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Rememorando…Testimonio Cdte. Ernesto Galaz

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UN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

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UN MECHÓN LACIO QUE LE CAE SOBRE LOS OJOS

El martes, 06 de octubre de 2009
Homenaje a Miguel Enríquez escrito por Carmen Castillo

Esa noche el oficial Max hace comparecer a Amelia en un cuarto. La Flaca Alejandra lo acompaña. Amelia está muy debilitada: hace cuatro días que los prisioneros no reciben alimento.
El oficial Max: Como todavía te sostienes, te pondremos de nuevo en la parrilla.
Amelia: no estoy entera… no hay más que mirarme.
El oficial Max se ríe y añade: El Chico te traicionó. ¿De qué te sirve jugar a la heroína?¿para quién, para qué?
Amelia: No le creo.
El oficial Max llama al capitán Marchensko.
El capitán Miguel Marchensko: Sí, es cierto. El Chico nos dio la dirección de la casa, diciendo: «Te doy los peones pero no la reina».
Torturarán a Jaime hasta descerebrarlo. Pondrán a Juanito en la parrilla.
Amelia sabe que ha llegado el momento: debe aprovechar la ocasión para mostrarse agobiada, y llorar y quebrarse. Se esfuerza, pero las lágrimas no le corren.
La Flaca Alejandra: Amelia, tienes que cambiar. La vida continúa en otra parte y tú lo sabes. He visto tanta mierda en el partido, no vale la pena morir ni sufrir por él.
El oficial Max le quita la venda y le pide que lo mire a los ojos. Amelia se sobresalta: el bello y horrible, tiene la cara deformada, la boca de un sádico…
Amelia trata de dejarse llevar por imágenes tristes… inútil: no puede llorar.
«Te endureces a tal punto en la casa José Domingo Cañas que ya nada logra apenarte. El sufrimiento se vuelve tan banal.»
Pero ¿dónde estabas tú, Amelia, el sábado 5 de octubre?
Era cerca de mediodía, ¿cómo saberlo exactamente? Las horas no existían en la casa José Domingo Cañas. La noche había sido fría, y brusco el despertar. Hacía ya un rato que duraba el desfile a los baños. El tiempo transcurría en espera de la irrupción de algo. Los guardias soñolientos se abrazaban a sus metralletas y el arranque de uno o dos coches quebraba la calma de tarde en tarde. El cuarto número uno de prisioneros recibió a un recién llegado: David Silbermann. Sillas removidas para dejarle un hueco. Gemidos y olores rancios, corrientes, un día como cualquier otro, aquí.
De pronto, puertas azotadas, hombres que corren en el exterior, de un cuarto a otro, rechinidos de ruedas de camionetas, metal de armas que raspa paredes, una voz gritona: «Comando de helicópteros», el teléfono que suena, los dos puestos de radio vociferando órdenes.
Los detenidos callaban. Crecía el estruendo de la casa José Domingo Cañas. En el cuarto número uno, se hubiera podido acuchillar el silencio.
Dos hombres, tres hombres irrumpieron; uno de ellos colocó una ametralladora en la puerta y un cuarto ató los pies a los prisioneros. La agitación rebotaba por ese espacio estrecho y el enervamiento de los guardias se tradujo en culatazos, puñetazos, cachetadas y puntapiés. Amelia dice: «No sabíamos qué estaba sucediendo. No nos atrevíamos a preguntar siquiera. Bajamos la mirada».
Un hombre que se reía incrustó la punta fría de AK en el pecho de una, en la frente de otra. ¿Qué era lo que podía excitarlos a ese grado? Resonaban los mensajes de radio. ¿Se trataba de un enfrentamiento? ¿Con quién? ¿Dónde?
La risa del hombre se difundía, se volvía contagiosa y ganaba al cuerpo de guardia. El hombre midió el efecto de cada palabra al hablar: «Buena noticia muchachos… la casualidad, no… no hay que ser mezquinos, es gracias a ustedes… excelente descripción del refugio: acabamos de dar con la casa de Miguel Enríquez… esta vez no se nos escapa».???????????????????????????????
Los ruidos se amoldaron y cada palabra se hizo irremediablemente clara en la pieza número uno: el enfrentamiento continuaba. La DINA pedía refuerzos: Miguel resiste. En el cuarto de los detenidos no se dijo palabra alguna. El recogimiento se convirtió en impotencia solitaria. La mano de Amelia tomó la mano de Carolina, y Carolina tomó la del compañero a su lado… En segundos, todos se tomaban de la mano, trazando un círculo. Nos tocábamos con una plegaria en el corazón. Hacía frío.
Un hombre, dos hombres, tres hombres entraron en la pieza, armas en mano. Golpes. Una como embriaguez. Una voz de histérico: «Por cada uno de los nuestros que caiga en la calle Santa Fe, fusilaremos a dos de ustedes».
Escuchando esas amenazas, solo veíamos una imagen: Miguel resiste. La DINA tiene heridos y muertos. Las manos se estrechaban, las uñas arañaban las palmas. El silencio se tornó materia, esperanza: Miguel resiste y se les escapará. No lo atraparán. Es necesario.
De pronto alguien grita: «¡Ya está!… ¡lo tenemos! Los hombres avientan las metralletas al suelo y se abrazan. Los hombres de negro se ríen, algo como la risa, y aplauden «¡Lo matamos… lo dejamos hecho un colador… todo acribillado… se acabó el MIR… ya veremos…».
Amelia levanta la mirada y sus labios entonan suavemente una tonada. Los prisioneros se yerguen y la siguen. Poco a poco aumenta la música y se estrecha el círculo de manos. «La Internacional» retumba en la casa José Domingo Cañas. Un suspiro, un redoble de murmullos se propaga de oído en oído: Miguel no ha muerto…
Esta melopeya, este canto vuela hacia los campos de concentración de Ritoque, Tres Álamos, Chacabuco, Tejas Verdes. Se cuela en las casa secretas y Colonia Dignidad. Todavía resuena en las calles de Santiago, Concepción, Valparaíso, Antofagasta. A lo largo de todo Chile, entre la cordillera y el mar.
Un charco de sangre se extiende por el suelo de madera de la sala, entre el escritorio de Miguel, la puerta-ventanal y el mueble bajo de Javier donde se guardan los discos. Allí fue donde lo abatieron, cuando seguía los pasos de Miguel hacia el garage. Debió ser quince minutos después del inicio del enfrentamiento. Solo sintió un golpe, un golpe lancinante y punzante, y luego nada. El brazo derecho se le retorció, doblado en dos, y brotó la sangre. La visión no duró más que un instante, pues ella volvió la cabeza a otro lado. Cerró los ojos. «El Coño Molina» corría de la pieza que daba sobre la acera hacia el patio y se cruzó con ella; debió decir algo como: «Te dieron»… y siguió de largo. Fue lo que ella escuchó antes, antes de que el cuerpo reblandecido se viniera abajo. Lasitud y somnolencia, mansedumbre. Sin moverse, levantó la mirada. A Miguel también, pensó, un raudal de sangre delgado, muy delgado, le corre de la mejilla izquierda.
No vio nada más. Deseaba estirarse, alargarse, arrastrarse hasta él. Entre ellos no había más que la distancia de un cuerpo, y la puerta-ventanal estaba abierta de par en par. Se apoyó en la mano izquierda, incorporó el torso y volvió a desplomarse, hundiéndose en las sombras. Mucho tiempo. Pero no lo sabe.
El ojo en la mira, él descarga su metralleta. Ahora se repliega. Comienza de nuevo, observa, apunta y dispara. Es Miguel, que no cede y no se resigna, que resiste.
Ella se durmió serenamente. No lamentaba nada. Se habían dicho todo y no habían calculado nunca el cómo ni el cuándo; habían vivido, tan hondamente, juntos. La muerte parecía tan lejana, como una persona que se conoce bien pero a la que hace mucho tiempo que no se ve. No sorprende la muerte. Un día tenía que llegar. No sintió más que una pena dulce. Como todos los días, antes de abandonar el ensueño. Después, cuánto tiempo después, él se le acerca. Ella lo ve venir. Se inclina sobre ella, la desplaza detrás del mueble bajo y largo. No debe quedar al descubierto: las astillas vuelan por el cuarto y los tiros la rozan. La toma, sí, me toma, sus manos… ha debido dejar el arma sobre las rodillas, y me besa y me habla. Por un instante la metralleta descansa a sus pies: Catita, despiértate. Catita…
No, ella jamás pronunciará esas palabras; callará. Imágenes indefinibles que solo a ella le pertenecerán. Mientras viva.
Un pesado silencio cae sobre la casa celeste de Santa Fe. Nadie. Supo que estaba sola. Afuera se oían gritos, jirones de órdenes, explosiones metálicas; polvo. Las detonaciones iban espaciándose y las siguió un momento de calma. Puños que azotaban la puerta, luego, madera crujiendo, la puerta desplomándose y pasos, pasos que corren, piernas negras.
Un hombre la tira del cabello, le echa la cabeza hacia atrás, le vuelve la cara y la abofetea. Tres dientes se quiebran. El hombre le espeta: «Tú eres Ximena, hija de puta…». Otra voz, rostro sin ojos: «Está herida y embarazada, hay que evacuarla»: Los hombres la llevan, arrastrándola, hasta la esquina.
Calzado negro y culatas de metralleta la rodean. Divisa a lo lejos, tan lejos, a los vecinos. Alguien exclama: «¡Hay un muerto!» Los helicópteros hostigan y ahogan las voces. Un dolor mezclado con temor la embarga.
La imagen borrosa se diluye, y esto me atormenta. El sábado 5 de octubre de 1974, un día tibio, ¿qué ropa llevaba? La blusa de embarazo de Paula y un pantalón azul marino. Creo. No tiene la menor importancia. En la calle había una mujer que se adormecía. Vestía así pero, como en una foto, no puedo traspasar la imagen, entrar adentro, introducirme en ese cuerpo. ¡Había sangre por todas partes, una mancha desde la casa hasta la vereda! De la sangre y el sufrimiento no sé nada. Nada.
El Hospital Militar se encuentra en el cruce de Los Leones y Avenida Providencia.
No distingue nada aún, nada que no sean piernas negras y blusas blancas. Está sola en una habitación oscura, con el aparo de rayos X encima de ella, y suplica: «Por favor, cuidado con el bebé». Una voz profesional le contesta: «Como si pudiéramos ocuparlos de él».
Cuando las luces se apagan, se palpa el vientre. Alguien enciende un foco sobre sus ojos y ella se pone rígida. Ahí están, esos dos hombres, detrás. Uno le parece un gigante de cabello crespo, muy corto; lleva un chaquetón beige, cuello café oscuro, que realza su porte robusto. Habla con un tono tajante, como oficial prusiano. El otro es regordete y un poco calvo.
–Así que tú eras la… ¿te hacías llamar Ximena, no?
–¡Dónde está Miguel?
Un silencio.
–Se fue.
–Huyó, está bien, se salvó…
Una sonrisa u otra cosa le transforma la expresión. La voz dice:
–Murió.
De pie sobre el muro de adobe, a cien metros de la casa celeste de Santa Fe, Miguel gritó: «¡Detengan el fuego… ¡Hay una mujer embarazada, herida!». Los hombres al acecho se irguieron y avanzaron sobre la humilde casa. Miguel saltó el muro y empuñó el arma: una ráfaga de metralleta desgarró el aire. De todas partes resonaron balazos. La mujer que lava ropa lo vio a través de la rendija de los tablones. Miguel disparó una ráfaga. Miguel se desplomó sobre la artesa, el lavadero.
–¡Dónde estaba herido Miguel?
–El pecho acribillado. Una bala en la cara.
Estaba muy cambiado Miguel.
Los hombres no lo reconocieron. Hubo que tomarle las huellas digitales.
¿A qué se debe que todavía estuvieran allí?
¿Por qué todavía estaban en esa casa? ¿Cuánta gente había?
Por lo menos veinte. El combate duró dos horas y media.
¿Dónde están los escondites de seguridad? ¿Dónde están los refugios de los cuadros militares? ¿Y las armas?…
«La Catita» calla, y callará largo tiempo. Hirieron de muerte a Miguel. Miguel. Ignoran que una esquirla de granada lo alcanzó a los quince minutos de iniciarse el enfrentamiento, y no vieron el hilo rojo que le corría por su mejilla, y nunca sabrán que peleó solo, solo durante más de dos horas, con su metralleta AK ardiendo y los cargadores de cuarenta disparos. Se calla, y se callará. No sabrán nunca, nunca, que ella lo vio. Que él le habló. Cuidará ese secreto frente a ellos. Esto no podrán mancharlo.
–¿Cómo dieron con la casa?
–Un croquis del lugar y algunas pistas: tu embarazo, una Renoleta roja, el sector de la ciudad, los puntos de contacto… un rastreo sistemático y, la mañana misma del sábado 5 de octubre, la casualidad: la panadería, el cuento del bolso olvidado en el taxi, el retrato hablado de tu cara… los dos pisos y el verde esmeralda de la casa de enfrente…
¿Dónde está «El Chico»?
–Murió recién, hace unos días.
–Lo asesinaron.
–Una hemorragia, un momento de descuido, una negligencia… es una lástima.
–Y Luisa ¿cómo está?
–Triste, a causa de Miguel.
Un hombre le muestra una foto de Miguel, la que utilizaba la DINA con sus pesquisas. Miguel tiene el mechón lacio que le cae sobre los ojos, de lado.
–Déjemela…
«Un mechón lacio que le cae sobre los ojos» fue publicado por primera vez en el libro “Diferentes miradas: Las historias que podemos contar, volumen dos” (Editorial Cuarto Propio), y es extracto de Un día de octubre en Santiago, novela testimonial escrita por Carmen Castillo Echeverría.

El 5 de octubre de 1974 la casa donde se ocultaba Miguel Enríquez, en la comuna de San Miguel, fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero. Entre los ocupantes del inmueble se encontraba una mujer embarazada que resultó herida. Miguel Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, diez impactos de bala que le causaron la muerte. Terminaba así la vida del Secretario General del MIR, de profesión médico, que dejaba un hijo y una hija, y un hijo por nacer que no sobreviviría. Pero si bien ese día cayó muerto Miguel, Miguel vive en su espíritu y su figura se agiganta cada día más, y sirve de ejemplo en las luchas de los estudiantes rebeldes, de los pobres del campo y la ciudad, y en las de todos los que en alguna parte del mundo sufren la explotación. Miguel Enríquez, hasta la victoria siempre.

María Cristina López Stewart, llamada también «Carolina», «Patricia Castellanos», o «La Rucia», estudiaba Pedagogía en Historia en la Universidad de Chile y militaba en el MIR, organización revolucionaria donde dirigía una estructura de informaciones. María Cristina fue raptada desde una casa de Las Condes para ser llevada a José Domingo Cañas donde es torturada salvajemente y hecha desaparecer. Tenía entonces 21 años. Gran parte de su historia aparece en la novela de Martín Faunes Amigo “Viajera de los nombres supuestos” (Editorial EDEBE)

Sergio Pérez Molina, «Chico Pérez», fue un destacado cuadro militar del MIR que desaparece desde la casa José Domingo Cañas. Era el compañeros de Lumi Videla.

David Silbermann, militante comunista, gerente general de Chuquicamata. Fue raptado por la DINA desde la cárcel pública donde permanecía preso desde el golpe de estado, de donde lo llevan como prisionero clandestino a la casa José Domingo Cañas, lugar donde lo convierten en detenido desaparecido.

José Francisco Bordás Paz, alias «Coño Molina», era Ingeniero y miembro del Comité Central del MIR, organización revolucionaria del cual era además su jefe militar. José Bordás, fue ejecutado en el AGA el 5 de diciembre de 1975, después de prolongadas sesiones de tortura y tras haber sido atrapado gracias a la delación del traidor que llamaban «El Barba», el «Coño Molina» había salvado con vida del operativo que terminó en la muerte de Miguel Enríquez.

DETENIDOS DESAPARECIDOS: CONSECUENCIAS PARA LA SEGUNDA GENERACION

Destacado

DETENIDOS DESAPARECIDOS: CONSECUENCIAS PARA LA SEGUNDA GENERACIÓN
Niels Biedermann
Psiquiatra
ILAS
Las consecuencias tardías del tipo de daño estudiado por nosotros en familias de detenidos-desaparecidos y de ejecutados políticos y que afectan la segunda generación, fundamentalmente a los hijos, pero también a sobrinos directos de familias muy estrechamente relacionadas, se pueden entender a través de dos conceptos básicos:
1. La perturbación de un proceso normal de duelo.
2. La transmisión transgeneracional de patrones conductuales en el seno de las familias.
Este último punto es muy importante porque apunta a la eventualidad de la aparición de perturbaciones en por lo menos la generación que sigue a la que sufrió el impacto directo.
Del estudio de genogramas familiares se sabe que las pautas conductuales tienden a trasmitirse, incluso conductas extremas como el suicidio. El riesgo de suicidio en una familia aumenta en proporción a los suicidios preexistentes en ella. Prevenir un suicidio también es prevenir un mayor riesgo para las generaciones que siguen. En la familia del escritor Eugene O’Neill existió una historia de abuso de drogas y alcohol a través de varias generaciones, haciéndose más destructivo en cada generación. Además los hijos
mayores morían jóvenes. El hermano mayor de Eugene murió a los 45 años a consecuencia de sus excesos alcohólicos y el hijo mayor del escritor se suicidó a los 40.
La vía de trasmisión de estas pautas transgeneracionales sigue un patrón complejo que no es el caso analizar aquí, pero sí vale mencionar uno de sus elementos principales que es el sistema de lealtades. Cada generación recibe de la que le precede una serie de derechos y obligaciones de la que no se puede sustraer sin pagar un precio. Hasta el derecho a rebelarse en contra del propio sistema de valores está reglamentado en las familias de alguna manera. Hay familias que toleran un amplio margen de divergencias sin entrar en crisis y hay otras que constituyen sistemas muy rígidos, en los que divergencias mínimas ya son fuertemente censuradas. Ya el
sólo deseo de desarrollar conductas autónomas tiende a generar fuertes sentimientos de culpa en los miembros de estas familias.
Las familias de los perseguidos políticos tienden a transformarse en sistemas más rígidos que las familias no afectadas. La rigidificación de las estructuras internas frente a la agresión externa es un fenómeno grupal universal. Todo sistema de lealtades se extrema. Esto lo saben bien los gobernantes, sobre todo en regímenes
dictatoriales, que cuando las contradicciones dentro del país se ponen muy intensas desatan un conflicto con el vecino más próximo. Existe un dicho de que todo país se mantiene unido por una mentira común sobre suorigen y un prejuicio compartido contra sus vecinos. Esto apunta a las dos vertientes de todo sistema de lealtades: la cohesión interna y la lucha contra el agresor. Mientras más difícil sea la situación, más difícil es
tocar los mitos grupales y más inconcebible es un contacto con el enemigo externo y todo lo que se le parezca.
Entendemos por mitos grupales el sistema de obligaciones y misiones.
La rigidificación de un sistema familiar frente a una agresión externa tiene otra consecuencia grave: la interrupción de las fases del ciclo de vida. El crecimiento y maduración de los hijos es un proceso centrífugo con respecto a la familia de origen y la búsqueda de pareja es de carácter exogámico. Si el cerco que separa a la familia de la sociedad es muy rígido, es también muy difícil que este proceso se realice adecuadamente.
2
Antes de hablar cómo estos fenómenos influyen en el proceso de duelo, vale la pena ilustrarlo con un ejemplo clínico:
Se trata de Olga, de 16 años de edad. La madre la trae a consultar porque muestra conductas muy perturbadoras en casa: la enfrenta violentamente a ella, a la madre, tiene problemas de conducta en el colegio,del cual termina siendo expulsada, es adicta a la marihuana y en general se las arregla para que la pillen en cualquier transgresión a las normas, tanto en el colegio como en la casa. Además es muy obesa, con varios
tratamientos fracasados a cuestas. Dentro de una familia altamente politizada se niega a meterse en política,aduciendo: “La política sólo me ha traído pérdidas”. Olga recibe permanentes críticas de la familia por tomar fumar, ser drogadicta y eventualmente promiscua sexual (lo último no tiene base real). Olga misma quiere que la acepten gorda, no militante, distinta.
La historia familiar es la siguiente:
La abuela materna, Ana, que constituyó por mucho tiempo el eje de la familia, fue recluida en Pisagua junto a su marido en tiempos de González Videla en virtud de la ley de defensa a la democracia. Se hallaba embarazada de la madre de Olga. Los dos hijos mayores, que nacen en ese período, quedan a cargo de la hermana María que sigue a Ana.
El marido de Ana, la abuela, es detenido después del golpe militar del 73 y recluido en una institución de las Fuerzas Armadas. Un mes después de la detención avisan que se habría muerto de peritonitis. El cadáver les es entregado.
Olga había estado entregada durante mucho tiempo al cuidado de Eugenia, hermana de la madre. Ya aquí se observa un patrón transgeneracional. Eugenia se sacrifica en el cuidado de hijos ajenos, al igual que María en la generación anterior, mientras las madres están absorbidas por tareas políticas. En 1978, Eugenia, quien se
encontraba en Argentina, al parecer en una misión política, es detenida y desaparece, hasta ahora definitivamente.
El padre de Olga es primo-hermano de la madre y vivió desde los 15 años con Ana, la abuela materna. Se casa con la madre de Olga cuando ella se embaraza durante el pololeo clandestino de los dos. La madre era muy dependiente de la abuela y raras veces salía sola. Esto demuestra claramente el nivel de aglutinación alcanzado por esta familia y el grado de impermeabilidad de los límites con el exterior.
Cuando Olga tiene 9 años recibe un llamado telefónico en que le dicen específicamente a ella que la tía desaparecida quiere verla. Resulta difícil de comprender por qué los personajes encargados de amedrentar a la
familia eligen justamente a Olga como instrumento, pero cuaja perfectamente con el rol de ella dentro de la familia, que incluía la identificación con Eugenia, la desaparecida.
Esta identificación se muestra a través de varios signos evidentes: Eugenia era la única obesa de la familia,fuera de Olga. Olga se siente tan parecida a ella, que ha llegado a pensar que Eugenia era realmente su madre.
La abuela Ana compara a Olga con frecuencia con Eugenia, usándola como ejemplo para criticar a Olga.
Finalmente Olga es enviada a Argentina a visitar los lugares de detención de Eugenia y reconstruir su destino.
Olga ocupa además el segundo lugar entre las hermanas mujeres, que es el lugar de las mujeres que se sacrificaron en las dos generaciones anteriores. Las lealtades familiares le exigen por lo tanto ser como su tía Eugenia, lo que significa desaparecer. No es extraño, entonces, que Olga busque rebelarse contra la familia para escapar de este destino, pero su rebelión la lleva de un fracaso a otro.
Estos fracasos se podrían explicar por los sentimientos de culpa que genera la rebeldía contra las lealtades, pero hay otro factor, que observamos repetidamente y que tiene que ver con la alteración del proceso de duelo,
que influye en la generación de estos fracasos. Para entenderlo tenemos que remitirnos a dos fuentes de observación de lo que ocurre después de la muerte violenta de un familiar.
1. Una es la observación de procesos individuales de duelo. Bowlby distingue la fase de embotamiento inicial,en que se actúa como si nada hubiera pasado, seguida de la fase de anhelo y búsqueda, en que se despliega una actividad constante como si se buscara a la persona desaparecida, cosa que ocurre en el espacio de las emociones y de las fantasías, incluso cuando se sabe a ciencia cierta que la persona cuya presencia se anhela está muerta. Esta fase es la que se tiende a prolongar indefinidamente en las familias observadas por nosotros y es transmitida como tarea a la segunda generación. En esta fase aparece intensa rabia y agresividad dirigida
en contra de todo lo que aparezca como causal de la separación o impedimento del reencuentro con la persona perdida.
2. La segunda fuente de observación consiste en las descripciones de las reacciones que se dan en las sociedades primitivas frente al asesinato de uno de sus miembros, ya que éstas representan etapas tempranas de nuestro desarrollo histórico en que nuestros procesos inconscientes, que reflejan al patrimonio filogenético de nuestra conducta social, se expresan más directamente.
Vemos que en las sociedades primitivas el duelo se descompone en dos elementos claramente diferenciados:
a) Realización de la venganza de sangre.
b) Apaciguamiento de la propia conciencia, en general mediante la autopunición.
El sentimiento de la venganza parte de la reacción frente a una afrenta que yace sobre el muerto como una mancha y que la lealtad que se le debe obliga a lavar. Cualquier ofensa genera inmediatamente la necesidad de una respuesta y si no se puede llevar a cabo, deja una espina clavada que requiere de un proceso de elaboración para dejar de doler. Pero la venganza es al mismo tiempo una forma arcaica de administración de
la justicia que tiene por objeto restablecer la normalidad jurídica alterada por el asesinato de un miembro de la familia, utilizando los propios medios del grupo familiar afectado. La venganza de sangre es una exigencia anclada en normas éticas que obligaba al pariente consanguíneo más cercano a dar muerte al asesino o a alguno de sus parientes. Además era una obligación, no una opción. En el Corán aparece reglamentada y en
los pueblos germánicos se mantuvo durante la Edad Media a pesar de las prohibiciones de la Iglesia.
Desapareció sólo cuando se perfeccionó la administración territorial y se debilitó la preeminencia de las normas familiares. Un sistema jurídico supraordenado y moralmente significativo para la comunidad eximió a la familia del ejercicio muchas veces difícil de esa forma arcaica de justicia. Sin embargo, ya históricamente el mismo impulso y la misma normatividad que obligaba a la familia al ejercicio directo de la justicia,
renunciaba a agredir físicamente al agresor y se concentraba en rehabilitar de alguna manera al caído.
El segundo elemento, el apaciguamiento de la culpa mediante la autopunición, se manifiesta en los pueblos primitivos y no tan primitivos, como los musulmanes shiitas actuales del Irán, mediante auto mutilaciones rituales, como respuesta a la muerte de un líder. Formas amortiguadas de esto son los rituales de duelo como privarse de sueño, la abstención sexual, el ayuno y la simplicidad en la vestimenta. En su representación
actual conocemos este fenómeno en la culpa de los sobrevivientes de campos de concentración y en general en cualquier situación en que surge la pregunta: “¿Por qué él y no yo?” La autopunición surge de la identificación
con el muerto y de la necesidad de justificarse frente a él por haber sobrevivido.
Con estos elementos podemos volver al caso de Olga. En su tarea de ocupar el lugar de Eugenia, Olga tenía dos posibilidades teóricas:
1. Asumir el rol de la reivindicadora exitosa.

2. Tomar el lugar de la figura destruida y repetir su destino.
Cuando predominan las culpas, cualquier éxito es vivido como un triunfo ilícito sobre el muerto y genera nuevas culpas, por lo tanto lo único permitido es el fracaso.
Esta dinámica, aparentemente absurda, la hemos visto repetidamente. Los sobrevivientes se exponen más allá de lo prudente y necesario a correr el mismo destino del desaparecido.
Olga aparentemente quiere escapar de ese destino, pero ¿puede escapar? La lucha ya no es contra la dictadura sino contra la autoridad en casa y en el colegio. Se trata de un escenario más inocuo. Sin embargo, la presión afectiva con que Olga camina hacia procesos destructivos, no es inocua, sino bastante grave. Olga parece identificada con la figura destruida y por lo tanto se las arregla para que cada una de sus rebeliones termine en un fracaso. Se transforma así en una metáfora de lo que ocurrió con su familia en la sociedad.
Observamos con frecuencia la adquisición de roles rígidos por parte de los hijos de estas familias. En una de las familias observadas, uno de los hijos se dedicó por entero a la reivindicación del padre desaparecido dentro de los márgenes pacíficos. El otro asumió el rol vengador ingresando bajo la dictadura a un movimiento de resistencia armada y el tercero se hizo cargo por entero del duelo negado por el resto de la familia
desarrollando un cuadro psicótico con fuertes síntomas depresivos.
En resumen, podemos decir que las modificaciones que sufren las familias de detenidos desaparecidos y de ejecutados políticos y que repercuten sobre la segunda generación, son los siguientes:
1. Desarrollo por parte de la familia de límites rígidos hacia afuera y laxos dentro de ella.
2. Separación rígida de roles dentro de la familia, en que nadie realiza el duelo normal, sino que cada uno asume un fragmento de él.
3. Culpa por la supervivencia, con delegación hacia los hijos de la tarea de rehabilitación y justicia, pero en que además uno de los hijos debe asumir la identificación con el muerto.
4. Detención de las fases del ciclo vital de la familia. No hay proceso adecuado de individuación de los hijos.
Frecuencia de separaciones y vuelta a la casa o ausencia de desarrollo de vínculos de pareja.
5. Dentro de la familia el miembro sintomático asume la tarea de cuestionar los valores de la familia, pero fracasa por las culpas que esto acarrea dentro de un sistema de lealtades rigidificado.
6. La familia, al sentirse en contradicción con las normas de la sociedad en que vive, tiende a reasumir funciones que en el desarrollo histórico fueron asumidas por la sociedad. Esto significa que se fortalece el sistema de lealtades intrafamiliares y queda momentáneamente fuera de funciones el compromiso moral con la juridicidad de una sociedad que abandonó sus funciones de proteger a sus integrantes con normas
supraordenadas al poder individual. Aún está por verse qué consecuencias a largo plazo pueda tener esto para la generación que ahora cursa la adolescencia.
Las consecuencias que se pueden deducir de esta situación, es que por un lado se necesita una adecuada estructura de atención psicoterapéutica, pero, por otro lado, también una actitud por parte de la sociedad, que vuelva a rehabilitarse en aquellos aspectos en que fracasó.
Por un lado, el trabajo psicoterapéutico tiene por objeto mostrar los conflictos negados, hablar de lo que se silenció por años, volver a echar a andar el proceso del duelo congelado, restablecer límites internos dentro de la familia y develar las lealtades disfuncionales ocultas para permitir a los hijos un mayor grado de libertad de
decidir su propio destino.
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A la sociedad le correspondería devolver a los afectados la jerarquía y el espacio que les fuera quitado y permitirles desmantelar las barreras defensivas que estas familias necesariamente armaron contra ella.
Esto significa que la sociedad tiene que asumir la función de reconocer el daño causado y sus consecuencias y responsabilizarse de él, para relevar a los familiares del desaparecido o ejecutado de sentirse los únicos depositarios en la búsqueda de verdad y justicia. Importante es despolitizar este proceso, para neutralizar la cómoda reacción social de reducir el problema a un asunto de grupos marginales.
Presentado en el II Seminario de la Región del Maule, Linares, 16 al 19 de enero de 1991 y publicado en
el Libro “Derechos Humanos, Salud Mental, Atención Primaria: Desafío Regional”. Pág. 203:210.
Colección CINTRAS.

 

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Lucila Edelman
Diana Kordon

Trauma

No es nuestro interés en este artículo realizar una discusión acerca de las diferentes concepciones con las que tanto el psicoanálisis como la psiquiatría han encarado la problemática del trauma psíquico y de sus consecuencias, denominadas entre otras formas como stress postraumático, neurosis traumáticas, etc.

Nos limitaremos por lo tanto a mencionar los conceptos más básicos, para dedicar nuestra atención a las características particulares de la situación traumática por la que han atravesado y atraviesan las personas afectadas por la represión política y la impunidad.

Se puede tomar el concepto de trauma como el de una “experiencia que aporta en poco tiempo un aumento de excitación tan grande a la vida psíquica que fracasa su liquidación o elaboración por los medios normales o habituales, lo que inevitablemente dará lugar a trastornos duraderos en el funcionamiento energético”.(1)

Esto puede darse por un solo acontecimiento muy violento o por la suma de varios acontecimientos, alterando la economía del psiquismo y los principios que rigen la vida psíquica.

En este caso, al igual que en otras definiciones, se pone el centro en la magnitud del estimulo traumático, en relación con el efecto desorganizador que produce sobre el psiquismo.

Por su parte Laplanche (2) define a las neurosis traumáticas como aquellas en que los síntomas son consecutivos a un choque emotivo, ligado a la situación de amenaza a la vida o integridad del sujeto, donde el trauma posee parte determinante en el contenido de los síntomas (pesadillas, repetición mental del hecho traumático, reacción de angustia automática con gran compromiso somático y neurovegetativo: palpitaciones, sudoración, ahogos, cólicos, etcétera).

Desde la psiquiatría, el DSM-III-R define también el trastorno por stress postraumático como aquel que sigue “a un estado existencial extraordinario (guerra, catástrofe) y se caracteriza por ansiedad, pesadillas, agitación, y en ocasiones depresión”.(3) Como criterios diagnósticos para el mismo establece que el sujeto haya experimentado “un suceso que está fuera del rango de las experiencias humanas habituales y que seria en extremo traumático para prácticamente cualquier persona (por ejemplo seria amenaza a la propia vida o integridad física; seria amenaza o daño a los hijos, al cónyuge o a otros familiares o amigos cercanos; destrucción súbita del hogar o de la propia comunidad; o presenciar un accidente o acto de violencia física, como consecuencia del cual una persona está sufriendo o acaba de sufrir daños graves o la muerte)”.(4)

Es decir, que en estos casos se pone el acento en situaciones que puedan significar un riesgo a la vida o a la integridad física del mismo sujeto o de otros.

Es importante destacar que en el concepto de trauma, además del acontecimiento traumático per se y de las condiciones psicológicas del sujeto, interviene la situación efectiva, (5) entendiendo por tal las circunstancias sociales y las exigencias del momento.

Ya en 1919 en Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra (6) Freud hablaba de un yo que se defiende de un peligro real, un peligro de muerte presente en la etiología de estas neurosis. Más tarde, en 1926 (7) describirá un tipo de angustia presente ante un peligro exterior real.

La descripción de la etiología y psicodinamia de las neurosis de guerra (donde el factor sexual no se hallaba presente como en las neurosis transferenciales) y el concepto de angustia real abrieron, desde el psicoanálisis, el reconocimiento a aquellas situacio­nes de la vida social que por sus características constituyen una amenaza para la vida de los sujetos y una fuente de producción de sufrimiento psíquico.

Desde nuestra experiencia clínica hemos observado un am­plio rango de respuestas ante la situación traumática. Si bien el impacto emocional siempre es de magnitud tal que nadie puede dejar de considerarlo como una situación límite, en ocasiones no encontramos respuesta patológica; por el contrario hemos visto conductas de adaptación activa a la realidad incluso en personas en que estas conductas, por diversas características psíquicas y sociales, hubieran resultado impensables. No consideramos que el pasaje por la experiencia traumática derive necesariamente en patología, y cuando ésta se da presenta un alto grado de variabilidad individual.

Creemos por lo tanto que la problemática del trauma está vinculada no sólo al monto desestructurante del estímulo, sino también al sentido que este adquiere para cada persona, y a la posibilidad de encontrar o mantener apoyos adecuados para el psiquismo. Pero tanto el sentido individual del trauma como la posibilidad de mantener u obtener los apoyos adecuados están vinculados en estos casos al procesamiento social de la situación traumática. Esto desde ya vinculado a las series complementarias de cada sujeto.

El efecto traumático está dado porque queda un remanente de angustia sin simbolización, no representable con palabras.

Ciertos hechos puntuales, en los que se expresa concentradamente la situación de impunidad, funcionan como un segundo estímulo, que puede activar la aparición de angustia automática y dar lugar a la emergencia de síntomas.

Hemos observado en los familiares de desaparecidos un predominio de la sintomatología correspondiente a la serie depresiva (trastornos timicos. hipobulia, insomnio, pérdida del apetito, pérdida de peso y enfermedades somáticas).

En muchas personas que estuvieron desaparecidas y/o dete­nidas y fueron liberadas encontramos un predominio de síntomas relacionados con la vivencia de la repetición del hecho traumático.

En nuestra experiencia hemos observado una gran variedad de síntomas en nuestros asistidos; señalaremos aquellos que por su frecuencia o gravedad nos resultan más significativos;

—   Repetición mental del hecho traumático: ya sea como sueño angustiante (pesadilla) con despertar brusco e importante repercusión neurovegetativa, ya sea como vivencia de repetición desencadenada por algún estimulo externo asociable al hecho traumático (sirenas, presencia de personal policial o militar, timbres o ruidos violentos durante la noche, etc.).

—   Conductas evitativas en relación al hecho traumático: abandono de actividades e intereses que se relacionen directa o indirectamente con el hecho traumático (actividades o intereses políticos, gremiales o culturales. En estos casos la evitación se encontraba reforzada por el riesgo real que Implicaba desarrollar estas actividades); abandono de los grupos de pertenencia habituales; retracción o inhibición de la vida social.

—   Suspensión o abandono de proyectos vitales: estudios, casamiento, hijos. Este fenómeno fue particularmente frecuente y estaba en relación directa con la indefinición que conlleva el status del desaparecido. Los familiares no podían decidir proyectos vitales en tanto la situación del ser querido permanecía indefinida.

—   Trastornos del humor, mal humor, irritabilidad, ataques de ira.

—   Trastornos del sueño: insomnio, hipersomnia.

—   Sentimientos de impotencia.

—   Sentimientos de hostilidad.

—   Descompensaciones psicóticas.

—   Trastornos somáticos severos: trastornos cardiovasculares, cáncer.

Pero consideramos que el listado de síntomas poco dice so­bre lo que ocurre. Lo importante es el sentido que estos síntomas tienen, la multideterminación presente en ellos y el lugar que lo social ocupa en los mismos. Citaremos algunas viñetas clínicas y posteriormente algunos ejemplos.

La presencia de un patrullero de la policía frente a la casa de los padres de un desaparecido activa la vivencia de repetición del hecho traumático en la madre del mismo, a la vez que constituye una amenaza real a la integridad de la familia, dado que se encontraban haciendo gestiones para averiguar el paradero de su hijo, cosa que implicaba un claro riesgo de muerte. (El sistema de las desapariciones funcionaba como un tabú; quien acusara recibo de esto, hiciera denuncias o solamente hablara del tema, también podía desaparecer.)

Una persona que había estado secuestrada, y había tenido un hijo en cautiverio, ante la presentación en un programa televisivo, de los adolescentes secuestrados por Miara, tiene una crisis de pánico que la paraliza y que sólo cede muchas horas después a través de la contención de su familia.

