Música con Memoria. 1974 Karaxu Chants De La Résistance Populaire Chilienne-

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1974 Karaxu Chants De La Résistance Populaire Chilienne- [Disco Completo] [full album]

 

Chants de la résistance populaire chilienne (en castellano: «Canciones de la resistencia popular chilena») es un álbum de canción protesta interpretado por la banda Karaxú, fundada por el cantautor chileno Patricio Manns en Francia en 1974, junto con otros músicos chilenos exiliados en ese país producto del Golpe de Estado en Chile de 1973.7 Fue lanzado originalmente en Francia ese mismo año, incluyendo dentro de su carátula, en castellano y francés, varias páginas con información tanto de las canciones como del Golpe de Estado e instauración del Régimen Militar. Patricio Manns y Mariana Montalvo, otra de los integrantes de la banda, interpretan algunos de los temas como solistas.8

El disco está dedicado a Miguel Enríquez, activista del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) muerto el 5 de octubre de 1974 en un enfrentamiento con la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), apareciendo información y fotografías suyas dentro de la carátula, además de una foto suya con su nombre en la cubierta, en un fondo rojo con el semblante de Ernesto “Che” Guevara, el logo del MIR y el texto «Etendard de la lutte des opprimés» (en castellano: «Bandera de la lucha de los oprimidos»).8

Al año siguiente, en 1975, apareció en Alemania una edición con otra carátula llamada Wer Kommt Mit MIR? (en castellano: «¿Quién viene con el MIR?»), en relación con la pista del mismo nombre correspondiente a un relato de José Durán. Esta versión incluye otro libro de ocho páginas con las letras y nombres de las canciones tanto en castellano como alemán.6

Ese mismo año apareció también en Estados Unidos una nueva edición llamada Chile: Songs for the Resistance (en castellano: «Chile: canciones para la resistencia»). Esta versión incluye un nuevo libro informativo en inglés y castellano, cambia su cubierta y reemplaza la pista «¿Quién va conmigo?» por la canción «Miguel Enríquez», compuesta e interpretada por Ángel Parra, hijo de Violeta Parra y también exiliado en París. Por esto último, en la cubierta aparecen los nombres de Patricio Manns, Karaxú y Ángel Parra.

01. La canción de Luciano
02. La ventana
03. La resistencia se organiza (Instrumental)
04. Bolivariana (Solista: Patricio Manns)
05. Sólo digo compañeros
06. Quién va conmigo (Relato)
07. Los libertadores (Canta: Patricio Manns)
08. La dignidad se hace costumbre (Solista: Patricio Manns)
09. Ya no somos nosotros
10. Carta a mi compañero (Solista: Mariana Montalvo)
11. Trabajadores al poder

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Blanca Rengifo. Monja combatiente. “Ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”.

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La monja mirista

The Clinic Online 07 Agosto, 2011¡
 
Fue monja y partidaria de la violencia popular. Fue superiora del Hogar de Cristo y miembro del Comité Central del MIR. Salvó gente y odió, hasta sus últimos días a Pinochet. Abogada y huelguista, fue capaz se las más arriesgadas acciones a los 60 años. Esta es Blanca Rengifo. Muchos todavía se preguntan quién realmente fue.
Por: Juan Andrés Guzmán y Montserrat Madariaga
Magdalena es alta, blanca y muy delgada, como una gringa desabrida. En su cuello brilla un crucifijo de plata donde se lee: “He aquí que vengo a hacer tu voluntad”. De su hombro cuelga un bolso café, tipo colegial. Adentro lleva una bomba.
J.C. camina a su lado y no deja de sorprenderse del aplomo de la mujer. La bomba es de ruido, es cierto; pero al menos dos miristas han muerto manipulando esos artefactos. Ella no parece consciente de eso. O está consciente y no le importa. Su rostro blanco y anguloso carece de expresión. Es una cara sin esperanza y sin miedo, como el de alguien que ha visto cadáveres flotando en el río y ha asumido que es su tarea sepultarlos. Sólo sus ojos son increíblemente vivos. En ellos se ve que está feliz.
-Nos ganaste, Magdalena- dice JC.
-¿Por qué?
-Porque yo no te habría dejado venir… pero aquí estamos.
Magdalena aprieta su bolso y sonríe. Son las 11 de la noche y la pareja está frente a la sucursal del Banco del Estado de José Joaquín Pérez con Mapocho. No pasa ni un auto, como debe ser. Tampoco hay personas, como estaba calculado. Por todo Santiago una decena de grupos espera la hora indicada para disparar al aire, levantar barricadas o, como en este caso, detonar una bomba.
Esa noche no va a caer Pinochet. Pero Magdalena y J.C. piensan que con muchas jornadas como esa y muchos haciendo lo que ellos, al final lograrán vencer.
 
 
Magdalena se acerca a la puerta de la sucursal, abre su bolso y deja un paquete. Luego, como si nada, sigue caminando. Están a dos cuadras del banco cuando escuchan la explosión. En un único gesto de nerviosismo Magdalena toma la mano de J.C. y la aprieta. Él hace parar un taxi.
J.C. -que prefiere identificarse por su nombre político- no logra recordar hoy la fecha exacta del atentado. Piensa que fue entre 1979 y 1981, cuando el MIR inició la “masificación de la lucha popular”. Lo que sí tiene claro es que, Magdalena, su compañera de esa noche, era en realidad Blanca Rengifo: “una mirista valiente y comprometida”, como dice él; “una “religiosa humilde y devota”, como la describen las monjas de la Congregación del Amor Misericordioso; “una curiosa señora de 60 años”, como habría pensado cualquiera que la hubiera visto caminar esa noche perdida, con su cruz al cuello y su bolsón colegial.
 
La palabra
Blanca fue todo eso y nada. Fundó el Codepu (con 100 mil pesos que le dio su hermano Alfonso); salvó decenas de personas ayudándolas asilarse; resistió allanamientos, aleonó a los pobladores de El Montijo y, entre 1970 y 1980, supo medir como pocos el espíritu de la calle, con sus ciclos de guerra y calma. Fue monja y trabajó con el padre Hurtado; fue superiora del Hogar de Cristo y miembro del Comité Central del MIR (curiosa marca); estuvo en huelgas de hambre, marchas y barricadas. Cuando murió y los datos de su vida altamente compartimentada se empezaron a cruzar, muchos tuvieron que preguntarse quién era realmente.
Un día Blanca Rengifo vio cadáveres flotando en el río. Nadie sabe cuántos, pero junto a la hermana Odile, religiosa de origen francés, pasó los meses siguientes al Golpe de 1973 sepultando muertos sin nombre.
Las mujeres recorrían de noche la rivera del Mapocho a la altura de El Montijo y cavaban hasta la madrugada. Nadie se atrevía a ayudarlas.
 
-Los milicos traían a los presos en camiones. Los soltaban, los hacían correr y les disparaban por la espalda. Los cuerpos quedaban ahí y los perros empezaban a despedazar -relata Blanca Cuevas, antigua vecina del sector. Agrega: “Las monjas cavaban fosas lo mejor que podían. Me acuerdo que una vez una persona le avisó a Blanca que se les había quedado una mano afuera. Era terrible… Años después cambiaron el curso del río y esos cuerpos desaparecieron. Cuando llegó la democracia y vinieron a buscarlos, no encontraron nada”.
 
Blanca vivía en El Montijo desde que los pobladores se tomaron esos terrenos en 1972. Quería ser una vecina más, “salir al mundo a vivir entre los pobres como Jesús”, según lo dictaban las normas de su congregación. Blanca se hizo miembro de la Junta de Abastecimiento y Precios (la famosa JAP de la Unidad Popular) y fue la encargada de que llegara la harina y hubiera pan. ¿Era ya mirista? Nadie lo sabe. En las noches atendía a los enfermos.
 
-Hacíamos largas caminatas colocando inyecciones. Ella era muy corta de vista y como no había alumbrado público, yo la acompañaba- recuerda Blanca Cuevas.
 
-A mí no me gustaba ir pero ella tenía una mirada penetrante y con sólo verle los ojos uno sabía que había que hacerlo-, dice.
 
Tras el Golpe, el poder de convencimiento de sus ojos miopes adquirió niveles de mito. El sacerdote José Aldunate, quien también vivió en El Montijo, lo recuerda perfectamente.
-Un día caminábamos cerca de dónde ella vivía, cuando sentí que alguien me tomaba por detrás. Yo pensé que alguien me estaba haciendo una broma y me di vuelta. Entonces vi a dos hombres con un cuchillo. Blanca los miró y gritó “¡Qué piensan hacer, hombres!”. Y ellos simplemente se fueron.
Blanca, dice Aldunate, tenía un rostro inexpresivo que no reflejaba ni miedo ni felicidad. “Ella diluyó toda su personalidad en su trabajo”, sostiene.
Una monja de la congregación de Blanca, que prefiere permanecer en el anonimato, recuerda que varias veces las religiosas intentaron que ella fuera la superiora. Pero Blanca se negó.
-Quería ser como Jesús, quien no tuvo más autoridad que su palabra.
 
La madre
Blanca venía de una familia de clase media alta, con fundo en Mulchén y casona en Bilbao. Eran cuatro hermanos y Sonia, la única sobreviviente, dice que los momentos más felices los pasaron en el sur. Blanca era una joven delgada y curiosa que cruzaba el campo al galope y que buscaba, disimuladamente, la compañía de Pedro Lacroix, un muchacho 10 años mayor.
-Pedro administraba la reserva forestal de Malleco y ella lo miraba fascinada- explica Sonia.
Un invierno el joven se disparó accidentalmente y murió.
-Blanca lloró, reclamó, pataleó, no lo podía creer. Decía “no es cierto, no es cierto”. Estaba todavía en el colegio y fue un golpe muy fuerte. Por primera vez pensó en lo de ser monja- dice Sonia. Y agrega: “Si Pedro no hubiera muerto, quizás cómo sería la historia. Ya de viejas, ella me reconoció que él había sido su gran amor platónico”.
Blanca, sin embargo, no alcanzó a enjuagar la lágrimas cuando otra tragedia sacudió su vida. Su padre, Alfonso Rengifo, murió en un accidente ferroviario. Blanca y Alfonso tenían una relación muy fuerte y la joven quedó herida. Nueve meses después, su madre se volvió a casar “locamente enamorada”, con un hombre menor que ella. Fue el fin de una época.
-Eso nos marcó mucho- dice Sonia. “Él se llamaba Marcel Fermier y no hacía nada. Nunca se le conoció un trabajo decente. Mi mamá lo vestía, lo alimentaba. Pronto la herencia de mi padre desapareció y ellos empezaron a llevarse mal. Blanca se desilusionó del amor de matrimonio y eso la impulsó a irse a monja”.
Mucho tiempo después, en una de esas conversaciones donde los secretos de familia afloran de golpe, Blanca le contó a Sonia algo que nunca la dejó tranquila: que su madre conoció a Fermier antes de que su padre muriera.
-Blanca me dijo que mi papá había sufrido mucho por culpa de Marcel. Él se había dado cuenta de que algo pasaba entre ellos.
Fremier murió a los cinco años de matrimonio y la madre cayó en una profunda depresión. De ser una mujer amante de la vida social y de vestirse bien, pasó a girar en torno a su dolor y su desgracia.
“Estuvo años diciendo que se estaba muriendo. Era terrible, terrible”, recuerda Sonia.
Blanca, a lo mejor sin proponérselo, empezó a transformarse en la antítesis de su madre. Estudió derecho en la Universidad de Chile. Nunca se maquilló, nunca vistió elegante, nunca tuvo pareja. Y frente a ese ego materno absorbente, Blanca decidió diluirse. Se hizo monja, se fue a vivir a una población y durante los siguientes 50 años, pese a que tuvo muchas oportunidades de asumir un rol protagónico, prefirió permanecer en la sombra. Dividió su vida de modo que ninguna parte sobresaliera: muy pocos miristas supieron que era monja; muy pocas religiosas supieron que ella llegó a ser miembro del Comité Central del MIR; casi nadie supo nunca cual era su vida más allá de lo que la veían hacer. Y en un radical intento por no ser más que palabra y acción, poco antes de morir pidió que quemaran todos sus escritos.
La resistencia de Dios
En una ocasión Blanca le habló al abogado Fernando Zegers sobre un joven al que había escondido de los militares: “Era un militante clandestino y todo su ser transmitía fuerza, esperanza en el futuro… Ese muchacho me impactó profundamente. Cada vez que desfallezco, me acuerdo de él”, le dijo.
Zegers trabajó con Blanca en el Comité Por Paz y luego en el Codepu, organización de la que ella fue pieza central. “En los torturados, en los presos políticos, en los militantes ella vio el rostro de Dios”, explica el abogado.
Nadie sabe con certeza cuándo Blanca asumió que la violencia podía ser legítima. Pero lo cierto es que a fines de los ‘70, como miembro del Regional Santiago del MIR, compartía esa idea y la predicaba.
“Los militantes del MIR que no eran católicos, sostenían que las monjas y sacerdotes no debían participar en la masificación de la lucha armada, para no generar un conflicto con la Iglesia- explica J.C. Agrega: “Pero Blanca insistió en actuar. Ella sostuvo que los cristianos tenían que correr los riesgos de los pobres. Decía: ‘a los pobres los han maltratado y asesinado y ser cristianos es correr la suerte de ellos’. Para Blanca, si los sectores populares iban a recorrer el camino de la violencia, ella tenía que estar ahí”.
“La resistencia es Dios”, decía Blanca. Sin embargo, tenía un límite. “Si la violencia no la asumían los sectores populares extensamente, dejaba de ser legítima”, aclara J.C.
Poco después del atentado al Banco del Estado, J.C. fue detenido y no sabe si Blanca participó en otras acciones. Omar, que era su superior en el Regional Santiago, no recuerda hoy haberla destinado a algo así. Pero no le extraña que lo haya hecho. Blanca asumía la violencia sin miedo, como parte del paisaje de esos años. Y así trataba que lo entendieran quienes militaban con ella. Miguel Ángel Alfaro, mirista y poblador de El Montijo, aún recuerda sus recomendaciones:
-A los que estábamos más expuestos nos decía que cuando nos agarraran teníamos que estar convencidos de que lo que estábamos haciendo era correcto y hermoso. Sólo así podríamos resistir las torturas sin entregar información. También nos decía que memorizáramos direcciones de las Páginas Amarillas, de modo que al ser detenidos pudiéramos mentir y darle a nuestros compañeros tiempo para arrancar”.
Es probable que Blanca haya recurrido a eso cuando la CNI la detuvo en 1982. En esa ocasión los agentes saquearon las oficinas del Codepu y le prendieron fuego. Alejandro Olivares, encargado de las relacione sindicales, llegó al lugar cuando el edificio ya estaba rodeado de civiles armados y furgones sin patente. A él trataron de detenerlo, pero libró haciéndose pasar por cartero. Al irse vio a Blanca. Un agente la zamarreaba. Luego le dio un golpe en el pecho y la arrastró hacia una oficina. Olivares, impotente, sintió más golpes.
Juanita Méndez, funcionaria del Codepu, se encontró con Blanca adentro del furgón de los agentes. También estaba Elena López, la secretaria de Blanca y un hombre al que no conocían. El tipo insistía en que se pusieran de acuerdo en lo que iban a decir. Nadie le respondió. No era confiable. Las mujeres se tomaron de las manos y no hablaron en todo el camino.
Juanita recuerda que pararon en una librería de Av . Ejército donde los CNI compraron el scotch para cerrarles los ojos.
Dos días después las soltaron. Nunca hablaron de lo que habían vivido. Blanca sólo les preguntó si estaban dispuestas a seguir y ellas le dijeron que sí. Con la misma firmeza de siempre Blanca les dijo: “hay que buscar otro local”.
Esa convicción, sin embargo, ocultaba a la verdadera Blanca. Estaba choqueada y dolida. Llorando le contó a una religiosa que la hicieron oír la tortura de una asistente.
-Eso fue lo más horrible para ella. Nunca lo pudo olvidar- cuenta la religiosa.
Serpiente y paloma
La mayor parte de la Resistencia de Blanca, sin embargo, no fue violenta. Durante los años siguientes al Golpe ella y las hermanas Odile y Elena Chain, organizaron en El Montijo una red que salvó la vida de muchos perseguidos por Pinochet. Una monja que las conoció de cerca calcula que por la casa de Blanca pasaron unas 30 personas.
“En su mayoría eran mujeres y ellas las presentaban a los vecinos como ‘novicias’. Nunca escondieron armas, pero sí personas armadas”, afirma la religiosa.
Con el tiempo Blanca perfeccionó tanto sus estrategias de ocultamiento que para muchos se transformó en una especialista en lograr meter gente en las embajadas.
Blanca Cuevas recuerda uno de los métodos ideados por la monja: “formaba dos grupos: uno llevaba al perseguido y el otro simulaba un choque o una pelea de amantes, frente a la embajada escogida. Cuando todos estaban pendientes del escándalo, el asilado saltaba la pared”.
Blanca tenía una frase bíblica para estas operaciones y para gran parte de su actividad política. “Ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”. La frase la recuerda Miguel Ángel Alfaro, quien la interpretaba entonces como “ser humildes, pero no huevones”.
Pese a las apariencias, para Blanca no fue fácil conciliar su credo y su militancia. El cura Aldunate, aún sin saber que era mirista, la veía complicada con el tema ideológico.
Tal vez sólo pudo hallar calma en 1978, cuando ella y otros religiosos se unieron a los familiares de los Detenidos Desaparecidos para realizar una huelga de hambre “hasta las últimas consecuencias”. La acción tuvo un fuerte impacto internacional y Pinochet presionó a la Iglesia para que los religiosos se retiraran. El entonces cardenal Silva Henríquez comprendía las motivaciones del movimiento, pero no podía avalar públicamente un acto que atentaba contra la propia vida de los participantes. Una religiosa relata que el Cardenal “nos retó congregación por congregación, durante largo rato. Al terminar, nos acercamos y le preguntamos qué debíamos decirle a Blanca. El Cardenal la conocía perfectamente; le tomó las manos a nuestra superiora, se rió y le dijo: “no le diga nada, déjela no más”.
En medio de esa huelga, que duró 17 días, Blanca envió a su congregación una carta explicando por qué estaba ahí. “Nunca como antes he entendido mis votos de obediencia, de pobreza y castidad”, escribió.
El odio
Si Blanca llegó a ser miembro del Comité Central del Mir, fue porque todos reconocían su capacidad de estar en contacto con el pulso de las poblaciones. En función de ese pulso ella peleó y se arriesgó. Pero hacia 1996 la vía violenta perdió arraigo en los sectores populares y Blanca comprendió que ese camino había perdido legitimidad. Los miristas se dividieron. Blanca quedó en el MIR Político, de Jecar Neghme, que llamó a votar No en el plebiscito del ‘88.
Blanca no llegó a ver la derrota electoral de Pinochet. Un cáncer al útero acabó con su vida el 11 de mayo de 1988. Durante meses, recuerda su hermana Sonia, sufrió dolores horribles.
-Me acuerdo la última vez que la vi en pie. Estábamos almorzando y se quejó de su dolor. Con mi marido la retamos porque no iba al médico. Ella dijo: “no tengo tiempo ni para enfermarme ni para morirme”.
La enfermedad avanzó rápido. La quimioterapia no resultó. Lo único que pudieron hacer los médicos fue cortarle unos nervios para que no sintiera dolor.
-Pero eso tampoco le hizo efecto. Ella quería estar conciente, pero el dolor era tan fuerte que pasó sus últimos 20 días inconsciente con morfina. Yo la iba a ver y cuando despertaba, jugamos el juego tonto donde la visita le dice al enfermo que se ve mejor, y el enfermo contesta que se siente mejor, pero los dos saben que se está muriendo. Conmigo Blanca nunca aceptó que se estaba muriendo.
Mejor suerte tuvo la neuro psiquiatra Paz Rojas. En un texto de homenaje a Blanca, rescata una última conversación con ella. Es el momento en que la mujer por primera vez habla de sí misma. “Esta enfermedad me ha ido acorralando. Aquí estoy, en este hospital, en esta cama sin poder abandonarla, llena de estos terribles dolores… voy a morir y no quiero morir así. Quisiera que mi muerte fuera un grito de rebeldía como la de tantos compañeros asesinados estos años…”
Rojas cuenta que entonces Blanca se acordó de sus amigos José Carrasco y José Manuel Parada. “Nos miró con sus profundos ojos azules, y dijo: ‘quisiera que supieran que estos últimos 15 años, a pesar del dolor, para mí han sido los más felices de mi vida’”.
Según Sonia sólo una cosa le dolió a Blanca al momento de morir.
-No pudo perdonar a Pinochet. Tenía un odio muy grande hacia él y se murió con ese resentimiento. Si ahora viera cómo está el viejo, creo que sería feliz.
 

Cuarenta años. ¿Aniversario o compromiso de unidad? Cristian Cottet

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Cuarenta años. ¿Aniversario o compromiso de unidad?

 

Cristian Cottet

 

En todos aquellos lugares en que la política
ha sido falsa, incapaz y mala, se ha requerido
a la justicia para que actuara en su lugar…
Pablo Neruda; “Yo acuso”

El 20 de julio de 1974 es secuestrado desde un taller de bicicletas, en la comuna de Ñuñoa, el militante del MIR Luis Guajardo Zamorano. El 26 de julio de 1974 doña Eliana Zamorano Rojas, madre de Luis Guajardo Zamorano, interpuso un Recurso de Amparo a favor de su hijo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, acompañando como antecedente un certificado de la Posta Nº 3 en el cual consta la atención médica realizada a su hijo. El 12 de diciembre de 1974, el Ministro del Interior, General Raúl Benavides Escobar, respondió a la Corte que el amparado no se encontraba detenido por orden emanada de ese ministerio.

Un año después, el 23 y 24 de julio de 1975, por medio de los diarios chilenos El Mercurio y La Segunda se da a conocer una lista de 119 chilenos que habrían muerto en diversos países sudamericanos, entre los cuales se encontraba Luis Guajardo Zamorano. “Exterminados como ratones”, era el titular del diario La Segunda.

El 5 de octubre de 1974 muere Miguel Humberto Enríquez Espinoza, Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), combatiendo a los destacamentos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Representante genuino de una generación marcada por el avance las luchas populares, Enríquez marcó la pauta de lucha contra la dictadura instalada el 11 de septiembre de 1973 al negarse repetidamente abandonar Chile en virtud de un cerco que se cerraba cada día más.

Miguel Enríquez nació el 27 de marzo de 1944. En estos días cumpliría 70 años.

Pero también este año se cumplen 40 años de la desaparición de Luis Guajardo Zamorano.

Y se cumplen 39 años del montaje instalado por la dictadura y avalado por la prensa derechista, donde se quiso convencer de una vendetta criminal, haciendo uso de los nombres de 119 chilenos. 101 de ellos eran menores de 30 años. 57 eran solteros. 19 eran mujeres, 91 hijos quedaron sin padre o madre.

Este año se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Pero es mucho más que un aniversario. Estos 40 años encuentra a quienes combatieron y resistieron la dictadura desde la militancia en la izquierda revolucionaria en múltiples procesos paralelos de construcción de referentes políticos. La izquierda no tiene nombre, no es un líder ni un partido. Menos es un movimiento social gobernado por entusiasmos parciales. La izquierda es una sumatoria de reivindicaciones, es sentires campesinos, movilizaciones de trabajadores. La izquierda es mujer, estudiante. La izquierda es constitutiva de una identidad de la pobreza. La izquierda no le pertenece a nadie.

Cuarenta años es una vida, me dijo mi abuela cuando los cumplí. Cuarenta años son también lo que ha tardado la izquierda en reconocerse desde la pobreza construyendo referencias que den luz y dirección a las múltiples organizaciones que se debaten en las particulares reivindicaciones locales.

La izquierda es también los dolores de cada detenido desaparecido, no sólo los más nombrados o dirigentes nacionales. La izquierda es una campesina que junto a otra reunieron fuerzas para exigir que les devuelvan sus esposos en Paine. Cuarenta años es un vida, si, pero un vida definida por la memoria. El olvido, por su lado, es una mancha, una siniestra mancha que permite seguir viviendo y así gozar de las nuevas virtudes que nos ofrecen el presente y el futuro. El olvido se ha transformado en una acusación, en una serie de castigos y con esto la crueldad se ha instalado entre las desastrosas miradas del resto. El olvido es una conmemoración discriminadora, es reconocer el heroísmo de Miguel Enríquez y dejar de lado los 119 desaparecidos por la DINA. El olvido contiene mucha memoria, entonces cuando se conmemora la figura del héroe y se desplaza la figura del militante, del dirigente de la Reforma Agraria, de las mujeres violadas en Villa Grimaldi, cuando el héroe eclipsa a los que supone dirigir o reconocer, allí, en ese momento la izquierda concurre al olvido más ominoso y segmenta su patrimonio a una zona elitista y banal.

La fragmentación social y política ha sido una de las herramientas más recurrentes a la hora de inmovilizar las luchas y reivindicaciones de los pobres. Reconozcámoslo, continuar santificando algunos líderes muertos, semeja más a un proceso religioso, acerca mucho más a una animita, pero no a la práctica política que los pobres comienzan a reconocer como propia.

Este año se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Pero también este año se cumplen todos los cumpleaños de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), se cumplen todos los años de los detenidos desaparecidos y sus familiares que les buscan, se cumplen todos los años de los ejecutados, de los guerrilleros de Neltume, de las primeras gestiones de resistencia a la dictadura. Este año es el cumpleaños de Chile, un Chile vigoroso pero penoso, un Chile orgulloso de su trabajo.

Este año se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Existen dos posibilidades en este marasmo político que es la izquierda. O bien conmemoramos la muerte de Miguel Enríquez como un héroe que en solitario enfrentó lo peor que ha dado este país, o bien conmemoramos el comienzo de la construcción de una izquierda reunida tras muchos, miles de aniversarios que aún duelen cada vez que nos recuerdan la vida de izquierdistas que no descansaron ni flaquearon a la hora de luchar, no sólo por el retorno de la democracia existente antes del 73, sino por una vida mejor, un país mejor… una democracia mejor.

Este año se cumplen 40 años de la desaparición de Luis Guajardo Zamorano.

Esta es la historia de Andrés Valenzuela. “Quiero hablarle sobre cosas que yo hice, desaparecimiento de personas…”

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Un Joven Revolucionario Miguel Enríquez Espinosa. A 40 Años de su muerte en combate.

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Continuamos entregando interesantes obras,escritos,homenajes a Miguel Enriquez,caido en combate el 5 de octubre de 1974,se cumplen 4o años del combate heroico de San Miguel-2014.
Un Joven Revolucionario Miguel Enríquez Espinosa
 

Miguel Humberto Enríquez Espinosa (27 de marzo de 1944 – 5 de octubre de 1974) fue un médico y político chileno. Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) desde1967 hasta su muerte.

Resumida Biografía

Infancia y juventud

Hijo de Edgardo Enríquez Frödden, profesor de anatomía, rector de la Universidad de Concepción entre 1969 y 1972 y Ministro de Educación del presidente Salvador Allende en 1973. Edgardo Enríquez Frödden había sido durante 25 años oficial de la Armada de Chile, con el rango de Capitán de Navío y comandante/director del Hospital Naval de Talcahuano. Su madre fue Raquel Espinosa Townsed, egresada de la Escuela de Leyes de la Universidad de Concepción, y dos de sus tíos fueron Senadores de la República de Chile (Humberto Enríquez Frödden e Inés Enríquez Frödden—la primera intendenta y diputada del país) elegidos por el Partido Radical.
Realizó sus estudios primarios en el Colegio Saint John´s de Concepción, y sus estudios secundarios en el Liceo Enrique Molina Garmendia. En este último establecimiento, tanto en su curso como en otros, fue conociendo sucesivamente a varios futuros integrantes del MIR: en 1957 Marcello Ferrada-Noli, en 1959 Bautista van Schouwen, y en 1961 Luciano Cruz. Sergio Pérez Molina, quien estudiaba en el Liceo de Coronel, fue otro temprano colaborador político de Enríquez al que éste conoció en 1964 en la Universidad de Concepción.
El triunfo de la revolución cubana produciría un gran impacto en él, sus compañeros y sus hermanos, uno de los cuales -Marco Antonio- integraría el Grupo Marxista Revolucionario (GMR), una organización de corte trotskista. Con sus congéneres participó de un grupo de estudios de las teorías marxistas, y eventualmente apoyarían movilizaciones, como las del paro nacional convocado por la CUT para el 7 de noviembre de 1960.
En 1962 comenzó Enríquez a militar en la Federación Juvenil Socialista (FJS) a la cual ingresó junto con Bautista van Schouwen. Se integran al núcleo “Espartaco”, en el cual ya militaban desde el año anterior su hermano Marco Antonio y su amigo Marcello Ferrada-Noli, jefe del núcleo. Todos ellos, más Jorge Gutiérrez Correa, Claudio Sepúlveda y Pedro Valdés, forman paralelamente ese mismo año y bajo el liderazgo de Enríquez la fracción clandestina MSR (“Movimiento Socialista Revolucionario”). Simultáneamente su hermano Edgardo comienza a militar en la Federación Juvenil Socialista en Santiago, estableciendo más tarde junto a Andrés Pascal un núcleo similar al MSR de Concepción. En febrero de 1964 se materializa la marginalización del Partido Socialista (ver abajo) por parte del grupo liderado por Miguel, grupo que se integra por un lapso en la VMR (Vanguardia Marxista Revolucionaria) hasta la fundación del MIR en agosto de 1965.
El 29 de enero de 1968 en Concepción, en una ceremonia privada y familiar contrae matrimonio con Alejandra Pizarro Romero (24), en octubre de 1969, nacería Javiera Alejandra Enríquez Pizarro. Algunos años después la pareja terminaría anulando el matrimonio, después de la separación Alejandra presentaría un cuadro depresivo que la orillaría al suicidio en noviembre de 1971, en Concepción.

Etapa universitaria

Enríquez ingresó a la carrera de Medicina en la Universidad de Concepción en marzo de 1961. Paralelamente a sus estudios universitarios, participaba en protestas y en diversas actividades de ayuda social. Desde el núcleo “Espartaco” de la juventud socialista de Concepción y de las revistas “Revolución” y “Polémica Universitaria” en las que escribía, abogaba por un socialismo más radical.

Quiebre con el Partido Socialista

Ya en 1963 había comenzado a trabajar con el grupo Vanguardia Revolucionaria Marxista.
Enríquez tenía planificado hacer pública su renuncia al partido junto con otros militantes durante el XX Congreso del Partido Socialista, en febrero de 1964. Sin embargo, el entonces secretario general Raúl Ampuero se enteró de la maniobra, y expulsó a Enríquez y otros a fines de enero.
En su renuncia pública, Enríquez y sus compañeros iban a distribuir un documento titulado “Insurrección Socialista”, entre cuyos veinte firmantes se encontraban van Schouwen, Dantón Chelén y Edgardo Enríquez.

Participación en VRM

En mayo de 1964 participó en el Primer Congreso de la Vanguardia Revolucionaria Marxista. Ante la inmediata división de la agrupación entre la VRM liderada por Benjamín Cares (“pro-china”) y la VRM “Rebelde”, Enríquez optó por esta última, la cual posteriormente formaría el MIR.
En el Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Medicina que se realizó en Concepción a fines de 1964, Enríquez trabaría contactos con miembros de los MIR de Venezuela y de Perú.

Papel en la Fundación del MIR

Como integrante de la VRM “Rebelde”, Enríquez sería un activo convocador al “Congreso de Unidad Revolucionaria” que se realizaría entre el 14 y el 15 de agosto de 1965 en Santiago. En este congreso constituyente se fundó el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
La participación de Miguel Enríquez en el congreso constituyente consistió en exponer una tesis político-militar de la cual eran autores, junto a Miguel Enríquez (“Viriato”), su hermano Marco Antonio (“Bravo”) y Marcello Ferrada-Noli (“Atacama”). La tesis, titulada La conquista del poder por la vía insurreccional fue aprobada en el congreso de fundación. Miguel Enríquez fue elegido miembro de la primera dirección nacional del MIR, como integrante del Comité Central.
En noviembre de 1965, fue proclamado por el MIR como candidato del Movimiento Universitario de Izquierda (que integraba al MIR, al Partido Socialista, al Partido Comunista y a sectores independientes de izquierda) a la presidencia de la Federación de Estudiantes de Concepción (FEC). El PC y el PS finalmente levantaron sus propias candidaturas y ganó la elección el Partido Demócrata Cristiano con 1.184 votos frente a los 810 del MUI.
A fines de ese mismo año, participó en el Segundo Congreso General del MIR, en Conchalí. En éste sería reelegido como miembro del comité central.
A inicios de 1966, Enríquez viaja a China integrando una delegación de la Federación de Estudiantes de Concepción. Allí y durante su viaje de regreso en Perú hace contactos con organizaciones laborales y políticas.

Golpe de Estado

Tras el golpe de Estado de septiembre de 1973, Miguel Enríquez y otros miembros del MIR rechazan la idea del asilo político en embajadas extranjeras y condenan el exilio del país. Luego, comienzan a organizar actividades clandestinas contra la dictadura de Augusto Pinochet.
Tras el golpe, Enríquez pasa a ser uno de los más buscados por las autoridades. Persecución que termina cuando es abatido el 5 de octubre de 1974 en un enfrentamiento con agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en la comuna de San Miguel, Santiago, desde donde lideraba al MIR y donde, en la calle Santa Fe, vivía con su compañera Carmen Castillo quien tenia 6 meses de embarazo. Ella también fue herida y pese a que sobrevivió perdió al hijo de Miguel. Fue enterrado en el Cementerio General de Santiago. Tras su muerte, el Instituto Superior de Ciencias Medicas (ISCM-H), de La Habana, Cuba, bautiza a su nuevo hospital clínico como Dr. Miguel Enríquez Espinosa, en su honor.

Datos Extras

Miguel Krassnoff Martchenko. Declaraciones exclusivas:

Cómo murió Miguel Enríquez?

Con su versión – nunca antes publicada- sobre cómo murió el secretario general del MIR, Miguel Enríquez Espinosa, Krassnoff contradice las informaciones entregadas por agrupaciones de izquierda y por la Comisión Rettig. Se respalda en la investigación que el Ejército realizó durante dos meses antes de decidir entregarle – en la persona del general Pinochet- la medalla al valor militar, con lo cual se convirtió en el único en recibirla desde la Guerra del Pacífico.

El hecho ocurrió el 5 de octubre de 1974 en una vivienda ubicada en la comuna de San Miguel. En el lugar estaban, además de Enríquez, su pareja Carmen Castillo y otros individuos que consiguieron huir.

Éste es el relato de Krassnoff:

“Ese sábado, cerca de las 14 horas, recorremos en dos vehículos varias veces las calles. Van conmigo dos agentes, más una ayudante de 19 años que operaba como mi secretaria. No obtenemos nada, pero cuando nos retirábamos vecinos nos dicen que en una casa entran y salen vehículos, escriben a máquina toda la noche y hay un señor que parece inválido porque entra sin bajarse”.

“La información había que comprobarla tocando el timbre y si salía una señora diciendo que no pasa nada, nos íbamos, así de simple. Pongo a la mujer a cargo de los vehículos, a un segundo en una esquina y voy con el otro integrante hacia la puerta de la casa. Cuando cruzábamos frente a la ventana, quien iba a mi lado me dice ‘¡Cuidado Miguel!’ y me empuja y me tira al suelo. Había escuchado el movimiento del cierre de un fusil cargándose. Entonces pasa sobre nosotros una andana de tiros impresionante”.

“No disponíamos de ningún tipo de comunicación y la única manera de llamar a la central era por teléfono. Mandé a ubicar uno y mientras disparé mi fusil Aka parapetado en un poste frente a la casa. Escuché tiroteo en otro lado, pero no vi a ningún adversario. De repente apareció un fulano en la azotea con un lanzacohetes soviético antiblindaje y me dispara. Afortunadamente, por la poca distancia, el proyectil no alcanza a desarrollar su máxima explosión y vuela una moto y parte de la casa que tenía detrás, pero a mí no me pasó nada. En eso se me acaba la munición y me tengo que retirar”.

“Cuando vuelvo, un equipo de Investigaciones se introducía en la casa. Lo detuve porque podría haber cazabobos y explosivos, y entro. Me encuentro con una mujer embarazada desangrándose, tendida en el piso con su fusil. Creí que estaba muerta, pero vivía. Con su ropa traté de parar la abundante sangre de su hombro y antebrazo. Y cuando me avisaron que llegaron ambulancias la tomé bajo mi protección, la puse en una de ellas con un ayudante mío y la llevaron urgente al Hospital Militar. Sobrevivió gracias a la oportuna atención médica. Era Carmen Castillo Echeverría, conviviente de Miguel Enríquez, sobrina de Jaime Castillo Velasco, actual presidente de la Comisión de Derechos Humanos e hija del actual alcalde de La Reina”.

“En eso, el hombre que dejé a un costado de la casa se enfrentó con Enríquez. Estaba herido, trató de subir por una pared y, al asomarse, fue conminado a levantar las manos y a no moverse. Pero siguió, se le volvió a insistir y sacó un revólver calibre 38. El agente reaccionó en defensa propia y Enríquez cayó muerto”.

“A las cuatro o cinco de la tarde (más de dos horas después) llegaron fuerzas de Carabineros y militares para cercar el perímetro. Yo estaba en el hospital verificando el estado de Carmen Castillo. Cuando comenzó a recuperarse tuvimos conversaciones muy largas hasta que se fue a Inglaterra (yo mismo la fui a dejar al aeropuerto) y nunca más supe de ella. En 1992 me llamó por teléfono, pero no la atendí. Me mandó un mensaje a través de un personaje político importante en el gobierno militar. A éste le impresionó cómo se refería a un adversario. Quería tomar contacto para agradecerme. No acepté porque cumplí con mi deber y no tenía que aceptarle agradecimientos a quien me quiso asesinar”.

Una extraña relación

La historia hasta ahora conocida contradice la versión de Krassnoff.

Según el Informe Rettig, “la casa donde se ocultaba Miguel Enríquez fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero, quienes comenzaron a disparar (…) Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, 10 impactos de bala”.

En el libro “El rebelde de la burguesía”, de los periodistas Daniel Avendaño y Mauricio Palma, se asegura que “eran cerca de 50 hombres que se aprestaban a atacar al líder del MIR (…) Sintiéndose desesperado, abrió fuego, siendo inmediatamente replicado por las fuerzas militares (…) Agentes de la Dina arrojaron una granada al interior del hogar. Enríquez fue herido”.

En su libro “Un día de octubre en Santiago”, Carmen Castillo protagonista del enfrentamiento, describe: “De pie sobre el muro de adobe, a cien metros de la casa celeste de Santa Fe, Miguel gritó: “Detengan el fuego… ¡Hay una mujer embarazada, herida!” Los hombres al acecho se irguieron y avanzaron sobre la humilde casa. Miguel saltó el muro y empujó el arma: una ráfaga de metralleta desgarró el aire. De todas partes resonaron balazos. La mujer que lava la ropa lo vio a través de la rendija de los tablones. Miguel disparó una ráfaga. Miguel se desplomó sobre la artesa, el lavadero”.

Según ella, ignoraban que una esquirla de granada lo alcanzó a los 15 minutos de iniciarse el enfrentamiento, “y no sabrán que peleó solo, durante más de dos horas”.

Sin embargo, algo sorprendente ocurre en Castillo, quien escribe en tercera persona. Ella se impresiona con Krassnoff. Reconoce en la publicación haber creído que “fue el bueno de la historia”.

Fueron muchas las visitas que recibió de Krassnoff en el Hospital Militar, donde se restablecía de sus heridas. “¿Cómo hablar del capitán Miguel Marchensko (sic)? Aún hoy esto es lo que más difícil me parece”. Y Carmen Castillo hace una confesión por lo menos ambigua: “Desea su llegada, sus preguntas. Ella lo espera”.

El último consejo de Krassnoff, cuando, con Manuel Contreras, la fue a dejar al aeropuerto: “Jamás lo olvides: tú no fuiste torturada”.

Reflexión:

Gracias a su lucha y temple Miguel Enríquez merece todo mi respeto siempre luchando por la convicción de sus ideales las cuales nunca traiciono ni en los momentos mas duro de la represión de la Dictadura Militar. Un claro ejemplo a seguir muchas gracias Miguel por tu amor a la Patria y a la libertad del pueblo mas Humilde de Chile.

By Nikola Tesla

Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.

Convocatorias para memoriar.

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Antropologa Adriana Goñi:

Memorias de Exilio

Memorias de Exilio es un proyecto creado por el MMDH que busca dar visibilidad a los testimonios de quienes se vieron obligados a partir al exilio durante la dictadura, a los que nacieron fuera del país, a los que no volvieron, a los que regresaron y a los que volvieron a partir.

El objetivo principal de la iniciativa es generar un espacio que incluya las memorias del exilio, un espacio para el diálogo y el encuentro de sus testimonios y vivencias, abordando la experiencia del retorno y el sentimiento de desarraigo de la identidad individual y colectiva. Queremos incorporar la temática del exilio a la reconstrucción de nuestra memoria como país y hacerlas parte de las múltiples memorias de nuestro pasado reciente.

http://www.memoriasdeexilio.cl

http://www.youtube.com/watch?v=9b23fLZpFHU

Publicado el 17/01/2014

 

Originalmente publicado en viejos golpes /////////// nuevas memorias:

Viejos golpes, nuevas memorias

 recuerdos íntimos a destiempo

Otras generaciones no han permitido que nuestras voces hablen desde un lugar legítimo. A nuestras memorias se las acusa por su falta de años y experiencia, de culpa y de sangre.

Ante esto, respondemos: No estuvimos ahí pero estamos aquí. A cuarenta años, volvemos al Golpe de aquella mañana de septiembre que ha continuado golpeando las mañanas que le sucedieron. Hablar de la dictadura no es retomar la herencia de una memoria ajena. Se trata más bien de hacer memoria, nuestra memoria.

Buscamos reunir cuarenta relatos que conformen una constelación de experiencias íntimas asociadas a la dictadura por quienes no llegamos a vivirla.

El llamado es abierto y simple: escribir una narración breve acerca de alguna experiencia en la cual sentiste por primera vez, o con mayor intensidad, ese Golpe con mayúscula en un cotidiano de minúsculas.

Nos hemos tomado las…

Ver original 44 palabras más

Hitos en la Memoria del Mundo. Camagüey, 4 de enero de 1959, “Las mujeres vestían sayas negras y blusas rojas, los colores del 26 de Julio.”

Destacado

Los retoños seguirán la lucha

4 ENERO 2014 

El 4 de enero de 1959 fue un domingo inolvidable para los camagüeyanos. La Caravana de la Victoria, con el Líder de la Revolución al frente, irrumpía la noche de ese día en la Plaza de la Caridad, hoy de La Libertad, de donde Fidel en emocionado discurso se dirigió al pueblo delirante de alegría.

Durante el día Fidel, después de su entrada triunfal por Guáimaro, de ser aclamado en Sibanicú y en cuanto asentamiento existía a lo largo de la carretera central, recorrió el corazón de la ciudad, saludó a la muchedumbre y fue hasta el aeropuerto Ignacio Agramonte, a contactar con un grupo de luchadores que venían de la capital a su encuentro.

Fidel desde Palma Soriano convocó horas antes a la huelga general revolucionaria frente a posiciones entreguistas de posible golpe de Estado, que se gestaba en La Habana. Y fue aquí en Camagüey, donde anunció la consolidación del triunfo de la Revolución y declaró el cese de la paralización del país ante la abyecta posición enemiga.

A 55 años de aquel acontecimiento que marcó un viraje para Cuba en el ambito económico, político y social, Pablo Humberto Garcy Castro, integrante de la Caravana, recuerda pasajes desde que se incorporó al patriótico convoy en Holguín como refuerzo de la escolta del Comandante en Jefe hasta concluir en la capital.

 

 

Garcy, el rebelde de copia barba, al lado de Fidel durante una visita del Comandante en Jefe a la Revista Bohemia en los primeros días del triunfo. Foto: cortesía personal de combatiente Pablo Humberto Garcy Castro.

Garcy, quien desde 1960 reside en Camagüey, perteneció a la Columna 17 “Abel Santamaría”, al mando de Antonio Enrique Lussón, actualmente vicepresidente del Consejo de Ministros. A ellos los sorprendió el primero de enero rodeando a Holguín. Él se enteró que era oficial de las tropas ese día. Terminó con el grado de capitán.

“A la entrada de Camagüey la caravana paró, era inmensa. Llegaba hasta cerca de la farmacia de La Mosca. La mayor parte de las tropas permaneció en el Casino Campestre, mientras Fidel recorría puntos de la ciudad.

“El pueblo paraba a Fidel, en ocasiones él bajaba del tanque y conversaba con la gente”, añadió Garcy y mientras afirmaba lo anterior recordaba una descripción hecha por Juan Nuiry, recientemente fallecido en el libro La Caravana de la Victoria, de Luis Báez y Pedro de La Hoz: “Las mujeres vestían sayas negras y blusas rojas, los colores del 26 de Julio. En las calles no se podía dar un paso, era imposible calcular las personas que estaban presentes”.

El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque recordaba la fecha:“Llegamos a los límites con la provincia de Camagüey al amanecer del día 4. En los tramos largos y descampados, el viento besa a los que van en los camiones y en los autos descapotados. Por momentos me asalta la impresión de que vamos a ser ametrallados y bombardeados por la aviación enemiga, pero me digo:”No hay que temer, los pilotos asesinos y criminales están presos y serán juzgados, como todos los que cometieron actos vandálicos”.

Vale recordar en este minuto citas de Fidel en la Plaza de la Libertad:

”Un pueblo que sabe hablar, que sabe reunirse, que sabe reclamar, es imposible que, si lanza una ofensiva contra todo lo que ha constituido su desgracia, no logre la victoria.
“Por nuestra parte, pueden considerar que ya la hemos empezado. La guerra se acabó ayer y ya esta mos trabajando, trabajando más que cuando no había paz; la paz para nosotros es trabajo triplicado, es lucha triplicada. Y estaremos luchando, mientras nos quede
una gota de energía estaremos en pie y no descansaremos y no dormiremos.
“Ya estamos trabajando sobre la marcha, haciendo algo, sentando las bases de algo, adelantando algo, en todo lo que está dentro de nuestras atribuciones. Porque esto no quiere decir que uno lo vaya a hacer todo, sino que todos tenemos que hacer algo, cada cual dentro de sus atribuciones”.

Garcy cuenta hoy con 87 años, cumplidos el pasado 3 de noviembre. La mayoría de ellos lo ha pasado vinculado a Camagüey. Después que cesó sus funciones de escolta y de trabajar en el Estado Mayor General vino para Florida donde se asentó a un escuadrón militar. No cesó su lucha: combatió aquí a los bandidos y en la región central del país. Licendiado de las FAR trabajó hasta el día de la jubilación en la Empresa Pecuaria Triángulo Tres.

“Fidel es un hombre extraordinario. Nacimos el mismo año. Somos hermanos de armas y alma, sostuvo este hombre, proclamado por la Asamblea del Poder Popular como Hijo Adoptivo, según nos dice con orgullo, sin olvidar su querido Santiago, cuna de origen. Alli integró un célula clandestin en época en que se desempeñaba como chofer de ómnibus de la línea La Oriental.

