemigo interno”, que según su historia, pretendían asesinarles a ellos. Esto significó que los organizadores de la represión civiles y militares ordenaran reprimir sin  piedad y que consideraran a los perseguidos no como ciudadanos, eventualmente con ideas diferentes, sino como asesinos que proyectaban eliminarlos, a ellos y sus familias.

Esas fueron las bases jurídicas que esgrimieron nuestros acusadores para iniciar el Consejo  de Guerra evento que cualquier persona pueda encontrar en los diarios y revistas de la época. Un proceso anómalo que se baso en pruebas, declaraciones, sacadas por medio de torturas y en casos haciéndonos firmar, después de semanas de malos tratos físicos y sicológicos, hojas totalmente en blanco que luego llenaban según el libreto orientado por los fiscales encargados del proceso.

Durante el Consejo  de Guerra los abogados tuvieron acceso al expediente de mas de 2500 fojas en solo 5 días y la defensa podía ser presentada de manera escrita y sujeta a una censura previa, que los encargados del Consejo de Guerra se encargaban de hacer, eliminando todas aquellas afirmaciones que estimaban no adecuadas.

Los delitos de traición a la patria, de faltar a los deberes militares y las condenas que nos aplicaron se fundamentaron en la premisa de la existencia de un Estado de Guerra con anterioridad al 11 de septiembre de 1973, sin establecer la fecha de su iniciación. Adjudicándole además el carácter de enemigos del Presidente de la Republica, a los Ministros de Estado y partidos políticos, jurídicamente reconocidos como tales; En base a estos supuestos se tipificó el delito de traición a la Patria en Tiempo de Guerra  según el Código de Justicia Militar.

Por todo esto es muy difícil creer en un discurso como el de Mathei y de todos los torturadores que permanecieron enquistados en las FFAA, hoy jubilados, o de los funcionarios del gobierno de Pinochet, que no sabían que en sus instituciones sucedían hechos que significaban la tortura o la muerte de personas.  Vale la pena hacer un paralelo con lo sucedido en la ciudad alemana de Weimar, cuyos habitantes argumentaban que no tenían idea que el polvillo gris que caía diariamente sobre sus casas desde la chimenea del campo de prisioneros de Buchenwald, provenía de los hornos crematorios.

En esos años en Alemania sucedía lo mismo que en el Chile de hoy, nadie sabía nada, pero omitían que los prisioneros llegaban en tren hasta la estación de la ciudad, ubicada en plena plaza, y la atravesaban caminando hasta el campo de concentración ante la mirada de todo el pueblo.

Estos relatos se han hecho en innumerables oportunidades, pero mientras siga vigente la ley de amnistía de 1978, continuarán siendo solo narraciones que podrán hacer reflexionar a algunos, que no alterarán la indiferencia o simplemente provocaran el rechazo de otros. Pero nuestro objetivo es sensibilizar a los chilenos para que alguna vez podamos los ciudadanos decidir en una consulta nacional, si anulamos o dejamos que la ley que obstaculiza el enjuiciamiento de los casos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar siga vigente.

Pero lo que esta sucediendo es un hecho que debemos reconocer como positivo, primero el que se reconociera en un proceso judicial que el General Alberto Bachelet murió por efecto de las torturas que recibió en la Academia  de Guerra Aérea. Segundo que el General Fernando Mathei quien fuera director del recinto militar donde le infringieron las torturas al General Bachelet, a todos lo militares que nos opusimos al golpe de estado y a miles de chilenos y chilenas, sea llamado a declarar ante un juez por las responsabilidades que tiene en todos estos hechos.

Es un paso que debiera caminar en la dirección de descubrir de manera definitiva el manto de impunidad que protege a los civiles y militares de su complicidad o de sus responsabilidades en los crímenes cometidos durante la dictadura militar. Son acciones que debieran terminar con la mentira de que con sus acciones contribuyeron a “salvar la patria del comunismo”,

Todos sabemos que el Decreto Ley de Amnistía dictada en el año 1978 por el gobierno dictatorial de Pinochet, significó el auto perdón por las peores violaciones a los derechos humanos cometidas en el régimen militar. Esta ley no se consideró durante las negociaciones políticas con la dictadura, la excusa fue “para asegurar la estabilidad de la transición”, a pesar de que extingue la responsabilidad de todas las personas que en calidad de autores, cómplices o encubridores incurrieron en hechos delictuosos durante la vigencia de la situación de Estado de Sitio, comprendida entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978.

Hoy en día no hay razón para mantener el manto de impunidad que facilita la protección no solo a los militares, también a políticos y empresarios involucrados, desde quienes diseñaron la base política y constitucional en 1980, a los que ubicados en los distintos ministerios de la dictadura crearon y diseñaron políticas para perseguir a los chilenos.

Sin este marco legal que les favorece, varios de estos personajes que se dan hoy el lujo de negar todo, como es el caso del general Mathei, diciéndose a ellos mismos “arrepentidos”, dejarían de avalar y defender el sistema que crearon, “los logros” económicos y la “estabilidad” política que según ellos nos brindó a los chilenos Pinochet. Sostengo que la preocupación por la memoria histórica de nuestro país es un tema político ligado a la ética y que si bien es cierto que esta ultima es una praxis íntima, personal, en nuestros días no siempre se junta con la política.

Finalmente hay denuncias recientes que no pueden pasar inadvertidas, la publicación periodística que puso al descubierto la participación del diputado Alberto Cardemil en una red de espionaje para identificar y perseguir a chilenos contrarios al régimen de Pinochet. Y la denuncia el ex Capitán de la Fuerza Aérea de Chile Jorge Silva a CIPER, que la inteligencia de la FACH planeaba asesinar a Salvador Allende una vez que este asumió la presidencia del país.

En la medida que se continúe por el camino de la indiferencia o de mantener la política de la justicia de lo posible, cada uno de estos hechos son hitos que de una manera u otra remecen los cimientos de la democracia, los cuales dejan al descubierto que todo ese proceso siempre tuvo como base el olvido y la impunidad. La justicia de lo posible no podía orientarse a identificar culpables y castigarlos, salvo algunos casos emblemáticos, lo que es lo mismo que decir que ha sido una forma de lograr la amnesia pública.

La impunidad en nuestro país se construyó, a esto contribuyeron no solo militares sino que también civiles, de esto existen archivos históricos y suficientes argumentos, así como pruebas documentales de la participación de empresarios, de la directiva de la DC en la conspiración del golpe de estado y que la derecha no llamó jamás a los militares a la prudencia.

Al contrario, algunos rechazaron la moderación y descartaron una “dictablanda”. Existe una minuta de Jaime Guzmán Errázuriz, días después del golpe que dice: “El éxito de la Junta está directamente ligado a la dureza y energía que el país aplaude. Todo complejo o vacilación en este propósito será nefasto. El país sabe que enfrentará una dictadura y la acepta”. El mismo Guzmán fue el autor de la doctrina “la Junta de Gobierno no responde ante nadie, sino ante Dios y la historia”, consagrada en la sesión de la Comisión Constituyente del 5 de septiembre de 1974. (“Diecisiete años de horror y crímenes de Luis Alberto Mansilla. Punto Final  Nº546)

– El autor, Enrique Villanueva M, es Vicepresidente CEEFA-73, Centro  de Estudios Exonerados Fuerza Aérea