Los sentimientos de impotencia y hostilidad fueron más frecuentemente observables en los padres, así como también las depresiones narcisisticas más severas y los trastornos somáticos más graves. Pensamos que esto se debe en buena medida a la función de protección de los hijos que, en nuestra sociedad, tradicionalmente se le asigna al padre. Esto a su vez se articulaba con la campaña oficial de inducción psicológica que culpabilízaba a las víctimas y a sus familiares. (8)

En el caso de los familiares de desaparecidos, el trauma presenta la excepcional característica de su prolongada duración. Durante muchos años predominó la incertidumbre sobre el status del desaparecido y luego, lenta y penosamente, se impuso la evidencia de que habían sido asesinados. Este cambio de significación fue en sí mismo un complejo proceso para los familiares y para el conjunto social, dado que durante la dictadura militar parte de los desaparecidos se encontraban vivos en campos de concentración y oficialmente se inducía a negar que existieran desaparecidos, y/o darlos por muertos, aun cuando había eviden­cias de que la realidad era otra. Años después, con el fin de la dictadura y durante los primeros años de gobierno constitucional, las expectativas de hallar a los desaparecidos se desvanecieron ante la prueba de la realidad, pero darlos por muertos implicaba acatar el mandato de la dictadura.(9)

Un párrafo aparte por su importancia merece el tema de la impunidad. Los autores ideológicos y materiales de las desapariciones y del terrorismo de Estado en general se encuentran impunes en la actualidad. En nuestra práctica asistencial hemos observado cómo con cada nueva medida política o jurídica relacionada con la impunidad recrudecen en muchos de nuestros asistidos la angustia o la sintomatología antes descripta, o se genera una oleada de nueva demanda asistencial, expresándose así una vez más lo social a través de lo individual.

La impunidad también incide en que muchos afectados se sientan portadores de una historia traumática que no puede ser compartida con los otros. Esto se traduce en vivencias de exclu­sión, aislamiento o resentimiento con respecto al entorno y en una tendencia frecuente al encierro en grupos de pertenencia con la misma problemática.

Muchos adolescentes, hijos de desaparecidos, no encuentran en el contexto social, debido a la impunidad, el continente necesario para el apuntalamiento de su identidad. Si bien no deben ya ocultar su historia, como ocurría durante la dictadura, las condiciones externas dificultan que la situación traumática pase a ser sólo recuerdo no traumático. Desde ya que para ellos la elaboración de la situación es sumamente compleja, pero la impunidad agrega un nuevo factor: como no desean verse marginados por sus pares, optan por el silencio, aunque sea al costo de pérdidas importantes del sentimiento del si mismo o del debilitamiento de sus vínculos interpersonales.

Duelo

Consideramos el duelo como el proceso posterior a una pérdida significativa, ya se trate de “un ser amado o de un ideal o abstracción equivalente”; (10) proceso cuyo objetivo es metabolizar el sufrimiento psíquico producido. El psiquismo realiza un penoso trabajo de elaboración que permite que, finalmente, la persona pueda inscribir como recuerdo al objeto perdido y recuperar el interés por el mundo externo.

El proceso de duelo se efectúa a partir del reconocimiento del principio de realidad que, aunque rechazado inicialmente. termina por imponerse.

En el caso de una muerte, después de un primer momento de renegación de la percepción, el aparato psíquico utiliza el juicio de realidad que le permite discriminar las categorías presencia-ausencia y puede ir dando a la condición de ausencia una cualidad definitiva, tratando de acomodarse poco a poco al despegamiento que tendrá que operar respecto del objeto que pierde. Este proceso es lo que denominamos desinvestir un objeto que estaba previamente investido.

En el caso de pérdidas transitorias, igualmente se produce un proceso relativo de desinvestimiento, ya que quien volverá seguramente no será el mismo ni tampoco quien lo reciba. Pero la certeza del retorno es un indicador de la realidad frente al cual la persona puede elegir diferentes opciones, por duras y difíciles que éstas sean.

Aunque actualmente trabajamos con personas que tienen que elaborar duelos, por diferentes tipos de pérdidas significativas, queremos insistir en las particularidades que presenta la situación de desaparición, dado el peso que esta problemática tiene, por su calidad y cantidad, en la sociedad argentina, y por la incidencia que a su vez tiene sobre la elaboración de ciertos duelos que, por una u otra razón, tienen puntos de coincidencia. Por ejemplo, personas que han tenido pertenencia a grupos socia­les en los que ha habido desapariciones, al tener que procesar posteriormente una pérdida significativa no ligada a este tipo de circunstancias, presentan un duelo patológico prolongado, derivado de la irrupción de la situación traumática producida por las desapariciones, y que había sido renegada en su momento.

En el caso de la desaparición se produce una situación de incertidumbre en relación al destino del desaparecido. La situación de presencia-ausencia simultáneas, la falta de referentes en cuanto a lo ocurrido y lo por ocurrir, crea una zona de ambigüedad psicotizante que se ve reforzada por la impunidad de los “desaparecedores”. La ambigüedad impide utilizar el principio de realidad para indicar al psiquismo una dirección precisa en la cual realizar el trabajo elaborativo.

Si bien en el proceso normal de duelo hay primero una resistencia a aceptar la pérdida, hay rabia, impotencia, no se quiere creer, no se puede creer; en este caso no se sabe qué es lo que se debe aceptar, cuál es el carácter de la pérdida. Esto tiene un efecto desestructurante para el psiquismo, y confusionante para quien tiene que acompañar el proceso de elaboración.(11)

Vale la pena recordar que cuando se trata de elaborar una muerte, la presencia del cuerpo es un elemento importante que ayuda a salir de los mecanismos renegatorios. Por otra parte, en el caso de que tratamos no existen certificados, ni se pueden realizar los rituales funerarios. El papel de los ritos funerarios es tan importante que no se conoce cultura que prescinda de ellos.

En la actualidad, el hecho de que se encuentren en libertad todos los genocidas opera al modo de una renegación; en tanto al no haber culpables sancionados se induce a tachar de la historia la existencia de victimas. Los asesinos en libertad funcionan socialmente a manera de desmentida de la existencia de delitos de lesa humanidad.

Frente a la situación traumática, frente a la ambigüedad psicotizante, los familiares, especialmente las madres, producen una respuesta social organizada.

La construcción de esta respuesta tuvo incidencia en el pro­ceso elaborativo del duelo. Frente a los modelos y enunciados inducidos desde el poder, se desarrolla una práctica social, práctica de resistencia y discriminación que pone de manifiesto en la escena pública aquello que se intentaba desmentir. La actitud transformadora de la realidad tuvo un efecto directo en quienes protagonizaron el movimiento social, pero también en el conjunto de los familiares, y desde ya en el cuerpo social en su conjunto.

Este movimiento social tuvo incidencia en la elaboración personal de la pérdida. El duelo, además de su aspecto personal, privado, íntimo, tiene siempre también un carácter público y social. En este caso, la generación de un consenso social contrahegemónico ayudó a construir las representaciones sociales necesarias para definir el principio de realidad que oriente el proceso de duelo. Fue la práctica social la que instaló públicamente la figura de la desaparición. Se construyó así el consenso social necesario para dar status propio a la desaparición: los desaparecidos existían como tales; las pancartas, las fotos en las calles, las siluetas, dan cuenta de un referente construido socialmente que sostiene las representaciones subjetivas; una representación social en la cual se apoya el psiquismo para aceptar ese status específico dado por la desaparición.

La demanda de justicia, que garantice la existencia del orden simbólico, y más aún, la inscripción de la demanda de justicia en el movimiento social en su conjunto, constituyen un aspecto interno a la subjetividad en la superación del trauma vivido.

Por otra parte, el grupo que se constituye en función de respuesta social cumple una función que podemos definir como protésica y proteica. Protésica en el sentido que el grupo sirve de apoyo al psiquismo en riesgo de desestructuración. Esta función de apoyo ha sido descrita también por Bettelheim. Cuando se habla en un grupo de espíritu de cuerpo, de cuerpo grupal, de miembros de un grupo, esto está vinculado a un aspecto que en los momentos de crisis, de emergencia, es fundamental para la preservación del psiquismo. El sujeto no está solo, aislado, roto, prisionero de sus fantasías más catastróficas, hay un cuerpo grupal (sustituto de las primeras figuras protectoras) que lo sostiene, lo reconoce como parte de sí, funciona como marco de apoyatura de una identidad, otorga y asegura pertenencia frente a la indefen­sión.

Además, la participación en estos grupos tuvo una función proteica, en un sentido metafórico, por aquellas transformaciones que podemos definir como de enriquecimiento yoico, operadas en quienes participaron en ellos.

Notas

(1) Laplanche, J.; Pontalis, J.-B., Diccionario de psicoanálisis, Empresa Editora Nacional Quimantu Limitada, lera, edición, Santiago de Chile, 1972.

(2) Laplanche, J.; Pontalis. J.-B., Diccionario de psicoanálisis, páginas 467 a 471.

(3) Kaplan, H.; Sadock, B., Psiquiatría clínica, página 3, Editorial Médica Hispanoamericana, Madrid, año 1990.

(4) Kaplan, H.; Sadock, B. op. cit. página 72, tabla 8.

(5) Laplanche, J.; Pontalis; op. cit, páginas 467 a 471, 1972.

(6) Freud, S. “Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra” en Obras completas, Biblioteca Nueva, 4ta. Edición, Madrid, 1981.

(7) Freud, S., -Inhibición, síntoma y angustia”, op. cit.

(8) En una investigación realizada por los doctores Lía Ricón, Julia Braun, Diana Kordon, Lucila Edelman y Darío Lagos, cuantí y cualitativa, sobre cincuenta casos de familiares de desaparecidos hemos comprobado un grado mayor de mortalidad en los padres hombres de desaparecidos en relación al grupo testigo. Por el contrario, no se encontró diferencia en mortalidad entre madres de desaparecidos y grupo testigo. Esta investigación fue de carácter estadístico, no habitual en nuestra metodología. Su realización tuvo enormes obstáculos económicos, sociales y políticos. Una dificultad significativa fue no tener la certidumbre estadística con respecto al número total de desaparecidos, ya que si bien hay aproximadamente unos 9.000 casos denunciados ante la CONADEP, todos conocemos familias que no se animaron a mencionar el hecho. Los organismos de Derechos Humanos consideran que son unas 30.000 las personas desaparecidas. Se calcula que sólo uno de cada tres casos fue denunciado. También fue difícil acceder al listado actualizado de domicilios de los familiares de los desaparecidos.

En el tema de la mortalidad se tomó como referencia los datos del registro municipal de fallecimientos, teniendo en cuenta el sexo y el grupo etario. No se tomaron vecinos como grupo control, por la desconfianza de la gente a ser interrogada por desconocidos en relación a este tema, y a la falta de hábito para este tipo de investigaciones en nuestro medio.

Nos preocupó especialmente que las entrevistas tuvieran no sólo un propósito de investigación, sino también de reparación y que fueran por lo tanto adecuadamente continentes.

La investigación sobre mortalidad confirmó nuestra apreciación clínica, arrojando los siguientes resultados:

La mortalidad global del grupo de control da casi un 15 %. En el grupo estudiado la mortalidad global es casi del 35 %. El intervalo de confianza va entre el 23 y el 43 %. Si tomamos en cuenta que el límite Inferior del intervalo de confianza es del 23 %, habría una diferencia del 9 % con el grupo control, lo cual de por sí ya es altamente significativo.

En todo el período entre la desaparición y la realización de la encuesta, la mortalidad de las madres es 1 % menor que la del grupo control (datos catastrales de la Municipalidad de Buenos Aires). Ese 1 % no es significativo porque está dentro del intervalo de confianza.

Si tenemos en cuenta que prácticamente no hay variaciones entre el grupo de madres muertas y el grupo control, la diferencia está dada por el significativo aumento de mortalidad en los padres: supera el 55 %, siendo en el grupo control del 15 %.

Causas de muerte de los padres en este periodo: 50 % de cáncer, 30 % de infarto. ACV 15 %, accidente respiratorio 5 %, accidente 0%.

En las mujeres: cáncer 66,7 %, infarto 16,7 %, accidente 16.7 %.

Es significativa la muerte por cáncer.

(9) Kordon, D.: Edelman, L., “Efectos psicológicos de la represión política 1″, en Efectos psicológicos de la represión política, Ed. Sudamericana-Planeta, Buenos Aires: 1986.

(10) Freud, S.; “Duelo y melancolía”, en Obras completas.

(11) Estas campañas proponían modelos operacionales y conductuales a \os cuales las personas debían someterse. Su eficacia estaba dada por el monopolio absoluto de los medios masivos de comunicación y por el terror imperante. Para más información remitirse a los artículos: “Observaciones sobre los efectos psicopatológicos del silenciamiento social respecto de la existencia de desaparecidos* y “Efectos psicológicos de la represión política I” en Efectos psicológicos de la represión política de Diana Kordon y Lucila Edelman.

LISTADO DE AGENTES DE LA DINA RECOPILADO POR LEON GOMEZ ARANEDA

Destacado

LISTADO DE AGENTES DE LA DINA RECOPILADO POR LEON GOMEZ ARANEDA

La siguiente recopilación fue realizada por el historiador y escritor León Gómez Araneda. Los uniformados aparecen por región del país y con los grados y cargos que servían entre los años 1973 y 1975, estos son los que conocen el destinos de los desaparecidos y asesinados por la dictadura militar chilena. Ellos estuvieron a cargo de los campos de concentración, casas de torturas, fueron responsables de los asesinatos, ejecuciones y desparecimientos cometidos en sus zonas, muchos de ellos pasaron a formar parte de la DINA.

Estado mayor de la dirección de inteligencia nacional, DINA

1.Coronel Juan Manuel Contreras Sepúlveda
2.Coronel Víctor Hugo Barría Barría
3.Tte. Coronel Pedro Octavio Espinoza Bravo
4.Cap. Fragata Sergio Barra von Kutschmann
5.Tte. Coronel Vianel Valdivieso Cervantes
6.Tte. Coronel Juan Saldías Stappung
7.Tte.Coronel Hugo Prado Contreras
8.Tt e. Coronel Manuel Manríquez Moyano
9.Tte.Coronel Jerónimo Pantoja Hernández
10.Tte. Coronel Alberto Elissalde Muller
11.Cap Corbeta Alejandro Campos Rehbein
12.Cap Corbeta Sergio Peñaloza Marusic
13.May Patricio Luvecce Massera
14.May Raúl Eduardo Iturriaga Neumann
15.May Marcelo Moren Brito
16.May Carlos Parera Silva
17.May Fernando Gómez Segovia
18.May Augusto Deitchler Guzmán
19.May Rolf Wenderoth Pozo
20.May Jorge Iturriaga Neumann
21.May Julio Cerda Carrasco
22.May Aldo José Briones Morales
23.May Marcos Derpich Miranda
24.May Manuel Palacios Burgos
25.May Carabineros EduardoEspinoza Paielle
26.Capt Francisco MaximilianoFerrer Lima
27.Cap Gerardo Hubert Olivares
28.Cap Alejandro Burgos de Beer
29.Cap Abel Sepolveda Guti’rrez
30.Cap Juan Morales Salgado
31.Cap Sergio Ram¢n Rocha Aros
32.Cap Luis Alberto Medina Aldea
33.Cap Jorge Aro Peigneguy
34.Cap Juan Hern n Sanzani Tapia
35.Cap Amnando Fern ndez Larios
36.Cap Adolfo Bom Pineda
37.Cap Jaime Vergara Parada
38.Cap Eugenio Videla Valdebenito
39.Cap Alfonso Faondez Norambuena
40.Cap Carab. Gemm n Barriga Mu_oz
41.Tte Miguel Krassnoff Marchenko
42.Tte Jorge Escobar Fuentes
43.Tte Julio Garc¡a Covarrubias
44.Tte Manuel V squez Chahuan
45.Tte Rolando Mosqueira Zarpa
46.Tte Ren’ Riveros Valderrama
47.Tte Juan Cheminelli Fullerton
48.Tte Nelson Edgardo Haase Mazzei
49.Tte Hugo Acevedo Godoy
50.Tte Guillemmo Salinas Torres
51.Tte Juan Delm s Ram¡rez
52.Tte Sergio Antonio Ojeda Bennett
53.Tte Fernando Laureani Maturan
54.Tte Cristoph Georg Willeke Floe
55.Tte Cados Labarca Metzger
56.Tte Mario Igualt Ram¡rez
57.Tte H’ctor Iraz bal Lobos
58.Tte Jorge Nazar Sabaj
59.Tte Von Furstenberg
60.Tte Jorge Sarah Olger
61.Tte Carabin.Miguel Hern ndez Oyarzo
62.Tte Ricardo Lawrence Meires
63.Tte Jaime Hern n L¢pez Abarca
64.Tte Emilio Sajuria Alvear
65.Tte Genaro Godoy
66.Tte Enrique Augusto Wemer Haase
67.Tte Winston Maximiliano Donders Espinoza
68.Tte Guillermo Washington Gonz lez Betancoun
69.Tte Marina Daniel Gimpert Corval n
70.Subtte Gast¢n Ramos Cid
71.Subte Alvaro Corval n Castilla
72.Subtte Patricio Castro
73.Subtte Carabin.Ingrid Olderock
74.Gendarmen Orlando Jos’ Manzo Durand

Suboficiales y clases adscritos a la DINA

1.Suboficial Osvaldo Romo Mena
2.Suboficial Tulio Pereira
3.Suboficial Guillenno Jorquera Guti’rrez
4.Sargento Humberto Tapia Barraza
5.Cabo Ej’r. Basclay Zapata Reyes
6.Cabo Ej’r. El¡as Camus Camus
7.Cabo Ej’r. H’ctor Palma Rodr¡guez
8.Cabo Carab.Pedro Ren’ Alfaro Fern ndez
9.Cabo Carab.ErnilioTroncoso Vivallos
10.Cabo Carab.Manuel Leyton Robles
11.Cabo Carab.Heriberto Acevedo Acevedo Agr. “Caupolic n”

Listado por regiones militares de los 521 oficiales en servicio entre 1973 y 1975.
I Region Tarapac .
1.G.B.Carlos Forestier Haensgen Comandante VI Div.de Ej’rcito
2.Gen. Luis Anura Carnpos V squez Jefe I Zona de Inspec.Carab
3.Cor. Sergio Dela Fuente Yurescik Jefe E.M.VI D.E
4.Cor. Odlanier Mena Salinas Cdte. Reg. “Rancagua” de Arica
5.Cor. V¡ctor Az¢car Echeverr¡a Prefecto Carabineros de Arica
6.Cor. Erick Claussen Sparenberg Cdte.Ala I “Los C¢ndores”
7.Cor. Raol Mart¡nez Mena Cdte. Reg. “Carampangue” de Iquique
8.Cfr. Salvador Garc¡a Baste Cdte. Dest.IM “Lynch” de Iquique
9.TC. Hector F.Leyton Galan Cdte. Reg. “Granaderos” de Iquique
10.TC . Florencio Zambrano Rom n Cdte.Reg. “Dolores” de Iquique
11.TC. Edmundo Jahnsen Merino Cdte. Reg. “Tarapac ” de Iquique
12.TC. Luis Valenzuela Sol¡s de O. Cdte.Reg. “Pisagua” de Iquique
13.TC. Eduardo Oyarzun Sepolveda 2 Cdte. “Rancagua” de Arica
14.TC. Ram¢n Larrain Larra¡n 2 Cdte “Carampangue” de Iquique
15.May. Jorge Felio Madinogoit¡a 2 Cdte “Granaderos”
16.May. Sergio Parra Valladares 2 Cdte “Dolores”
17.May. Carlos de la Barra Daniels 2 Cdte. “Tarapac “
18.May. Pl cido Mu_oz Faondez 2 Cdte “Pisagua”
19.Cap. Sergio Espinou Davies oficial Reg. “Carampangue”
20.Cap. Enrique Cid Goables Auditor de Guerra
21.Cap. Florencio Tejos Mart¡nez
22.Cap. Hugo Elzo
23.Cap. Juan Enrique Sinn Bruno Auditor de Guerra
24.Cap. Sergio Benavides Oficial Reg. “Carampangue”
25.Cap. Adrian Figueroa Oficial Reg. “Carampangue”
26.Tte. Conrado Garc¡a Oficial Reg. “Carampangue”
27.Tte. Juan Antonio Mu_oz Mu_oz Ofic.Comisar¡a de Iquique
28.Tte. Enrique Rosales E
29.Tte. Ren’ Abarca Oficial Reg.Granaderos
30.Tte. Pavlovic
31.Ste. Ciro Casanueva Aguila Oficial Reg. “Carampangue”
32.Ste. Ricardo Ibarra Ceballos
33.SOM. Roberto Fuentes Zambrano Reg. “Carampangue” de Iquique
34.SOM. Miguel Aguirre Reg. “Carampangue” de Iquique
35.Sto. Blas Barraza Quiroga Comisar¡a de Iquique
36.Cab. Ren’ Valdivia Comisar¡a de Iquique
37.Abo. Mario Acu_a Riquelme Fiscal Militar de Iquique

II Regi¢n Antofagasta.
1.G.B. Joaqu¡n Lagos Osorio Cdte.I Divisi¢n de Ej’rcito
2.GBA. Raol Vargas Miguel Cdte.l Brigada A’rea
3.Gen. Luis A.Campos V squez Jefe I Zona Insp.Carabineros
4.Cor. Sergio Cartagena Rojas Jefe EM. I Div.Ej.
5.Cor. Eugenio Rivera Desgroux Cdte.Reg. “Calama”
6.Cor. Adri n Ortiz Guttmann Director Esc.Blindados Antof.
7.Cpr. Jorge Mart¡n Cubillos Gob.Mar¡timo Antofagasta
8.TC. Enrique Vald’s Puga Cdte.Reg. “Antofagasta”
9.TC. Oscar Ren’ Lagos Fort¡n Cdte.Reg. “Esmeralda” de Antofagasta.
10.TC. Victorino Gallegos Borie Cdte.Reg. “El Loa” de Antof.
11.TC. Juan Bianchi G . Cdte. Batall¢n Log¡stico
12.TC. Oscar Figueroa M rquez 2 Cdte Reg.”Calama”
13.TC. Luciano Astete Almendras Prefecto Carab. Tocopilla
14.TC. Abel Galleguillos Araya Prefecto Carab. “El Loa”
15.TC. Marcos Herrera Aracena Auditor de Guerra Div.
16.May. Juan D¡az Calvo 2 Cdte.Reg. “Esmeralda”
17.May. Manuel Matta Sotomayor Relaciones Poblicas I D.E.
18.May. Jos’ Bocaz 2 Cdte Reg. “El Loa”
19.May. Luis Aracena Romo Of icial Reg. “Calama”
20.May. Luis Ravest San Mart¡n Oficial Reg. “Calama”
21.Cap. Juan Araya Oficial Reg. “Calama”
22.Cap. Albetto Herrera Felio Alcaide C rcel Antofagasta
23.Cap. Juan Zanzani Tapia Ayudante Cdte.de la Div.
24.Cap. Carlos Minoletti Arriagada Oficial Reg. “Calama”
25.Tte. Alvaro Moreno Oficial Reg. “Calama”
26.Tte. Hem n Nu_ez Mandquez Oficial Reg. “Calama”
27.Tte. Alex Cant¡n Of icial Comis.Tocopilla

III Regi¢n Atacama.
1.Cor. Hugo Barrientos Gallardo Prefecto Carab. Copiap¢
2.TC. Oscar Haag Blanscke Cdte.Reg. “Atacama”
3.TC. Ren’ Peri Fagerstrom Sub. Pref .Carab. Copiap¢
4.May. Carlos Enrioti Bley 2 Cdte.Reg. “Atacama”
5.May. Carlos Brito Guti’rrez Oficial Reg. “Atacama”
6.May. Luis Alarc¢n Gacitoa Comisario de Potrerillos
7.Tte. Enrique Vidal Ayudante Cdte.Haag
8.Tte. Cruz Oficial Reg. “Atacama” 9.Tte. Marambio

IV Regi¢n de Coquimbo.
1.Cor.Lincoln Rojas Olivares Prefecto Carab.Coquimbo
2.TC. Ariosto Lapostol Orrego Cdte.Reg. “Arica” La Serena
3.TC. Tom s Manr¡quez Nu_ez Comisario La Serena
4.May. Manuel Cazanga Pereira
5.May. Frandsco Alvarez Mery Auditor de Guerra
6.May.Carlos Arce Escobar Alcaide C rcel La Serena
7.Cap. Jorge Polanco Oficial Reg. “Arica”
8.Juan Emilio Cheyre Espinoza Ayudante Cdte. Lapostol

V Regi¢n Valpara¡so.
1.V.A. Adolfo Walbaum Wieber Cdte. I Zona Naval
2.V.A. Pablo Weber Munnich Cdte.en Jefe de la Escuadra
3.C.A.Hugo Cabezas Videla Jefe E.M. de la Armada
4.C.N. Sergio Huidobro Justiniano Cdte.Cuerpo IM
5.C.N. Antonio Costa Bobadilla Director de Instrucci¢n
6.C.N. Guillenno Aldoney Hansen Jefe EM. I Zona Naval
7.C.N. Marcos Ortiz Guttmann Subjefe EM.Armada
8.C.N. Carlos Borrowman Sanhueza Dir. Esc. Naval Arturo Prat
9.C.N. Raol L¢pez Silva Dir. Academia de Guerra Naval
10.C.N. Homero Salinas Nu_ez Dir. Esc. lngenier¡a Naval
11.C.N. Arnt Arentsen Pettersen Dir. Esc.del Cuerpo de IM
12.C.N. Sergio Bolto Morales Cdte. Crucero “OHiggins”
13.C.N. Maurice Poisson Estman Cdte . Crucero “Prat”
14.C.N . Carlos Fanta Nu_ez Cdte.Crucero “Alm.Latorre”
15.C.N. Jorge Sabugo Silva Cdte.Buque Esc. “Esmeralda”
16.C.N. Hern n Sepolveda Gore Cdte. D.IM “Miller” de Vi_a del Mar
17.C.N. Cristi n Sloraker Pozo Jefe EM de la Escuadra
18.C.N. Oscar Horlscher Director Hosp. Alm. Nef-Valpo.
19.C.N. Sergio Fuenzalida Vigar Estado Mayor
20.Cor. Enrique Yavar San Mart¡n Cdte .Reg. “Maipo” de Valpara¡so
21.Cor. H’ctor Orozco Sepolveda Cdte. Reg “Yungay” de San Felipe
22.Cor. Fernando Paredes Pizarro Dir. Esc.Caballeria Quillota
23.Cfr. Jorge Davanzo Cintolesi Dir .Esc. de Armamentos
24.CFr.V¡ctor Valverde Steinlen Dir. Esc. Operac. Navales
25.Cfr. Hern n Soto-Aguilar Cornejo Subdir. Esc. Cuerpo IM
26.Cfr Roberno Benavente Mercado Cdte. Destructor “Cochrane”
27.Cfr. Jorge Vald’s Romo Sub Dir. Esc.Naval A. Prat
28.Cfr. Rigoberto Cruz Jonnson Director CIRE
29.Cfr. Jorge Alarc¢n Johnson Cdte. Destructor “Blanco”
30.Cfr. Jorge Hess Julio Cdte .Destructor “Riveros”
31.CFr.Hern n Rivera Calder¢n Cdte.Destructor “Williamms”
32.CFr.Eduardo Reyes Eveling Cdte.Destructor “Orella”
33.Cfr. Patricio Villalobos Cdte. Base El Belloto
34.Cfr. Ernesto Huber Von Appen Cdte.Aviaci¢n Naval
35.Cfr Julio Vergara Jefe SIN I Zona Naval
36.Cor.Rafael V squez Reginensi Cdte.Ala 2 Quintero
37.Cor Lautaro Recabarren Hidalgo Prefecto de Villa del Mar
38.Cor.Alberto Montecinos Caro Prefecto San Felipe
39.Cor.Luis Guti’rrez Cerda Prefecto Carab. Valpara¡so
40.TC. Luis Prussing Schwartz Cdte.Reg. “Guardia Vieja”
41.TC. Carlos Mart¡nez Aguirre Cdte .Reg. “Aconcagua” de Quillota
42.TC. Hern n Podesta G¢mez Cdte.Reg. “Coraceros” de Vi_a del Mar
43.TC. Manuel Contreras Sepolveda Dir. Esc. Ing.Tejas Verdes
44.TC. Jorge Arnold Zavala 2 Cdte.Reg. “Maipo” de Valpara¡so
45.TC. Mario Marshall Lhuillier Subdir. Esc. Caballeria Quillota
46.Cgr. Pablo Sald¡as Maripangue Cdte.Grupo FACH n¡ 2 Quintero
47.May. Gonzalo Lizasoain Mitrano 2 Cdte.Reg. “Coraceros”
48.May. Hamilton Rosales Berroeta 2 Cdte. Reg. “Guardia Vieja”
49.May. Jaime Bachler Cdte. Reg. “Aconcagua” Quillota
50.May. Donato L¢pez Almarza 2 Cdte.Reg. “Yungay” de San Felipe
51.May. David Miranda Subdir. Esc. Ing. Mil.Tejas Verdes
52.May. Eugenio Videla Valdebenito Of icial Reg. Ing..Tejas Verdes
53.Cap. Alejandro Rodr¡guez Fainette Oficial Esc.lng.Tejas Verdes
54.Cap. Mario Jara Esc.lng. Mil.Tejas Verdes
55.Cap. Claudio Kossiel Esc. Ing. Mil.Tejas Verdes
56.Cap. Raol Navane Intel. Reg. “Yungay” de San Felipe
57.Tte. An¡bal Schafhaussen Esc. Ing. Mil.Tejas Verdes
58.Tte. Federico Stigman Servicio Inteligencia Naval
59.Ste. Sergio Jara Arancibia Oficial Reg. “Yungay”
60.Ste. Pedro Lovera Betancour Oficial Reg. “Yungay”
61.Dr. Vittorio Orvieto T. Serv. Sanidad Tejas Verdes
62.SOM. Milt¢n Nu_ez Hidalgo Reg. “Yungay” de San Felipe
63.SOM. Pedro Montealegre Riveros Reg. “Yungay” de San Felipe
64.SOM. Roberto Machuca Reg. “Yungay”
65.Hen n Quezada Moncada S.I.M. Valpara¡so

Regi¢n Metropolitana.
1.GE.Augusto Pinochet Ugarte Comandante en Jefe del Ej’rcito
2.Alm. Jos’ Toribio Merino Castro Cdte. en Jefe de la Marina
3.GA. Gustavo Leigh Guzm n Comandante en Jefe FACH
4.Gen.C’sar Mendoza Dur n Director de Carabineros de Chile
5.GD. Orlando Urbina Herrera Jefe EM.del Ej’rcito
6.GD. Rolando Gonz lez Acevedo Estado Mayor del Ej’rcito
7.GD. Ernesto Baeza Michelsen Comando Infraestructura del Ej’rcito
8.VA. PatricioCarvajal Prado Jefe EM. Defensa Nacional
9.GA. Gabriel Van Schouwen Figueroa Comando de Combate de la FACH
10.GA. Orlando Guti’rrez Bravo Jefe EM. FACH
11.GA. Francisco Herrera Latoja Comando de Material de la FACH
12.GA. Nicanor D¡az Estrada Jefe Serv.Intel.FACH .
13.GA. Jos’ Mart¡nez Lema Comando de Log¡stica FACH
14.Gen. Arturo Yovane Zo_iga Prefectura de Santiago
15.GB. Hemman Brady Roche Cdte. II Divisi¢n de Ej’rcito
16.GB. Raol Contreras Fischer Jefe Comando Ingenieros
17.GB. C’sar Benavides Escobar Comando de Institutos Militares
18.GB. Sergio Arellano Stark Cdte. Guarnici¢n de Santiago
19.GB . Javier Palacios Ruhman Comando de Operaciones
20.CN. Ladislao D Hainut Estado Mayor Defensa Nacional
21.CN. Ariel Gonz lez Cornejo Estado Mayor Defensa Nacional
22.CN. Luis de los R¡os Echeverda Estado Mayor Defensa Nacional
23.CN. Eduardo Allen Hahn Estado Mayor Defensa Nacional
24.CN.Luis.Nieman Nu_ez Estado Mayor Defensa Nacional
25.GB .Humberto Magliochetti Barahona Dir.Instrucci¢n FACH
26.GB. Claudio Sepolveda Donoso Director Personal FACH
27.GB. Mario Viveros Avila Cdte.II Brigada A’rea
28.Gen.Alfonso Y _ez Retamal Direcci¢n Personal Carabineros
29.Cor. Orlando Ib _ez Alvarez Jefe E.M.II D.E.
30.Cor. Rolando Garay Cifuentes Director Academia de Guerra .
31.Cor. Nilo Floody Buxton Dir. Esc. Mil. Bernardo OHiggins
32.Cor. Julio Canessa Robert Dir. Esc. de Suboficiales
33.Cor. Leonel Koening Altermatt Dir. Esc. Infant. San Bernardo
34.Cor. Juan Agust¡n Soto Miranda Dir. Esc. de Telecomunicaciones
35.Cor. Julio Jara Ducaud Dir. Academia Polit’cnica
36.Cor. Aquiles L¢pez Barrenechea Comando de Ingenieros
37.Cor. Pedro Yoochumi Jim’nez Comando de Aviaci¢n Militar
38.Cor. Julio Polloni P’rez Comando de Telecomunicaciones
39.Cor. Hem n B’jares Gonz lez Comando de Operaciones
40.Cor. Felipe Geiger Stahr Cdte. Reg. “Buin”
41.Cor. Joaqu¡n Ram¡rez Pineda Cdte. Reg. “Tacna”
42.Cor. Rafael Ortiz Navarro Cdte. Reg. Telecomunicadones
43.Cor. C’sar Manr¡quez Moyano Cdte. Batall¢n Intendencia
44.Cor. Rigoberto Rubio Ram¡rez Sec.Gral Comand. Santiago
45.Cor. Ren’ Vidal Basauri Cdte. Dpto. Asuntos Especiales
46.Cor. V¡ctor Barda Barda Subdirector SIM
47.Cor. Sergio Covarrubias Sanhueza Estado Mayor del Ej’rcito
48.Cor. An¡bal Labarca Richi Estado Mayor del Ej’rcito
49.Cor.Julio Fern ndez Atienza E.M. Comando Operaciones
50.Cor.Uros Domic Bejic E.M.Cornando de Inteligencia
51.Cor. Enrique Morel Donoso Estado Mayor del Ej’rcito
52.Cor. Juan Hutt Gunther Estado Mayor del Ej’rcito
53.Cor. Raol Lara Mart¡nez Estado Mayor del Ej’rcito
54.Cor. Pedm Ewing Hodar Estado Mayor del Ej’rcito
55.Cor. Alejandro Espinoza Cort’s Estado mayor del Ej’rcito
56.Cor. Lisandro Contreras Tapia Direcci¢n de FAMAE
57.Cfr. Gonzalo Ram¡rez Cepeda Dir. Esc.Telec. Quinta Normal
58.Cfr. Hem n Ferrer Estado Mayor Defensa Nacional
59.Cor. Gerardo L6pez Angulo Director Esc.de Aviaci¢n
60.Cor. Juan Soler Manfredini Director Esc. Especialidades
61.Cor. Eduardo Fomet Fern ndez Secretario General FACH
62.Cor. Enrique Ruiz Berger Estado Mayor Defensa Nacional
63.Cor. Ren’ Peralta Past’n Estado Mayor Defensa Nacional
64.Cor. Luis Ruiz Navarro Cdte.Reg. Artiller¡a AA Colina
65.Cor. Mario Hahn Ram¡rez Cdte.Ala de Reconocimiento
66.Cor. Maximiliano Maggie Cdte. Ala de Mantenimiento
67.Cor. Horacio Ote¡za L¢pez Subdirector SIFA
68.Cor. Juan P.Gonz lez Figueroa Cdte.Grupo n¡ l0
69.Cor. Mario Gamarra Jefe Servicio Intelig. FACH
70.Cor. H’ctor Canales Correa Director Inst . Sup. Carabineros
71.Cor. Ernesto Gonz lez Alegna Director Esc. de Carabineros
72.Cor. Jos’ S nchez Stephan Director Esc. Suboficiales
73.Cor. Manuel D¡az Mart¡nez Jefe. Dpto. Radiopatrullas
74.Cor. Enrique Arias Montero Subdirector de Instrucci¢n
75.TC. Luis Danos Covian Subdirector Esc. Militar
76.TC. Osvaldo Hern ndez Pedreros Subdir. Esc Suboficiales
77.TC. Pedro Montalva Calvo Subdirector Esc. Infanter¡a
78.TC. Iv n Gonz lez Subdirector Esc.Telecomunicaciones
79.TC. Alejandro Medina Lois Director Esc.de Comandos Peldehue
80.TC. Hugo Gajardo Castro 2 Cdte.Reg. “Buin”
81.TC. Oscar Escalona Alvial 2 Cdte.Reg. “Tacna”
82.TC. Alfredo Calder¢n Campusano Cdte. Blindado n¡ 2
83.TC. Mateo Durruty Blanco Cdte. Ferrocarrileros Pte.Alto
84.TC. Hugo Acu_a Sotomayor Cdte.Batall¢n “Batuco”
85.TC. Jorge Araos Iba_ez 2 Cdte. Reg. Telecomunicaciones
86.TC. Samuel Rojas P’rez Oficial Esc. Inf. Sn. Bernardo
87.Cgr. Sergio Lizasoa¡n Mitrano Academia de Guerra A’rea
88.Cgr. Edgardo Ceballos Jones Academia de Guerra A’rea
89.Cgr. Gonzalo P’rez Canto Academia de Guerra A’rea
90.Cgr. Ram¢n C ceres Academia de Guerra A’rea
91.Cgr. Erick Barrientos Cartagena Academia de Guerra A’rea
92.Cgr. Carlos Ottone Mestre Guarnici¢n A’rea de Stgo.
93.Cgr. Patricio Araya Ugalde 2 Cdte. Grupo n¡ 10 de Los Cerrillos
94.Cgr. C’sar Guevara Fuentes Cdte. Grupo n¡ 7 Los Cerrillos
95.Cgr. Florencio Dubl’ Academia de Guerra A’rea
96.Cgr. Le¢n Duffei Treskov Academia de Guerra A’rea
97.Cgr. Enrique Montealegre Academia de Guerra A’rea
98.Cpb.V¡ctor Mattig Guzm n Academia de Guerra A’rea
99.Cpb. Jos’ Garc¡a Huidobro Academia de Guerra A’rea
100.Cpb. Alvaro Guti’rrez Academia de Guerra A’rea
101.Cpb. Alberto Waschtendorf Academia de Guerra A’rea
102.Cpb. Lionel Paredes Lazcano Base A’rea ER Bosque
103.Cpb. Juan de Dios Reyes L¢pez Estado Mayor FACH
104.Tte. Oscar Izurieta Ferrer Oficial Esc. Militar
105.Tte. Mario Larenas Carmona Oficial Esc. Militar
106.Tte. Andr’s Maga_a Baum Oficial Esc. Inf. San Bemardo
107.Tte. Hern n Mancilla Espinoza Base A’rea El Bosque
108.Tte. Mario Franyola Barahona Base A’rea El Bosque
109.Tte. Guillermo Salom¢n Schaim Base A’rea El Bosque
110.Tte. Carlos Rauchfuss Niederastroth
111.Tte. Emilio N.Mora Cabez¢n Base A’rea El Bosque
112.Tte. Jorge E.Moraga Moraga Base A’rea El Bosque
113.Tte. Jos’ R.Rivas Abuin Base A’rea El Bosque
114.Tte. Hem n Rodr¡guez Rojas Base A’rea El Bosque
115.Tte. Francisco Bow Barroeta Base A’rea El Bosque
116.Tte. Patricio Ibar de la Fuente Pref. Serv. Espec. Carab
117.Tte. Lautaro Castro Tenencia Lonqu’n
118.Ste. Cristi n Reimers Arancibia Base A’rea El Bosque
119.Ste. Alejandro P’rez Gajardo Base A’rea El Bosque
120.Ste. Juan Mac Lean Vergara “Pr¡ncipe” del Est. Chile
121.Jos’ Esteban Rodr¡guez Capell n Militar Santiago
122.Sgo. Francisco Aguayo Caba_a Regimiento “Tacna”
123.Sgo. Luis Cabezas Uribe Base A’rea El Bosque
124.Sgo. Jos’ Su rez Hern ndez Base A’rea El Bosque
125.Sgo. Jos’ Tapia Maluenda Base A’rea El Bosque
126.Sgo. Juan Norambuena Araya Base A’rea El Bosque
127.Cabo Ezequiel Salazar Troncoso Base A’rea El Bosque
128.Cabo Sergio Guti’rrez L¢pez Base A’rea El Bosque