Aquella noche desde el balcón de la Plaza de la Libertad, Garcy vio la multitud que aclamaba a Fidel, a quien califica de hombre excepcional, humanista y solidario con la suerte de tenerlo aún vivo entre nosotros.

“¿Qué me viene a la mente en estos 55 años? Progreso, libertad y la firmeza de un pueblo junto a Fidel. Habrá Revolución para rato. Aunque yo muera los retoños seguirán la misma vía de nosotros y todo nuestro ejemplo”.

 

Fidel en el aeropuerto de Camagüey el 4 de enero de 1959. Foto tomada del libro La Caravana de la Libertad

 

El mayor montaje de la historia chilena: el Plan Z eta.

Destacado

 Plan Z

Juan Cristobal Guarello:

Por REVOLUCION fecha agosto 20, 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora que se cumplen 40 años del  golpe de estado , también está de aniversario el mayor montaje de la historia chilena: el  Plan Z eta.

De manera resumida y sencilla se trataba de un plan entre el Mir, el ala dura del PS, Salvador Allende y el servicio secreto cubano para dar un autogolpe el 19 de septiembre de 1973. Ese día unos 10 mil miristas más otros 10 mil agentes extranjeros fundamentalmente cubanos (el número siempre fue impreciso, se habló de 20 mil, 30 mil, 40 mil…), sorprenderían a las Fuerzas Armadas chilenas minutos antes de desfilar en el Parque O’Higgins, y las ametrallarían sin piedad.

A esa misma hora Salvador Allende estaría dando un almuerzo a los comandantes en jefes. En un momento el Presidente abandonaría el comedor de su casa en Tomás Moro, señal para que un grupo del GAP irrumpiera en el lugar y asesinara a sangre fría a los generales, militares y brigadieres. En las horas siguientes grupos armados recorrerían el barrio alto asesinando familias “burguesas”, empresarios, líderes opositores, deportistas, cantantes… El Plan Zeta tenía por objetivo instaurar una dictadura comunista y sus maquinadores estimaban las bajas entre 100 mil y 500 mil capitalistas, explotadores y momios.

El Congreso Nacional sería reemplazado por un soviet supremo que funcionaría en el edificio Diego Portales. Incluso los periodistas más fanáticos del régimen militar comentaron que el plan contemplaba reemplazar la bandera chilena por una nueva de color rojo con una estrella negra.

¿Una mala novela de Tom Clancy? ¿Un libreto de pacotilla rechazado en la portería de la Paramount? ¿Una conversación de curados? No. Esta historia chiflada y ridícula, con matices, adiciones y omisiones, fue presentada durante los 17 años de la dictadura de Augusto Pinochet como el principal argumento para dar el golpe de Estado y luego exterminar a los opositores.

Así, tal como la describí en el primer párrafo, sin agregarle ni quitarle nada, fue expuesta en los medios de comunicación, replicada en libros, entrevistas, documentales e incluso en textos de historia escritos en los años posteriores al golpe. Los conocidos periodistas Hernán Millas y Emilio Filippi se tragaron el sapo y pusieron un capítulo sobre el Plan Zeta en su libro “UP Anatomía de un fracaso”.

Las pruebas presentadas para justificar la existencia de ese maquiavélico y desmesurado plan eran sorprendentes por lo pobres, dispersas y mal elaboradas. Un pegoteo de textos sin orden general, donde había algunos instructivos de autodefensa del PS, unas cuantas fotos de armamento y documentos inconexos, que fue llamado “El libro blanco del cambio de gobierno de Chile”. La obra, escrita por el historiador Gonzalo Vial Correa y supervisada por el almirante Patricio Carvajal, era una sucesión de vaguedades donde no se especificaba nada, ni se daban fechas, ni quiénes eran los cerebros, ni los coordinadores, y así un sinfín de cabos sueltos. Vial fue premiado posteriormente con el Ministerio de Educación y hasta el día de su muerte, el 2009, insistió que el Plan Z era verdad.

Cualquier análisis mínimo desmontaba el tinglado. Si había 10 mil guerrilleros cubanos, ¿cómo el 12 de septiembre no quedaba ninguno? ¿Dónde quedaron los 20 mil fusiles AK 47 que se necesitaban? ¿Dónde funcionaría el centro de comandos? ¿Dónde los campamentos guerrilleros?

Como era normal entonces, nadie hizo estas preguntas básicas. La zalagarda del Plan Zeta vivió por mucho tiempo. Incluso se consideraba de “buen tono” en los sectores acomodados señalar que “Toda mi familia figuraba en el Plan Z. Yo, la gorda, los niños, todos…”. Recuerdo todavía en 1987 alguna ingenua y adolescente amiga que defendía a Pinochet con el argumento de que su papá era uno de los condenados por el dichoso plan…

Más allá de la anécdota que significaba sacarle lustre aristocrático a la condición de supuesta víctima del plan, muchos de los detenidos posteriormente al golpe de Estado fueron salvajemente torturados por no revelar a sus captores detalles del Plan Zeta. Los mandos medios y bajos, que se ensuciaron las manos con sangre mientras llegaban las órdenes desde arriba, no fueron informados de la falsedad del asunto, y como buenos patriotas de la picana y la violación, salieron a la caza de información para evitar que los sucios comunistas cambiaran la bandera chilena por un trapo rojo. Testimonios sobran de esto en Tres y Cuatro Álamos, Villa Grimaldi y otros centros de detención. Hombres y mujeres torturados hasta la muerte por negarse a hablar del Plan Zeta del cual nada sabían.

Con el tiempo los propios involucrados fueron develando la verdad. Entre los más importantes está el primer secretario de la junta, Federico Willoughby, quien fue el encargado de presentar a la prensa la existencia del Plan Zeta y más tarde revelaría su falsedad completa en varios medios (The Clinic, Informe Especial). Incluso señaló que ya en octubre de 1973 sabía que los documentos presentados en el dichoso Libro Blanco “carecían de todo valor”.

Más importante es el testimonio es el del ex comandante en jefe de la Aviación y miembro de la primera junta del gobierno militar, Gustavo Leigh Guzmán, quien en una entrevista concedida a Alfredo Lamadrid en el programa “Humanamente Hablando” emitido por Mega el 2001, señaló de manera clara: “El Plan Zeta nunca existió”.

La historia, que hasta esta altura suena como otro delirio más de la dictadura, no debe ser olvidada. Se inventó un plan para justificar un golpe de Estado, el exterminio sistemático de chilenos y el intento de perpetuación en el poder. Seguro que con el cuadragésimo aniversario del 11 de septiembre de 1973 no faltarán los pajarracos que volverán a cacarear la existencia del supuesto plan y agregarán que “toda mi familia figuraba en la lista de víctimas”. Tampoco faltarán las cartas al director (Hermógenes Pérez de Arce, Gonzalo Rojas y Alfonso Márquez de la Plata deben estar afilando la pluma) y los medios que intenten, de cualquier forma, justificar o darle un tamiz de verdad al peor y más grosero montaje de toda nuestra historia (supera incluso a la Guerra de don Ladislao en 1920)

Lo cierto es que sí hubo un plan, sin letra precisa, sin publicidad, sin libro blanco. No era de buen tono estar en la lista de víctimas y su objetivo en su gran mayoría eran obreros y estudiantes de sectores populares. Se ejecutó de manera implacable y hasta hoy hay cientos chilenos desaparecidos en piques mineros, cementerios clandestinos, bajo calaminas en el desierto o amarrados a rieles en el fondo del mar. Del Plan Z sabemos que todo es mentira, del plan sin nombre nunca sabremos toda la verdad.

Vía publimetro

 

Bachelet’s nostalgic journey to the former German Democratic Republic

Destacado

The President of Chile, Verónica Michelle Bach...

The President of Chile, Verónica Michelle Bachelet Jeria. September 18th, 2009: Chile’s Independence Day. (Photo credit: Wikipedia)

Bachelet’s nostalgic journey to the former German Democratic Republic

Weser Kurier, Bremen: When the Chilean President Michelle Bachelet arrives in Germany for her first visit to that country as Head of State today 17thOctober, she will not only have high politics on her mind. Her 4 day visit will partially be a nostalgic journey to the former German Democratic Republic. There she and her mother had found a safe resort in 1975 – two years after the coup of Augusto Pinochet.
Her father, the Air Forces General Alberto Bachelet and Pinochet opponent had died following torture and today’s President and her mother had been arrested and severely mistreated, too.
The GDR had not only hosted today’s President but had also enabled her to continue her studies in Medical Sciences. Following this she worked in Polyclinics in Potsdam and in Leipzig before she returned home in 1979. During her exile in East Germany she got married and had her first son. “The time I spent in Potsdam and in Leipzig have been a very happy time for me” she said in an interview with the weekly “Die Zeit”. “Chile feels deep thankfulness for the enormous German solidarity during the dictatorship, – from the Federal Republic as well as from the former GDR”, she added.
Chancellor Angela Merkel studied nearly at the same time, not Medical Sciences, though, but Physics at Leipzig. 30 years later both of them are Heads of State, Merkel – according to “Forbes” – the number one among the 100 most powerful women in the world, Bachelet at the respectable position number 10. “This is an important indicator that equality and democracy are spreading”, Bachelet said. At Leipzig University she will be awarded an Honorary Doctor of Philosophy. Otherwise GDR memories will only have little room since next to the time travel into her personal history solid political meetings will be on the agenda.
Bachelet represents a country which is regarded to be the most stable democracy in South America. Bachelet considers the relationship to Germany as being “very good”. According to her Germany continues to be the most important export market for Chile in Europe and along with France, Spain and Italy she considers Germany to be one of the major export countries to Chile.
Chile, for example, is interested in German technology for energy production from biomatter, (“Biomasse2 in German) as well as solar and wind power. With regards to international politics Bachelet will have talks on the crisis considering the North Corean nuclear programme, the Middle East, the democratic process within the UN and the continuation of the Doha Talks.
Regarding home politics the 51 years old trained doctor has not always found things easy in her first 6 months in office. Her respected predecessor Ricardo Lagos had a patriarchical if not authoritarian style of ruling the country. Bachelet rather prefers to be “the mother” of the nation which the conservative Chilean society, mainly the men, still have to get used to.
Kindly translated by Wolfgang

This entry was posted on Tuesday, October 17th, 2006 and is filed under Ha llegado carta. You can follow any responses to this entry through RSS 2.0. You can leave a response, or trackback from your own site.

Memoria MIR. Carta de Daniel Felipe Ruiz Lazo.

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Carta de Daniel Felipe Ruiz Lazo.

Estimados compañeros y compañeras, de mi familia roja y negra:                                                                                                                                                                         

Quiero compartir con ustedes en nombre mío y de mi familia una importante noticia. El 29 de noviembre he ganado la querella criminal contra Álvaro Corvalán Castilla y Aquiles González Cortés, por el secuestro permanente de mi hermano Sergio Fernando Ruiz Lazo, a ambos se los ha condenado a ocho años de presidio mayor en su grado mínimo.

Por supuesto, esperábamos una condena muchísimo mayor, no nos sentimos conformes ni creemos que se ha hecho justicia, sin embrago, no podemos dejar de alegrarnos por este avance, frente a diversas situaciones, en muchos momentos llegamos a creer que no viviríamos lo suficiente para ver este día, tal como le sucedió a mi madre y mi padre que murieron con el dolor de ver impunes a los que alejaron para siempre de nuestro lado a Sergio.

Hoy me siento más tranquilo, creo que nuestra lucha por estos casi treinta años no ha sido en vano, en lo personal les aseguro que no desistiré hasta ver que se haga realmente justicia para mi hermano y para todos nuestros compañeros y compañeras que cayeron en las manos sangrientas de los que hoy pretenden inocencia, me siento también orgulloso como siempre de mi hermano, de su integridad, de su consecuencia, como deben estarlo todos los que lo conocieron.

Agradezco a todos los que nos han acompañado estos largos años de dolor y lucha, los que han permitido que la memoria de Sergio perdure, los que han continuado luchando, los que creen que mueren los cuerpos no las ideas, no los sueños ni los principios y que día a día construyen un palmo del mundo en el que creemos, en el que creyó también mi hermano.

Me despido con un abrazo fraterno, en nombre de mi familia

Daniel Ruiz Lazo.

 

  1. RUIZ LAZO SERGIO FERNANDO - Memoria Viva

    http://www.memoriaviva.com/Desaparecidos/D…/sergio_fernando_ruiz_lazo.h…

    Sergio Fernando Ruiz Lazo, casado, dos hijos, técnico textil, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, fue detenido el 21 de diciembre de 

  2. RUIZ LAZO SERGIO FERNANDO Detenido Desaparecido

    190.98.219.232/~interac/victimas/?p=349

    El 20 de diciembre de 1984 fue detenido por funcionarios de la CNI, en Santiago Sergio Fernando RUIZ LAZO, dirigente del MIR, quien había ingresado 

  3. Cómo El Mercurio intentó encubrir las desapariciones de Sergio Ru

    es.groups.yahoo.com/group/chilemundo/message/19754

    11/02/2005 – 1 entrada

    Conforme establece el proceso 143.671-1 del Tercer Juzgado del Crimen, Sergio Fernando Ruiz Lazo, casado, dos hijos, técnico textil y 

  4. Lo que brilla con luz propia, nadie lo puede apagar – Memoria-MIR

    SERGIO JAIME BRAVO AGUILERA FRANCISCO  SERGIO EDUARDO JOSÉ CIENFUEGOS CAVIERES JEAN IVES …. SERGIO FERNANDO RUIZ LAZO

  5. Querella Víctimas Mir Chile

    En atención a ello salió Sergio PEÑA DIAZ, de profesión veterinario, militante del …. Sergio Fernando Ruiz Lazo, casado, dos hijos, técnico textil, militante del  

  6. Condenan a ex agentes CNI por secuestro de militante del MIR 

    hace 5 días - De acuerdo a los antecedentes de la causa, se logró establecer que Sergio Fernando Ruiz Lazo pertenecía al Movimiento de Izquierda  

  7. nacion.cl – Nueva acusación por secuestro contra Álvaro Corbalán

    27/12/2011 -  en una hora indeterminada, dejó de verse y de tenerse noticias de Sergio Fernando Ruiz Lazo, quien pertenecía al Movimiento de Izquierda  

  8. ruiz lazo sergio fernando - Archivo de Fondos y Colecciones

    Con una fotografía. En el interior: Se entregan todos los detalles de la vida y desaparición de Sergio Fernando Ruiz Lazo y de las gestiones que ha realizado su 

  9. Dictan condena contra ex agentes de la CNI por secuestro de 

    “a) Que Sergio Fernando Ruiz Lazo pertenecía al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), al menos desde el año 1972 y, a consecuencia del golpe  

  10. [PDF]

    ÁLVARO JULIO FEDERICO CORBALÁN CASTILLA – CIPER Chile

    ciperchile.cl/wp-content/uploads/Álvaro-Julio-Corbalán-Castilla..pdf

    05/08/2002 - Nelson Fernando Araneda Loaiza, Jaime Alfonso Cuevas Cuevas, Luis  coautor del secuestro calificado de Sergio Fernando Ruiz Lazo,.

No Olvidanos. Nómina De Criminales Violadores De Los Derechos Humanos

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Nómina De Criminales Violadores De Los Derechos Humanos

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Escrito por Administrator   
Jueves, 02 de Abril de 2009 03:13
EJÉRCITO  
N O M B R E   A G E N T E  G R A D O  
 
Acevedo Trujillo, Osvaldo Patricio General ®
Álvarez Sgolia, Ramsés Arturo  General ®
Arellano Stark, Sergio  General ®
Benavides Escobar, César Raúl  General ®
Brady Roche, Herman Julio General ®
Cerda Carrasco, Julio General ®
Contreras Sepúlveda, Juan Manuel  General ®
Del Río Espinoza, Gabriel General ®
Herbstaed Gálvez, Edwin Reynaldo General ®
Iturriaga Neumann, Raúl Eduardo  General ®
Julio Reyes, Humberto Lautaro General ®
Manríquez Bravo, César  Brigadier general ®
Martínez Moena, Patricio Gustavo General ®
Medina Lois, Carlos Alejandro General ®
Mena Salinas, Odlanier Rafael General ®
Núñez Manríquez, Hernán Rómulo General ®
Orozco Sepúlveda, Héctor Manuel  General ®
Parera Silva, Carlos Rafael General ®
Pérez Egert, Francisco Javier Brigadier general ®
Pinto Pérez, Víctor Raúl  Brigadier general ®
Ramírez Hald, Hernán Alejandro  General ®
Ramírez Pineda, Luis Joaquín General ®
Ramírez Rurange, Hernán  General ®
Rivera Toro, Gustavo General ®
Salas Wenzel, Hugo Iván  Mayor general ®
Torres Silva, Juan Fernando General ®
Trincado Araneda, Miguel Eduardo General ®
Videla Valdebenito, Eugenio Armando General ®
   
Born Pineda, Adolfo Fernando Brigadier ®
Cárevic Cubillos, Manuel Andrés Brigadier ®
Darrigrandi Marques, José Jaime Brigadier ®
De la Mahotiere González, Emilio Robert  Brigadier ®
Derpich Miranda, Marcos Spiro Brigadier ®
Díaz Araneda, Patricio Ramón Félix Brigadier ®
Escobar Fuentes, Jorge Marcelo Brigadier ®
Krassnoff Martchenko, Miguel Brigadier ®
Langer Von Furstenberg, Carlos Max George Brigadier ®
Leddy Araneda, Enrique Brigadier ®
Navarrete Izarnotegui, Aquiles Brigadier ®
Polanco Gallardo, Fernando Guillermo Brigadier ®
Salazar Lantery, Julio Fernando Brigadier ®
Sánchez Vera, Rafael Patricio Brigadier ®
Valdivieso Cervantes, Vianel Brigadier ®
Willeke Floel, Cristoph Georg Paul  Brigadier ®
Zara Holger, José Octavio Brigadier ®
   
Alarcón Carrasco, Renato Aníbal Coronel ®
Ampuero Alarcón, Roberto Antonio Coronel ®
Aracena Romo, Luis Mario Coronel ®
Arredondo González, Sergio  Coronel ®
Barría Roger, Hugo Rodrigo Coronel ®
Benavides Villarreal, Sergio Alfonso Eugenio Coronel ®
Burgos San Juan, Luis Alfonso Coronel ® y médico
Cabezas Salazar, Félix Renato Coronel ®
Campos Valladares, Víctor Mario Coronel ®
Cardemil Valenzuela, Hugo  Coronel ®
Cazenave Pontilla, Mario Armando Coronel ®
Chiminelli Fullerton, Juan Viterbo Coronel ® 
Del Río Del Río, Jorge Nibaldo Coronel ®
Díaz López, Sergio Antonio  Coronel ®
Durcudoy Montandon, Pedro Alberto Coronel ®
Durruty Blanco, Mateo Coronel ®
Espinoza Bravo, Pedro Octavio  Coronel ®
Gómez Segovia, Fernando Luis Coronel ®
González Cortés, Aquiles Mauricio Coronel ®
Guzmán Olivares, Pedro Javier  Coronel ®
Haag Blaschke, Óscar Ernesto Coronel ®
Jahnsen Merino, Edmundo James Coronel ®
Klug Rivera, Walter Ludwig Coronel ®
Lapostol Orrego, Ariosto Alberto Coronel ®
Latorre Sánchez, Haroldo Alberto Coronel ®
Lauriani Maturana, Fernando Eduardo  Coronel ®
López Tapia, Carlos José Coronel ® y Prof. Ejército
Marambio Molina, Marcelo Arnaldo Coronel ®
Mardones Díaz, Carlos Gregorio Coronel ®
Martínez Téllez, Bernardo Coronel ®
Marzal Silva, Gustavo Eduardo Coronel ®
Massouh Mehech, Carlos Enrique Coronel ®
Maureira Roa, Servando Coronel ®
Miranda Monardes, David Adolfo Coronel ®
Morales Salgado, Juan Hernán Coronel ®
Moren Brito, Marcelo Luis  Coronel ®
Navarro Quintana, Raúl Orlando Médico, coronel sanidad ®  
Núñez Magallanes, Jorge Rosendo Coronel ®
Ojeda Torrent, Waldo Antonio Coronel ®
Ortiz Gutmann, Adrián Ricardo Coronel ® 
Orvieto Teplitzki, Vittorio Médico, coronel sanidad ®  
Osorio Gardasanich, Luis Alberto Coronel ®
Ovalle Hidalgo, Hernán Reinaldo Coronel ®
Rivera Desgroux, Eugenio Coronel ®
Riveros Valderrama, René Miguel Oficial ®
Santander Véliz, Víctor Ramón  Coronel ®
Torres Rivera, Ángel Custodio Coronel ® 
Walker Ramos, Daniel Javier Coronel ®
Wenderoth Pozo, Rolf Gonzalo  Coronel ®
Zúñiga Ormeño, Ramón Adolfo Coronel ®
   
Andrade Gómez, Jorge Claudio Teniente coronel ®
Bauer Donoso, Krantz Johans  Teniente coronel ®
Benavente Bustos, Olagier Teniente coronel ® 
Camillieri Soto, Horacio Hugo Teniente coronel ® 
Castillo Cruz, Fernando Raúl de Fátima  Teniente coronel ® 
Chaigneau Sepúlveda, Federico Humberto Teniente coronel ®
Corvalán Palma, César Alfonso Teniente coronel ®
Ferrer Lima, Francisco Maximiliano Teniente coronel ®
Lecaros Carrasco, Claudio Abdón  Teniente coronel ®
Magaña Bau, Osvaldo Andrés Alonso Teniente coronel ®
Manríquez Bravo, Mario Teniente coronel ®
Neira Donoso, Emilio Enrique Teniente coronel ®
Norambuena Aguilar, Jaime Eduardo Teniente coronel 
Quintana Salazar, Raúl Pablo   Teniente coronel ®
Rojas Tapia, Fernando Rafael Teniente coronel ®
Silva Reichart, Erich Antonio Teniente coronel ®
Yáñez Mora, Ricardo Fernando Teniente coronel ®
   
Allende Tello, Manuel Ricardo Mayor ®
Arriagada Echeverría, Juan Carlos Mayor ®
Corbalán Castilla, Álvaro Julio Mayor ®
De la Fuente Irribarra, Hernán Alejandro Mayor ®
Figueroa López, Sergio Eduardo Mayor ®
Fuenzalida Rojas, Luis Antonio Mayor ®
Herrera Jiménez, Carlos  Mayor ®
Herrera López, Jorge Iván Mayor ®
Kosiel Horning, Klaudio Erich  Mayor ®
López Almarza, Donato Alejandro  Mayor ®
Minoletti Arriagada, Carlos Humberto Mayor ®
Muñoz Gutiérrez, Raúl Aurelio Mayor ®
Palacios Mery, Jorge Mayor ®
Pérez Martínez, Rodrigo Mayor ®
Polanco Gallardo, Luis Felipe  Mayor ®
Romero Muñoz, Carlos Luis Mayor ® y ex fiscal militar
Rowe Del Río, Jaime Mayor ®
Sandoval Arancibia, Enrique Erasmo  Mayor ®
Sarabia Vera, Carlos Mayor ®
Taricco Lavín, Hernán Horacio Mayor de sanidad ® y médico
Urrich González, Gerardo Ernesto Mayor ®
Vergara Muñoz, Aquiles Alberto Mayor ®
   
Corsini Escárate, Silvio Giovanni Capitán ®
Fernández Larios, Armando Capitán ®
Fuentealba Suazo, José María Médico, capitán Sanidad ®
Morales Pereira, Andrés de Jesús Capitán ®
Palomo Contreras, Antonio Alberto Capitán ®
Pavez Parra, Luis Capitán ®
Sanhueza Ros, Luis Arturo  Capitán ®
Sovino Maturana, Hernán Luis Capitán ®
   
Aguirre Aguirre, José Rafael Teniente ®
Araya Silva, Carlos Roberto Teniente de reserva ®
Calderón Carreño, Gladys de las Mercedes Oficial ® y enfermera
Contador Rosales, Arturo Alberto Oficial ®
Durán Muñoz, Isidro Custodio Oficial ®
Espinosa Silva, Ismael Humberto Oficial ®
Figueroa Silva, Carlos Dionisio Teniente de reserva ®
Guerra Jorquera, Hugo Alberto Oficial ®
Guerra Eissmann, Luis Manuel Mario Teniente ®
Guerrero Reeve, Gabriel Alfonso Oficial ®
Leyton Bahamondes, Osvaldo Eugenio Oficial de sanidad ® y médico
Medina Salazar, Sergio Antonio Oficial ®
Opitz Arancibia, Pablo Gabriel Oficial ®
Ortega Blu, José Miguel Oficial ®
Rojas Hidalgo, Daniel Auditor militar ®
Sánchez Parra, Sergio Máximo Oficial ®
Teyssedre Cartagena, Pedro Oficial ®
Valdivia Soto, Pedro Samuel Oficial de sanidad ® y médico
Vargas Bories, Jorge Octavio  Teniente (R) y E. Civil ®
   
Aguilar Barrientos, Antonio  Suboficial ®
Aguirre Álvarez, Miguel Chile Suboficial
Aguirre Cortés, Manuel Segundo Suboficial
Ahumada Despouy, Joyce Ana Suboficial ®
Álvarez Droguett, Víctor Manuel Suboficial ®
Álvarez Vega, Hiro Suboficial ®
Arancibia Rozas, Hernán Gabriel Suboficial
Bahamonde, Raúl Suboficial
Barros Espinace, Julio Antonio Suboficial mayor ®
Bermúdez Méndez, Carlos Justo Suboficial
Bitterlich Jaramillo, Pedro Segundo Suboficial ®
Bravo Huaiquiñir, Segundo Erasmo Suboficial ®
Bravo Llanos, René Iván Suboficial ®
Burgos Díaz, Fernando Remigio  Suboficial ® y E. Civil ®
Canales Varas, Hernán Ricardo Suboficial ®
Canario Santibáñez, José Nelson Suboficial ®
Carranca Saavedra, Patricio Laureano  Suboficial mayor ®
Carrasco Carrasco, Eulogio Cabo ®
Carrasco Pérez, Hugo Luciano Suboficial ®
Carrera Bravo, Luis Guillermo Suboficial ®
Carvallo Delgado, Eduardo Suboficial ® 
Cayuqueo Pitrón, Juan Alberto Suboficial mayor ®
Contreras Donaire, Manuel Suboficial ®
Cornejo Escobedo, Eliseo Antonio  Suboficial ®
Cortez Cortez, Domingo Rosario Suboficial ®
Cruces Tapia, René Suboficial ®
Fernández Monjes, Luis Humberto Suboficial ®
Ferrán Martínez, Guillermo Jesús Suboficial ®
Gálvez Navarro, Luis Hernán Suboficial
Gamboa Álvarez, Jorge Ismael Suboficial ®
González Andaur, Juan José Suboficial ®
González Astorga, Felipe Luis Guillermo Suboficial ®
González Reyes, Juan Carlos Suboficial ®
Guerrero Soto, María Angélica Suboficial ®
Gutiérrez de la Torre, Darío Ernesto Suboficial ®
Gutiérrez Ruiz, Pedro León Suboficial ®
Gutiérrez Valdés, Pedro Antonio  Suboficial ®
Hernández Espinoza, Jorge Eduardo Suboficial ®
Iturra Orrego, Héctor José Suboficial ®
Jofré Rojas, Jorge Enrique  Suboficial ®
Jorquera Abarzúa, Juan Alejandro Sargento primero ®
Labarca Sanhueza, Carlos Hernán Suboficial ®
Letelier Verdugo, Miguel Segundo Suboficial ®
Magna Astudillo, Elisa del Carmen Suboficial ®
Maricahuín Carrasco, José Erwin Suboficial ®
Marihual Suazo, Cristóbal Ceferino Suboficial ®
Matteo Galleguillos, Santiago Alfredo Suboficial mayor ®
Mendoza Vicencio, Teobaldo Segundo Suboficial ®
Mercado Valenzuela, Sergio Arturo Sargento ®
Miranda Mesa, Carlos Enrique  Suboficial ®
Moreno Vásquez, Orlando Suboficial mayor ®
Muñoz Orellana, Víctor Manuel Sargento segundo
Muñoz Uribe, Miguel Pablo Suboficial ®
Núñez Hidalgo, Milton René Suboficial ®
Obreque Henríquez, Manuel Jesús Suboficial ®
Ojeda Soto, Nelson Hernán Suboficial ®
Orellana Seguel, Francisco Javier Suboficial ®
Ortiz Toledo, Juan Antonio Suboficial ®
Oyarce Riquelme, Eduardo Alejandro Suboficial ®
Pacheco Obreque, Wilson Rubén Suboficial ®
Parada Muñoz, José Alejandro Suboficial mayor ®
Pardo Pardo, Emilio Gerardo Suboficial ®
Paz Bustamante, Nelson Alberto Suboficial ®
Pastén Morales, Óscar Gonzalo Suboficial mayor ®
Piña Garrido, Juvenal Alfonso Suboficial ®
Pizarro Eguiluz, Luis Alejandro Conscripto ®
Placencia Sepúlveda, Sergio  Suboficial ®
Portillo Aranda, Hernán Ernesto Suboficial ®
Quilodrán Burgos, Leonardo Suboficial ®
Quintanilla Fernández, José del Carmen  Suboficial ®
Ramírez Montoya, Manuel Rigoberto  Sargento segundo ®
Rapimán Saavedra, Benito Ábner Suboficial ®
Recabal Bascuñán, Rafael Laureano Suboficial ®
Reyes Lagos, Eduardo Antonio Suboficial ®
Rinaldi Suárez, Carlos Ramón Suboficial ®
Riquelme Silva, Juan de la Cruz Suboficial ®
Rojo Rojo, Jerónimo Tomás Suboficial mayor ®
Román Herrera, Patricio Sergio Suboficial ®
Rondón Infante, Miguel Ángel Suboficial ®
Rubilar Alarcón, Isaías Pedro Suboficial mayor ®
Rubilar Ottone, Juan Eduardo Suboficial ®
Segovia Rojas, Fidel Suboficial ®
Soto Segura, Bernardo Eusebio Suboficial ®
Toro Olivares, Lorenzo Suboficial mayor ®
Torrejón Gatica, Orlando Jesús Suboficial ®
Valderrama Molina, Juan Artemio  Suboficial ®
Valdés Alarcón, Reginaldo de la Cruz Suboficial ®
Valdovinos Morales, René Armando  Suboficial ®
Vallejos Birtiola, Héctor Omar  Suboficial mayor ®
Vásquez Villegas, Hernán Antonio Suboficial ®
Véjar Sinning, Hernán Eduardo Suboficial ®
Vidal Ogueta, Juan Iván Suboficial ®
Zapata Reyes, Basclay Humberto Suboficial mayor ®
   
Acuña Luengo, César Luis  Empleado civil ®
Alarcón Vergara, Hugo Enrique Empleado civil CNI ®
Bolumburu Taboada, Eliana Carlota Empleada civil ® y enfermera
Callejas Honores, Mariana Inés Empleada civil ®
Chávez Baeza, Eduardo Martín Empleado civil CNI ®
Fachinetti López, Carlos Guillermo Empleado civil CNI ®
Garea Guzmán, Eduardo Empleado civil ®
Iturriaga Neumann, Jorge Empleado civil ®
Kholitz Fell, Reimer Eduardo Empleado civil ®
Lara Cataldo, Víctor Hugo  Empleado civil CNI ®
Meneses Arcaúz, José Ramón  Empleado civil CNI ®
Morales Acevedo, Manuel Ángel  Empleado civil ®
Ramírez Romero, Jorge Fernando Empleado civil ®
Ruiz Godoy, Víctor Eulogio  Empleado civil ®
Saavedra Vásquez, Orfa Yolanda Suboficial ® Carabineros y Empleada civil ® Ejército
Sanhueza Sanhueza, Claudio Segundo Empleado civil CNI ®
Santibáñez Aguilera, Luis Alberto  Empleado civil ®
   
   
ARMADA  
 
Huber Von Appen, Ernesto Leonardo Contraalmirante ®
Osses Novoa, Jorge Aníbal Contralmirante ®
Mendoza Rojas, Sergio Iván Capitán de navío ®
Urdangarín Romero, Jaime Miguel Capitán de navío ®
Valdivia Kéller, Germán Patricio Capitán de navío ®
Vidal Hurtado, Guillermo Ignacio Capitán de navío ®
Villalobos Lobos, Patricio Maximiliano Horacio Valentín Capitán de navío ®
   
Alarcón Saavedra, Julio Humberto Capitán de fragata ®
Arancibia Solar, Pedro Pablo Capitán de fragata ®
Cáceres González, José Raúl Capitán de corbeta ®
González D’Arcangeli, Hugo Nelson Capitán de corbeta ®
Guimpert Corvalán, Daniel Luis Capitán de corbeta ®
Bórquez Bernucci, Christián Edgardo Subteniente ®
Donoso Barrera, Víctor Ernesto Teniente ®
Mondión Romo, Rodolfo Ramón Subteniente ®
Rivera Bozzo, Sergio  Teniente ®
Vera Arriagada, Julio Germán Subteniente ®
Vera Jünemann, Javier Luis Felipe Subteniente ®
   
Altamirano Sanhueza, Orlando del Tránsito Suboficial ®
Aspé Rojas, Celinda Angélica Suboficial ®
Daza Navarro, Bernardo del Rosario Suboficial ®
Escalona Acuña, Sergio Orlando Suboficial ®
Jiménez Escobar, Berta Yolanda Suboficial ®
Manríquez Manterola, Jorge Lientur Suboficial ®
Meza Serrano, José Miguel Suboficial ®
Navarro Navarro, Teresa del Carmen Suboficial ®
   
Buch López, Manuel Alejandro Empleado civil ®
Bozzo Bazzo, Benimiano Antonio Empleado civil ®
 
FUERZA AÉREA  
 
N O M B R E   A G E N T E  G R A D O  
Campos Poblete, Luis Enrique General ®
Gutiérrez Bravo, Amador Orlando General ®
Ruiz Bunger, Freddy Enrique  General ®
Cáceres Jorquera, Ramón Pedro  Coronel ®
Cevallos Jones, Edgar Benjamín  Coronel ®
Contreras Mejías, Sergio Fernando Coronel ®
Gómez Aguilar, Guillermo Reinaldo Coronel ®
González Figueroa, Juan Bautista Coronel ®
González Verdugo, Rafael Agustín Coronel ®
Madrid Hayden, Carlos Arturo Coronel ®
Saavedra Loyola, Juan Francisco  Coronel ®
Serón Cárdenas, Roberto Francisco Coronel ®
   
López López, Juan Luis Fernando Comandante de Grupo ®
Mattig Guzmán, Víctor Manuel Comandante de Grupo ®
Reyes Herrera, Leonardo Comandante de Grupo ®
   
Soto Pinto, Luis Alberto Comandante de escuadrilla ®
   
Cobos Manríquez, Jorge Rodrigo  Capitán Bandada ®
Inzunza Melo, Omar Arturo Capitán Bandada ®
Miquel Carmona, Hernán Patricio Capitán ®
   
Bello Calderón, Franklin Teniente ®
   
Astudillo Adonis, Alejandro Francisco Suboficial ®
Caamaño Medina, Pedro Ernesto Suboficial ®
Cabezas Mardones, Eduardo Patricio Suboficial ®
Cartagena Maldonado, Eduardo  Suboficial ®
Chávez Sandoval, Juan Arturo Cabo ®
Díaz Radulovich, Jorge Iván Suboficial ®
Díaz Ramírez, Guillermo Eduardo Suboficial ®
López Maldonado, Sergio Orlando Suboficial ®
Pereira Rojas, Heriberto Suboficial ®
Rebolledo Sotelo, Enrique Alberto Suboficial ®
Rivas González, Adriana Elcira Suboficial ®
Silva Vergara, Marilín Melahani Suboficial
Soto Herrera, Jorge Eduardo Suboficial ®
Suazo Jaque, Róbinson Alfonso Suboficial
Ugarte Sandoval, Viviana Lucinda  Cabo segundo ®
Urra Carrasco, Guillermo Antonio Cabo segundo ®
Valdebenito Isler, Jorge Aliro Suboficial
Yáñez Silva, Luis Osmán Suboficial
Zúñiga Canales, Fernando Patricio Suboficial ®
   
Arriagada Mora, Jorge Hugo Empleado civil ®
González Fernández, Raúl Horacio Empleado civil ®
Lagos Yáñez, Luis Alberto Empleado civil ®
Palma Ramírez, César Luis  Empleado civil ®
Potin Lailhacar, Andrés Paulo Empleado civil ®
Trujillo Miranda, Otto Silvio Empleado civil ®
Vilches Muñoz, Ana del Carmen Empleada civil ®
Zambrano Uribe, Pedro Juan Empleado civil ®
 
CARABINEROS  
 
Apablaza Rojas, Sergio Rigoberto General ®
Arias González, Gonzalo Enrique  General ®
Arriagada Pasmiño, Osvaldo General ®
Fernández Espinoza, Santiago General ®
Godoy Barrientos, José Hernán General ®
Jeldres Rodríguez, Patricio Enrique General ®
Rodríguez Guerrero, Nelson Eugenio General ®
 
Abello Vildósola, Juan Lorenzo Coronel ®
Acosta Chávez, Julio Verne Coronel ®
Arévalo Cid, Sergio Coronel ®
Aravena Longa, Gerardo Alejandro Coronel ®
Astete Almendras, Luciano Coronel ®
Caulier Grant, Pablo Rodney  Coronel ®
Escobar Inostroza, Hernán Coronel ®
Fernández Hernández, Adrián José  Coronel ®
Meniconi Lorca, Enzo Claudio Coronel ®
Pacheco Cárdenas, Conrado Rodolfo  Coronel ®
Retamal Martínez, Rodrigo Alexis Coronel ®
Rojas Quiroga, Miguel Ángel Coronel ®
Schernberger Valdivia, Hans Eduart Coronel ®
Sesnic Guerricabeitía, Conrado  Coronel ®
Valdés Castillo, Luis Alejandro Coronel ®
   
Baros Muñoz, Antonio Teniente coronel ®
Godoy García, Gerardo Ernesto Teniente coronel ®
Lawrence Mires, Ricardo Víctor  Teniente coronel ®
Moreno Mena, Carlos Hernán Teniente coronel ®
Quiroz Ruiz, lván Raúl  Teniente coronel ®
Ríos Letelier, Sergio Belisario  Teniente coronel ®
Salinas Willer, Eduardo Carlos Teniente coronel ®
Torré Sáez, Ciro Ernesto Teniente coronel ®
   
Aguilera Díaz, José Luis Mayor ®
Aracena González, Rubén Darío Mayor ®
Aravena Sáez, Planté Euclides Mayor ®
Bustamante León, Juan Miguel Mayor ®
Pinares Castro, Fernando Mayor ®
Rodríguez Sullivan, Renato Guillermo Mayor ®
Romo Morales, Luis Fernando Mayor ® y abogado
Soto Duarte, Miguel Ángel Mayor ®
 
Ambler Hinojosa, Alex Vicent Capitán ®
Castro Mendoza, Marcelo Iván Capitán ®
Garrido Aldunate, Carlos Ramón Capitán ®
León Jamett, Francisco Capitán ®
Maturana Concha, Jorge  Capitán ®
Muñoz Gamboa, Manuel Agustín  Capitán ®
Riquelme Rodríguez, Eduardo Orlando Capitán ®
Sepúlveda Tapia, Óscar Orlando Capitán ®
Zamora Rodríguez, Patricio Capitán ®
 
Bezmalinovic Hidalgo, Carlos Mauricio Oficial ®
Bravo Espinoza, Nelson Iván Oficial ®
Cantín Leyton, Alex Adalberto Oficial ®
Cofré Silva, Guillermo Arturo Oficial ®
Gajardo Arenas, Luis Guillermo Oficial ®
Garrido Gutiérrez, Juan Hernán  Oficial ®
Morales Cravero, Ramón Emilio Oficial ®
Osses Chavarría, Luis Eduardo Oficial ®
Rivera Tucas, Rolando Oficial ®
   
Aburto Vera, Samuel Suboficial ®
Acevedo Acevedo, Heriberto del Carmen Suboficial ®
Alarcón Navarrete, Manuel Arturo Suboficial ®
Alfaro Fernández, Pedro René Suboficial ®
Almonacid Almonacid, Guido Suboficial ®
Andrade Calderón, Héctor Leoncio Suboficial ®
Angulo Fuchslocher, Armando Rubén Suboficial ®
Arias Unzueta, Ramón Suboficial ®
Astete Cáceres, Camilo Suboficial ®
Avendaño Valck, Hugo Víctor Suboficial ®
Barraza Quintero, Blas Daniel Suboficial ®
Barrera Jara, Sergio José Suboficial ®
Barría Igor, Rubén Osvaldo  Suboficial ®
Barría Vargas, José Desiderio Cabo primero ®
Bécker Soliz, Rolando  Sargento segundo ®
Belmar Corral, Enrique Suboficial ®
Beltrán Gálvez, José Miguel Suboficial ®
Beltrán Santander, Miguel Oreste Suboficial ®
Bornand Cruces, Hugo Suboficial ®
Bórquez Angulo, René Suboficial ®
Burgos Dejean, Omar Suboficial ®
Burgos Sandoval, José Suboficial ®
Bustos Vivanco, José Arnolfo Suboficial ®
Cabello Yáñez, Mario del Carmen Suboficial ®
Cabrera Aguilar, Armando Suboficial ®
Caifual Lemuñir, Eugenio Suboficial ®
Cares Lara, Maximino Suboficial ®
Castillo, Juan José Suboficial ®
Castro Andrade, Sergio Hernán Suboficial ®
Castro Campos, Primitivo José Suboficial ®
Catalán Lagos, Hugo Nibaldo Sargento primero ®
Catalán Oyarzún, José Rómulo Sargento ®
Conejeros Ortega, Sergio Suboficial ®
Cumilaf Nahuelfil, Camilo Suboficial ®
Díaz Ibacahe, Eudocio  Suboficial ®
Echeverría Beltrán, Héctor Isaías Suboficial ®
Fernández Torres, Germán Sargento segundo ®
Ferrier Valeze, Enrique Sargento segundo ®
Figueroa Cifuentes, Clenardo Suboficial ®
Flández Vergara, Arturo Edalio Suboficial ®
Flores Rivas, Paulino Suboficial ®
Fritz Vega, Juan de Dios Suboficial ®
Friz Esparza, José Mario Suboficial ®
Gajardo Cerón, Dagoberto Suboficial ®
Galleguillos Pangue, Rómulo Enrique Suboficial ®
García, Germán Suboficial ®
Garrido, Ernesto Ildefonso Suboficial ®
Godoy Godoy, José Jaime Suboficial ®
González Mejías, José Roberto Suboficial
González Yáñez, Hugo Enrique Suboficial ®
Guerrero Aguilera, Gustavo Enrique Suboficial ®
Guzmán Pincheira, Nadir Sargento primero ®
Henríquez Apablaza, Luis Fernando Suboficial ®
Henríquez Palma, Erasmo Ananías Suboficial ®
Hernández Araya, Laureano Enrique  Suboficial mayor ®
Hernández Ponce, Juan Arturo Suboficial ®
Hérnandez Rivas, Amado Beck Suboficial ®
Hernández Ulloa, Israel Pascual Suboficial ®
Jaime Astorga, Rufino Eduardo Suboficial mayor ®
Jara Caro, José René Suboficial ®
Jara Riquelme, Luis Enrique Suboficial mayor ®
Jaramillo Solís, Sergio Alamiro Suboficial ®
Leiva Orellana, Pablo Enrique Suboficial ®
Lezana Lezana, Renato Suboficial ®
Lobos Gálvez, Ernesto Arturo Suboficial ®
López Cofré, Edgardo Saturnino Suboficial ®
Loyola Osorio, Pedro Ernesto Suboficial ®
Luarte Vallejos, Pablo José Daniel Suboficial ®
Lukowiak Luppy, Reinaldo Alberto Suboficial mayor ®
Llaupe Deucamán, Juan Segundo  Suboficial ®
Mancilla Bórquez, Pablo Hernán Suboficial ®
Marín Jiménez, Jorge Segundo Suboficial ®
Matus Martínez, Héctor Guido Suboficial ®
Medina, Óscar Humberto Suboficial ®
Molina Cisternas, Alejandro Suboficial ®
Moncada Sáez, Froilán Suboficial ®
Montre Méndez, Manuel Antonio Suboficial ®
Moscoso Soto, Osvaldo René Suboficial ®
Muñoz Albornoz, Gustavo del Carmen  Sargento ®
Muñoz Cifuentes, Marcelo Segundo Suboficial en actividad
Obando Rodríguez, Carlos Jorge Suboficial ®
Ojeda Obando, José Alfonso Suboficial ®
Olguín Maturana, Aníbal Fernando Suboficial ®
Opazo Guerrero, Juan Francisco  Suboficial ®
Opazo Insunza, Hugo Suboficial ®
Orellana de la Pinta, Claudio Suboficial ®
Osorio Morales, Joel de Jesús Sargento segundo ®
Ovando Cárcamo, Francisco Suboficial ®
Oviedo Riquelme, Juan de Dios Suboficial ®
Oyarzo Villegas, Luis Segundo Suboficial ®
Pacheco Fernández, Claudio Enrique Suboficial ®
Padilla Etter, Renato Sebastián Suboficial ®
Padilla Millanao, Juan Carlos Suboficial ®
Palma, Jorje Suboficial ®
Pascua Riquelme, Carlos Armando Suboficial mayor ®
Pasmiño Sepúlveda, Juan Héctor Suboficial ®
Pérez Retamal, José Segundo Suboficial ®
Pérez Torres, Rafael  Suboficial ®
Pichunmán Curiqueo, Jorge Segundo Suboficial ®
Pineda Muñoz, Luis Alberto Suboficial ®
Pulgar Riquelme, José Heraldo Suboficial ®
Ramírez Rojas, Bernardo Daniel Suboficial ®
Retamal Burgos, José Osvaldo Suboficial ®
Retamal Carrasco, Víctor del Carmen Suboficial mayor ®
Rioseco Paredes, Manuel Suboficial ®
Riquelme Troncoso, Israel Antonio Suboficial ®
Rivera Obando, Juan Bautista Suboficial ®
Rodríguez Carrillo, Rufino Suboficial ®
Rodríguez Salgado, René Orlando Suboficial ®
Rogel Alvarado, Quintiliano Cabo ®
Rojas Jiménez, Heriberto Osvaldo Suboficial ®
Sáez Mardones, Alejandro Julio  Cabo primero ®
Sagardía Monje, Jorge Laureano Suboficial ®
Sagredo Aravena, Víctor Manuel Suboficial ®
Salazar Muñoz, José Germán  Suboficial ®
Salazar San Martín, Sergio Suboficial ®
Sarmiento Sotelo, José Manuel Suboficial
Segura Santander, Noé Cabo primero ®
Sepúlveda Ignao, Orozimbo Segundo Suboficial ®
Sepúlveda Rivera, Carlos Suboficial
Silva Soto, Domingo Antonio Cabo primero ®
Soto Godoy, Pedro Segundo Cabo ®
Soto Rubilar, Nelson Rolando  Suboficial ®
Soto Segura, Gamaliel Suboficial ®
Teylorl Escobar, Robert Santiago Cabo ®
Tocol Navarro, José Carlos Suboficial ®
Toledo Puente, Francisco Nelson Suboficial ®
Torres Negrier, Camilo Suboficial ®
Troncoso Vivallos, Emilio Hernán Suboficial ®
Urrutia Acuña, Luis Arturo Suboficial ®
Vacarella Gilio, Italia Donata Suboficial ®
Valdebenito Araya, Héctor Raúl Suboficial ®
Vega Collao, Manuel Rogelio del Carmen Sargento ®
Velásquez Núñez, José René Suboficial ®
Vera Vargas, Francisco Suboficial ®
Verdugo Espinoza, José Floriano Suboficial mayor ®
Verdugo Jara, Juan de Dios Aliro Suboficial ®
Vergara Rebolledo, Alfredo Segundo Suboficial ®
Villablanca Méndez, Juan Manuel Suboficial ®
Villarroel Venegas, Rogelio Lelan Suboficial ®
Vivian Guaita, Pedro Eduardo  Suboficial ®
Zapata, Raúl Enrique Suboficial ®
Zárate Mora, Eladio Rodolfo Suboficial ®
Zúñiga Guzmán, Luis Hernán  Suboficial ®
 
INVESTIGACIONES  
 
Altez España, Risiere del Prado  Inspector ®
Arias Valencia, Germán Fernando  
Bascuñán Saldías, Domingo del Carmen  
Fieldhouse Chávez, Eugenio Jesús Subprefecto ®
Guzmán Rojas, Rodrigo Subcomisario
Harnish Salazar, Osvaldo Francisco Inspector ®
Hernández Valle, Hugo del Tránsito Inspector ®
Maass del Valle, Gonzalo  Subcomisario
Maturana Contreras, Juan Antonio  
Mora Ortiz, Guillermo Hugo  
Morales Morales, José Miguel Inspector ®
Quiroz Barra, Hernán Raúl Inspector ®
Torres Guajardo, Héctor Armando  Comisario ®
Valdés Cornejo, Nelson Patricio  Prefecto ®
Volta Rozas, Nelson Comisario ®
 
GENDARMERÍA  
 
Manzo Durán, Orlando José Mayor ®
 
CIVILES  
 
N O M B R E   G R A D O  
Abarzúa Cáceres, Juan Patricio  
Aguillón Henríquez, Carlos Alberto  
Arriagada Domínguez, Samuel  
Babileck Druding, Heriberto Agricultor
Balcázar Soto, Juan Manuel  
Barrueto Barting, Luis Enrique  
Barrueto Barting, Manuel Darío  
Burgos Belauzarán, Juan Carlos  
Caniulaf Hualme, Juan de Dios  
Cárcamo Pérez, Ramón Hernán Empleado público
Celedón Barrera, Exequiel  
Collen Franzkowsky, Rudolf Hans Colono Dignidad
Concha Navia, Óscar Orlando Médico
Domínguez Larenas, Jorge Denis  
During Pohler, Rolf Guillermo  
Fagalde Osorio, Germán Víctor Agricultor
Fagalde Osorio, Mario Hernán Agricultor
Freitag Hartmann, Renate Enfermera/Colona Dignidad
Fuentes Valenzuela, Sergio Amado  
García Guzmán, Luis Osvaldo Empresario Hotelero
Gerlach Maschke, Matthias Colono Dignidad
Gruhlke Hahn, Gisela Tabea Médico/Colona Dignidad
Gutiérrez Ortiz, José Feliciano  
Henríquez Reuquén, César Humberto Jubilado
Hopp Miottel, Harmut Wilhelm Médico/Colono Dignidad
Inzunza Poblete, Juan Enrique Corredor de propiedades
Mucke Koschkitzke, Gerhard Wolfgang  Colono Dignidad
Obando Cárdenas, Bruno Esteban  
Oregón Tudela, Claudio Antonio Comerciante
Ormeño Stuardo, Israel  
Pacheco Padilla, José Horacio  
Pino Cabezas, Sergio Alejandro  
Riesland Bollman, Hans Jürgen Colono Dignidad
Schafer Schneider, Paul Colono Dignidad
Schafer Schneider, Rebeca del Carmen Colona Dignidad
Schmidt Spint, Peter Colono Dignidad
Schnellenkamp Nelaimischkies, Kurt Herbert Colono Dignidad
Schreiber Rauschenberg, Albert Colono Dignidad
Seewald Lefevre, Gerd Doctor filosofía/Colono Dignidad
Valdivia Dames, Jorge Eduardo Colono Dignidad
Valdivia Dames, José Roberto Colona Dignidad
Van den Berg Schuurman, Karl Johann Colono Dignidad
Villa Urrutia, Enrique Comerciante
Zeitner Bohnau, Wolfgang Freidhelm Alexander Colono Dignidad
Barrientos Camadro, Jorge Marcelo  
Luco Astroza, Carlos  
Rojas Zúñiga, Abelardo  
   

Adela Segál, hija de Viviana Corvalan, nieta de Luis Corvalan y de José Segal, actor.