VI Regi¢n del Libertador Bernardo O’Higgins
1.Cor. Hern n Brantes Mart¡nez Cdte.Reg. “Colchagua” de San Fernando
2.TC. Cristi n Ackemecht San Mart¡n Cdte.Reg. “Lautaro” de Rancagua
3.TC. C’sar Ortega Villanueva Prefecto Carab. de Cachapoal
4.TC. H’ctor De la Cruz Cortez Prefecto Carab. de Colchagua
5.May. Ovidio Parque Andaor 2 Cdte. Reg. “Lautaro” de Rancagua
6.May. Salvador Carvallo Ponce Comisario Carab. Santa Cruz
7.Tte Thieme Oficial Reg. “Colchagua”

VII Region del Maule.
1.Gen.Enrique Gallardo Bulas Jefe III Zona Inspecci¢n
2.Cor. abriel Del R¡o Espinoza Director Esc.Artiller¡a Linares
3.TC. F’lix Cabezas Salazar Subdirector Esc. Art. Linares
4.TC. Rub’n Castillo White Cdte. Reg. “Andali’n” de Cauquenes
5.TC. Olaguier Benavente Bustos Cdte.Reg. “Chorrillos” de Talca
6.TC. Sergio Angelotti C diz Cdte.Reg.Telec. “Curic¢”
7.TC.V¡ctor Ouevedo P’rez Prefecto Carab.Curic¢
8.TC. Ronaldo Munzenmayer Held Prefecto de Talca
9.TC. Sergio Landa Vega Prefecto Carab. de Linares
10.May. Carlos Berardi Cadenasso 2 Cdte. Reg. Telec. “Curic¢”
11.May.Jorge Barros Oficial Reg. “Chonillos” de Talca
12.Cap.Jorge Zuchino Oficial Reg. “Chorrillos” de Talca
13.Cap.Juan Morales Salgado Oficial Reg. “Andali’n”
14.Cap.Claudio Lecaros Oficial Esc. Art. Linares
15.Tte Ernesto O’Ryan C rdenas Oficial Reg. “Curic¢”
16.Tte.Hugo Cardemil Oficial Reg. “Andali’n”
17.SOM. Di¢genes Toledo P’rez Jefe Ret’n de Carab. Catillo
VIII Regi¢n del B¡o B¡o.
1.Gbr. Washington Carrasco Fern ndez Cdte III D.E.
2.Cal. Jorge Paredes Wetzer Jefe II Zona Naval
3.Gen. Mario MacKay Jaraquemada Jefe IV Zona de Inspecci¢n
4.Cna. Rolando Garc¡a Le Blanc Jefe Estado Mayor II Zona
5.Cna. Fernando Correa Herrer Cdte. DIM “Aldea” Talcahuano
6.Cna. Gerald Wood Mc Ewan Director de Asmar
7.Cor. Luciano D¡az Medina Jefe EM III D.E.
8.Cor. Juan Von Crismar Escutti Cdte.Reg. “Chacabuco” de Concepci¢n
9.Cor. Juan G.Toro D vila Cdte Reg. “Chill n”
10.Cor. Alfredo Rehren Pulido Cdte. Reg. “Los Angeles”
11.Cor. Gast¢n Zo_iga Parede Cdte. Reg. “Gu¡as” de Concepci¢n
12.Cor. Benjamin Bustos Lagos Prefecto Carab. Concepci¢n
13.TC. Joaqu¡n Prieto Garc¡ Cdte.Reg. “Silva Renard” de Concepci¢n
14.TC. Eduardo Iba_ez Tiller¡as Cdte. Reg. “Chacabuco”
15.TC. Cristi n Guedelhoefer Garc¡a Cdte. Reg. “Chill n”
16.TC. AIbeno Elissalde Muller
17.TC. Gast¢n Elgueta Bahamondes Comisar¡a de Lota
18.TC Mario C ceres Riquelme Prefectura de Concepci¢n
19.TC. Guillermo Carrasco Acu_a Prefecto Carab. Talcahuano
20.TC. Hugo Valenzuela Castillo Prefecto Carab. Arauco
21.TC. Rigoberto Ulloa Alvial Prefecto Carab. de Los Angeles
22.Cfr. Rodolfo Sanuna Ch vez Gobernador Mar¡timo de Talcahuano
23.Cfr .Julio Vergara Jefe SIN II Zona Naval
24.Cfr. An¡bal Aravena Miranda Director Esc. de Grumetes Quiriq.
25.Cfr. Carlos Acu_a Arias Director de Artesanos Navales
26.May. Angel Astorga Valenzuela Oficial Reg. “Chacabuco”
27.May. Hugo Valenzuela Osorio Oficial Prefectura Concepci¢n
28.May. Jorge Aitsken Pezoa Oficial
29.May. Femando Pinares Carrasco Prefectura de Carab. Concepcion
30.May. Aroldo Solari Sanhueza Comisario de Los Angeles
31.Cap. Alex Graff Conus Serv. Intelig. Carabineros
32.Cap. Jorge Offermann Alarc¢r Serv. Intelig. Carabineros
33.Tte. Arturo Calder¢n Yassalacqua Serv.Intel. Naval Talcahuano
34.Tte. Jos’ Pezo Lago Serv. Intelig. Naval Talcahuano
35.Tte. Julio Donoso Serv. Intelig. Naval Talcahuano
36.Tte. Jaime Alarc¢n Serv. Intelig. Naval Talcahuano
37.Tte. Alberto Fern ndez Michel Jefe Subcomisar¡a Laja
38.Tte. Zacar¡as Garc¡a Aguero Jefe Tenencia Abanico
39.Tte. Juan Avello Jefe Tenencia Penco
40.Sgo. Luis A. Ben¡tez Venegas Suboficial Tenencia Penco
41.Sgo. Pedro Rodr¡guez Ceballos Subof. Subcomisar¡a Laja
42.Cabo Germ n Salazar Mu_oz Comisar¡a Los Angeles
43.Cabo Sergio Saguiere Comisar¡a Los Angeles
44.Cabo Florencio Olivares Dades Subcomisar¡a Laja
45.Cabo Sergio Castillo Basaul Tenencia San Rosendo
46.Car. Lisandro Mart¡nez Garc¡a Subcomisar¡a Laja
47.Car. Jorge Beltr n G lvez Comisar¡a Los Angeles
48.Car. Jaime Godoy Godoy Tenencia Santa B rbara
49.Car. Heraldo Pulgar Riquelme Tenencia Santa B rbara
50.Car. H’ctor Echeverr¡a Tenencia Santa B rbara
IX Regi¢n de la Araucan¡a.
1.Gbr. H’ctor Bravo Mu_oz Cdte. IV D.E.
2.Cor. Hern n Ram¡rez Ram¡rez Cdte. Reg. “La Concepci¢n” de Lautaro
3.Cor. Elio Bacigalupo Soracco Cdte. Reg “Miraflores” Traigu’n
4.Cor. Andr’s Pacheco C rdenas Cdte.Grupo 3 Helic¢pt. Maquehua
5.Cor. Gregorio San Mart¡n Venegas Prefecto Carab. de Temuco
6.TC. Pablo Iturriaga Marchese Cdte Reg. “Tucapel” de Temuco
7.TC. Alejandro Morel Donoso Cdte.Reg. “Husares” de Angol
8.TC. Luis Ren’ Vega Fonseca Cdte. Batall¢n Log. Victoria
9.May. Luis Jofr’ Soto 2 Cdte. Reg. “Tucapel”
10.May. Patricio O’Ryan Munita 2 Cdte.Reg. “Hosares” de Angol
11.May. Gustavo Zu_iga Duarte Comisario Curacaut¡n
12.Cap. Rafael Garc¡a Jefe SIM Lautaro
13.Cap. Sergio Callis Soto Subcomisario de Pitrufqu’n
14.Tte. Jorge Maturana Concha Comisar¡a Mulch’n
15.Tte. Armando Maldonado Barr¡a Oficial Reg. “Tucapel”
16.Tte.Carlos Moreno Oficial 5 Comis. Pitrufqu’n
17.Tte. Ram¢n Morales Jefe Tenencia Padre Las Casas
18.Tte . Patricio Bugue_o Jefe Tenencia Gorbea
19.Ste. Jorge Rival Weibel Fiscal¡a Carab.Temuco
20.Sgo. Cristi n Salazar Serv. Int. Mil. Lautaro
21.Sgo.Reinaldo Lucoviac Lupi Subcomisar¡a Pitrafqu’n
22.Cab. Osvaldo D¡az D¡az Comisar¡a Mulch’n
23.Cab. H’ctor Guzm n Salda_a Comisar¡a Mulch’n

X Regi¢n de Los Lagos.
1.Gen. Eduardo Gordon Ca_as Jefe V Zona de Inspecci¢n Carabibneros
2.GBA. Sergio Leigh Guzm n Cdte. III Brigada A’rea
3.Cor. Carlos Paulsen Baeza Jefe EM. IV D.E.
4.Cor. Rub’n Rojas Rom n Cdte. Reg. “Sangra” de Pto.Montt 5.Cor. H’ctor Gonz lez Cdte Reg. “Maturana” de La Uni¢n
6.Cor. Renato Valenzuela Romero Cdte.Grupo n¡ 9 El Tepual
7.Cor. Arturo Silva Loayza Cdte.Grupo n¡ 5 E1 Tepual
8.Cor. Gustavo Smith Dom¡nguez Prefecto Carabineros Valdivia
9.Cor. Silvio Salgado Ram¡rez Prefecto Carab. Puerto Montt
10.Cor. Bernardino Arellano Bustos Prefecto Carab. Chilo’
11.TC. Santiago Sinclair Oyaneder Cdte.Reg. “Cazadores” de Valdivia
12.TC. Lizardo Abarca Maggi Cdte. Reg. “Arauco” de Osorno
13.TC. Patricio Bravo Pantoja Cdte.Reg. “Membrillar” de Valdivia
14.TC. Jer¢nimo Pantoja Hem ndez 2 Cdte Reg. “Maturana” de La Uni¢n
15.CFr. Osvaldo Schwarzemberg S. Gobemador Marit. Pto Montt
16.TC. Jorge Uribe Mayorga Prefecto Carab. Osorno
17.May. Jos’ Felio Madinagoit¡a 2 Cdte.Reg. “Cazadores” de Valdivia
18.May. Antonio Ram¡rez Parga 2 Cdte. Reg. “Arauco” Osorno
19.May. Hans Schemberger Valdivia Comisario de R¡o Negro
20.Mayor Mario Molina Comisario de La Uni¢n
21.Cap. Luis Osorio Garardazanic Oficial Reg. “Cazadores”
22.Cap. Adri n Fem ndez Hern ndez Comisario Rahue-Osorno
23.Tte. Marcos Rodr¡guez Olivares
24.Tte. Lautaro Ortega
25.Tte. Patricio Keller Oficial Reg. “Cazadores” de Valdivia
26.Tte. Luis Rodr¡guez Oficial Reg. “Cazadores” de Valdivia
27.Tte. Felipe Cossio Of icial Reg. “Arauco”
28.Tte. Nelson Rodr¡guez Mel’ndez Jefe Tenencia San Pablo
29.Tte. Juan R¡os Villalobos Jefe tenencia Puerto Octay
30.Tte. Hern n Godoy Barrientos Of icial Comisar¡a R¡o Negro
31.Tte. Tom s Palmovich Fiscal¡a Carabineros Osorno
32.Sgo. Rigoberto Moraga Tenencia San Pablo
33.Sgo. Raol Oyalzon Blanco Tenencia San Pablo
34.Cab. Abelardo Roias Zo_iga Tenencia San Pablo
35.Cab. Jos’ Roda Hormaz bal Tenencia San Pablo
36.Cab. Sergio Conejeros Comisar¡a de Rahue
37.Car. Jos’ Melian Carrasco Comisar¡a de Rahue

XI Regi¢n de Carlos Ib nez del Campo.
1.Cor. Humberto Gordon Rubio Cdte. Reg. “Ais’n”
2.TC. Gustavo Rivera Toro 2 Cdte. Reg. Ais’n
3.TC. Raol Ducassou Borde Prefecto Carabineros Ais’n
4.May. Jos’ Jara Donoso Comisario Puerto Ais’n
XII Regi¢n Magallanes.
1.GD. Manuel Torres de la Cruz Cdte.V.D.E.
2.GBA. Jos’ Berdichewsky Scher Cdte. IV Brigada A’rea Punta Arenas
3.Cal. Horacio Justiniano Aguirre Cdte. III Zona Naval
4.Gen. Luis Fuentealba Castro Jefe VI Zona Insp.Carabineros
5.Cor. Mario Gonz lez Fuentes Jefe E.M.V.D.E.
6.Cor. Augusto Reiger Rago Cdte. Reg. “Caupolic n” de P. Porvenir
7.Cor. Rub’n Madrid Lillo Cdte. Reg. Artiller¡a de P.Arenas
8.Cor. Manuel Rodr¡guez V’liz Cdte. Reg. “Lanceros” de P.Natales
9.Cor. Waldo Parra Rivas Prefecto Carabineros de P.Arenas
10.CFr. Humberto Ram¡rez Olivari Cdte.DIM “Cochrane” de P.Arenas
11.TC. Iv n Dubod Urqueta Cdte.Reg. “Patagonia” de P.Arenas
12.TC. Arturo Alvarez Sgolia Cdte. Reg. “Pudeto” de P.Arenas
13.TC. Julio Olid Tardel Cdte. Reg. Artiller¡a de P.Arenas
14.TC. Alfredo Morales Flores Cdte. Bat. Blind. “Schneider”
15.TC. Aquiles C ceres Guarnici¢n de Punta Arenas
16.CC Jorge Fellay Fuenzalida 2 Cdte. DIM “Cochrane” de P.Arenas
17.CC. Osvaldo Garc¡a Ahumada Cdte. Torpedera “Fresia”
18.CC. Pedro Anguita Izquierdo Cdte. Torpedera “Guacolda”
19.CC. Alejandro Babaich Schmith Dir. Hosp. “Cirujano Guzman” de P.Arenas
20.Cgr. Carlos Castro Sauritain Cdte.Grupo n¡ 6 FACH de Punta Arenas
21.Cap. Mario Zamora Flores Oficial Reg. “Pudeto”
22.Tte. Eduardo Carrasco Moreno Oficial DIM “Cochrane”
23.Ste. Jaime Wainsdenlaufer Oficial DIM “Cochrane”
24.Ste. Mario Tapia Oficial DIM “Cochrane”

comment: La recopilaci¢n que ofrecemos fue realizada por el historiador y escritor Le¢n G¢mez Araneda. Los uniformados delincuentes aparecen por regi¢n del pa¡s y con los grados y cargos que serv¡an entre los a_os 1973 y 1975, estos son los que conocen el destinos de los desaparecidos y asesinados por la dictadura militar chilena.

Ellos estuvieron a cargo de los campos de concentraci¢n, casas de torturas, fueron responsables de los asesinatos, ejecuciones y desparecimientos cometidos en sus zonas, muchos de ellos pasaron a formar parte de la DINA.

Hay que tener muy claro que la Corte Suprema de Chile sentenci¢ que la DINA era una organizaci¢n criminal en el mismo sentido que en los tribunales de Nuremberg se sentenci¢ a las SS, SDA y al partido nacionalsocialista.

En realidad aqu¡ reproducimos una lista de los miembros de una organizaci¢n criminal segon lo determinado por la London International Assembly en 1943.

En Abril de 1945, el concepto de organizaci¢n criminal recibe un expl¡cito reconocimiento por los Aliados en un “Acuerdo Ejecutivo” preparado en Estados Unidos.

Por oltimo este concepto fue incorporado en 1945 a la Carta de Londres del Tribunal Internacional Militar de Nuremberg en sus art¡culos 9, 10 y 11.

Las personas que aqu¡ incluimos (exactamente 521) ser¡an condenadas por cualquier tribunal de un pueblo libre a reclusion perpetua y hubieran perdido sus grados militares y recibido el m ximo castigo que cualquier c¢digo militar prevee, desde el código de Napole¢n al de la rusia zarista y por supuesto cualquiera de los que se aplica en los ejercitos de la OTAN.

Ninguno de estos oficiales podr¡a servir en el ejercito de un pa¡s democratico y esto debe quedar meridianamente claro para las futuras generaciones.

Dadas las condiciones de impunidad que vive Chile, pensamos que es una obligación ante la historia que estos nombres sean reconocidos para verguenza de aquellos que se consideren ciudadanos libres. A falta de justicia la verguenza los acompañará para siempre, vayan donde vayan, y pasar n a la historia como traidores y asesinos de su propio pueblo, categor¡a dif¡cil de superar.

Pero adem s hay que recordar que los cr¡menes por ellos cometidos son imprescriptibles y no indultables y no amnistiables. Antes o despu’s tendr n que pasar ante un tribunal o bien vivir escondidos como los nazis de la II Guerra Mundial o los de Colonia Dignidad de los que son directos herederos. El ej’rcito chileno es el oltimo ej’rcito prusiano y nazi del mundo, pero este desajuste hist¢rico le ha costado la vida, la tortura y el exilio a miles de democr tas chilenos a los cuales la humanidad les debe un reconocimiento expl¡cito y no vergonzante como el admitido por los gobiernos chilenos.

Estado mayor de la dirección de inteligencia nacional, DINA
1.Coronel Juan Manuel Contreras Sepulveda
2.Coronel V¡ctor Hugo Barr¡a Barr¡a
3.Tte. Coronel Pedro Octavio Espinoza Bravo
4.Cap. Fragata Sergio Barra von Kutschmann
5.Tte. Coronel Vianel Valdivieso Cervantes
6.Tte. Coronel Juan Sald¡as Stappung
7.Tte.Coronel Hugo Prado Contreras
8.Tte. Coronel Manuel Manr¡quez Moyano
9.Tte.Coronel Jer¢nimo Pantoja Hern ndez
10.Tte. Coronel Alberto Elissalde Muller
11.Cap Corbeta Alejandro Campos Rehbein
12.Cap Corbeta Sergio Pe_aloza Marusic
13.May Patricio Luvecce Massera
14.May Raol Eduardo Iturriaga Neumann
15.May Marcelo Moren Brito
16.May Carlos Parera Silva
17.May Fernando G¢mez Segovia
18.May Augusto Deitchler Guzm n
19.May Rolf Wenderoth Pozo
20.May Jorge Iturriaga Neumann
21.May Julio Cerda Carrasco
22.May Aldo Jos’ Briones Morales
23.May Marcos Derpich Miranda
24.May Manuel Palacios Burgos
25.May Carabineros EduardoEspinoza Paielle
26.Capt Francisco MaximilianoFerrer Lima
27.Cap Gerardo Hubert Olivares
28.Cap Alejandro Burgos de Beer
29.Cap Abel Sepolveda Guti’rrez
30.Cap Juan Morales Salgado
31.Cap Sergio Ram¢n Rocha Aros
32.Cap Luis Alberto Medina Aldea
33.Cap Jorge Aro Peigneguy
34.Cap Juan Hern n Sanzani Tapia
35.Cap Amnando Fern ndez Larios
36.Cap Adolfo Bom Pineda
37.Cap Jaime Vergara Parada
38.Cap Eugenio Videla Valdebenito
39.Cap Alfonso Faondez Norambuena
40.Cap Carab. Gemm n Barriga Mu_oz
41.Tte Miguel Krassnoff Marchenko
42.Tte Jorge Escobar Fuentes
43.Tte Julio Garc¡a Covarrubias
44.Tte Manuel V squez Chahuan
45.Tte Rolando Mosqueira Zarpa
46.Tte Rene Riveros Valderrama
47.Tte Juan Cheminelli Fullerton
48.Tte Nelson Edgardo Haase Mazzei
49.Tte Hugo Acevedo Godoy
50.Tte Guillemmo Salinas Torres
51.Tte Juan Delm s Ram¡rez
52.Tte Sergio Antonio Ojeda Bennett
53.Tte Fernando Laureani Maturan
54.Tte Cristoph Georg Willeke Floe
55.Tte Cados Labarca Metzger
56.Tte Mario Igualt Ram¡rez
57.Tte H’ctor Iraz bal Lobos
58.Tte Jorge Nazar Sabaj
59.Tte Von Furstenberg
60.Tte Jorge Sarah Olger
61.Tte Carabin.Miguel Hern ndez Oyarzo
62.Tte Ricardo Lawrence Meires
63.Tte Jaime Hern n L¢pez Abarca
64.Tte Emilio Sajuria Alvear
65.Tte Genaro Godoy
66.Tte Enrique Augusto Wemer Haase
67.Tte Winston Maximiliano Donders Espinoza
68.Tte Guillermo Washington Gonz lez Betancoun
69.Tte Marina Daniel Gimpert Corval n
70.Subtte Gast¢n Ramos Cid
71.Subte Alvaro Corval n Castilla
72.Subtte Patricio Castro
73.Subtte Carabin.Ingrid Olderock
74.Gendarme Orlando Jose Manzo Durand

Suboficiales y clases adscritos a la DINA
1.Suboficial Osvaldo Romo Mena
2.Suboficial Tulio Pereira
3.Suboficial Guillenno Jorquera Guti’rrez
4.Sargento Humberto Tapia Barraza
5.Cabo Ej’r. Basclay Zapata Reyes
6.Cabo Ej’r. El¡as Camus Camus
7.Cabo Ej’r. H’ctor Palma Rodr¡guez
8.Cabo Carab.Pedro Ren’ Alfaro Fern ndez
9.Cabo Carab.ErnilioTroncoso Vivallos
10.Cabo Carab.Manuel Leyton Robles
11.Cabo Carab.Heriberto Acevedo Acevedo Agr. “Caupolic n”

Listado por regiones militares de los 521 oficiales en servicio entre 1973 y 1975.
I Region Tarapaca
1.G.B.Carlos Forestier Haensgen Comandante VI Div.de Ej’rcito
2.Gen. Luis Anura Carnpos V squez Jefe I Zona de Inspec.Carab
3.Cor. Sergio Dela Fuente Yurescik Jefe E.M.VI D.E
4.Cor. Odlanier Mena Salinas Cdte. Reg. “Rancagua” de Arica
5.Cor. V¡ctor Az¢car Echeverr¡a Prefecto Carabineros de Arica
6.Cor. Erick Claussen Sparenberg Cdte.Ala I “Los C¢ndores”
7.Cor. Raol Mart¡nez Mena Cdte. Reg. “Carampangue” de Iquique
8.Cfr. Salvador Garc¡a Baste Cdte. Dest.IM “Lynch” de Iquique
9.TC. Hector F.Leyton Galan Cdte. Reg. “Granaderos” de Iquique
10.TC . Florencio Zambrano Rom n Cdte.Reg. “Dolores” de Iquique
11.TC. Edmundo Jahnsen Merino Cdte. Reg. “Tarapac ” de Iquique
12.TC. Luis Valenzuela Sol¡s de O. Cdte.Reg. “Pisagua” de Iquique
13.TC. Eduardo Oyarzun Sepolveda 2 Cdte. “Rancagua” de Arica
14.TC. Ram¢n Larrain Larra¡n 2 Cdte “Carampangue” de Iquique
15.May. Jorge Felio Madinogoit¡a 2 Cdte “Granaderos”
16.May. Sergio Parra Valladares 2 Cdte “Dolores”
17.May. Carlos de la Barra Daniels 2 Cdte. “Tarapac “
18.May. Pl cido Mu_oz Faondez 2 Cdte “Pisagua”
19.Cap. Sergio Espinou Davies oficial Reg. “Carampangue”
20.Cap. Enrique Cid Goables Auditor de Guerra
21.Cap. Florencio Tejos Mart¡nez
22.Cap. Hugo Elzo
23.Cap. Juan Enrique Sinn Bruno Auditor de Guerra
24.Cap. Sergio Benavides Oficial Reg. “Carampangue”
25.Cap. Adrian Figueroa Oficial Reg. “Carampangue”
26.Tte. Conrado Garc¡a Oficial Reg. “Carampangue”
27.Tte. Juan Antonio Mu_oz Mu_oz Ofic.Comisar¡a de Iquique
28.Tte. Enrique Rosales E
29.Tte. Ren’ Abarca Oficial Reg.Granaderos
30.Tte. Pavlovic
31.Ste. Ciro Casanueva Aguila Oficial Reg. “Carampangue”
32.Ste. Ricardo Ibarra Ceballos
33.SOM. Roberto Fuentes Zambrano Reg. “Carampangue” de Iquique
34.SOM. Miguel Aguirre Reg. “Carampangue” de Iquique
35.Sto. Blas Barraza Quiroga Comisar¡a de Iquique
36.Cab. Ren’ Valdivia Comisar¡a de Iquique
37.Abo. Mario Acu_a Riquelme Fiscal Militar de Iquique

II Regi¢n Antofagasta.
1.G.B. Joaqu¡n Lagos Osorio Cdte.I Divisi¢n de Ej’rcito
2.GBA. Raol Vargas Miguel Cdte.l Brigada A’rea
3.Gen. Luis A.Campos V squez Jefe I Zona Insp.Carabineros
4.Cor. Sergio Cartagena Rojas Jefe EM. I Div.Ej.
5.Cor. Eugenio Rivera Desgroux Cdte.Reg. “Calama”
6.Cor. Adri n Ortiz Guttmann Director Esc.Blindados Antof.
7.Cpr. Jorge Mart¡n Cubillos Gob.Mar¡timo Antofagasta<BR< 8.TC. Enrique Vald?s Puga Cdte.Reg. ?Antofagasta?
9.TC. Oscar Ren’ Lagos Fort¡n Cdte.Reg. “Esmeralda” de Antofagasta.
10.TC. Victorino Gallegos Borie Cdte.Reg. “El Loa” de Antof.
11.TC. Juan Bianchi G . Cdte. Batall¢n Log¡stico
12.TC. Oscar Figueroa M rquez 2 Cdte Reg.”Calama”
13.TC. Luciano Astete Almendras Prefecto Carab. Tocopilla
14.TC. Abel Galleguillos Araya Prefecto Carab. “El Loa”
15.TC. Marcos Herrera Aracena Auditor de Guerra Div.
16.May. Juan D¡az Calvo 2 Cdte.Reg. “Esmeralda”
17.May. Manuel Matta Sotomayor Relaciones Poblicas I D.E.
18.May. Jos’ Bocaz 2 Cdte Reg. “El Loa”
19.May. Luis Aracena Romo Of icial Reg. “Calama”
20.May. Luis Ravest San Mart¡n Oficial Reg. “Calama”
21.Cap. Juan Araya Oficial Reg. “Calama”
22.Cap. Albetto Herrera Felio Alcaide C rcel Antofagasta
23.Cap. Juan Zanzani Tapia Ayudante Cdte.de la Div.
24.Cap. Carlos Minoletti Arriagada Oficial Reg. “Calama”
25.Tte. Alvaro Moreno Oficial Reg. “Calama”
26.Tte. Hem n Nu_ez Mandquez Oficial Reg. “Calama”
27.Tte. Alex Cant¡n Of icial Comis.Tocopilla

III Regi¢n Atacama.
1.Cor. Hugo Barrientos Gallardo Prefecto Carab. Copiap¢
2.TC. Oscar Haag Blanscke Cdte.Reg. “Atacama”
3.TC. Ren’ Peri Fagerstrom Sub. Pref .Carab. Copiap¢
4.May. Carlos Enrioti Bley 2 Cdte.Reg. “Atacama”
5.May. Carlos Brito Guti’rrez Oficial Reg. “Atacama”
6.May. Luis Alarc¢n Gacitoa Comisario de Potrerillos
7.Tte. Enrique Vidal Ayudante Cdte.Haag
8.Tte. Cruz Oficial Reg. “Atacama” 9.Tte. Marambio

IV Regi¢n de Coquimbo.
1.Cor.Lincoln Rojas Olivares Prefecto Carab.Coquimbo
2.TC. Ariosto Lapostol Orrego Cdte.Reg. “Arica” La Serena
3.TC. Tom s Manr¡quez Nu_ez Comisario La Serena
4.May. Manuel Cazanga Pereira
5.May. Frandsco Alvarez Mery Auditor de Guerra
6.May.Carlos Arce Escobar Alcaide C rcel La Serena
7.Cap. Jorge Polanco Oficial Reg. “Arica”
8.Juan Emilio Cheyre Espinoza Ayudante Cdte. Lapostol

V Region Valpara¡so.
1.V.A. Adolfo Walbaum Wieber Cdte. I Zona Naval
2.V.A. Pablo Weber Munnich Cdte.en Jefe de la Escuadra
3.C.A.Hugo Cabezas Videla Jefe E.M. de la Armada
4.C.N. Sergio Huidobro Justiniano Cdte.Cuerpo IM
5.C.N. Antonio Costa Bobadilla Director de Instrucci¢n
6.C.N. Guillenno Aldoney Hansen Jefe EM. I Zona Naval
7.C.N. Marcos Ortiz Guttmann Subjefe EM.Armada
8.C.N. Carlos Borrowman Sanhueza Dir. Esc. Naval Arturo Prat
9.C.N. Raol L¢pez Silva Dir. Academia de Guerra Naval
10.C.N. Homero Salinas Nu_ez Dir. Esc. lngenier¡a Naval
11.C.N. Arnt Arentsen Pettersen Dir. Esc.del Cuerpo de IM
12.C.N. Sergio Bolto Morales Cdte. Crucero “OHiggins”
13.C.N. Maurice Poisson Estman Cdte . Crucero “Prat”
14.C.N . Carlos Fanta Nu_ez Cdte.Crucero “Alm.Latorre”
15.C.N. Jorge Sabugo Silva Cdte.Buque Esc. “Esmeralda”
16.C.N. Hern n Sepolveda Gore Cdte. D.IM “Miller” de Vi_a del Mar
17.C.N. Cristi n Sloraker Pozo Jefe EM de la Escuadra
18.C.N. Oscar Horlscher Director Hosp. Alm. Nef-Valpo.
19.C.N. Sergio Fuenzalida Vigar Estado Mayor
20.Cor. Enrique Yavar San Mart¡n Cdte .Reg. “Maipo” de Valpara¡so
21.Cor. H’ctor Orozco Sepolveda Cdte. Reg “Yungay” de San Felipe
22.Cor. Fernando Paredes Pizarro Dir. Esc.Caballeria Quillota
23.Cfr. Jorge Davanzo Cintolesi Dir .Esc. de Armamentos
24.CFr.V¡ctor Valverde Steinlen Dir. Esc. Operac. Navales
25.Cfr. Hern n Soto-Aguilar Cornejo Subdir. Esc. Cuerpo IM
26.Cfr Roberno Benavente Mercado Cdte. Destructor “Cochrane”
27.Cfr. Jorge Vald’s Romo Sub Dir. Esc.Naval A. Prat
28.Cfr. Rigoberto Cruz Jonnson Director CIRE
29.Cfr. Jorge Alarc¢n Johnson Cdte. Destructor “Blanco”
30.Cfr. Jorge Hess Julio Cdte .Destructor “Riveros”<BR< 31.CFr.Hern n Rivera Calder¢n Cdte.Destructor ?Williamms?
32.CFr.Eduardo Reyes Eveling Cdte.Destructor “Orella”
33.Cfr. Patricio Villalobos Cdte. Base El Belloto
34.Cfr. Ernesto Huber Von Appen Cdte.Aviaci¢n Naval
35.Cfr Julio Vergara Jefe SIN I Zona Naval
36.Cor.Rafael V squez Reginensi Cdte.Ala 2 Quintero
37.Cor Lautaro Recabarren Hidalgo Prefecto de Villa del Mar
38.Cor.Alberto Montecinos Caro Prefecto San Felipe
39.Cor.Luis Guti’rrez Cerda Prefecto Carab. Valpara¡so
40.TC. Luis Prussing Schwartz Cdte.Reg. “Guardia Vieja”
41.TC. Carlos Mart¡nez Aguirre Cdte .Reg. “Aconcagua” de Quillota
42.TC. Hern n Podesta G¢mez Cdte.Reg. “Coraceros” de Viña del Mar
43.TC. Manuel Contreras Sepolveda Dir. Esc. Ing.Tejas Verdes
44.TC. Jorge Arnold Zavala 2 Cdte.Reg. “Maipo” de Valpara¡so
45.TC. Mario Marshall Lhuillier Subdir. Esc. Caballeria Quillota
46.Cgr. Pablo Sald¡as Maripangue Cdte.Grupo FACH n¡ 2 Quintero
47.May. Gonzalo Lizasoain Mitrano 2 Cdte.Reg. “Coraceros”
48.May. Hamilton Rosales Berroeta 2 Cdte. Reg. “Guardia Vieja”
49.May. Jaime Bachler Cdte. Reg. “Aconcagua” Quillota
50.May. Donato L¢pez Almarza 2 Cdte.Reg. “Yungay” de San Felipe
51.May. David Miranda Subdir. Esc. Ing. Mil.Tejas Verdes
52.May. Eugenio Videla Valdebenito Of icial Reg. Ing..Tejas Verdes
53.Cap. Alejandro Rodr¡guez Fainette Oficial Esc.lng.Tejas Verdes
54.Cap. Mario Jara Esc.lng. Mil.Tejas Verdes
55.Cap. Claudio Kossiel Esc. Ing. Mil.Tejas Verdes
56.Cap. Raol Navane Intel. Reg. “Yungay” de San Felipe
57.Tte. An¡bal Schafhaussen Esc. Ing. Mil.Tejas Verdes
58.Tte. Federico Stigman Servicio Inteligencia Naval
59.Ste. Sergio Jara Arancibia Oficial Reg. “Yungay”
60.Ste. Pedro Lovera Betancour Oficial Reg. “Yungay”
61.Dr. Vittorio Orvieto T. Serv. Sanidad Tejas Verdes
62.SOM. Milt¢n Nu_ez Hidalgo Reg. “Yungay” de San Felipe
63.SOM. Pedro Montealegre Riveros Reg. “Yungay” de San Felipe
64.SOM. Roberto Machuca Reg. “Yungay”
65.Hen n Quezada Moncada S.I.M. Valpara¡so