Destacado

vía Adela Segál, hija de Viviana Corvalan, nieta de Luis Corvalan y de José Segal, actor..

Adela Secall

Mini Biography

Adela Secall was born in Moscow, Russia in 1980. She born there

because of Pinochet’s Coup d’etat. Daughter of the actor José Secall and

Viviana Corvalán, who separated after fourteen years of marriage, when

she was three years old. In 1989 she went to Chile with her mom when her

family could return after a long exile. She has two sisters from the

same father but different mothers. She started working at the age of

sixteen years old in Canal Católico of Chile then her career developed

when she played a character in a TV series in TVN (Televisión Nacional

de Chile). Her best work at the moment is “Coronation” of Silvio

Caiozzi, for which she was the winner in the category of best actress in

the Festival de Cartagenas de Indias (Colombia). She has never studied

performance but she has inherited the talent of her parents.

IMDb Mini Biography By:

Daniel Orta

Spouse
Víctor Rojas (November 2003 – 2005) (divorced)

Trivia

Daughter of José Secall and Vivana Corvalán.

Granddaughter of, the ex-general secretary of the Communist Party of Chile, Luis Corvalán.

Her parents divorced when she was age 3.

Moved to Chile in 1989.

Met ex-wife Víctor Rojas ( Camera Department | Cinematographer)

 

on the set of Coronación (2000).

She is an only child.

In a relationship with singer Aldo Asenjo since 2006. (Composer

Soundtrack

 2009 Super (writer: “Dolor”)

Son, with Aldo Asenjo, Emiliano Asenjo Secall was born in 2007.

English: A view of Cartagena de Indias in Colo...

English: A view of Cartagena de Indias in Colombia. (Photo credit: Wikipedia)

Nombre real Adela Secall Corvalán
Nacimiento Bandera de la Unión Soviética Moscú, Unión Soviética
1980 (33 años)
Apodo(s) Macaulay Culkin
Ocupación Actriz y bailarina
Familia
Pareja Aldo Asenjo “El Macha” (2006-presente)
Hijo/s Emiliano (n. 2007)
Premios
Otros premios Festival Cartagena de Indias

Ficha en IMDb

Adela Secall Corvalán (Moscú, Rusia; 1980) es una actriz chilena de cine y televisión. Reconocida por su actuación en la película Coronación de Silvio Caiozzi, y por el personaje de “La Gata” interpretado en la teleserie Los Pincheira.

Galardonada como mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, Colombia 2001, Nominada a Premio Altazor (2000), Reina Guachaca (2004).

Biografía

Nació en Moscú, Rusia (en ese entonces parte de la Unión Soviética), debido a que sus padres, el también actor José Secall y la coreógrafa Vivana Corvalán (hija del secretario general del Partido Comunista Luis Corvalán) fueran exiliados durante la dictadura del general Augusto Pinochet. En esta ciudad vivió hasta los nueve años, ya que en 1989 pudo volver con su madre del exilio.

A los 19 años inicia su carrera en cine, actuando en Coronación, del reconocido director chileno Silvio Caiozzi. Por ese film, recibe el galardón a mejor actriz en el Festival de Cartagena de Indias, en Colombia (2001). Posteriomente fue nominada al Premio Altazor por su actuación en dica película.

Su debut en televisión comenzó en 1996 con la producción Adrenalina de Canal 13. Más tarde, trabajó en las producciones dramáticas Marparaíso (1998), Cerro Alegre (1999) y Corazón Pirata (2001). Posteriormente es contratada por el área dramática de TVN participando en varias producciones en la que destaca, Los Pincheira e Ídolos, logrando su primer rol protagónico. Su personaje Sofía fue el rol principal de la primera teleserie nocturna en Chile, abriendo un destape en la pantalla después de la dictadura en dicho país.

Adela tiene seguidores por su talento como también por ser especialmente participativa en la vida nacional e internacional. Defensora de los derechos humanos, del medio ambiente y los animales.

Cine

Teleseries
Año Título Rol Director
2000 Coronación Estela Silvio Caiozzi
2004 El Aspado Clotilde Patricio Bustamante
Mala Leche Paula León Errázuriz
2006 Límite Paula Nicolás Jullian
2007 Fiestapatria Macarena Luis R. Vera
2013 El paseo del Diablo Amanda Danilo Ahumada

 

Enlaces externos

ARCHIVOS DE MEMORIA .CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron .

Destacado

CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron

(Ezequiel Cortez, Punto Final)

Lunes 23 de enero de 2006,

puesto en línea por Manuela Garza Ascencio 22/01/2006 – puntofinal-

Desde la creación de la CNI en 1977, la dictadura ocultó los crímenes de sus agentes por medio de informes sobre falsos enfrentamientos y otras mentiras que difundía la prensa gobiernista. Voceros de la dictadura, como Francisco Javier Cuadra, se especializaban en falsear los hechos. Los numerosos civiles que se incorporaron a altas funciones de gobierno durante el régimen militar, como sucede con Cuadra (ver pág. 2), sostienen que nunca se enteraron de las atrocidades del terrorismo de Estado.  Hasta ahora permanecen en la más absoluta impunidad y han vuelto las espaldas a los instrumentos militares y policiales que se encargaron del trabajo sucio. Aún más, la mayoría de ellos continúa en funciones públicas, tienen influyentes cargos y se han mimetizado en la institucionalidad democrática. Abusando de la histórica mala memoria de los chilenos y usufructuando del sistema electoral binominal, inventado por ellos mismos, muchos se han convertido en senadores y diputados que el 11 de diciembre aspiran a la reelección e incluso, aspiran a ganar la Presidencia de la República.

 El siguiente trabajo es un apretado recuento de los crímenes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), que operó desde 1977 hasta el fin de la dictadura, período en el cual fue más destacada la participación de la derecha política y empresarial en funciones de gobierno. La historia, sin duda, condenará a estos colaboradores civiles del régimen militar que fueron cómplices y socios de las violaciones de los derechos humanos y del saqueo a los recursos del Estado.

 El 12 de agosto de 1977 se anunció el término de la Dina y su reemplazo por la Central Nacional de Informaciones (CNI). En noviembre, el general (r) Odlanier Mena fue nombrado director del organismo y el coronel Manuel Contreras, ex director de la Dina, asciende a general y es destinado al Comando de Ingenieros del ejército.

 El 14 de diciembre la Asamblea General de la ONU condenó a la dictadura de Pinochet “con preocupación especial e indignación” por el “incumplimiento de promesas del gobierno chileno de que mejoraría la situación de los derechos humanos”. Al promediar enero de 1978, agentes de la CNI asesinaron en la comuna de La Florida al ex seminarista Germán Cortés Rodríguez, dirigente del MIR. La versión oficial afirmó que tras ser detenido se le llevó a su casa, donde extrajo una pistola oculta bajo una cama y disparó a los funcionarios quienes, al repeler el ataque, le ocasionaron la muerte. La verdad es que fue detenido y conducido a Villa Grimaldi. Tras ser torturado se le trasladó a su domicilio para luego sacarlo a rastras y ejecutarlo fríamente.

 En la mañana del 17 de enero, agentes de la CNI llegaron a una casa en la calle Pablo Goyeneche, en Santiago. Lanzaron gases lacrimógenos y empezaron a disparar. En su interior el ingeniero Gabriel Riveros Ravelo, mirista, se suicidó de un balazo en la cabeza -se dijo- para evitar ser detenido.

El 17 de febrero el embajador de Estados Unidos, George Landau, entregó a la Cancillería un exhorto de su país relativo al asesinato de Orlando Letelier. El documento venía acompañado de las fotografías de dos hombres jóvenes de pelo corto.  A comienzos de marzo periódicos de Estados Unidos y de Chile publicaron cuatro fotografías, que correspondían a tres oficiales de ejército y al ciudadano estadounidense Michael Townley, identificado como militante del desaparecido Frente Nacionalista Patria y Libertad. En las semanas siguientes, los nuevos mandos de la CNI y las jefaturas de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine) conocerían la verdad del asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Mofitt.  

El 20 de marzo, el general Carlos Forestier convocó a su oficina a Manuel Contreras y le comunicó que Pinochet había decidido cursar su baja del ejército. Muchos de los hombres de Contreras le seguían fieles, y el general Mena era un nuevo y peligroso enemigo con quien había sostenido disputas en la comunidad de inteligencia. Contreras ordenó entonces que se quemaran los archivos de la Dina.

Al iniciarse el otoño de 1978, Pinochet empezó a enfrentar un creciente deterioro de su régimen. A la condena de la ONU se sumó la tensión con Argentina, el impacto del caso Letelier y la ruptura de relaciones con Bolivia. Decidió cambiar su imagen otorgando un papel protagónico a los civiles, la mayoría vinculados al movimiento gremialista, origen de la UDI.  El primer ministro del Interior civil fue el abogado Sergio Fernández, el mismo que tres meses antes había sido nombrado contralor general para que aprobara la Consulta Nacional. Una de las primeras tareas de Fernández fue promulgar el decreto-ley de amnistía para cubrir los crímenes de la Dina, quedando al margen sólo el caso Letelier.

En junio fue secuestrado el niño Rodrigo Anfruns, que apareció muerto varios días después, sumergiendo al caso en un abismo de dudas que lo vinculaban a una sórdida pugna entre Mena y Contreras.  Las investigaciones realizadas por obispos y vicarios sobre violaciones a los derechos humanos durante la represión de la Dina llevaron a la Conferencia Episcopal a emitir una declaración el 9 de noviembre de 1978. Los obispos expresaron que “las personas detenidas desaparecidas deben, a nuestro parecer, darse por detenidas por los servicios de seguridad del gobierno”. Y agregaban: “Hemos llegado a la conclusión de que el gobierno no realizará una investigación a fondo de lo ocurrido”.

 A fines de 1978, el 30 de noviembre, quedaron en evidencia los métodos utilizados para hacer desaparecer disidentes. En Lonquén, sepultados en unos antiguos hornos, amarrados con alambre de púas, fueron encontrados los cuerpos de quince campesinos asesinados en días posteriores al golpe.  

1979  A mediados de 1979 el resurgimiento del MIR se hizo evidente. Las acciones de propaganda armada se multiplicaron e incluso sus militantes se atrevieron a incursionar en asaltos y atentados contra objetivos mayores. El 4 de agosto más de doce vehículos de la CNI llegaron a una parcela de El Arrayán, donde permanecían ocultos Andrés Pascal Allende, secretario general del MIR que había ingresado clandestinamente al país, y algunos militantes encargados de su protección. Fue abatido Antonio Lagos Rodríguez y herida Ana Luisa Peñailillo. Otro militante, el periodista César Fredes, había sido detenido minutos antes. Pero Pascal no llegó esa noche a su refugio. En los meses siguientes, el MIR sufrió otras importantes bajas.  El 13 de agosto, en Tierras Blancas, Coquimbo, fue asesinado el ex secretario regional del PS. La versión oficial informó que Daniel Acuña Sepúlveda se suicidó con una granada. Su hijo, en cambio, denunció que agentes de la CNI lo acribillaron en un closet de la casa.  Dos días después, en el centro de Santiago, fue detenido por un carabinero el profesor secundario Federico Renato Alvarez Santibáñez, sorprendido lanzando panfletos del MIR en la esquina de las calles Manuel Rodríguez y Balmaceda.  Al huir resultó herido y fue trasladado al hospital José Joaquín Aguirre. Permaneció luego en la 9ª Comisaría hasta que se lo llevó la CNI. Fue ingresado al cuartel secreto de Borgoño 1470, donde fue torturado durante seis días por cuatro agentes, entre ellos Jorge Andrade Gómez y Jorge Vargas Bories. El 20 de agosto, sin poder sostenerse en pie y sangrando profusamente, se le condujo ante un fiscal militar quien lo envió incomunicado a la Penitenciaría. Al día siguiente los gendarmes lo trasladaron a la Posta Central donde murió víctima de contusiones múltiples, fractura de cráneo y aspiración de sangre y vómitos.  1980  El año se inició con una huelga en el mineral El Teniente, que puso en transitorio riesgo la consolidación del Plan Laboral. Dos meses después, el 22 de marzo, en pleno vuelo sobre el Océano Pacífico, el gobierno de Filipinas canceló una visita oficial que Pinochet y su comitiva iniciarían en las horas siguientes. En tanto, en Santiago unidades operativas del MIR, reforzadas por el reingreso al país de un reducido pero eficaz grupo guerrillero urbano, empezaron a inquietar a la CNI.  En abril un comando asaltó tres sucursales bancarias en Santa Elena con Rodrigo de Araya, llevándose un botín de más de 30 millones de pesos. Dos semanas después, el MIR atacó uno de los símbolos del régimen, la “Llama de la Libertad”, instalada entonces en una terraza del cerro Santa Lucía. Un carabinero resultó muerto. Esa tarde, 28 de abril, cerca de las 20 horas, la CNI llegó al domicilio del profesor mirista Oscar Salazar Jahnsen, quien era seguido desde hacía varios días, motivo por el cual se había presentado un recurso de amparo. Al día siguiente la familia se enteró que Salazar había fallecido en un “enfrentamiento”.

 El 15 de julio un comando del MIR, integrado por Ernesto Zúñiga Vergara, Hugo Ratier y Víctor Zúñiga Arellano, dio muerte al coronel Roger Vergara, director de la Escuela de Inteligencia del ejército.

Cuatro días después, identificado sólo como un anónimo “experto en seguridad”, Manuel Contreras concedió una entrevista a La Tercera. Aseguró que no había detenidos ni reos por 198 acciones terroristas perpetradas desde 1978. Añadió que se habían registrado 16 ataques armados en contra de personal de las fuerzas armadas y carabineros y dijo estar convencido que se estaba frente a una guerrilla urbana. Al día siguiente, la CNI acusó al desconocido “experto” de divulgar antecedentes secretos.  Pinochet ordenó al jefe de la zona en estado de emergencia, general Humberto Gordon, que coordinara desde un denominado Comando Antisubversivo (CAS) a los servicios que investigaban el asesinato del coronel Roger Vergara.

El 23 de julio en la noche, Pinochet citó a sus oficinas al general Mena para pedirle su renuncia. Al día siguiente nombró a Gordon como director de la CNI. Beto, como le decían sus amigos, mantenía buenas relaciones con Mena y Contreras. Mena se despidió de sus hombres y luego aseguró a la prensa que el asesinato del coronel Vergara escapaba del “criterio de actuación del MIR”.  

En su edición del día 25 de julio, El Mercurio sorprendió a sus lectores con un editorial titulado “Preguntas serias”. Interrogaba: “Ningún grupo extremista se ha atribuido el crimen, contrariando la costumbre invariable de los terroristas. ¿Por qué? ¿Qué alcance hay que darle a las palabras del general Mena cuando asevera que el atentado y asesinato del comandante Vergara ‘escapa al criterio de actuación del MIR’?”.

 El general Gordon reunió a funcionarios de Investigaciones, Carabineros y CNI y dio forma al CAS, integrado por la Brigada de Homicidios (BH), la recién creada Brigada de Inteligencia Policial (BIP), el Departamento OS-7 de Carabineros y la Brigada Metropolitana de la CNI. En circunstancias no aclaradas, el 2 de agosto fue ejecutado el administrador de empresas Santiago Rubilar Salazar, miembro del MIR, quien había salido dos días antes desde su casa en Santiago rumbo a Valparaíso. La versión oficial indicó que fue abatido mientras huía en un vehículo llevando a una mujer y su hijo como rehenes. Una semana antes, se había presentado un recurso de amparo por la víctima y por quienes la policía señalaba como sus rehenes.  

El 7 de noviembre Dinacos informó que durante esa madrugada habían sido abatidos el ex técnico de la telefónica Rubén Orta Jopia y el obrero Juan Ramón Olivares, quienes a bordo de una citroneta se aprontaban a atacar el cuartel de la CNI en Avenida Santa María. Lo cierto es que ambos -miristas que habían retornado clandestinos al país-, habían sido detenidos horas antes y ejecutados en la calle para simular un enfrentamiento. 

1981  El 19 de enero, agentes de la CNI asesinaron en una casa desocupada de la calle Ricardo Santa Cruz a Leandro Arratia Reyes, 35 años, comunista. Cinco días antes lo habían visitado en su casa para pedirle que colaborara como informante. Conocida su muerte, la familia recibió una carta anónima que decía: “A la familia Arratia. La muerte de un comunista es la muerte de un perro sarnoso. Así morirán todos. No más marxistas en Chile. Comando Roger Vergara”. En los primeros días de febrero, el ministro secretario general de Gobierno subrogante, Jovino Novoa, afirmó que “el gobierno es enfático en señalar que las fuerzas de seguridad actúan dentro de los marcos legales y desafía a los denunciantes a demostrar lo contrario ante los tribunales”.  

La actividad del MIR llevó a la CNI y otros organismos represivos a desencadenar una indiscriminada arremetida contra dirigentes de la oposición. Entre el 28 de febrero y el 8 de marzo se registraron más de un centenar de detenciones. En la mayoría de los casos, los arrestados recuperaban su libertad sin acusación judicial alguna. El 9 de marzo se conoció el robo de 46 millones de pesos a la sucursal Chuquicamata del Banco del Estado. Luego quedó en evidencia la participación de miembros de la CNI de la zona norte en la planificación y ejecución del delito, consumado brutalmente al dinamitar al agente y un cajero del banco en pleno desierto. En los meses siguientes otras cuatro extrañas muertes de miembros del ejército y civiles rodearon de misterio el caso. Muchas implicancias permanecen ocultas hasta hoy.  En mayo fueron detenidos por la CNI los médicos Manuel Almeyda, Patricio Arroyo y Pedro Castillo. Los tres habían logrado tipificar las torturas que practicaban los servicios de seguridad, derivando esos antecedentes a los tribunales.

El 22 de junio un comando del MIR atacó con lanzacohetes la comisaría de Las Tranqueras, mientras otro asaltaba una sucursal del Banco del Estado en Las Condes.  El 6 de julio, al salir de su casa fue ametrallado y muerto el suboficial de ejército, adscrito a la CNI, Carlos Antonio Tapia Barraza.  El 8 de julio cerca de la central hidroeléctrica de Los Maitenes fue encontrado muerto con cinco cuchilladas Hugo Riveros Gómez, integrante del aparato de apoyo de la estructura urbana del MIR. Pintor y dibujante, había logrado identificar la ubicación del cuartel Borgoño de la CNI y dibujado los rostros de varios interrogadores. Esa noche fue asesinado en la calle Mapocho el ingeniero socialista Oscar Polanco Valenzuela. Desconocidos desde un automóvil sin patente le dispararon una ráfaga de metralleta en el rostro.  La CNI asesinó el 16 de agosto, en un enfrentamiento en Quinta Normal, a la profesora Arcadia Flores Pérez, mirista. Al otro día, los agentes abatieron en la población Risopatrón al mirista Lisandro Sandoval Torres.

El 18 de noviembre, frente al domicilio del general Santiago Sinclair, un comando del MIR dio muerte a tres funcionarios de Investigaciones, escoltas del jefe del estado mayor presidencial.  

A fines de noviembre se inició una ofensiva de la CNI contra dirigentes de la Izquierda Cristiana. Uno de ellos, el economista Sergio Aguiló, hoy diputado, fue sometido a brutales torturas, lo mismo que Germán Molina Morel y Pablo Fuenzalida Zegers, dirigentes de la Comisión Chilena de Derechos Humanos. Fueron conducidos con los ojos vendados al cuartel Borgoño. Allí los obligaron a ponerse overoles y zapatillas para, luego de un examen médico, iniciar los interrogatorios. Los colocaron con los ojos vendados en una cama metálica, desnudos, atados de pies y manos. Luego se escuchó un zumbido y una violenta descarga eléctrica empezó a sacudir los cuerpos.  

El 11 de diciembre fuerzas conjuntas de la CNI, Carabineros e Investigaciones, apoyadas por dos helicópteros, asesinaron a Sergio Flores Durán, de la Fuerza Central del MIR, y a María Cienfuegos Cavieres, también mirista, en un supuesto enfrentamiento en la comuna de San Joaquín. Antecedentes recogidos más tarde permitieron conocer que ambos eran seguidos desde hacía varios días. Una semana después, una furgoneta tripulada por agentes de la CNI atropelló en el callejón Lo Ovalle a Iván Quinteros Martínez, comerciante, militante del MIR. Tras ser conminado a levantarse y no poder hacerlo, los agentes le dispararon mortalmente.  

1982  El 6 de enero la CNI dio muerte en la Vega Central al ex cabo de la Fach Enrique Reyes Manríquez, del MIR. Diez días después fue abatido en un enfrentamiento en Teniente Cruz con José Joaquín Pérez, comuna de Pudahuel, el mirista y ex marino Ernesto Zúñiga Vergara.

Un mes más tarde, el 25 de febrero, fue secuestrado, baleado en la nuca y degollado el presidente de la Anef, Tucapel Jiménez. Pinochet renovó el estado de emergencia para “asegurar la tranquilidad de que gozan todos los chilenos desde 1973”.  

En julio, el balance semestral de la Comisión Chilena de Derechos Humanos dio cuenta de 837 detenciones, 29 relegados, 65 denuncias por tortura, 63 allanamientos, 32 amedrentamientos, 181 presos políticos, cinco muertes por abuso de poder y un asesinato político. Sobre Santiago indicaba que el 91,04 por ciento de los opositores detenidos habían sido liberados sin cargos. Miles de personas eran controladas en masivas redadas en las zonas más pobres. Se buscaba intimidar a la población, impedir que se organizara o que levantara la voz. Los medios de comunicación adictos al régimen informaban que las poblaciones eran “nidos de hampones”, violentos e incontrolables.

 El 28 de noviembre fue abatido en un enfrentamiento, en la calle Aldunate, Dagoberto Cortés Guajardo, dirigente del MIR. Al iniciarse diciembre, durante una reunión convocada por dirigentes sindicales en la Plaza Artesanos, irrumpió, golpeando a obreros y periodistas, un grupo de civiles portando laques y fierros recubiertos de goma. Esos sujetos, que la ciudadanía bautizó como “gurkas”, eran uniformados y civiles adscritos a la CNI.  

1983  En la primera semana de febrero agentes de la CNI mataron en la plaza Manuel Rodríguez al mirista Fernando Iribarren González, quien habría opuesto resistencia al darse cuenta de que era seguido.

El 24 de marzo se realizó una “Marcha del Hambre”. Más de 200 personas resultaron detenidas. Horas después, 34 opositores, varios de ellos sacados de sus casas por la CNI, fueron relegados a Pisagua. El 19 de abril fueron abatidos en la calle Villaseca, en Ñuñoa, los miristas Manuel Flores Durán y Germán Osorio Pérez, quienes habían ingresado clandestinamente al país.

Al conmemorarse el Día del Trabajo, reaparecieron los “gurkas” en la Plaza Artesanos. Más de 75 personas fueron detenidas.

 La primera protesta nacional convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre se efectuó el 11 de mayo. Dos personas murieron y más de 600 detenidas. Tres días después, militares y policías rodearon una decena de poblaciones del sector suroriente de la capital y sacaron a todos los hombres de sus casas, llevándolos a canchas de fútbol y sitios eriazos para un supuesto “control de antecedentes”.

Cuatro días más tarde, en vísperas de una nueva protesta, asumió como ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa. Los días 11 y 12 de agosto, en la cuarta protesta nacional, 18 mil soldados ocuparon Santiago. Murieron 26 personas y hubo más de 100 heridos a bala.

 El 30 agosto un comando del MIR ultimó al intendente de Santiago, general Cárol Urzúa.

El 7 de septiembre, las unidades de la CNI a cargo del capitán Alvaro Corbalán, rodearon dos casas de seguridad del MIR en las calles Janequeo y Fuenteovejuna, y acribillaron a sus cinco ocupantes, entre ellos dos dirigentes del MIR, Hugo Ratier y Arturo Villabela.  

La quinta protesta nacional se efectuó el 8 de septiembre. Una manifestación pacífica en Plaza Italia concluyó con un violento apaleo por fuerzas policiales a dirigentes de la Alianza Democrática.

A las 14 horas del 3 de noviembre de 1983 fue detenido en Concepción Víctor Hugo Huerta Beiza, dirigente del Partido Comunista. Esa misma tarde fue conducido al barrio Pedro de Valdivia. En la calle Sanders, un agente apoyó un arma en la frente de Huerta y disparó una bala calibre 9 milímetros que le cruzó de arriba abajo la cabeza, provocándole una muerte inmediata. El 11 de noviembre los chilenos se estremecieron al conocer el caso del obrero Sebastián Acevedo, que se inmoló en las puertas de la Catedral de Concepción como una dramática forma de llamar la atención sobre dos de sus hijos detenidos por la CNI, cuyo paradero desconocía.  

1984  A fines de febrero, Pinochet fue repudiado por cientos de personas en la Plaza de Armas de Punta Arenas. Militares de civil atacaron a los disidentes, quienes se refugiaron en la catedral. Horas después, Pinochet diría: “¡Es la Iglesia la que está en contra del gobierno!”. Los crímenes del régimen había que ocultarlos a como diera lugar, sobre todo cuando crecía la indignación ciudadana. El 26 de marzo Pinochet ordenó que se impusiera censura previa a las revistas de oposición. Sin medios de prensa y con las radioemisoras disidentes controladas, se desarrolló el 27 de marzo la séptima protesta nacional. El gobierno impuso el toque de queda. Seis personas murieron baleadas, mientras Pinochet sobrevolaba Santiago para comprobar la magnitud del descontento.  El 30 de marzo miembros del FPMR detonaron una bomba al paso de un bus de Carabineros, cerca del cerro Santa Lucía. Murió un funcionario policial y otros quince quedaron heridos. La respuesta de Pinochet fue promulgar, el 17 de mayo, una Ley de Conductas Terroristas, otorgando más facultades a la CNI. Al mismo tiempo modificó la Ley sobre Abusos de Publicidad, aumentando las penas.  

El 2 de julio fueron asesinados Patricio Sobarzo Núñez, profesor militante del MIR y Enzo Muñoz Arévalo, comunista. La versión oficial aseguró que los agentes de la CNI detectaron un vehículo sospechoso en la rotonda Departamental, desde donde se les disparó, generándose un enfrentamiento que concluyó con la muerte de las dos personas. Testigos presenciales permitieron establecer que a Enzo Muñoz le disparon mientras hablaba por teléfono en una cabina pública y que Patricio Sobarzo fue detenido, subido a un vehículo de la CNI, y luego fríamente ejecutado. En las horas siguientes la CNI dio muerte en el sector del callejón Lo Ovalle a Alicia Delgado Tapia, ingeniero agrónomo comunista, y a Juan Manuel Varas Silva, mecánico eléctrico mirista.  El 12 de agosto, agentes de la CNI llegaron hasta la vivienda de Luis Tamayo Lazcano, taxista sin militancia, en el cerro Los Placeres, de Valparaíso. La versión oficial informó que el taxista había resistido armado y había resultado muerto en el enfrentamiento. La verdad es que Tamayo no estaba armado y que un agente le disparó matándolo.  Casi a la misma hora, en Concepción, una brigada de la CNI inició una cruenta operación de exterminio que se extendería a varias ciudades del sur, revelando que muchos miembros de la resistencia eran conocidos por sus seguidores. El 4 de septiembre fue detenido por Carabineros Juan Antonio Aguirre Ballesteros, vecino de la población Violeta Parra, de Pudahuel. Fue trasladado a la 26ª Comisaría desde donde desapareció. Su cuerpo fue encontrado el 24 de octubre en el río Maipo: le faltaba la cabeza y el brazo derecho.  

Al comenzar una nueva protesta nacional, fuerzas de Carabineros ingresaron disparando a la población La Victoria, para amedrentar a los habitantes. Una bala traspasó una vivienda, impactando en la cabeza al sacerdote André Jarlan, quien murió sobre su Biblia abierta. El jefe de plaza restringió las informaciones, mientras piquetes de civiles en vehículos con las patentes cubiertas recorrían las poblaciones disparando. En la Plaza de Armas de Santiago, las fuerzas especiales de Carabineros procedieron con redoblada fuerza sobre los opositores, recurriendo incluso al uso de perros. Al terminar las 48 horas de protesta, el balance fue la muerte de ocho civiles y de un teniente de ejército, jefe de la CNI en Copiapó.

 El 8 de septiembre, en una medida que sorprendió al mundo, el régimen prohibió la publicación de fotografías y caricaturas en las revistas de oposición.

La violencia aumentaba. A las acciones del FPMR replicaron las amenazas y ataques de la Acción Chilena Anticomunista (Acha) y otros grupos de ultraderecha, conducidos en muchos casos desde la misma CNI.

 El 6 de octubre, un bombazo casi destruyó la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Punta Arenas. En el atentado murió su autor, el teniente de ejército Patricio Contreras Martínez. En el lugar aparecieron panfletos que señalaban: “En nuestra Iglesia queremos religión y no políticos con disfraz de cura. Acción Chilena Anticomunista (Acha)”.

 En Ovalle, el 17 de octubre fue detenido por cuatro civiles el transportista Mario Fernández López, demócratacristiano. Lo torturaron 36 horas en la CNI y luego lo trasladaron al hospital regional de La Serena, donde murió. A fines de octubre se multiplicaron las detenciones. En casi dos semanas cerca de 400 personas fueron relegadas a Pisagua y a localidades de la X Región. El 30 de octubre se realizó un paro nacional convocado por el CNT, el primero de su tipo bajo la dictadura militar.

Al término de la jornada nueve civiles habían muerto baleados y había otros 30 heridos.  El 6 de noviembre se decretó estado de sitio y toque de queda. El nuevo ministro secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra, anunció el decreto 1217 que restringía las informaciones de “carácter, relevancia o alcance político”. Al mismo tiempo fueron suspendidas seis revistas opositoras. Se llegó incluso a censurar la difusión de una carta del arzobispo Juan Francisco Fresno a los católicos de Santiago, que debió ser leída en las misas.

El 12 de diciembre, en Ñuble con San Eugenio, murió despedazada al explotar una bomba la estudiante de sicología Alicia Ríos Crocco, mirista. Un mes después, un grupo de detenidos escuchó de agentes de la CNI el relato de cómo fue adherida la bomba a la espalda de la muchacha y activada mediante control remoto.  

1985  El 3 de enero fue asesinado en Maipú el mirista Alan Rodríguez Pacheco, 28 años, dos hijos, master en Matemáticas. La versión oficial dijo que murió al resistir la detención premunido de un mortero. Testigos informaron que los agentes de la CNI llegaron al lugar apoyados por un jeep que portaba una ametralladora pesada, comenzando a disparar sin que hubiese resistencia.  Pasado el mediodía del 19 de enero fueron asesinados en Quillota los hermanos David y Marcelo Miño Logan, de 31 y 29 años respectivamente, militantes del MIR. Una vez más la versión oficial dio cuenta de un “enfrentamiento”. Testigos aseguraron que un contingente de la CNI rodeó la casa donde se encontraban y abrió fuego sin mediar advertencia. Uno de los hermanos, al intentar rendirse, fue ejecutado.  El 15 de febrero un grupo de civiles detuvo en Plaza Italia al arquitecto Ramón Arriagada. Durante diez días se le torturó e interrogó sobre las actividades de varios dirigentes comunistas. Este episodio fue el inicio de una cruenta ofensiva de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (Dicomcar) que culminó con el secuestro y degollamiento de Manuel Guerrero, José Manuel Parada y Santiago Nattino, el 28 de marzo.  Simultáneamente era brutalmente torturado por miembros de la Dicomcar, hasta que el 28 de febrero murió, el joven socialista Carlos Godoy Echegoyen. La versión oficial señaló que había fallecido víctima de un paro cardíaco. El 29 de marzo, en Las Rejas con 5 de Abril, fueron asesinados los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, militantes del MIR. La versión de Carabineros aseguró que las muertes se habían producido en un “enfrentamiento”. Informes forenses señalan que ambos jóvenes murieron a causa de politraumatismo por balas. El cuerpo de Rafael Vergara registraba un disparo en la nuca a corta distancia, cuando ya estaba herido en poder de sus captores.  Ese mismo día en El Arrayán fue asesinada la mirista Paulina Aguirre Tobar, estudiante. El comunicado oficial afirmó que al ser conminada a detenerse, extrajo un arma y disparó contra los hombres de la CNI. La autopsia reveló que la muchacha recibió dos disparos en la cabeza, uno en el cuello, tres en la mano derecha y dos en el antebrazo izquierdo, todos desde corta distancia.  A fines de abril el gobierno prohibió una conferencia de Mario Vargas Llosa. Por esos días, José Miguel Armendáriz, censor oficial de Dinacos, revisaba los artículos de algunas revistas tachando palabras como “la verdad”, “transición”, “derechos humanos”, “libertad”, “milagro”, “sida”, “régimen democrático”, entre otras muchas.

 El 14 de mayo una ola de bombazos ocasionó la muerte de tres personas en la Municipalidad de Lo Prado. Varios días después fue identificada una de las víctimas: la estudiante Tatiana Fariña, desaparecida días antes.

En Arica, el 19 de mayo civiles secuestraron a Rosa Pineda interrogándola sobre las actividades de su esposo. Mientras, la torturaban quemándola con cigarrillos. A causa de los malos tratos la mujer perdió el hijo que esperaba.  Diez días después, en la VIII Región, familiares denunciaron la desaparición de cinco jóvenes y la muerte de José Randolph, que apareció en un acantilado en las cercanías de Concepción tras haber sido detenido el día antes por Carabineros en su casa, acusado de conducir en estado de ebriedad. La versión policial aseguró que el joven se había fugado de la comisaría dejando una nota donde anunciaba que se

iba a suicidar. Más tarde, la autopsia demostró que su muerte se produjo al reventarle el hígado, producto de un golpe con un objeto contundente.  En Concepción dos individuos asaltaron y violaron a la universitaria Paz Macaya, amenazándola de muerte si revelaba lo ocurrido. La muchacha era hija del médico comunista Juan Macaya, colaborador de la Vicaría de la Solidaridad que el mismo día, en Santiago, fue ferozmente golpeado por un grupo de civiles.  

Durante los días siguientes desconocidos atacaron a mujeres opositoras, golpeándolas y en algunos casos marcándolas con cruces en sus cuerpos. El vicario Cristián Precht denunció ante la Corte Suprema diversos casos de agresiones en contra de miembros de comunidades cristianas. El día 17 de junio se levantó el estado de sitio y se dispuso el estado de emergencia. Atentados explosivos dejaron a oscuras la zona central la noche del 21 de junio. En Concepción, Mirta Navarrete Pino, 46 años, esposa de un actuario de la Corte de Apelaciones, fue secuestrada y con un cortaplumas fue marcada con una cruz en un seno.  El 1° de julio fue asesinado en la comuna de San Miguel el asistente social Gilberto Victoriano Veloso, militante del PC. Dinacos informó que se registró un tiroteo entre agentes de la CNI y dos individuos que eran seguidos. Uno resultó herido, falleciendo mientras era trasladado al hospital Barros Luco. El otro quedó con lesiones de mediana gravedad. Lo cierto es que Veloso hizo dos disparos, que fueron repelidos con ráfagas de metralleta. Cuando arrojó el arma y levantó las manos, fue ejecutado. El estudiante universitario Pablo Yuri Guerrero, fue detenido ileso y trasladado al cuartel Borgoño donde fue sometido a torturas.  El lunes 8 de julio, en Arica, fue agredida Mónica Aguirre Galván, universitaria y profesora de religión. Dos sujetos la abordaron en la vía pública. Uno la sujetó y el otro le levantó la blusa cortando su abdomen con una hoja de afeitar. “Dile a tu pololo que se porte bien o lo vamos a matar”, le advirtieron.

 Los días 4 y 5 de septiembre se realizó una nueva protesta nacional que dejó 10 muertos, 80 heridos y más de mil detenidos. El Ministerio del Interior acusó a 87 dirigentes de infringir la Ley de Seguridad Interior del Estado.  El 18 de septiembre el gobierno ordenó cercar la Catedral de Santiago e impidió transmitir por radio el Tedéum Ecuménico celebrado por el cardenal Francisco Fresno. El 15 de octubre un grupo de civiles atacó con armas largas la parroquia San Cayetano, en La Legua. El párroco, Guido Peeters, había sido amenazado de muerte en múltiples ocasiones.  

Los días 5 y 6 de noviembre una nueva protesta dejó cinco muertos y más de 30 heridos a bala. Cerca de mil personas fueron detenidas.  1986  El 4 de abril un bando restringió las reuniones, mientras irrumpían militares en las calles con las caras pintadas. Pinochet explicó que los soldados salían así para que no les tomaran fotografías. “Siempre los militares nos pintamos el rostro. Los que están picados son los fotógrafos”, dijo.  Al iniciarse una nueva protesta nacional, el 2 de julio, soldados al mando de un teniente quemaron vivos a Rodrigo Rojas De Negri y a Carmen Gloria Quintana, en una acción que provocó repudio mundial.  El gobierno suspendió los noticieros de las radios Cooperativa, Chilena, Carrera y Santiago, y requirió ante los tribunales a 17 dirigentes opositores. Militares rodearon las poblaciones. Se registraron siete muertos, 50 heridos a bala y más de mil detenidos. El 1° de agosto desapareció el dirigente demócrata cristiano de la Usach, Mario Martínez. Su cuerpo sin vida fue encontrado cinco días después en una playa del balneario de Santo Domingo.  En los días siguientes se sucedieron varios hechos que conmovieron al país. Andrés Pascal y Hernán Aguiló, dirigentes del MIR, ofrecieron una conferencia de prensa clandestina a escasas cuadras de La Moneda, humillando a los agentes de seguridad. Al día siguiente, en otra rueda de prensa secreta, dirigentes del FPMR presentaron a dos desertores del ejército y afirmaron que ese movimiento se encontraba dispuesto a combatir.  Pocas horas más tarde se informó del hallazgo de un cuantioso arsenal ingresado clandestinamente a Chile para armar al FPMR. En tanto, el juez Carlos Cerda, quien investigaba la desaparición de numerosos comunistas a manos del Comando Conjunto, encargó reos a 40 responsables de esas detenciones.  El 14 de julio, un comando del FPMR secuestró al encargado de protocolo del ejército, coronel Mario Haeberle, quien fue liberado más tarde en una calle de La Florida envuelto en una bandera.  El 7 de septiembre un numeroso comando del FPMR emboscó a Pinochet y su escolta en el Cajón del Maipo. En las horas siguientes fueron secuestrados y asesinados los opositores José Carrasco, Felipe Rivera, Abraham Muskatblit y Gastón Vidaurrázaga.  En medio del quiebre de la oposición y de las recriminaciones contra el Partido Comunista y el FPMR por el masivo desembarco de armas en Carrizal Bajo, el 28 de noviembre fueron asesinados por la CNI los miristas José Amigo Latorre, estudiante de filosofía, y Luis Barra García, médico cirujano.  El 8 de diciembre Marcelino Marchandon Valenzuela fue muerto a tiros frente al cuartel Borgoño de la CNI. Familiares afirmaron que el joven había salido de su casa a cobrar su sueldo el día 5, sin volver.  1987  Estados Unidos señaló en su informe anual sobre derechos humanos que “bajo el régimen del general Augusto Pinochet se intensificó la represión durante 1986. Aumentó el número de personas desaparecidas, torturadas, detenidas, secuestradas, arrestadas, así como los métodos de violencia política contra los civiles”. Agrega que “un total de 662 personas fueron secuestradas el año pasado, la mayoría estudiantes, profesionales, políticos, periodistas, dirigentes sindicales, trabajadores sociales y defensores de los derechos humanos”.  El 15 de junio, con el asesinato de Ricardo Valenzuela Pohorecki, se inició la denominada Operación Albania, que culminaría con el asesinato de varios militantes del FPMR. El 1° de septiembre, el FPMR secuestró al coronel Carlos Carreño, subdirector de Famae. Poco después la CNI inició las operaciones para secuestrar a cinco miembros del FPMR, que serían torturados en el cuartel Borgoño, asesinados y lanzados al mar a la cuadra de Quintero.  1988  Los días 28 y 29 de octubre de 1988 aparecieron los cadáveres de Cecilia Magni y Raúl Pellegrin, dirigentes del FPMR asesinados luego de ocupar un poblado en la cordillera de la Séptima Región.  1989  Al promediar julio fue asesinado el empresario gastronómico Aurelio Sichel tras advertir a varios dirigentes de la CNI que revelaría sus manejos económicos turbios, si no le devolvían dineros que había prestado. El 4 de septiembre agentes de la CNI asesinaron al vocero del MIR Político, Jecar Neghme.  Publicado en «Punto Final» Nº 606, 9 de diciembre, 2005  www.puntofinal.cl  Las opiniones expresadas en los artículos y comentarios son de exclusiva responsabilidad de sus autor@s y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la redacción de AlterInfos. Comentarios injuriosos o insultantes serán borrados sin previo aviso.  Mensajes 1. CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron (Ezequiel Cortez, Punto Final), 10 de marzo de 2007, 09:23, puesto en línea por Carlos  Sobre la muerte del compañero Santiago Rubilar Salazar, creo que para sus familiares y para la historia chilena es necesarion aclarar que falleció luego de intentar cruzar un cerco de seguridad. Se encontró con un cerco policial luego de ocurrido un asalto a las sucursales bancarias de Santa Elena. Quedó herido de gravedad y trasladado al hospital Barros Luco, donde falleció uno o dos dias después. Un médico amigo contó que tuvo un comportamiento admirable, ya que tuvo que enfrentar las torturas e interrogatorio de agentes de la CNI en su lecho hospitalario, y sólo lograron que se riera de ellos en su cara, por lo que los verdugos introducian objetos en sus heridas de bala, para provocarle màs dolor.  Carlos Garcia, desde Bélgica  1. CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron (Ezequiel Cortez, Punto Final), 13 de diciembre de 2007, 21:14, puesto en línea por sergio medina rubilar  Despues de tantos años enterarme de el comportamiento de mi admirable tio no hace otra cosa que reafirmar mis sentimientos y pensamientos sobre el,como familia nunca creimos la version oficial y hasta el dia de hoy aun es confusa la manera en que murio,tus declaraciones si por un lado han abierto el recuerdo y el dolor, por otro nos ayuda a mejorar,  2. CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron (Ezequiel Cortez, Punto Final), 14 de diciembre de 2010, 23:30, puesto en línea por Isa Rubilar  A tres años de este mensaje me entero de de antecedentes de mi tío Santiago que la familia desconoce absolutamente. Quizás sea posible contactarme con este señor que vive en Bélgica, sólo por intentar saber su versión, a modo de insistir en encontrar la verdad de una historia inconclusa y muy dolorosa para mi familia.  Un abrazo y gracias por este comentario…muy sopresivo por cierto

Los Niños y la Batalla de la Memoria. País Vasco

Destacado

Euskal Herria: El Gobierno vasco (PSOE-PP) quiere que los escolares participen en los homenajes a víctimas de ETA
Edurne Brouard, la hija de Santi, también es víctima del terrorismo. ¿Ésta también va a ir a explicar?. Mi hijo no va a asistir ese día a clase. Lo tengo clarísimo. Adoctrinamientos, los justos.
Kaos. Euskal Herria y Derechos Humanos | 1-4-2010 | 3875 lecturas | 30 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/euskal-herria-gobierno-vasco-psoe-pp-quiere-escolares-participen-homen

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Lakua pretende que los escolares participen en los homenajes a víctimas de ETA

El Gobierno de Lakua quiere que los escolares participen en los actos de homenaje a las víctimas de ETA tanto realizando celebraciones de homenaje en los propios centros educativos como colaborando con los ayuntamientos en la elaboración del denominado «mapa de la memoria». Estas iniciativas figuran en el primer borrador del plan de «convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» presentado a los grupos parlamentarios la pasada semana.

Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

GARA

 
 

El objetivo de hacer «asumir la centralidad y presencia de las víctimas en la deslegitimación de la violencia» será llevado hasta las últimas consecuencias por el Gobierno de Lakua, que pretende que los niños y las niñas se involucren y participen directamente en los homenajes a las víctimas de ETA.

 

Así se recoge en el «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» con el que el Ejecutivo de Patxi López pretende reformular el «Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos» puesto en marcha por el Gabinete tripartito de Ibarretxe. El cambio de nombre del propio plan resulta ya enormemente significativo.

 

El primer borrador del nuevo proyecto fue entregado la semana pasada por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a los diferentes grupos parlamentarios, que tienen hasta el próximo 12 de abril para presentar sus propuestas.

 

Por si en algún momento hubiera alguna duda sobre a qué «víctimas del terrorismo» se refiere Lakua, en la página 10 del texto se recoge textualmente que «la orientación básica de la revisión del plan» del anterior Ejecutivo tiene por prioridad «la deslegitimación de la violencia terrorista existente en nuestra sociedad, que no es otra que la que ejerce ETA».

 

El «mapa de la memoria»

 

El Departamento de Interior de Rodolfo Ares anunció en noviembre pasado la elaboración de un «mapa de la memoria» de las víctimas de ETA, que según la nota oficial publicada por el Gobierno «reflejará cada lugar en el que la banda terrorista haya cometido actos violentos».

 

Y lo que se pretende ahora es que los centros escolares participen en la organización de los actos que se realicen en cada municipio y también en la «celebración de homenajes en los centros educativos».

 

El Gobierno de López propone «la implicación de los centros en la iniciativa». Una de las fórmulas es la «participación en el diseño del símbolo conmemorativo que el ayuntamiento vaya a colocar». Además, la Dirección de Víctimas sugerirá a los municipios que «los centros pueden ayudar en la elección del lugar más adecuado, pueden realizar propuestas de diseño de la obra y pueden participar en la compresión del proceso de creación junto al artista». El Departamento de Educación colaborará con los ayuntamientos y centros que deseen participar en la iniciativa.

 

Además, se propone la celebración de homenajes en las propias escuelas. Según el plan gubernamental, «esta iniciativa surge de los propios centros y su entorno». Y se anuncia que «las actividades a realizar son múltiples y el Departamento apoyará las iniciativas».

 

El «Día de la Memoria»

 

Además del «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia», el Gobierno de Lakua tiene previsto ins- titucionalizar también el denominado «Día de la Memoria». Se intenta dotar al «espacio» del mapa de un «tiempo» que permita que sea «permanente y duradero». Según la propuesta entregada por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a los grupos parlamentarios, dicho día se celebraría el 10 de noviembre. La elección de la fecha se justifica en que es una de las pocas del calendario que «no está marcada por la existencia de un atentado terrorista con víctimas inocentes asesinadas».

 

En los planes gubernamentales se recoge que «la participación activa de la comunidad educativa en la celebración del Día Institucional de la Memoria tiene un especial sentido». Se avanza que «un escrito conjunto de la Dirección de Víctimas y el Departamento de Educación invitará a esta acción».

 

Las intenciones de la Consejería de Interior son que en esa jornada los niños y niñas no sólo realicen actos en sus respectivos centros escolares, sino que desea estimular «su participación en las actividades de distinto signo que pueden desarrollarse en cada municipio».

 

El plan anterior, «tímido»

 

El «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» parte de la consideración de que la iniciativa puesta en marcha por el Ejecutivo de Ibarretxe era demasiado genérico en la defensa de los derechos humanos y, por ejemplo, «expresaba con demasiada timidez la referencia a las víctimas». Por eso, ahora la referencia a éstas constituye la centralidad en la educación.

 

En este contexto resulta especialmente llamativa la estipulación de lo que es el correcto significado de «la neutralidad de los educadores ante las opiniones diversas de los alumnos que afectan a la ética». El Plan de Lakua considera que ésta «es conveniente, incluso necesaria» cuando las opiniones son sobre derechos humanos en general. «Pero, en cambio, es inadecuada y supone una claudicación moral cuando esas opiniones o convicciones contravienen lo que exigen los derechos. Cualquier apoyo al terrorismo, o cualquier justificación o comprensión, incurre en esta inadecuación. Es, por tanto, éticamente inadmisible desde los parámetros de los deberes universales que se nos imponen. El educador no debe ser neutral ante ello».

 

Es decir, «los profesores deben tomar una posición clara y firme contra la acción terrorista de ETA, no permitiendo ningún planteamiento justificador o explicativo, que en la práctica cumplen la misma función».

Subvenciones

En las subvenciones a las asociaciones de padres se priorizarán las actividades de «reconocimiento de las víctimas».

 
 

La ley navarra no acepta ninguna enmienda de NaBai

La Ley de Víctimas del Terrorismo liderada por PSN y UPN dio ayer un nuevo paso al aprobarse en comisión el dictamen que será llevado ahora a Pleno. Nafarroa Bai dio su aval a la toma en consideración inicial apostando por que en la tramitación se podría retocar el texto para incluir menciones a otras víctimas diferentes a las de ETA, pero ninguna de sus enmiendas ha sido aceptada. Por contra, se han introducido 30 aportaciones de UPN, 3 del PSN (que era el proponente), 8 de CDN y 2 de IUN.

 

El texto que será votado y aprobado ahora en el Pleno sólo cita a ETA. Dice que la Ley prestará «especial atención» a los afectados por sus atentados, «siempre que dichos actos sean reivindicados o que de una interpretación armónica de los hechos antecedentes, coetáneos o posteriores pueda deducirse que los daños se han causado por tal actividad terrorista». En función de ese criterio, se fija ya que la primera víctima de ETA fue la niña Begoña Urroz en 1960, aunque el atentado lo cometió otra organización.

 

La Ley introduce importantes ayudas económicas hasta para familiares con segundo grado de consanguinidad. Y amenaza con retirar subvenciones a los centros escolares que no difundan los programas impuestos.


 
 

Empiezan a surgir actitudes espontáneas de insumisión

 
 

El nuevo currículo educativo para la enseñanza obligatoria en la CAV introduce el concepto de «empatía hacia las víctimas» y obliga a los centros escolares a dar a conocer testimonios de personas afectadas por atentados de ETA. La consejera de Educación, Isabel Celaá, insistió en que este aspecto es obligatorio para todas las escuelas, aunque precisó que el modo en que se desarrolle, con la presencia física de las víctimas o a través de algún otro soporte, es decisión de las escuelas.

 

A las pocas horas de que el martes se conociera la aprobación de este nuevo decreto curricular, comenzaron a surgir ya voces de insumisión entre algunos padres y madres de escolares. En el informativo nocturno de Radio Euskadi, Ganbara, las cuatro llamadas de los oyentes se mostraron contrarias a este punto de los planes gubernamentales.

 

En una primera llamada, una mujer afirmaba que «a mí me queda un hijo en la educación pública con posibilidades de que familiares de víctimas puedan ir a clase. Mi hijo no va a asistir ese día a clase. Lo tengo clarísimo. Adoctrinamientos, los justos. Si a mis hijos les he intentado educar en valores y en respeto, yo no les voy a educar ni en el odio ni en el revanchismo».

 

Poco después de que esa llamada entrara en antena se producía otra en la que, esta vez un hombre, afirmaba que «estoy de acuerdo con la señora que ha llamado. Mi hijo tampoco va a ir porque esto no es más que un movimiento de ficha de PSE y PP para introducir su antivasquismo en las escuelas. Van a conseguir separar a padres buenos y padres malos, y lo que hasta ahora era armonía en el patio va a convertirse en rencillas y odio. Enhorabuena a esos demócratas».

 

Mientras en una tercera llamada se proponía que a los niños y niñas se les enseñara el valor de la justicia, la cuarta oyente volvía a incidir en que «llamo para decir que no estoy de acuerdo en que vayan esas víctimas a las escuelas. Tengo una hija en primero de bachiller y a mí no me interesa que vaya nadie de las víctimas del terrorismo, porque Edurne Brouard, la hija de Santi Brouard, también es víctima del terrorismo. ¿Ésta también va a ir a explicar?». En algunas páginas web podían encontrarse ayer actitudes similares.

Los planes gubernamentales, por contra, dan mucha importancia a la presencia directa de las víctimas de ETA en los centros escolares. «Defender la centralidad de las víctimas en los procesos de educación para la convivencia democrática implica que éstas se hagan presentes no indirecta o delegadamente, sino directa y activamente», puede leerse textualmente en el documento. En opinión de Lakua, hay «razones morales y pedagógicas» para ello.

 

Será la Dirección de Atención a Víctimas del Terrorismo quien «se responsabilizará de la calidad e idoneidad de los testimonios que se ofrezcan». Y la Consejería de Interior se encargará, «en colaboración con el Departamento de Educación», de la «selección, preparación y formación de las víctimas del terrorismo que vayan a participar en la prestación de su testimonio en las aulas, tanto a través de medios audiovisuales, como escritos o en directo». I.I.


Dogmas infantiles

Editorial de GARA

El primer dogma sobre el que se construye el programa escolar del Gobierno de Lakua denominado «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» se produce al sostener que hasta ahora en las aulas se legitimaba la violencia política. Es evidente que este tema se ha tratado en clases de Filosofía, Religión, Historia y Ciencias Sociales en general, pero no es cierto que fuese introducido malévolamente para justificar a ETA, sino porque es parte de esas asignaturas, pura realidad histórica y elemento de discusión ética desde tiempos de la Grecia Clásica. Y, sobre todo, porque es parte de la realidad de este pueblo.

Respecto a las opiniones defendidas en esos debates, éstas se corresponden con las existentes en la sociedad, tanto por parte del profesorado como del alumnado. El apoyo a ETA en la sociedad vasca no se circunscribe a un determinado sector social, ni todas las per- sonas que consideran la violencia en favor de la democracia legítima apoyan necesariamente a ETA, por lo que el debate en las aulas sólo tiene el mismo límite que en la calle: su persecución institucional. Algo que, dicho sea de paso, no ha hecho sino agudizar la capacidad dialéctica de quienes defienden la lucha armada, con lo que éstos han tenido que aplicarse más en esos estudios. Tampoco este debate tiene que ver con quién esté en el Gobierno, sino con la realidad que vive este pueblo, puesto que esa clase de debates se han dado, se dan y se darán por igual en todos los territorios de Euskal Herria, con posturas parecidas, por ejemplo, en Bilbo y en Iruñea. Otro dogma. Igual que sostener que en realidad no hay conflicto político alguno y que las de la otra parte no son víctimas… Algo imposible de sostener cuando miles de vecinos de esos estudiantes han sido detenidos, torturados y algunos han muerto. Sus hijos e hijas asisten a esas clases.

En definitiva, el debate de ideas sobre la violencia política existirá mientras el conflicto político se dé en los parámetros actuales. También después, pero la solución es resolver el conflicto, no negarlo con dogmas infantiles.

 
Más información:

Los hijos de la Contraofensiva. La Guardería de La Habana. Montoneros

Destacado

Los hijos de la Contraofensiva

Año 6. Edición número 268. Domingo 7 de julio de 2013
Por

Gabriela Esquivada

 
Amor Perdía. con su uniforme de pionera, el del primario en Cuba./ Abril de 1979.
Fiesta de cumpleaños colectiva, con Firmenich y los Vaca Narvaja./ Chachi y Rosana. El niño fue uno de los que manifestaron síntomas: dejó de hablar.

OTRAS NOTAS

  • Roberto Perdía fue uno de los dirigentes más importantes de la conducción nacional de Montoneros y uno de quienes más responsabilidad tuvieron al momento de organizar La Guardería.
    ¿Hubo alguna discusión a nivel conducción acerca de las guarderías? 
    –Apareció como una lógica dentro del proceso que se fue dando. Hablamos con los cubanos y les pareció bien. Llevamos a los chicos, inclusive arreglé el traslado de varios desde España. En situaciones distintas se los fue llevando a La Habana. No me acuerdo la cantidad exacta, pero eran alrededor de veintipico de chicos.

  • La Guardería de La Habana fue una experiencia inédita, probablemente irrepetible, generada en el marco de una situación de excepcionalidad. Éramos conscientes de la brutalidad genocida de la dictadura, capaz de torturar a un niño para intentar obtener información de los militantes. Surgió así la propuesta de La Guardería.

  • Año 1979, la conducción nacional de Montoneros lanza la Contraofensiva y cientos de militantes que están en el exterior se preparan para volver al país.

  • Susana Brardinelli no sólo es la mamá de Virginia y de Diego Croatto. Es, nada más y nada menos que la famosa “tía” de muchos hijos de militantes que pasaron por La Guardería. Ella fue la responsable organizativa de ese lugar y asumió todas las tareas de atención y cuidado de los chicos.
    –En aquellos tiempos me preocupaba mucho acerca de cómo nos iban a recordar los chicos, ya que era una situación difícil. Por suerte, en los últimos años, me he cruzado casualmente con algunos de ellos y guardan un recuerdo muy lindo de aquella guardería.
    –¿Cómo llegaste a La Guardería?

  • La película está en etapa de preproducción. Por ahora se llama La Guardería, pero su nombre puede cambiar si durante la investigación y el rodaje los realizadores encuentran alguna palabra que resuma la idea. Como proyecto en elaboración, será presentado en el Doc Buenos Aires/Latin Side of the Doc, que comienza pasado mañana en la Ciudad, y se extiende hasta el 3 de diciembre, en el marco de Ventana Sur, el mercado organizado por el INCAA en alianza con el Marché Du Film del Festival de Cannes.

  • Virginia volvió a la Argentina a fines del ’83. Con su madre y su historia a cuestas. Se instalaron en Quilmes y en marzo del 84 ya estaba en la escuela, con su guardapolvo blanco y su mochila, al lado de otros chicos que habían nacido, como ella, en el ’76. Sin embargo, esos chicos criados en plena dictadura, no podían tener ni idea de que, esa nena de rubios rulos y profundos ojos celestes había vivido una historia increíble. Una historia que hoy cuenta con una memoria y una crudeza que conmueve hasta las tripas.

La autora de De vuelta a casa cuenta en La guardería montonera la historia de unos 50 chicos que quedaban en Cuba mientras sus padres montoneros regresaban a la Argentina para la controversial operación.

Cuenta Analía Argento (foto) en La guardería montonera, un libro documentado y conmovedor sobre los hijos de los militantes de la izquierda peronista que quedaban resguardados en Cuba mientras sus padres volvían a la Argentina –en demasiados casos, para desaparecer o morir– en la llamada Contraofensiva, que un pediatra le dijo a Mónica Pinus mientras revisaba a la bebé Ana:
–¿Para qué tuviste una hija?
“Ella no dudó”, escribe Argento. “Eran familias involucradas en la política. Incluso en las acciones armadas. Y Mónica era una de ellos, con su marido. Le contestó al pediatra en primera persona del plural:
–Porque queremos vivir.”
Pinus está desaparecida. Sus hijos Ana y Miguel Binstock vivieron en la guardería, por la que pasaron unos 50 niños, que sabían –aunque algunos eran demasiado chicos para ponerle palabras a la muerte, o para entender el verbo desaparecer– qué podía suceder cuando sus padres se iban. El sobreviviente de la pareja, o un abuelo, o el familiar más cercano les daba la noticia; su mera presencia señalaba la pérdida.
María de las Victorias Ruiz Dameri estuvo con su hermano en la guardería –dos casas sucesivas, en el Oeste de La Habana– y volvió al país con su padre, su madre embarazada y el pequeño Marcelo. Los cazaron en la frontera. Algunos sobrevivientes de la ESMA recuerdan haber visto a los niños jugando en el subsuelo. Su padre vivió poco; a su madre la dejaron parir. María de las Victorias y Marcelo fueron separados y sólo se reunieron en 1989; hubo que esperar hasta 2008 para que la menor, Laura Ruiz Dameri, recuperase su identidad. Para María de las Victorias –observa Argento– hay días que “las heridas están ahí, intactas, sin cicatrizar”. Le dijo sobre sus padres y la guardería: “Me dejaron en un lugar con gente que jamás vi en mi vida y con tan solo meses… Se metieron en un ejército revolucionario, me cambiaron por un arma”.
Entre esos extremos trágicos, y con respetuosa consideración de ambos y sus grises intermedios, Argento cuenta esta historia, que surgió precisamente de esa pieza de información sobre los hermanos Ruiz Dameri para su libro anterior, De vuelta a casa: hubo una vez, entre 1979 y 1982, una guardería en Cuba donde vivían los niños cuyos padres iban a la Contraofensiva, para muchas veces no regresar.
De vuelta a casa cuenta la recuperación de la identidad de muchos hijos de desaparecidos, y cada una de esas historias abre la puerta a otras. ¿Qué la llevó hacia la guardería y no a otro tema?
–Si bien cada historia contiene un libro potencial –de hecho, Victoria Donda escribió el suyo–, todas tenían como denominador común los centros clandestinos de detención, mientras que ésta tenía la Contraofensiva, que unió a estos chicos en una guardería, sin sus padres. La guardería se salía del eje de la recuperación de la identidad, la búsqueda de los bebés robados. Al comenzar a investigar supe por qué el tema casi no se había tocado en tantos años: es de gran intimidad para quienes lo vivieron, casi secreto.
–¿Cómo fue la investigación: encontrar a aquellos niños, ver si querían o no hablar hoy?
–A algunos todavía los encuentro ahora. “¡Cómo no lo encontré antes!”, me digo cada vez. Algunos hablaron pero no quisieron aparecer para preservar su intimidad; muchas veces temen al tratamiento que uno puede dar a su historia, o a lo que otros pueden hacer o decir sobre el libro. Otros hablaron de a poquito, en encuentros sucesivos en los que me decían algo más cada vez. Otros tenían una enorme necesidad de contar. Y otros, de saber: me pedían que avanzara porque no tenían recuerdos.
–¿Qué le resultó más inesperado de los testimonios?
–Primero, que tres de las personas con los apellidos más fuertes –Firmenich, Perdía, Vaca Narvaja– me contaron cosas que me parecían de un riesgo personal para ellos, por lo que podían provocar en la opinión pública. Si bien ellos no son sus padres, desde muy pequeños tienen conciencia del peso de sus apellidos. Hablaron con naturalidad, no me dijeron lo que tenía que escribir (“esto no lo pongas”, esa clase de recortes),expusieron cosas muy íntimas sin tener seguridad de cómo iba a tratarlas yo. Luego me impactó la enorme necesidad de otros de saber y de reencontrarse. También el modo en que muchos siguen en contacto: un vínculo que trasciende el tiempo y el espacio, muy fuerte, como de hermanos o primos.
–Uno de ellos no quería que su testimonio apareciera si la foto de Mario Firmenich con los niños (der. arr.) iba a la tapa del libro. ¿Por qué cree que puso esa condición?
–Por las diferencias políticas entre los integrantes de Montoneros después de esa época, incluso en democracia. Y porque muchos de los que perdieron a los padres, o sienten que perdieron parte de su infancia, responsabilizan a Firmenich por la Contraofensiva y su derrota.Otros responsabilizan a la cúpula. Otros siguen en contacto y valoran y respetan a Firmenich y a [Roberto] Perdía y a [Fernando] Vaca Narvaja. En el libro trato de mostrar sus distintas miradas.

El sabr de la guayaba. Hoy la visión hegemónica de la Contraofensiva critica esa medida que causó dos fracturas internas en Montoneros –la partida de Juan Gelman y Rodolfo Galimberti; la “rebelión de los tenientes” con Miguel Bonasso, Jaime Dri y René Chávez entre otros– y, sobre todo, una importante cantidad de muertes inútiles. Aunque durante los dos primeros años del terrorismo de Estado la organización armada peronista había perdido ya 4.500 militantes, ese mismo 1978 –cuando cayeron dirigentes como Julio Iván Roqué, Norberto Habegger o Tulio Valenzuela, quien por salvar a Firmenich fue degradado bajo sospecha infundada de traición– la dirigencia dijo que “la ofensiva militar de la dictadura había llegado a un cierto tope” y que “una concentración política, propagandística y militar de la resistencia” podía profundizar las diferencias internas entre los militares y “llevarlos a un quiebre o callejón sin salida”.
Es fácil criticar tal dislate con el diario del día siguiente. Pero aun así es difícil abordar el tema con rigor, dar cuenta de los hechos sin un inútil derramamiento de doxa, con la confianza en que cada lector podrá pensar por sí mismo. Eso logra Argento en La guardería montonera.
–¿Cómo trabajó su punto de vista sobre la Contraofensiva?
–Tengo sentimientos encontrados. Había muchas cosas cuestionables. Contaban con información fallida: mal podían volver decenas de personas para realizar acciones contra el Estado terrorista; había mucho miedo tanto a Montoneros como a los militares. Pero tampoco la conducción estaba a salvo cuando salía de Cuba; en más de una ocasión Vaca Narvaja salvó su vida por poco. Y aún en Cuba la guardería requería seguridad: La Habana no había roto relaciones con Buenos Aires, por los acuerdos cerealeros entre la Unión Soviética y la Argentina, y el Batallón 601 tenía mucha información. Hubo dirigentes de alto rango asesinados al ingresar a la Argentina, como Horacio Mendizábal o Raúl Yäger… Los dos hijos de Yäger quedaban en la guardería cuando los padres salían en misiones, y él mismo hacía juguetes para todos los chicos. Si pensamos que llevaron a sus hijos a Cuba para preservarlos, vemos que en un punto había una evaluación correcta: los chicos se salvaron y muchos de sus papás, no.
–¿Cómo ven hoy aquellos chicos los hechos que vivieron?
–Muchos tienen miradas contradictorias. La mayoría comprendió el contexto de alguna manera; conversó con compañeros y amigos de sus padres y asumió que eso es parte de su vida; cree que sus padres lucharon por causas justas aunque quizá cuestionan sus métodos; tiene algún compromiso social. Personas que sufrieron tanto podrían decir: “No me comprometo porque la política me sacó a mis padres”, pero continúan en sintonía: militan o trabajan con temas sociales, políticos o artísticos. Como una manera de sanar.
–Usted dice que pensó en escribir el libro para poder restituirles algo a sus protagonistas.
–Uno tiene esas cosas de creer que puede cambiar el mundo… Pero no más traje unos caracoles, un poco de la arena de la playa a la que iban, una foto de la primera casa donde estuvo la guardería.
–Eso y el relato de los hechos, ¿no es una restitución?
–A muchos les sirvieron los caracoles, la arena y la foto. Chicos que habían olvidado y recuperaron recuerdos al leer la historia de los otros; compañeros de los muertos que sintieron que se reconocían a sus caídos, que se los aparecía de algún modo. Y la mayoría de los protagonistas de la guardería tenía pedacitos de información, pero de algún modo el libro armó un rompecabezas.
Cuando era niña, Argento se culpaba porque sus rezos no alcanzaban para recuperar a dos familiares desaparecidos. Eso, cree, hace que estos temas la busquen. “Al final, yo también tengo la necesidad de encontrar. Cuando alguien encuentra los restos de un desaparecido siento que fui escuchada. Contar sus historias es una forma de aparecerlos, la que puede, por caso, un periodista: poner nombres y contar lo que hicieron, con sus contradicciones y sus dicotomías”.
Al comienzo de La guardería montonera, Argento le cuenta a Miguel Binstock que viajará a Cuba para buscar el edificio de la guardería. Él le advierte: “La guardería no es un espacio físico”. Y define: “Es lo que para cada uno significó”. Pero cuando volvió y se vieron, él le dijo que, aunque sostenía lo mismo, también había viajado en busca de ese frente de ladrillos rojos.
Nadie lo había hallado antes que ella. La casa está en una zona demasiado cercana al domicilio de Fidel Castro para que se pueda husmear a gusto. Muchos le pidieron la foto de ese lugar que no era un lugar y era más que un lugar. “En algún momento de la vida se vuelve a la infancia, ese tiempo tan importante. Como el crítico severo de Ratatouille, que cuando le sirven el plato por el paladar vuelve a su infancia en el campo donde su mamá le cocinaba ratatouille”. Para muchos de esos niños, esos caracoles y esa arena y esa foto y el libro de Argento fue un regreso al sabor de la guayaba, y todas sus metonimias.

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El 11 de septiembre en Suecia hechos que transformaron a la sociedad sueca.

Destacado

17 de Septiembre de 2013

El 11 de septiembre en Suecia

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Embajadora de Suecia en Chile
 

El 11 de septiembre de 2013, fecha emblemática y triste para Chile y todo el mundo, a 40 años del Golpe Militar, y 12 del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, es además una fecha dolorosa para Suecia, dado que se cumplen 10 años de la muerte de nuestra ex Ministra de Relaciones Exteriores, Anna Lindh.

 
 
 

El día 10 de septiembre de 2003, la ministra sufrió un atentado en el centro de Estocolmo, cuando se encontraba de compras con una amiga, sin escoltas y, obviamente, desarmada. Un hombre desconocido se acercó con un cuchillo y la hirió de gravedad. A pesar de los esfuerzos de los médicos, falleció en la madrugada del 11 de septiembre.

Para el pueblo sueco, el shock fue inmenso. También en muchos lugares del mundo, donde la destacada trayectoria de Anna había dejado profundas huellas. Es insólito que Suecia, un país civilizado y con bajos índices de violencia, haya experimentado dos asesinatos políticos en décadas recientes. El primero, el 28 de febrero de 1986, cuando el primer ministro Olof Palme fue asesinado en plena calle, también sin escoltas. Nunca se logró detener al asesino ni entender las razones de su asesinato. En el caso de Anna Lindh, el asesino fue detenido días más tarde y está actualmente en prisión. Resultó ser un hombre con odio hacia los políticos en general, pero no en particular contra ella.

Quiero decir que el asesinato de Anna Lindh también fue para mí un dolor personal. Nos conocimos en la política, cuando fui parlamentaria y, durante los últimos cuatro años, cuando me tocó ejercer como Vicepresidenta del Parlamento. Luego fue ella quien me ofreció el cargo de Embajadora de Suecia en Nicaragua en el año 2003. Fue un gesto generoso, tomando en cuenta que no pertenecíamos al mismo partido.

Ambos hechos afectaron y transformaron a la sociedad sueca. La transparencia política y la sociedad abierta, en la que los políticos se mueven y viven como los demás ciudadanos, constituyen características importantes de nuestro modo de vida. En ese sentido, ambos crímenes fueron un ataque, un asesinato al modelo abierto de Suecia. Y nos mostró que no somos tan diferentes a otros países.

El trauma que dejó la muerte de Palme en 1986 se intensificó con el asesinato de Anna Lindh y se quedó para siempre. La misma violencia incomprensible que vemos en otros países, había llegado a Suecia, y nos convirtió en un país como cualquier otro. Ése fue el significado de la muerte de Anna Lindh.

Ylva Anna Maria Lindh: la opción por el compromiso


La ministra sueca nació el 19 de junio de 1957, en Estocolmo y desde muy joven se involucró en política, ingresando a la Juventud del Partido Socialdemócrata en 1969. Tempranamente se hizo conocida por su compromiso con los DD.HH., compromiso respecto del cual ella misma declaró haber sido muy marcada por el golpe militar en Chile en 1973.

Se formó como jurista, fue elegida al Parlamento en 1991 y designada ministra del Medio Ambiente en 1994, en el gobierno socialdemócrata del Primer Ministro Göran Persson. En 1998, el reelecto Primer Ministro Persson la nombró ministra de Relaciones Exteriores cargo en el que, a pesar de los cuestionamientos en círculos políticos y la Cancillería, rápidamente demostró no sólo sus conocimientos sino también su compromiso y personalidad –mezcla de seriedad, preparación, alegría y respeto por sus colaboradores, por los grandes políticos y por sus adversarios– ganándose la confianza de todos.

No es secreto que se le consideraba la sucesora de Persson, tanto en su condición de Primer Ministro como de Presidente del Partido Socialdemócrata. Para él, la muerte de Anna fue no sólo una pérdida personal dolorosa, sino también truncó los planes de confiar a ella el destino del partido. Ella representaba una política y un partido joven, que prometía renovación.

Entre las múltiples enseñanzas que nos dejó, una de las más notables fue su visión respecto de la política exterior. A su juicio, ésta debía tener total coherencia con la política interior, y ambas debían responder a los mismos principios. “Suecia en el mundo y el mundo en Suecia” decía, según su subsecretario y colaborador cercano, actual Secretario Adjunto de la ONU, Jan Eliasson. Fiel a ese principio, Anna Lindh dio prioridad al compromiso de Suecia en la Organización de Naciones Unidas, ONU, y defendió fuertemente los principios de la solidaridad global. Cuando se discutió la posible invasión a Irak, su respuesta fue categórica: había que tener un mandato de la ONU para realizarlo. Respecto de las guerras en la ex-Yugoeslavia, consideró inevitable aceptar el bombardeo de la OTAN contra Serbia, en orden a detener el genocidio contra el pueblo de Bosnia y Kosovo.

Durante su tiempo en la Unión Europea otorgó mucha importancia a este organismo, apoyando su extensión: de los 15 estados miembros existentes cuando Suecia ingresó en 1995, el número aumentó a 27 estados el año 2007. Hasta los últimos días de vida defendió la UE y abogó por el ingreso de Suecia en la Unión Monetaria de la UE. Para ella, la responsabilidad como estado miembro significaba un compromiso de verdad, a pesar de las eventuales desventajas que podía significar para su país. Tuvo un rol muy activo en la política exterior de la UE y centró sus preocupaciones en temas de DD.HH., como la situación de los kurdos en Turquía, o la situación en Macedonia, donde, junto con los líderes de la UE, logró evitar una guerra civil.

Consciente de que la política exterior se crea tanto fuera como dentro de una nación, se involucró en combatir el surgimiento de movimientos discriminatorios hacia los musulmanes en Suecia y en el mundo, después del atentado contra EE.UU. de América el 11 de septiembre de 2001. Publicó el libro “Jalla”, sobre la importancia del diálogo entre el mundo occidental y musulmán, que se distribuyó en todos colegios de Suecia y ella misma realizó numerosas charlas sobre la tolerancia.

Finalmente, quiero decir que el asesinato de Anna Lindh también fue para mí un dolor personal. Nos conocimos en la política, cuando fui parlamentaria y, durante los últimos cuatro años, cuando me tocó ejercer como Vicepresidenta del Parlamento. Luego fue ella quien me ofreció el cargo de Embajadora de Suecia en Nicaragua en el año 2003. Fue un gesto generoso, tomando en cuenta que no pertenecíamos al mismo partido.

Hoy, junto al pueblo sueco y a los demócratas del mundo, ¡cómo la echamos de menos!

En Chile, una mano anónima escribió sobre su muerte: “Ojalá que tu lucha inspire a muchos a seguir luchando. No te olvidaré nunca.”

PERDÓN , PERDÓN…A 40 AÑOS DEL GOLPE

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YO TAMBIÉN PIDO PERDÓN

Ya que ahora está de modaImagen
y por cierto luce muy bien
eso de andar haciendo fila
en los canales de televisión
para expresar asombro
repudio e indignación
hacer arcadas
y de pasadita pedir perdón 
por pequeños y menores
pecadillos de acción u omisión
yo también quiero hacer
mi modesto aporte
a la “reconciliación”

Pido perdón 
por haber sido tan estúpido
tan suspicaz y mala leche
de haber siquiera imaginado
que gente como Hernán Larraín
Longueira, Novoa, Melero
Coloma , Fernández Fernández
Lavín, Chadwick y Cardemil
sabían al dedillo 
por no decir a la derecha
y también a la reversa
absolutamente todo
todo todo lo que ocurría
pero igual siguieron ejerciendo 
por años y años
el inicuo oficio de lamer
botas ensangrentadas

En el caso de Jaime Guzmán
-cuyo asesinato me pareció
y me sigue pareciendo
un error y una tontería-
también viene al caso explicitar
mi sincera contrición
por haberle atribuido 
alguna responsabilidad
en el diseño del entramado
legal, constitucional y demencial
que aún nos tiene atrapados
y a merced de ese puñado
de tan nobles y abnegadas
familias que son dueñas 
de casi todo
por no decir de todo

A la señora candidata
Evelyn Matthei
también le debo una disculpa
por haberme debatido
entre reír a carcajadas
o comerme la mierda
cuando hace no mucho declarara
que como hija de general 
daba absoluta y total fe
que para los militares
nada era ni es más sagrado 
que los Derechos Humanos

Y a todos ellos en general
les pido de corazón
y si quieren de rodillas
que me perdonen si alguna vez
caí en el error de mal-pensar 
decir o escribir
que son del mismo sector
de abnegados patriotas
que en aras del bien común
dieron su más gentil auspicio 
colaboración y abierto apoyo
a lo que todos sabemos
y que luego callaron por décadas
lo mismo que ahora
treinta o cuarenta años después
y no sin antes haberse enriquecido
hasta el límite de lo grotesco
les produce tanta vergüenza
justo justo a pocos meses
de ese show que llaman elecciones

Y como procuro ser un tipo correcto
también pido perdón 
por haber creído que lo coherente
lo necesario y lo decente
aunque en ello se nos fuera la vida
era dar la pelea y salirles al paso
con todo lo que tuviéramos a mano
y hacer lo posible y lo imposible
para terminar con la pesadilla

La dictadura en el cine. EL EXILIO

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La dictadura en el cine.

El exilio fue el destino de miles de argentinos perseguidos por el terrorismo de Estado. La mayoría de estas películas tematizan el destierro, la dificultad de adaptarse a otras culturas y el regreso al país una vez recuperada la democracia. También se incluyen los films militantes que fueron realizados por exiliados en oposición a la dictadura recientemente instaurada.

A dos aguas (1986)

ALUAP (1996)

Amigomío (1994)

Argenmex, exiliados hijos(2007)

Argenmex. 20 años. La historia ésta (1996)

Berlín – Buenos Aires. Las lágrimas de mi madre (2008)

Burnt oranges(2005)

Carpani. Vida y obra (2006)

Cómo se hizo El exilio de Gardel(2010)

Con el alma (1994)

Cordero de Dios(2008)

Cortázar (1994)

Cortázar. Apuntes para un documental(2002)

Cuarentena. Exil und rückkehr(1984)

De dolor y esperanza (2002)

Despabílate amor(1996)

El exilio de Gardel(1985)

El rigor del destino(1985)

En ausencia (2002)

Esta voz entre muchas (1979)

Estrella del sur(2002)

Flores robadas en los jardines de Quilmes (1985)

Frihetens murar(1978)

Hacer patria (2006)

Hermanas (2004)

Jorge Giannoni, NN, ese soy yo (2000)

Juan Gelman y otras cuestiones(2006)

La amiga (1988)

La pérdida (2009)

Las A.A.A. son las tres armas (1977)

Las vacas sagradas (1977)

Les trottoirs de Saturne (1985)

Loraldía. El tiempo de las flores (1990)

Los condenados(2009)

Los cuentos del timonel (2001)

Los días de junio(1985)

Ma fille (2007)

Made in Argentina(1987)

Mercedes Sosa, como un pájaro libre (1983)

Mirta… de Liniers a Estambul (1987)

Montoneros, crónica de una guerra de liberación (1976)

Nora (2002)

Orizzonti e frontiere dall´ Argentina all´ Italia (2007)

Pasaportes (1997)

Persistir es vencer(1978)

Reflexiones de un salvaje (1978)

Resistir (1978)

Revancha de un amigo (1987)

Riconciliati (2000)

Sofía cumple 100 años (2010)

Soriano (1998)

Tango (1979)

Tango bar (1986)

Te extraño (2010)

Terre de refuge: récits de lèxil(2005)

Todo es ausencia(1984)

Un lugar en el mundo (1991)

Vidas privadas(2001)

Volver (1982)

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Historizar el Pasado Vivo. “Verdad y memoria: escribir la historia de nuestro tiempo”,

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Prólogo

 

Esta publicación se ocupa del pasado vivo, del que forma parte de los recuerdos de muchos y que su carácter dramático convierte en un problema moral duradero para la conciencia nacional. A ese pasado vivo y violento la gente se refiere hoy como “la memoria”. ¿Puede “la memoria” llegar a ser un objeto de conocimiento histórico? ¿Sabrán los historiadores e historiadoras que han vivido esos sucesos recientes dramáticos y que a veces han sido sus actores explicarlo con objetividad? ¿Qué conocimientos históricos pueden aportarse a tan escasa distancia de los acontecimientos, cuando la documentación es aún incompleta y ese pasado sigue siendo una tarea inconclusa? ¿Y por qué “historizar” los tiempos que vivimos? ¿En qué aspectos el trabajo sobre el pasado reciente difiere del trabajo sobre un período más remoto?

Historizar el pasado vivo explora estas cuestiones a través de treinta y cuatro estudios, en los que colaboraron no sólo historiadores sino también investigadores en ciencias sociales –antropólogos, politólogos, psicólogos y sociólogos–, así como filósofos, juristas y defensores de los derechos humanos. El carácter multidisciplinario de la publicación da cuenta de una realidad: los historiadores distan de tener el monopolio del pasado difícil. Su trabajo se lleva a cabo en sinergia con muchas otras personas que, en la actualidad, se ocupan de ese pasado.

Asumir lo ocurrido quiere decir encarar una serie de tareas. Las personas que se hacen cargo de ellas pertenecen, en muchos casos, a lo que se da en llamar movimiento por los derechos humanos: abogadas y abogados, juristas, psicólogos, periodistas de investigación, jueces, investigadores policiales, antropólogos forenses, religiosos y laicos de las diferentes iglesias, médicos legistas… y la lista podría seguir. A través de las asociaciones de víctimas, nacionales y locales, también la sociedad civil se moviliza para descubrir la verdad de lo sucedido y reunir pruebas, reparar agravios y penalizar a los culpables, defender a las víctimas y asistirlas, asegurar el recuerdo de lo que pasó y preservar sus huellas tangibles. Ese trabajo multiforme que la sociedad efectúa sobre su pasado constituye en sí mismo un activo campo de investigaciones en ciencias sociales al que se suele aludir con el término “memoria histórica”.

En ese contexto, Historizar el pasado vivo se asignó como tema principal el trabajo de los historiadores e historiadoras; en otras palabras, el tratamiento propiamente histórico del pasado: cómo reconstruirlo de manera verídica y comenzar a explicarlo resituándolo en la larga duración de la historia nacional, y cómo contribuir a la formación de una conciencia histórica en el público gracias al rigor de los conocimientos aportados.

Historizar el pasado vivo tiene como campo primordial de interés América Latina, donde una decena de países atravesaron un período de gran violencia política en la segunda mitad del siglo XX. La meta de la publicación es, en primer lugar, alentar en el continente el estudio histórico de las rupturas catastróficas del pasado nacional cuya memoria sigue viva.

El pasado difícil, sin embargo, también representa una apuesta para el conocimiento histórico fuera de América Latina. Es el pasado de la Segunda Guerra Mundial y de los regímenes totalitarios cuya caída precipitó el final de la Guerra Fría. En otros lugares, se trata de prolongadas guerras civiles, períodos de represión masiva (algunos de ellos basados en una discriminación de orden étnico, religioso, etcétera) de los que los países comienzan a salir en nuestros días.

Hemos querido, por tanto, inscribir esta historia latinoamericana reciente en formación dentro de un campo más amplio, a la vez en el plano de la historia y de la memoria. Historizar el pasado vivo presenta en español textos de especialistas de renombre mundial como John Dower, Jan Gross, Paul Ricœur y Henry Rousso. Éstos contribuyeron a mostrar lo que se hace en otros lugares en torno de situaciones comparables y a partir de preocupaciones similares. 

Era igualmente importante dar a conocer fuera de América Latina el trabajo que se lleva a cabo en América Latina. Creemos, en efecto, que los casos latinoamericanos presentados en la publicación son importantes a escala de la historia universal de nuestro tiempo, y que los trabajos de gran calidad que ella reúne merecen ser mejor conocidos más allá del continente. Por eso se ha previsto un acceso sistemático al contenido sucinto de la publicación en inglés.

Tres países de América Latina han constituido nuestro centro de interés: la Argentina, donde el “Proceso de Reorganización Nacional” encabezado por las juntas militares resultó ser una operación integral de represión (1976-1983); Chile, que sufrió durante diecisiete años la dictadura del general Pinochet (1973-1990), y el Perú, donde terrorismo y contrainsurrección hicieron estragos en las comunidades rurales del centro y sur andino y provocaron el derrumbe de la democracia (1980-2000). Pero las cuestiones sobre la historización del pasado violento que examina la publicación conciernen asimismo a otros países latinoamericanos: Guatemala y El Salvador en América Central, Brasil, Uruguay y Paraguay en el Cono Sur.

BREVE HISTORIA DEL PROYECTO

 

El proyecto de Historizar el pasado vivo nació en Chile. Junto con él, la Argentina y el Perú se convirtieron en los países de referencia. Decir algunas palabras de esa elección es mostrar que la presencia del pasado en la sociedad y la actualidad puede invitar a los historiadores e historiadoras a ver de otra manera la función y las prioridades de su oficio. Permítasenos, para ello, evocar el final de la década de 1990 en Chile.

El gobierno de la transición democrática se preocupaba por entonces de que los manuales de historia de la escuela primaria y secundaria incluyeran una exposición sucinta pero honesta de los hechos. Algunos colegas participaron a la sazón en la elaboración de esos nuevos libros de texto; otros, con posterioridad, integrarían las comisiones encargadas de otorgarles el aval del Ministerio de Educación. A partir de un “contenido mínimo” determinado por éste, se trataba de explicar a los alumnos chilenos el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la dictadura pinochetista. Ahora bien, esas cuestiones no se incluían aún ni en la enseñanza ni en los programas de investigación de las universidades. Esta situación puso abruptamente a varios de nosotros, historiadores, frente a una laguna. Y nos resolvió a alentar la escritura de la historia reciente en la universidad.

Las primeras inspiraciones en la materia nos vinieron de España y Francia, con la revista de historia contemporánea Ayer y la obra Écrire l’histoire du temps présent, publicada por el Institut d’histoire du temps présent (www.ihtp.cnrs.fr). También debe mencionarse la charla dada por el historiador norteamericano Steve J. Stern en la sede de Flacso-Chile (www.flacso.cl) sobre sus investigaciones, que iban a resultar en la publicación del libro Remembering Pinochet’s Chile. Esos ejemplos demostraban que era posible abordar el pasado vivo enfocando temas delimitados con claridad y con la ayuda de categorías críticas y abandonar así el universo semántico estereotipado y polarizado en el cual solía aprehenderse la dictadura en Chile.

Sobrevino entonces el remezón de la detención de Pinochet en Londres. En 1999 se publicó el “Manifiesto de historiadores” de Sergio Grez y Gabriel Salazar, que refutaba la historia oficial elaborada durante la dictadura y recordaba las condiciones en que los demás historiadores habían tenido que trabajar durante diecisiete años. Ese mismo año apareció, en el Journal of Latin American Studies, un artículo de Alexander Wilde, “Irruptions of Memory”, y Memoria para un nuevo siglo editado por Mario Garcés y Julio Pinto. Estas publicaciones inauguraron los estudios sobre la presencia del pasado en la política chilena y la historia reciente del país. Investigaciones metódicas sobre la historia reciente del país comenzaron a presentarse en los congresos de historia.

El retorno de la democracia también vio a las universidades salir de un largo período de aislamiento intelectual. A escala continental se esbozaba una integración regional, facilitada, entre otras cosas, por el hecho de que los vuelos entre Santiago de Chile y Buenos Aires aumentaban su frecuencia y disminuían sus precios. Diez años después del retorno de la democracia, Luis Alberto Romero publicó su Breve historia de la Argentina contemporánea, que allanó el camino hacia la historia reciente del país. El último capítulo de ese libro está dedicado al Proceso, que el historiador argentino situaba en un ciclo de violencia iniciado con anterioridad.

Las impresiones traídas de Buenos Aires sugerían que el pasado reciente se debatía allí más abiertamente que en la sociedad chilena. La Escuela de Mecánica de la Armada, ese gran complejo de la Marina que había sido uno de los centros clandestinos de detención de más triste fama, aparecía en los circuitos turísticos de la ciudad, y en los quioscos del aeropuerto se encontraba el informe de la comisión argentina de la verdad, Nunca más. Fundada en 2000, la revista Puentes no tardó en imponerse como una instancia de la reflexión naciente sobre la memoria histórica en la Argentina.

Todo esto nos dio la idea de examinar en conjunto, argentinos y chilenos, la cuestión de la historización del pasado cercano. No para hacer historia comparada propiamente dicha, sino para reflexionar mejor entre varios sobre un objetivo que era común, y hacerlo a partir de situaciones diferentes. El proyecto de una publicación se concretó en momentos en que nuestros amigos argentinos vivían las horas más sombrías de la crisis económica de 2001-2002. La calurosa recepción que brindaron al proyecto fue, por ello, tanto más alentadora.

La introducción de internet en las universidades chilenas fue la otra gran innovación de fines de la década de 1990. Durante los tumultuosos meses que vivió el Perú en 1999-2000, Cecilia Blondet, del Instituto de Estudios Peruanos de Lima (www.iep.org.pe), se encargaba de enviar periódicamente el boletín de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Esto permitió seguir día a día la reelección fraudulenta de Fujimori, la espiral de escándalos en torno de su acólito Montesinos y el repudio de la sociedad civil hacia ambos, guiada en esa actitud por los organismos de derechos humanos.

Entre 2001 y 2003 sesionó en el Perú una comisión de la verdad. Este organismo (www.cverdad.org.pe) fue el quinto del continente en entregar un informe final, luego de los documentos elaborados por las comisiones de la Argentina (1983-1984), Chile (1990-1991), El Salvador (1992-1993) y Guatemala (1997-1999). El International Center for Transitional Justice (www.ictj.org) define una comisión de la verdad como una “investigación oficial de los patrones de abuso del pasado que procura establecer un registro histórico preciso de los acontecimientos”. No podría explicarse con más claridad por qué este tipo de entidad es del interés de los historiadores. La Comisión de la Verdad y Reconciliación peruana incluía en su plana mayor un número sin precedentes de antropólogos e historiadores. Algunos habían trabajado en el tema de Sendero Luminoso desde la década de 1980, y en condiciones peligrosas. Uno de ellos, Carlos Iván Degregori, tenía su asiento en la comisión.

De allí surgió la idea de pedir a colegas que participaban de los trabajos de la comisión de la verdad peruana que contribuyeran con la publicación proyectada. A principios de 2003 hice una visita a la comisión. El clima de colmena laboriosa que reinaba en su sede central de la avenida Salaberry y el interés demostrado por nuestros colegas en la propuesta que les llevábamos –pese al cansancio que se leía en sus rostros– hicieron de aquel encuentro un momento memorable.

Dos meses después de la presentación del informe final de la comisión de la verdad peruana, en octubre de 2003, un taller que reunía principalmente a investigadores argentinos, chilenos y peruanos y a otros especialistas de esos países se celebró en el Institute of Latin American Studies (hoy parte del Institute for the Study of the Americas, ISA, www.americas.sas.ac.uk) de la Universidad de Londres. La concurrencia al taller londinense fue numerosa y atenta. Lo cual recuerda, por si hiciera falta, la vitalidad de los latinoamericanistas en el Reino Unido. Los trabajos presentados en Londres constituirían el núcleo de la presente publicación. Ésta se organizó luego en el Centro de Ética de la Universidad Alberto Hurtado (www.uahurtado.cl), la universidad jesuita de Chile.

CONTENIDO DE HISTORIZAR EL PASADO VIVO

 

Historizar el pasado vivo contiene un trabajo liminar seguido de otros treinta y tres distribuidos en siete secciones, cada una de las cuales está precedida por su introducción.

Nuestro capítulo liminar, “Verdad y memoria: escribir la historia de nuestro tiempo”, abreva en numerosos ejemplos –y ante todo en los que son tema de investigación en los trabajos siguientes– para recordar la motivación marcada y duradera de los historiadores e historiadoras del mundo occidental por escribir la historia de su tiempo y lo que entienden por ello. Exploramos, por otra parte, las circunstancias en las cuales comienza a constituirse en América Latina una historiografía sobre el pasado difícil, las tradiciones a las que es posible asociarla y las formas que le son propias.

En la sección “Verdad, justicia, memoria”, el filósofo Paul Ricœur, la socióloga y filósofa Marie-Claire Lavabre y el jurista Juan Méndez dan cuenta del universo semántico en el que hoy se aborda el pasado cercano y reflexionan sobre las significaciones asumidas por las palabras clave “verdad” y “memoria” en cada ámbito.

Que el conocimiento histórico progresa gracias a la multiplicación de buenos estudios de caso es una verdad comprobada y destacada en muchas ocasiones. Es lo queHistorizar el pasado vivo se ha propuesto demostrar en lo concerniente a América Latina por medio de las colaboraciones reunidas. Las tres secciones respectivamente dedicadas a la Argentina, Chile y el Perú, ofrecen en cada oportunidad un estado de la cuestión historiográfica y bibliográfica y varias monografías históricas complementadas con los trabajos de otros estudiosos del pasado reciente.

Así, en la sección “Argentina: el tiempo largo de la violencia política”, se encontrarán los trabajos de Luis Alberto Romero, Mauricio Chama, Martín Obregón, Federico Guillermo Lorenz, Carlos Acuña y Catalina Smulovitz, y Hugo Vezzetti.

La sección “Chile: los caminos de la memoria y de la historia” reúne las colaboraciones de Peter Winn, Mario Garcés, Manuel Gárate-Chateau, Elizabeth Lira, Katherine Hite y Alexander Wilde.

Por su parte, la sección “Perú: investigar veinte años de violencia reciente” está constituida por los capítulos de Peter Klarén, Carlos Iván Degregori, Nelson Manrique, Ponciano del Pino, Pablo Sandoval y Coletta Youngers.

En la sección “Archivos para un pasado reciente y violento: Argentina, Chile, Perú”, Federico Guillermo Lorenz traza un estado de las fuentes de archivos que pueden consultarse en el caso argentino; Jennifer Herbst, junto con Patricia Huenuqueo, hacen otro tanto para Chile, mientras que Ruth Elena Borja Santa Cruz se encarga de la misma tarea para el Perú.

La elección de los trabajos que aparecen en la sección “El pasado vivo: casos paralelos y precedentes” tuvo como guía la inquietud de ampliar el campo a la vez temporal y geográfico de nuestra reflexión: Jan Gross sobre Polonia, Michael Geyer sobre Alemania, John Dower sobre los Estados Unidos y el Japón, Kenneth Serbin sobre Brasil y Henry Rousso sobre Francia se ocupan de un pasado reciente pero anterior a 1970. Estos historiadores ilustran, según los casos, itinerarios y temas de investigación, cuestiones de método e interpretación, objetivos éticos y evolución historiográfica en el estudio del pasado reciente a escala mundial.

Historizar el pasado vivo aborda, por último, el sentido de responsabilidad inseparable del trabajo en torno de temas que pesan sobre la conciencia colectiva. En la sección “Historia reciente y responsabilidad social”, los aportes de Arturo Taracena Arriola para Guatemala, Joan del Alcàzar desde España y para Chile, Mark McGovern y Patricia Lundy para el Ulster y Julissa Mantilla Falcón para el Perú transmiten sus experiencias de situaciones en las que tuvieron que poner sus competencias al servicio de la memoria histórica, ayudar a establecer la verdad pública acerca del pasado y aplicar a situaciones específicas, actuales y prácticas, su oficio.

Así concebido, Historizar el pasado vivo se dirige ante todo a un público universitario, a los docentes y estudiantes que se plantean las mismas preguntas que los autores de la publicación. Algunos están aislados, viven lejos de los grandes centros urbanos o en un medio poco receptivo a sus inquietudes. Por otra parte, no abundan en América Latina las publicaciones impresas sobre las cuestiones debatidas desde hace poco. Y las que existen no siempre son accesibles, aunque sólo sea por razones económicas.

Estas desventajas constituyen los avatares cotidianos de muchos investigadores latinoamericanos en la actualidad. Conscientes de ello, hemos querido ofrecer a la mayor cantidad posible un conjunto de trabajos elaborados por especialistas, que proponen puntos de vista variados y datos sustanciales para la historización del pasado reciente en América Latina y el mundo. Por eso la Fundación Ford (www.fordfound.org) contribuyó con generosidad a la producción de una publicación que no tiene fines de lucro sino que apunta a la máxima difusión de los conocimientos, rápida y sin costos.

El formato electrónico respondía a nuestros objetivos. Los universitarios comienzan a utilizarlo en la región, donde, como en otros lugares, sirve para poner en circulación trabajos en curso. Pero la web también puede y debe permitir engrosar la biblioteca de los investigadores, con la condición de que una publicación universitaria electrónica y las partes que la componen respeten las normas de publicación científica internacional válidas para los trabajos impresos. El ACLS E-Book Project (www.historyebook.org) y, más cerca de nosotros, la biblioteca virtual del portal Cholonautas (www.cholonautas.edu.pe/biblioteca) nos alentaron a reincidir con Historizar el pasado vivo, luego de publicar El género en la historia(www.americas.sas.ac.uk/publications/genero/genero.htm).

Estas diversas exigencias no dejan de causar una prolongación de los plazos de revisión y por lo tanto de publicación. Hemos corrido el riesgo de que así sucediera. Como resultado, Historizar el pasado vivo pone de una sola vez en la web el equivalente a seis libros de trescientas páginas cada uno.

AGRADECIMIENTOS

 

Historizar el pasado vivo debe mucho y a mucha gente. Ante todo a mis colegas miembros del comité editorial, que brindaron con generosidad su experiencia y su tiempo en repetidas oportunidades: Carlos Iván Degregori, Elizabeth Lira, Alfredo Riquelme, Luis Alberto Romero, Rachel Sieder y Steve Stern, así como Mario Garcés, Iván Hinojosa, Peter Klarén y Peter Winn. Mi agradecimiento, igualmente, a Cath Collins, María Eliza Fernández, Manuel Gárate, Federico Lorenz, Claudio Rolle, Xavier Rousseau, Rodrigo Sandoval, María Elena Valenzuela, Alfred y Waltraud Wagner.

Por la preparación del taller de Londres estamos particularmente en deuda con James Dunkerley y Karen Perkins, del ILAS (ISA). Y por la participación en sus trabajos, con Temma Kaplan, Rosaria Stabili, Meg Crahan, Claudio Barrientos, Lilia Ana Bertoni y Robin Kirk. En la Universidad Alberto Hurtado, nuestra gratitud a Tony Misfud, S. J., Elizabeth Lira, Verónica Anguita, Pablo Salvat y Pablo Concha, S. J., por su apoyo a lo largo de todo el proyecto.

A Patricia Valdez y su equipo de Memoria Abierta en Buenos Aires (www.memoriaabierta.org.ar), así como a Henry Rousso, Dominique Veillon, Anne-Marie Pathé y Jean Astruc, del Institut d’histoire du temps présent, agradecemos la recepción brindada en esas instituciones de referencia en materia de pasado reciente y memoria. Gracias, también, a Pablo Sandoval, Rosa Vera y el equipo de Cholonautas (www.cholonautas.edu.pe), Ramón Pajuelo y Rafael Nova, del Instituto de Estudios Peruanos de Lima (www.iep.org.pe), y a César Gutiérrez Muñoz, Iván Hinojosa y Nelson Manrique, de la Universidad Católica del Perú (www.pucp.edu.pe). Otro estímulo para nuestro trabajo ha sido el seminario de posgrado sobre la historia del tiempo presente dictado en la Universidad de Chile, gracias a la invitación de Jorge Hidalgo y Orlando Silva (www.filosofia.uchile.cl/postgrado/).

Debemos expresar también nuestra gratitud a los responsables de las siguientes instituciones, por la recepción que nos brindaron: María Paz Vergara de la Fundación de la Vicaría de la Solidaridad (www.vicariadelasolidaridad.cl), Viviana Díaz de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (www.afdd.cl), Javier Couso y Felipe González de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales (www.udp.cl/derecho), en Santiago de Chile; Ruth Borja del Centro de Información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos en la Defensoría del Pueblowww.ombudsman.gob.pe, Ernesto de la Jara Basombrío del Instituto de Defensa Legal (www.idl.org.pe), y Sofía Macher de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (www.dhperu.org), en Lima; a Darío Olmo y el Equipo Argentino de Antropología Forense, a quienes conocí cuando trabajaban en Córdoba, Mirta Bonnin del Museo Antropológico de la Universidad Nacional de Córdoba, el equipo de la Comisión Provincial por la Memoria (www.comisionporlamemoria.org) y Mauricio Chama y Martín Obregón en La Plata, en la Argentina, Dieter Strauss entonces en el Goethe-Institut de Santiago y Rudolf Barth entonces en el Goethe-Institut de Buenos Aires.

Nos sentimos igualmente agradecidos a Louis Joinet y Roberto Garretón, expertos ante la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (www.ohchr.org); a Gaby Oré-Aguilar cuando se desempeñaba en la Oficina Regional para el Cono Sur y los Países Andinos de la Fundación Ford, a Elizabeth Acha y Julissa Mantilla que trabajaron en la sede central de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, y a Juan Méndez, Louis Bickford y Susana Grego del International Center for Transitional Justice de Nueva York.

Nos complace mencionar el interés que mostraron en este proyecto Eric Hershberg, del Social Science Research Council (www.ssrc.org), y Elizabeth Jelin, del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), Núcleo de Estudios sobre la Memoria (www.ides.org.ar/grupoestudios/memoria), de Buenos Aires; Joan del Alcàzar, del Departament d’Història Contemporània de la Universitat de València (www.uv.es/hcontemp); Perrine Canavaggio, del Conseil International des Archives (www.ica.org); María Eugenia Barrientos y Patricia Huenuqueo, del Archivo Nacional de Chile (www.dibam.cl/archivo_nacional); Kaydee McCann y Tracy North de la Hispanic Division en la Library of Congress (http://lcweb2.loc.gov/hlas); Zbigniew Gluza y Alicja Wancerz-Gluza de la Fundacja Osrodka Karta (www.karta.org.pl/) y José Zalaquett, del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (www.cdh.uchile.cl).

Estamos en deuda con Ron Musto y Eileen Gardiner, pioneros del History E-Book y siempre dispuestos a compartir su saber, por los muchos consejos recibidos. Y con Konrad Jarausch, Irene Grudzínska-Gross, Edward Linenthal, Mary McAuley y Julio Pinto por habernos puesto sobre la pista de preciosas referencias. Agradecemos a las siguientes editoriales y revistas universitarias por habernos permitido generosamente la reproducción de capítulos o artículos: Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Princeton University Press, Ediciones Nueva Visión y WOLA Publications, así como el Journal of Latin American Studies, Raison Présente y Annales: Histoire, Sciences Sociales.

Estamos profundamente agradecidos a Barry Gaberman, Augusto Varas y Martín Abregú, todos los cuales conocen por experiencia propia la lucha por la verdad y la justicia, y a la Fundación Ford, por su generoso e inclaudicable apoyo, sin el que este proyecto no podría haberse completado y, tal vez, ni siquiera empezado.

Por el entusiasmo, la competencia y la paciencia que demostraron en la consecución del proyecto, nuestro vivo agradecimiento a María Florencia Ferreexecutive producer de la publicación, y a Jennifer Herbst, socia y pilar de esta empresa desde el taller de Londres. Igualmente a Aníbal Giacone, Horacio Pons, Ana Romero, Nicolás Troha, Amaray Cochero, Andrés Tatavitto, Conrado Ferre, Elena del Yerro, Silvana Ferraro, Eleonora Sakayeva, Ana Sirinian y Florencia Bonavera, en Buenos Aires, y a Frida del Campo, en Santiago de Chile.

Por último, a Alexander Wilde, colaborador de la publicación en tantos sentidos, gracias más allá de las palabras por haber acompañado su producción con inteligencia y afecto.

Anne Pérotin-Dumon

Traducción de Horacio Pons

IPPDH MERCOSUR En la web se podrá acceder a documentos del Plan Condor

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En la web se podrá acceder a documentos del Plan Condor

Lunes 12 De Agosto 2013
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dictadoresMediante una guía online, se disponen de una “potente” herramienta de consulta de fácil acceso para conocer y estudiar las operaciones militares en la región en la decada del ’70 contra disidentes políticos a quienes se secuestró y asesinó en centros de tortura.

Por INFOnews

El Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH), lanzó la primera guía de archivos y fondos Documentales sobre las violaciones en el Cono Sur, en particular los realizados en el marco de la llamada Operación Cóndor.

La guía se convierte así en una potente herramienta que permite acceder a documentos útiles para la investigación -judicial y administrativa-, estudio e interpretación de las violaciones de los derechos humanos en Latinoamerica.

 ¿Cómo funciona la Guía?

Se prevén dos modos de acceso.Por un lado, ingresando al apartado Búsqueda de archivos y fondos documentales, se pueden realizar búsquedas a partir de filtros por país, por institución depositaria, y por fondo documental.

Desde esta misma sección, también se puede ingresar directamente a la normativa que regula el acceso a los distintos fondos

Por otro lado, entrando directamente a la Guía, se puede ingresar a la base de datos, donde el menú ofrece la posibilidad de acceder a las descripciones a través de listados de “Fondos documentales” o de “Instituciones depositarias/custodiadoras”, a la vez que posibilita realizar búsquedas avanzadas y entrecruzamientos de los distintos campos previstos.

El Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH) es un organismo regional creado por el Consejo del Mercado Común del MERCOSUR en 2009, con sede permanente en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Tiene como funciones principales la cooperación técnica, la investigación, la capacitación y el apoyo a la coordinación de políticas regionales en derechos humanos. A su vez, trabaja en el diseño, implementación, evaluación y consolidación de las políticas públicas de derechos humanos como eje fundamental de la identidad, el desarrollo y la integración de los países plenos y asociados del Mercosur.

 Guía Acervo Documental Cóndor

Video institucional

Memorias Preñadas y Las Historias Que Podemos Contar

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Memorias Preñadas y Las Historias Que Podemos Contar

¿QUIÉNES SOMOS?

Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura.(…) no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. (…) labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible

La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes

de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica

ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.

Pegado de <http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/index2.htm>

Este año 2013,cuando se cumplen los 40 Años del Golpe Militar que instauró una dictadura durante 17 años en nuestro país, tiempo en que han nacido, crecido y surgido dos generaciones de nuestros descendientes, sumamos sus voces a nuestra memoria, una memoria vigente y transversal que se ha cristalizado en las calles, en las aulas, en la academia, en la cultura y en la sociedad toda de este siglo XXI reivindicando los ideales, las luchas y el compromiso de sus padres.

..

Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente.

¡Hasta la victoria siempre…!

Martín Faunes Amigo, Director.

http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/index2.htm

SEMINARIO: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE. USOS Y ABUSOS EN LA HISTORIA

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SEMINARIO: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE. USOS Y ABUSOS EN LA HISTORIA


CONVOCATORIA

En septiembre del presente año se conmemoran 40 años del golpe de Estado en Chile. En este contexto los Departamentos, Escuelas e Institutos de Historia de las universidades de Chile, Católica, Adolfo Ibáñez, Diego Portales, Finis Terrae, de Santiago, Alberto Hurtado, Católica Silva Henríquez, Metropolitana de Ciencias de la Educación, Academia de Humanismo Cristiano y Arcis se han reunido para organizar un seminario que convoca a historiadores e investigadores de las humanidades y las ciencias sociales a reflexionar sobre los nudos y tensiones que emanaron, y que todavía persisten, en las lecturas e interpretaciones de tal evento. El seminario se llevará a cabo los días 2, 3 y 4 de septiembre de 2013 en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y estará organizado en secciones temáticas a cargo de un/a coordinador/a (se adjunta dirección electrónica de cada uno/a de ello/as por si hubiese alguna duda). Los/las interesado/as en participar deben enviar un resumen de 300 palabras (ver ficha adjunta) a la casilla electrónica acuarentaanosdelgolpe@gmail.com especificando en el asunto del mensaje la sección a la que postula. Las secciones propuestas son las siguientes:

FUERZAS ARMADAS: La mesa  abordará  la inserción de las Fuerzas Armadas en los procesos políticos que culminaron y comenzaron  con en el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, teniendo en cuenta los elementos de continuidad y cambio generados por dicha coyuntura. Para lograr este objetivo, las ponencias podrán tener en cuenta tanto la relación de las Fuerzas Armadas con el ámbito civil y la política, como las tensiones internas vividas por estas.

COORDINADOR:
Joaquín Fernández. Universidad Finis Terrae. jfernandez@uft.cl

DERECHOS HUMANOS: La mesa “Derechos Humanos” busca articularse como espacio de diálogo y reflexión en torno a tres temáticas esenciales: los procedimientos, instituciones y lógicas de la violación a los Derechos Humanos perpetradas por agentes del Estado a partir del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973; la organización de asociaciones de defensa de Derechos Humanos, así como de denuncia de este tipo de crímenes por parte del Estado, así en Chile como en el exterior; la preservación y educación en torno a la memoria de las violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura, así como su significado en la actualidad.

COORDINADOR:
Marcos Fernández. Universidad Alberto Hurtado. mfernand@uahurtado.cl

MEMORIA: La mesa de memoria estará dedicada a la discusión y reflexión sobre las formas en que el Golpe Militar de 1973 es conmemorado y reactualizado en distintas generaciones de chilenos, desde testigos contemporáneos a quienes hoy en día explican y contextualizan este hito histórico nacional. Se dará especial bienvenida a estudios sobre las políticas de memoria de los periodos de la dictadura y la transición a la democracia, y sus efectos en cómo se entienden hoy los derechos humanos, las políticas públicas sobre el pasado y la enseñanza de la historia, entre otros temas.

COORDINADOR:
Claudio Barrientos. Universidad Diego Portales. claudio.barrientos@udp.cl

EL GOLPE EN LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA: La mesa de historiografía sobre el Golpe Militar está dedicada a debatir sobre las interpretaciones, metodologías y formas narrativas con que se ha abordado el 11 de septiembre de 1973 y los periodos inmediatamente anteriores y posteriores desde la producción disciplinaria nacional e internacional. Algunos temas posibles son: de qué manera las historias de derechas e izquierdas han aportado a la complejización del estudio de estos periodos, cuánto se ha avanzado y cuáles son los desafíos que nuestra disciplina aún tiene respecto de esa parte de la historia contemporánea de Chile.

COORDINADORA:
Consuelo Figueroa. Universidad Diego Portales. consuelo.figueroa@udp.cl

GÉNERO E HISTORIA RECIENTE: En los últimos años ha habido una producción académica cada vez más rica sobre los vínculos entre teoría de género e historia reciente. Esta mesa aborda no sólo las experiencias y representaciones de los sujetos –hombres y mujeres- en términos de género, sino también las investigaciones que giren en torno a la teoría de género y de las sexualidades producidas en el período. Algunas preguntas que pueden servir de eje son: ¿De qué manera entraba la categoría de género en la cultura política de la UP?, ¿cómo fueron afectados/as lo/as sujetos por el avenimiento de la dictadura militar?, ¿cómo se representó el género en los medios de comunicación y el arte de los años 70?, ¿cuáles fueron los límites a estas representaciones culturales desde las políticas conservadoras y pro-familia de la dictadura?, ¿cómo fue “generizado” (gendered) el golpe de estado?, ¿quiénes narran el golpe en relación a las experiencias mediadas por el género y la(s) sexualidad(es)?, ¿cómo se manifestó la violencia de género dentro de la represión autoritaria y la violencia política del golpe militar de 1973?

COORDINADORA:
Hillary Hiner. Universidad Diego Portales. hillary.hiner@udp.cl

IMAGINARIO, PENSAMIENTO Y PRAXIS POLÍTICA: Esta mesa abordará la construcción de imaginarios, las corrientes político-ideológica, las instituciones  políticas que van a dirigir y delimitan el accionar de los diversos actores políticos en distintos campos de toma de decisiones, es decir, gobierno, parlamento, partidos políticos, sindicatos, etc., que intervinieron o influyeron en el  transcurso del periodo, o bien permiten entender procesos posteriores. Bajo esta premisa, se recibirán propuestas de ponencias que coloquen el foco de atención en los  siguientes núcleos temáticos; partidos y movimientos políticos, procesos electorales, organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales, etc.

COORDINADORA:
Isabel Torres. Universidad de Chile. isabeltorres.d@gmail.com

GOLPE DE ESTADO Y CONTEXTO INTERNACIONAL: Este panel tiene por objeto reflexionar en torno al violento fin del proyecto de la Unidad Popular desde una perspectiva internacional. Entre los tópicos a discutir, sin excluir variantes, están: el impacto del Golpe de Estado en el mapa de la Guerra Fría, la intervención de organismos e instituciones extranjeras en el Golpe de Estado, las campañas internacionales de solidaridad con las víctimas de la represión y persecución política, los nexos entre la dictadura chilena y otros regímenes autoritarios, el reconocimiento diplomático de la Junta Militar, la cobertura del Golpe de Estado en la prensa internacional, el papel de los exiliados en el extranjero, entre otros.

COORDINADOR:
Andrés Estefane. Universidad Adolfo Ibáñez. andres.estefane@uai.cl

ESTADO Y CONFLICTOS INSTITUCIONALES: El objetivo de este panel es explorar las tensiones y cambios a nivel político-institucional tras el Golpe de Estado de 1973. Entre otras materias, se abordará la redefinición de las relaciones entre los poderes del Estado (considerando la clausura del Congreso Nacional y las relaciones entre Poder Judicial y autoridades militares), la reorganización administrativa de ministerios, oficinas y reparticiones públicas, los debates sobre regionalización y centralismo, la reorientación del papel del Estado en materia económica y social, el Golpe de Estado y el derecho constitucional chileno y las consecuencias institucionales de las tensiones al interior de las Fuerzas Armadas y de Orden.

COORDINADOR:
Andrés Estefane. Universidad Adolfo Ibáñez. andres.estefane@uai.cl

DIMENSIÓN SOCIOESPACIAL DEL GOLPE
: El propósito de esta mesa de trabajo es discutir sobre las manifestaciones socio-espaciales que el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 tiene asociada, entre las que cabe destacar: la división político-administrativa del territorio nacional y el proceso de regionalización iniciado en 1974; los efectos territoriales de las políticas públicas no territoriales (política educacional, política económica, política sanitaria, etc.); los efectos de la Política Nacional de Desarrollo Urbano durante el periodo 1979-1989; las visiones y práctica de la planificación territorial; los discursos geográficos del Gobierno como instrumento de disciplinamiento sociopolítico.

COORDINADOR:
Ricardo Rubio González, Universidad Católica Silva Henríquez. rrubio@ucsh.cl

MOVIMIENTOS SOCIALES Y UNIDAD POPULAR: Esta sección se propone compartir estudios y debates acerca de las diversas formas de acción colectiva, que emergieron en torno al golpe de estado de 1973. Se buscará  reconocer y valorar críticamente tanto los tradicionales como los nuevos  movimientos sociales, de Derechos Humanos, poblacionales, juveniles, cristianismo popular,  mujeres, sindicalistas, campesinos, mapuche, estudiantes,  ecologistas, musicales.

COORDINADORES:
Sergio Grez. Universidad de Chile. sergiogreztoso@gmail.com
Mario Garcés. Universidad de Santiago. mario.garces@usach.cl

INFORMACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. DEBATES Y PRÁCTICAS COMUNICACIONALES DURANTE LA UNIDAD POPULAR: Especialmente a partir de  los años sesenta y comienzos de los 70, los medios de comunicación de masas iniciaron un tránsito que se caracterizó por una creciente tensión entre revolución y contrarrevolución, que significó el desarrollo de una serie de discusiones o “enfoques críticos” sobre el impacto en la sociedad civil y, por ende, en los proyectos políticos. La industria cultural ya no estaba tan solo para informar, educar y entretener, sino que ahora asumía un rol fundamental como instrumento político. Esta mesa tiene por objetivo abrir el campo de discusión sobre los distintos  roles que desempeñaron los medios de comunicación social (MCS) durante el gobierno de la Unidad Popular y en especial en el Golpe de Estado de 1973. Es decir, las estrategias periodísticas que desarrollaron; el funcionamiento del marco institucional y legal; la vinculación con el quehacer político; la producción cultural (los contenidos de ficción y entretención que se emitieron/publicaron); los debates académicos e intelectuales que surgieron en torno al sistema medial y las audiencias, entre otros.

COORDINADORES:
Patricio Bernedo, Pontificia Universidad Católica de Chile.   pbernedo@uc.cl
Carla Rivera, Universidad Andrés Bello. Mail: carla.rivera@unab.cl

ARTE Y CULTURA: La mesa sobre arte y cultura se propone acoger la discusión que en los últimos años  se ha dado en torno a la experiencia de la vida de las artes, las letras y otras manifestaciones de la cultura en Chile y el mundo en 1973, en el periodo previo al Golpe de Estado y luego de esta traumática experiencia. Se busca dar espacio a la reflexión, estudio y propuesta en torno a aquellos aspectos de la representación de la realidad que trabajan con dimensiones simbólicas y otras formas de valores, signos y significados compartidos en un periodo determinado de la historia de Chile, ofreciendo la posibilidad de confrontar interpretaciones y mostrar las vías de desarrollo de investigaciones o los recorridos y avatares de experiencias de creación y representación.

COORDINADOR:
Claudio Rolle. Pontificia Universidad Católica. crolle@puc.cl

HISTORIA ECONÓMICA: Esta mesa busca generar instancias amplias de reflexión y debate orientadas a reposicionar el análisis de los factores económicos involucrados en el golpe de Estado de 1973. Contemplando, por tanto, desde las dinámicas generales del análisis económico del período –las tradicionalmente involucradas con las esferas de la producción, la distribución y el consumo—hasta aquellas dimensiones que dentro de este contexto histórico especifico cobraron un interés especial, como lo fueron la radicalización experimentada por las transformaciones estructurales de la economía chilena.  En este marco es que, convocamos a presentar investigaciones en torno a una amplitud temática centrada bajo aspectos como los siguientes: a) La economía al asumir la Presidencia de la República Salvador Allende; b) La estrategia de largo plazo en la política económica de la Unidad Popular; c) la política económica en el corto plazo; d) resultados del primer año; e) el comienzo del deterioro: desabastecimiento, mercados negros, caída de la producción, inflación; f) balance de una gestión: la política y le economía durante el gobierno del Presidente Allende, y g) la política económica de la dictadura en sus años iniciales.

COORDINADORES:
Luis Ortega. Universidad de Santiago de Chile. luis.ortega.m@usach.cl
Pablo Artaza. Universidad de Chile. partaza@u.uchile.cl

IGLESIAS: Esta mesa se propone reflexionar acerca del papel de la Iglesia Católica y de las otras iglesias durante el régimen político de la U.P. y ante el advenimiento del golpe militar, en vinculación con sus fundamentos doctrinales y filosóficos, el ejercicio de una tradición institucional, el rol ético de algunas figuras singulares, los debates internos y las corrientes de opinión, la conducción de la jerarquía institucional y la interrelación con los gobiernos de la época y los movimientos internos que hicieron revisión crítica de esos fundamentos y prácticas institucionales.

COORDINADOR:
Ítalo Fuentes. UMCE. ibardelli@gmail.com

HISTORIA Y PATRIMONIO A 40 AÑOS DEL GOLPE MILITAR: La temática busca convocar experiencias y reflexiones en torno a la relación entre espacio y temporalidad en su dimensión histórica, manifiesta en las dinámicas del territorio (local, nacional o regional) como soporte de los procesos de memoria social y la construcción de sitios de memoria y patrimonio, material e inmaterial surgidos, en la perspectiva de la resistencia, la recuperación y rescate de memoria y la resignificación del espacio así como de la noción misma de patrimonio.

COORDINADORES:
Pedro Rosas. Arcis. (prosarave@yahoo.es / prosas@uarcis.cl)
Jorge Benítez. Arcis. (jbenitez@uarcis.cl)

La fecha de cierre para la recepción de resúmenes es el viernes 3 de mayo. Los encargados de cada sección deberán informar tanto la aceptación o rechazo de las ponencias así como los paneles de discusión, el día viernes 24 de mayo.

Acceda aquí a la ficha de inscripción para el envío de ponencias. La participación en el seminario es gratuita, tanto para expositores como asistentes.

Las consultas y correspondencia deben ser enviadas al Comité Académico a cargo del seminario, a la casilla electrónica acuarentaanosdelgolpe@gmail.com

Esperando contar con una participación masiva y entusiasta, se despide atentamente,

Comité Académico
Seminario
A 40 años del golpe de Estado en Chile
Usos y abusos en la historia

MÉXICO.OCTUBRE 2010.DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

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DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.

 

Las y los reunidos en el encuentro internacional de hijos e hijas en México del 6 al 8 de octubre del 2010, en representación de nuestras organizaciones

  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, Red Nacional Argentina;
  • Hijos Chile
  • Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad Colombia
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, España y Francia de Red Europa;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional Guatemala;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional México;
  • Hijos Uruguay;
  • Hijos Perú;

E invitando también a quienes quieran sumarse a esta declaratoria de principios y acuerdos, manifestamos:
Somos hijos e hijas de una misma historia.

Somos hombres y mujeres que compartimos experiencia de represión, aunque vinculada a procesos distintos: las dictaduras militares en Chile, Uruguay y Argentina; la guerra y el conflicto político, social y armado en Guatemala, Perú, Colombia y México; éste junto a España y Francia, como países receptores del exilio y la persecución y a su vez, albergue de represores.

Pero no sólo nos une el horror, también somos hijos e hijas de las luchas de los pueblos de América Latina y somos personas comprometidas a trabajar contra la impunidad que traspasa nuestras fronteras.

Subvertimos el dolor en fuerza y la tristeza en rebeldía.

Porque romper el silencio y denunciar el terrorismo de Estado que se implementó e implementa en nuestros países es, para nosotros y nosotras, una manera de trabajar por un mundo más justo donde no existan la desigualdad y la injusticia que el imperialismo ha promovido e impulsa utilizando métodos represivos.

En nuestra lucha nos guían tres ejes indisociables:

Identidad:

Nosotros y nosotras, que hemos visto en Latinoamérica la opresión a la resistencia política, impulsada por el terrorismo de Estado y las estrategias de Estados Unidos, reconocemos y reivindicamos hoy la lucha de nuestros padres y madres, que consideramos vigente, y nos sentimos orgullosos de ser hijos de una generación que dio lo mejor de sí para hacer del mundo un lugar más justo, bello e igualitario.

Ahora, elegimos partir desde nuestras historias individuales para expresarnos de manera colectiva con una nueva forma de hacer política, la nuestra.

Partimos de las fotos en blanco y negro, con los rostros de las víctimas de la barbarie, y las llenamos de colores cargados de memoria, de música y de vida. Integramos el arte y seguimos en la búsqueda de una estética de nuestra generación, valorando la diversidad.

Memoria:

Concebimos a la memoria como un verbo y no un recuento de datos del pasado. Para nosotros es un principio de acción que va de lo individual a lo colectivo y, además de dignificarnos, nos sitúa como sujetos activos en el presente y futuro de nuestras sociedades.

Rompemos el silencio con denuncias de injusticias pasadas y presentes, pero esperamos también que los pueblos tomen el desafío de construir sus propios destinos. Porque, para nosotros y nosotras, un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad y, por tanto, sin futuro.

Reconocemos el desafío de la institucionalización de la memoria como un asunto que nos interpela, pero no cederemos a que la memoria deje de ser viva, activa, ni pierda su potencialidad transformadora.

Justicia:

Señalamos que la represión adquiere nuevos nombres y formas. Hoy son la lucha contra el terrorismo, la doctrina de tolerancia cero, la judicialización de la protesta social, persecución a luchadores políticos y la criminalización de la pobreza.

En su nombre se justifican la violación de derechos, se restringen las democracias y se afectan las conquistas populares, como ocurrió con el golpe de Estado en Honduras y los intentos fallidos en Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Aunque en algunos de nuestros países existen avances formales en materia legal, ello no significa que se apliquen ni se transformen en posibilidad de justicia. La impunidad es moneda corriente por ser parte estructural de los regímenes en que vivimos. Al luchar contra ella, exigiendo el juicio y castigo a los responsables de ayer y hoy, intentamos aportar a la construcción de sociedades más justas, tanto desde las peleas en tribunales como en las calles, buscando una condena social.

Por todo lo antes dicho, denunciamos

  • Que el terrorismo de Estado continúa vigente y adquiere nuevas formas, como las leyes antiterroristas y judicialización de las luchas, con el fin de paralizar a nuestras sociedades y robar riquezas materiales, culturales y espirituales.
  • Que la militarización y la intervención extranjera violan en nuestros países el principio de autodeterminación de los pueblos y generan condiciones para posibles golpes de Estado.
  • Que muchos de nuestros estados siguen cometiendo la desaparición forzada en contra de luchadores sociales. Sean de hace 50 años, diez, o 15 días, igualmente los desaparecidos y las desaparecidas nos faltan a todos y todas, todos los días, y no bajaremos la voz ni los brazos para exigir su aparición con vida.

Conocemos en carne propia la crueldad del terrorismo de Estado. Hemos experimentado el dolor y la impotencia de las desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos, persecuciones, torturas, exilio, masacres, genocidios, apropiaciones de niños, encarcelamientos y delitos de lesa humanidad, por razones políticas. Ese dolor nos atraviesa el cuerpo y fue pensado para aislarnos, acallarnos y paralizarnos. Pero no logró derrotarnos. Ni el crimen más cruel ha podido hacer desaparecer el espíritu y la voluntad de lucha por un mundo mejor.

Desde México, juntos, reafirmamos nuestro compromiso por trabajar con la memoria como escudo, la identidad como nuestra mayor fortaleza y la justicia como nuestra bandera.

NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS 

RED INTERNACIONAL DE HIJOS
Ciudad de México, 8 de octubre de 2010

http://www.hijosmexico.org/index-encuentro_internacional_de_h.i.j.o.s._2010_declaratoria_final

 Descargar Declaración final del encuentro [pdf 99 kb]

El testimonio de uno de los dos hombres que vio morir al general Bachelet

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El testimonio de uno de los dos hombres que vio morir al general Bachelet

Por : Mónica González en Reportajes de investigación Publicado: 23.07.2012

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La semana pasada el juez Mario Carroza sometió a proceso a dos comandantes (r) de la FACh por la muerte del general Bachelet. CIPER entrega ahora el testimonio de un hombre que lo vio morir en la Cárcel Pública. El capitán (r) Jorge Silva era el único preso que estaba junto a Bachelet cuando sufrió el fatal infarto del 12 de marzo de 1974. El ex uniformado cuenta que fue detenido por los mismos oficiales (r) procesados ahora por el juez Carroza: Edgar Ceballos y Ramón Cáceres. Éste último, acusa Silva, también lo torturó. Su pecado: haber detectado una conspiración militar para asesinar a Allende en 1970.

Jorge Silva no fumaba, pero el día en que al fin se decidió a contar toda su historia encendió tres cigarrillos. En 1970 tenía 35 años cuando, por un hecho fortuito, quedó a cargo del Departamento de Contrainteligencia de la Fuerza Aérea. Entonces ostentaba el grado de capitán de la FACh. En esa destinación detectó y ayudó a desbaratar un plan, desconocido hasta ahora, para asesinar a Salvador Allende antes de que asumiera la Presidencia. La conspiración tenía como protagonistas a oficiales de la FACH, la Armada y el Ejército. Silva no era un hombre de izquierda, pero ese episodio marcaría su vida. Por ese hecho fue detenido en octubre de 1973, acusado de traición y torturado. Parte de los recuerdos que relata Silva, ya fueron publicados en el libro “Disparen a la bandada” de Fernando Villagrán.

En la Cárcel Pública, Silva conoció al general Alberto Bachelet. Dormían en camas contiguas en la celda y por eso escuchó, de boca del propio general, las razones que lo llevaron al colapso cardíaco. Silva fue el único preso que estaba con Bachelet cuando sobrevino el infarto y lo asistió, junto al doctor Álvaro Yáñez, al momento de su muerte.

El día en que Silva desclasificó su historia para CIPER, estaba acompañado de los comandantes (r) de la FACh Alamiro Castillo y Raúl Vergara. Flanqueado por ellos, Silva contó que otros dos comandantes (r) fueron los responsables de su detención en 1973: Edgar Ceballos y Ramón Cáceres. A este último lo conocía por razones familiares y lo acusa de haber sido uno de sus torturadores. La semana pasada el juez Mario Carroza, que investiga la muerte del general Bachelet, procesó y detuvo a Ceballos y Cáceres.


-Capitán, ¿cómo recuerda usted las últimas horas de vida del general Alberto Bachelet, con el que compartió estrechamente mientras ambos estuvieron detenidos en la Cárcel Pública varios meses? 
Recuerdo muy bien sus últimas horas de vida. Porque a mi general lo sacaron ese día lunes 11 de marzo de 1974 de la cárcel y se lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea (AGA). Fue inesperado, como después de almuerzo, creo, y lo trajeron de regreso como a las 8 ó 9 de la noche. Yo dormía en una cama que llevó la esposa del general Alberto Bachelet, Ángela Jeria, a la cárcel. Ellos eran muy aficionados a salir de camping, y como nosotros estábamos hacinados en una celda en la que a veces había hasta 18 prisioneros, ella llevó dos camas. Armábamos la cama cuando todo el resto ya se había acostado porque no había espacio. Entonces, se acostaban todos y con el general Bachelet después armábamos la cama de él y la mía en el suelo, una junto a la otra. Estaban tan juntas que, a veces, el general se dormía y se le caía el brazo encima de mí. “Mi general, me está despertando”, le decía.


-¿Quiénes estaban en esa celda en la que compartía con el general Bachelet? 
La cantidad de presos que estábamos recluidos en la celda 12 de la Cárcel Pública variaba. A veces hasta civiles que llegaban los metían en nuestra celda. La celda, ubicada en una esquina, tenía dos áreas. Recuerdo que en una estaba Rolando Miranda, Patricio Carvacho, el coronel Carlos Ominami, Ernesto Galaz. Y en la otra estaba el general Sergio Poblete como con tres literas encima. Y en el suelo dormíamos el general Bachelet y yo.


-¿Cómo estaba antes de que se lo llevaran a interrogatorio a la AGA? 
Normal. Y volvió afectado, muy afectado. Hay una última conversación que no he dicho nunca públicamente. En la noche estábamos todos metidos en la cama…y me hizo un comentario: “Me quieren embarcar en un lío de faldas que ojalá no lo sepa la Ángela, porque tú sabes como es esta gente. Yo tuve un problema y lo están armando en este momento; y tal como lo están haciendo, será muy difícil para mí rebatirlo. Y lo más probable es que se lo van a decir a ella”. (En documentos judiciales hay testimonios que indican que el general Bachelet escucha en ese último interrogatorio los gritos de una mujer a la que quieren que confiese una vinculación con él). La verdad es que por pudor no quise preguntarle nada más. Así era el trato que teníamos los oficiales con un general… Le pedí que no se preocupara, que ellos habían demostrado no tener límites, que quizás qué otras cosas le van a inventar… “Ya”, me dijo, “mañana conversamos”. Pero lo vi tan afectado que incluso decidí tomarle el pulso. Eso fue lo último que conversamos esa noche…


-¿Era frecuente que los oficiales que estaban en esa celda con usted contaran lo que ocurrió en el interrogatorio cuando regresaban de la AGA? 
No, no era lo habitual. De hecho, fue la primera vez que el general Bachelet dijo algo. Nadie contaba nada porque, por razones obvias, nadie quería escuchar tampoco. Sobre las torturas no había forma de esconder lo que había pasado, porque llegaban con marcas, marcas rojas. Nosotros decíamos que volvían con “pulseras”, porque cuando nos aplicaban los choques eléctricos tú te estirabas y en tu piel se enterraban los alambres que te ponían en las muñecas. Eran tirantes de paracaídas que usaban para eso. Yo no creo que al general Bachelet lo torturaran físicamente, pero sí sicológicamente con las historias que le empezaron a inventar de platas y mujeres. Y eso lo tenía realmente muy afectado la noche antes de que falleciera.


-¿Qué pasó a la mañana siguiente? 
Esa mañana, el general Bachelet y yo estábamos de turno para el lavado de las cosas del desayuno. Y la gente se ha olvidado que precisamente esa mañana fueron a la cárcel el capellán Gilmoure y el capellán de la cárcel a hacer una misa. La hicieron en el patio donde nosotros estábamos. El general Bachelet no fue a la misa, era masón, y nos quedamos los dos en la celda mientras el resto se fue a la misa, porque yo estaba haciendo el desayuno y él estaba lavando la vajilla. Y en un momento él me dijo: “Flaco, me siento mal”. “Mi general, recuéstese en la cama de mi general Sergio Poblete”, le dije. Porque ésa era la primera litera de la celda. Se recostó y me dijo: “Pásame la trinitina”. Yo le pasé las tabletas. Se las echó a la boca y me di cuenta que estaba transpirando mucho. Le tomé el pulso y me di cuenta que estaba fuera de control. Recuerdo que grité y le pedí a no sé quien que trajera al doctor Yáñez (Álvaro Yáñez del Villar), otro de los prisioneros. Apenas entró el doctor Yáñez a la celda lo examinó y de inmediato dijo: “¡Está teniendo un infarto!, ¡ayúdame!”. Entre los dos lo bajamos de la cama y pusimos al general en el suelo. Y el doctor Yáñez se montó encima de él empezando a hacerle masajes cardíacos. Me acuerdo que incluso trató de sacarle la prótesis dental que tenía y no pudo. Entonces Yáñez me dijo: “¡sóplalo!, ¡sóplalo!, ¡hay que hacerle respiración boca a boca!”. Fue muy impresionante porque todo el resto estaba en la misa y la música de fondo eran los cántos de los presos en la misa: “El señor es mi pastor….”. Una cosa muy siniestra. Estábamos en eso cuando de repente entra el alcaide de la cárcel con el practicante:

-¡Qué está pasando aquí! -dice el alcaide haciendo a un lado al doctor Yáñez.
Cuando el practicante se aproxima, Yáñez lo interpela: “¡¿Qué le va a hacer!?”.
-Le voy a poner adrenalina en la boca –responde el practicante.
-¡No sea ignorante! ¡Cómo le va a poner adrenalina a un hombre que está inconsciente! –dice con urgencia Yáñez.
-¡Qué sabe usted! –lo increpó el practicante.
-Yo sí sé lo que le pasa, porque soy médico –dijo Yáñez y volvió a acercarse al general
El alcaide sacó al practicante de la celda y se lo lleva, cerrando la celda. Nos quedamos con Yáñez adentro y a los pocos minutos vuelve el practicante con una camilla, colocan al general Bachelet sobre la camilla y salen.

(Vea el relato del doctor Yáñez a El Mercurio del 13 de agosto 2001“Me fueron a decir que estaba mal, ‘parece que se va a desmayar’. Hablé con el alcaide: ‘está grave el general Bachelet, hay que llevarlo a una unidad de cuidados intensivos’. Tenía un ataque de arritmia, se estaba colapsando. ‘Por favor, hay que llevarlo.
El Hospital J.J. Aguirre estaba a cinco minutos’. Me dijo que no podía hacerlo: ‘La FACh prohíbe sacar a nadie sin autorización’. ‘Pida la autorización telefónica’. ‘No puedo, tengo que mandar un oficio’. ‘Por favor, se va a morir. Yo lo acompaño. Encadéneme a la camilla’. Había que combatir el colapso.
“No se pudo. ‘Se está desmayando’. No tenía pulso y no respiraba. Comenzamos a hacerle boca a boca y masaje cardíaco. Lo llevamos corriendo a la enfermería. Seguimos en lo mismo. A los 20 minutos vi que no logramos crear pulso y dije está muerto dejémoslo tranquilo. ‘Descansa de toda esta porquería’”
).


-Usted y el doctor Yáñez lo vieron morir…
Yo tengo la impresión de que el general Bachelet salió muerto de la celda. Y le voy a decir por qué. Porque cuando lo subieron a la camilla, se le soltaron los esfínteres. Yo lo vi. Para no olvidar esos momentos… Y cuando lo hablé con mi mujer, que es enfermera, me dijo que eso pasa cuando una persona se muere. A mi general se lo llevaron a la enfermería y eso es lo que sé, porque nunca más lo vi. Han salido muchas versiones. Muchos han querido ser el último que tuvo a Bachelet en sus brazos, pero la verdad es que sólo estábamos el doctor Yáñez y yo. Nadie más. Excepto el momento en que entra el alcaide con el practicante. La otra mentira que se ha dicho es que el general Bachelet había estado jugando básquetbol en la mañana. ¡Mentira! Porque ese día, por la misa, no se jugó básquetbol. Y a ella concurrieron los uniformados que estábamos presos y también fueron civiles presos.