Regi¢n Metropolitana.
1.GE.Augusto Pinochet Ugarte Comandante en Jefe del Ej’rcito
2.Alm. Jos’ Toribio Merino Castro Cdte. en Jefe de la Marina
3.GA. Gustavo Leigh Guzm n Comandante en Jefe FACH
4.Gen.C’sar Mendoza Dur n Director de Carabineros de Chile
5.GD. Orlando Urbina Herrera Jefe EM.del Ej’rcito
6.GD. Rolando Gonz lez Acevedo Estado Mayor del Ej’rcito
7.GD. Ernesto Baeza Michelsen Comando Infraestructura del Ej’rcito
8.VA. PatricioCarvajal Prado Jefe EM. Defensa Nacional
9.GA. Gabriel Van Schouwen Figueroa Comando de Combate de la FACH
10.GA. Orlando Guti’rrez Bravo Jefe EM. FACH
11.GA. Francisco Herrera Latoja Comando de Material de la FACH
12.GA. Nicanor D¡az Estrada Jefe Serv.Intel.FACH .
13.GA. Jos’ Mart¡nez Lema Comando de Log¡stica FACH
14.Gen. Arturo Yovane Zo_iga Prefectura de Santiago
15.GB. Hemman Brady Roche Cdte. II Divisi¢n de Ej’rcito
16.GB. Raol Contreras Fischer Jefe Comando Ingenieros
17.GB. C’sar Benavides Escobar Comando de Institutos Militares
18.GB. Sergio Arellano Stark Cdte. Guarnici¢n de Santiago
19.GB . Javier Palacios Ruhman Comando de Operaciones
20.CN. Ladislao D Hainut Estado Mayor Defensa Nacional
21.CN. Ariel Gonz lez Cornejo Estado Mayor Defensa Nacional
22.CN. Luis de los R¡os Echeverda Estado Mayor Defensa Nacional
23.CN. Eduardo Allen Hahn Estado Mayor Defensa Nacional
24.CN.Luis.Nieman Nu_ez Estado Mayor Defensa Nacional
25.GB .Humberto Magliochetti Barahona Dir.Instrucci¢n FACH
26.GB. Claudio Sepolveda Donoso Director Personal FACH
27.GB. Mario Viveros Avila Cdte.II Brigada A’rea
28.Gen.Alfonso Y _ez Retamal Direcci¢n Personal Carabineros
29.Cor. Orlando Ib _ez Alvarez Jefe E.M.II D.E.
30.Cor. Rolando Garay Cifuentes Director Academia de Guerra .
31.Cor. Nilo Floody Buxton Dir. Esc. Mil. Bernardo OHiggins
32.Cor. Julio Canessa Robert Dir. Esc. de Suboficiales
33.Cor. Leonel Koening Altermatt Dir. Esc. Infant. San Bernardo
34.Cor. Juan Agust¡n Soto Miranda Dir. Esc. de Telecomunicaciones
35.Cor. Julio Jara Ducaud Dir. Academia Polit’cnica
36.Cor. Aquiles L¢pez Barrenechea Comando de Ingenieros
37.Cor. Pedro Yoochumi Jim’nez Comando de Aviaci¢n Militar
38.Cor. Julio Polloni P’rez Comando de Telecomunicaciones
39.Cor. Hem n B’jares Gonz lez Comando de Operaciones
40.Cor. Felipe Geiger Stahr Cdte. Reg. “Buin”
41.Cor. Joaqu¡n Ram¡rez Pineda Cdte. Reg. “Tacna”
42.Cor. Rafael Ortiz Navarro Cdte. Reg. Telecomunicadones
43.Cor. C’sar Manr¡quez Moyano Cdte. Batall¢n Intendencia
44.Cor. Rigoberto Rubio Ram¡rez Sec.Gral Comand. Santiago
45.Cor. Ren’ Vidal Basauri Cdte. Dpto. Asuntos Especiales
46.Cor. V¡ctor Barda Barda Subdirector SIM
47.Cor. Sergio Covarrubias Sanhueza Estado Mayor del Ej’rcito
48.Cor. An¡bal Labarca Richi Estado Mayor del Ej’rcito
49.Cor.Julio Fern ndez Atienza E.M. Comando Operaciones
50.Cor.Uros Domic Bejic E.M.Cornando de Inteligencia
51.Cor. Enrique Morel Donoso Estado Mayor del Ej’rcito
52.Cor. Juan Hutt Gunther Estado Mayor del Ej’rcito
53.Cor. Raol Lara Mart¡nez Estado Mayor del Ej’rcito

54.Cor. Pedm Ewing Hodar Estado Mayor del Ej’rcito
55.Cor. Alejandro Espinoza Cort’s Estado mayor del Ej’rcito
56.Cor. Lisandro Contreras Tapia Direcci¢n de FAMAE
57.Cfr. Gonzalo Ram¡rez Cepeda Dir. Esc.Telec. Quinta Normal
58.Cfr. Hem n Ferrer Estado Mayor Defensa Nacional
59.Cor. Gerardo L6pez Angulo Director Esc.de Aviaci¢n
60.Cor. Juan Soler Manfredini Director Esc. Especialidades
61.Cor. Eduardo Fomet Fern ndez Secretario General FACH
62.Cor. Enrique Ruiz Berger Estado Mayor Defensa Nacional
63.Cor. Ren’ Peralta Past’n Estado Mayor Defensa Nacional
64.Cor. Luis Ruiz Navarro Cdte.Reg. Artiller¡a AA Colina
65.Cor. Mario Hahn Ram¡rez Cdte.Ala de Reconocimiento
66.Cor. Maximiliano Maggie Cdte. Ala de Mantenimiento
67.Cor. Horacio Ote¡za L¢pez Subdirector SIFA
68.Cor. Juan P.Gonz lez Figueroa Cdte.Grupo n¡ l0
69.Cor. Mario Gamarra Jefe Servicio Intelig. FACH
70.Cor. H’ctor Canales Correa Director Inst . Sup. Carabineros
71.Cor. Ernesto Gonz lez Alegna Director Esc. de Carabineros
72.Cor. Jos’ S nchez Stephan Director Esc. Suboficiales
73.Cor. Manuel D¡az Mart¡nez Jefe. Dpto. Radiopatrullas
74.Cor. Enrique Arias Montero Subdirector de Instrucci¢n
75.TC. Luis Danos Covian Subdirector Esc. Militar
76.TC. Osvaldo Hern ndez Pedreros Subdir. Esc Suboficiales
77.TC. Pedro Montalva Calvo Subdirector Esc. Infanter¡a
78.TC. Iv n Gonz lez Subdirector Esc.Telecomunicaciones
79.TC. Alejandro Medina Lois Director Esc.de Comandos Peldehue
80.TC. Hugo Gajardo Castro 2 Cdte.Reg. “Buin”
81.TC. Oscar Escalona Alvial 2 Cdte.Reg. “Tacna”
82.TC. Alfredo Calder¢n Campusano Cdte. Blindado n¡ 2
83.TC. Mateo Durruty Blanco Cdte. Ferrocarrileros Pte.Alto
84.TC. Hugo Acu_a Sotomayor Cdte.Batall¢n “Batuco”
85.TC. Jorge Araos Iba_ez 2 Cdte. Reg. Telecomunicaciones
86.TC. Samuel Rojas P’rez Oficial Esc. Inf. Sn. Bernardo
87.Cgr. Sergio Lizasoa¡n Mitrano Academia de Guerra A’rea
88.Cgr. Edgardo Ceballos Jones Academia de Guerra A’rea
89.Cgr. Gonzalo P’rez Canto Academia de Guerra A’rea
90.Cgr. Ram¢n C ceres Academia de Guerra A’rea<BR< 91.Cgr. Erick Barrientos Cartagena Academia de Guerra A?rea
92.Cgr. Carlos Ottone Mestre Guarnici¢n A’rea de Stgo.
93.Cgr. Patricio Araya Ugalde 2 Cdte. Grupo n¡ 10 de Los Cerrillos
94.Cgr. C’sar Guevara Fuentes Cdte. Grupo n¡ 7 Los Cerrillos
95.Cgr. Florencio Dubl’ Academia de Guerra A’rea
96.Cgr. Le¢n Duffei Treskov Academia de Guerra A’rea
97.Cgr. Enrique Montealegre Academia de Guerra A’rea
98.Cpb. V¡ctor Mattig Guzm n Academia de Guerra A’rea
99.Cpb. Jose Garc¡a Huidobro Academia de Guerra A’rea
100.Cpb. Alvaro Guti’rrez Academia de Guerra A’rea
101.Cpb. Alberto Waschtendorf Academia de Guerra A’rea
102.Cpb. Lionel Paredes Lazcano Base A’rea ER Bosque
103.Cpb. Juan de Dios Reyes L¢pez Estado Mayor FACH
104.Tte. Oscar Izurieta Ferrer Oficial Esc. Militar
105.Tte. Mario Larenas Carmona Oficial Esc. Militar
106.Tte. Andr’s Maga_a Baum Oficial Esc. Inf. San Bemardo
107.Tte. Hern n Mancilla Espinoza Base A’rea El Bosque
108.Tte. Mario Franyola Barahona Base A’rea El Bosque
109.Tte. Guillermo Salom¢n Schaim Base A’rea El Bosque
110.Tte. Carlos Rauchfuss Niederastroth
111.Tte. Emilio N.Mora Cabez¢n Base A’rea El Bosque
112.Tte. Jorge E.Moraga Moraga Base A’rea El Bosque
113.Tte. Jos’ R.Rivas Abuin Base A’rea El Bosque
114.Tte. Hem n Rodr¡guez Rojas Base A’rea El Bosque
115.Tte. Francisco Bow Barroeta Base A’rea El Bosque
116.Tte. Patricio Ibar de la Fuente Pref. Serv. Espec. Carab
117.Tte. Lautaro Castro Tenencia Lonqu’n
118.Ste. Cristi n Reimers Arancibia Base A’rea El Bosque
119.Ste. Alejandro P’rez Gajardo Base A’rea El Bosque
120.Ste. Juan Mac Lean Vergara “Pr¡ncipe” del Est. Chile
121.Jos’ Esteban Rodr¡guez Capell n Militar Santiago
122.Sgo. Francisco Aguayo Caba_a Regimiento “Tacna”
123.Sgo. Luis Cabezas Uribe Base A’rea El Bosque
124.Sgo. Jos’ Su rez Hern ndez Base A’rea El Bosque
125.Sgo. Jos’ Tapia Maluenda Base A’rea El Bosque
126.Sgo. Juan Norambuena Araya Base A’rea El Bosque
127.Cabo Ezequiel Salazar Troncoso Base A’rea El Bosque
128.Cabo Sergio Guti’rrez L¢pez Base A’rea El Bosque

VI Regi¢n del Libertador Bernardo O’Higgins
1.Cor. Hern n Brantes Mart¡nez Cdte.Reg. “Colchagua” de San Fernando
2.TC. Cristi n Ackemecht San Mart¡n Cdte.Reg. “Lautaro” de Rancagua
3.TC. C’sar Ortega Villanueva Prefecto Carab. de Cachapoal
4.TC. H’ctor De la Cruz Cortez Prefecto Carab. de Colchagua
5.May. Ovidio Parque Andaor 2 Cdte. Reg. “Lautaro” de Rancagua
6.May. Salvador Carvallo Ponce Comisario Carab. Santa Cruz
7.Tte Thieme Oficial Reg. “Colchagua”

VII Regi¢n del Maule.
1.Gen.Enrique Gallardo Bulas Jefe III Zona Inspecci¢n
2.Cor. abriel Del R¡o Espinoza Director Esc.Artiller¡a Linares
3.TC. F’lix Cabezas Salazar Subdirector Esc. Art. Linares
4.TC. Rub’n Castillo White Cdte. Reg. “Andali’n” de Cauquenes
5.TC. Olaguier Benavente Bustos Cdte.Reg. “Chorrillos” de Talca
6.TC. Sergio Angelotti C diz Cdte.Reg.Telec. “Curic¢”
7.TC.V¡ctor Ouevedo P’rez Prefecto Carab.Curic¢
8.TC. Ronaldo Munzenmayer Held Prefecto de Talca
9.TC. Sergio Landa Vega Prefecto Carab. de Linares
10.May. Carlos Berardi Cadenasso 2 Cdte. Reg. Telec. “Curic¢”
11.May.Jorge Barros Oficial Reg. “Chonillos” de Talca
12.Cap.Jorge Zuchino Oficial Reg. “Chorrillos” de Talca
13.Cap.Juan Morales Salgado Oficial Reg. “Andali’n”
14.Cap.Claudio Lecaros Oficial Esc. Art. Linares
15.Tte Ernesto O’Ryan C rdenas Oficial Reg. “Curic¢”
16.Tte.Hugo Cardemil Oficial Reg. “Andali’n”
17.SOM. Di¢genes Toledo P’rez Jefe Ret’n de Carab. Catillo

VIII Región del B¡o B¡o.
1.Gbr. Washington Carrasco Fern ndez Cdte III D.E.
2.Cal. Jorge Paredes Wetzer Jefe II Zona Naval
3.Gen. Mario MacKay Jaraquemada Jefe IV Zona de Inspecci¢n
4.Cna. Rolando Garc¡a Le Blanc Jefe Estado Mayor II Zona
5.Cna. Fernando Correa Herrer Cdte. DIM “Aldea” Talcahuano
6.Cna. Gerald Wood Mc Ewan Director de Asmar
7.Cor. Luciano D¡az Medina Jefe EM III D.E.
8.Cor. Juan Von Crismar Escutti Cdte.Reg. “Chacabuco” de Concepci¢n
9.Cor. Juan G.Toro D vila Cdte Reg. “Chill n”
10.Cor. Alfredo Rehren Pulido Cdte. Reg. “Los Angeles”
11.Cor. Gast¢n Zo_iga Parede Cdte. Reg. “Gu¡as” de Concepci¢n
12.Cor. Benjamin Bustos Lagos Prefecto Carab. Concepci¢n
13.TC. Joaqu¡n Prieto Garc¡ Cdte.Reg. “Silva Renard” de Concepci¢n
14.TC. Eduardo Iba_ez Tiller¡as Cdte. Reg. “Chacabuco”
15.TC. Cristi n Guedelhoefer Garc¡a Cdte. Reg. “Chill n”
16.TC. AIbeno Elissalde Muller
17.TC. Gast¢n Elgueta Bahamondes Comisar¡a de Lota
18.TC Mario C ceres Riquelme Prefectura de Concepci¢n
19.TC. Guillermo Carrasco Acu_a Prefecto Carab. Talcahuano
20.TC. Hugo Valenzuela Castillo Prefecto Carab. Arauco
21.TC. Rigoberto Ulloa Alvial Prefecto Carab. de Los Angeles
22.Cfr. Rodolfo Sanuna Ch vez Gobernador Mar¡timo de Talcahuano
23.Cfr .Julio Vergara Jefe SIN II Zona Naval
24.Cfr. An¡bal Aravena Miranda Director Esc. de Grumetes Quiriq.
25.Cfr. Carlos Acu_a Arias Director de Artesanos Navales
26.May. Angel Astorga Valenzuela Oficial Reg. “Chacabuco”
27.May. Hugo Valenzuela Osorio Oficial Prefectura Concepci¢n
28.May. Jorge Aitsken Pezoa Oficial
29.May. Femando Pinares Carrasco Prefectura de Carab. Concepci¢n
30.May. Aroldo Solari Sanhueza Comisario de Los Angeles
31.Cap. Alex Graff Conus Serv. Intelig. Carabineros
32.Cap. Jorge Offermann Alarc¢r Serv. Intelig. Carabineros
33.Tte. Arturo Calder¢n Yassalacqua Serv.Intel. Naval Talcahuano
34.Tte. Jos’ Pezo Lago Serv. Intelig. Naval Talcahuano
35.Tte. Julio Donoso Serv. Intelig. Naval Talcahuano
36.Tte. Jaime Alarc¢n Serv. Intelig. Naval Talcahuano
37.Tte. Alberto Fern ndez Michel Jefe Subcomisar¡a Laja
38.Tte. Zacar¡as Garc¡a Aguero Jefe Tenencia Abanico
39.Tte. Juan Avello Jefe Tenencia Penco
40.Sgo. Luis A. Ben¡tez Venegas Suboficial Tenencia Penco
41.Sgo. Pedro Rodr¡guez Ceballos Subof. Subcomisar¡a Laja
42.Cabo Germ n Salazar Mu_oz Comisar¡a Los Angeles
43.Cabo Sergio Saguiere Comisar¡a Los Angeles
44.Cabo Florencio Olivares Dades Subcomisar¡a Laja
45.Cabo Sergio Castillo Basaul Tenencia San Rosendo
46.Car. Lisandro Mart¡nez Garc¡a Subcomisar¡a Laja
47.Car. Jorge Beltr n G lvez Comisar¡a Los Angeles
48.Car. Jaime Godoy Godoy Tenencia Santa B rbara
49.Car. Heraldo Pulgar Riquelme Tenencia Santa B rbara
50.Car. H’ctor Echeverr¡a Tenencia Santa B rbara

IX Regi¢n de la Araucan¡a.
1.Gbr. H’ctor Bravo Mu_oz Cdte. IV D.E.
2.Cor. Hern n Ram¡rez Ram¡rez Cdte. Reg. “La Concepci¢n” de Lautaro
3.Cor. Elio Bacigalupo Soracco Cdte. Reg “Miraflores” Traigu’n
4.Cor. Andr’s Pacheco C rdenas Cdte.Grupo 3 Helic¢pt. Maquehua
5.Cor. Gregorio San Mart¡n Venegas Prefecto Carab. de Temuco
6.TC. Pablo Iturriaga Marchese Cdte Reg. “Tucapel” de Temuco
7.TC. Alejandro Morel Donoso Cdte.Reg. “Husares” de Angol
8.TC. Luis Ren’ Vega Fonseca Cdte. Batall¢n Log. Victoria
9.May. Luis Jofr’ Soto 2 Cdte. Reg. “Tucapel”
10.May. Patricio O’Ryan Munita 2 Cdte.Reg. “Hosares” de Angol
11.May. Gustavo Zu_iga Duarte Comisario Curacaut¡n
12.Cap. Rafael Garc¡a Jefe SIM Lautaro
13.Cap. Sergio Callis Soto Subcomisario de Pitrufqu’n
14.Tte. Jorge Maturana Concha Comisar¡a Mulch’n
15.Tte. Armando Maldonado Barr¡a Oficial Reg. “Tucapel”
16.Tte.Carlos Moreno Oficial 5 Comis. Pitrufqu’n
17.Tte. Ram¢n Morales Jefe Tenencia Padre Las Casas
18.Tte . Patricio Bugue_o Jefe Tenencia Gorbea
19.Ste. Jorge Rival Weibel Fiscal¡a Carab.Temuco
20.Sgo. Cristi n Salazar Serv. Int. Mil. Lautaro
21.Sgo.Reinaldo Lucoviac Lupi Subcomisar¡a Pitrafqu’n
22.Cab. Osvaldo D¡az D¡az Comisar¡a Mulch’n
23.Cab. H’ctor Guzm n Salda_a Comisar¡a Mulch’n

X Regi¢n de Los Lagos.
1.Gen. Eduardo Gordon Ca_as Jefe V Zona de Inspecci¢n Carabibneros
2.GBA. Sergio Leigh Guzm n Cdte. III Brigada A’rea
3.Cor. Carlos Paulsen Baeza Jefe EM. IV D.E.
4.Cor. Rub’n Rojas Rom n Cdte. Reg. “Sangra” de Pto.Montt
5.Cor. H’ctor Gonz lez Cdte Reg. “Maturana” de La Uni¢n
6.Cor. Renato Valenzuela Romero Cdte.Grupo n¡ 9 El Tepual
7.Cor. Arturo Silva Loayza Cdte.Grupo n¡ 5 E1 Tepual
8.Cor. Gustavo Smith Dom¡nguez Prefecto Carabineros Valdivia
9.Cor. Silvio Salgado Ram¡rez Prefecto Carab. Puerto Montt
10.Cor. Bernardino Arellano Bustos Prefecto Carab. Chilo’
11.TC. Santiago Sinclair Oyaneder Cdte.Reg. “Cazadores” de Valdivia
12.TC. Lizardo Abarca Maggi Cdte. Reg. “Arauco” de Osorno
13.TC. Patricio Bravo Pantoja Cdte.Reg. “Membrillar” de Valdivia
14.TC. Jer¢nimo Pantoja Hem ndez 2 Cdte Reg. “Maturana” de La Uni¢n
15.CFr. Osvaldo Schwarzemberg S. Gobemador Marit. Pto Montt
16.TC. Jorge Uribe Mayorga Prefecto Carab. Osorno
17.May. Jos’ Felio Madinagoit¡a 2 Cdte.Reg. “Cazadores” de Valdivia
18.May. Antonio Ram¡rez Parga 2 Cdte. Reg. “Arauco” Osorno
19.May. Hans Schemberger Valdivia Comisario de R¡o Negro
20.Mayor Mario Molina Comisario de La Uni¢n
21.Cap. Luis Osorio Garardazanic Oficial Reg. “Cazadores”
22.Cap. Adri n Fem ndez Hern ndez Comisario Rahue-Osorno
23.Tte. Marcos Rodr¡guez Olivares
24.Tte. Lautaro Ortega
25.Tte. Patricio Keller Oficial Reg. “Cazadores” de Valdivia
26.Tte. Luis Rodr¡guez Oficial Reg. “Cazadores” de Valdivia
27.Tte. Felipe Cossio Of icial Reg. “Arauco”
28.Tte. Nelson Rodr¡guez Mel’ndez Jefe Tenencia San Pablo
29.Tte. Juan R¡os Villalobos Jefe tenencia Puerto Octay
30.Tte. Hern n Godoy Barrientos Of icial Comisar¡a R¡o Negro
31.Tte. Tom s Palmovich Fiscal¡a Carabineros Osorno
32.Sgo. Rigoberto Moraga Tenencia San Pablo
33.Sgo. Raol Oyalzon Blanco Tenencia San Pablo
34.Cab. Abelardo Roias Zo_iga Tenencia San Pablo
35.Cab. Jos’ Roda Hormaz bal Tenencia San Pablo
36.Cab. Sergio Conejeros Comisar¡a de Rahue
37.Car. Jos’ Melian Carrasco Comisar¡a de Rahue
XI Regi¢n de Carlos Ib nez del Campo.
1.Cor. Humberto Gordon Rubio Cdte. Reg. “Ais’n”
2.TC. Gustavo Rivera Toro 2 Cdte. Reg. Ais’n
3.TC. Raol Ducassou Borde Prefecto Carabineros Ais’n
4.May. Jos’ Jara Donoso Comisario Puerto Ais’n
XII Regi¢n Magallanes.
1.GD. Manuel Torres de la Cruz Cdte.V.D.E.
2.GBA. Jos’ Berdichewsky Scher Cdte. IV Brigada A’rea Punta Arenas
3.Cal. Horacio Justiniano Aguirre Cdte. III Zona Naval
4.Gen. Luis Fuentealba Castro Jefe VI Zona Insp.Carabineros
5.Cor. Mario Gonz lez Fuentes Jefe E.M.V.D.E.
6.Cor. Augusto Reiger Rago Cdte. Reg. “Caupolic n” de P. Porvenir
7.Cor. Rub’n Madrid Lillo Cdte. Reg. Artiller¡a de P.Arenas
8.Cor. Manuel Rodr¡guez V’liz Cdte. Reg. “Lanceros” de P.Natales
9.Cor. Waldo Parra Rivas Prefecto Carabineros de P.Arenas
10.CFr. Humberto Ram¡rez Olivari Cdte.DIM “Cochrane” de P.Arenas
11.TC. Iv n Dubod Urqueta Cdte.Reg. “Patagonia” de P.Arenas
12.TC. Arturo Alvarez Sgolia Cdte. Reg. “Pudeto” de P.Arenas
13.TC. Julio Olid Tardel Cdte. Reg. Artiller¡a de P.Arenas
14.TC. Alfredo Morales Flores Cdte. Bat. Blind. “Schneider”
15.TC. Aquiles C ceres Guarnici¢n de Punta Arenas
16.CC Jorge Fellay Fuenzalida 2 Cdte. DIM “Cochrane” de P.Arenas
17.CC. Osvaldo Garc¡a Ahumada Cdte. Torpedera “Fresia”
18.CC. Pedro Anguita Izquierdo Cdte. Torpedera “Guacolda”
19.CC. Alejandro Babaich Schmith Dir. Hosp. “Cirujano Guzm n” de P.Arenas
20.Cgr. Carlos Castro Sauritain Cdte.Grupo n¡ 6 FACH de Punta Arenas
21.Cap. Mario Zamora Flores Oficial Reg. “Pudeto”
22.Tte. Eduardo Carrasco Moreno Oficial DIM “Cochrane”
23.Ste. Jaime Wainsdenlaufer Oficial DIM “Cochrane”
24.Ste. Mario Tapia Oficial DIM “Cochrane”

http://artes2008.bligoo.com/content/view/4181618/listado-de-traidores-y-criminales-chilenos.html

La historia oculta de los torturadores brasileños que causaron terror a los detenidos de ese país en el Estadio Nacional

Destacado

La historia oculta de los torturadores brasileños que causaron terror a los detenidos de ese país en el Estadio Nacional

22/04/2014 |

Por Verónica Romero

Representantes de la Comisión Nacional de la Verdad de Brasil, instancia similar a la Comisión Rettig, llegó a Chile para investigar una historia hasta ahora desconocida: la tenebrosa acción de torturadores brasileños que atropellaron los derechos humanos de sus compatriotas en el Estadio Nacional. El exministro Sergio Bitar recordó para Cambio21 los hechos, afirmando que vió a militares de Brasil cuando era llevado a Isla Dawson.

En 1973, luego del golpe militar, decenas de detenidos extranjeros fueron torturados en el Estadio Nacional. Entre ellos, 80 ciudadanos brasileños que se encontraban en Chile tras huir del gobierno de facto del dictador Emilio Garrastazú Médicci.
Algunos de ellos perdieron la vida en los durísimos interrogatorios; otros, sencillamente fueron fusilados; incluso hay quienes jamás aparecieron. Hubo pocos sobrevivientes.

 

Desde Brasil viajó parte de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) de ese país, en busca de antecedentes para investigar lo sucedido. El grupo, que continúa en Chile, es liderado por el politólogo Paulo Sergio Pinheiro. Llegaron a Santiago para reunirse con representantes de organizaciones de DDHH que aseguran tener documentos en los que se demuestra que miembros de la embajada brasileña, en ese entonces, revelaron información de sus coterráneos en vez de protegerlos.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue quien impulsó esta misión. Su objetivo es identificar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos de sus connacionales que se cometieron en el Estadio Nacional de Santiago, que como es sabido se transformó en campo de concentración entre septiembre y noviembre de 1973.

Sergio Bitar, exministro de Minería de Salvador Allende, en conversación con Cambio21, recordó que “yo vi militares brasileños al momento del golpe en el 73. Nos trasladaron a los exministros de Allende desde la Escuela Militar al aeropuerto para llevarnos a un campo de concentración, que no sabíamos cual era, hasta que llegamos a la Isla Dawson. Tengo en la retina a estos militares uniformados brasileños, de los que nunca hubo mucha información sobre su presencia y su vínculo con la dictadura de Pinochet”.

El misterio se prolongó hasta que hace un año -continúa Bitar- “se hicieron públicos por ley en Estados Unidos, documentos de la época de Nixon, en los que constan las actas de las reuniones del presidente Nixon con el dictador de Brasil, Emilio Garrastazú Médicci, donde ambos se coordinan con el fin de derrocar al gobierno de Allende”.

Las declaraciones de Sergio Bitar a nuestro medio resultan reveladoras, ya que permiten entrar en conocimiento de que las labores que realizaron los militares brasileños en Chile no sólo se limitaron al momento del golpe, sino que se mantuvieron en el tiempo, lo que explica que tuvieran oportunidad de enseñar a sus homólogos chilenos técnicas de tortura -el terrible “pao de arara”, entre otros- y el funcionamiento de máquinas de choque eléctrico contra los detenidos.

Declaraciones de los presos

El documento, titulado como “secreto y urgentísimo”, constata que 80 ciudadanos brasileños fueron detenidos y torturados en el Estadio Nacional por sus propios compatriotas que llegaron a Chile con la misión de enseñar técnicas de tortura a los militares nacionales durante el régimen de Pinochet, cuando Manuel Contreras dio inicio a la DINA. Además, es considerado como el “embrión” de lo que luego se conocería como Operación Cóndor, una red internacional entre las dictaduras de la región para terminar con los opositores.

Un exmilitante de la izquierda brasileña, Tomás Tarquinino, declaró frente a la Comisión y contó que estuvo preso en Chile y que fue interrogado y agredido por militares compatriotas suyos y dijo que “ellos querían informaciones sobre una asociación de exiliados brasileños en Chile, que ayudaba a quienes querían huir de la dictadura de Garrastazú”. A esto agregó que “lo más trágico es que las cárceles en el Estadio Nacional fueron una de las primeras cooperaciones internacionales para la tortura”.

Nielsen de Paula Pires, profesor universitario, fue una de las ocho personas que declaró ante la Subcomisión de Memoria, Verdad y Justicia del Senado de Brasil por los actos represivos en Chile en la dictadura. Dijo que “torturas a brasileños y otros extranjeros detenidos ocurrieron en los vestidores del estadio. El terror era psicológico y el interrogatorio ofensivo, sin contar que los agentes nos golpeaban para tratar de amedrentarnos”. Además expresó que “ellos (los brasileños) nos preguntaron mucho sobre la ‘cajita’, probablemente pensando en la red de ayuda internacional que nos mantuvo en el exilio”.

Otto Brockes relató lo ocurrido con el capitán de la policía de Sao Paulo, José de Matos Ahmad, militante de la organización de extrema izquierda conocida como Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR), quien fue asesinado en el Estadio Nacional en octubre de 1973 y dijo que “murió por falta de asistencia médica. Debí ser uno de los últimos que lo vio, porque estaba a cargo de llevarlo al médico, pero ya estaba cercano a la muerte, con el abdomen distendido debido a una hemorragia interna, causada por la tortura”.

En el Senado de Brasil

Los brasileños víctimas de torturas en Chile también se quejaron ante el parlamento de su país por la omisión de las autoridades diplomáticas de la época por no prestar ayuda a sus compatriotas.

Según los declarantes, uno de los primeros pasos del ejército chileno, luego del golpe, fue perseguir a los extranjeros que eran considerados como enemigos del régimen. Eso incluyó a quienes no tenían actividades políticas.

El abogado Vitorio Sorotiuk, expreso político, dijo que “tenemos información que el ministerio de Relaciones Exteriores y la Embajada de Brasil sabían de la situación, pero estuvieron atados a la dictadura y no a la protección de sus ciudadanos. Estaban allí para enseñar a los chilenos a torturar. Entre los brasileños detenidos, hubo gente que no tenía nada que ver con la actividad política y no recibió atención del gobierno brasileño”. El abogado, además, entregó al Senado de su país un documento con información de la división de seguridad de ese ministerio, que contiene una lista con nombres de personas torturadas en el Estadio Nacional.

Sorotiuk, quien declaró ante la Comisión en noviembre del 2012 en Curitiba, dijo que “este equipo represivo no sólo se dedicó a enseñar a torturar, sino que también utilizó equipos de choque eléctricos, que no existían en Chile, para hacerlo”.
El presidente de la subcomisión, el senador João Capiberibe, anunció que va a presentar al ministerio de Defensa del Brasil una solicitud de los nombres de todos los funcionarios de las tres armas que se encontraban en Chile en ese momento y al ministerio de Relaciones Exteriores el de los diplomáticos y cónsules de la época, ya que en su opinión “las fuerzas armadas necesitan reconocer sus errores y disculparse con la sociedad brasileña”.

Por su parte, Ubiramar Peixoto de Oliveira, calificó al Consulado de Brasil de ese momento en Santiago como una “guarida y cueva de torturadores”.

Las víctimas estaban dispuestas a cooperar con la Comisión Nacional de Verdad, e intentaron reconocer a los verdugos brasileños que trabajaban en Chile. Durante la reunión en la CNV vieron fotos de represión brasileña allí exhibidos, sin embargo no identificaron categóricamente a ninguno de ellos.

Justicia chilena

El problema que podría enfrentar la CNV, ahora, es que la Ley de Amnistía brasileña que rige desde 1979 y que fue ratificada en 2010, protege a militares y guerrilleros acusados de secuestro, tortura y asesinatos, por lo que no se puede juzgar a los autores materiales de los hechos.

Nelson Caucoto, abogado chileno de Derechos Humanos, explicó que “si el delito se cometió en Chile, sobre todo uno de lesa humanidad como la tortura, existe la posibilidad de perseguir esta responsabilidad, así como Brasil también puede hacerlo. Cualquier país en el mundo puede ejercer la justicia universal, ya que la Ley de Amnistía no puede oponerse porque ningún tribunal la aplica, puesto que contra los delitos contra los Derechos Humanos ya no procede ni siquiera la prescripción”.

Con relación a lo que la justicia chilena puede hacer para ayudar a la Comisión, Sergio Bitar comentó que “si se demostrara un delito como responsabilidad de muerte o de torturas o su vinculación con la llamada Operación Cóndor, que después ocurrió con las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile, por cierto puede haber alguna iniciativa. Entre tanto, a lo menos, la aclaración de cómo se coordinaban las dictaduras latinoamericanas para destruir las democracias en la región y paralizar sus movimientos sociales, es un hecho relevante que merece ser conocido y divulgado”.

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Noticias de ‘DINA’ Memoria del Horror

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Noticias de ‘DINA’

 

 

 

 

  • Condenan a cinco agentes de la disuelta DINA por el secuestro calificado de Alfonso Chanfreau

    La pena como autores de este ilícito de 10 años de cárcel afecta al ex director de la disuelta DINA, Manuel Contreras Sepúlveda, y los ex agentes, Marcelo Moren Brito, Ricardo Lawrence Mires y Miguel Krassnoff Martchenko.

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  • Procesan a ocho ex agentes de la CNI por homicidio de periodista en 1977 Procesan a ocho ex agentes de la CNI por homicidio de periodista en 1977

    Augusto Carmona, que tenía 38 años cuando fue asesinado, era un reconocido periodista que trabajó en el Canal 9 de televisión, dependiente de la Universidad de Chile, hasta el golpe de Estado de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973. Escribía también en la revista Punto Final, para la que cubrió la muerte del guerrillero Ernesto “Che” Guevara, en octubre de 1967 en Bolivia.

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  • Corte Suprema estudia petición española de detenciones por el asesinato de Carmelo Soria Corte Suprema estudia petición española de detenciones por el asesinato de Carmelo Soria

    Entre los requeridos por la Justicia española figura Manuel Contreras, antiguo jefe de la extinta Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), que desde 2005 cumple prisión por condenas que suman más de 350 años de cárcel. Los otros cinco acusados son el entonces jefe de la brigada Mulchen, el capitán Guillermo Humberto Salinas Torres, así como los capitanes Jaime Lepe Orellana y Pablo Belmar Labbe, el teniente René Patricio Quilhot Palma y el sargento José Remigio Ríos San Martín, todos ellos miembros de esa brigada.

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  • Clarín, la DINA, la Casona de Volpone y un abogado del Banco Central Clarín, la DINA, la Casona de Volpone y un abogado del Banco Central

    El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, CIADI, acaba de fallar a favor del Estado chileno, negando una indemnización al ciudadano español-chileno, Víctor Pey, por la usurpación de sus bienes durante la dictadura, entre ellos el mítico diario Clarín. Esta es la historia en la que se entrecruzan de manera novelesca un diario popular, un ex presidente, un mito de la prensa, los agentes de la represión de la dictadura militar y el solemne Banco Central de Chile.

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  • La historia familiar de Moren Brito y el sobrino al que asesinó y torturó en Villa Grimaldi La historia familiar de Moren Brito y el sobrino al que asesinó y torturó en Villa Grimaldi

    La semana pasada, el juez Alejandro Solís procesó a 13 ex agentes de la DINA por el homicidio de 20 personas en los primeros meses de 1975. Entre ellos está el coronel (R) Marcelo Moren Brito y la dolorosa historia que ha tenido que vivir parte de su familia materna después de la muerte del sobrino del militar. Con este último, Moren compartió hasta el dormitorio mientras estudió en Santiago. Este es el relato más íntimo de la esposa y el hijo del asesinado militante del MIR.

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  • Mauricio Weibel asegura que autoridades de la dictadura conocían de las violaciones a los DDHH. Mauricio Weibel asegura que autoridades de la dictadura conocían de las violaciones a los DDHH.

    Uno de los funcionarios que ha sido aludido por este hecho es el ex subsecretario del Interior de Pinochet y actual diputado RN, Alberto Cardemil, a quien los documentos revelados confirman que tenía “por misión distribuir fichas de los opositores, sacerdotes, estudiantes, las fichas con información que articulaba la CNI, y además repartía informes de la CNI a otros ministerios”.

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  • El millonario negocio de los Pinochet boys con el centro de exterminio de Simón Bolívar 8800 El millonario negocio de los Pinochet boys con el centro de exterminio de Simón Bolívar 8800

    La operación se llevó a cabo al final de la dictadura. Implicado aparece el ex auditor del Ejército, Juan Romero, representante de Augusto Pinochet en sus negocios y procesado en el caso Riggs; también la CNI, y un sobrino político de Lucía Hiriart. Negocio redondo, esta vez con el centro de exterminio que fue testigo de las peores atrocidades cometidas en la dictadura contra seres humanos. Los detalles son parte de un nuevo capítulo contenido en la segunda edición de La Danza de los Cuervos.

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  • El Ejército infiltró a la izquierda antes del 11 de septiembre de 1973 El Ejército infiltró a la izquierda antes del 11 de septiembre de 1973

    Se trata de unos 1.500 escritos que la DINA y otros organismos represivos entregaron en 1974 a la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), según los cuales los partidos de izquierda fueron infiltrados por los militares durante el gobierno de Allende.

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  • La guerra secreta de Pinochet contra “New York Times” y Radio Moscú La guerra secreta de Pinochet contra “New York Times” y Radio Moscú

    “Cuando volví a Chile sabían casi todo lo que había hecho fuera del país”, recordó el periodista chileno y ex corresponsal de dpa Carlos Dorat, quien fuera presidente de la Asociación de Corresponsales en esa nación.

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  • La danza del coronel Labbé con los cuervos de la DINA La danza del coronel Labbé con los cuervos de la DINA

    Hay al menos dos víctimas de Tejas Verdes que identificaron al teniente Labbé en dicho lugar, al lado de Contreras, registrando y torturando sin tregua. Es el caso del ex director de la Pesquera Arauco, Anatolio Zárate, a quien le fracturaron la columna en medio de la sesión de tormentos, luego de su detención en septiembre de 1973. “Era el teniente Labbé que hoy es la misma persona que es el alcalde (…) Yo fui torturado por Labbé”, me señaló para un artículo hace unos años y lo declaró también a la justicia. Sin embargo, la justicia no encontró mérito suficiente para procesar al ahora alcalde.

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Noticias de ‘DINA’

  • Pinochet lideraba red de espionaje que cruzó caminos con el Vaticano, el FBI y la prensa internacional Pinochet lideraba red de espionaje que cruzó caminos con el Vaticano, el FBI y la prensa internacional

    Los documentos revelan el esfuerzo continuo de la dictadura militar por desacreditar a sus opositores y ganar aliados, operación en la que también aparece involucrado el hoy diputado de Renovación Nacional Alberto Cardemil, correligionario del presidente Sebastián Piñera.