-¿Los interrogadores eran los mismos? 
Sí, Edgar Ceballos, Ramón Cáceres y Víctor Mattig, los principales. Creo que a Bachelet lo interrogaba también el fiscal Orlando Gutiérrez.


-¿Usted era amigo del general Bachelet antes de caer preso? 
No, yo lo conocí en la cárcel. Y tuvimos una muy buena relación. Era muy abierto, conversaba con todos y cumplía todas las funciones como cualquiera: lavaba platos, hacía el aseo… Era muy abierto y sencillo. Recuerdo justamente que un par de semanas antes de que se llevaran al general Bachelet a la AGA para interrogarlo de nuevo, habíamos estado acompañando y conversando con uno de los presos que estaba muy afectado por algo personal que le había ocurrido. Y en eso, llegó el general Bachelet y nos dijo: “Ya pues chiquillos, terminen con la historia de estarse preocupando de las mujeres. Yo quiero que diga aquí honestamente alguno de ustedes, ¿quién podría asegurar que si fuera al revés, que nuestras mujeres estuvieran presas y nosotros libres, al cabo de un buen tiempo íbamos a continuar siendo absolutamente fieles?”.


-¿Cuánto tiempo compartió usted con el general Bachelet en la cárcel? 
El general Bachelet no estuvo todo el tiempo con nosotros. Llegó a la cárcel en diciembre de 1973, como cuatro ó cinco días antes de Navidad. Y en todo ese tiempo, desde diciembre hasta marzo, cuando fallece, nunca lo vi afectado, tan afectado como la noche antes de que muriera. Tengo la impresión de que su gran pena era el daño que le iban a ocasionar a su mujer. Al día siguiente no hablamos del tema porque nos dedicamos a las tareas domésticas. Siempre he pensado que la tragedia que provocó la muerte o apuró la muerte del general Bachelet, se produjo cuando en la AGA lo quisieron embarcar en un lío sentimental. No fue con el único que lo hicieron. Después, conversando con otros prisioneros en la cárcel, supe que les hicieron lo mismo a otros. Pero eso tiene que contarlo cada uno… Les contaban a sus esposas historias de amantes, verdaderas o falsas. Era la técnica que usaban para intentar obtener otra información o para desmoronar a los más fuertes: creándole situaciones extremas a la gente que interrogaban.

(Vea el relato de Ángela Jeria en el proceso que sigue el juez Carroza, reseñado por La Segunda del 20 de junio de 2012En el expediente que lleva el juez Mario Carroza, figura la declaración de la esposa del general Bachelet, Ángela Jeria, quien testifica que su marido intentó advertirle que trataban de involucrarlo en falsedades y le pide “no creas nada de lo que te digan, no hables con nadie hasta que nos veamos nuevamente”. El mensaje estaba oculto en el cuello de una camisa que Ángela Jeria retiro desde la cárcel entre la ropa para lavar. Ella lo encontró el 8 de marzo de 1974. Pero no volvió a hablar con su esposo. Bachelet murió cuatro días después).

CONSPIRACIÓN PARA MATAR A ALLENDE

-¿Por qué fue detenido usted si no participó de ninguna reunión de opositores al grupo golpista y trabajaba en el Departamento de Inteligencia de la FACH? 
Alamiro Guzmán, Raúl Vergara y otros oficiales de la FACH, sabían que yo estaba en contra de un Golpe, pero lo que influyó fue una situación que me persiguió y que ocurrió apenas Salvador Allende fue elegido el 4 de septiembre de 1970 y antes de que fuera sancionada su elección en el Congreso. Se la voy a relatar.
Un día me llama el que era comandante en jefe de la FACH en ese momento, el general Carlos Guerraty y me dice que me vaya de inmediato a Quintero, que no llegue hasta la Base Aérea, que aterrice en Rodelillo. Y agregó: “Y váyase a conversar con el coronel José Berdichewsky para que le entregue una información que yo acabo de recibir en este momento y que él necesita conversar con alguien de Inteligencia”.

Qué había pasado. Cuando sale Allende elegido, se produce una situación absolutamente anormal en la Fuerza Aérea. Cuando a uno lo quieren mandar de agregado a alguna embajada u organismo internacional en el extranjero, es un proceso normalmente largo porque tiene que salir en el Boletín Oficial, asignarte en el presupuesto y una serie de trámites más. Y cuando sale elegido Salvador Allende, al coronel Mario Jahn lo sacan del Departamento de Contrainteligencia de la FACH en cinco días. Con inusitada velocidad. Se va Jahn a Panamá y yo, que era el segundo en Contrainteligencia, me quedo solo ahí con todo el lío que se armó y con muy poca experiencia. Era capitán y tenía 35 años. Me comí todo ese período entre la elección de Allende el 4 de septiembre de 1970, su corroboración por el Congreso el 24 de octubre y el inicio de su gobierno el 4 de noviembre, solo.
Entonces, ese día, muy poco después del 4 de septiembre, día de la elección de Allende, me voy a Quintero y hablo con el coronel Berdichewsky. Le digo que me ha mandado mi general Guerraty a hablar con él respecto a una información que me tiene que entregar. “Sí”, me dice, “tengo necesidad de hablar con usted porque he tenido conocimiento de que está operando dentro de la Base Aérea una célula comunista” y me da una serie de antecedentes.

-Bueno, mi general, ¿cómo usted obtuvo esta información?
-La recibí…
-Mi coronel, si usted quiere que yo investigue esto, usted comprenderá que debe decirme de quién obtuvo la información. La fuente. Porque de lo contrario no puedo hacer nada. Los antecedentes que me da, que se ha perdido una Tarjeta de Identificación Militar (TIFA) en el casino, que la encontraron abandonada dentro de un avión y otras informaciones sobre personas sobre las que usted tiene dudas o sospechas, ¿quién se las dio?
Y después que le insisto y le digo claramente que si no me da la fuente no podré hacer nada, él dice: “Esta información me la entregó el comandante Montero”. Un oficial de la FACH que se había retirado poco más un año antes.

-¿Dónde puedo hablar con el comandante Montero? -le preguntó.
-… No sé si deba decirle…, no sé –escucho como respuesta.

Y ahí le dije: “O me da la información completa, mi coronel, o me regreso a Santiago”. “Montero vive en Viña del Mar”. Y me da la dirección. Era una calle que desemboca en el Regimiento Coraceros. Partí inmediatamente. Había llegado como a las 10 de la noche a Quintero, por lo que debo haber llegado a la casa de este señor Montero como a las dos de la mañana. Y lo primero que me llamó la atención fue que la casa estaba con muchas luces. Él mismo me salió a abrir la puerta. Y me dijo: “Qué gusto, capitán, de tenerlo aquí, lo estaba esperando”. Y me hace entrar a una especie de biblioteca chica. Vuelve a decirme la alegría que le da que haya venido, que necesitaba urgente hablar conmigo. Y agrega: “Usted sabe que viene el marxista Salvador Allende a Valparaíso el sábado y cuando Mario Jahn se fue me dejó dicho que cualquier cosa que necesitara la hablara con usted, porque podía colaborarnos en los que necesitáramos. Y bueno, aquí en mi casa está el almirante Justiniano (Horacio Justiniano) y el comandante del Regimiento Coraceros porque vamos a asesinar al Presidente (Allende) cuando venga el sábado”.


-¿Montero le dijo que iban a asesinar a Salvador Allende? 
Claro: “Lo vamos a asesinar”. Tal cual. Y me agregó: “Necesito que me entregue armas automáticas y personal para cubrir la retirada de la gente que va a operar”. Me dijo también que estaban al tanto de lo que se iba a hacer el comandante en jefe, general Guerraty, y el comandante del Comando de Combate, el general Toro Mazote. Le respondí que no había venido a hablar con él de eso, sino de una célula comunista que operaba en la FACH y de la que él había tenido conocimiento y de la cual le había informado al coronel Berdichewsky.
-Pero capitán, yo necesitaba hablar con usted y por eso le dije a Berdichewsky lo de la célula comunista.
Bueno, le dije a Montero, yo no le puedo contestar en este momento lo que usted me está pidiendo. Es muy grave y debo meditarlo. Y me fui. Llegué a Santiago en la madrugada y me fui directo a mi oficina, al Departamento de Contrainteligencia que funcionaba en Bulnes con calle Cóndor y escribí un parte escrito de todo lo sucedido. Allí cuento exactamente todo lo que acabo de relatarle. Y lo hice con mucha tranquilidad porque se lo iba a entregar al general César Ruiz Danyau, quien estaba en contacto con Allende y de quien todos sabíamos que iba a ser el próximo comandante en jefe de la Fuerza Aérea.


-¿Qué hizo una vez que tuvo escrito el parte? 
Terminé el parte y me fui al Ministerio de Defensa. Ahí espero que llegue el general Ruiz Danyau. Apenas lo veo le digo: “Mi general, necesito hablar con usted con urgencia”. Me hizo entrar de inmediato y sin preámbulos le entrego el parte escrito. El general empieza a leerlo y recuerdo que en un momento debió acomodarse los anteojos y él dice: “se me llegan a caer los anteojos”. Termina de leer, se queda un rato pensando, luego toma el teléfono y dice: “Alo, mi general Guerraty, hay un informe aquí que creo debe ver de inmediato”. “Suba, capitán Silva, muéstrele el documento”, fue lo último que escuché al salir de la oficina del general Ruiz. Ahí supe que estaba metido en un lío, porque el general Ruiz no me apoyó. En el documento que estoy entregando aparecía el nombre del general Guerraty y ahora el general Ruiz me mandaba a hablar con él… Subo a la comandancia en jefe, entro a la oficina del general Guerraty. Él lee el parte y cuando finaliza me mira y me pregunta: “¿Qué piensa usted?”. “Mi general, este es un crimen político, vulnera y violenta a las Fuerzas Armadas y a la Fuerza Aérea. Imagínese el desprestigio para nosotros”, le digo. Ahí el general Guerraty se da cuenta que yo no estoy en esa historia. Y me ordena que me vista de civil y que vaya nuevamente a Viña del Mar, a la casa de Montero, y le diga que no siga haciendo esos comentarios. No estoy bien seguro de los días, pero creo que esto ocurría un día miércoles y al sábado siguiente Allende iba a Valparaíso. Lo que sí sé es que era en la misma semana.


-¿Y se fue de nuevo a Valparaíso? 
Debo reconocerle que no fui a Valparaíso. Estaba realmente aterrorizado. Conseguí a través de un conducto hablar con el secretario de Salvador Allende, don Miguel Labarca. Y fui con Alamiro Castillo, aquí presente (está escuchando su testimonio), porque pensé que necesitaba un testigo, ya que si pasaba algo yo sería cómplice. Cuando nos encontramos con Miguel Labarca, le conté la historia. Y él dijo que necesitaba que hablara con Allende de inmediato. Nos fuimos a la llamada “Moneda chica”, una casa que era de los profesores y donde funcionaba su comando. Andábamos de uniforme. Ya estaba oscuro al final de ese día interminable, el mismo día que hablé con Guerraty. Llegamos en el auto de don Miguel Labarca. Se baja, vemos movimiento y aparece Allende quien se encarama al auto. Y partimos en el auto camino a Valparaíso. Y le narro exactamente lo que le he contado a usted. Recuerdo que la única interrupción de Allende fue para decir: “¡Y por qué Ruiz Danyau no me informó!”. Y luego dijo: “Porque yo tengo conocimiento de esta información, me la pasó el general Daroch”. Después, nos preguntó qué pensábamos nosotros de Ruiz Danyau. Con Alamiro le dijimos que era un excelente profesional, un líder, que la Fuerza Aérea lo quiere mucho… Y Allende insistía: “¡por qué no me avisó!”. Después Allende me dice: “¿Le importaría que yo dé cuenta públicamente de esto?”. Le respondí que yo no quería ser cómplice de lo que pudiera pasar. Y decide que como él tenía una concentración en avenida Grecia, allí iba a informar. Y lo hizo. Dijo que había un oficial de una rama de las Fuerzas Armadas, de apellido Montero, “que dice que me quiere matar, pero advierto que tengo pleno conocimiento”…


-¿Ustedes detuvieron ese intento de asesinar a Salvador Allende? 
Así parece. Pero quiero ser bien claro, no fue que yo tuviera mucho coraje. Lo que me movió fue que no quería ser cómplice de un asesinato político. Y Alamiro Castillo fue mi testigo, porque me podían matar y yo quería que se supiera que yo no estaba metido en ese asesinato político. Además, como yo era de Contrainteligencia, era posible que se pensara que yo sí estaba metido. Y así se deshizo la historia. Eso creí yo… Más o menos diez días después, me llega una carta por vía diplomática que me envía el comandante Mario Jahn en la que me dice que vaya de civil a la casa del mismo comandante Montero a Viña del Mar, porque se sabe lo que pasó y que retire una munición de guerra que él le entregó a Montero. Obviamente no hice ninguna cosa. No fui. Jahn no era mi amigo, era mi jefe, y teníamos una buena relación porque habíamos estado trabajando años en el Departamento de Contrainteligencia. Y fue ahí que yo cometí un grave error. Porque luego me llama Jahn por teléfono. Y yo convencido de que me estaba llamando de la zona del Canal de Panamá, le digo que cómo está. Y Jahn me dice que me está llamando del Ministerio de Defensa, de la Subsecretaría de Aviación. “Venga de inmediato a hablar conmigo”, dice y corta.

Llego allá. “¿Recibió usted la carta que le envié pidiéndole que fuera a la casa de Montero?”. “Sí, mi coronel, la recibí”. “¿Dónde está esa carta?, dice. “En mi oficina”, respondo. Y no la tenía. Porque sucede que Miguel Labarca, a quien le conté de la carta, le informó al Presidente Allende. Y el Presidente le pidió que se la prestara porque él quería guardarla como un hecho histórico. Y se la entregué a Labarca. Por eso, cuando Mario Jahn me la pide, yo no la tengo. Y regresé a la Subsecretaría de Aviación y le dije al coronel Jahn que no la tenía, que me la habían sacado. Y ahí Jahn me dice que al día siguiente lo esperaba el Presidente de la República, porque él sí tenía la carta.


-Mario Jahn después del Golpe fue subdirector de la DINA y hombre clave en la Operación Cóndor. ¿Por qué se va tan repentinamente a Panamá cuando sale elegido Allende? 
Mario Jahn fue el primer oficial que partió con la cosa de la Contrainteligencia en la FACH. Pero la Contrainteligencia no fue enfocada desde un punto de vista profesional, del control del espionaje y seguridad nacional, sino que netamente político. Eso fue lo que aprendió Jahn en la Escuela de Las Américas en Estados Unidos. Entonces, se dedicó prácticamente todo el tiempo a la persecución de gente de izquierda, de suboficiales que tuvieran algún pariente o la mujer comunista y él intercedía para que los echaran. Ese era el terror que tenía cuando sale elegido Salvador Allende, porque piensa que van a ver todo el archivo que teníamos nosotros: sólo gente de izquierda. Jahn se aterroriza y se va a Panamá. Y desapareció del mapa ese tiempo. Yo siempre he pensado que Mario Jahn era de la CIA.


-¿Supo lo que pasó al día siguiente en el encuentro entre Salvador Allende y Mario Jahn? 
Lo vine a saber tres años después, cuando estuve preso con Osvaldo Puccio, secretario de Salvador Allende, quien me contó lo que ocurrió. Puccio me dijo que el Presidente hizo entrar a Mario Jahn a su despacho y le mostró la carta. El coronel le habría respondido que efectivamente había estado involucrado en los hechos, pero que estaba muy arrepentido. Y Allende lo perdonó, y se lo dijo ahí mismo. Lo perdonó y le ordenó que volviera a su destinación en Panamá. Y así debe haber sido, porque yo sí supe que Jahn volvió a Panamá y nadie pidió su retiro. En cambio yo, sólo tres meses más estuve en el Departamento de Contrainteligencia. Me sacaron. Por el tremendo pecado de haberle informado al Presidente electo de que intentaban asesinarlo. Por eso después del Golpe a mí casi me mataron, porque nunca entendieron que después de ese terrible episodio yo nunca más hablé con el Presidente Allende y tampoco con su secretario y con nadie de su entorno. No podían entender que no pedí ninguna prebenda y tampoco entregué nunca más información sobre la Fuerza Aérea. Y no tenían ninguna acusación en mi contra, porque nunca asistí a ninguna reunión de los contrarios al Golpe porque sabía que estaban infiltrados.

“CONSTITUCIONALISTAS” INFILTRADOS

-Torturaron a todos los oficiales de la FACH que tomaron prisioneros después del Golpe y ninguno de ellos dice que usted participaba en alguno de los grupos opositores al derrocamiento de Allende. Así se ve en el Consejo de Guerra. ¿Y lo seguían torturando? 
Quedé negro, en realidad. Mi cuerpo estaba entero negro de moretones. Me llevaron a recuperarme a la Academia Politécnica y ahí vi cuando se le escapó un disparo a un centinela que mató a un cabo que estaba detrás de mí. Pasaban cosas kafkianas allí. Se escapa un tiro de un fusil Mauser y mata al cabo Espinoza. Y al cabo Benavides, que también estaba allí, le da una especie de shock y se pone a gritar y a llorar. Lo trato de controlar, incluso le pego una cachetada para tranquilizarlo. Y llega el oficial que estaba a cargo de los prisioneros en la Academia Politécnica y se olvida que yo soy prisionero y me ordena: “capitán, saque a los prisioneros de aquí y ubíquelos en la sala de al lado”. Lo hice. Cierro la puerta, estando yo adentro, y no supe más qué pasó con el muerto. Después de un tiempo, ya en la cárcel, llevaba como diez o quince días allí cuando me llama el alcaide de la cárcel y me dice que tiene un oficio del general Orlando Gutiérrez en el que le dice que se deje inmediatamente en libertad a Jorge Silva por falta de méritos. Y el alcaide me pregunta si tengo algún reclamo contra personal de Gendarmería. “En absoluto”, le digo, “por el contrario”. “Bueno, firme aquí y tome sus cositas, porque se va libre”. Firmo, salgo de la oficina en dirección a la celda para buscar mis cosas cuando me caen dos oficiales encima. Violentamente me ponen una capucha en la cabeza y parto de nuevo en dirección a la AGA. Ahí pensé: “Ahora sí que me fusilan”. Si había firmado el documento en el que me concedían la libertad… Llegué a la AGA y me metieron en un closet. Y estuve encerrado en ese closet el resto del día y la noche. No me sacaron ni siquiera para ir al baño. Y de repente, se abre la puerta. No sabía si era de día o de noche. Me sacan, me tiran arriba de una camioneta y me llevan de regreso a la cárcel. No me interrogaron, no me pegaron, nada. Llego a la cárcel y poco después llegaron las condenas. Allí yo aparecí condenado a 20 años. Nunca supe qué pasó.


-¿Nunca supo qué fue lo que ocurrió con usted en esos momentos? 
Hasta que me convidan a un seminario que hubo sobre las Fuerzas Armadas en México. Y asistí. Y ahí estaban varios dirigentes políticos de la Unidad Popular. En la noche me convidó a comer a su casa la señora Hortensia Bussi viuda de Allende. Yo era un oficial sin ninguna experiencia política. Y esa noche, no sé por qué, les dije de la gran incógnita que no había podido resolver: qué pasó conmigo que me dejan libre por falta de méritos para luego sacarme de la cárcel, encerrarme en un closet de la AGA, para luego llevarme de nuevo a la cárcel y condenarme a 20 años. En la casa de la señora Tencha estaba Jorge Insunza, quien dijo que sabía la otra parte. Y contó que él se había quedado en Chile clandestino y que supo que un abogado habló con el cardenal Raúl Silva Henríquez por mi caso, que el cardenal habló con el general Gustavo Leigh, quien dijo que a mí me iban a fusilar por traición. Que entonces el cardenal había dicho que era pariente mío y que pedía hablar conmigo. Eso habría provocado el fin de mi historia de preso.


-¿Nada sabía el alto mando de las reuniones que hacían al interior de la FACH oficiales que no estaban con el Golpe o que claramente apoyaban al gobierno de la Unidad Popular? 
Tengo una serie de dudas. Yo estaba en el Departamento de Contrainteligencia. Y el general César Ruiz Danyau, entonces comandante en jefe de la FACH, sabía de las reuniones que tenía el grupo de los aviadores institucionales, al que pertenecía el capitán Raúl Vergara y Alamiro Castillo; y también del grupo que pertenecía al MIR. Y lo sé porque había un oficial que habiendo asistido a algunas reuniones del grupo de Vergara, el entonces comandante de escuadrilla y después general Patricio Araya -que era muy regalón del general Ruiz-, le pasaba la información al general Ruiz y el comandante en jefe le pasaba la información al jefe del Departamento de Contrainteligencia, el general Mario Jahn. Por eso yo lo sabía y me pregunto hasta hoy por qué si el general Ruiz sabía lo que estaba desarrollándose al interior de la FACH, no intentó atajarlo en ese momento, antes del Golpe.
Incluso, una vez le dije a Raúl Vergara que tuviera cuidado porque se estaba sabiendo de las reuniones que estaba haciendo. Le dije que se cuidara de Araya ya que su padre era el relacionador público de la embajada de Estados Unidos en Chile en ese entonces. No le podía decir más. Esa fue la razón, entre otras, por la que nunca fui a ninguna reunión de ese grupo. Yo estaba en el servicio de Inteligencia y no iba a asistir a reuniones de un grupo que ya estaba detectado. Entonces, a veces, yo me pregunto: ¿no habrá sido una confabulación?, ¿no habrá sido que querían a este grupo de oficiales “infiltrados” en la Fuerza Aérea para después tener una razón válida a utilizar como un elemento para neutralizar a los que podían oponerse al Golpe o a la represión que se hizo más tarde dentro de la misma FACH? ¿No habrá sido algo que manejó la CIA?


-¿Conoció supongo al coronel Carlos Ominami en la FACH y en la cárcel? ¿Qué opinión tenía de él? 
Tengo que decir que el coronel Carlos Ominami no era un hombre de izquierda. Ominami nunca entregó opiniones respecto del gobierno de la Unidad Popular. Recuerdo que me reía mucho de él porque compraba El Mercurio y se sentaba siempre a leerlo en la esquina del patio donde jugaban fútbol. Y lo leía entero. Y nos reíamos porque decíamos que se leía hasta los avisos económicos. ¡Lo trataron muy mal! Lo torturaron mucho. Llegó con marcas en las piernas… Y nos contaba algo de lo que nos reíamos mucho. Lo llevaron a un dormitorio allá en el AGA y llegó un tipo que parece que era hipnotizador. Y lo empezó a hipnotizar. Cuando ya había transcurrido un tiempo, el hipnotizador le dice: “Vamos a traer a tu hijo”. Y contaba Ominami que escucha una voz que dice: “Papá, ¿te recuerdas del plan de defensa que me pasaste?”. Y Ominami dice que replica: “Hijo, no te reconozco, tu voz está muy rara”. Y entonces a punta de patadas lo bajaron de la cama y lo siguieron golpeando mientras gritaban: “¡Éste no está durmiendo, no está hipnotizado!”. Lo que siguió fue duro.


-¿Recuerda algún hecho concreto por el cual lo hayan interrogado con insistencia? 
Me interrogaban y me insistían mucho por el dirigente del MIR Jorge Fuentes (el “Trosko” Fuentes, quien fue detenido en Paraguay por operativo de la Operación Cóndor y asesinado en Chile). Yo lo conocía porque era muy amigo de mi hermano menor. Y un día en la tarde voy llegando a mi departamento en Mac Iver con Agustinas y abajo, en las afueras del edificio, me encuentro con Choche, así le decíamos en mi casa. “Hola Jorge, te hemos andado buscando hace mucho tiempo, menos mal que te encontré”, me dice a modo de saludo. “Subamos”, le dije, “a mi departamento”. Y cuando nos sentamos, me empezó a hablar del reformista de Allende y siguió criticándolo, y luego dijo: “Nosotros queríamos saber si tú nos pudieras facilitar el acceso a la Base de El Bosque (donde yo estaba en servicio entonces), para sacar armamento”. Mi respuesta fue inmediata: “Mira Choche, quiero que te quede muy claro que no estoy en contra del gobierno. Que hay instrumentos constitucionales para acusar al gobierno de lo que ustedes piensan, pero la forma en que tú planteas tu descontento no la comparto en absoluto. Ni pienses que te voy a facilitar el paso para sacar armamento. Es más, si yo estoy a cargo el día en que lo intenten, voy a ordenar disparar si pillamos gente intentando sacar armamento. Olvídate. Eso no lo vas a lograr conmigo”. Nunca más supe de él.

Una de las cosas que me mostraron cuando me interrogaban fue un documento que encontraron en las Torres de San Borja en el que decía que se tomó contacto con el coronel Jorge Silva. Y allí dice exactamente lo que le dije en esa oportunidad: que no estaba de acuerdo con el MIR. Cuando me interrogaban, me pegaban y me volvían a golpear preguntándome si después de esa conversación yo había cambiado de opinión y había colaborado con el MIR. No me creían, lo mismo que nunca más hablé con Allende.

Mi impresión es que mucho después se dieron cuenta en el Consejo de Guerra que no tenían nada para acusarme, aparte de inventarme que yo estuve con el grupo de los “constitucionalistas” (el grupo de Raúl Vergara y Alamiro Guzmán), y me rebajan los 20 años a cinco años por “incumplimiento de deberes militares”. Da la casualidad que estaba de presidente del Consejo de Guerra el general Juan Soler Manfredini. Yo tenía muy buena relación con el general Soler, ya que estuve en la Escuela de Especialidades cuando él era director y el general Soler había sido edecán del Presidente Frei. Y cuando yo llegué a la Escuela de Especialidades conversábamos de política con él. Y él estaba bastante claro respecto de una posición constitucionalista. Pero empezó a cambiar, al punto que se puso golpista. Y recuerdo haber estado en su casa conversando y él tratando de convencerme porque sabía que estaba en contra del Golpe. “¡Imagínese el mando de la Fuerza Aérea a cargo de este país! ¡Con todo lo que lo hemos criticado por cómo ha administrado y dirigido a las Fuerzas Armadas y todos los problemas que hay en la Fuerza Aérea!”, le decía yo.

Soler sabía cuál era la posición mía y como teníamos buena relación el día del Golpe me llama. Él escuchaba los bandos militares y estaba furioso porque nadie le había informado nada de lo que iba a ocurrir. “Bueno, Flaco, ¿Y qué piensas tú?”, me dijo. “Soy un profesional, mi coronel, no piense que voy a hacer una estupidez porque no la voy a hacer, pero le quiero pedir un favor, no quiero salir a la calle a reprimir a la gente, porque no voy a poder cumplir bien esa orden. “Ya, no te preocupes, va a salir el subdirector a cargo de toda la fuerza y tú te quedas aquí a cargo de la logística porque va a venir toda la guarnición de Colina y de Cerrillos que se va a instalar aquí y a esta gente hay que alimentarla y hacerla dormir. Tú te quedas a cargo”, fue su respuesta.

Así lo hice. Vi como iban llegando los camiones cargados de presos a los que dejaban en un hangar rojo en la Escuela de Especialidades (la primera unidad de la Base El Bosque, ubicada en el paradero 32 de la Gran Avenida). El hangar estaba repleto. Ahí fue cuando vi a dos jóvenes, muy jovencitos (los entonces estudiantes universitarios Fernando Villagrán y Felipe Agüero), uno estaba todo mojado con una de esas frazadas grises de la FACH, a cargo de un suboficial. Yo ni siquiera estaba vestido de combate. Me acerco al suboficial y le pregunto: “¿Qué pasa con estos dos muchachos?”. Y el suboficial me dice que los han sorprendido en un auto con un documento en el que se preparaban para enfrentarse a la Junta Militar, por lo que los van a fusilar en la noche.
-Mira, hay un vehículo que va a salir dentro de dos horas al Estadio Nacional. Échalos en ese vehículo -le dije al suboficial
Y el suboficial los mandó al Estadio Nacional. Los sacó esa misma noche con el resto de los prisioneros de La Legua. Y no los fusilaron. Se salvaron.

DETENIDO Y TORTURADO

-¿Cuándo y cómo fue detenido usted?
Yo sabía que iba a caer. Lo presentía. Era todo kafkiano en ese período. Sabía que mi gran amigo Alamiro Castillo estaba asilado en la embajada argentina. Y pasaba en mi auto frente a la embajada para ver si lo veía, para saber lo que pasaba con él. Nunca lo vi. Pero también sabía que Raúl Vergara estaba preso junto a otros oficiales que no eran golpistas. Y pensaba que yo también iba a caer detenido, sobretodo por el problema de la carta de Mario Jahn que nunca me lo tocaron, pero que estaba presente. Yo lo sabía. Ellos lo sabían.

Finalmente caí preso el 9 de octubre de 1973. Y como sabía que se robaban los autos de la gente que caía presa, yo le decía a Nelsa, mi esposa, que me fuera a dejar en el auto temprano y como ella era enfermera de la posta del J.J. Aguirre, se fuera con él. Así, si me detenían, ella se quedaba con el auto. Cada mañana nos íbamos por la Panamericana y veíamos en la esquina del Cementerio Metropolitano los cuerpos de los muertos. Yo sabía que era gente que mataban en la Escuela de Especialidades y luego la iban a tirar allí. Pero a mí no me pasaba nada. Hasta que un día, voy llegando a mi casa como a las 10 de la noche y encuentro a un vehículo de la FACH que me está esperando. Se baja un chofer de mi grupo y me dice: “Mi capitán, me mandó mi coronel Soler a buscarlo. Pero dijo que antes que se fuera lo llamara por teléfono”. Llamé al coronel Soler a su casa. “Oiga capitán, ¿dónde está en este momento?, ¿en la casa de su mamá o en la suya en el centro?”. “Estoy en el centro, mi coronel”. “Ya mi capitán, porque le quiero pedir un favor, ¿pero no tiene un problema para venir hasta acá?”. “No, mi coronel, voy inmediatamente”. “¿Pero está seguro?, porque si no puede lo hablamos mañana”. “No, mi coronel si usted me necesita voy inmediatamente”.

Partí en el mismo vehículo hacia la casa de mi coronel Soler, que estaba al frente de la Escuela de Especialidades. Me llamó la atención que se demoraban en abrir. Y me salió a abrir el chofer. Entré, pasé por el antejardín, y cuando voy llegando a la puerta de la casa, me caen encima dos oficiales. Uno me puso una capucha en la cabeza, otro me saca el arma. Y yo siento que está ahí el coronel Soler. Y lo escucho decir: “Yo sé que va a volver. Yo sé que esto no es verdad. Yo me voy a quedar con la pistola”. Me amarraron, me tiraron adentro de un vehículo y me llevaron directo a la Academia de Guerra Aérea. Y en ese momento dejé de ser capitán de la Fuerza Aérea.


-Es decir, Soler lo entregó. 
Me entregó, pero me dio la posibilidad de no ir a su casa. Pero él no podía decirme más pues estaban allí en su casa Edgar Ceballos y Ramón Cáceres. Ellos so lo oficiales que me caen encima y me apresan. Cáceres es un caso muy especial. Yo no lo conocí en la Fuerza Aérea. Una vez voy llegando a la casa de mis padres, ya era suboficial, y me encuentro con un oficial en la casa. Qué raro, me dije, habrá un problema que me mandaron a buscar. Y nada de eso, Cáceres estaba allí porque su novia había sido compañera de colegio de mi hermana. Ahí lo conocí. Después, él estuvo en la Escuela de Especialidades, fuimos oficiales juntos allí, incluso estuvimos mas de una vez en su casa. Pasó por Balmaceda y yo estaba allá. Teníamos una relación amistosa, aunque él no tenía una personalidad que me atrajera. Tal vez él se consideraba amigo mío. Bueno, cuando me torturaban, al final -y me va a perdonar que le cuente esto- yo botaba sangre por todos lados, orinaba sangre, por atrás, por la boca…; y cuando yo estaba muy mal, Ferrada, que también estaba preso ahí, se me acercaba y me decía: “Cuenta todo lo que sabes, estas botando sangre y te estás muriendo, cuenta todo, no te van a mandar al hospital, cuenta todo”. Bueno, una mañana me sacan para el interrogatorio y me mandan un golpe fuerte de corriente. Y no sé por qué razón esa noche se me había acumulado sangre en el estómago y bote mucha sangre ahí mismo. “¡Lo reventamos!”, dijo uno de los que me aplicaba electricidad. Me sacan la capucha y me encuentro con Cáceres que está con un lápiz en la boca y es uno de los que me está torturando. Y le digo: “¡Tú haciendo esto!”. Cáceres se agachó y me dijo: “Es que ustedes querían matar a mi familia”. “Te cabe en la cabeza que íbamos a matar a tu mujer, a tu hijo”. Y él repetía: “¡Querían matar a mi familia!”. Entonces recuerdo que me pasan a un baño que había allí y yo me miré al espejo -porque llevaba ya no sé cuanto tiempo bajo una capucha-, y me asusté. “Dios mío, en lo que me han transformado!”. Tenía manchones amarillos y de todos los colores, barba, el pelo asqueroso con sangre. Y esa fue la última vez que me torturaron. Nunca más lo hicieron. Y fue también la última vez que vi a Cáceres.


-¿Cuándo salió de Chile? 
Salí de Chile en 1977. Estuve en la cárcel tres años y medio. Aunque a los dos años y medio, cuando cumplí la mitad de mi condena, se presentó un documento para que me dieran la libertad. Pero el general Gustavo Leigh personalmente dijo que no, que yo no podía salir en libertad. Tuve la posibilidad de irme a Estados Unidos, Alemania o Inglaterra. Y me fui a Inglaterra, porque me daban la posibilidad de ir a la universidad. Conseguí una beca y terminé con un master en Relaciones Internacionales que al final no me sirvió de nada, porque después me puse a trabajar cuando nació mi hija allá… Todos partimos pensando que esto se acababa en Chile al año siguiente. Y no fue así. Duró 17 años.


-¿Por qué cuenta cada episodio duro de su vida como si se tratara de otra persona, con una tranquilidad y claridad que asombra? 
De qué tranquilidad me habla si me he fumado como tres cigarrillos mientras hemos hablado… ¡Y yo no fumo! Creo que es importante reconstituir la historia tal como pasó. Pero es que siento que a mí no me pasó nada si lo comparo con lo que le pasó a tanta gente que sufrió mucho más. Mucha gente perdió la vida. Hay mucha gente mucho más importante que yo que merece más atención por lo que ocurrió. Hace cuestión de un mes atrás, como mi mujer era muy amiga de una doctora del Hospital J.J. Aguirre, María Elena Prieto, casualmente fuimos a ver la película El regalo y ahí aparece que le dedican la película a la doctora María Elena Prieto. Mi mujer la quería mucho, eran muy amigas, y por e-mail ella preguntó si era la misma doctora. Y una mujer le contestó: “Qué suerte, parece que mi mamita me está ayudando porque nosotros estábamos pensando en hacer una película de los presos de Pisagua, falló, y ahora a lo mejor tu marido quisiera ayudarnos a hacer una película sobre su historia”. Le respondí que no, porque hay mucha gente más importante. Yo sigo muy de cerca lo que está pasando acá, porque creo que hay mucha gente que merece que se la recuerde y que la historia no se pierda.


-¿Qué días son importantes para usted o conmemora en forma especial? 
Creo que cuando salí libre uno se va con un poco de pena. Porque el período en que pasé en la cárcel me sirvió mucho para conocer líderes obreros. Me acuerdo que había un viejo dirigente del salitre que no se había perdido ninguna represión. Conversaba mucho con él y hablábamos de filosofía. A diferencia de los comunistas que siempre eran muy tristones y serios, éste hombre era muy vital. Y un día le pregunté por qué sabía tanto de filosofía y de política y de tantas cosas. Y fue la primera vez que como que se quebró un poco y me dice: “Mire capitán, mi madre era cocinera de una oficina salitrera. Mi madre era prostituta también. Yo nunca fui a la escuela. A mí me enseñaron a leer los líderes que había allí y todo lo que sé lo he sabido por los libros que me han prestado”. Cosas como esa me impresionaban mucho. Me hice muy amigo de Patricio Cariola, un cura jesuita que estuvo preso. Incluso me regaló su Biblia. Se fueron los curas y, al final, había un preso en la misma celda en que estaba yo, un tal Patricio Uribe que había caído preso por un problema de cheques, porque era el encargado de exportaciones de David del Curto. Nos fabricamos una muy buena relación y recuerdo que un día, cuando nos estábamos levantando en la mañana, me estaba mirando fijamente y le digo: “¿Qué te pasa?”. Y me dice: “Yo a ti te veo como Jesucristo, porque tú dejaste tu profesión, tu familia, todo abandonado, preocupado por la gente pobre. Si a esa gente no hay que mirarla, porque no lo vas a cambiar, no vas a arreglar el mundo. Haz como hago yo: no los mires”.


-¿Cuándo salió de Chile? 
Me fui a fines de septiembre de 1977. Salí de la cárcel con pena. Era doloroso, los presos te felicitaban, te aplaudían y eso te daba una carga emocional muy fuerte. Y llegué al aeropuerto y estaba mi padre y mi madre. Me dolía mucho que cuando mi padre me iba a ver lo revisaran entero, lo humillaran. Él nunca se imaginó que su hijo iba a caer en la cárcel. Y debo confesar que yo tampoco tenía dentro de mis posibilidades caer en la cárcel. Yo recibí gran apoyo de mi familia.


-¿Lo ayudó el coronel Juan Soler a salir en libertad? 
Me bajó la condena de 20 a 5 años. Y cuando tú cumples la mitad de la pena puedes irte. El abogado mío, Luis Ortiz Quiroga, se portó muy mal, porque nunca me fue a ver a la cárcel y yo nunca vi mi defensa y sólo la escuché cuando me llevaron, pero me cobró. Me costó el auto que teníamos en la época. Cuando llegamos a Inglaterra, pensé que teníamos la plata de la venta del auto. Y le pregunté a Nelsa. Y ella me dijo “no, no tenemos nada, toda esa plata se la pagamos al abogado”. Y le encontré toda la razón: había que hacer cualquier cosa para salvar la vida del que estaba preso. Pero a Ortiz Quiroga nunca le vi. Ni siquiera he leído mi defensa. Le agradecería si usted la tiene que me facilite una copia.

Esa es mi historia. El que le puede contar mucho más de lo que pasó antes es Alamiro Castillo, que fue el único que tuvo la visión, o fue su mujer, de asilarse. Él sabe cómo y por qué se organizaron los “institucionalistas”.

OFICIALES Y SUBOFICIALES CONDENADOS POR LA FACH PIDEN
PROCESAR AL GENERAL MATTHEI

No ha dejado de causarnos sorpresa la premura de familiares y amigos en adoptar la defensa del ex Miembro de la Junta Militar, ex Comandante en Jefe y ex Director de la Academia de Guerra Aérea de la Fuerza Aérea de Chile, General Fernando Matthei Aubel.
No parece prudente que mientras la justicia juzga su comportamiento como Director de la Academia de Guerra Aérea se promueva una novelesca campaña comunicacional exculpándole a priori. Este no es problema de amistad y cariño. Este es un problema judicial y de moralidad publica.

Quienes ahora lo defienden, parecen tener una grandeza de alma, de la que nosotros carecemos tal vez porque no tenemos ambiciones políticas. Nos sentimos por tanto, liberados para manifestar sin ambages que el General Matthei ha actuado en el pasado y en el presente con una escasa calidad moral. Distorsiona mañosamente lo que hizo y lo que ocultó en su función de Miembro de la Junta Militar, en su función de Comandante en Jefe de la FACH y muy especialmente como Director de la Academia de Guerra Aérea. Pretende enfatizar su inocencia escudándose en emocionales declaraciones de amistad o las ocasionales expresiones sociales de un personaje de la política.

Nuestros planteamientos están basados en sólidos argumentos y esperamos que el Ministro Sr. Mario Carroza, no solo se limite a investigar de la muerte del General Bachelet, sino que también del asesinato del Cabo Espinoza ocurrido en la Academia Politécnica Aeronáutica. Pudiendo también agregar en su investigación, el asesinato del Sargento Samuel Reyes, perpetrado en los mismos subterráneos de la AGA, sitio al cual naturalmente según manifiesta el general Fernando Matthei, jamás bajó.

Las victimas de los hechos de la AGA lo constituyen, entre otros, Oficiales, Suboficiales y Empleados Civiles de la FACh, los que fueron juzgados en el Proceso caratulado “Aviación Contra Bachelet y Otros 1973”. Este centenar de miembros de la “familia aérea” fue sometido a vejámenes y torturas inenarrables, en los subterráneos de la Academia de Guerra Aérea (AGA) convertida en cárcel en 1973-74. El objetivo de tan sádica conducta institucional no era otra que obtener declaraciones que dieran satisfacción a la preconcebida “verdad” que sostenían el Fiscal y sus torturadores. Pues bien, por largo tiempo, oficialmente “el regente” de esa unidad de la FACH era el entonces Coronel Matthei. Es falso eso de que no podía entrar. Es falso que nunca ejerciera como Director. Indudablemente en algún archivo estarán las inmutables Actas de Recepción y Actas de Entrega de tan importante Centro de Instrucción Aérea y también la reglamentación que le ordena sus obligaciones como su Comandante y Director.

LA ACADEMIA DE GUERRA AEREA.-

1.- El Art. 180 del Código de Justicia Militar establece:” Inmediatamente que la autoridad militar superior correspondiente tuviere noticia por cualquier medio de que se ha cometido un delito de la jurisdicción militar, ordenará instruir el proceso correspondiente al respectivo Fiscal.” Proceso que no podrá extenderse por más de 48 horas.

En el caso que nos ocupa el Fiscal nombrado por la FACH para investigar los supuestos delitos, fue el General Orlando Gutiérrez Bravo, quien se instaló en la AGA, con fecha aproximada del 20 de Setiembre de 1973. Este Fiscal no tiene ninguna facultad administrativa ni de mando en dicha unidad aérea. Las funciones administrativas, logísticas, de personal, de finanzas son de exclusiva competencia del Director/Comandante de la Academia de Guerra Aérea. Es su Comandante/Director quien responde de lo “que se hace o no se hace” en la unidad de su responsabilidad.

2.- El Fiscal Gutiérrez requiere la presencia de los primeros inculpados. Estos (los primeros) están detenidos en la Base Aérea de Colina y los otros son acorralados y secuestrados desde sus unidades de trabajo

3.- El 20 de Septiembre son llevados a la AGA, que es habilitada como lugar de detención. Quien debe cuidar de los reos, es el Comandante de esa Unidad, (la AGA). Además tiene las mismas obligaciones para con los guardias adicionales que se le hayan asignado y para con los funcionarios que habrán de interrogar previamente a los inculpados.

Cabe señalar que, reglamentariamente, en estos interrogatorios los reos NO pueden ser objeto de apremios ilegítimos, como tormentos físicos o psicológicos. En el recinto AGA, el Fiscal y los funcionarios que interrogan, no tienen ninguna atribución de mando, ni administrativa. Esta función siempre será ejercida por el comandante de la unidad (la AGA)

4.- A fines del año 1973, Fernando Matthei es nombrado Director de la AGA. Por aquella fecha los procesados por el Fiscal Gutiérrez alcanzaban a un centenar de Empleados Civiles, Suboficiales, y Oficiales de la FACH, los cuales son enviados posteriormente a la Academia Politécnica Aeronáutica (Base Aérea El Bosque) principalmente, con la intención de que se recuperen de las lesiones sufridas en la AGA y para enviarlos posteriormente sin esas evidencias a la Cárcel Publica a convivir con la población penal por delitos comunes. El General Alberto Bachelet ya no está detenido con el resto de los procesados, sino que bajo arresto domiciliario por razones de salud.

5.- Luego del traslado de los presos a recuperación física en la Base Aérea El Bosque, la Academia de Guerra Aérea continua siendo un lugar de reclusión de los reos que deberán interrogar los Fiscales de turno y se continua con la tortura y aplicando las peores aberraciones físicas a los interrogados.

6.- Durante el año 1974 el Director de la AGA era el entonces Coronel Fernando Matthei. Ejercía, para graficarlo de alguna manera, de “Alcaide de la Cárcel” que era la AGA, donde también funcionaba la Fiscalía de Aviación. Ese año como consta en varios procesos, hubo torturas y muertes en los sótanos de la AGA.

7.- Queremos resaltar que no solo se trata del General Bachelet y el resto de sus camaradas Oficiales y Sub-Oficiales, los que fueron torturados en los sótanos de la “cárcel” que administraba el Coronel Fernando Matthei Aubel, sino que también los centenares hombres, mujeres y niños que pasaron por “su” unidad.

8.- Los miembros de la FACH procesados por el Fiscal Gutiérrez a fines del año 1973 son llevados a la Cárcel Publica, aun sujetos a interrogatorios, a tal punto que muchos son sacados temporalmente de la Cárcel para ser llevados a la AGA para ser sometidos a nuevos interrogatorios bajo tortura (eso era lo habitual).

9.- A mediados de Diciembre de 1973, el General Alberto Bachelet es ingresado a la Cárcel Publica, donde comparte celda con varios compañeros de la FACH, entre ellos se destacan el General Poblete, el Coronel Ominami, el Coronel Miranda, el Comandante Galaz etc. donde están recluidos mas de un centenar de oficiales y suboficiales de la FACH.

10.- Un día de Marzo de 1974 el General Bachelet es sacado de la Cárcel Publica por Orden del General Gutiérrez (FISCAL) y llevado por ultima vez a la AGA para ser interrogado. Después de este interrogatorio el General muere en las circunstancias ya conocidas.

LA JUNTA MILITAR.-

En cuanto a la declaración del senador Letelier habría que aclararle que cuando el General Bachelet murió, el Coronel Matthei no era el Comandante en Jefe de la FACH, sino que era el Director de la Academia de Guerra Aérea en donde el General Bachelet fue interrogado el día anterior a su muerte. Quisiéramos que este senador fuese tan riguroso en averiguar la muerte del General Bachelet, como lo fue en la investigación de la muerte de su padre.

Por otra parte señalemos que el General Matthei en la Junta Militar, era una importante autoridad (según sus propias palabras), y declara públicamente que sabía de la violación de los derechos humanos, pero que nada podía hacer. Enfatiza al respecto, que se le mentía y que él sabía que se le mentía. Elemental: Si sabía que se le mentía, es porque sabía la verdad. Muy livianamente Matthei dice en su entrevista: Pero qué podía hacer yo? Renunciar pues mi general. ¡RENUNCIAR Y DENUNCIAR! Eso es lo que correspondía a un Sr. Oficial y más encima con el grado Jerárquico de General y Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea.

 

Finalmente aclaremos: la AGA siempre existió. Solo cambió su función. En vez de centro de instrucción para la formación del Alto Mando Institucional, se transformó en “Centro de Detención y Tortura”, y asiento de Fiscalías en el ejercicio de la Justicia Militar en Tiempos de Guerra. Estos fiscales solo ocupaban algunas oficinas del amplio recinto de la AGA. Los torturadores de los autoproclamados servicios de inteligencia ocupaban los subterráneos y la capilla.

El jefe administrativo de la AGA era el General Fernando Matthei Aubel, en razón de su nombramiento como Director de esa organización militar. El respondía institucionalmente del funcionamiento de esa organización. Tampoco debemos olvidar la existencia de delitos por omisión, y más aun, si no actuamos siendo testigos de la existencia de delitos como apremios ilegítimos, torturas o asesinatos, nos hacemos cómplices de aquellos hechos deleznables. Esto NO es solo dentro del ámbito militar se extiende igualmente a todo el ámbito civil.

Firmado:

Comandante de Grupo (R) = Ernesto Galaz Guzmán

Capitán de Bandada (R) = Jaime Donoso Parra

Capitán de Bandada (R) = Jorge Silva Ortiz

Capitán de Bandada (R) = Daniel Aycinena

Sargento Segundo (R) = Juan Ramirez

Cabo Primero (R) = Osvaldo Cortez

Cabo Segundo (R) = José Ayala

 

Red Charquican red@charquican.cl
2 ago

memoria y DD HH en listas grupos en Internet
Querido IgnacioTremendo trabajo!!! gracias una vez por mantener esta red de valor intangible. No hace mucho en conversaciones con mi entorno directo en el hogar y mi hijo que emprende rumbos en nuevos ciclos aparacen muchas situaciones que tienen una respuesta en todo este relato. Enviaré el relato a la red personal que debe tenerlo en esta memoria activa de nuestra sociedad. Es relato en que la ética está en la epidermis de esa memoria.

Leopoldo

Red Charquican red@charquican.cl
14 ago (hace 2 días)

Que triste lo de Angela Jeria.Cuando Michelle lo llamó tío – voluntariosamente, al menos desde mi – se pudo interpretar como un téngase presente que no tenemos odio, pero no dudemos que está lejos de NI OLVIDO NI PERDÓN.

Fernando Matthei no llegó a la Junta por impecabilidad con respecto a los DD.HH., sabemos como fue la estructura de la época y que se requería para ser miembro de la Junta Militar (o ser expulsado de esta (Gustavo Leigh, Mendoza…).

Sin duda que la declaración de Angela Jeria está en directa relación con los poderes fácticos de la sociedad chilena en que incluso se puede renegar de las causas y responsabilidades de un ser querido. Valiente la actitud de Eduardo Conterras en decenas y decenas bregando por el esclarecimiento del atropellamiento de los DD.HH. desaparecidos y hoy debe enfrentar el veto de 2 personas (Jeria y Letelier) cuyos intereses personales ponen un velo al esclarecimiento d elas atrocidades de una dictadura…. Townley puede seguir viviendo tranquilo en el anonimato en este contexto.

Fernando Matthei llegó a ser miembro d ela Junta por su fidelidad al obscurantismo y ocultamiento a la represión, tortura, asesinato y desaparecidos…. o llegó a la Junta por desconocimiento. Paradojalmente la declaración de este personaje a la CNN es mucho más transparente que la declaración de Angela Jeria… bueno no es tan distinta su declaración con respecto a los atropellos en la DRA.

Me embarga una sensación de hasta cuando seré ingenuo ante liderazgos que también son parte del poder fáctico de nuestra sociedad.

Triste muy triste!!!!!!!!!!!!!!

Leopoldo.

From: red@charquican.cl
Subject: Ángela Jeria desvinculó a Fernando Matthei de muerte de general Bachelet
Date: Mon, 13 Aug 2012 22:33:04 -0400
 

Me parece el colmo, Señora Angela Jeria y Señor Juan Pablo Letelier,
Ustedes no pueden decidir sobre lo que es verdad, ni menos tratar de influenciar a los Tribunales
Es la justicia es la Justicia la que debe decidir
Carmen Gloria


 
 


Los que aquí murieron viven en la Memoria del Pueblo. Villa Baviera: un insulto al país

Antropologa Adriana Goñi:

Por lo menos 120 presos políticos pasaron por las mazmorras de Dignidad llevados allí por los grupos de exterminio de la DINA, según confesiones de ex colonos que escaparon de las cadenas de Schäfer y según se ha podido establecer en numerosos procesos judiciales, por declaraciones de sobrevivientes y de ex agentes represores. Decenas de detenidos desaparecidos registran como último paradero conocido los recintos de tortura de Colonia Dignidad. Son decenas también los ex prisioneros políticos sobrevivientes que fueron llevados y torturados en este lugar.

Originalmente publicado en IMAGEN Y MEMORIA COLECTIVA:

Villa Baviera: un insulto al país  
Escrito por Darío Nuñez (resumen.cl)   
Martes, 22 de Abril de 2014

El hallazgo de osamentas humanas en un predio de Bulnes, propiedad de los dueños de Villa Baviera -la ex Colonia Dignidad- vuelve a poner en entredicho la permanencia de un enclave que ha causado enorme daño a los chilenos.

El 24 de febrero recién pasado, unos turistas descubrieron casualmente osamentas humanas en las cercanías del Río Itata, en un recinto de la planta chancadora Abratec S.A., ubicado detrás del Restaurant Casino Familiar, ambas empresas propiedad del holding Villa Baviera. Hecha la denuncia del hallazgo, los peritos constataron que se trataba de restos humanos de al menos tres personas, una de las cuales podría corresponder a un menor de edad.

Enclave

Villa Baviera es el nombre con que Paul Schäfer y sus socios rebautizaron Colonia Dignidad, el enclave nazi alemán que se…

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José Miguel Carrera

Antropologa Adriana Goñi:

José Miguel Carrera Carmona, constructor de nuestra memoria invisibilizada

Originalmente publicado en URBESALVAJE:

Príncipe de los caminos

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Por Hugo Dimter. Fotos de Pepe Durán.

Tal vez un designio, tal vez convicción. Amor al país natal, amor a Chile. Eso es lo que podría caracterizar a José Miguel Carrera, escritor capitalino llamado igual que el padre de la patria y líder de nuestra independencia. Es indudable que a ambos los une el sacrificio que hicieron por la el país en momentos difíciles. El libertador nacional en 1810. Su actual tocayo a partir de 1973. Hasta ahora, que ha escrito dos libros: Misión Internacionalista, de una población chilena a la revolución sandinista, de Editorial Latinoamericana; y Somos tranquilos pero nunca tanto…, de Ceibo Ediciones.

Muchas veces ambos líderes -los José Miguel Carrera- fueron invisibles. Clandestinos. A través de una itinerante cortina de humo se movió nuestro entrevistado por diversos caminos. Podía estar aquí y mañana allá. Hoy en Chile y mañana en Cuba…

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Declaracion. LOS MÉDICOS, PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS, ASISTENTES SOCIALES Y PERSONAL DE SALUD ANTE LA CONVOCATORIA DE LA MESA DEL DIÁLOGO. 10septiembre 1999

Tlahui-Politic. No. 8, II/1999

Médicos emiten declaración ante la Mesa del Diálogo
CODEPU Valdivia: La armada posee antecedentes sobre los desaparecidos

Información enviada a Mario Rojas, Director de Tlahui. Chile, a 10 de Septiembre, 1999. Chl – Profesionales médicos emiten una declaración pública ante la Mesa del Diálogo.

LOS MÉDICOS, PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS, ASISTENTES SOCIALES Y PERSONAL DE SALUD ANTE LA CONVOCATORIA DE LA MESA DEL DIÁLOGO.

Ante la creación de la denominada Mesa de Diálogo, y conocida sus finalidades y objetivos, los médicos, psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales y personal de salud en general que, desde pocos días después del golpe de Estado en Chile, hemos atendido profesionalmente a numerosas personas, familias y niños afectados por la violencia política en Chile, nos sentimos en la obligación ética y moral de hacer pública la siguiente Declaración:

Hemos conocido muy de cerca en toda su magnitud los graves y profundos trastornos provocados tanto, en la esfera física y mental como a nivel de las relaciones familiares y afectivas en cientos de chilenos y chilenas que pasaron por la experiencia de la prisión, la tortura, el desaparecimiento y ejecución de uno o más de sus familiares. Igualmente, hemos atendido a miles de exiliados, exonerados y retornados al país, todos los cuales en diversos grados, han presentado importantes trastornos individuales y grupales, destacando las rupturas familiares.

Respetando el secreto profesional y fieles a la confianza depositada en nosotros por aquellos que fueron y son nuestros pacientes, queremos dar testimonio aquí de la profundidad de sus duelos y sufrimientos, de las enfermedades orgánicas y psicosomáticas, de los trastornos familiares, y en fin, de las severas repercusiones a nivel físico, psicológico y social, determinadas directamente por los hechos represivos de que fueron víctimas.

Pese a que la Comisión de Verdad y Reconciliación (más tarde Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación) dejó al margen innumerables casos de violaciones a los Derechos Humanos, en particular los miles de sobrevivientes de la tortura, reconocemos el mérito de dichas Comisiones al certificar que en Chile se cometieron graves, masivas y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos, causados por agentes del Estado, -cuyos nombres fueron omitidos- entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.

Hoy vemos, con dolor y sorpresa, que la Mesa de Diálogo se ha constituido con la finalidad fundamental de saber donde se encuentran los restos de los detenidos desaparecidos, pero sin manifestar ninguna voluntad de esclarecer los hechos criminales y hacer pública la identidad de sus autores. Esto ha provocado impotencia, desestabilización, confusión e incluso dolor en las Agrupaciones de Familiares quienes sin embargo, han reaccionado con claridad y valentía, reafirmando sus históricas demandas.

No apreciamos ningún avance en la que debiera ser la tarea central en materia de Derechos humanos: establecer la verdad de lo ocurrido entre 1973-1990. Ya las Comisiones de investigación que sobre las violaciones de los Derechos Humanos impulsó el propio Estado con posterioridad a 1990 no hicieron públicos los nombres de los responsables, pese a que los familiares de las víctimas y los organismos de derechos humanos les hicieran entrega de dicha información. Como queda dicho, somos testigos directos del trauma humano causado por los agentes del Estado, al que se ha sumado la impunidad. Ella, como lo hemos demostrado a través de documentos avalados científicamente constituye una nueva agresión a la Salud Mental de todo el país.

Finalmente queremos enfatizar el hecho de que en Chile se cometieron Crímenes de Lesa Humanidad y al decir crimen estamos obligados a identificar los dos aspectos fundamentales que lo define: quién fue el agredido y quién fue el agresor. Es esta última figura la que nos preocupa, porque en ella se concretiza la etiología de estos trastornos. Los relatos de nuestros pacientes informan de conductas del agresor desprovista de toda ética y que van desde el abuso de poder hasta el ensañamiento y la bestialidad, lo que nos obliga a prevenir en el futuro este tipo de comportamiento humano. Es por tanto una obligación, para nosotros, para los agentes del Estado que fueron responsables y para todo el país, conocer la integridad de la Verdad y la transparencia absoluta de la Justicia.
Santiago, septiembre 9 de 1999.

FIRMANTES:

Paz Rojas Baeza Médico Neuropsiquiatra – Ramiro Olivares Médico – María Inés Muñoz Briceño Psicóloga – Katia Reszczynski Padilla Psquiatra – María Soledad Espinoza Cuevas Asistente Social – Sergio Pesutic Pérez Médico – Patricia Barceló Amado Psiquiatra – Rosella Baronti Barella Psicóloga – Alfredo Estrada Larraín Médico Terapeuta Familiar – Emilia Beniscelli Troncoso Asistente Social – Natalia Alfaro Miyaki Psicóloga – Eduardo Pérez Arza Psiquiatra – Max Santelices Kinesiólogo – Vivianne Freraut Contreras Psicóloga – Laura Moya Díaz Psiquiatra – Sergio Pescio Suau Médico – Yolanda Muñoz Psiquiatra – Carlos Madariaga Psiquiatra – Margarita Mondaca Terapeuta Ocupacional – Mónica Díaz Terapeuta Ocupacional – Alejandro Guajardo Terapeuta Ocupacional – José Miguel Guzmán Asistente Social – Laura Millas Kinesióloga – Beatriz Brinckmann Educadora en Salud y Derechos Humanos – Simona Ruy-Pérez Educadora en Salud y Derechos Humanos – Luis Schlack Poblete Médico Neurólogo – Pedro Rodríguez Meneses Médico Traumatólogo – Patricia Herreros Mediavilla Enfermera – Elena Galvez Médico – Liliana Fajardo Dentista – Abelina Cisternas Médico – Ema Acuña Médico Ginecóloga – Miguel Vergara Médico Pediatra – Álvaro Reyes Bazán Médico Traumatólogo – Mónica Gómez Ramírez Médico General – Raúl Erazo Corona Médico Pediatra – Vilma Armengol Neirotti Médico Terapeuta Familiar – Ana María Labarca Oyanedel Edmundo Camus Mario Psicóloga – io Médico Traumatólogo – Ramón Rojas B. Médico Traumatólogo – Patricio Bustos Streeter Médico – Fanny Pollarolo Médico Psiquiatra – Diputada Cristina Arancibia Caballero Tecnólogo Médico – Eliana Ortiz Letelier Asistente Social – María Angélica Fuenzalida Tobar Asistente Social – Joel Espina Sandoval Psicólogo – Marión Cortés Asistente Social – Viviana Heller Gutiérrez Asistente Social – Mirtha Ossandón Vuskovic Dentista – Rosa Lizama Leiva Asistente Social – Claudio de la Fuente Pizarro - Psicólog-Terapeuta Familiar y de Parejas – Edgardo Condeza Vaccaro Médico – Patricio Cid Palacios Médico – Ana Vega Pais Médico – Max Roppert Contreras Médico-Psiquiatra – Ivania Blanco Gómez Médico-Psiquiatra – Karla Pellegrini Friedman Médico – Francisco Rivas Larraín Médico Neuropsiquiatra – Luz María Gómez Droguett Médico – Laura Bahamóndez Moya Psiquiatra – Mario Villanueva O. Médico – Carlos Zúñiga Soto Psiquiatra – Manuel Zúñiga Gajardo Médico-Epidemiólogo – Marta Rojas Esquivel Enfermera – Patricia Morgado Alcayaga Enfermera Matrona – David Villena P. Médico – Jaime Sepúlveda S. Médico – Estefanie Fleddermann Psicóloga – Lilian San Román Figueredo Psiquiatra – Juan Manuel Gálvez Villarreal Psicólogo – José Manuel Cárdenas Castro Psicólogo – Marcela Estrada Vega Psicóloga – José Ancan Morales Asistente Social – Alicia Varela Hidalgo Licenciada Psicología – Nayaret Saud Costa Licenciada Psicología – Ricardo Ernst Montenegro Licenciada Psicología – Carmen Gloria Acuña Asistente Social – Norma Rojas Cuéllar Asistente Social – Irma Rojas Moreno Enfermera – Ada Álvarez Campos Asistente Social – Graciela Castañeda Sánchez Asistente Social – José Quiroga Fuentealba Médico – Eduardo Troncoso Psicólogo – María Teresa Aránguiz Asistente Social – Karin Berkhoff Médico.

CODEPU VALDIVIA AFIRMA QUE LA ARMADA POSEE ANTECEDENTES SOBRE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS.

La armada si posee antecedentes sobre detenidos desaparecidos ya que fue ejecutora directa a algunas acciones que terminaron con personas desaparecidas, como es el caso de Lago Ranco. Así que a diferencia de lo que dijo el Almirante Alex Waghorn, en la Mesa de Diálogo, lo inverosímil es que esta institución armada diga que no tiene mas información que la ya proporcionada por el Informe Rettig.

Ejemplo de ello es la desaparición de 4 personas en el Lago Ranco en la X región, desde una embarcación de la Gobernación Marítima de Valdivia, a cargo de miembros de la Armada. El 16 de octubre de 1973 fueron detenidos por personal de Carabineros, en sus domicilios en Lago Ranco, Cardenio Ancacura Manquián, Teófilo Gonzalez Calfulef, Manuel Hernández Inostroza y Arturo Vega Gonzales, todos militantes socialistas. Luego de estar detenidos en la Tenencia de Lago Ranco fueron subidos al Vapor “Laja” de la Armada de Chile, donde fueron ejecutados y desde ahí hechos desaparecer en el lago.

La Armada perfectamente puede entregar antecedentes sobre los miembros de esta institución u otras que participaron de este operativo, ya que habiéndose realizado la acción a borde de una embarcación difícilmente no pudieron saber quienes estuvieron presentes y los ejecutores y que paso con los cuerpos de estas cuatro personas. Con ello harían un valioso aporte a la verdad de una de los casos de desapariciones ocurridas la X región.

Incluso si el Almirante quiere analizar el contexto histórico en que se dieron las violaciones de derechos humanos, ello no le permitiría justificar acciones de este tipo. Porque deberíamos conocer la trayectoria de estos dirigentes, conocer los motivos que llevaron a su detención luego del Golpe de estado, porque no se les hizo un juicio si consideraron que pudieron haber delitos, quienes dieron las órdenes y quienes de la Armada actuaron en la desaparición de estas personas. Con estos antecedentes si la Armada quiere puede perdonar la acción de su personal, pero no puede pedirles lo mismo a los familiares de estas víctimas, cuando ni siquiera han hecho un gesto mínimo de apoyo al esclarecimiento de este caso.

Para la Armada, como a las otras ramas de las FFAA no les queda sino el paso de reconocer su participación institucional en las graves violaciones de derechos humanos, y que como el caso de Lago Ranco y otros miles no fue producto de soldados que “violaron las normas”, ya que, al contrario, ellos cumplieron con las normas que la propia institución les había dado para la represión política. Proteger la acción de los miembros de las FFAA en acciones criminales bajo la ley de amnistía no va a limpiar al imagen que ya las FFAA tienen ante la sociedad. Porque ya nadie les cree que no saben nada o no tienen ninguna información. El primer aporte a la verdad es justamente reconocer la gran responsabilidad institucional que si tienen en las violaciones cometidas durante la dictadura militar.

José Araya Cornejo.
Secretario Ejecutivo – Codepu
Valdivia, 9 de septiembre de 1999.

From: Editor Equipo Nizkor nizkor@teleline.es
Más información – Further information – Plus d’information

El combate en que murió Miguel Enríquez. Gabriel García Marquez

Originalmente publicado en Comunicaciones y Reseñas memoria:

Por Gabriel García Márquez

Nos ha dejado Gabriel García Márquez, el escritor militante. Recordando su faceta periodística, presentamos este artículo publicado originalmente en la revista Alternativa en el que el escritor colombiano reconstruye los últimos días del recordado dirigente chileno, Miguel Enríquez.

Miguel Enríquez fue un importante dirigente de la izquierda Chilena, Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, Partido, que hizo parte de la Unidad Popular y apoyo al Presidente Salvador Allende, luego del golpe militar, permaneció en Chile, trabajando por la resistencia a la dictadura, hasta que fue ubicado y muerto al resistir el arresto, que muy seguramente lo hubiera conducido a la tortura y la muerte. Gabriel García Márquez, reconstruye sus últimos días y su muerte, con el relato de su esposa, Carmen Castillo, quien sobrevivió.

Teníamos todo listo para cambiarnos de…

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“Por amor a la memoria llevaré siempre sobre mi cara la cara de mi padre…” German Berger,en funeral de Carlos,asesinado por la Dictadura.

Atención, hijos e hijas de desaparecidos y ejecutados: Lee aquí la palabra de Germán, hijo de Carlos Berger y Carmen Hertz, ayer en el Memorial, sepultando a su padre asesinado en 1973.

 

Foto: Atención, hijos e hijas de desaparecidos y ejecutados: Lee aquí la palabra de Germán, hijo de Carlos Berger y Carmen Hertz, ayer en el Memorial, sepultando a su padre asesinado en 1973.<br /><br /><br />
"Bertolt Brecht escribió<br /><br /><br />
“íbamos cambiando de país como de zapatos, desesperados cuando en alguna parte solo había injusticia, pero no indignación. También el odio contra la bajeza desfigura las facciones. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Ustedes, sin embargo, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, piensen en nosotros con indulgencia”<br /><br /><br />
Y así es, la voz se nos ha puesto ronca, desesperados e indignados seguimos hoy frente a la impunidad y la ignominia que ha campeado en nuestro querido país. Hemos lidiado contra la ira, contra la soledad de la pérdida. La indignación y las convicciones nos han mantenido en pie, algunos han podido incluso luchar gracias a ella, otros hemos tratado solo de sobrevivir.<br /><br /><br />
Querida familia, queridos Petxis, Mama eterna luchadora, hijitas mías, Elsita, Ricardo, Vivi, Jorge, Manuel, tíos, primos, queridos Sadá… Amigos todos, hermanos de ruta, esos que forman parte de la familia electiva que la vida suele darnos.. En este día, donde estamos homenajeando a mi padre asesinado, quiero dar las gracias por acompañarnos hoy aquí, gracias por acompañarnos siempre y ser tan indulgentes con nosotros…<br /><br /><br />
Mi tio Eduardo me dijo una vez que si hubiésemos tenido un cuerpo, si hubiésemos podido enterrarlo, quizás habríamos podido hablar más de la muerte de Carlos…pero nunca lo hicimos y el silencio se impuso entre nosotros. El presente y el pasado de mi familia se partieron ahí, con la devastadora muerte de mi padre…y el futuro ya no volvería a ser el mismo para ninguno de nosotros. Su muerte y la desaparición de su cuerpo nos dejó un dolor seco, incapaz de ser expresado, un dolor casi prohibido…fue como si toda su existencia nunca hubiese existido, la pena era oculta, cada uno cargaba con su propio dolor. Lamento que Eduardo ya no esté con nosotros para participar de esta ceremonia.<br /><br /><br />
Querido viejo,<br /><br /><br />
Es extraño estar hoy aquí .., enterrando unos restos que el desierto nos devolvió de tu cuerpo, es difícil porque el horror de tu crimen y la angustia de saberte desaparecido ya son heridas indelebles en nuestras almas…<br /><br /><br />
Pero aquí estamos y estaremos siempre, una y otra vez. Aquí está tu familia, aquí están tus amigos, aquí están los familiares que siguen buscando, aquí están también las almas de tus compañeros asesinados, aquí esta parte de ese país que alguna vez soñaste con cambiar… Aquí estamos todos, celebrando tu ceremonia 40 años después de tu muerte..<br /><br /><br />
Recuerdo que cuando era niño soñaba casi todas las noches que tu regresabas, que habías estado escondido y volvías a nuestro lado.. Me explicabas cosas, escuchaba tu voz por primera vez, acariciaba tu rostro por primera vez y sentía tus labios en mis mejillas por primera vez…las fantasías inundaban mi mente y mi cuerpo de niño. La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos.. intentar recordar es tan desesperante como intentar recuperar un sueño que nos ha dejado una sensación, pero ninguna imagen, una historia sin historia, vacía, de la que queda solamente un vago estado de ánimo… Las imágenes se han perdido.. Los años, las palabras, los juegos, las caricias se han borrado, y sin embargo, de repente repasando el pasado, algo vuelve a iluminarse en la obscura región del olvido. Casi siempre se trata de una esperanza mezclada con alegría, y casi siempre está la cara de mi papa, tu cara, pegada a la mía. Como la sombra que arrastramos o que nos arrastra…<br /><br /><br />
Fue difícil todo, tolerar mi innata mezquindad y conducirla por causes menos dañinos, aprender a contener mi sed de venganza, no es que a uno le enseñen a ser bueno, sino que le enseñan a no ser malo… Nunca me he sentido bueno, pero debo reconocer que gracias a la benéfica influencia de mi papa, he podido ser un malo que no ejerce, un cobarde que se sobrepone con esfuerzo a su cobardía y un avaro que domina su avaricia…y lo más importante, si hay algo de felicidad en mi vida, si tengo alguna madurez, si casi siempre me comporto o trato de comportarme de una manera decente y mas o menos normal, si no soy un antisocial y he soportado suicidios, penas, muertes violentas y todavía sigo siendo pacifico, creo que fue simplemente porque mi padre era Carlos Berger Guralnik.<br /><br /><br />
Yo quise a mi papa con locura, con un amor que nunca volví a sentir hasta que nacieron mis hijas. Cuando nacieron ellas lo reconocí, porque es un amor muy parecido en intensidad, aunque distinto, y en cierto sentido opuesto. Yo sentía que a mi nada me podía pasar si estaba con mi papa, aunque fuera de aquella manera onírica. Y siento que a mis hijas nada les puede pasar si están conmigo… Todo esto es una cosa muy primitiva, ancestral, que se siente en lo más hondo de la conciencia, en un sitio anterior al pensamiento…<br /><br /><br />
Hoy es un día de homenaje, este funeral es una fiesta de la memoria… la tristeza nos embragara siempre y nunca será suficiente.. Sin embargo debemos levantarnos y ser capaces de reír, de amar y de bailar…… Hoy es un día donde la memoria triunfa por un instante, porque nos atrevemos a recordar, porque pensamos en lo mucho que hemos sufrido, porque soñamos otra vez con un país mas justo, más inclusivo.. Porque incluso por instantes somos capaces de luchar por ello… Hoy es la fiesta de mi padre, de todos los compañeros y compañeras asesinadas, hoy es la fiesta de mi patria, de mi pueblo… de un país que se levanta y es capaz de soñar…<br /><br /><br />
Y para terminar quiero decir que la historia es triste pero no desesperada…<br /><br /><br />
Ahora tengo 41 años y acompañado por mi esposa Elsa y mis hijas Greta y Amalia luchamos por hacer una vida nueva, sana, limpia de rencores y de odio, no queremos eternizar el luto, No tratamos el tema como una tragedia…la tragedia de muchos, la tragedia de un pueblo. Estamos hoy aquí para contarles a nuestras hijas de donde ellas vienen, quienes eran y cómo fueron sus ancestros… No hay tono quejumbroso, no se busca provocar el llanto, solo quiero que mis hijas conozcan esa parte de la saga de su familia…del país.<br /><br /><br />
Hijas mías, vuestro padre desea que se coman la vida, que no sufran…, ustedes asoman al mundo repartiendo alegría, encarnan la esperanza de una vida nueva… ustedes representan el triunfo de la vida…<br /><br /><br />
Y como dijo el poeta, por amor a la memoria llevaré siempre sobre mi cara la cara de mi padre…” width=”504″ height=”336″ /><br />
“<strong>Bertolt Brecht escribió</strong><br />
<strong> “íbamos cambiando de país co<span class=mo de zapatos, desesperados cuando en alguna parte solo había injusticia, pero no indignación. También el odio contra la bajeza desfigura las facciones. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Ustedes, sin embargo, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, piensen en nosotros con indulgencia”
Y así es, la voz se nos ha puesto ronca, desesperados e indignados seguimos hoy frente a la impunidad y la ignominia que ha campeado en nuestro querido país. Hemos lidiado contra la ira, contra la soledad de la pérdida. La indignación y las convicciones nos han mantenido en pie, algunos han podido incluso luchar gracias a ella, otros hemos tratado solo de sobrevivir.
Querida familia, queridos Petxis, Mama eterna luchadora, hijitas mías, Elsita, Ricardo, Vivi, Jorge, Manuel, tíos, primos, queridos Sadá… Amigos todos, hermanos de ruta, esos que forman parte de la familia electiva que la vida suele darnos.. En este día, donde estamos homenajeando a mi padre asesinado, quiero dar las gracias por acompañarnos hoy aquí, gracias por acompañarnos siempre y ser tan indulgentes con nosotros…
Mi tio Eduardo me dijo una vez que si hubiésemos tenido un cuerpo, si hubiésemos podido enterrarlo, quizás habríamos podido hablar más de la muerte de Carlos…pero nunca lo hicimos y el silencio se impuso entre nosotros. El presente y el pasado de mi familia se partieron ahí, con la devastadora muerte de mi padre…y el futuro ya no volvería a ser el mismo para ninguno de nosotros. Su muerte y la desaparición de su cuerpo nos dejó un dolor seco, incapaz de ser expresado, un dolor casi prohibido…fue como si toda su existencia nunca hubiese existido, la pena era oculta, cada uno cargaba con su propio dolor. Lamento que Eduardo ya no esté con nosotros para participar de esta ceremonia.
Querido viejo,
Es extraño estar hoy aquí .., enterrando unos restos que el desierto nos devolvió de tu cuerpo, es difícil porque el horror de tu crimen y la angustia de saberte desaparecido ya son heridas indelebles en nuestras almas…
Pero aquí estamos y estaremos siempre, una y otra vez. Aquí está tu familia, aquí están tus amigos, aquí están los familiares que siguen buscando, aquí están también las almas de tus compañeros asesinados, aquí esta parte de ese país que alguna vez soñaste con cambiar… Aquí estamos todos, celebrando tu ceremonia 40 años después de tu muerte..
Recuerdo que cuando era niño soñaba casi todas las noches que tu regresabas, que habías estado escondido y volvías a nuestro lado.. Me explicabas cosas, escuchaba tu voz por primera vez, acariciaba tu rostro por primera vez y sentía tus labios en mis mejillas por primera vez…las fantasías inundaban mi mente y mi cuerpo de niño. La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos.. intentar recordar es tan desesperante como intentar recuperar un sueño que nos ha dejado una sensación, pero ninguna imagen, una historia sin historia, vacía, de la que queda solamente un vago estado de ánimo… Las imágenes se han perdido.. Los años, las palabras, los juegos, las caricias se han borrado, y sin embargo, de repente repasando el pasado, algo vuelve a iluminarse en la obscura región del olvido. Casi siempre se trata de una esperanza mezclada con alegría, y casi siempre está la cara de mi papa, tu cara, pegada a la mía. Como la sombra que arrastramos o que nos arrastra…
Fue difícil todo, tolerar mi innata mezquindad y conducirla por causes menos dañinos, aprender a contener mi sed de venganza, no es que a uno le enseñen a ser bueno, sino que le enseñan a no ser malo… Nunca me he sentido bueno, pero debo reconocer que gracias a la benéfica influencia de mi papa, he podido ser un malo que no ejerce, un cobarde que se sobrepone con esfuerzo a su cobardía y un avaro que domina su avaricia…y lo más importante, si hay algo de felicidad en mi vida, si tengo alguna madurez, si casi siempre me comporto o trato de comportarme de una manera decente y mas o menos normal, si no soy un antisocial y he soportado suicidios, penas, muertes violentas y todavía sigo siendo pacifico, creo que fue simplemente porque mi padre era Carlos Berger Guralnik.
Yo quise a mi papa con locura, con un amor que nunca volví a sentir hasta que nacieron mis hijas. Cuando nacieron ellas lo reconocí, porque es un amor muy parecido en intensidad, aunque distinto, y en cierto sentido opuesto. Yo sentía que a mi nada me podía pasar si estaba con mi papa, aunque fuera de aquella manera onírica. Y siento que a mis hijas nada les puede pasar si están conmigo… Todo esto es una cosa muy primitiva, ancestral, que se siente en lo más hondo de la conciencia, en un sitio anterior al pensamiento…
Hoy es un día de homenaje, este funeral es una fiesta de la memoria… la tristeza nos embargara siempre y nunca será suficiente.. Sin embargo debemos levantarnos y ser capaces de reír, de amar y de bailar…… Hoy es un día donde la memoria triunfa por un instante, porque nos atrevemos a recordar, porque pensamos en lo mucho que hemos sufrido, porque soñamos otra vez con un país mas justo, más inclusivo.. Porque incluso por instantes somos capaces de luchar por ello… Hoy es la fiesta de mi padre, de todos los compañeros y compañeras asesinadas, hoy es la fiesta de mi patria, de mi pueblo… de un país que se levanta y es capaz de soñar…
Y para terminar quiero decir que la historia es triste pero no desesperada…
Ahora tengo 41 años y acompañado por mi esposa Elsa y mis hijas Greta y Amalia luchamos por hacer una vida nueva, sana, limpia de rencores y de odio, no queremos eternizar el luto, No tratamos el tema como una tragedia…la tragedia de muchos, la tragedia de un pueblo. Estamos hoy aquí para contarles a nuestras hijas de donde ellas vienen, quienes eran y cómo fueron sus ancestros… No hay tono quejumbroso, no se busca provocar el llanto, solo quiero que mis hijas conozcan esa parte de la saga de su familia…del país.
Hijas mías, vuestro padre desea que se coman la vida, que no sufran…, ustedes asoman al mundo repartiendo alegría, encarnan la esperanza de una vida nueva… ustedes representan el triunfo de la vida…
Y como dijo el poeta, por amor a la memoria llevaré siempre sobre mi cara la cara de mi padre…

Yehuda Amijai (יהודה עמיחי)

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NUESTRA PROPUESTA

 

 

Me apoyo en la hipótesis de trabajo que postula que el quiebre institucional producido por el golpe de estado de 1973 que instauró una dictadura cívico-militar prolongada y que estructuralmente se prolonga hasta la actualidad , afectó a la sociedad en su conjunto, más allá de la represión, persecución y exterminio, con carácter de genocidio de una generación de hombres y mujeres que apoyaban y defendían un proceso histórico social de cambios y que  combatían a la  dictadura posteriormente.

Las consecuencias socio-políticas y antropológicas se extenderán a lo largo de generaciones, como se ha evidenciado, por ejemplo, en el proceso español.

Las situaciones que viven los hombres y mujeres y sus núcleos familiares en el seno de las sociedades que vivieron conflictos sociales traumáticos, en toda época o lugar, son semejantes en su complejidad y

reviste gran importancia el estudio comparativo de las distintas situaciones de exilio y diáspora así como del amplio aspectro de las violaciones a los los derechos humanos que afectan a quienes son derrotados en estos conflictos, cuyas secuelas son traspasadas a las generaciones que les continúan y que siendo niños, en ocasiones sufrieron violación, carcel y tortura como forma de presión a sus padres.

En base a estos postulados, es que estamos desarrollamos desde 2006  una investigación-acción  con de miembros de las segundas y terceras generaciones, padres, hijos y posteriormente nietos, y de las personas relacionadas familiarmente con quienes fueron afectados por las distintas violaciones a los derechos humanos a partir del año 1973.

Esta investigación-acción, multidisciplinaria e inertergeneracional  realizada por medio de la metodología de la etnografía digital, en el marco de la antropología virtual- lo que nos ha permitido una presencia permanente e istantánea en todos los espacios de la cibersociedad habitados por estas generaciones, formando nosotros, investigadores,parte de estos colectivos y sitios personales en la Web ,espejo de las actividades y organizaciones espejo en la realidad cara-a-cara off line .

Reunimos en las redes sociales usadas por nuestros hijos,hijas y nietos y por nuestra generación, aquella de los coetáneos que fuimos militantes o simpatizantes veinteañeros en los años setenta y ochenta de los movimientos y partidos que apoyaron a la Unidad Popular y luego resistimos desde distintas trincheras en un combate desigual a las fuerzas exterminadoras de la dictadura de Pinochet.

Somos los padres y las madres, los y las abuelas , los y las compañeros y compañeras, los camaradas sobrevivientes, los testigos de época, los que tenemos la memoria urgente y vigente y que tenemos la consciencia de que estamos extinguiendonos como generación- por años, por secuelas,por enfermedades agudas y crónicas que arrebatan vidas semana a semana.

Somos testimonio de lo que se hizo bien y tambien de aquellos tantos errores que  nuestra temprana edad,falta de experiencia ante una represión no imaginada en todo su horror, opciones erradas y compromiso total de entonces que redundaron en daño para nuestros descendientes en una espiral que aún no termina.

Los que deben juzggarnos en este siglo XX, son esos un día nuestros niños  que experimentaron todas las gamas del terror; sus cuerpos violados, torturados,encarcelados,exiliados,clandestinos y su niñez perdida, apropiada, sus identidades a medio construir.La ausencia del padre o madre , el país imaginario que les transmitimos en el exilio y la diápora que ya nunca conocerán,

los dolorosos y a menudo frustados retornos a la tierra de nadie, vidas sin pares, vidas sin palabras que compartir.

 Aquellos que siendo menores, sus vidas fueron afectadas como consecuencia de la participación de sus familiares en el proceso histórico social durante la Unidad Popular, la dictadura de Pinochet y la extensa etapa de la post dictadura.

Todas las situaciones represivas están presentes y patentes en los hijos y nietos:

El universo de aquellos que entonces fueron menores,infantes  e incluso nonatos y así como aquellos  nacidos en casas de tortura,o en prisión, está más allá de estadísticas del Estado o de las ONG.

Este invisible segmento de nuestra sociedad, este sujeto social aún amorfo, aún latente como tal porque en nuestro país no han sido  agente de cambio social,  excepto en contadas  ocasiones cuando la coyuntura política los catapultó a los medios.

Lo que se produjo el año 2003, cuando despertó la memoria de Chile, la Huelga de Hambre  “Luciano Carrasco” a la que dedicaremos un capítulo especial, dio presencia legitimada a los hijos e hijas de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos en el conjunto de la sociedad. Posterior a este hito en la historia de los hijos e hijas no se han dado formas colectivas de organización más allá de las agrupaciones vinculadas por lazos de afecto y pertenencia , en actividades de denuncia, de orden judicial, conmemorativas, funas, causas de orden general o de defensa de derechos humanos,políticas , artísticas, académicas, sociales,culturales,familiares y como parte  de organizaciones de familiares.

 

 RECOLECCION DE MANIFESTACIONES DE MEMORIA E IDENTIDAD DE LOS HIJOS.

Existe una realidad concreta que permite realizar esta propuesta: todos, como personas y como colectivo, de una forma u otra nos planteamos la Memoria como una meta.

El siglo XXI está signado por el afán, en todo el Cono Sur del continente de re-construír la memoria colectiva de experiencias traumáticas como han lo han sido las acciones genocidas de las dictaduras latinoamericanas experimentadas desde el año 1965 en nuestro continente.

Los estudios de Memoria y los Derechos Humanos son prioritarios en las ciencias sociales y humanas y en el ámbito de la cultura, y estos se entrecruzan y complementan desde las diversas diciplinas en los diferentes países.

La meta última es evidenciar que sucedió en nuestro pasado reciente , quienes eran la generación de los padres, el ideario que los motivó a entregar sus vidas y  sus muertes,más allá de militancias o acciones específicas.

  Quienes fueron y son estos hombres y mujeres, los jóvenes de la última mitad del siglo XX, portadores de  paradigmas instalados socialmente en el Continente Latinoamericano, cuando revoluciones triunfantes, guerrillas, Concilios,adelantos científicos  y técnicos, cambios sociales y culturales conformaron una era que terminó en  el genocidio de esta generación.

 

Los objetivos planteados hasta ahora ,tentativamente, son:

a) Recopilar on line y off line las manifestaciones públicas y privadas que expresen la relación de estos hijos con los procesos siempre dinámicos en torno a la memoria de sus padres, a la defensa de los derechos humanos, las  impresiones subjetivas de los HIJOS, hoy adultos jóvenes, acerca de la perspectiva  con la que perciben a sus padres y su accionar, y la evolución que estos juicios han experimentado en el tiempo, de modo de tener indicios tentativos que nos digan acerca del daño transgeneracional posible de detectar en la subjetividad de los descendientes.

Han transcurrido décadas desde que ocurrieron los sucesos que afectaron a sus grupos familiares, nucleares y extensos, donde no solo fueron afectados los hijos, sino grupos amplios de familiares, en ocasiones dispersos geográficamente e incomunicados por tiempos prolongados..

 Estos hijos e hijas ,que fueron menores afectados decadas atras hoy son padres y madres,  parte de otros núcleos familiares, y estan de diversos modos transmitiendo su memoria.

De qué modo es transmitida su experiencia de vida? En que momento lo hacen a sus propios hijos? Cómo se ha desarrollado la relación con sus padres sobrevivientes ? Y con los padres y madres sustitutos- padrastros, madrastas, figuras paterna o materna, hermanos y hermanas de las nuevas relaciones de sus progenitores sobrevivientes? Sus relciones y experiencias escolares y académicas? Sus experiencias laborales, las causas que apoyan, sus relaciones de pareja y la construcción de famiia?

En base a estas reflexiones y propósitos, que no pueden darse más que colectivamente con y entre las distintas generaciones, es que planteamos que es el momento de un ENCUENTRO INTERGENERACIONAL de Rescate y sistematización de experiencias, que conduzca a la visibilización de nuestros hijos y nietos como el sujeto social que de hecho conforman, y de este modo crear conciencia de la urgente necesidad de una memoria combatiente que conduzca a la articulación de acciones y reflexiones y sujetos que reinvindiquen tanto la permanente Batalla por la Memoria y la dignidad de los combatientes de ayer y de hoy estigmatizados por la Historia Oficial.

La historia de acciones conjuntas de los distintos hijos e hijas comienza temprano en la dictadura, y esa Historia de participación, de cuestionamiento, de exigencias necesitamos socializarla, a traves de sus relatos y de sus creaciones.

Después de un lapso de tiempo considerable, que varía de caso en caso, pensamos que ciertos duelos pueden haber cristalizado lo sufiente, como para tener una perspectiva acerca de qué es la memoria y porqué es un imperativo nacional   la construcción de esta memoria desde ellos, alternativa a la memoria petrificada instalada desde los vencedores.y este hecho puede hacerlos conseguir el logro de volcar y compartir y transmitir a su descendencia y a las generaciones por venir, el RELATO BIOGRAFICO DONDE SE ENTRELACEN  LAS VIDAS Y MUERTES DE LAS GENERACIONES QUE HOY CONVIVEN EN EL PAÍS, sus valores, motivaciones y opciones de vida como habitantes de un país profundamente dividido ante el cual hay que tomar posición

,

Metodología

1.- La información y la comunicación de las actividades y los objetivos.

Hasta el momento hemos tomado contacto con jóvenes de rangos de edad entre los 13 y los 45 años

así como con los padres ,hermanos y otros miembros de los grupos familiares , personas que residen en lugares tan culturalmente distintos para nosotros como lo son Israel o Mozambique.

Estos contactos, que superan el centenar de personas, da a este Encuentro una riqueza de manifestaciones culturales y de sentimientos compartidos que en sí mismos justifican la iniciativa en curso.

2.-.Espacios de la Web:

.Espacios de la Web: Correo electrónico, Facebook ,Foros, páginas web personales e individuales, Messenger, blogs, fotoblogs, Flickr, Picasa,

donde se evidencia participación amplia de jóvenes.

3.-Contactos personales con Comités, colectivos, agrupaciones, asociaciones, centros de Hijos, Menores, y de agrupaciones diversas de aquellos afectados por las violaciones de derechos humanos del país y del exterior.

Hemos participado en reuniones ,jornadas y encuentros en universidades y centros técnicos de educación en sus distintos niveles.

El universo de los Hijos de la Memoria

1.-Situaciones de Exilio y situaciones de Diáspora

Hijos y/o nietos de exiliados en distintos continentes y épocas, nacidos y/ o criados en los países de acogida y que son parte de la Diáspora Política que por diversas razones no retornará a Chile.

2.-Hijos de exiliados retornados a Chile , que por diversos factores deciden permanecer en los países donde crecieron, o “auto-exiliarse”, regresando, ya sea con la familia o como individuos, al país de crianza..

. Son aquellos que vinieron a modo de prueba al país donde nacieron o donde sus padres nacieron, y que les fue imposible una reinserción

Jóvenes que estuvieron inmersos en una sociedad no-capitalista, como lo son los casos de los hijos que permanecieron en hogares en Cuba , Nicaragua, en el ámbito de los países del campo socialista en Europa Oriental, o en Asia (Vietnam), Argelia y Mozambique en África,

Estos menores vivieron experiencias cultural , social y políticamente distintas, específicas y menos conocida en las investigaciones de ciencias sociales de situaciones de exilio o diasporicas.

En los casos de quienes vivieron situaciones de exilio, se detecta una diversidad cultural y diferentes grados de integración a los países de nacimiento y/o crianza así como a nuestro país , en el caso de los retornados, determinados en gran parte por los factores socio políticos de las sociedades receptoras. y la pertenencia a grupos organizados de sus pares. El continente donde crecieron marca la impronta a los procesos de continuidad y cambio que experimentan estos jóvenes.

Hijos y/o nietos nacidos en el exilio, sin contacto alguno con Chile, con la comunidad de exiliados ,sin dominio del idioma español u otros elementos de la cultura latinoamericana. Padre o madre originaria de culturas locales, en grupos familiares biculturales

La pena de extrañamiento conduce a que los hijos vivan situaciones de exilio con características específicas dadas por la imposibilidad de regresar del padre afectado .Estos hijos pueden haber nacido fuera de Chile o haber partido con los padres al iniciarse la pena aflictiva.

En el curso de la recopilación de información que por cerca de dos años hemos llevado a cabo con el proyecto de investigación La Diáspora Política Chilena, se ha evidenciado un importante elemento, cual es la percepción del “sí mismo” (1) de chilenos que no se consideran exiliados, que habiendo llegado en distintas fecha a los países de acogida, se han integrado o no a las comunidades diaspóricas, participando en actividades sociales y políticas relacionadas con Chile, tanto durante la dictadura como en la etapa pos-dictadura. Estos adultos jóvenes que salen sin apoyo de instituciones u organizaciones partidarias, y por lo general no llevan una vida colectiva con las comunidades diasporicas, tienen presencia regular en el campo de la cultura y la reflexión política, permaneciendo en contacto y colaborando en las acciones de solidaridad en coyunturas bien definidas.

ESTA TIPOLOGIA DE PERSONAS QUE SIENDO MENORES O VIVIAN SU PRIMERA JUVENTUD CUANDO INICIARON SUS BIOGRAFIAS INDEPENDIENTES DE SUS PADRES

HIJOS DE PADRES AUSENTES: DETENIDOS-DESAPARECIDOS, ASESINADOS, EJECUTADOS POLITICOS; CLANDESTINOS, PRESOS POLITICOS,

Hijos de ex prisioneros políticos de las décadas de los setenta, ochenta y noventa evidencian así mismo características específicas, determinadas por el tiempo de prisión del padre, la madre o ambos; el lugar del encarcelamiento, que puede ser en el país o en países de América Latina u otros.

Los hijos e hijas de personas que fueron detenidas y cuyo paradero se desconoce hasta la fecha, así como de quienes fueron ejecutados ,secuestrados y asesinados, caídos en enfrentamientos, explosionados, y del mismo modo los hijos de militantes que vivieron largos períodos de clandestinidad que imposibilitaban una normal convivencia familiar, son aquellos, a quienes más allá de sus ideologías, credo ,genero o generación, lugar de nacimiento, pertenencia étnica o partidaria, queremos convocar a compartir, desde el espacio virtual y el encuentro personal sus vidas, sus relatos ,sus experiencias.

OTRAS SITUACIONES: EXONERADOS POLITICOS,DISCRIMINACION ,REPERCUSIONES PSICOLOGICAS Y PSICOSOCIALES.

Nuestro planteamiento está basado en la hipótesis de trabajo que postula que el quiebre institucional producido por el golpe de estado de 1973 que instauró una dictadura cívico-militar prolongada y que estructuralmente se prolonga hasta la actualidad , afectó a la sociedad en su conjunto, más allá

de la represión, persecución y eliminación de una generación de hombres y mujeres que apoyaban y defendían un proceso histórico social de cambios o que combatían a la dictadura posteriormente.

Los hijos e hijas de personas que fueron detenidas y cuyo paradero se desconoce hasta la fecha, así como de quienes fueron ejecutados, y del mismo modo los hijos de militantes que vivieron largos períodos de clandestinidad que imposibilitaban una normal convivencia familiar, son aquellos, a quienes más allá de sus ideologías, credo, genero o generación, lugar de nacimiento, pertenencia étnica o partidaria, queremos convocar.