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  • Ricardo Claro: el visitante del Paseo Bulnes Ricardo Claro: el visitante del Paseo Bulnes

    Fue uno de los primeros empresarios que se hizo asiduo visitante en el Paseo Bulnes, aunque ya estaba vinculado al organismo. Muchos años después, procesado y arrestado por los crímenes del cuartel Simón Bolívar, Cabezas Mardones recordó en sus declaraciones judiciales sus visitas para reunirse con Manuel Contreras y Ramírez Labbé. “El trabajo consistía en que Ramírez Labbé tenía que tomar contacto con personas importantes de universidades y empresarios. Por ejemplo, recuerdo a Ricardo Claro (…) En Bulnes, en reiteradas ocasiones me percaté de la presencia del señor Claro, del rector de la universidad de Chile y Manuel Contreras. (…) La labor ya no era política, era netamente económica”.

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  • SML identifica a cuatro desaparecidos en cuartel de exterminio de Pinochet SML identifica a cuatro desaparecidos en cuartel de exterminio de Pinochet

    Así lo revelaron este viernes fuentes judiciales, que subrayaron que se trata de tres dirigentes comunistas y un militante del MIR asesinados en el llamado Cuartel Simón Bolívar, de la DINA.

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  • Claudio Sánchez sale de Mega en la misma fecha en que denuncian que Ricardo Claro financiaba a la DINA Claudio Sánchez sale de Mega en la misma fecha en que denuncian que Ricardo Claro financiaba a la DINA

    El rumor era un secreto a voces desde hace un mes y medio, cuando un correo electrónico destinado al departamento de finanzas del canal se filtró, el cual señalaba que cinco empleados serían despedidos y en la lista aparecían el periodista y el analista internacional Libardo Buitrago.

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  • El mocito de la DINA: una vaga llovizna sangrienta

    El mocito transforma el horror en rutina, en una lista de nombres —Townley, Moren Brito, Espinoza y el financista— y un elenco de actividades —la guardia, el empaquetamiento del cuerpo, la rutina de lavar el piso para sacar de raíz la sangre y trasladar luego el cuerpo a los cofres para que luego volaran a su destino final, esto es, la nada del mar.

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  • La cruzada de Don Ricardo y los horrores de la DINA La cruzada de Don Ricardo y los horrores de la DINA

    Durante cinco años el periodista Javier Rebolledo entrevistó y acompañó a Jorgelino Vergara, el mozo que atendió a Manuel Contreras en su casa. De la investigación no sólo han salido detalles aberrantes del trabajo de torturas y exterminio de los servicios secretos del régimen de Pinochet, sino también el nombre de uno de los empresarios más importantes de Chile. En esta columna, Rebolledo describe por qué no es extraño que Ricardo Claro actuara como financista de la Dirección de Inteligencia Nacional.

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  • Hugo Dolmestch por testimonio de ‘El Mocito’: “El juez podría hacerlo comparecer” Hugo Dolmestch por testimonio de ‘El Mocito’: “El juez podría hacerlo comparecer”

    Asegura que el impacto que trajeron consigo las declaraciones del ex agente de la DINA ha sido para todos. Y anticipa: “A mí me da la impresión que en su momento haya sido considerado inimputable o una víctima, pero si los procesos están abiertos como están, las partes, los querellantes, pueden solicitar que él preste sus declaraciones en la calidad que el juez estime”.

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  • ‘El Mocito’ de Manuel Contreras: “Ricardo Claro era un millonario que financiaba a la DINA” ‘El Mocito’ de Manuel Contreras: “Ricardo Claro era un millonario que financiaba a la DINA”

    El fallecido empresario —quien fuese principal accionista del Grupo Claro, propietario del canal Megavisión y la Compañía Sudamericana de Vapores— fue visto por Jorgelino Vergara en el cuartel general de la policía secreta de Pinochet y en una de las casas que ocupaba en el Cajón del Maipo. Un retraso en la paga de los sueldos hizo que se enterara que, en más de una ocasión, el organismo represor “buscara” a Ricardo Claro para que “facilitara la plata”.

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  • Alfonso Baeza: “La CNI hubiera usado cualquier actitud extraña de Cristián Precht para hundirlo” Alfonso Baeza: “La CNI hubiera usado cualquier actitud extraña de Cristián Precht para hundirlo”

    “¡Imposible! Cristián era una persona clave en la defensa de los derechos humanos, por lo que cada uno de sus pasos era vigilado y sus conversaciones telefónicas y cartas, intervenidas”, recuerda el religioso.

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  • Los pasajes más duros de la oscura historia de la DINA Los pasajes más duros de la oscura historia de la DINA

    A la venta a partir de hoy en librerías de Santiago, el libro del periodista Javier Rebolledo narra la vida de Jorgelino Vergara, El Mocito de la DINA, y con ello el episodio más crudo de la historia chilena: los crímenes de la Brigada Lautaro en el cuartel Simón Bolívar, el único centro de exterminio conocido hasta ahora. Esta vez las divulgaciones vienen de boca de los propios ex agentes de la dictadura. En exclusiva, episodios textuales del relato.

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  • Corte Apelaciones ratifica condena contra ex jefe de la DINA

    El fallo se refiere al caso de Mamerto Espinoza Henríquez, detenido por agentes de la DINA el 17 de septiembre de 1974 en Santiago.

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  • El asombroso historial en la DINA y la CNI del asesor de Izurieta El asombroso historial en la DINA y la CNI del asesor de Izurieta

    El oficial, contratado este año en Defensa, “sondeó” al químico de la DINA, Eugenio Berríos, para comprobar la existencia del gas Sarín. Lo hizo por orden del entonces director de la CNI, Odlanier Mena, a quien el Mamo Contreras quiso envenenar. Años más tarde sería el agente de control de la ex colaboradora de la DINA Luz Arce, enviándola a Uruguay con identidad falsa. El subsecretario Izurieta indicó que su vínculo laboral termina este viernes. Y agregó que es un profesional muy capaz que no está condenado por ningún tribunal por casos de violaciones de derechos humanos, “por lo que tiene derecho al trabajo”.

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  • Suprema aplica nueva condena de cinco años de cárcel a cúpula de la DINA Suprema aplica nueva condena de cinco años de cárcel a cúpula de la DINA

    La segunda sala del máximo tribunal resolvió de manera unánime aplicar la sanción a los generales (r) Manuel Contreras y Miguel Krassnoff Marchentko, al coronel (r) Marcelo Moren Brito y al brigadier (r) Pedro Espinoza por el secuestro calificado del militante del MIR Sergio Riffo Ramos ocurrido en febrero de 1974.

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  • Coronel (R) de la FACH acusa a dos ex DINA de llevarse a José Tohá al Hospital Militar donde apareció colgado Coronel (R) de la FACH acusa a dos ex DINA de llevarse a José Tohá al Hospital Militar donde apareció colgado

    El ex oficial Ramón Cáceres, aseguró que mientras el ex ministro de Allende se encontraba el hospital de la Fuerza Aérea siendo interrogado, llegó quien fuera el encargado del centro de torturas Villa Grimaldi, Marcelo Moren Brito y Raúl Iturriaga Neumann, quien llegaría a ser el jefe del Departamento Exterior del servicio represivo, a quienes se lo entregaron, siendo la última vez que lo vio con vida. Estos dos últimos militares fueron careados con Cáceres, pero negaron su participación en los hechos. En todo caso, la pista comienza a cobrar sentido.

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  • Hijo de Augusto Pinochet fue agente de la DINA Hijo de Augusto Pinochet fue agente de la DINA

    El ex gobernante de facto negó en vida, varias veces, que algún familiar suyo haya formado parte de la Dirección de Inteligencia Nacional o su continuadora, la Central Nacional de Inteligencia (CNI). Hasta ahora se desconoce, sin embargo, cuál fue la función que Pinochet Hiriart cumplió en ese organismo como oficial en servicio activo, aunque se sabe que se retiró de la institución tempranamente, con el grado de capitán y que después se ha dedicado a diversos negocios.

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  • Corte Suprema confirma condenas a seis agentes de la dictadura militar Corte Suprema confirma condenas a seis agentes de la dictadura militar

    El fallo conocido hoy, dictado por la II Sala Penal del máximo tribunal, condenó a cinco años de prisión, pero con el beneficio de la libertad vigilada, al general retirado Manuel Contreras, que fue el jefe de la DINA.

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  • Nueva condena a la cúpula de la Dina Nueva condena a la cúpula de la Dina

    El ex jefe de la Dina fue sentenciado a 15 años y un día de cárcel por la desaparición de ocho opositores al gobierno de Augusto Pinochet, por lo que acumula más de 200 años por diversas violaciones a los derechos humanos. Además, se suman el ex brigadier Miguel Krasnoff, y los ex coroneles del Ejército Marcelo Moren Brito, Rolf Wenderoth Pozo y Daniel Cancino Varas, el oficial en retiro de Gendarmería Orlando Manzo Durán, el ex oficial del Ejército Rubén Fiedler Alvarado y Pedro Herrera Henríquez, el suboficial en retiro de Carabineros Pedro Alfaro Fernández y el ex teniente coronel del Ejército Fernando Lauriani Maturana.

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  • Piñera responde dichos de Manuel Contreras sobre compromiso con ex militares Piñera responde dichos de Manuel Contreras sobre compromiso con ex militares

    “Yo me comprometí ante todos los chilenos”, sostuvo el Presidente de la República.

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Música con Memoria. 1974 Karaxu Chants De La Résistance Populaire Chilienne-

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1974 Karaxu Chants De La Résistance Populaire Chilienne- [Disco Completo] [full album]

 

Chants de la résistance populaire chilienne (en castellano: «Canciones de la resistencia popular chilena») es un álbum de canción protesta interpretado por la banda Karaxú, fundada por el cantautor chileno Patricio Manns en Francia en 1974, junto con otros músicos chilenos exiliados en ese país producto del Golpe de Estado en Chile de 1973.7 Fue lanzado originalmente en Francia ese mismo año, incluyendo dentro de su carátula, en castellano y francés, varias páginas con información tanto de las canciones como del Golpe de Estado e instauración del Régimen Militar. Patricio Manns y Mariana Montalvo, otra de los integrantes de la banda, interpretan algunos de los temas como solistas.8

El disco está dedicado a Miguel Enríquez, activista del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) muerto el 5 de octubre de 1974 en un enfrentamiento con la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), apareciendo información y fotografías suyas dentro de la carátula, además de una foto suya con su nombre en la cubierta, en un fondo rojo con el semblante de Ernesto “Che” Guevara, el logo del MIR y el texto «Etendard de la lutte des opprimés» (en castellano: «Bandera de la lucha de los oprimidos»).8

Al año siguiente, en 1975, apareció en Alemania una edición con otra carátula llamada Wer Kommt Mit MIR? (en castellano: «¿Quién viene con el MIR?»), en relación con la pista del mismo nombre correspondiente a un relato de José Durán. Esta versión incluye otro libro de ocho páginas con las letras y nombres de las canciones tanto en castellano como alemán.6

Ese mismo año apareció también en Estados Unidos una nueva edición llamada Chile: Songs for the Resistance (en castellano: «Chile: canciones para la resistencia»). Esta versión incluye un nuevo libro informativo en inglés y castellano, cambia su cubierta y reemplaza la pista «¿Quién va conmigo?» por la canción «Miguel Enríquez», compuesta e interpretada por Ángel Parra, hijo de Violeta Parra y también exiliado en París. Por esto último, en la cubierta aparecen los nombres de Patricio Manns, Karaxú y Ángel Parra.

01. La canción de Luciano
02. La ventana
03. La resistencia se organiza (Instrumental)
04. Bolivariana (Solista: Patricio Manns)
05. Sólo digo compañeros
06. Quién va conmigo (Relato)
07. Los libertadores (Canta: Patricio Manns)
08. La dignidad se hace costumbre (Solista: Patricio Manns)
09. Ya no somos nosotros
10. Carta a mi compañero (Solista: Mariana Montalvo)
11. Trabajadores al poder

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Blanca Rengifo. Monja combatiente. “Ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”.

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La monja mirista

The Clinic Online 07 Agosto, 2011¡
 
Fue monja y partidaria de la violencia popular. Fue superiora del Hogar de Cristo y miembro del Comité Central del MIR. Salvó gente y odió, hasta sus últimos días a Pinochet. Abogada y huelguista, fue capaz se las más arriesgadas acciones a los 60 años. Esta es Blanca Rengifo. Muchos todavía se preguntan quién realmente fue.
Por: Juan Andrés Guzmán y Montserrat Madariaga
Magdalena es alta, blanca y muy delgada, como una gringa desabrida. En su cuello brilla un crucifijo de plata donde se lee: “He aquí que vengo a hacer tu voluntad”. De su hombro cuelga un bolso café, tipo colegial. Adentro lleva una bomba.
J.C. camina a su lado y no deja de sorprenderse del aplomo de la mujer. La bomba es de ruido, es cierto; pero al menos dos miristas han muerto manipulando esos artefactos. Ella no parece consciente de eso. O está consciente y no le importa. Su rostro blanco y anguloso carece de expresión. Es una cara sin esperanza y sin miedo, como el de alguien que ha visto cadáveres flotando en el río y ha asumido que es su tarea sepultarlos. Sólo sus ojos son increíblemente vivos. En ellos se ve que está feliz.
-Nos ganaste, Magdalena- dice JC.
-¿Por qué?
-Porque yo no te habría dejado venir… pero aquí estamos.
Magdalena aprieta su bolso y sonríe. Son las 11 de la noche y la pareja está frente a la sucursal del Banco del Estado de José Joaquín Pérez con Mapocho. No pasa ni un auto, como debe ser. Tampoco hay personas, como estaba calculado. Por todo Santiago una decena de grupos espera la hora indicada para disparar al aire, levantar barricadas o, como en este caso, detonar una bomba.
Esa noche no va a caer Pinochet. Pero Magdalena y J.C. piensan que con muchas jornadas como esa y muchos haciendo lo que ellos, al final lograrán vencer.
 
 
Magdalena se acerca a la puerta de la sucursal, abre su bolso y deja un paquete. Luego, como si nada, sigue caminando. Están a dos cuadras del banco cuando escuchan la explosión. En un único gesto de nerviosismo Magdalena toma la mano de J.C. y la aprieta. Él hace parar un taxi.
J.C. -que prefiere identificarse por su nombre político- no logra recordar hoy la fecha exacta del atentado. Piensa que fue entre 1979 y 1981, cuando el MIR inició la “masificación de la lucha popular”. Lo que sí tiene claro es que, Magdalena, su compañera de esa noche, era en realidad Blanca Rengifo: “una mirista valiente y comprometida”, como dice él; “una “religiosa humilde y devota”, como la describen las monjas de la Congregación del Amor Misericordioso; “una curiosa señora de 60 años”, como habría pensado cualquiera que la hubiera visto caminar esa noche perdida, con su cruz al cuello y su bolsón colegial.
 
La palabra
Blanca fue todo eso y nada. Fundó el Codepu (con 100 mil pesos que le dio su hermano Alfonso); salvó decenas de personas ayudándolas asilarse; resistió allanamientos, aleonó a los pobladores de El Montijo y, entre 1970 y 1980, supo medir como pocos el espíritu de la calle, con sus ciclos de guerra y calma. Fue monja y trabajó con el padre Hurtado; fue superiora del Hogar de Cristo y miembro del Comité Central del MIR (curiosa marca); estuvo en huelgas de hambre, marchas y barricadas. Cuando murió y los datos de su vida altamente compartimentada se empezaron a cruzar, muchos tuvieron que preguntarse quién era realmente.
Un día Blanca Rengifo vio cadáveres flotando en el río. Nadie sabe cuántos, pero junto a la hermana Odile, religiosa de origen francés, pasó los meses siguientes al Golpe de 1973 sepultando muertos sin nombre.
Las mujeres recorrían de noche la rivera del Mapocho a la altura de El Montijo y cavaban hasta la madrugada. Nadie se atrevía a ayudarlas.
 
-Los milicos traían a los presos en camiones. Los soltaban, los hacían correr y les disparaban por la espalda. Los cuerpos quedaban ahí y los perros empezaban a despedazar -relata Blanca Cuevas, antigua vecina del sector. Agrega: “Las monjas cavaban fosas lo mejor que podían. Me acuerdo que una vez una persona le avisó a Blanca que se les había quedado una mano afuera. Era terrible… Años después cambiaron el curso del río y esos cuerpos desaparecieron. Cuando llegó la democracia y vinieron a buscarlos, no encontraron nada”.
 
Blanca vivía en El Montijo desde que los pobladores se tomaron esos terrenos en 1972. Quería ser una vecina más, “salir al mundo a vivir entre los pobres como Jesús”, según lo dictaban las normas de su congregación. Blanca se hizo miembro de la Junta de Abastecimiento y Precios (la famosa JAP de la Unidad Popular) y fue la encargada de que llegara la harina y hubiera pan. ¿Era ya mirista? Nadie lo sabe. En las noches atendía a los enfermos.
 
-Hacíamos largas caminatas colocando inyecciones. Ella era muy corta de vista y como no había alumbrado público, yo la acompañaba- recuerda Blanca Cuevas.
 
-A mí no me gustaba ir pero ella tenía una mirada penetrante y con sólo verle los ojos uno sabía que había que hacerlo-, dice.
 
Tras el Golpe, el poder de convencimiento de sus ojos miopes adquirió niveles de mito. El sacerdote José Aldunate, quien también vivió en El Montijo, lo recuerda perfectamente.
-Un día caminábamos cerca de dónde ella vivía, cuando sentí que alguien me tomaba por detrás. Yo pensé que alguien me estaba haciendo una broma y me di vuelta. Entonces vi a dos hombres con un cuchillo. Blanca los miró y gritó “¡Qué piensan hacer, hombres!”. Y ellos simplemente se fueron.
Blanca, dice Aldunate, tenía un rostro inexpresivo que no reflejaba ni miedo ni felicidad. “Ella diluyó toda su personalidad en su trabajo”, sostiene.
Una monja de la congregación de Blanca, que prefiere permanecer en el anonimato, recuerda que varias veces las religiosas intentaron que ella fuera la superiora. Pero Blanca se negó.
-Quería ser como Jesús, quien no tuvo más autoridad que su palabra.
 
La madre
Blanca venía de una familia de clase media alta, con fundo en Mulchén y casona en Bilbao. Eran cuatro hermanos y Sonia, la única sobreviviente, dice que los momentos más felices los pasaron en el sur. Blanca era una joven delgada y curiosa que cruzaba el campo al galope y que buscaba, disimuladamente, la compañía de Pedro Lacroix, un muchacho 10 años mayor.
-Pedro administraba la reserva forestal de Malleco y ella lo miraba fascinada- explica Sonia.
Un invierno el joven se disparó accidentalmente y murió.
-Blanca lloró, reclamó, pataleó, no lo podía creer. Decía “no es cierto, no es cierto”. Estaba todavía en el colegio y fue un golpe muy fuerte. Por primera vez pensó en lo de ser monja- dice Sonia. Y agrega: “Si Pedro no hubiera muerto, quizás cómo sería la historia. Ya de viejas, ella me reconoció que él había sido su gran amor platónico”.
Blanca, sin embargo, no alcanzó a enjuagar la lágrimas cuando otra tragedia sacudió su vida. Su padre, Alfonso Rengifo, murió en un accidente ferroviario. Blanca y Alfonso tenían una relación muy fuerte y la joven quedó herida. Nueve meses después, su madre se volvió a casar “locamente enamorada”, con un hombre menor que ella. Fue el fin de una época.
-Eso nos marcó mucho- dice Sonia. “Él se llamaba Marcel Fermier y no hacía nada. Nunca se le conoció un trabajo decente. Mi mamá lo vestía, lo alimentaba. Pronto la herencia de mi padre desapareció y ellos empezaron a llevarse mal. Blanca se desilusionó del amor de matrimonio y eso la impulsó a irse a monja”.
Mucho tiempo después, en una de esas conversaciones donde los secretos de familia afloran de golpe, Blanca le contó a Sonia algo que nunca la dejó tranquila: que su madre conoció a Fermier antes de que su padre muriera.
-Blanca me dijo que mi papá había sufrido mucho por culpa de Marcel. Él se había dado cuenta de que algo pasaba entre ellos.
Fremier murió a los cinco años de matrimonio y la madre cayó en una profunda depresión. De ser una mujer amante de la vida social y de vestirse bien, pasó a girar en torno a su dolor y su desgracia.
“Estuvo años diciendo que se estaba muriendo. Era terrible, terrible”, recuerda Sonia.
Blanca, a lo mejor sin proponérselo, empezó a transformarse en la antítesis de su madre. Estudió derecho en la Universidad de Chile. Nunca se maquilló, nunca vistió elegante, nunca tuvo pareja. Y frente a ese ego materno absorbente, Blanca decidió diluirse. Se hizo monja, se fue a vivir a una población y durante los siguientes 50 años, pese a que tuvo muchas oportunidades de asumir un rol protagónico, prefirió permanecer en la sombra. Dividió su vida de modo que ninguna parte sobresaliera: muy pocos miristas supieron que era monja; muy pocas religiosas supieron que ella llegó a ser miembro del Comité Central del MIR; casi nadie supo nunca cual era su vida más allá de lo que la veían hacer. Y en un radical intento por no ser más que palabra y acción, poco antes de morir pidió que quemaran todos sus escritos.
La resistencia de Dios
En una ocasión Blanca le habló al abogado Fernando Zegers sobre un joven al que había escondido de los militares: “Era un militante clandestino y todo su ser transmitía fuerza, esperanza en el futuro… Ese muchacho me impactó profundamente. Cada vez que desfallezco, me acuerdo de él”, le dijo.
Zegers trabajó con Blanca en el Comité Por Paz y luego en el Codepu, organización de la que ella fue pieza central. “En los torturados, en los presos políticos, en los militantes ella vio el rostro de Dios”, explica el abogado.
Nadie sabe con certeza cuándo Blanca asumió que la violencia podía ser legítima. Pero lo cierto es que a fines de los ‘70, como miembro del Regional Santiago del MIR, compartía esa idea y la predicaba.
“Los militantes del MIR que no eran católicos, sostenían que las monjas y sacerdotes no debían participar en la masificación de la lucha armada, para no generar un conflicto con la Iglesia- explica J.C. Agrega: “Pero Blanca insistió en actuar. Ella sostuvo que los cristianos tenían que correr los riesgos de los pobres. Decía: ‘a los pobres los han maltratado y asesinado y ser cristianos es correr la suerte de ellos’. Para Blanca, si los sectores populares iban a recorrer el camino de la violencia, ella tenía que estar ahí”.
“La resistencia es Dios”, decía Blanca. Sin embargo, tenía un límite. “Si la violencia no la asumían los sectores populares extensamente, dejaba de ser legítima”, aclara J.C.
Poco después del atentado al Banco del Estado, J.C. fue detenido y no sabe si Blanca participó en otras acciones. Omar, que era su superior en el Regional Santiago, no recuerda hoy haberla destinado a algo así. Pero no le extraña que lo haya hecho. Blanca asumía la violencia sin miedo, como parte del paisaje de esos años. Y así trataba que lo entendieran quienes militaban con ella. Miguel Ángel Alfaro, mirista y poblador de El Montijo, aún recuerda sus recomendaciones:
-A los que estábamos más expuestos nos decía que cuando nos agarraran teníamos que estar convencidos de que lo que estábamos haciendo era correcto y hermoso. Sólo así podríamos resistir las torturas sin entregar información. También nos decía que memorizáramos direcciones de las Páginas Amarillas, de modo que al ser detenidos pudiéramos mentir y darle a nuestros compañeros tiempo para arrancar”.
Es probable que Blanca haya recurrido a eso cuando la CNI la detuvo en 1982. En esa ocasión los agentes saquearon las oficinas del Codepu y le prendieron fuego. Alejandro Olivares, encargado de las relacione sindicales, llegó al lugar cuando el edificio ya estaba rodeado de civiles armados y furgones sin patente. A él trataron de detenerlo, pero libró haciéndose pasar por cartero. Al irse vio a Blanca. Un agente la zamarreaba. Luego le dio un golpe en el pecho y la arrastró hacia una oficina. Olivares, impotente, sintió más golpes.
Juanita Méndez, funcionaria del Codepu, se encontró con Blanca adentro del furgón de los agentes. También estaba Elena López, la secretaria de Blanca y un hombre al que no conocían. El tipo insistía en que se pusieran de acuerdo en lo que iban a decir. Nadie le respondió. No era confiable. Las mujeres se tomaron de las manos y no hablaron en todo el camino.
Juanita recuerda que pararon en una librería de Av . Ejército donde los CNI compraron el scotch para cerrarles los ojos.
Dos días después las soltaron. Nunca hablaron de lo que habían vivido. Blanca sólo les preguntó si estaban dispuestas a seguir y ellas le dijeron que sí. Con la misma firmeza de siempre Blanca les dijo: “hay que buscar otro local”.
Esa convicción, sin embargo, ocultaba a la verdadera Blanca. Estaba choqueada y dolida. Llorando le contó a una religiosa que la hicieron oír la tortura de una asistente.
-Eso fue lo más horrible para ella. Nunca lo pudo olvidar- cuenta la religiosa.
Serpiente y paloma
La mayor parte de la Resistencia de Blanca, sin embargo, no fue violenta. Durante los años siguientes al Golpe ella y las hermanas Odile y Elena Chain, organizaron en El Montijo una red que salvó la vida de muchos perseguidos por Pinochet. Una monja que las conoció de cerca calcula que por la casa de Blanca pasaron unas 30 personas.
“En su mayoría eran mujeres y ellas las presentaban a los vecinos como ‘novicias’. Nunca escondieron armas, pero sí personas armadas”, afirma la religiosa.
Con el tiempo Blanca perfeccionó tanto sus estrategias de ocultamiento que para muchos se transformó en una especialista en lograr meter gente en las embajadas.
Blanca Cuevas recuerda uno de los métodos ideados por la monja: “formaba dos grupos: uno llevaba al perseguido y el otro simulaba un choque o una pelea de amantes, frente a la embajada escogida. Cuando todos estaban pendientes del escándalo, el asilado saltaba la pared”.
Blanca tenía una frase bíblica para estas operaciones y para gran parte de su actividad política. “Ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”. La frase la recuerda Miguel Ángel Alfaro, quien la interpretaba entonces como “ser humildes, pero no huevones”.
Pese a las apariencias, para Blanca no fue fácil conciliar su credo y su militancia. El cura Aldunate, aún sin saber que era mirista, la veía complicada con el tema ideológico.
Tal vez sólo pudo hallar calma en 1978, cuando ella y otros religiosos se unieron a los familiares de los Detenidos Desaparecidos para realizar una huelga de hambre “hasta las últimas consecuencias”. La acción tuvo un fuerte impacto internacional y Pinochet presionó a la Iglesia para que los religiosos se retiraran. El entonces cardenal Silva Henríquez comprendía las motivaciones del movimiento, pero no podía avalar públicamente un acto que atentaba contra la propia vida de los participantes. Una religiosa relata que el Cardenal “nos retó congregación por congregación, durante largo rato. Al terminar, nos acercamos y le preguntamos qué debíamos decirle a Blanca. El Cardenal la conocía perfectamente; le tomó las manos a nuestra superiora, se rió y le dijo: “no le diga nada, déjela no más”.
En medio de esa huelga, que duró 17 días, Blanca envió a su congregación una carta explicando por qué estaba ahí. “Nunca como antes he entendido mis votos de obediencia, de pobreza y castidad”, escribió.
El odio
Si Blanca llegó a ser miembro del Comité Central del Mir, fue porque todos reconocían su capacidad de estar en contacto con el pulso de las poblaciones. En función de ese pulso ella peleó y se arriesgó. Pero hacia 1996 la vía violenta perdió arraigo en los sectores populares y Blanca comprendió que ese camino había perdido legitimidad. Los miristas se dividieron. Blanca quedó en el MIR Político, de Jecar Neghme, que llamó a votar No en el plebiscito del ‘88.
Blanca no llegó a ver la derrota electoral de Pinochet. Un cáncer al útero acabó con su vida el 11 de mayo de 1988. Durante meses, recuerda su hermana Sonia, sufrió dolores horribles.
-Me acuerdo la última vez que la vi en pie. Estábamos almorzando y se quejó de su dolor. Con mi marido la retamos porque no iba al médico. Ella dijo: “no tengo tiempo ni para enfermarme ni para morirme”.
La enfermedad avanzó rápido. La quimioterapia no resultó. Lo único que pudieron hacer los médicos fue cortarle unos nervios para que no sintiera dolor.
-Pero eso tampoco le hizo efecto. Ella quería estar conciente, pero el dolor era tan fuerte que pasó sus últimos 20 días inconsciente con morfina. Yo la iba a ver y cuando despertaba, jugamos el juego tonto donde la visita le dice al enfermo que se ve mejor, y el enfermo contesta que se siente mejor, pero los dos saben que se está muriendo. Conmigo Blanca nunca aceptó que se estaba muriendo.
Mejor suerte tuvo la neuro psiquiatra Paz Rojas. En un texto de homenaje a Blanca, rescata una última conversación con ella. Es el momento en que la mujer por primera vez habla de sí misma. “Esta enfermedad me ha ido acorralando. Aquí estoy, en este hospital, en esta cama sin poder abandonarla, llena de estos terribles dolores… voy a morir y no quiero morir así. Quisiera que mi muerte fuera un grito de rebeldía como la de tantos compañeros asesinados estos años…”
Rojas cuenta que entonces Blanca se acordó de sus amigos José Carrasco y José Manuel Parada. “Nos miró con sus profundos ojos azules, y dijo: ‘quisiera que supieran que estos últimos 15 años, a pesar del dolor, para mí han sido los más felices de mi vida’”.
Según Sonia sólo una cosa le dolió a Blanca al momento de morir.
-No pudo perdonar a Pinochet. Tenía un odio muy grande hacia él y se murió con ese resentimiento. Si ahora viera cómo está el viejo, creo que sería feliz.
 

Cuarenta años. ¿Aniversario o compromiso de unidad? Cristian Cottet

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Cuarenta años. ¿Aniversario o compromiso de unidad?

 

Cristian Cottet

 

En todos aquellos lugares en que la política
ha sido falsa, incapaz y mala, se ha requerido
a la justicia para que actuara en su lugar…
Pablo Neruda; “Yo acuso”

El 20 de julio de 1974 es secuestrado desde un taller de bicicletas, en la comuna de Ñuñoa, el militante del MIR Luis Guajardo Zamorano. El 26 de julio de 1974 doña Eliana Zamorano Rojas, madre de Luis Guajardo Zamorano, interpuso un Recurso de Amparo a favor de su hijo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, acompañando como antecedente un certificado de la Posta Nº 3 en el cual consta la atención médica realizada a su hijo. El 12 de diciembre de 1974, el Ministro del Interior, General Raúl Benavides Escobar, respondió a la Corte que el amparado no se encontraba detenido por orden emanada de ese ministerio.

Un año después, el 23 y 24 de julio de 1975, por medio de los diarios chilenos El Mercurio y La Segunda se da a conocer una lista de 119 chilenos que habrían muerto en diversos países sudamericanos, entre los cuales se encontraba Luis Guajardo Zamorano. “Exterminados como ratones”, era el titular del diario La Segunda.

El 5 de octubre de 1974 muere Miguel Humberto Enríquez Espinoza, Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), combatiendo a los destacamentos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Representante genuino de una generación marcada por el avance las luchas populares, Enríquez marcó la pauta de lucha contra la dictadura instalada el 11 de septiembre de 1973 al negarse repetidamente abandonar Chile en virtud de un cerco que se cerraba cada día más.

Miguel Enríquez nació el 27 de marzo de 1944. En estos días cumpliría 70 años.

Pero también este año se cumplen 40 años de la desaparición de Luis Guajardo Zamorano.

Y se cumplen 39 años del montaje instalado por la dictadura y avalado por la prensa derechista, donde se quiso convencer de una vendetta criminal, haciendo uso de los nombres de 119 chilenos. 101 de ellos eran menores de 30 años. 57 eran solteros. 19 eran mujeres, 91 hijos quedaron sin padre o madre.

Este año se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Pero es mucho más que un aniversario. Estos 40 años encuentra a quienes combatieron y resistieron la dictadura desde la militancia en la izquierda revolucionaria en múltiples procesos paralelos de construcción de referentes políticos. La izquierda no tiene nombre, no es un líder ni un partido. Menos es un movimiento social gobernado por entusiasmos parciales. La izquierda es una sumatoria de reivindicaciones, es sentires campesinos, movilizaciones de trabajadores. La izquierda es mujer, estudiante. La izquierda es constitutiva de una identidad de la pobreza. La izquierda no le pertenece a nadie.

Cuarenta años es una vida, me dijo mi abuela cuando los cumplí. Cuarenta años son también lo que ha tardado la izquierda en reconocerse desde la pobreza construyendo referencias que den luz y dirección a las múltiples organizaciones que se debaten en las particulares reivindicaciones locales.

La izquierda es también los dolores de cada detenido desaparecido, no sólo los más nombrados o dirigentes nacionales. La izquierda es una campesina que junto a otra reunieron fuerzas para exigir que les devuelvan sus esposos en Paine. Cuarenta años es un vida, si, pero un vida definida por la memoria. El olvido, por su lado, es una mancha, una siniestra mancha que permite seguir viviendo y así gozar de las nuevas virtudes que nos ofrecen el presente y el futuro. El olvido se ha transformado en una acusación, en una serie de castigos y con esto la crueldad se ha instalado entre las desastrosas miradas del resto. El olvido es una conmemoración discriminadora, es reconocer el heroísmo de Miguel Enríquez y dejar de lado los 119 desaparecidos por la DINA. El olvido contiene mucha memoria, entonces cuando se conmemora la figura del héroe y se desplaza la figura del militante, del dirigente de la Reforma Agraria, de las mujeres violadas en Villa Grimaldi, cuando el héroe eclipsa a los que supone dirigir o reconocer, allí, en ese momento la izquierda concurre al olvido más ominoso y segmenta su patrimonio a una zona elitista y banal.

La fragmentación social y política ha sido una de las herramientas más recurrentes a la hora de inmovilizar las luchas y reivindicaciones de los pobres. Reconozcámoslo, continuar santificando algunos líderes muertos, semeja más a un proceso religioso, acerca mucho más a una animita, pero no a la práctica política que los pobres comienzan a reconocer como propia.

Este año se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Pero también este año se cumplen todos los cumpleaños de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), se cumplen todos los años de los detenidos desaparecidos y sus familiares que les buscan, se cumplen todos los años de los ejecutados, de los guerrilleros de Neltume, de las primeras gestiones de resistencia a la dictadura. Este año es el cumpleaños de Chile, un Chile vigoroso pero penoso, un Chile orgulloso de su trabajo.

Este año se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Existen dos posibilidades en este marasmo político que es la izquierda. O bien conmemoramos la muerte de Miguel Enríquez como un héroe que en solitario enfrentó lo peor que ha dado este país, o bien conmemoramos el comienzo de la construcción de una izquierda reunida tras muchos, miles de aniversarios que aún duelen cada vez que nos recuerdan la vida de izquierdistas que no descansaron ni flaquearon a la hora de luchar, no sólo por el retorno de la democracia existente antes del 73, sino por una vida mejor, un país mejor… una democracia mejor.

Este año se cumplen 40 años de la desaparición de Luis Guajardo Zamorano.

Esta es la historia de Andrés Valenzuela. “Quiero hablarle sobre cosas que yo hice, desaparecimiento de personas…”

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Un Joven Revolucionario Miguel Enríquez Espinosa. A 40 Años de su muerte en combate.

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Continuamos entregando interesantes obras,escritos,homenajes a Miguel Enriquez,caido en combate el 5 de octubre de 1974,se cumplen 4o años del combate heroico de San Miguel-2014.
Un Joven Revolucionario Miguel Enríquez Espinosa
 

Miguel Humberto Enríquez Espinosa (27 de marzo de 1944 – 5 de octubre de 1974) fue un médico y político chileno. Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) desde1967 hasta su muerte.

Resumida Biografía

Infancia y juventud

Hijo de Edgardo Enríquez Frödden, profesor de anatomía, rector de la Universidad de Concepción entre 1969 y 1972 y Ministro de Educación del presidente Salvador Allende en 1973. Edgardo Enríquez Frödden había sido durante 25 años oficial de la Armada de Chile, con el rango de Capitán de Navío y comandante/director del Hospital Naval de Talcahuano. Su madre fue Raquel Espinosa Townsed, egresada de la Escuela de Leyes de la Universidad de Concepción, y dos de sus tíos fueron Senadores de la República de Chile (Humberto Enríquez Frödden e Inés Enríquez Frödden—la primera intendenta y diputada del país) elegidos por el Partido Radical.
Realizó sus estudios primarios en el Colegio Saint John´s de Concepción, y sus estudios secundarios en el Liceo Enrique Molina Garmendia. En este último establecimiento, tanto en su curso como en otros, fue conociendo sucesivamente a varios futuros integrantes del MIR: en 1957 Marcello Ferrada-Noli, en 1959 Bautista van Schouwen, y en 1961 Luciano Cruz. Sergio Pérez Molina, quien estudiaba en el Liceo de Coronel, fue otro temprano colaborador político de Enríquez al que éste conoció en 1964 en la Universidad de Concepción.
El triunfo de la revolución cubana produciría un gran impacto en él, sus compañeros y sus hermanos, uno de los cuales -Marco Antonio- integraría el Grupo Marxista Revolucionario (GMR), una organización de corte trotskista. Con sus congéneres participó de un grupo de estudios de las teorías marxistas, y eventualmente apoyarían movilizaciones, como las del paro nacional convocado por la CUT para el 7 de noviembre de 1960.
En 1962 comenzó Enríquez a militar en la Federación Juvenil Socialista (FJS) a la cual ingresó junto con Bautista van Schouwen. Se integran al núcleo “Espartaco”, en el cual ya militaban desde el año anterior su hermano Marco Antonio y su amigo Marcello Ferrada-Noli, jefe del núcleo. Todos ellos, más Jorge Gutiérrez Correa, Claudio Sepúlveda y Pedro Valdés, forman paralelamente ese mismo año y bajo el liderazgo de Enríquez la fracción clandestina MSR (“Movimiento Socialista Revolucionario”). Simultáneamente su hermano Edgardo comienza a militar en la Federación Juvenil Socialista en Santiago, estableciendo más tarde junto a Andrés Pascal un núcleo similar al MSR de Concepción. En febrero de 1964 se materializa la marginalización del Partido Socialista (ver abajo) por parte del grupo liderado por Miguel, grupo que se integra por un lapso en la VMR (Vanguardia Marxista Revolucionaria) hasta la fundación del MIR en agosto de 1965.
El 29 de enero de 1968 en Concepción, en una ceremonia privada y familiar contrae matrimonio con Alejandra Pizarro Romero (24), en octubre de 1969, nacería Javiera Alejandra Enríquez Pizarro. Algunos años después la pareja terminaría anulando el matrimonio, después de la separación Alejandra presentaría un cuadro depresivo que la orillaría al suicidio en noviembre de 1971, en Concepción.

Etapa universitaria

Enríquez ingresó a la carrera de Medicina en la Universidad de Concepción en marzo de 1961. Paralelamente a sus estudios universitarios, participaba en protestas y en diversas actividades de ayuda social. Desde el núcleo “Espartaco” de la juventud socialista de Concepción y de las revistas “Revolución” y “Polémica Universitaria” en las que escribía, abogaba por un socialismo más radical.

Quiebre con el Partido Socialista

Ya en 1963 había comenzado a trabajar con el grupo Vanguardia Revolucionaria Marxista.
Enríquez tenía planificado hacer pública su renuncia al partido junto con otros militantes durante el XX Congreso del Partido Socialista, en febrero de 1964. Sin embargo, el entonces secretario general Raúl Ampuero se enteró de la maniobra, y expulsó a Enríquez y otros a fines de enero.
En su renuncia pública, Enríquez y sus compañeros iban a distribuir un documento titulado “Insurrección Socialista”, entre cuyos veinte firmantes se encontraban van Schouwen, Dantón Chelén y Edgardo Enríquez.

Participación en VRM

En mayo de 1964 participó en el Primer Congreso de la Vanguardia Revolucionaria Marxista. Ante la inmediata división de la agrupación entre la VRM liderada por Benjamín Cares (“pro-china”) y la VRM “Rebelde”, Enríquez optó por esta última, la cual posteriormente formaría el MIR.
En el Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Medicina que se realizó en Concepción a fines de 1964, Enríquez trabaría contactos con miembros de los MIR de Venezuela y de Perú.

Papel en la Fundación del MIR

Como integrante de la VRM “Rebelde”, Enríquez sería un activo convocador al “Congreso de Unidad Revolucionaria” que se realizaría entre el 14 y el 15 de agosto de 1965 en Santiago. En este congreso constituyente se fundó el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
La participación de Miguel Enríquez en el congreso constituyente consistió en exponer una tesis político-militar de la cual eran autores, junto a Miguel Enríquez (“Viriato”), su hermano Marco Antonio (“Bravo”) y Marcello Ferrada-Noli (“Atacama”). La tesis, titulada La conquista del poder por la vía insurreccional fue aprobada en el congreso de fundación. Miguel Enríquez fue elegido miembro de la primera dirección nacional del MIR, como integrante del Comité Central.
En noviembre de 1965, fue proclamado por el MIR como candidato del Movimiento Universitario de Izquierda (que integraba al MIR, al Partido Socialista, al Partido Comunista y a sectores independientes de izquierda) a la presidencia de la Federación de Estudiantes de Concepción (FEC). El PC y el PS finalmente levantaron sus propias candidaturas y ganó la elección el Partido Demócrata Cristiano con 1.184 votos frente a los 810 del MUI.
A fines de ese mismo año, participó en el Segundo Congreso General del MIR, en Conchalí. En éste sería reelegido como miembro del comité central.
A inicios de 1966, Enríquez viaja a China integrando una delegación de la Federación de Estudiantes de Concepción. Allí y durante su viaje de regreso en Perú hace contactos con organizaciones laborales y políticas.

Golpe de Estado

Tras el golpe de Estado de septiembre de 1973, Miguel Enríquez y otros miembros del MIR rechazan la idea del asilo político en embajadas extranjeras y condenan el exilio del país. Luego, comienzan a organizar actividades clandestinas contra la dictadura de Augusto Pinochet.
Tras el golpe, Enríquez pasa a ser uno de los más buscados por las autoridades. Persecución que termina cuando es abatido el 5 de octubre de 1974 en un enfrentamiento con agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en la comuna de San Miguel, Santiago, desde donde lideraba al MIR y donde, en la calle Santa Fe, vivía con su compañera Carmen Castillo quien tenia 6 meses de embarazo. Ella también fue herida y pese a que sobrevivió perdió al hijo de Miguel. Fue enterrado en el Cementerio General de Santiago. Tras su muerte, el Instituto Superior de Ciencias Medicas (ISCM-H), de La Habana, Cuba, bautiza a su nuevo hospital clínico como Dr. Miguel Enríquez Espinosa, en su honor.

Datos Extras

Miguel Krassnoff Martchenko. Declaraciones exclusivas:

Cómo murió Miguel Enríquez?

Con su versión – nunca antes publicada- sobre cómo murió el secretario general del MIR, Miguel Enríquez Espinosa, Krassnoff contradice las informaciones entregadas por agrupaciones de izquierda y por la Comisión Rettig. Se respalda en la investigación que el Ejército realizó durante dos meses antes de decidir entregarle – en la persona del general Pinochet- la medalla al valor militar, con lo cual se convirtió en el único en recibirla desde la Guerra del Pacífico.

El hecho ocurrió el 5 de octubre de 1974 en una vivienda ubicada en la comuna de San Miguel. En el lugar estaban, además de Enríquez, su pareja Carmen Castillo y otros individuos que consiguieron huir.

Éste es el relato de Krassnoff:

“Ese sábado, cerca de las 14 horas, recorremos en dos vehículos varias veces las calles. Van conmigo dos agentes, más una ayudante de 19 años que operaba como mi secretaria. No obtenemos nada, pero cuando nos retirábamos vecinos nos dicen que en una casa entran y salen vehículos, escriben a máquina toda la noche y hay un señor que parece inválido porque entra sin bajarse”.

“La información había que comprobarla tocando el timbre y si salía una señora diciendo que no pasa nada, nos íbamos, así de simple. Pongo a la mujer a cargo de los vehículos, a un segundo en una esquina y voy con el otro integrante hacia la puerta de la casa. Cuando cruzábamos frente a la ventana, quien iba a mi lado me dice ‘¡Cuidado Miguel!’ y me empuja y me tira al suelo. Había escuchado el movimiento del cierre de un fusil cargándose. Entonces pasa sobre nosotros una andana de tiros impresionante”.

“No disponíamos de ningún tipo de comunicación y la única manera de llamar a la central era por teléfono. Mandé a ubicar uno y mientras disparé mi fusil Aka parapetado en un poste frente a la casa. Escuché tiroteo en otro lado, pero no vi a ningún adversario. De repente apareció un fulano en la azotea con un lanzacohetes soviético antiblindaje y me dispara. Afortunadamente, por la poca distancia, el proyectil no alcanza a desarrollar su máxima explosión y vuela una moto y parte de la casa que tenía detrás, pero a mí no me pasó nada. En eso se me acaba la munición y me tengo que retirar”.

“Cuando vuelvo, un equipo de Investigaciones se introducía en la casa. Lo detuve porque podría haber cazabobos y explosivos, y entro. Me encuentro con una mujer embarazada desangrándose, tendida en el piso con su fusil. Creí que estaba muerta, pero vivía. Con su ropa traté de parar la abundante sangre de su hombro y antebrazo. Y cuando me avisaron que llegaron ambulancias la tomé bajo mi protección, la puse en una de ellas con un ayudante mío y la llevaron urgente al Hospital Militar. Sobrevivió gracias a la oportuna atención médica. Era Carmen Castillo Echeverría, conviviente de Miguel Enríquez, sobrina de Jaime Castillo Velasco, actual presidente de la Comisión de Derechos Humanos e hija del actual alcalde de La Reina”.

“En eso, el hombre que dejé a un costado de la casa se enfrentó con Enríquez. Estaba herido, trató de subir por una pared y, al asomarse, fue conminado a levantar las manos y a no moverse. Pero siguió, se le volvió a insistir y sacó un revólver calibre 38. El agente reaccionó en defensa propia y Enríquez cayó muerto”.

“A las cuatro o cinco de la tarde (más de dos horas después) llegaron fuerzas de Carabineros y militares para cercar el perímetro. Yo estaba en el hospital verificando el estado de Carmen Castillo. Cuando comenzó a recuperarse tuvimos conversaciones muy largas hasta que se fue a Inglaterra (yo mismo la fui a dejar al aeropuerto) y nunca más supe de ella. En 1992 me llamó por teléfono, pero no la atendí. Me mandó un mensaje a través de un personaje político importante en el gobierno militar. A éste le impresionó cómo se refería a un adversario. Quería tomar contacto para agradecerme. No acepté porque cumplí con mi deber y no tenía que aceptarle agradecimientos a quien me quiso asesinar”.

Una extraña relación

La historia hasta ahora conocida contradice la versión de Krassnoff.

Según el Informe Rettig, “la casa donde se ocultaba Miguel Enríquez fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero, quienes comenzaron a disparar (…) Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, 10 impactos de bala”.

En el libro “El rebelde de la burguesía”, de los periodistas Daniel Avendaño y Mauricio Palma, se asegura que “eran cerca de 50 hombres que se aprestaban a atacar al líder del MIR (…) Sintiéndose desesperado, abrió fuego, siendo inmediatamente replicado por las fuerzas militares (…) Agentes de la Dina arrojaron una granada al interior del hogar. Enríquez fue herido”.

En su libro “Un día de octubre en Santiago”, Carmen Castillo protagonista del enfrentamiento, describe: “De pie sobre el muro de adobe, a cien metros de la casa celeste de Santa Fe, Miguel gritó: “Detengan el fuego… ¡Hay una mujer embarazada, herida!” Los hombres al acecho se irguieron y avanzaron sobre la humilde casa. Miguel saltó el muro y empujó el arma: una ráfaga de metralleta desgarró el aire. De todas partes resonaron balazos. La mujer que lava la ropa lo vio a través de la rendija de los tablones. Miguel disparó una ráfaga. Miguel se desplomó sobre la artesa, el lavadero”.

Según ella, ignoraban que una esquirla de granada lo alcanzó a los 15 minutos de iniciarse el enfrentamiento, “y no sabrán que peleó solo, durante más de dos horas”.

Sin embargo, algo sorprendente ocurre en Castillo, quien escribe en tercera persona. Ella se impresiona con Krassnoff. Reconoce en la publicación haber creído que “fue el bueno de la historia”.

Fueron muchas las visitas que recibió de Krassnoff en el Hospital Militar, donde se restablecía de sus heridas. “¿Cómo hablar del capitán Miguel Marchensko (sic)? Aún hoy esto es lo que más difícil me parece”. Y Carmen Castillo hace una confesión por lo menos ambigua: “Desea su llegada, sus preguntas. Ella lo espera”.

El último consejo de Krassnoff, cuando, con Manuel Contreras, la fue a dejar al aeropuerto: “Jamás lo olvides: tú no fuiste torturada”.

Reflexión:

Gracias a su lucha y temple Miguel Enríquez merece todo mi respeto siempre luchando por la convicción de sus ideales las cuales nunca traiciono ni en los momentos mas duro de la represión de la Dictadura Militar. Un claro ejemplo a seguir muchas gracias Miguel por tu amor a la Patria y a la libertad del pueblo mas Humilde de Chile.

By Nikola Tesla

Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.
Foto de Victor Toro Ramirez.

Convocatorias para memoriar.

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Antropologa Adriana Goñi:

Memorias de Exilio

Memorias de Exilio es un proyecto creado por el MMDH que busca dar visibilidad a los testimonios de quienes se vieron obligados a partir al exilio durante la dictadura, a los que nacieron fuera del país, a los que no volvieron, a los que regresaron y a los que volvieron a partir.

El objetivo principal de la iniciativa es generar un espacio que incluya las memorias del exilio, un espacio para el diálogo y el encuentro de sus testimonios y vivencias, abordando la experiencia del retorno y el sentimiento de desarraigo de la identidad individual y colectiva. Queremos incorporar la temática del exilio a la reconstrucción de nuestra memoria como país y hacerlas parte de las múltiples memorias de nuestro pasado reciente.

http://www.memoriasdeexilio.cl

http://www.youtube.com/watch?v=9b23fLZpFHU

Publicado el 17/01/2014

 

Originalmente publicado en viejos golpes /////////// nuevas memorias:

Viejos golpes, nuevas memorias

 recuerdos íntimos a destiempo

Otras generaciones no han permitido que nuestras voces hablen desde un lugar legítimo. A nuestras memorias se las acusa por su falta de años y experiencia, de culpa y de sangre.

Ante esto, respondemos: No estuvimos ahí pero estamos aquí. A cuarenta años, volvemos al Golpe de aquella mañana de septiembre que ha continuado golpeando las mañanas que le sucedieron. Hablar de la dictadura no es retomar la herencia de una memoria ajena. Se trata más bien de hacer memoria, nuestra memoria.

Buscamos reunir cuarenta relatos que conformen una constelación de experiencias íntimas asociadas a la dictadura por quienes no llegamos a vivirla.

El llamado es abierto y simple: escribir una narración breve acerca de alguna experiencia en la cual sentiste por primera vez, o con mayor intensidad, ese Golpe con mayúscula en un cotidiano de minúsculas.

Nos hemos tomado las…

Ver original 44 palabras más

Hitos en la Memoria del Mundo. Camagüey, 4 de enero de 1959, “Las mujeres vestían sayas negras y blusas rojas, los colores del 26 de Julio.”

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Los retoños seguirán la lucha

4 ENERO 2014 

El 4 de enero de 1959 fue un domingo inolvidable para los camagüeyanos. La Caravana de la Victoria, con el Líder de la Revolución al frente, irrumpía la noche de ese día en la Plaza de la Caridad, hoy de La Libertad, de donde Fidel en emocionado discurso se dirigió al pueblo delirante de alegría.

Durante el día Fidel, después de su entrada triunfal por Guáimaro, de ser aclamado en Sibanicú y en cuanto asentamiento existía a lo largo de la carretera central, recorrió el corazón de la ciudad, saludó a la muchedumbre y fue hasta el aeropuerto Ignacio Agramonte, a contactar con un grupo de luchadores que venían de la capital a su encuentro.

Fidel desde Palma Soriano convocó horas antes a la huelga general revolucionaria frente a posiciones entreguistas de posible golpe de Estado, que se gestaba en La Habana. Y fue aquí en Camagüey, donde anunció la consolidación del triunfo de la Revolución y declaró el cese de la paralización del país ante la abyecta posición enemiga.

A 55 años de aquel acontecimiento que marcó un viraje para Cuba en el ambito económico, político y social, Pablo Humberto Garcy Castro, integrante de la Caravana, recuerda pasajes desde que se incorporó al patriótico convoy en Holguín como refuerzo de la escolta del Comandante en Jefe hasta concluir en la capital.

 

 

Garcy, el rebelde de copia barba, al lado de Fidel durante una visita del Comandante en Jefe a la Revista Bohemia en los primeros días del triunfo. Foto: cortesía personal de combatiente Pablo Humberto Garcy Castro.

Garcy, quien desde 1960 reside en Camagüey, perteneció a la Columna 17 “Abel Santamaría”, al mando de Antonio Enrique Lussón, actualmente vicepresidente del Consejo de Ministros. A ellos los sorprendió el primero de enero rodeando a Holguín. Él se enteró que era oficial de las tropas ese día. Terminó con el grado de capitán.

“A la entrada de Camagüey la caravana paró, era inmensa. Llegaba hasta cerca de la farmacia de La Mosca. La mayor parte de las tropas permaneció en el Casino Campestre, mientras Fidel recorría puntos de la ciudad.

“El pueblo paraba a Fidel, en ocasiones él bajaba del tanque y conversaba con la gente”, añadió Garcy y mientras afirmaba lo anterior recordaba una descripción hecha por Juan Nuiry, recientemente fallecido en el libro La Caravana de la Victoria, de Luis Báez y Pedro de La Hoz: “Las mujeres vestían sayas negras y blusas rojas, los colores del 26 de Julio. En las calles no se podía dar un paso, era imposible calcular las personas que estaban presentes”.

El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque recordaba la fecha:“Llegamos a los límites con la provincia de Camagüey al amanecer del día 4. En los tramos largos y descampados, el viento besa a los que van en los camiones y en los autos descapotados. Por momentos me asalta la impresión de que vamos a ser ametrallados y bombardeados por la aviación enemiga, pero me digo:”No hay que temer, los pilotos asesinos y criminales están presos y serán juzgados, como todos los que cometieron actos vandálicos”.

Vale recordar en este minuto citas de Fidel en la Plaza de la Libertad:

”Un pueblo que sabe hablar, que sabe reunirse, que sabe reclamar, es imposible que, si lanza una ofensiva contra todo lo que ha constituido su desgracia, no logre la victoria.
“Por nuestra parte, pueden considerar que ya la hemos empezado. La guerra se acabó ayer y ya esta mos trabajando, trabajando más que cuando no había paz; la paz para nosotros es trabajo triplicado, es lucha triplicada. Y estaremos luchando, mientras nos quede
una gota de energía estaremos en pie y no descansaremos y no dormiremos.
“Ya estamos trabajando sobre la marcha, haciendo algo, sentando las bases de algo, adelantando algo, en todo lo que está dentro de nuestras atribuciones. Porque esto no quiere decir que uno lo vaya a hacer todo, sino que todos tenemos que hacer algo, cada cual dentro de sus atribuciones”.

Garcy cuenta hoy con 87 años, cumplidos el pasado 3 de noviembre. La mayoría de ellos lo ha pasado vinculado a Camagüey. Después que cesó sus funciones de escolta y de trabajar en el Estado Mayor General vino para Florida donde se asentó a un escuadrón militar. No cesó su lucha: combatió aquí a los bandidos y en la región central del país. Licendiado de las FAR trabajó hasta el día de la jubilación en la Empresa Pecuaria Triángulo Tres.

“Fidel es un hombre extraordinario. Nacimos el mismo año. Somos hermanos de armas y alma, sostuvo este hombre, proclamado por la Asamblea del Poder Popular como Hijo Adoptivo, según nos dice con orgullo, sin olvidar su querido Santiago, cuna de origen. Alli integró un célula clandestin en época en que se desempeñaba como chofer de ómnibus de la línea La Oriental.

Aquella noche desde el balcón de la Plaza de la Libertad, Garcy vio la multitud que aclamaba a Fidel, a quien califica de hombre excepcional, humanista y solidario con la suerte de tenerlo aún vivo entre nosotros.

“¿Qué me viene a la mente en estos 55 años? Progreso, libertad y la firmeza de un pueblo junto a Fidel. Habrá Revolución para rato. Aunque yo muera los retoños seguirán la misma vía de nosotros y todo nuestro ejemplo”.

 

Fidel en el aeropuerto de Camagüey el 4 de enero de 1959. Foto tomada del libro La Caravana de la Libertad

 

El mayor montaje de la historia chilena: el Plan Z eta.

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 Plan Z

Juan Cristobal Guarello:

Por REVOLUCION fecha agosto 20, 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora que se cumplen 40 años del  golpe de estado , también está de aniversario el mayor montaje de la historia chilena: el  Plan Z eta.

De manera resumida y sencilla se trataba de un plan entre el Mir, el ala dura del PS, Salvador Allende y el servicio secreto cubano para dar un autogolpe el 19 de septiembre de 1973. Ese día unos 10 mil miristas más otros 10 mil agentes extranjeros fundamentalmente cubanos (el número siempre fue impreciso, se habló de 20 mil, 30 mil, 40 mil…), sorprenderían a las Fuerzas Armadas chilenas minutos antes de desfilar en el Parque O’Higgins, y las ametrallarían sin piedad.

A esa misma hora Salvador Allende estaría dando un almuerzo a los comandantes en jefes. En un momento el Presidente abandonaría el comedor de su casa en Tomás Moro, señal para que un grupo del GAP irrumpiera en el lugar y asesinara a sangre fría a los generales, militares y brigadieres. En las horas siguientes grupos armados recorrerían el barrio alto asesinando familias “burguesas”, empresarios, líderes opositores, deportistas, cantantes… El Plan Zeta tenía por objetivo instaurar una dictadura comunista y sus maquinadores estimaban las bajas entre 100 mil y 500 mil capitalistas, explotadores y momios.

El Congreso Nacional sería reemplazado por un soviet supremo que funcionaría en el edificio Diego Portales. Incluso los periodistas más fanáticos del régimen militar comentaron que el plan contemplaba reemplazar la bandera chilena por una nueva de color rojo con una estrella negra.

¿Una mala novela de Tom Clancy? ¿Un libreto de pacotilla rechazado en la portería de la Paramount? ¿Una conversación de curados? No. Esta historia chiflada y ridícula, con matices, adiciones y omisiones, fue presentada durante los 17 años de la dictadura de Augusto Pinochet como el principal argumento para dar el golpe de Estado y luego exterminar a los opositores.

Así, tal como la describí en el primer párrafo, sin agregarle ni quitarle nada, fue expuesta en los medios de comunicación, replicada en libros, entrevistas, documentales e incluso en textos de historia escritos en los años posteriores al golpe. Los conocidos periodistas Hernán Millas y Emilio Filippi se tragaron el sapo y pusieron un capítulo sobre el Plan Zeta en su libro “UP Anatomía de un fracaso”.

Las pruebas presentadas para justificar la existencia de ese maquiavélico y desmesurado plan eran sorprendentes por lo pobres, dispersas y mal elaboradas. Un pegoteo de textos sin orden general, donde había algunos instructivos de autodefensa del PS, unas cuantas fotos de armamento y documentos inconexos, que fue llamado “El libro blanco del cambio de gobierno de Chile”. La obra, escrita por el historiador Gonzalo Vial Correa y supervisada por el almirante Patricio Carvajal, era una sucesión de vaguedades donde no se especificaba nada, ni se daban fechas, ni quiénes eran los cerebros, ni los coordinadores, y así un sinfín de cabos sueltos. Vial fue premiado posteriormente con el Ministerio de Educación y hasta el día de su muerte, el 2009, insistió que el Plan Z era verdad.

Cualquier análisis mínimo desmontaba el tinglado. Si había 10 mil guerrilleros cubanos, ¿cómo el 12 de septiembre no quedaba ninguno? ¿Dónde quedaron los 20 mil fusiles AK 47 que se necesitaban? ¿Dónde funcionaría el centro de comandos? ¿Dónde los campamentos guerrilleros?

Como era normal entonces, nadie hizo estas preguntas básicas. La zalagarda del Plan Zeta vivió por mucho tiempo. Incluso se consideraba de “buen tono” en los sectores acomodados señalar que “Toda mi familia figuraba en el Plan Z. Yo, la gorda, los niños, todos…”. Recuerdo todavía en 1987 alguna ingenua y adolescente amiga que defendía a Pinochet con el argumento de que su papá era uno de los condenados por el dichoso plan…

Más allá de la anécdota que significaba sacarle lustre aristocrático a la condición de supuesta víctima del plan, muchos de los detenidos posteriormente al golpe de Estado fueron salvajemente torturados por no revelar a sus captores detalles del Plan Zeta. Los mandos medios y bajos, que se ensuciaron las manos con sangre mientras llegaban las órdenes desde arriba, no fueron informados de la falsedad del asunto, y como buenos patriotas de la picana y la violación, salieron a la caza de información para evitar que los sucios comunistas cambiaran la bandera chilena por un trapo rojo. Testimonios sobran de esto en Tres y Cuatro Álamos, Villa Grimaldi y otros centros de detención. Hombres y mujeres torturados hasta la muerte por negarse a hablar del Plan Zeta del cual nada sabían.

Con el tiempo los propios involucrados fueron develando la verdad. Entre los más importantes está el primer secretario de la junta, Federico Willoughby, quien fue el encargado de presentar a la prensa la existencia del Plan Zeta y más tarde revelaría su falsedad completa en varios medios (The Clinic, Informe Especial). Incluso señaló que ya en octubre de 1973 sabía que los documentos presentados en el dichoso Libro Blanco “carecían de todo valor”.

Más importante es el testimonio es el del ex comandante en jefe de la Aviación y miembro de la primera junta del gobierno militar, Gustavo Leigh Guzmán, quien en una entrevista concedida a Alfredo Lamadrid en el programa “Humanamente Hablando” emitido por Mega el 2001, señaló de manera clara: “El Plan Zeta nunca existió”.

La historia, que hasta esta altura suena como otro delirio más de la dictadura, no debe ser olvidada. Se inventó un plan para justificar un golpe de Estado, el exterminio sistemático de chilenos y el intento de perpetuación en el poder. Seguro que con el cuadragésimo aniversario del 11 de septiembre de 1973 no faltarán los pajarracos que volverán a cacarear la existencia del supuesto plan y agregarán que “toda mi familia figuraba en la lista de víctimas”. Tampoco faltarán las cartas al director (Hermógenes Pérez de Arce, Gonzalo Rojas y Alfonso Márquez de la Plata deben estar afilando la pluma) y los medios que intenten, de cualquier forma, justificar o darle un tamiz de verdad al peor y más grosero montaje de toda nuestra historia (supera incluso a la Guerra de don Ladislao en 1920)

Lo cierto es que sí hubo un plan, sin letra precisa, sin publicidad, sin libro blanco. No era de buen tono estar en la lista de víctimas y su objetivo en su gran mayoría eran obreros y estudiantes de sectores populares. Se ejecutó de manera implacable y hasta hoy hay cientos chilenos desaparecidos en piques mineros, cementerios clandestinos, bajo calaminas en el desierto o amarrados a rieles en el fondo del mar. Del Plan Z sabemos que todo es mentira, del plan sin nombre nunca sabremos toda la verdad.

Vía publimetro

 

Bachelet’s nostalgic journey to the former German Democratic Republic

Destacado

The President of Chile, Verónica Michelle Bach...

The President of Chile, Verónica Michelle Bachelet Jeria. September 18th, 2009: Chile’s Independence Day. (Photo credit: Wikipedia)

Bachelet’s nostalgic journey to the former German Democratic Republic

Weser Kurier, Bremen: When the Chilean President Michelle Bachelet arrives in Germany for her first visit to that country as Head of State today 17thOctober, she will not only have high politics on her mind. Her 4 day visit will partially be a nostalgic journey to the former German Democratic Republic. There she and her mother had found a safe resort in 1975 – two years after the coup of Augusto Pinochet.
Her father, the Air Forces General Alberto Bachelet and Pinochet opponent had died following torture and today’s President and her mother had been arrested and severely mistreated, too.
The GDR had not only hosted today’s President but had also enabled her to continue her studies in Medical Sciences. Following this she worked in Polyclinics in Potsdam and in Leipzig before she returned home in 1979. During her exile in East Germany she got married and had her first son. “The time I spent in Potsdam and in Leipzig have been a very happy time for me” she said in an interview with the weekly “Die Zeit”. “Chile feels deep thankfulness for the enormous German solidarity during the dictatorship, – from the Federal Republic as well as from the former GDR”, she added.
Chancellor Angela Merkel studied nearly at the same time, not Medical Sciences, though, but Physics at Leipzig. 30 years later both of them are Heads of State, Merkel – according to “Forbes” – the number one among the 100 most powerful women in the world, Bachelet at the respectable position number 10. “This is an important indicator that equality and democracy are spreading”, Bachelet said. At Leipzig University she will be awarded an Honorary Doctor of Philosophy. Otherwise GDR memories will only have little room since next to the time travel into her personal history solid political meetings will be on the agenda.
Bachelet represents a country which is regarded to be the most stable democracy in South America. Bachelet considers the relationship to Germany as being “very good”. According to her Germany continues to be the most important export market for Chile in Europe and along with France, Spain and Italy she considers Germany to be one of the major export countries to Chile.
Chile, for example, is interested in German technology for energy production from biomatter, (“Biomasse2 in German) as well as solar and wind power. With regards to international politics Bachelet will have talks on the crisis considering the North Corean nuclear programme, the Middle East, the democratic process within the UN and the continuation of the Doha Talks.
Regarding home politics the 51 years old trained doctor has not always found things easy in her first 6 months in office. Her respected predecessor Ricardo Lagos had a patriarchical if not authoritarian style of ruling the country. Bachelet rather prefers to be “the mother” of the nation which the conservative Chilean society, mainly the men, still have to get used to.
Kindly translated by Wolfgang

This entry was posted on Tuesday, October 17th, 2006 and is filed under Ha llegado carta. You can follow any responses to this entry through RSS 2.0. You can leave a response, or trackback from your own site.

Memoria MIR. Carta de Daniel Felipe Ruiz Lazo.

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Carta de Daniel Felipe Ruiz Lazo.

Estimados compañeros y compañeras, de mi familia roja y negra:                                                                                                                                                                         

Quiero compartir con ustedes en nombre mío y de mi familia una importante noticia. El 29 de noviembre he ganado la querella criminal contra Álvaro Corvalán Castilla y Aquiles González Cortés, por el secuestro permanente de mi hermano Sergio Fernando Ruiz Lazo, a ambos se los ha condenado a ocho años de presidio mayor en su grado mínimo.

Por supuesto, esperábamos una condena muchísimo mayor, no nos sentimos conformes ni creemos que se ha hecho justicia, sin embrago, no podemos dejar de alegrarnos por este avance, frente a diversas situaciones, en muchos momentos llegamos a creer que no viviríamos lo suficiente para ver este día, tal como le sucedió a mi madre y mi padre que murieron con el dolor de ver impunes a los que alejaron para siempre de nuestro lado a Sergio.

Hoy me siento más tranquilo, creo que nuestra lucha por estos casi treinta años no ha sido en vano, en lo personal les aseguro que no desistiré hasta ver que se haga realmente justicia para mi hermano y para todos nuestros compañeros y compañeras que cayeron en las manos sangrientas de los que hoy pretenden inocencia, me siento también orgulloso como siempre de mi hermano, de su integridad, de su consecuencia, como deben estarlo todos los que lo conocieron.

Agradezco a todos los que nos han acompañado estos largos años de dolor y lucha, los que han permitido que la memoria de Sergio perdure, los que han continuado luchando, los que creen que mueren los cuerpos no las ideas, no los sueños ni los principios y que día a día construyen un palmo del mundo en el que creemos, en el que creyó también mi hermano.

Me despido con un abrazo fraterno, en nombre de mi familia

Daniel Ruiz Lazo.

 

  1. RUIZ LAZO SERGIO FERNANDO – Memoria Viva

    http://www.memoriaviva.com/Desaparecidos/D…/sergio_fernando_ruiz_lazo.h…

    Sergio Fernando Ruiz Lazo, casado, dos hijos, técnico textil, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, fue detenido el 21 de diciembre de 

  2. RUIZ LAZO SERGIO FERNANDO Detenido Desaparecido

    190.98.219.232/~interac/victimas/?p=349

    El 20 de diciembre de 1984 fue detenido por funcionarios de la CNI, en Santiago Sergio Fernando RUIZ LAZO, dirigente del MIR, quien había ingresado 

  3. Cómo El Mercurio intentó encubrir las desapariciones de Sergio Ru

    es.groups.yahoo.com/group/chilemundo/message/19754

    11/02/2005 – 1 entrada

    Conforme establece el proceso 143.671-1 del Tercer Juzgado del Crimen, Sergio Fernando Ruiz Lazo, casado, dos hijos, técnico textil y 

  4. Lo que brilla con luz propia, nadie lo puede apagar – Memoria-MIR

    SERGIO JAIME BRAVO AGUILERA FRANCISCO  SERGIO EDUARDO JOSÉ CIENFUEGOS CAVIERES JEAN IVES …. SERGIO FERNANDO RUIZ LAZO

  5. Querella Víctimas Mir Chile

    En atención a ello salió Sergio PEÑA DIAZ, de profesión veterinario, militante del …. Sergio Fernando Ruiz Lazo, casado, dos hijos, técnico textil, militante del  

  6. Condenan a ex agentes CNI por secuestro de militante del MIR 

    hace 5 días – De acuerdo a los antecedentes de la causa, se logró establecer que Sergio Fernando Ruiz Lazo pertenecía al Movimiento de Izquierda  

  7. nacion.cl – Nueva acusación por secuestro contra Álvaro Corbalán

    27/12/2011 –  en una hora indeterminada, dejó de verse y de tenerse noticias de Sergio Fernando Ruiz Lazo, quien pertenecía al Movimiento de Izquierda  

  8. ruiz lazo sergio fernando – Archivo de Fondos y Colecciones

    Con una fotografía. En el interior: Se entregan todos los detalles de la vida y desaparición de Sergio Fernando Ruiz Lazo y de las gestiones que ha realizado su 

  9. Dictan condena contra ex agentes de la CNI por secuestro de 

    “a) Que Sergio Fernando Ruiz Lazo pertenecía al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), al menos desde el año 1972 y, a consecuencia del golpe  

  10. [PDF]

    ÁLVARO JULIO FEDERICO CORBALÁN CASTILLA – CIPER Chile

    ciperchile.cl/wp-content/uploads/Álvaro-Julio-Corbalán-Castilla..pdf

    05/08/2002 – Nelson Fernando Araneda Loaiza, Jaime Alfonso Cuevas Cuevas, Luis  coautor del secuestro calificado de Sergio Fernando Ruiz Lazo,.