Esperamos que este llamado tenga un amplio eco y se esparza como flores en el viento….

Adriana Goñi Godoy

Lic. Antropología U.Chile

Sobre la “demonización de Montoneros”

Antropologa Adriana Goñi:

Los años setenta marcaron el presente de América Latina

Originalmente publicado en Espacio de Sergio:

Susana Ramus* – http://lateclaene6.wix.com/revistalateclaene#!susana-ramus/c1ad4

Mucho se ha hablado y escrito sobre los años 70 y la militancia de esa época, en especial la de los grupos guerrilleros (tildándolos de grupos “armados”, como si fueran sólo organizaciones militares y no político-militares). En Uruguay los Tupamaros, en Chile el MIR, en Argentina FAP, FAR, ERP y Montoneros.

Hay algunos puntos o aspectos que creo indispensables para tener en cuenta cuando se analiza esa militancia. Y digo “esa” militancia, porque está muy de moda cargar las tintas sobre los errores y en especial sobre la “violencia”, práctica común entre estos grupos. Y estas opiniones se dan no sólo entre los políticos e intelectuales sino también desde dentro del movimiento peronista. Los Montoneros siempre fueron peronistas, mal que les pese a los grupos de derecha del peronismo. No podemos olvidar que el primer hecho emblemático, por cierto, de esta organización, consiste en el ajusticiamiento…

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Una mujer. Bachelet. La historia no oficial.

Bachelet. La historia no oficial

LibroBachelet_portadaEn febrero de 1975, Michelle Bachelet partió al exilio junto a su madre, Ángela Jeria, luego de que ambas fueran apresadas y torturadas por la Dina. En Alemania Oriental Bachelet se reencontró con su pareja, Jaime López, un brillante dirigente socialista que vivía clandestino en Chile. Meses después, el rastro de ese gran amor de juventud se perdió para siempre: López fue detenido y obligado a colaborar con la Dina. El joven hoy figura como detenido desaparecido. Esta es la historia de la traición que marcó para siempre a Michelle Bachelet, relatada en uno de los capítulos del libro Bachelet. La historia no oficial de Andrea Insunza y Javier Ortega, investigadores del Centro de Investigación y Publicaciones (CIP) de la Universidad Diego Portales. El libro, publicado en 2005 en Chile y 2006 en México, ha sido reeditado por la Escuela de Periodismo de la UDP y editorial Catalonia.

El miedo y la traición

Apenas se instalan en Sydney, las dos mujeres toman contacto con la numerosa colonia chilena. Gracias a la llegada de los primeros exiliados han surgido varias organizaciones de apoyo a la izquierda allendista en Australia.

A los pocos días, aceptan invitaciones para entregar su testimonio. Las circunstancias que rodearon la muerte del general Bachelet así como la detención de su esposa e hija han sido noticias destacadas para la opinión pública australiana. Declaman ante estudiantes de una universidad en Melbourne, ante trabajadores de un sindicato en New Port, y se reúnen con representantes del Parlamento de ese país en Canberra. El inglés de Michelle es un aliado: se comunica fácilmente y traduce el testimonio de su madre. Así consiguen el apoyo de los sindicatos australianos para declarar la prohibición de venta de trigo desde esa nación a Chile.

Hablar públicamente sobre lo que vivieron en Villa Grimaldi y Cuatro Álamos es una suerte de terapia. Ni entre ellas en el avión ni con Beto han comentado sus experiencias más lacerantes. Tampoco lo harán en el futuro. Evitar referirse a lo que sintió cada una durante su detención es una suerte de acuerdo tácito.

Las noticias sobre Chile llegan a diario. El MIR está cada vez más desangrado por su resistencia frontal contra la dictadura. Las bajas en sus filas, entre muertos y detenidos, alcanzan cifras impactantes. A principios de octubre de 1974, Manuel Contreras y sus agentes han logrado cercar y acribillar a su máximo líder, Miguel Enríquez. (1) Cuatro meses más tarde, en febrero de 1975, la Dina lanza un golpe psicológico: en una rueda de prensa, cuatro dirigentes miristas son obligados a leer una declaración en televisión Nacional. Bajo amenazas, los hombres dicen que el movimiento está acabado y llaman a sus compañeros a deponer las armas. (2) Con el MIR prácticamente neutralizado, la Dina fija sus ojos sobre la dirección clandestina del PS.

En marzo de 1975, el socialista Ariel Mancilla es detenido por los hombres de Manuel Contreras cuando se dirigía a un encuentro clandestino. Mancilla no es un simple militante. Integra el comité central del PS. La Dina llevaba meses tras sus pasos. Su detención abre la puerta para acercarse al  núcleo de Exequiel Ponce, Carlos Lorca y Ricardo Lagos Salinas. Sus captores lo llevan a Villa Grimaldi. (3)

* * *

La caída de Ariel Mancilla evidencia las precarias condiciones en que se mueven los principales cuadros del PS. Algunos se mentalizan con la idea de que su detención es cosa de tiempo. Tratan de vivir el día a día, intentando no retener direcciones, rostros y nombres que puedan servir al adversario en caso de que la tortura los doblegue.

Aun así, la directiva de Ponce, Lagos Salinas y Lorca prosigue en su esfuerzo por mantener en funcionamiento la estructura partidaria, articulada antes del golpe con cerca de mil células en todo el país. Los tres dirigentes también maniobran para conseguir el apoyo exterior de la cúpula de Carlos Altamirano, en Berlín Oriental. Necesitan con urgencia margen político, para poder adecuarse a las duras condiciones de la vida ilegal.

En abril de 1975 se celebra en La Habana el primer pleno del comité central del partido, con representantes que trabajan tanto fuera como dentro de Chile. En la jerga partidista, son los hombres del «exterior» y el «interior». El encuentro lo encabeza Altamirano. La reserva es casi absoluta. El régimen de Fidel Castro y sus aparatos de seguridad disponen de las más estrictas medidas para garantizar la integridad de los asistentes.

Como representante de la dirección «interior» viaja a La Habana Jaime López. El pololo de Michelle Bachelet tiene dos misiones delicadas. Primero, defender ante Altamirano el «documento de marzo» y lograr que el díscolo secretario general legitime a la cúpula clandestina. Segundo, viajar luego a Alemania Oriental y la Unión Soviética para conseguir los recursos económicos que Ponce y Lorca necesitan en forma cada vez más desesperada.

En medio de los preparativos del viaje, el joven se comunica telefónicamente con Michelle Bachelet en Australia. No han estado juntos desde que fue detenida por la Dina. Le dice que la extraña, que haga lo posible por viajar a Europa para reencontrarse con él en Berlín Oriental. Ella acepta con entusiasmo. Esa ciudad funciona como centro neurálgico de los partidos de la UP en el exilio. Allí podrá retomar su trabajo político, volver a ver a muchos de los suyos.

A sus 25 años, López sabe que en esa misión se juega la vida. Si es detectado por los servicios de seguridad es hombre muerto. Sale de Chile por vía terrestre, a través de la frontera con Perú, llevando consigo un pasaporte argentino. López imita bien ese acento. La fachada como hombre de negocios bonaerense es verosímil.

Su primera escala es Lima. En la capital peruana funciona desde hace un año uno de los principales centros de apoyo al PS en el extranjero, a cargo de Luis, el hermano menor de Carlos Lorca. (4) Luis Lorca está complacido de volver a ver al Guatón, quien se muestra como el tipo canchero, bromista y alegre de siempre. Pero una inquietud parece obsesionar al joven emisario: cómo prevenir a sus compañeros si llega a caer, a su regreso, en manos de la Dina. Habla de inventar un intrincado código de advertencia, que sea solo conocido por contados dirigentes. Además, conviene con Luis el nombre de los «correos» que enviará en adelante desde Santiago a Lima, cada uno rotulado con niveles de información distintos. Si algo no calza con esta plantilla, es porque algo muy grave ocurre.

Antes de despedirse de su amigo, le advierte que si llega a ser aprehendido, no soportará la tortura por mucho tiempo. Bastará que le toquen una uña para que suelte todo lo que sabe. De ahí la urgencia de un código secreto. Resume todos sus temores en una frase:

—A mi primera advertencia, cúbrete, porque va a llover a cántaros. Bajo su habitual desplante, López transpira miedo.

* * *

En La habana, López se planta ante Altamirano con el aplomo de los que se juegan la vida. El jefe del partido queda impresionado con sus palabras. Otros dirigentes presentes en la cita, entre ellos Clodomiro Almeyda y Rolando Calderón, le entregan inmediatamente su respaldo. (5) Lo mismo ocurre con los anfitriones cubanos, para quienes la proeza de salir y entrar a Chile clandestino es una muestra de que la dirección «interior» del PS está en manos de tipos con «cojones».

Dando por superada la disputa de poder, Altamirano otorga su apoyo a la directiva de Exequiel Ponce, Carlos Lorca y Ricardo Lagos Salinas. (6)

A fines de abril de 1975, López abandona Cuba y se traslada a Alemania Oriental, para cumplir con los siguientes encargos de su periplo. Llevando una ruta distinta, lo sigue otro joven dirigente socialista, radicado por entonces en La Habana. Su nombre es Camilo Escalona. Debe reencontrarse con López en Berlín Oriental. En la capital de la RDA, Escalona tendrá que asegurarse de que el emisario sea bien recibido.

A principios de mayo, en Berlín Oriental se celebran los 30 años del fin de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad está cubierta de banderas y de carteles alusivos a la caída del Tercer Reich. Con ese ambiente se encuentra Michelle Bachelet cuando arriba a la urbe. Es su primer contacto con el socialismo real. La joven siente que entra a un mundo épico, muy distinto al Chile del toque de queda y las persecuciones que dejó atrás hace unos meses.

En el aeropuerto la reciben dos amigos, Mario Felmer e Isabel Margarita Loubat. Son viejos compañeros del PS que ahora viven exiliados en la RDA. Ambos la invitan a pasar unos días en su casa en Berlín Oriental. Michelle no entiende una palabra de alemán, pero se siente protegida y apoyada. Además, está ansiosa por reencontrarse con su pareja.

En suelo alemán, Jaime López recibe una bienvenida distinta. Viene del «interior» y la omnipresente contrainteligencia germano-oriental desea asegurarse de que no se trata de un doble agente. Solo después de esa exhaustiva revisión de los aparatos de seguridad puede iniciar su nutrida agenda de contactos políticos. Sus actividades incluyen reuniones con funcionarios del gobierno de Erich Honecker. El jerarca de Alemania Oriental es un activo sostenedor de la resistencia antipinochetista y está particularmente interesado en lo que ocurre en Chile. (7)

A Michelle Bachelet le avisan que deberá ser trasladada a las afueras de Berlín. La joven llega a una casa de protocolo oficial, ubicada en un pequeño pueblo cercano a un lago. Se trata de una de las residencias que la estricta Seguridad del estado de Honecker dispone para sus invitados especiales. Ahí se reencuentra por fin con Jaime López, con quien podrá conversar con calma sobre su paso por Villa Grimaldi.

Por esos días, visita a López una dirigenta comunista en el exilio. Antes de encontrarse a solas con el enviado del PS, la mujer comparte un almuerzo con los dos jóvenes en la residencia de protocolo. El tema central es la situación política en Chile. Su nombre es Gladys Marín y no oculta sus deseos de regresar clandestinamente al país, donde la esperan su esposo y sus dos hijos. (8)

Michelle también quiere volver. Con su pololo hace planes para reencontrarse en Santiago y así colaborar en la rearticulación del partido. Ella lo considera su deber como socialista. El ejemplo paterno pesa en esta decisión. Si el general Alberto Bachelet tuvo la posibilidad de exiliarse en Perú y no lo hizo, la hija —la misma que lo motivó a quedarse— tiene que hacer lo mismo.

En Berlín Oriental, López y Michelle se reúnen con miembros del secretariado exterior de la Juventud Socialista. El encuentro con esa instancia que lidera a la JS en el exilio es organizado por Camilo Escalona, en la residencia berlinesa del dirigente chileno Fernando Arraño. Asisten Enrique Norambuena, Mario Felmer, Enrique Sepúlveda y Rigo Quezada, entre otros. (9) Todos son gente de confianza. Por una norma de seguridad básica muy pocos pueden saber que López está en la RDA.

El joven emisario está inquieto por su regreso a Chile. Sus amigos del PS tratan de relajarlo y lo llevan a conocer la ciudad. Medio en broma, medio en serio, invariablemente termina hablando de la tortura, de los brutales métodos de la Dina, de por qué resultaría imposible para un detenido no colaborar. Muy pocos captan que habla en serio.

Cuando López deja la RDA, camino a la Unión Soviética, se despide de Michelle con el compromiso de reencontrarse en Chile.

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Una vez que López se marcha, Michelle Bachelet formaliza sus nexos con el PS. Se entrevista con la dirigenta María Elena Carrera, jefa del partido en la RDA. Visita en su casa a Ricardo Núñez, miembro del secretariado exterior del PS. Las tareas son varias y urgentes. Será rápido hallar una para ella.

Mientras aguarda que el gobierno alemán-oriental le asigne una residencia, vive en casa de Mario Felmer e Isabel Loubat. Además, hace los primeros trámites para que su madre, quien permanece en Australia, pueda viajar a Berlín del este.

Cuando plantea formalmente sus ganas de regresar a Chile, en el PS están de acuerdo. No es la única con esos planes, pero el partido no cuenta con la capacidad operativa para hacer viable una operación de retorno masiva. Se requieren un aparato de apoyo, pasaportes falsos, rutas seguras. Ya se está trabajando en eso. Michelle Bachelet debe tener calma.

Una noticia la sorprende: Jaime López aparece de vuelta en Berlín Oriental. El retorno es mucho más rápido de lo esperado. Michelle se reúne con él en un Heim, una especie de refugio colectivo donde se recibe a los exiliados chilenos. El joven dirigente está nervioso. Le habla a su polola sobre un posible cambio de planes: le han propuesto quedarse en la RDA para trabajar en el aparato exterior del PS, simulando que continúa clandestino en Chile. Solo debe aceptar y no tendrá que reingresar al «interior». La decisión lo tiene muy angustiado. Quiere saber lo que piensa su pareja. A Michelle la idea no le gusta.

—Cómo se te ocurre. Hay gente en Chile que está muriendo. Si quieres dirigir el partido tienes que correr los mismos riesgos, ponerte a la altura—le recalca.

Por fin, López le confiesa que existe el riesgo de que sea detenido si vuelve. No es una simple corazonada: al regresar a Chile luego de pasar por Moscú, tuvo un percance con Interpol, la Policía Internacional. Nada grave, pero prefirió volver a la RDA y sopesar lo ocurrido. Quedarse en Berlín tal vez sería lo más razonable.

Su polola no puede entender que el peligro lo frene. Si ese fuera un argumento, ella podría haberse quedado en Australia o, antes, viajado a Perú con su padre. No estaría lamentando ni su muerte ni Villa Grimaldi. Para la joven su novio simplemente no puede flaquear.

Michelle termina la discusión con una frase lapidaria:

Mi papá murió por ser consecuente. De ti yo no espero menos.

Otros socialistas que se reúnen con López en Berlín Oriental también lo notan diferente. Quiere interiorizarse sobre temas especialmente sensibles, ajenos a las responsabilidades de un cuadro como él, demasiado expuesto. Cuando se encuentra con Mario Felmer —nexo entre las direcciones «exterior» e «interior» del PS— le pide visitar las escuelas de instrucción militar, abiertas en la RDA y la Unión Soviética para militantes del PS. El emisario está vivamente interesado en el tema.

Una noche, en Berlín, cuando conversa con otros compañeros, retoma su obsesión por los crueles métodos de la Dina y sus efectos.

—Ustedes no tienen idea de lo que es la tortura—les dice con seriedad.

Ante la mirada de sus amigos, López se tira al suelo y comienza a simular los estertores provocados por las descargas eléctricas de la «parrilla». La broma no cae bien. el humor es demasiado negro.

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En junio de 1975, Bachelet consigue los pasajes para que su madre viaje a la RDA. Al principio son asignadas en un Heim. Pronto les entregan un departamento de un dormitorio en las afueras de Postdam, una ciudad ubicada a treinta kilómetros de Berlín.

Gracias a sus estudios de Antropología, Ángela Jeria halla empleo en el museo de prehistoria y Arqueología de la ciudad. Su hija trabaja como asistente de un médico en Berlín. Todos los días aborda un tren interurbano que tarda media hora hasta la capital.

Postdam es una bella urbe, rodeada de lagos y bosques. La joven y su madre no tardan en acostumbrarse. Berlín está reservado para la dirigencia de alto rango, a la que ellas no pertenecen. Pero están a pocos kilómetros de la capital, en un departamento cómodo, aunque pequeño. Su situación es mejor respecto de los militantes socialistas rasos, que son destinados sin apelación a las provincias.

El PS ha resuelto que a fin de año Bachelet podrá volver a Chile, junto a varios compañeros. Aún no está claro si lo hará con su nombre real o clandestinamente. Si se opta por lo segundo podría ser sometida a un profundo cambio de fisonomía. (10) Ser la hija del general Bachelet tiene un valor simbólico. El PS y los camaradas de la RDA no están para correr riesgos.

Michelle escribe informes de la coyuntura chilena para la dirigencia. Comienza a colaborar como encargada de formación del secretariado exterior de la JS. Junto a su madre viaja por varios países de Europa, entregando su testimonio en actos contra la dictadura chilena. Las dos mujeres ayudan a canalizar la solidaridad internacional a través de Chile democrático, una estructura de los partidos de la UP con sede en Italia. (11)

Ángela también trabaja para radio Berlín, en un programa emitido especialmente para ser escuchado en Chile; sin embargo, los acontecimientos desde el «interior» tienen otra dinámica.

El 17 de junio de ese año, agentes de la Dina irrumpen en la casa de seguridad donde se oculta Ricardo Lagos Salinas, el tercer hombre de la directiva clandestina. Junto a él cae su esposa, Michelle Peña, embarazada de ocho meses. Ambos son trasladados a Villa Grimaldi. (12)

La detención de uno de sus principales líderes no es detectada por el PS. Los hombres del coronel Manuel Contreras usan a Lagos como carnada para hacer caer a otros dirigentes. El demoledor golpe ha abierto una grieta en plena cúspide del aparato clandestino. Para el implacable Contreras, ha llegado el turno de los socialistas.

Ocho días más tarde, en la madrugada del 25 de junio, cae el máximo líder del PS en Chile, Exequiel Ponce, en una exigua pieza que arrienda cerca de avenida Matta. Con él es detenida la militante Mireya Rodríguez. Quince horas después es aprehendido Carlos Lorca, mientras llega a una casa de seguridad junto a la militante Modesta Wiff. En poco más de una semana, el aparato clandestino es decapitado por completo. Todos los detenidos son llevados a Villa Grimaldi. Luego de incesantes torturas, su rastro se perderá para siempre en ese recinto secreto de la Dina.

La caída de la dirección «interior» golpea como un rayo a la izquierda chilena. La noticia se siente mucho más fuerte en la RDA, donde están los máximos dirigentes del PS. Nadie esperaba una catástrofe de esa envergadura.

Michelle Bachelet se entera de lo ocurrido durante un viaje por Italia, donde visita varias ciudades asistiendo a actos de solidaridad con Chile. El remezón la toca muy íntimamente.

Carlos Lorca era su amigo y gurú, el hombre que marcó su vocación política. De Lagos Salinas y Michelle Peña también era amiga. Ambas jóvenes trabajaron juntas en el mismo equipo clandestino luego del golpe, cuando la hija del general Bachelet comenzá a hacer análisis de coyuntura para la cúpula socialista. Para su pololo, Exequiel Ponce era como un padre adoptivo.

Todas estas muertes se unirán a la de su padre. Juntas serán una pesada herencia que determinará gran parte de sus decisiones vitales y políticas.

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La caída de la dirección «interior» aborta los preparativos para el regreso de Bachelet y otros militantes a Chile. Simplemente no hay garantías de seguridad. La incertidumbre es total. La joven está muy preocupada por la suerte de su pareja. Por esos mismos días Jaime López debería estar en Chile.

A mediados de julio de 1975, la Dina ha completado exitosamente su ofensiva contra el PS.

Los socialistas, no obstante, se reagrupan. Un conjunto de dirigentes muy jóvenes, casi todos estudiantes secundarios y universitarios, toma espontáneamente las riendas de lo que queda de la colectividad. Es una veintena de militantes con un promedio de veintidós años y escasa experiencia política. Con el tiempo serán conocidos como la dirección de los «Pantalones cortos». También se les llamará los «cooptados», pues el dramático momento que vive el PS hace muy difícil que alguno pueda negarse a dirigirlo.

En ese grupo hay un consenso: Jaime López es el único con la experiencia para asumir como nuevo secretario general. El joven emisario se ha plantado de igual a igual ante Altamirano y los viejos tercios en el exilio. Además, es el único sobreviviente de la segada directiva. Su llegada al máximo cargo sería una señal de continuidad. Pero López está inubicable. No hay señales sobre su paradero. A partir de junio de 1975, los pasos del joven dirigente entran en una nebulosa. En los años posteriores, en el PS se mezclarán versiones fragmentarias, mitos y suposiciones para explicar lo que realmente hizo la pareja de Michelle Bachelet a contar de esa fecha.

Se supone que la primera señal de López es una carta que envía a un miembro de la nueva dirección de emergencia, semanas después de la caída de la primera directiva. En la carta explica lo mismo que le dijo a su novia en Berlín Oriental, aunque ahora con más detalles: que al reingresar al país fue detectado por Interpol, con una fuerte suma en efectivo. Para que no alertaran a la Dina, debió «coimear» con parte del dinero a los detectives. Gracias a eso, asegura, fue puesto en la frontera y volvió a la RDA, donde explicó lo ocurrido. López asevera en su misiva que regresará a Chile una vez que pase el peligro. Los miembros de la dirección de los «Pantalones cortos» cuentan con eso.

En su ausencia, el núcleo de relevo celebra el llamado «Pleno de calle Amapolas», en un inmueble de Providencia. En la cita partidista el grupo asume formalmente las riendas del aparato clandestino. No es una directiva propiamente tal, sino una mesa amplia. Por unanimidad, y en su ausencia, Jaime López es designado número uno. (13)

La idea de la nueva dirigencia es que López, una vez de regreso, quede guarecido por un férreo dispositivo. El universitario deberá mantenerse por completo aislado de las tareas operativas, que quedarán en manos de otros cuadros. Así, en un encierro casi hermético, el sucesor de Ponce podrá pensar los caminos a seguir, sin el peligro de que la Dina le caiga encima.

Apenas aparece en Santiago, López toma contacto con la nueva directiva. Se reúne con su segundo hombre, el tercero, el cuarto, y así sucesivamente. Son reuniones cara a cara, que rompen los círculos concéntricos de la rigurosa compartimentación clandestina. Por inexperiencia o exceso de confianza, nadie en el PS capta el inminente peligro.

En cada contacto López se ve en extremo nervioso. Pide movimiento, no mantenerse en «puntos» específicos. En su afán por conversar en ambientes más privados convence a sus lugartenientes de reunirse en las residencias donde alojan. Así, conoce las direcciones exactas de casi todos los miembros de la cúpula.

Las más elementales reglas de la clandestinidad son desactivadas desde adentro. Sin necesidad de forzarla, la puerta del PS ha quedado abierta para una nueva embestida.

* * *

A fines de 1975, una fulminante ofensiva de la Dina barre con la dirección de los «Pantalones cortos».

El 27 de diciembre, los dirigentes Iván Parvex, Benito Rodríguez y Juan Carvajal caminan cerca de Irarrázaval. Este último observa un auto en que un hombre lee el diario, cubriéndose la cara. Lo reconoce. Es un agente de la Dina que meses antes allanó su casa. Advierte sobre el peligro y se retira. Pero Parvex y Rodríguez creen estar seguros. Ambos son detenidos esa misma tarde.

En pocas horas, entre cuarenta y cincuenta cuadros están en manos de la Dina. Varios participaron en el pleno de Amapolas: Iván Parvex, Carlos González, Gladys Cuevas, Eduardo Reyes, Vicente García, Saúl Belmar. Juan Carvajal es apresado la madrugada del 28 de diciembre. Tres días después viene el turno de Gregorio Navarrete, Jaime Solari y Hernán Monasterio. De la flamante directiva y su entorno solo se salvan cinco. (14)

Los detenidos son llevados a Villa Grimaldi. Uno de los caídos divisa ahí a Jaime López. Pero algo no calza. El secretario general no está maniatado, usa sus lentes ópticos y se mueve con cierta libertad por los patios. Ningún detenido tiene estos privilegios.

A otros apresados les intriga la reacción de los interrogadores cuando un torturado no colabora. En vez de seguir «parrillándolo», salen de la habitación con el carné de la víctima. Minutos después vuelven con una detallada lista de sus cargos y tareas clandestinas.

Los detenidos atan cabos. Carlos González repara en que al llegar a su domicilio los agentes fueron inmediatamente a un clóset donde escondía documentos y un carné del propio López. Solo este y el dueño de casa sabían de tal ubicación. Eduardo Reyes aporta otro dato: en su caso los agentes también sabían con precisión dónde escondía dinero del partido. Una suma que López le había pedido guardar.

Con horror, los dirigentes concluyen que López, el número uno, está colaborando con el enemigo. De todos los escenarios posibles es el más desquiciante. López conoce el partido como pocos. Si no se da inmediatamente la alerta, el PS será pulverizado.

Cuando intuye que lo trasladarán de Villa Grimaldi, un militante sin relevancia pregunta si la dirigencia apresada quiere enviar algún mensaje a través suyo. Iván Parvex no lo duda:

—Dile a todos que López nos traicionó.

Pronto, la noticia es traspasada a parte de la estructura del PS.

A principios de enero de 1976, un sobreviviente de la directiva se entera de que López está libre. Decide cerciorarse de las sospechas: logra programar un encuentro callejero con él. Cuando chequea el lugar de la cita, minutos antes de lo programado, descubre parapetado a un piquete de la Dina. Para él esta es la prueba definitiva.

La mala nueva no tarda en llegar a la RDA.

Michelle Bachelet se entera en Leipzig, una ciudad al sur de Berlín a la que se ha trasladado, dejando a su madre en Postdam. No puede creerlo. Finalmente, cuando lo acepta, hace un descarnado mea culpa. A otros socialistas les confiesa que su pololo tenía dudas sobre volver a Chile, pues intuía que era seguido. Y ella no acogió sus temores. Fue inflexible. Le dijo que debía cumplir con sus tareas.

Para la joven, la situación es casi calcada a lo ocurrido con su padre, cuando ella influyó directamente para que no se exiliara en Perú. En los años siguientes será recurrente en Michelle la idea de que, de haber sido más comprensiva, distinta sería la suerte de López.

Las reuniones de control de daños se inician con urgencia en Berlín Oriental. ¿Desde cuándo López está «quebrado»? Imposible saberlo con exactitud. Algunos piensan que pudo haber sido antes de su último arribo a la RDA, cuando estaba obsesionado por saber detalles de los cursos de instrucción militar. De ahí quizás su tétrica imitación de la «parrilla». Tal vez era una forma de avisarles.

Dos cartas que el propio López despacha por esos días a Michelle Bachelet confirman lo impensable. Antes de abandonar Chile, la joven y su novio habían convenido varias claves de advertencia, en caso de que alguno cayera. Era un código similar al que la muchacha había utilizado a principios de 1975, cuando le comunicó telefónicamente que ella y su madre estaban siendo secuestradas por la Dina.

Ahora, en sus misivas, López no deja lugar a dudas. Varias palabras que utiliza hacen evidente la advertencia de que está en manos de los hombres de Contreras. Y que quiere ponerla a resguardo.

Sin perder tiempo, Michelle da aviso a la cúpula de Berlín Oriental. Como evidencia, entrega las cartas. Otros socialistas aportan nuevos indicios recogidos en Chile. Son versiones transmitidas de boca en boca, difusas, en su mayoría imposibles de verificar. Pero todas apuntan a lo mismo: López está «contaminado», ha dejado de ser confiable.

Está el testimonio de un militante del «interior», quien por esos mismos días habría logrado contactar cara a cara al supuesto traidor. Según esta versión, López le advirtió con un gesto que llevaba una grabadora. Antes de marcharse le entregó un papel con una advertencia: «Estoy con la Dina. Saben todo. Que Michelle no vuelva».

Otra versión, mucho más imprecisa, surge del corazón de Villa Grimaldi. En el más temido centro de detención secreto de la Dina, López habría sido llevado al calabozo donde estaba Carlos Lorca, su gran amigo, en estado casi vegetal por la tortura. «Vai a quedar así si no colaborái», dicen que habría sido la advertencia que le dieron.

Con varios de estos antecedentes reunidos, la directiva exterior quiere saber qué piensa Michelle. La joven hace un análisis frío: cree que su pololo, forzado por las circunstancias, efectivamente está con el enemigo. Pero también destaca que le envió una advertencia para que no entrara a Chile.

En su exposición, ella recuerda que en Santiago López estaba cautivado con la lectura de un libro, La orquesta roja, de Gillies Perrault. El texto narra las peripecias de Leopold Trepper, quien dirigió una red de espías prosoviéticos enquistada en el Tercer Reich. Bajo la pantalla de colaborar con el nazismo, Trepper salvó la vida de muchos compañeros. López le había dicho que, en la misma situación, seguiría ese ejemplo.

Para la hija del general Bachelet su novio podría estar apostando a una colaboración segmentada. Entregar información a la Dina, pero sin dejar de alertar a los suyos. Ser un nuevo Trepper.

A principios de 1976, el propio López confirma las presunciones de su novia. En una carta que envía a su amigo Luis Lorca —el hombre del partido en Lima— le revela sin rodeos que va a jugar el rol de la «orquesta roja» con la Dina. «Voy a ser Trepper, voy a sacar información de ellos», señala textualmente en una línea.

En la misiva explica que no tiene otra opción, que ha visto en Villa Grimaldi a su «hermano» Carlos Lorca, a Exequiel Ponce y a Ricardo Lagos Salinas, los máximos encargados de la primera directiva: «Están agónicos; si no hago esto van a matarlos».

A Luis Lorca le propone seguir su juego: qué él desde Lima lo ayude a fabricar noticias que desinformen al enemigo para salvar a la mayor cantidad de gente. López propone que Lorca articule en el exterior una directiva de todos los partidos de la UP para que él pueda entenderse con ellos desde Santiago.

Luis Lorca envía inmediatamente la alerta. En Santiago se toman medidas urgentes. El ex diputado Albino Barra y su hijo Patricio surgen como cabezas de una nueva directiva. Bajo esta dirección de emergencia comienza el delicado proceso de aislar al dirigente contaminado y a su estructura, compuesta por varios militantes que siguen trabajando bajo sus órdenes. Solo unos pocos socialistas saben que López ha sido «quebrado», que ya no puede seguir como secretario general.

Desde Lima, Luis Lorca hace creer a López que sigue su juego. Cuando recibe a emisarios que llegan a Perú con mensajes embutidos de su puño y letra, Lorca invariablemente responde con información falsa, para desorientarlo.

Uno de estos mensajeros pide reunirse con Lorca en el Cabaret Crillón, en Lima. Es joven, viste de manera ostentosa y ordena varios whiskies. Domina casi a la perfección los nombres y cargos de la dirigencia clandestina; pero cuando su interlocutor le pregunta por gente que no existe, cae en la trampa: dice que de ellos no ha tenido noticias.

El ostentoso emisario le pasa un embutido escrito por López. En el mensaje, el dirigente hace un recuento de todos los compañeros caídos. No hay dudas, es su letra. Cuando menciona en la nota a los sobrevivientes, López le pide a su amigo que le ayude desde Perú a tomar contacto con ellos. Antes de despedirse, Lorca le dice al emisario que hará todas las gestiones para hacer el contacto.

Corre abril de 1976. Es el último correo que Luis Lorca recibe de López. Tiempo después, cuando su imagen salta en los periódicos, Lorca reconocerá el nombre del singular mensajero: el capitán de Ejército Armando Fernández Larios.

A partir de ese momento, el rastro de Jaime López Arellano se convierte en un secreto más de la Dina. Según la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, fue detenido por la Dina en diciembre de 1975 y hoy está desaparecido. Lo mismo ocurre con la militante socialista Clara Rubilar Ocampo, miembro de su equipo.

El nombre del joven dirigente pasará a ser un tabú en la historia oficial del PS. Como traidor o víctima, de él solo se hablará en voz baja. Incluso décadas más tarde, en el partido circularán versiones de testigos que asegurarán haberse topado con él, que López sobrevivió a la tortura y que sigue oculto en alguna parte. (15) Otros preferirán darlo por muerto.

El mismo fantasma acompañará por años a Michelle Bachelet. (16)

* * *

En la RDA, la actividad política de la hija del general Bachelet no cesa. Está a cargo del boletín del secretariado exterior de la JS, donde escribe artículos políticos. Además, prepara informes de coyuntura sobre la realidad política chilena para sus dirigentes y continúa viajando por Europa, para dar a conocer su testimonio. En esos recorridos la acompaña su madre.

Aunque no ostenta cargos de dirección, es una militante reconocida. Su opinión es escuchada por dirigentes como Mario Felmer, Rigo Quezada y Enrique Norambuena, los máximos jefes de la JS en el exilio. Michelle Bachelet conoce el pensamiento de los militares chilenos, puede ayudar a prever escenarios.

En 1976, la joven se traslada a Leipzig, una ciudad ubicada 180 kilómetros al suroeste de Berlín, para estudiar alemán en el Herbert Institut. Consciente de que pasará un tiempo antes de que pueda regresar a Chile, la joven quiere dominar bien el idioma para retomar sus estudios de Medicina.

En Leipzig vive en una pensión con estudiantes de varias partes del mundo. Además, se reencuentra con socialistas amigos, miembros del mismo núcleo en la Universidad de Chile, entre ellos Gladys Cuevas y Jaime Lorca. A pesar de que lo ocurrido con López seguirá siendo por años una herida abierta, poco a poco recupera su optimismo.

En esa ciudad universitaria conoce un año después a Jorge Dávalos, un socialista exiliado que estudia arquitectura en la Universidad de Weimar. Los presenta Ángela Jeria.

El Guatón, como apodan a Dávalos, es un tipo alegre y simpático. Antes de salir de Chile tenía cercanía con el grupo de estudiantes de Medicina aglutinados en torno a Carlos Lorca. Pero a diferencia del líder de la JS y su grupo, su vida de partido no era tan intensa.

Los dos jóvenes comienzan a pololear. A fines de 1977, luego de un corto noviazgo, se casan en una ceremonia civil en Postdam. Ángela Jeria no asiste a la boda. Meses antes se ha radicado en Washington, luego de recibir una invitación de la escultora Isabel Morel, para apoyar desde ahí el trabajo de solidaridad con Chile. Morel tiene algo en común con Ángela: es viuda. Hace un año perdió a su esposo, el abogado socialista Orlando Letelier.

Letelier, ex canciller de Allende, murió en su automóvil, víctima de una bomba terrorista detonada en pleno corazón de la capital norteamericana. La explosión también mató a una ciudadana estadounidense, la joven colaboradora de Letelier, Ronnie Moffitt. Todo apunta a la Dina como responsable. (17)

En Washington, las dos mujeres trabajan en un intenso lobby orientado a denunciar los atropellos del régimen militar, ante Naciones Unidas y el Departamento de Estado norteamericano. Pronto, la labor recoge sus frutos. El 5 de diciembre de 1977, Naciones Unidas condena a la dictadura chilena por su «continua e inadmisible violación a los derechos humanos». Tres meses después, el régimen militar declara la Ley de Amnistía para los delitos políticos cometidos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978. Ante la presión internacional, queda explícitamente fuera el caso Letelier.

Para Ángela Jeria esta es la posibilidad de que se levante la prohibición de ingresar a Chile. Sin nada que perder, consulta por su caso en la embajada chilena en Washington. La atienden bien. El funcionario que la recibe le dice que lo más probable es que estará entre los beneficiados, que podrá volver. La viuda del general Bachelet sale feliz del encuentro.

Al poco tiempo, sin embargo, recibe una carta del subsecretario del Interior de Pinochet, Enrique Montero Marx, donde se le notifica que no puede reingresar al país, por considerársela una figura altamente peligrosa para la seguridad interna. Ángela llora casi todo un día. Se comunica a Santiago con el general (r) Osvaldo Croquevielle y le cuenta la mala noticia. Su cuñado decide hablar con el general Fernando Matthei, quien en julio de 1978 ha asumido como nuevo comandante en jefe de la FACH, en reemplazo de Gustavo Leigh.

Matthei se compromete con Croquevielle a hacer lo que esté de su parte. Como oficiales de la FACH, el nuevo jefe aéreo y Alberto Bachelet habían sido buenos amigos en los 60. Gracias a este nexo, Ángela llegó a estimar a Matthei, a quien consideraba un hombre culto y honesto.

En su nueva vida de casada, Michelle Bachelet ha vuelto a radicarse en Postdam. Con Jorge Dávalos se traslada a un departamento en el mismo edificio donde vivía con su madre, en las afueras de esa ciudad. Viaja diariamente a Berlín, pues ha retomado sus estudios de Medicina, en la Universidad Alexander Von Hümboldt.

En junio de 1978 nace el primer hijo de la pareja, Jorge Sebastián Alberto. El segundo nombre —por el que lo llamarán— es un homenaje a Carlos Lorca. Sebastián era la chapa que el dirigente socialista utilizaba en su vida clandestina, antes de desaparecer a manos de la Dina. Alberto es en memoria de su padre.

A pesar de que tiene menos tiempo, Michelle sigue colaborando con el secretariado exterior de la JS en Berlín Oriental. El escenario es complejo al interior del partido. En el último pleno del comité central del PS, realizado en marzo de ese año, se ha acentuado la división interna que se arrastra desde el gobierno de la UP. (18) Por una parte está el sector del secretario general, Carlos Altamirano, quien de las posturas más ultras ha derivado a una posición revisionista, tras percatarse de la falta de libertades en la RDA. Por la otra, se planta Clodomiro Almeyda, más cercano al PC chileno y a la órbita soviética. (19)

Los socialistas jóvenes del núcleo de Michelle Bachelet se sienten espectadores de esta pelea entre grandes. Por trayectoria y visión política, están en la vereda de Almeyda, gracias a su sistemática defensa de los socialistas del «interior». No obstante, Michelle y sus amigos creen que cualquier división es un triunfo para Pinochet y hacen lo posible por mediar en esta pugna.

A fines de 1978, el dirigente Camilo Escalona se hace cargo del secretariado exterior de la JS en Berlín Oriental, tras un acuerdo de las dos fuerzas en pugna. Mario Felmer, Enrique Norambuena y Rigo Quezada dejan sus puestos. Michelle Bachelet hace lo mismo. Está muy frustrada por los ribetes que alcanza la disputa interna.

Poco después de la Navidad de ese año, en Washington, Ángela Jeria asiste a un almuerzo con un funcionario del Departamento de Estado. El hombre está muy informado de lo que ocurre en Santiago. Entre otras cosas, habla de lo cerca que han estado Chile y Argentina de entrar en guerra, pocos día antes.

También le habla de la prohibición de ingreso que la afecta. Le pide que tenga confianza, pues varios indicios apuntan a que muy pronto podrá regresar. Ángela es menos optimista. Sus tareas en Washington han concluido y tiene decidido establecerse en Perú. El destino es óptimo para sus planes: conoce a uno de los principales arqueólogos de ese país, lo que le permitirá trabajar en lo suyo. Además, estará muy cerca de Chile. De alguna forma, podrá seguir ayudando en tareas solidarias.

Con esa idea viaja a la RDA, para despedirse de su hija. En la visita conoce a su nieto Sebastián y piensa con calma en la vida que iniciará en Perú. A principios de febrero, sin embargo, recibe en Alemania Oriental una carta de la embajada chilena en Washington, donde se le comunica que puede volver a su país. Ángela se comunica con el general (R) Croquevielle, quien le confirma la esperada noticia.

Sin dudarlo, Michelle decide que acompañará a su madre en el retorno, junto a su hijo de ocho meses. Jorge Dávalos solo podrá viajar meses más tarde, pues quiere terminar el año en sus estudios de arquitectura.

No hay lágrimas de alegría ni emoción cuando las dos mujeres confirman la noticia. Simplemente, inician los preparativos para el viaje, luciendo la misma serenidad que aquel día en que debieron salir obligadamente de Chile, cuatro años antes.

Como no hay vuelos directos entre Santiago y la RDA, el retorno tiene varias escalas: Amsterdam, el norte de África, Brasil y, por fin, Santiago, donde las espera una nueva vida, en un país completamente distinto al que dejaron en 1975.

 

 

 

(1) El 5 de octubre de 1974, Miguel Enríquez fue emboscado en una casa de seguridad de la comuna de San Miguel por decenas de efectivos de la Dina. El líder mirista estaba acompañado por su pareja embarazada, Carmen Castillo, y por dos lugartenientes. Murió resistiendo y su figura se transformó en un mito para la izquierda.

(2) Los dirigentes miristas que aparecieron ante las cámaras eran Cristián Mallol, Héctor González Osorio, Hernán Carrasco y Humberto Menanteaux, quienes estaban desde diciembre de 1974 en manos de la Dina. La operación de inteligencia fue dirigida por el jefe de Villa Grimaldi, coronel Pedro Espinoza.

(3) Existen testimonios de varios detenidos que afirman haber visto a Ariel Mancilla en Villa Grimaldi. Estaba gravemente herido, pues intentó eludir su detención arrojándose a las ruedas de un microbús. Actualmente está desaparecido.

(4) Luis Lorca se trasladó en abril de 1974 a Lima. Desde esa ciudad se convirtió en el nexo entre la dirección socialista en Chile y la cúpula en el exilio, encabezada en Berlín Oriental por Carlos Altamirano.

(5) Clodomiro Almeyda fue canciller de Salvador Allende y uno de los próceres del PS. Rolando Calderón era miembro de la Comisión Política antes del golpe y líder de los llamados «Elenos». Ambos abogaban por un acercamiento con los comunistas. Esta y otras posturas los ponen en abierta tensión con Altamirano, gatillando el quiebre de la colectividad en abril de 1979.

(6) El documento del pleno de La Habana aboga por la creación de un Frente Antifascista para derrocar a la dictadura, sobre la base de una alianza entre comunistas y socialistas. De esta forma, el aparato exterior del PS se pliega a la postura planteada en marzo de 1974 por la dirección interior de Lorca, Ponce y Lagos Salinas.

(7) El apoyo de Honecker a la ex UP no de debía únicamente a razones ideológicas: su hija Sonia estaba casada con el chileno Leonardo Yáñez.

(8) Al exiliarse, Gladys Marín tuvo que dejar en Chile a su esposo, el dirigente comunista Jorge Muñoz, y a sus dos pequeños hijos. A su marido no volverá a verlo: en 1976 fue detenido por la Dina y hoy está desaparecido.

(9) Mario Felmer era el hombre de la dirección interior en la RDA. Enrique Sepúlveda era un destacado dirigente universitario del PS. Manuel Rodríguez era diputado. Fernando Arraño se desempeñó como subjefe de trabajos voluntarios de Allende. Antes del golpe, Rigo Quezada presidió la Federación de estudiantes Secundarios, Feses.

(10) El chileno Enrique Correa, dirigente del MAPU Obrero Campesino, sirvió como ejemplo de la destreza de los agentes de la RDA para modificar el aspecto físico. Gracias a tratamientos con corticoides y otros, Correa subía o bajaba violentamente de peso antes de ingresar clandestinamente a Chile. Incluso a sus amigos les costaba reconocerlo.

(11) Después del golpe militar, la primera reunión de todos los partidos de la unidad popular se realizó en La Habana y fue gestionada por Beatriz Allende. Ese grupo de partidos, denominado Izquierda Chilena en el Exterior, acordó establecer una oficina de coordinación de la solidaridad internacional en Roma, que fue denominada Chile Democrático.

(12) Ricardo Lagos Salinas y su esposa Michelle Peña integran las listas de detenidos desaparecidos. No existe certeza de si el hijo que la mujer esperaba pudo sobrevivir.

(13) Entre los asistentes al pleno de calle Amapolas están Eduardo Gutiérrez, estudiante de Odontología; Ricardo García, dirigente secundario; Iván Parvex, estudiante de Historia; Patricio Barra, dirigente secundario; Benito Rodríguez, estudiante de Biología; Carlos González, estudiante de Historia, y Eduardo Reyes, dirigente secundario.

(14) Los únicos dirigentes que no caen en manos de la Dina son Ricardo Solari, Patricio Barra, Ricardo García, Eduardo Gutiérrez y Raúl Díaz.

(15) En una entrevista concedida al diario La Tercera en diciembre de 2002, Michelle Bachelet afirmó que era tal la paranoia sobre lo ocurrido con Jaime López en el PS, que su ex novio había sido visto en Francia, España, Euilpué y Quillota. «Cuando regresé al país me dijeron que estaba vivo, pero la verdad es que nunca supe algo concreto.» En Paula Canales y Andrea Insunza, «La otra historia trágica de Michelle Bachelet», reportajes, La Tercera, 1 de diciembre de 2002.

(16) Años más tarde, Michelle Bachelet se consolará con la idea de que Jaime López protegió a militantes que trabajaban con él, sin ser jamás detenidos. Otro consuelo de la futura ministra, menos asible, es que López pudo no haber sido el único que colaboró con el enemigo y que todas las culpas se concentraron en el joven dirigente debido a que hoy está desaparecido.

(17) En agosto de 1978, la justicia norteamericana pidió la extradición del general Manuel Contreras, el coronel Pedro Espinoza y el capitán Armando Fernández Larios, todos ex miembros de la Dina, por su posible participación en el crimen de Letelier. Meses antes, el 8 de abril, el norteamericano Michael Townley —acusado de ser el autor material del crimen— fue expulsado del país, tras lo cual fue detenido por el FBI.

(18) En marzo de 1978 se realizó el denominado pleno de Argel del PS. A pesar de que su nombre indica que se realizó en la capital de Argelia, en realidad tuvo lugar en la RDA, lo que por razones de seguridad se mantuvo en secreto. En la cita, Altamirano fue ratificado como secretario general y se aprobó un voto de consenso, pese a lo cual las discrepancias internas persistieron.

(19) En 1975, Clodomiro Almeyda fue expulsado desde Chile a Rumania. Posteriormente se estableció en México, pero a fines de 1976 se trasladó a la RDA para integrarse al secretariado exterior del PS, comandado por Carlos Altamirano. La medida respondió, entre otros factores, a la persistente disputa entre la dirección exterior y la dirección interior del PS. Almeyda, en ese contexto, representaba una garantía de que el partido apoyaría a su equipo «interior» y no fortalecería a otra estructura surgida después del golpe militar de 1973, la Coordinadora Nacional de regiones, comandada por Benjamín Cares en Chile, además de Pedro Vuskovic y Belarmino Elgueta, desde México. Éstos desconocían la autoridad de la dirección interior y, paralelamente, mantenían contacto con Altamirano. Aunque la CNR entrará en crisis en 1978 y posteriormente se disolverá, esta situación agudizará la pugna interna en el PS y abrirá paso a su división.

 

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