No Olvidanos. Nómina De Criminales Violadores De Los Derechos Humanos

Destacado

Nómina De Criminales Violadores De Los Derechos Humanos

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Escrito por Administrator   
Jueves, 02 de Abril de 2009 03:13
EJÉRCITO  
N O M B R E   A G E N T E  G R A D O  
 
Acevedo Trujillo, Osvaldo Patricio General ®
Álvarez Sgolia, Ramsés Arturo  General ®
Arellano Stark, Sergio  General ®
Benavides Escobar, César Raúl  General ®
Brady Roche, Herman Julio General ®
Cerda Carrasco, Julio General ®
Contreras Sepúlveda, Juan Manuel  General ®
Del Río Espinoza, Gabriel General ®
Herbstaed Gálvez, Edwin Reynaldo General ®
Iturriaga Neumann, Raúl Eduardo  General ®
Julio Reyes, Humberto Lautaro General ®
Manríquez Bravo, César  Brigadier general ®
Martínez Moena, Patricio Gustavo General ®
Medina Lois, Carlos Alejandro General ®
Mena Salinas, Odlanier Rafael General ®
Núñez Manríquez, Hernán Rómulo General ®
Orozco Sepúlveda, Héctor Manuel  General ®
Parera Silva, Carlos Rafael General ®
Pérez Egert, Francisco Javier Brigadier general ®
Pinto Pérez, Víctor Raúl  Brigadier general ®
Ramírez Hald, Hernán Alejandro  General ®
Ramírez Pineda, Luis Joaquín General ®
Ramírez Rurange, Hernán  General ®
Rivera Toro, Gustavo General ®
Salas Wenzel, Hugo Iván  Mayor general ®
Torres Silva, Juan Fernando General ®
Trincado Araneda, Miguel Eduardo General ®
Videla Valdebenito, Eugenio Armando General ®
   
Born Pineda, Adolfo Fernando Brigadier ®
Cárevic Cubillos, Manuel Andrés Brigadier ®
Darrigrandi Marques, José Jaime Brigadier ®
De la Mahotiere González, Emilio Robert  Brigadier ®
Derpich Miranda, Marcos Spiro Brigadier ®
Díaz Araneda, Patricio Ramón Félix Brigadier ®
Escobar Fuentes, Jorge Marcelo Brigadier ®
Krassnoff Martchenko, Miguel Brigadier ®
Langer Von Furstenberg, Carlos Max George Brigadier ®
Leddy Araneda, Enrique Brigadier ®
Navarrete Izarnotegui, Aquiles Brigadier ®
Polanco Gallardo, Fernando Guillermo Brigadier ®
Salazar Lantery, Julio Fernando Brigadier ®
Sánchez Vera, Rafael Patricio Brigadier ®
Valdivieso Cervantes, Vianel Brigadier ®
Willeke Floel, Cristoph Georg Paul  Brigadier ®
Zara Holger, José Octavio Brigadier ®
   
Alarcón Carrasco, Renato Aníbal Coronel ®
Ampuero Alarcón, Roberto Antonio Coronel ®
Aracena Romo, Luis Mario Coronel ®
Arredondo González, Sergio  Coronel ®
Barría Roger, Hugo Rodrigo Coronel ®
Benavides Villarreal, Sergio Alfonso Eugenio Coronel ®
Burgos San Juan, Luis Alfonso Coronel ® y médico
Cabezas Salazar, Félix Renato Coronel ®
Campos Valladares, Víctor Mario Coronel ®
Cardemil Valenzuela, Hugo  Coronel ®
Cazenave Pontilla, Mario Armando Coronel ®
Chiminelli Fullerton, Juan Viterbo Coronel ® 
Del Río Del Río, Jorge Nibaldo Coronel ®
Díaz López, Sergio Antonio  Coronel ®
Durcudoy Montandon, Pedro Alberto Coronel ®
Durruty Blanco, Mateo Coronel ®
Espinoza Bravo, Pedro Octavio  Coronel ®
Gómez Segovia, Fernando Luis Coronel ®
González Cortés, Aquiles Mauricio Coronel ®
Guzmán Olivares, Pedro Javier  Coronel ®
Haag Blaschke, Óscar Ernesto Coronel ®
Jahnsen Merino, Edmundo James Coronel ®
Klug Rivera, Walter Ludwig Coronel ®
Lapostol Orrego, Ariosto Alberto Coronel ®
Latorre Sánchez, Haroldo Alberto Coronel ®
Lauriani Maturana, Fernando Eduardo  Coronel ®
López Tapia, Carlos José Coronel ® y Prof. Ejército
Marambio Molina, Marcelo Arnaldo Coronel ®
Mardones Díaz, Carlos Gregorio Coronel ®
Martínez Téllez, Bernardo Coronel ®
Marzal Silva, Gustavo Eduardo Coronel ®
Massouh Mehech, Carlos Enrique Coronel ®
Maureira Roa, Servando Coronel ®
Miranda Monardes, David Adolfo Coronel ®
Morales Salgado, Juan Hernán Coronel ®
Moren Brito, Marcelo Luis  Coronel ®
Navarro Quintana, Raúl Orlando Médico, coronel sanidad ®  
Núñez Magallanes, Jorge Rosendo Coronel ®
Ojeda Torrent, Waldo Antonio Coronel ®
Ortiz Gutmann, Adrián Ricardo Coronel ® 
Orvieto Teplitzki, Vittorio Médico, coronel sanidad ®  
Osorio Gardasanich, Luis Alberto Coronel ®
Ovalle Hidalgo, Hernán Reinaldo Coronel ®
Rivera Desgroux, Eugenio Coronel ®
Riveros Valderrama, René Miguel Oficial ®
Santander Véliz, Víctor Ramón  Coronel ®
Torres Rivera, Ángel Custodio Coronel ® 
Walker Ramos, Daniel Javier Coronel ®
Wenderoth Pozo, Rolf Gonzalo  Coronel ®
Zúñiga Ormeño, Ramón Adolfo Coronel ®
   
Andrade Gómez, Jorge Claudio Teniente coronel ®
Bauer Donoso, Krantz Johans  Teniente coronel ®
Benavente Bustos, Olagier Teniente coronel ® 
Camillieri Soto, Horacio Hugo Teniente coronel ® 
Castillo Cruz, Fernando Raúl de Fátima  Teniente coronel ® 
Chaigneau Sepúlveda, Federico Humberto Teniente coronel ®
Corvalán Palma, César Alfonso Teniente coronel ®
Ferrer Lima, Francisco Maximiliano Teniente coronel ®
Lecaros Carrasco, Claudio Abdón  Teniente coronel ®
Magaña Bau, Osvaldo Andrés Alonso Teniente coronel ®
Manríquez Bravo, Mario Teniente coronel ®
Neira Donoso, Emilio Enrique Teniente coronel ®
Norambuena Aguilar, Jaime Eduardo Teniente coronel 
Quintana Salazar, Raúl Pablo   Teniente coronel ®
Rojas Tapia, Fernando Rafael Teniente coronel ®
Silva Reichart, Erich Antonio Teniente coronel ®
Yáñez Mora, Ricardo Fernando Teniente coronel ®
   
Allende Tello, Manuel Ricardo Mayor ®
Arriagada Echeverría, Juan Carlos Mayor ®
Corbalán Castilla, Álvaro Julio Mayor ®
De la Fuente Irribarra, Hernán Alejandro Mayor ®
Figueroa López, Sergio Eduardo Mayor ®
Fuenzalida Rojas, Luis Antonio Mayor ®
Herrera Jiménez, Carlos  Mayor ®
Herrera López, Jorge Iván Mayor ®
Kosiel Horning, Klaudio Erich  Mayor ®
López Almarza, Donato Alejandro  Mayor ®
Minoletti Arriagada, Carlos Humberto Mayor ®
Muñoz Gutiérrez, Raúl Aurelio Mayor ®
Palacios Mery, Jorge Mayor ®
Pérez Martínez, Rodrigo Mayor ®
Polanco Gallardo, Luis Felipe  Mayor ®
Romero Muñoz, Carlos Luis Mayor ® y ex fiscal militar
Rowe Del Río, Jaime Mayor ®
Sandoval Arancibia, Enrique Erasmo  Mayor ®
Sarabia Vera, Carlos Mayor ®
Taricco Lavín, Hernán Horacio Mayor de sanidad ® y médico
Urrich González, Gerardo Ernesto Mayor ®
Vergara Muñoz, Aquiles Alberto Mayor ®
   
Corsini Escárate, Silvio Giovanni Capitán ®
Fernández Larios, Armando Capitán ®
Fuentealba Suazo, José María Médico, capitán Sanidad ®
Morales Pereira, Andrés de Jesús Capitán ®
Palomo Contreras, Antonio Alberto Capitán ®
Pavez Parra, Luis Capitán ®
Sanhueza Ros, Luis Arturo  Capitán ®
Sovino Maturana, Hernán Luis Capitán ®
   
Aguirre Aguirre, José Rafael Teniente ®
Araya Silva, Carlos Roberto Teniente de reserva ®
Calderón Carreño, Gladys de las Mercedes Oficial ® y enfermera
Contador Rosales, Arturo Alberto Oficial ®
Durán Muñoz, Isidro Custodio Oficial ®
Espinosa Silva, Ismael Humberto Oficial ®
Figueroa Silva, Carlos Dionisio Teniente de reserva ®
Guerra Jorquera, Hugo Alberto Oficial ®
Guerra Eissmann, Luis Manuel Mario Teniente ®
Guerrero Reeve, Gabriel Alfonso Oficial ®
Leyton Bahamondes, Osvaldo Eugenio Oficial de sanidad ® y médico
Medina Salazar, Sergio Antonio Oficial ®
Opitz Arancibia, Pablo Gabriel Oficial ®
Ortega Blu, José Miguel Oficial ®
Rojas Hidalgo, Daniel Auditor militar ®
Sánchez Parra, Sergio Máximo Oficial ®
Teyssedre Cartagena, Pedro Oficial ®
Valdivia Soto, Pedro Samuel Oficial de sanidad ® y médico
Vargas Bories, Jorge Octavio  Teniente (R) y E. Civil ®
   
Aguilar Barrientos, Antonio  Suboficial ®
Aguirre Álvarez, Miguel Chile Suboficial
Aguirre Cortés, Manuel Segundo Suboficial
Ahumada Despouy, Joyce Ana Suboficial ®
Álvarez Droguett, Víctor Manuel Suboficial ®
Álvarez Vega, Hiro Suboficial ®
Arancibia Rozas, Hernán Gabriel Suboficial
Bahamonde, Raúl Suboficial
Barros Espinace, Julio Antonio Suboficial mayor ®
Bermúdez Méndez, Carlos Justo Suboficial
Bitterlich Jaramillo, Pedro Segundo Suboficial ®
Bravo Huaiquiñir, Segundo Erasmo Suboficial ®
Bravo Llanos, René Iván Suboficial ®
Burgos Díaz, Fernando Remigio  Suboficial ® y E. Civil ®
Canales Varas, Hernán Ricardo Suboficial ®
Canario Santibáñez, José Nelson Suboficial ®
Carranca Saavedra, Patricio Laureano  Suboficial mayor ®
Carrasco Carrasco, Eulogio Cabo ®
Carrasco Pérez, Hugo Luciano Suboficial ®
Carrera Bravo, Luis Guillermo Suboficial ®
Carvallo Delgado, Eduardo Suboficial ® 
Cayuqueo Pitrón, Juan Alberto Suboficial mayor ®
Contreras Donaire, Manuel Suboficial ®
Cornejo Escobedo, Eliseo Antonio  Suboficial ®
Cortez Cortez, Domingo Rosario Suboficial ®
Cruces Tapia, René Suboficial ®
Fernández Monjes, Luis Humberto Suboficial ®
Ferrán Martínez, Guillermo Jesús Suboficial ®
Gálvez Navarro, Luis Hernán Suboficial
Gamboa Álvarez, Jorge Ismael Suboficial ®
González Andaur, Juan José Suboficial ®
González Astorga, Felipe Luis Guillermo Suboficial ®
González Reyes, Juan Carlos Suboficial ®
Guerrero Soto, María Angélica Suboficial ®
Gutiérrez de la Torre, Darío Ernesto Suboficial ®
Gutiérrez Ruiz, Pedro León Suboficial ®
Gutiérrez Valdés, Pedro Antonio  Suboficial ®
Hernández Espinoza, Jorge Eduardo Suboficial ®
Iturra Orrego, Héctor José Suboficial ®
Jofré Rojas, Jorge Enrique  Suboficial ®
Jorquera Abarzúa, Juan Alejandro Sargento primero ®
Labarca Sanhueza, Carlos Hernán Suboficial ®
Letelier Verdugo, Miguel Segundo Suboficial ®
Magna Astudillo, Elisa del Carmen Suboficial ®
Maricahuín Carrasco, José Erwin Suboficial ®
Marihual Suazo, Cristóbal Ceferino Suboficial ®
Matteo Galleguillos, Santiago Alfredo Suboficial mayor ®
Mendoza Vicencio, Teobaldo Segundo Suboficial ®
Mercado Valenzuela, Sergio Arturo Sargento ®
Miranda Mesa, Carlos Enrique  Suboficial ®
Moreno Vásquez, Orlando Suboficial mayor ®
Muñoz Orellana, Víctor Manuel Sargento segundo
Muñoz Uribe, Miguel Pablo Suboficial ®
Núñez Hidalgo, Milton René Suboficial ®
Obreque Henríquez, Manuel Jesús Suboficial ®
Ojeda Soto, Nelson Hernán Suboficial ®
Orellana Seguel, Francisco Javier Suboficial ®
Ortiz Toledo, Juan Antonio Suboficial ®
Oyarce Riquelme, Eduardo Alejandro Suboficial ®
Pacheco Obreque, Wilson Rubén Suboficial ®
Parada Muñoz, José Alejandro Suboficial mayor ®
Pardo Pardo, Emilio Gerardo Suboficial ®
Paz Bustamante, Nelson Alberto Suboficial ®
Pastén Morales, Óscar Gonzalo Suboficial mayor ®
Piña Garrido, Juvenal Alfonso Suboficial ®
Pizarro Eguiluz, Luis Alejandro Conscripto ®
Placencia Sepúlveda, Sergio  Suboficial ®
Portillo Aranda, Hernán Ernesto Suboficial ®
Quilodrán Burgos, Leonardo Suboficial ®
Quintanilla Fernández, José del Carmen  Suboficial ®
Ramírez Montoya, Manuel Rigoberto  Sargento segundo ®
Rapimán Saavedra, Benito Ábner Suboficial ®
Recabal Bascuñán, Rafael Laureano Suboficial ®
Reyes Lagos, Eduardo Antonio Suboficial ®
Rinaldi Suárez, Carlos Ramón Suboficial ®
Riquelme Silva, Juan de la Cruz Suboficial ®
Rojo Rojo, Jerónimo Tomás Suboficial mayor ®
Román Herrera, Patricio Sergio Suboficial ®
Rondón Infante, Miguel Ángel Suboficial ®
Rubilar Alarcón, Isaías Pedro Suboficial mayor ®
Rubilar Ottone, Juan Eduardo Suboficial ®
Segovia Rojas, Fidel Suboficial ®
Soto Segura, Bernardo Eusebio Suboficial ®
Toro Olivares, Lorenzo Suboficial mayor ®
Torrejón Gatica, Orlando Jesús Suboficial ®
Valderrama Molina, Juan Artemio  Suboficial ®
Valdés Alarcón, Reginaldo de la Cruz Suboficial ®
Valdovinos Morales, René Armando  Suboficial ®
Vallejos Birtiola, Héctor Omar  Suboficial mayor ®
Vásquez Villegas, Hernán Antonio Suboficial ®
Véjar Sinning, Hernán Eduardo Suboficial ®
Vidal Ogueta, Juan Iván Suboficial ®
Zapata Reyes, Basclay Humberto Suboficial mayor ®
   
Acuña Luengo, César Luis  Empleado civil ®
Alarcón Vergara, Hugo Enrique Empleado civil CNI ®
Bolumburu Taboada, Eliana Carlota Empleada civil ® y enfermera
Callejas Honores, Mariana Inés Empleada civil ®
Chávez Baeza, Eduardo Martín Empleado civil CNI ®
Fachinetti López, Carlos Guillermo Empleado civil CNI ®
Garea Guzmán, Eduardo Empleado civil ®
Iturriaga Neumann, Jorge Empleado civil ®
Kholitz Fell, Reimer Eduardo Empleado civil ®
Lara Cataldo, Víctor Hugo  Empleado civil CNI ®
Meneses Arcaúz, José Ramón  Empleado civil CNI ®
Morales Acevedo, Manuel Ángel  Empleado civil ®
Ramírez Romero, Jorge Fernando Empleado civil ®
Ruiz Godoy, Víctor Eulogio  Empleado civil ®
Saavedra Vásquez, Orfa Yolanda Suboficial ® Carabineros y Empleada civil ® Ejército
Sanhueza Sanhueza, Claudio Segundo Empleado civil CNI ®
Santibáñez Aguilera, Luis Alberto  Empleado civil ®
   
   
ARMADA  
 
Huber Von Appen, Ernesto Leonardo Contraalmirante ®
Osses Novoa, Jorge Aníbal Contralmirante ®
Mendoza Rojas, Sergio Iván Capitán de navío ®
Urdangarín Romero, Jaime Miguel Capitán de navío ®
Valdivia Kéller, Germán Patricio Capitán de navío ®
Vidal Hurtado, Guillermo Ignacio Capitán de navío ®
Villalobos Lobos, Patricio Maximiliano Horacio Valentín Capitán de navío ®
   
Alarcón Saavedra, Julio Humberto Capitán de fragata ®
Arancibia Solar, Pedro Pablo Capitán de fragata ®
Cáceres González, José Raúl Capitán de corbeta ®
González D’Arcangeli, Hugo Nelson Capitán de corbeta ®
Guimpert Corvalán, Daniel Luis Capitán de corbeta ®
Bórquez Bernucci, Christián Edgardo Subteniente ®
Donoso Barrera, Víctor Ernesto Teniente ®
Mondión Romo, Rodolfo Ramón Subteniente ®
Rivera Bozzo, Sergio  Teniente ®
Vera Arriagada, Julio Germán Subteniente ®
Vera Jünemann, Javier Luis Felipe Subteniente ®
   
Altamirano Sanhueza, Orlando del Tránsito Suboficial ®
Aspé Rojas, Celinda Angélica Suboficial ®
Daza Navarro, Bernardo del Rosario Suboficial ®
Escalona Acuña, Sergio Orlando Suboficial ®
Jiménez Escobar, Berta Yolanda Suboficial ®
Manríquez Manterola, Jorge Lientur Suboficial ®
Meza Serrano, José Miguel Suboficial ®
Navarro Navarro, Teresa del Carmen Suboficial ®
   
Buch López, Manuel Alejandro Empleado civil ®
Bozzo Bazzo, Benimiano Antonio Empleado civil ®
 
FUERZA AÉREA  
 
N O M B R E   A G E N T E  G R A D O  
Campos Poblete, Luis Enrique General ®
Gutiérrez Bravo, Amador Orlando General ®
Ruiz Bunger, Freddy Enrique  General ®
Cáceres Jorquera, Ramón Pedro  Coronel ®
Cevallos Jones, Edgar Benjamín  Coronel ®
Contreras Mejías, Sergio Fernando Coronel ®
Gómez Aguilar, Guillermo Reinaldo Coronel ®
González Figueroa, Juan Bautista Coronel ®
González Verdugo, Rafael Agustín Coronel ®
Madrid Hayden, Carlos Arturo Coronel ®
Saavedra Loyola, Juan Francisco  Coronel ®
Serón Cárdenas, Roberto Francisco Coronel ®
   
López López, Juan Luis Fernando Comandante de Grupo ®
Mattig Guzmán, Víctor Manuel Comandante de Grupo ®
Reyes Herrera, Leonardo Comandante de Grupo ®
   
Soto Pinto, Luis Alberto Comandante de escuadrilla ®
   
Cobos Manríquez, Jorge Rodrigo  Capitán Bandada ®
Inzunza Melo, Omar Arturo Capitán Bandada ®
Miquel Carmona, Hernán Patricio Capitán ®
   
Bello Calderón, Franklin Teniente ®
   
Astudillo Adonis, Alejandro Francisco Suboficial ®
Caamaño Medina, Pedro Ernesto Suboficial ®
Cabezas Mardones, Eduardo Patricio Suboficial ®
Cartagena Maldonado, Eduardo  Suboficial ®
Chávez Sandoval, Juan Arturo Cabo ®
Díaz Radulovich, Jorge Iván Suboficial ®
Díaz Ramírez, Guillermo Eduardo Suboficial ®
López Maldonado, Sergio Orlando Suboficial ®
Pereira Rojas, Heriberto Suboficial ®
Rebolledo Sotelo, Enrique Alberto Suboficial ®
Rivas González, Adriana Elcira Suboficial ®
Silva Vergara, Marilín Melahani Suboficial
Soto Herrera, Jorge Eduardo Suboficial ®
Suazo Jaque, Róbinson Alfonso Suboficial
Ugarte Sandoval, Viviana Lucinda  Cabo segundo ®
Urra Carrasco, Guillermo Antonio Cabo segundo ®
Valdebenito Isler, Jorge Aliro Suboficial
Yáñez Silva, Luis Osmán Suboficial
Zúñiga Canales, Fernando Patricio Suboficial ®
   
Arriagada Mora, Jorge Hugo Empleado civil ®
González Fernández, Raúl Horacio Empleado civil ®
Lagos Yáñez, Luis Alberto Empleado civil ®
Palma Ramírez, César Luis  Empleado civil ®
Potin Lailhacar, Andrés Paulo Empleado civil ®
Trujillo Miranda, Otto Silvio Empleado civil ®
Vilches Muñoz, Ana del Carmen Empleada civil ®
Zambrano Uribe, Pedro Juan Empleado civil ®
 
CARABINEROS  
 
Apablaza Rojas, Sergio Rigoberto General ®
Arias González, Gonzalo Enrique  General ®
Arriagada Pasmiño, Osvaldo General ®
Fernández Espinoza, Santiago General ®
Godoy Barrientos, José Hernán General ®
Jeldres Rodríguez, Patricio Enrique General ®
Rodríguez Guerrero, Nelson Eugenio General ®
 
Abello Vildósola, Juan Lorenzo Coronel ®
Acosta Chávez, Julio Verne Coronel ®
Arévalo Cid, Sergio Coronel ®
Aravena Longa, Gerardo Alejandro Coronel ®
Astete Almendras, Luciano Coronel ®
Caulier Grant, Pablo Rodney  Coronel ®
Escobar Inostroza, Hernán Coronel ®
Fernández Hernández, Adrián José  Coronel ®
Meniconi Lorca, Enzo Claudio Coronel ®
Pacheco Cárdenas, Conrado Rodolfo  Coronel ®
Retamal Martínez, Rodrigo Alexis Coronel ®
Rojas Quiroga, Miguel Ángel Coronel ®
Schernberger Valdivia, Hans Eduart Coronel ®
Sesnic Guerricabeitía, Conrado  Coronel ®
Valdés Castillo, Luis Alejandro Coronel ®
   
Baros Muñoz, Antonio Teniente coronel ®
Godoy García, Gerardo Ernesto Teniente coronel ®
Lawrence Mires, Ricardo Víctor  Teniente coronel ®
Moreno Mena, Carlos Hernán Teniente coronel ®
Quiroz Ruiz, lván Raúl  Teniente coronel ®
Ríos Letelier, Sergio Belisario  Teniente coronel ®
Salinas Willer, Eduardo Carlos Teniente coronel ®
Torré Sáez, Ciro Ernesto Teniente coronel ®
   
Aguilera Díaz, José Luis Mayor ®
Aracena González, Rubén Darío Mayor ®
Aravena Sáez, Planté Euclides Mayor ®
Bustamante León, Juan Miguel Mayor ®
Pinares Castro, Fernando Mayor ®
Rodríguez Sullivan, Renato Guillermo Mayor ®
Romo Morales, Luis Fernando Mayor ® y abogado
Soto Duarte, Miguel Ángel Mayor ®
 
Ambler Hinojosa, Alex Vicent Capitán ®
Castro Mendoza, Marcelo Iván Capitán ®
Garrido Aldunate, Carlos Ramón Capitán ®
León Jamett, Francisco Capitán ®
Maturana Concha, Jorge  Capitán ®
Muñoz Gamboa, Manuel Agustín  Capitán ®
Riquelme Rodríguez, Eduardo Orlando Capitán ®
Sepúlveda Tapia, Óscar Orlando Capitán ®
Zamora Rodríguez, Patricio Capitán ®
 
Bezmalinovic Hidalgo, Carlos Mauricio Oficial ®
Bravo Espinoza, Nelson Iván Oficial ®
Cantín Leyton, Alex Adalberto Oficial ®
Cofré Silva, Guillermo Arturo Oficial ®
Gajardo Arenas, Luis Guillermo Oficial ®
Garrido Gutiérrez, Juan Hernán  Oficial ®
Morales Cravero, Ramón Emilio Oficial ®
Osses Chavarría, Luis Eduardo Oficial ®
Rivera Tucas, Rolando Oficial ®
   
Aburto Vera, Samuel Suboficial ®
Acevedo Acevedo, Heriberto del Carmen Suboficial ®
Alarcón Navarrete, Manuel Arturo Suboficial ®
Alfaro Fernández, Pedro René Suboficial ®
Almonacid Almonacid, Guido Suboficial ®
Andrade Calderón, Héctor Leoncio Suboficial ®
Angulo Fuchslocher, Armando Rubén Suboficial ®
Arias Unzueta, Ramón Suboficial ®
Astete Cáceres, Camilo Suboficial ®
Avendaño Valck, Hugo Víctor Suboficial ®
Barraza Quintero, Blas Daniel Suboficial ®
Barrera Jara, Sergio José Suboficial ®
Barría Igor, Rubén Osvaldo  Suboficial ®
Barría Vargas, José Desiderio Cabo primero ®
Bécker Soliz, Rolando  Sargento segundo ®
Belmar Corral, Enrique Suboficial ®
Beltrán Gálvez, José Miguel Suboficial ®
Beltrán Santander, Miguel Oreste Suboficial ®
Bornand Cruces, Hugo Suboficial ®
Bórquez Angulo, René Suboficial ®
Burgos Dejean, Omar Suboficial ®
Burgos Sandoval, José Suboficial ®
Bustos Vivanco, José Arnolfo Suboficial ®
Cabello Yáñez, Mario del Carmen Suboficial ®
Cabrera Aguilar, Armando Suboficial ®
Caifual Lemuñir, Eugenio Suboficial ®
Cares Lara, Maximino Suboficial ®
Castillo, Juan José Suboficial ®
Castro Andrade, Sergio Hernán Suboficial ®
Castro Campos, Primitivo José Suboficial ®
Catalán Lagos, Hugo Nibaldo Sargento primero ®
Catalán Oyarzún, José Rómulo Sargento ®
Conejeros Ortega, Sergio Suboficial ®
Cumilaf Nahuelfil, Camilo Suboficial ®
Díaz Ibacahe, Eudocio  Suboficial ®
Echeverría Beltrán, Héctor Isaías Suboficial ®
Fernández Torres, Germán Sargento segundo ®
Ferrier Valeze, Enrique Sargento segundo ®
Figueroa Cifuentes, Clenardo Suboficial ®
Flández Vergara, Arturo Edalio Suboficial ®
Flores Rivas, Paulino Suboficial ®
Fritz Vega, Juan de Dios Suboficial ®
Friz Esparza, José Mario Suboficial ®
Gajardo Cerón, Dagoberto Suboficial ®
Galleguillos Pangue, Rómulo Enrique Suboficial ®
García, Germán Suboficial ®
Garrido, Ernesto Ildefonso Suboficial ®
Godoy Godoy, José Jaime Suboficial ®
González Mejías, José Roberto Suboficial
González Yáñez, Hugo Enrique Suboficial ®
Guerrero Aguilera, Gustavo Enrique Suboficial ®
Guzmán Pincheira, Nadir Sargento primero ®
Henríquez Apablaza, Luis Fernando Suboficial ®
Henríquez Palma, Erasmo Ananías Suboficial ®
Hernández Araya, Laureano Enrique  Suboficial mayor ®
Hernández Ponce, Juan Arturo Suboficial ®
Hérnandez Rivas, Amado Beck Suboficial ®
Hernández Ulloa, Israel Pascual Suboficial ®
Jaime Astorga, Rufino Eduardo Suboficial mayor ®
Jara Caro, José René Suboficial ®
Jara Riquelme, Luis Enrique Suboficial mayor ®
Jaramillo Solís, Sergio Alamiro Suboficial ®
Leiva Orellana, Pablo Enrique Suboficial ®
Lezana Lezana, Renato Suboficial ®
Lobos Gálvez, Ernesto Arturo Suboficial ®
López Cofré, Edgardo Saturnino Suboficial ®
Loyola Osorio, Pedro Ernesto Suboficial ®
Luarte Vallejos, Pablo José Daniel Suboficial ®
Lukowiak Luppy, Reinaldo Alberto Suboficial mayor ®
Llaupe Deucamán, Juan Segundo  Suboficial ®
Mancilla Bórquez, Pablo Hernán Suboficial ®
Marín Jiménez, Jorge Segundo Suboficial ®
Matus Martínez, Héctor Guido Suboficial ®
Medina, Óscar Humberto Suboficial ®
Molina Cisternas, Alejandro Suboficial ®
Moncada Sáez, Froilán Suboficial ®
Montre Méndez, Manuel Antonio Suboficial ®
Moscoso Soto, Osvaldo René Suboficial ®
Muñoz Albornoz, Gustavo del Carmen  Sargento ®
Muñoz Cifuentes, Marcelo Segundo Suboficial en actividad
Obando Rodríguez, Carlos Jorge Suboficial ®
Ojeda Obando, José Alfonso Suboficial ®
Olguín Maturana, Aníbal Fernando Suboficial ®
Opazo Guerrero, Juan Francisco  Suboficial ®
Opazo Insunza, Hugo Suboficial ®
Orellana de la Pinta, Claudio Suboficial ®
Osorio Morales, Joel de Jesús Sargento segundo ®
Ovando Cárcamo, Francisco Suboficial ®
Oviedo Riquelme, Juan de Dios Suboficial ®
Oyarzo Villegas, Luis Segundo Suboficial ®
Pacheco Fernández, Claudio Enrique Suboficial ®
Padilla Etter, Renato Sebastián Suboficial ®
Padilla Millanao, Juan Carlos Suboficial ®
Palma, Jorje Suboficial ®
Pascua Riquelme, Carlos Armando Suboficial mayor ®
Pasmiño Sepúlveda, Juan Héctor Suboficial ®
Pérez Retamal, José Segundo Suboficial ®
Pérez Torres, Rafael  Suboficial ®
Pichunmán Curiqueo, Jorge Segundo Suboficial ®
Pineda Muñoz, Luis Alberto Suboficial ®
Pulgar Riquelme, José Heraldo Suboficial ®
Ramírez Rojas, Bernardo Daniel Suboficial ®
Retamal Burgos, José Osvaldo Suboficial ®
Retamal Carrasco, Víctor del Carmen Suboficial mayor ®
Rioseco Paredes, Manuel Suboficial ®
Riquelme Troncoso, Israel Antonio Suboficial ®
Rivera Obando, Juan Bautista Suboficial ®
Rodríguez Carrillo, Rufino Suboficial ®
Rodríguez Salgado, René Orlando Suboficial ®
Rogel Alvarado, Quintiliano Cabo ®
Rojas Jiménez, Heriberto Osvaldo Suboficial ®
Sáez Mardones, Alejandro Julio  Cabo primero ®
Sagardía Monje, Jorge Laureano Suboficial ®
Sagredo Aravena, Víctor Manuel Suboficial ®
Salazar Muñoz, José Germán  Suboficial ®
Salazar San Martín, Sergio Suboficial ®
Sarmiento Sotelo, José Manuel Suboficial
Segura Santander, Noé Cabo primero ®
Sepúlveda Ignao, Orozimbo Segundo Suboficial ®
Sepúlveda Rivera, Carlos Suboficial
Silva Soto, Domingo Antonio Cabo primero ®
Soto Godoy, Pedro Segundo Cabo ®
Soto Rubilar, Nelson Rolando  Suboficial ®
Soto Segura, Gamaliel Suboficial ®
Teylorl Escobar, Robert Santiago Cabo ®
Tocol Navarro, José Carlos Suboficial ®
Toledo Puente, Francisco Nelson Suboficial ®
Torres Negrier, Camilo Suboficial ®
Troncoso Vivallos, Emilio Hernán Suboficial ®
Urrutia Acuña, Luis Arturo Suboficial ®
Vacarella Gilio, Italia Donata Suboficial ®
Valdebenito Araya, Héctor Raúl Suboficial ®
Vega Collao, Manuel Rogelio del Carmen Sargento ®
Velásquez Núñez, José René Suboficial ®
Vera Vargas, Francisco Suboficial ®
Verdugo Espinoza, José Floriano Suboficial mayor ®
Verdugo Jara, Juan de Dios Aliro Suboficial ®
Vergara Rebolledo, Alfredo Segundo Suboficial ®
Villablanca Méndez, Juan Manuel Suboficial ®
Villarroel Venegas, Rogelio Lelan Suboficial ®
Vivian Guaita, Pedro Eduardo  Suboficial ®
Zapata, Raúl Enrique Suboficial ®
Zárate Mora, Eladio Rodolfo Suboficial ®
Zúñiga Guzmán, Luis Hernán  Suboficial ®
 
INVESTIGACIONES  
 
Altez España, Risiere del Prado  Inspector ®
Arias Valencia, Germán Fernando  
Bascuñán Saldías, Domingo del Carmen  
Fieldhouse Chávez, Eugenio Jesús Subprefecto ®
Guzmán Rojas, Rodrigo Subcomisario
Harnish Salazar, Osvaldo Francisco Inspector ®
Hernández Valle, Hugo del Tránsito Inspector ®
Maass del Valle, Gonzalo  Subcomisario
Maturana Contreras, Juan Antonio  
Mora Ortiz, Guillermo Hugo  
Morales Morales, José Miguel Inspector ®
Quiroz Barra, Hernán Raúl Inspector ®
Torres Guajardo, Héctor Armando  Comisario ®
Valdés Cornejo, Nelson Patricio  Prefecto ®
Volta Rozas, Nelson Comisario ®
 
GENDARMERÍA  
 
Manzo Durán, Orlando José Mayor ®
 
CIVILES  
 
N O M B R E   G R A D O  
Abarzúa Cáceres, Juan Patricio  
Aguillón Henríquez, Carlos Alberto  
Arriagada Domínguez, Samuel  
Babileck Druding, Heriberto Agricultor
Balcázar Soto, Juan Manuel  
Barrueto Barting, Luis Enrique  
Barrueto Barting, Manuel Darío  
Burgos Belauzarán, Juan Carlos  
Caniulaf Hualme, Juan de Dios  
Cárcamo Pérez, Ramón Hernán Empleado público
Celedón Barrera, Exequiel  
Collen Franzkowsky, Rudolf Hans Colono Dignidad
Concha Navia, Óscar Orlando Médico
Domínguez Larenas, Jorge Denis  
During Pohler, Rolf Guillermo  
Fagalde Osorio, Germán Víctor Agricultor
Fagalde Osorio, Mario Hernán Agricultor
Freitag Hartmann, Renate Enfermera/Colona Dignidad
Fuentes Valenzuela, Sergio Amado  
García Guzmán, Luis Osvaldo Empresario Hotelero
Gerlach Maschke, Matthias Colono Dignidad
Gruhlke Hahn, Gisela Tabea Médico/Colona Dignidad
Gutiérrez Ortiz, José Feliciano  
Henríquez Reuquén, César Humberto Jubilado
Hopp Miottel, Harmut Wilhelm Médico/Colono Dignidad
Inzunza Poblete, Juan Enrique Corredor de propiedades
Mucke Koschkitzke, Gerhard Wolfgang  Colono Dignidad
Obando Cárdenas, Bruno Esteban  
Oregón Tudela, Claudio Antonio Comerciante
Ormeño Stuardo, Israel  
Pacheco Padilla, José Horacio  
Pino Cabezas, Sergio Alejandro  
Riesland Bollman, Hans Jürgen Colono Dignidad
Schafer Schneider, Paul Colono Dignidad
Schafer Schneider, Rebeca del Carmen Colona Dignidad
Schmidt Spint, Peter Colono Dignidad
Schnellenkamp Nelaimischkies, Kurt Herbert Colono Dignidad
Schreiber Rauschenberg, Albert Colono Dignidad
Seewald Lefevre, Gerd Doctor filosofía/Colono Dignidad
Valdivia Dames, Jorge Eduardo Colono Dignidad
Valdivia Dames, José Roberto Colona Dignidad
Van den Berg Schuurman, Karl Johann Colono Dignidad
Villa Urrutia, Enrique Comerciante
Zeitner Bohnau, Wolfgang Freidhelm Alexander Colono Dignidad
Barrientos Camadro, Jorge Marcelo  
Luco Astroza, Carlos  
Rojas Zúñiga, Abelardo  
   

Adela Segál, hija de Viviana Corvalan, nieta de Luis Corvalan y de José Segal, actor.

Destacado

vía Adela Segál, hija de Viviana Corvalan, nieta de Luis Corvalan y de José Segal, actor..

Adela Secall

Mini Biography

Adela Secall was born in Moscow, Russia in 1980. She born there

because of Pinochet’s Coup d’etat. Daughter of the actor José Secall and

Viviana Corvalán, who separated after fourteen years of marriage, when

she was three years old. In 1989 she went to Chile with her mom when her

family could return after a long exile. She has two sisters from the

same father but different mothers. She started working at the age of

sixteen years old in Canal Católico of Chile then her career developed

when she played a character in a TV series in TVN (Televisión Nacional

de Chile). Her best work at the moment is “Coronation” of Silvio

Caiozzi, for which she was the winner in the category of best actress in

the Festival de Cartagenas de Indias (Colombia). She has never studied

performance but she has inherited the talent of her parents.

IMDb Mini Biography By:

Daniel Orta

Spouse
Víctor Rojas (November 2003 – 2005) (divorced)

Trivia

Daughter of José Secall and Vivana Corvalán.

Granddaughter of, the ex-general secretary of the Communist Party of Chile, Luis Corvalán.

Her parents divorced when she was age 3.

Moved to Chile in 1989.

Met ex-wife Víctor Rojas ( Camera Department | Cinematographer)

 

on the set of Coronación (2000).

She is an only child.

In a relationship with singer Aldo Asenjo since 2006. (Composer

Soundtrack

 2009 Super (writer: “Dolor”)

Son, with Aldo Asenjo, Emiliano Asenjo Secall was born in 2007.

English: A view of Cartagena de Indias in Colo...

English: A view of Cartagena de Indias in Colombia. (Photo credit: Wikipedia)

Nombre real Adela Secall Corvalán
Nacimiento Bandera de la Unión Soviética Moscú, Unión Soviética
1980 (33 años)
Apodo(s) Macaulay Culkin
Ocupación Actriz y bailarina
Familia
Pareja Aldo Asenjo “El Macha” (2006-presente)
Hijo/s Emiliano (n. 2007)
Premios
Otros premios Festival Cartagena de Indias

Ficha en IMDb

Adela Secall Corvalán (Moscú, Rusia; 1980) es una actriz chilena de cine y televisión. Reconocida por su actuación en la película Coronación de Silvio Caiozzi, y por el personaje de “La Gata” interpretado en la teleserie Los Pincheira.

Galardonada como mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, Colombia 2001, Nominada a Premio Altazor (2000), Reina Guachaca (2004).

Biografía

Nació en Moscú, Rusia (en ese entonces parte de la Unión Soviética), debido a que sus padres, el también actor José Secall y la coreógrafa Vivana Corvalán (hija del secretario general del Partido Comunista Luis Corvalán) fueran exiliados durante la dictadura del general Augusto Pinochet. En esta ciudad vivió hasta los nueve años, ya que en 1989 pudo volver con su madre del exilio.

A los 19 años inicia su carrera en cine, actuando en Coronación, del reconocido director chileno Silvio Caiozzi. Por ese film, recibe el galardón a mejor actriz en el Festival de Cartagena de Indias, en Colombia (2001). Posteriomente fue nominada al Premio Altazor por su actuación en dica película.

Su debut en televisión comenzó en 1996 con la producción Adrenalina de Canal 13. Más tarde, trabajó en las producciones dramáticas Marparaíso (1998), Cerro Alegre (1999) y Corazón Pirata (2001). Posteriormente es contratada por el área dramática de TVN participando en varias producciones en la que destaca, Los Pincheira e Ídolos, logrando su primer rol protagónico. Su personaje Sofía fue el rol principal de la primera teleserie nocturna en Chile, abriendo un destape en la pantalla después de la dictadura en dicho país.

Adela tiene seguidores por su talento como también por ser especialmente participativa en la vida nacional e internacional. Defensora de los derechos humanos, del medio ambiente y los animales.

Cine

Teleseries
Año Título Rol Director
2000 Coronación Estela Silvio Caiozzi
2004 El Aspado Clotilde Patricio Bustamante
Mala Leche Paula León Errázuriz
2006 Límite Paula Nicolás Jullian
2007 Fiestapatria Macarena Luis R. Vera
2013 El paseo del Diablo Amanda Danilo Ahumada

 

Enlaces externos

ARCHIVOS DE MEMORIA .CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron .

Destacado

CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron

(Ezequiel Cortez, Punto Final)

Lunes 23 de enero de 2006,

puesto en línea por Manuela Garza Ascencio 22/01/2006 – puntofinal-

Desde la creación de la CNI en 1977, la dictadura ocultó los crímenes de sus agentes por medio de informes sobre falsos enfrentamientos y otras mentiras que difundía la prensa gobiernista. Voceros de la dictadura, como Francisco Javier Cuadra, se especializaban en falsear los hechos. Los numerosos civiles que se incorporaron a altas funciones de gobierno durante el régimen militar, como sucede con Cuadra (ver pág. 2), sostienen que nunca se enteraron de las atrocidades del terrorismo de Estado.  Hasta ahora permanecen en la más absoluta impunidad y han vuelto las espaldas a los instrumentos militares y policiales que se encargaron del trabajo sucio. Aún más, la mayoría de ellos continúa en funciones públicas, tienen influyentes cargos y se han mimetizado en la institucionalidad democrática. Abusando de la histórica mala memoria de los chilenos y usufructuando del sistema electoral binominal, inventado por ellos mismos, muchos se han convertido en senadores y diputados que el 11 de diciembre aspiran a la reelección e incluso, aspiran a ganar la Presidencia de la República.

 El siguiente trabajo es un apretado recuento de los crímenes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), que operó desde 1977 hasta el fin de la dictadura, período en el cual fue más destacada la participación de la derecha política y empresarial en funciones de gobierno. La historia, sin duda, condenará a estos colaboradores civiles del régimen militar que fueron cómplices y socios de las violaciones de los derechos humanos y del saqueo a los recursos del Estado.

 El 12 de agosto de 1977 se anunció el término de la Dina y su reemplazo por la Central Nacional de Informaciones (CNI). En noviembre, el general (r) Odlanier Mena fue nombrado director del organismo y el coronel Manuel Contreras, ex director de la Dina, asciende a general y es destinado al Comando de Ingenieros del ejército.

 El 14 de diciembre la Asamblea General de la ONU condenó a la dictadura de Pinochet “con preocupación especial e indignación” por el “incumplimiento de promesas del gobierno chileno de que mejoraría la situación de los derechos humanos”. Al promediar enero de 1978, agentes de la CNI asesinaron en la comuna de La Florida al ex seminarista Germán Cortés Rodríguez, dirigente del MIR. La versión oficial afirmó que tras ser detenido se le llevó a su casa, donde extrajo una pistola oculta bajo una cama y disparó a los funcionarios quienes, al repeler el ataque, le ocasionaron la muerte. La verdad es que fue detenido y conducido a Villa Grimaldi. Tras ser torturado se le trasladó a su domicilio para luego sacarlo a rastras y ejecutarlo fríamente.

 En la mañana del 17 de enero, agentes de la CNI llegaron a una casa en la calle Pablo Goyeneche, en Santiago. Lanzaron gases lacrimógenos y empezaron a disparar. En su interior el ingeniero Gabriel Riveros Ravelo, mirista, se suicidó de un balazo en la cabeza -se dijo- para evitar ser detenido.

El 17 de febrero el embajador de Estados Unidos, George Landau, entregó a la Cancillería un exhorto de su país relativo al asesinato de Orlando Letelier. El documento venía acompañado de las fotografías de dos hombres jóvenes de pelo corto.  A comienzos de marzo periódicos de Estados Unidos y de Chile publicaron cuatro fotografías, que correspondían a tres oficiales de ejército y al ciudadano estadounidense Michael Townley, identificado como militante del desaparecido Frente Nacionalista Patria y Libertad. En las semanas siguientes, los nuevos mandos de la CNI y las jefaturas de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine) conocerían la verdad del asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Mofitt.  

El 20 de marzo, el general Carlos Forestier convocó a su oficina a Manuel Contreras y le comunicó que Pinochet había decidido cursar su baja del ejército. Muchos de los hombres de Contreras le seguían fieles, y el general Mena era un nuevo y peligroso enemigo con quien había sostenido disputas en la comunidad de inteligencia. Contreras ordenó entonces que se quemaran los archivos de la Dina.

Al iniciarse el otoño de 1978, Pinochet empezó a enfrentar un creciente deterioro de su régimen. A la condena de la ONU se sumó la tensión con Argentina, el impacto del caso Letelier y la ruptura de relaciones con Bolivia. Decidió cambiar su imagen otorgando un papel protagónico a los civiles, la mayoría vinculados al movimiento gremialista, origen de la UDI.  El primer ministro del Interior civil fue el abogado Sergio Fernández, el mismo que tres meses antes había sido nombrado contralor general para que aprobara la Consulta Nacional. Una de las primeras tareas de Fernández fue promulgar el decreto-ley de amnistía para cubrir los crímenes de la Dina, quedando al margen sólo el caso Letelier.

En junio fue secuestrado el niño Rodrigo Anfruns, que apareció muerto varios días después, sumergiendo al caso en un abismo de dudas que lo vinculaban a una sórdida pugna entre Mena y Contreras.  Las investigaciones realizadas por obispos y vicarios sobre violaciones a los derechos humanos durante la represión de la Dina llevaron a la Conferencia Episcopal a emitir una declaración el 9 de noviembre de 1978. Los obispos expresaron que “las personas detenidas desaparecidas deben, a nuestro parecer, darse por detenidas por los servicios de seguridad del gobierno”. Y agregaban: “Hemos llegado a la conclusión de que el gobierno no realizará una investigación a fondo de lo ocurrido”.

 A fines de 1978, el 30 de noviembre, quedaron en evidencia los métodos utilizados para hacer desaparecer disidentes. En Lonquén, sepultados en unos antiguos hornos, amarrados con alambre de púas, fueron encontrados los cuerpos de quince campesinos asesinados en días posteriores al golpe.  

1979  A mediados de 1979 el resurgimiento del MIR se hizo evidente. Las acciones de propaganda armada se multiplicaron e incluso sus militantes se atrevieron a incursionar en asaltos y atentados contra objetivos mayores. El 4 de agosto más de doce vehículos de la CNI llegaron a una parcela de El Arrayán, donde permanecían ocultos Andrés Pascal Allende, secretario general del MIR que había ingresado clandestinamente al país, y algunos militantes encargados de su protección. Fue abatido Antonio Lagos Rodríguez y herida Ana Luisa Peñailillo. Otro militante, el periodista César Fredes, había sido detenido minutos antes. Pero Pascal no llegó esa noche a su refugio. En los meses siguientes, el MIR sufrió otras importantes bajas.  El 13 de agosto, en Tierras Blancas, Coquimbo, fue asesinado el ex secretario regional del PS. La versión oficial informó que Daniel Acuña Sepúlveda se suicidó con una granada. Su hijo, en cambio, denunció que agentes de la CNI lo acribillaron en un closet de la casa.  Dos días después, en el centro de Santiago, fue detenido por un carabinero el profesor secundario Federico Renato Alvarez Santibáñez, sorprendido lanzando panfletos del MIR en la esquina de las calles Manuel Rodríguez y Balmaceda.  Al huir resultó herido y fue trasladado al hospital José Joaquín Aguirre. Permaneció luego en la 9ª Comisaría hasta que se lo llevó la CNI. Fue ingresado al cuartel secreto de Borgoño 1470, donde fue torturado durante seis días por cuatro agentes, entre ellos Jorge Andrade Gómez y Jorge Vargas Bories. El 20 de agosto, sin poder sostenerse en pie y sangrando profusamente, se le condujo ante un fiscal militar quien lo envió incomunicado a la Penitenciaría. Al día siguiente los gendarmes lo trasladaron a la Posta Central donde murió víctima de contusiones múltiples, fractura de cráneo y aspiración de sangre y vómitos.  1980  El año se inició con una huelga en el mineral El Teniente, que puso en transitorio riesgo la consolidación del Plan Laboral. Dos meses después, el 22 de marzo, en pleno vuelo sobre el Océano Pacífico, el gobierno de Filipinas canceló una visita oficial que Pinochet y su comitiva iniciarían en las horas siguientes. En tanto, en Santiago unidades operativas del MIR, reforzadas por el reingreso al país de un reducido pero eficaz grupo guerrillero urbano, empezaron a inquietar a la CNI.  En abril un comando asaltó tres sucursales bancarias en Santa Elena con Rodrigo de Araya, llevándose un botín de más de 30 millones de pesos. Dos semanas después, el MIR atacó uno de los símbolos del régimen, la “Llama de la Libertad”, instalada entonces en una terraza del cerro Santa Lucía. Un carabinero resultó muerto. Esa tarde, 28 de abril, cerca de las 20 horas, la CNI llegó al domicilio del profesor mirista Oscar Salazar Jahnsen, quien era seguido desde hacía varios días, motivo por el cual se había presentado un recurso de amparo. Al día siguiente la familia se enteró que Salazar había fallecido en un “enfrentamiento”.

 El 15 de julio un comando del MIR, integrado por Ernesto Zúñiga Vergara, Hugo Ratier y Víctor Zúñiga Arellano, dio muerte al coronel Roger Vergara, director de la Escuela de Inteligencia del ejército.

Cuatro días después, identificado sólo como un anónimo “experto en seguridad”, Manuel Contreras concedió una entrevista a La Tercera. Aseguró que no había detenidos ni reos por 198 acciones terroristas perpetradas desde 1978. Añadió que se habían registrado 16 ataques armados en contra de personal de las fuerzas armadas y carabineros y dijo estar convencido que se estaba frente a una guerrilla urbana. Al día siguiente, la CNI acusó al desconocido “experto” de divulgar antecedentes secretos.  Pinochet ordenó al jefe de la zona en estado de emergencia, general Humberto Gordon, que coordinara desde un denominado Comando Antisubversivo (CAS) a los servicios que investigaban el asesinato del coronel Roger Vergara.

El 23 de julio en la noche, Pinochet citó a sus oficinas al general Mena para pedirle su renuncia. Al día siguiente nombró a Gordon como director de la CNI. Beto, como le decían sus amigos, mantenía buenas relaciones con Mena y Contreras. Mena se despidió de sus hombres y luego aseguró a la prensa que el asesinato del coronel Vergara escapaba del “criterio de actuación del MIR”.  

En su edición del día 25 de julio, El Mercurio sorprendió a sus lectores con un editorial titulado “Preguntas serias”. Interrogaba: “Ningún grupo extremista se ha atribuido el crimen, contrariando la costumbre invariable de los terroristas. ¿Por qué? ¿Qué alcance hay que darle a las palabras del general Mena cuando asevera que el atentado y asesinato del comandante Vergara ‘escapa al criterio de actuación del MIR’?”.

 El general Gordon reunió a funcionarios de Investigaciones, Carabineros y CNI y dio forma al CAS, integrado por la Brigada de Homicidios (BH), la recién creada Brigada de Inteligencia Policial (BIP), el Departamento OS-7 de Carabineros y la Brigada Metropolitana de la CNI. En circunstancias no aclaradas, el 2 de agosto fue ejecutado el administrador de empresas Santiago Rubilar Salazar, miembro del MIR, quien había salido dos días antes desde su casa en Santiago rumbo a Valparaíso. La versión oficial indicó que fue abatido mientras huía en un vehículo llevando a una mujer y su hijo como rehenes. Una semana antes, se había presentado un recurso de amparo por la víctima y por quienes la policía señalaba como sus rehenes.  

El 7 de noviembre Dinacos informó que durante esa madrugada habían sido abatidos el ex técnico de la telefónica Rubén Orta Jopia y el obrero Juan Ramón Olivares, quienes a bordo de una citroneta se aprontaban a atacar el cuartel de la CNI en Avenida Santa María. Lo cierto es que ambos -miristas que habían retornado clandestinos al país-, habían sido detenidos horas antes y ejecutados en la calle para simular un enfrentamiento. 

1981  El 19 de enero, agentes de la CNI asesinaron en una casa desocupada de la calle Ricardo Santa Cruz a Leandro Arratia Reyes, 35 años, comunista. Cinco días antes lo habían visitado en su casa para pedirle que colaborara como informante. Conocida su muerte, la familia recibió una carta anónima que decía: “A la familia Arratia. La muerte de un comunista es la muerte de un perro sarnoso. Así morirán todos. No más marxistas en Chile. Comando Roger Vergara”. En los primeros días de febrero, el ministro secretario general de Gobierno subrogante, Jovino Novoa, afirmó que “el gobierno es enfático en señalar que las fuerzas de seguridad actúan dentro de los marcos legales y desafía a los denunciantes a demostrar lo contrario ante los tribunales”.  

La actividad del MIR llevó a la CNI y otros organismos represivos a desencadenar una indiscriminada arremetida contra dirigentes de la oposición. Entre el 28 de febrero y el 8 de marzo se registraron más de un centenar de detenciones. En la mayoría de los casos, los arrestados recuperaban su libertad sin acusación judicial alguna. El 9 de marzo se conoció el robo de 46 millones de pesos a la sucursal Chuquicamata del Banco del Estado. Luego quedó en evidencia la participación de miembros de la CNI de la zona norte en la planificación y ejecución del delito, consumado brutalmente al dinamitar al agente y un cajero del banco en pleno desierto. En los meses siguientes otras cuatro extrañas muertes de miembros del ejército y civiles rodearon de misterio el caso. Muchas implicancias permanecen ocultas hasta hoy.  En mayo fueron detenidos por la CNI los médicos Manuel Almeyda, Patricio Arroyo y Pedro Castillo. Los tres habían logrado tipificar las torturas que practicaban los servicios de seguridad, derivando esos antecedentes a los tribunales.

El 22 de junio un comando del MIR atacó con lanzacohetes la comisaría de Las Tranqueras, mientras otro asaltaba una sucursal del Banco del Estado en Las Condes.  El 6 de julio, al salir de su casa fue ametrallado y muerto el suboficial de ejército, adscrito a la CNI, Carlos Antonio Tapia Barraza.  El 8 de julio cerca de la central hidroeléctrica de Los Maitenes fue encontrado muerto con cinco cuchilladas Hugo Riveros Gómez, integrante del aparato de apoyo de la estructura urbana del MIR. Pintor y dibujante, había logrado identificar la ubicación del cuartel Borgoño de la CNI y dibujado los rostros de varios interrogadores. Esa noche fue asesinado en la calle Mapocho el ingeniero socialista Oscar Polanco Valenzuela. Desconocidos desde un automóvil sin patente le dispararon una ráfaga de metralleta en el rostro.  La CNI asesinó el 16 de agosto, en un enfrentamiento en Quinta Normal, a la profesora Arcadia Flores Pérez, mirista. Al otro día, los agentes abatieron en la población Risopatrón al mirista Lisandro Sandoval Torres.

El 18 de noviembre, frente al domicilio del general Santiago Sinclair, un comando del MIR dio muerte a tres funcionarios de Investigaciones, escoltas del jefe del estado mayor presidencial.  

A fines de noviembre se inició una ofensiva de la CNI contra dirigentes de la Izquierda Cristiana. Uno de ellos, el economista Sergio Aguiló, hoy diputado, fue sometido a brutales torturas, lo mismo que Germán Molina Morel y Pablo Fuenzalida Zegers, dirigentes de la Comisión Chilena de Derechos Humanos. Fueron conducidos con los ojos vendados al cuartel Borgoño. Allí los obligaron a ponerse overoles y zapatillas para, luego de un examen médico, iniciar los interrogatorios. Los colocaron con los ojos vendados en una cama metálica, desnudos, atados de pies y manos. Luego se escuchó un zumbido y una violenta descarga eléctrica empezó a sacudir los cuerpos.  

El 11 de diciembre fuerzas conjuntas de la CNI, Carabineros e Investigaciones, apoyadas por dos helicópteros, asesinaron a Sergio Flores Durán, de la Fuerza Central del MIR, y a María Cienfuegos Cavieres, también mirista, en un supuesto enfrentamiento en la comuna de San Joaquín. Antecedentes recogidos más tarde permitieron conocer que ambos eran seguidos desde hacía varios días. Una semana después, una furgoneta tripulada por agentes de la CNI atropelló en el callejón Lo Ovalle a Iván Quinteros Martínez, comerciante, militante del MIR. Tras ser conminado a levantarse y no poder hacerlo, los agentes le dispararon mortalmente.  

1982  El 6 de enero la CNI dio muerte en la Vega Central al ex cabo de la Fach Enrique Reyes Manríquez, del MIR. Diez días después fue abatido en un enfrentamiento en Teniente Cruz con José Joaquín Pérez, comuna de Pudahuel, el mirista y ex marino Ernesto Zúñiga Vergara.

Un mes más tarde, el 25 de febrero, fue secuestrado, baleado en la nuca y degollado el presidente de la Anef, Tucapel Jiménez. Pinochet renovó el estado de emergencia para “asegurar la tranquilidad de que gozan todos los chilenos desde 1973”.  

En julio, el balance semestral de la Comisión Chilena de Derechos Humanos dio cuenta de 837 detenciones, 29 relegados, 65 denuncias por tortura, 63 allanamientos, 32 amedrentamientos, 181 presos políticos, cinco muertes por abuso de poder y un asesinato político. Sobre Santiago indicaba que el 91,04 por ciento de los opositores detenidos habían sido liberados sin cargos. Miles de personas eran controladas en masivas redadas en las zonas más pobres. Se buscaba intimidar a la población, impedir que se organizara o que levantara la voz. Los medios de comunicación adictos al régimen informaban que las poblaciones eran “nidos de hampones”, violentos e incontrolables.

 El 28 de noviembre fue abatido en un enfrentamiento, en la calle Aldunate, Dagoberto Cortés Guajardo, dirigente del MIR. Al iniciarse diciembre, durante una reunión convocada por dirigentes sindicales en la Plaza Artesanos, irrumpió, golpeando a obreros y periodistas, un grupo de civiles portando laques y fierros recubiertos de goma. Esos sujetos, que la ciudadanía bautizó como “gurkas”, eran uniformados y civiles adscritos a la CNI.  

1983  En la primera semana de febrero agentes de la CNI mataron en la plaza Manuel Rodríguez al mirista Fernando Iribarren González, quien habría opuesto resistencia al darse cuenta de que era seguido.

El 24 de marzo se realizó una “Marcha del Hambre”. Más de 200 personas resultaron detenidas. Horas después, 34 opositores, varios de ellos sacados de sus casas por la CNI, fueron relegados a Pisagua. El 19 de abril fueron abatidos en la calle Villaseca, en Ñuñoa, los miristas Manuel Flores Durán y Germán Osorio Pérez, quienes habían ingresado clandestinamente al país.

Al conmemorarse el Día del Trabajo, reaparecieron los “gurkas” en la Plaza Artesanos. Más de 75 personas fueron detenidas.

 La primera protesta nacional convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre se efectuó el 11 de mayo. Dos personas murieron y más de 600 detenidas. Tres días después, militares y policías rodearon una decena de poblaciones del sector suroriente de la capital y sacaron a todos los hombres de sus casas, llevándolos a canchas de fútbol y sitios eriazos para un supuesto “control de antecedentes”.

Cuatro días más tarde, en vísperas de una nueva protesta, asumió como ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa. Los días 11 y 12 de agosto, en la cuarta protesta nacional, 18 mil soldados ocuparon Santiago. Murieron 26 personas y hubo más de 100 heridos a bala.

 El 30 agosto un comando del MIR ultimó al intendente de Santiago, general Cárol Urzúa.

El 7 de septiembre, las unidades de la CNI a cargo del capitán Alvaro Corbalán, rodearon dos casas de seguridad del MIR en las calles Janequeo y Fuenteovejuna, y acribillaron a sus cinco ocupantes, entre ellos dos dirigentes del MIR, Hugo Ratier y Arturo Villabela.  

La quinta protesta nacional se efectuó el 8 de septiembre. Una manifestación pacífica en Plaza Italia concluyó con un violento apaleo por fuerzas policiales a dirigentes de la Alianza Democrática.

A las 14 horas del 3 de noviembre de 1983 fue detenido en Concepción Víctor Hugo Huerta Beiza, dirigente del Partido Comunista. Esa misma tarde fue conducido al barrio Pedro de Valdivia. En la calle Sanders, un agente apoyó un arma en la frente de Huerta y disparó una bala calibre 9 milímetros que le cruzó de arriba abajo la cabeza, provocándole una muerte inmediata. El 11 de noviembre los chilenos se estremecieron al conocer el caso del obrero Sebastián Acevedo, que se inmoló en las puertas de la Catedral de Concepción como una dramática forma de llamar la atención sobre dos de sus hijos detenidos por la CNI, cuyo paradero desconocía.  

1984  A fines de febrero, Pinochet fue repudiado por cientos de personas en la Plaza de Armas de Punta Arenas. Militares de civil atacaron a los disidentes, quienes se refugiaron en la catedral. Horas después, Pinochet diría: “¡Es la Iglesia la que está en contra del gobierno!”. Los crímenes del régimen había que ocultarlos a como diera lugar, sobre todo cuando crecía la indignación ciudadana. El 26 de marzo Pinochet ordenó que se impusiera censura previa a las revistas de oposición. Sin medios de prensa y con las radioemisoras disidentes controladas, se desarrolló el 27 de marzo la séptima protesta nacional. El gobierno impuso el toque de queda. Seis personas murieron baleadas, mientras Pinochet sobrevolaba Santiago para comprobar la magnitud del descontento.  El 30 de marzo miembros del FPMR detonaron una bomba al paso de un bus de Carabineros, cerca del cerro Santa Lucía. Murió un funcionario policial y otros quince quedaron heridos. La respuesta de Pinochet fue promulgar, el 17 de mayo, una Ley de Conductas Terroristas, otorgando más facultades a la CNI. Al mismo tiempo modificó la Ley sobre Abusos de Publicidad, aumentando las penas.  

El 2 de julio fueron asesinados Patricio Sobarzo Núñez, profesor militante del MIR y Enzo Muñoz Arévalo, comunista. La versión oficial aseguró que los agentes de la CNI detectaron un vehículo sospechoso en la rotonda Departamental, desde donde se les disparó, generándose un enfrentamiento que concluyó con la muerte de las dos personas. Testigos presenciales permitieron establecer que a Enzo Muñoz le disparon mientras hablaba por teléfono en una cabina pública y que Patricio Sobarzo fue detenido, subido a un vehículo de la CNI, y luego fríamente ejecutado. En las horas siguientes la CNI dio muerte en el sector del callejón Lo Ovalle a Alicia Delgado Tapia, ingeniero agrónomo comunista, y a Juan Manuel Varas Silva, mecánico eléctrico mirista.  El 12 de agosto, agentes de la CNI llegaron hasta la vivienda de Luis Tamayo Lazcano, taxista sin militancia, en el cerro Los Placeres, de Valparaíso. La versión oficial informó que el taxista había resistido armado y había resultado muerto en el enfrentamiento. La verdad es que Tamayo no estaba armado y que un agente le disparó matándolo.  Casi a la misma hora, en Concepción, una brigada de la CNI inició una cruenta operación de exterminio que se extendería a varias ciudades del sur, revelando que muchos miembros de la resistencia eran conocidos por sus seguidores. El 4 de septiembre fue detenido por Carabineros Juan Antonio Aguirre Ballesteros, vecino de la población Violeta Parra, de Pudahuel. Fue trasladado a la 26ª Comisaría desde donde desapareció. Su cuerpo fue encontrado el 24 de octubre en el río Maipo: le faltaba la cabeza y el brazo derecho.  

Al comenzar una nueva protesta nacional, fuerzas de Carabineros ingresaron disparando a la población La Victoria, para amedrentar a los habitantes. Una bala traspasó una vivienda, impactando en la cabeza al sacerdote André Jarlan, quien murió sobre su Biblia abierta. El jefe de plaza restringió las informaciones, mientras piquetes de civiles en vehículos con las patentes cubiertas recorrían las poblaciones disparando. En la Plaza de Armas de Santiago, las fuerzas especiales de Carabineros procedieron con redoblada fuerza sobre los opositores, recurriendo incluso al uso de perros. Al terminar las 48 horas de protesta, el balance fue la muerte de ocho civiles y de un teniente de ejército, jefe de la CNI en Copiapó.

 El 8 de septiembre, en una medida que sorprendió al mundo, el régimen prohibió la publicación de fotografías y caricaturas en las revistas de oposición.

La violencia aumentaba. A las acciones del FPMR replicaron las amenazas y ataques de la Acción Chilena Anticomunista (Acha) y otros grupos de ultraderecha, conducidos en muchos casos desde la misma CNI.

 El 6 de octubre, un bombazo casi destruyó la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Punta Arenas. En el atentado murió su autor, el teniente de ejército Patricio Contreras Martínez. En el lugar aparecieron panfletos que señalaban: “En nuestra Iglesia queremos religión y no políticos con disfraz de cura. Acción Chilena Anticomunista (Acha)”.

 En Ovalle, el 17 de octubre fue detenido por cuatro civiles el transportista Mario Fernández López, demócratacristiano. Lo torturaron 36 horas en la CNI y luego lo trasladaron al hospital regional de La Serena, donde murió. A fines de octubre se multiplicaron las detenciones. En casi dos semanas cerca de 400 personas fueron relegadas a Pisagua y a localidades de la X Región. El 30 de octubre se realizó un paro nacional convocado por el CNT, el primero de su tipo bajo la dictadura militar.

Al término de la jornada nueve civiles habían muerto baleados y había otros 30 heridos.  El 6 de noviembre se decretó estado de sitio y toque de queda. El nuevo ministro secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra, anunció el decreto 1217 que restringía las informaciones de “carácter, relevancia o alcance político”. Al mismo tiempo fueron suspendidas seis revistas opositoras. Se llegó incluso a censurar la difusión de una carta del arzobispo Juan Francisco Fresno a los católicos de Santiago, que debió ser leída en las misas.

El 12 de diciembre, en Ñuble con San Eugenio, murió despedazada al explotar una bomba la estudiante de sicología Alicia Ríos Crocco, mirista. Un mes después, un grupo de detenidos escuchó de agentes de la CNI el relato de cómo fue adherida la bomba a la espalda de la muchacha y activada mediante control remoto.  

1985  El 3 de enero fue asesinado en Maipú el mirista Alan Rodríguez Pacheco, 28 años, dos hijos, master en Matemáticas. La versión oficial dijo que murió al resistir la detención premunido de un mortero. Testigos informaron que los agentes de la CNI llegaron al lugar apoyados por un jeep que portaba una ametralladora pesada, comenzando a disparar sin que hubiese resistencia.  Pasado el mediodía del 19 de enero fueron asesinados en Quillota los hermanos David y Marcelo Miño Logan, de 31 y 29 años respectivamente, militantes del MIR. Una vez más la versión oficial dio cuenta de un “enfrentamiento”. Testigos aseguraron que un contingente de la CNI rodeó la casa donde se encontraban y abrió fuego sin mediar advertencia. Uno de los hermanos, al intentar rendirse, fue ejecutado.  El 15 de febrero un grupo de civiles detuvo en Plaza Italia al arquitecto Ramón Arriagada. Durante diez días se le torturó e interrogó sobre las actividades de varios dirigentes comunistas. Este episodio fue el inicio de una cruenta ofensiva de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (Dicomcar) que culminó con el secuestro y degollamiento de Manuel Guerrero, José Manuel Parada y Santiago Nattino, el 28 de marzo.  Simultáneamente era brutalmente torturado por miembros de la Dicomcar, hasta que el 28 de febrero murió, el joven socialista Carlos Godoy Echegoyen. La versión oficial señaló que había fallecido víctima de un paro cardíaco. El 29 de marzo, en Las Rejas con 5 de Abril, fueron asesinados los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, militantes del MIR. La versión de Carabineros aseguró que las muertes se habían producido en un “enfrentamiento”. Informes forenses señalan que ambos jóvenes murieron a causa de politraumatismo por balas. El cuerpo de Rafael Vergara registraba un disparo en la nuca a corta distancia, cuando ya estaba herido en poder de sus captores.  Ese mismo día en El Arrayán fue asesinada la mirista Paulina Aguirre Tobar, estudiante. El comunicado oficial afirmó que al ser conminada a detenerse, extrajo un arma y disparó contra los hombres de la CNI. La autopsia reveló que la muchacha recibió dos disparos en la cabeza, uno en el cuello, tres en la mano derecha y dos en el antebrazo izquierdo, todos desde corta distancia.  A fines de abril el gobierno prohibió una conferencia de Mario Vargas Llosa. Por esos días, José Miguel Armendáriz, censor oficial de Dinacos, revisaba los artículos de algunas revistas tachando palabras como “la verdad”, “transición”, “derechos humanos”, “libertad”, “milagro”, “sida”, “régimen democrático”, entre otras muchas.

 El 14 de mayo una ola de bombazos ocasionó la muerte de tres personas en la Municipalidad de Lo Prado. Varios días después fue identificada una de las víctimas: la estudiante Tatiana Fariña, desaparecida días antes.

En Arica, el 19 de mayo civiles secuestraron a Rosa Pineda interrogándola sobre las actividades de su esposo. Mientras, la torturaban quemándola con cigarrillos. A causa de los malos tratos la mujer perdió el hijo que esperaba.  Diez días después, en la VIII Región, familiares denunciaron la desaparición de cinco jóvenes y la muerte de José Randolph, que apareció en un acantilado en las cercanías de Concepción tras haber sido detenido el día antes por Carabineros en su casa, acusado de conducir en estado de ebriedad. La versión policial aseguró que el joven se había fugado de la comisaría dejando una nota donde anunciaba que se

iba a suicidar. Más tarde, la autopsia demostró que su muerte se produjo al reventarle el hígado, producto de un golpe con un objeto contundente.  En Concepción dos individuos asaltaron y violaron a la universitaria Paz Macaya, amenazándola de muerte si revelaba lo ocurrido. La muchacha era hija del médico comunista Juan Macaya, colaborador de la Vicaría de la Solidaridad que el mismo día, en Santiago, fue ferozmente golpeado por un grupo de civiles.  

Durante los días siguientes desconocidos atacaron a mujeres opositoras, golpeándolas y en algunos casos marcándolas con cruces en sus cuerpos. El vicario Cristián Precht denunció ante la Corte Suprema diversos casos de agresiones en contra de miembros de comunidades cristianas. El día 17 de junio se levantó el estado de sitio y se dispuso el estado de emergencia. Atentados explosivos dejaron a oscuras la zona central la noche del 21 de junio. En Concepción, Mirta Navarrete Pino, 46 años, esposa de un actuario de la Corte de Apelaciones, fue secuestrada y con un cortaplumas fue marcada con una cruz en un seno.  El 1° de julio fue asesinado en la comuna de San Miguel el asistente social Gilberto Victoriano Veloso, militante del PC. Dinacos informó que se registró un tiroteo entre agentes de la CNI y dos individuos que eran seguidos. Uno resultó herido, falleciendo mientras era trasladado al hospital Barros Luco. El otro quedó con lesiones de mediana gravedad. Lo cierto es que Veloso hizo dos disparos, que fueron repelidos con ráfagas de metralleta. Cuando arrojó el arma y levantó las manos, fue ejecutado. El estudiante universitario Pablo Yuri Guerrero, fue detenido ileso y trasladado al cuartel Borgoño donde fue sometido a torturas.  El lunes 8 de julio, en Arica, fue agredida Mónica Aguirre Galván, universitaria y profesora de religión. Dos sujetos la abordaron en la vía pública. Uno la sujetó y el otro le levantó la blusa cortando su abdomen con una hoja de afeitar. “Dile a tu pololo que se porte bien o lo vamos a matar”, le advirtieron.

 Los días 4 y 5 de septiembre se realizó una nueva protesta nacional que dejó 10 muertos, 80 heridos y más de mil detenidos. El Ministerio del Interior acusó a 87 dirigentes de infringir la Ley de Seguridad Interior del Estado.  El 18 de septiembre el gobierno ordenó cercar la Catedral de Santiago e impidió transmitir por radio el Tedéum Ecuménico celebrado por el cardenal Francisco Fresno. El 15 de octubre un grupo de civiles atacó con armas largas la parroquia San Cayetano, en La Legua. El párroco, Guido Peeters, había sido amenazado de muerte en múltiples ocasiones.  

Los días 5 y 6 de noviembre una nueva protesta dejó cinco muertos y más de 30 heridos a bala. Cerca de mil personas fueron detenidas.  1986  El 4 de abril un bando restringió las reuniones, mientras irrumpían militares en las calles con las caras pintadas. Pinochet explicó que los soldados salían así para que no les tomaran fotografías. “Siempre los militares nos pintamos el rostro. Los que están picados son los fotógrafos”, dijo.  Al iniciarse una nueva protesta nacional, el 2 de julio, soldados al mando de un teniente quemaron vivos a Rodrigo Rojas De Negri y a Carmen Gloria Quintana, en una acción que provocó repudio mundial.  El gobierno suspendió los noticieros de las radios Cooperativa, Chilena, Carrera y Santiago, y requirió ante los tribunales a 17 dirigentes opositores. Militares rodearon las poblaciones. Se registraron siete muertos, 50 heridos a bala y más de mil detenidos. El 1° de agosto desapareció el dirigente demócrata cristiano de la Usach, Mario Martínez. Su cuerpo sin vida fue encontrado cinco días después en una playa del balneario de Santo Domingo.  En los días siguientes se sucedieron varios hechos que conmovieron al país. Andrés Pascal y Hernán Aguiló, dirigentes del MIR, ofrecieron una conferencia de prensa clandestina a escasas cuadras de La Moneda, humillando a los agentes de seguridad. Al día siguiente, en otra rueda de prensa secreta, dirigentes del FPMR presentaron a dos desertores del ejército y afirmaron que ese movimiento se encontraba dispuesto a combatir.  Pocas horas más tarde se informó del hallazgo de un cuantioso arsenal ingresado clandestinamente a Chile para armar al FPMR. En tanto, el juez Carlos Cerda, quien investigaba la desaparición de numerosos comunistas a manos del Comando Conjunto, encargó reos a 40 responsables de esas detenciones.  El 14 de julio, un comando del FPMR secuestró al encargado de protocolo del ejército, coronel Mario Haeberle, quien fue liberado más tarde en una calle de La Florida envuelto en una bandera.  El 7 de septiembre un numeroso comando del FPMR emboscó a Pinochet y su escolta en el Cajón del Maipo. En las horas siguientes fueron secuestrados y asesinados los opositores José Carrasco, Felipe Rivera, Abraham Muskatblit y Gastón Vidaurrázaga.  En medio del quiebre de la oposición y de las recriminaciones contra el Partido Comunista y el FPMR por el masivo desembarco de armas en Carrizal Bajo, el 28 de noviembre fueron asesinados por la CNI los miristas José Amigo Latorre, estudiante de filosofía, y Luis Barra García, médico cirujano.  El 8 de diciembre Marcelino Marchandon Valenzuela fue muerto a tiros frente al cuartel Borgoño de la CNI. Familiares afirmaron que el joven había salido de su casa a cobrar su sueldo el día 5, sin volver.  1987  Estados Unidos señaló en su informe anual sobre derechos humanos que “bajo el régimen del general Augusto Pinochet se intensificó la represión durante 1986. Aumentó el número de personas desaparecidas, torturadas, detenidas, secuestradas, arrestadas, así como los métodos de violencia política contra los civiles”. Agrega que “un total de 662 personas fueron secuestradas el año pasado, la mayoría estudiantes, profesionales, políticos, periodistas, dirigentes sindicales, trabajadores sociales y defensores de los derechos humanos”.  El 15 de junio, con el asesinato de Ricardo Valenzuela Pohorecki, se inició la denominada Operación Albania, que culminaría con el asesinato de varios militantes del FPMR. El 1° de septiembre, el FPMR secuestró al coronel Carlos Carreño, subdirector de Famae. Poco después la CNI inició las operaciones para secuestrar a cinco miembros del FPMR, que serían torturados en el cuartel Borgoño, asesinados y lanzados al mar a la cuadra de Quintero.  1988  Los días 28 y 29 de octubre de 1988 aparecieron los cadáveres de Cecilia Magni y Raúl Pellegrin, dirigentes del FPMR asesinados luego de ocupar un poblado en la cordillera de la Séptima Región.  1989  Al promediar julio fue asesinado el empresario gastronómico Aurelio Sichel tras advertir a varios dirigentes de la CNI que revelaría sus manejos económicos turbios, si no le devolvían dineros que había prestado. El 4 de septiembre agentes de la CNI asesinaron al vocero del MIR Político, Jecar Neghme.  Publicado en «Punto Final» Nº 606, 9 de diciembre, 2005  www.puntofinal.cl  Las opiniones expresadas en los artículos y comentarios son de exclusiva responsabilidad de sus autor@s y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la redacción de AlterInfos. Comentarios injuriosos o insultantes serán borrados sin previo aviso.  Mensajes 1. CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron (Ezequiel Cortez, Punto Final), 10 de marzo de 2007, 09:23, puesto en línea por Carlos  Sobre la muerte del compañero Santiago Rubilar Salazar, creo que para sus familiares y para la historia chilena es necesarion aclarar que falleció luego de intentar cruzar un cerco de seguridad. Se encontró con un cerco policial luego de ocurrido un asalto a las sucursales bancarias de Santa Elena. Quedó herido de gravedad y trasladado al hospital Barros Luco, donde falleció uno o dos dias después. Un médico amigo contó que tuvo un comportamiento admirable, ya que tuvo que enfrentar las torturas e interrogatorio de agentes de la CNI en su lecho hospitalario, y sólo lograron que se riera de ellos en su cara, por lo que los verdugos introducian objetos en sus heridas de bala, para provocarle màs dolor.  Carlos Garcia, desde Bélgica  1. CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron (Ezequiel Cortez, Punto Final), 13 de diciembre de 2007, 21:14, puesto en línea por sergio medina rubilar  Despues de tantos años enterarme de el comportamiento de mi admirable tio no hace otra cosa que reafirmar mis sentimientos y pensamientos sobre el,como familia nunca creimos la version oficial y hasta el dia de hoy aun es confusa la manera en que murio,tus declaraciones si por un lado han abierto el recuerdo y el dolor, por otro nos ayuda a mejorar,  2. CHILE – Cronología del Terror: los civiles que supieron y callaron (Ezequiel Cortez, Punto Final), 14 de diciembre de 2010, 23:30, puesto en línea por Isa Rubilar  A tres años de este mensaje me entero de de antecedentes de mi tío Santiago que la familia desconoce absolutamente. Quizás sea posible contactarme con este señor que vive en Bélgica, sólo por intentar saber su versión, a modo de insistir en encontrar la verdad de una historia inconclusa y muy dolorosa para mi familia.  Un abrazo y gracias por este comentario…muy sopresivo por cierto

Los Niños y la Batalla de la Memoria. País Vasco

Destacado

Euskal Herria: El Gobierno vasco (PSOE-PP) quiere que los escolares participen en los homenajes a víctimas de ETA
Edurne Brouard, la hija de Santi, también es víctima del terrorismo. ¿Ésta también va a ir a explicar?. Mi hijo no va a asistir ese día a clase. Lo tengo clarísimo. Adoctrinamientos, los justos.
Kaos. Euskal Herria y Derechos Humanos | 1-4-2010 | 3875 lecturas | 30 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/euskal-herria-gobierno-vasco-psoe-pp-quiere-escolares-participen-homen

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Lakua pretende que los escolares participen en los homenajes a víctimas de ETA

El Gobierno de Lakua quiere que los escolares participen en los actos de homenaje a las víctimas de ETA tanto realizando celebraciones de homenaje en los propios centros educativos como colaborando con los ayuntamientos en la elaboración del denominado «mapa de la memoria». Estas iniciativas figuran en el primer borrador del plan de «convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» presentado a los grupos parlamentarios la pasada semana.

Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

GARA

 
 

El objetivo de hacer «asumir la centralidad y presencia de las víctimas en la deslegitimación de la violencia» será llevado hasta las últimas consecuencias por el Gobierno de Lakua, que pretende que los niños y las niñas se involucren y participen directamente en los homenajes a las víctimas de ETA.

 

Así se recoge en el «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» con el que el Ejecutivo de Patxi López pretende reformular el «Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos» puesto en marcha por el Gabinete tripartito de Ibarretxe. El cambio de nombre del propio plan resulta ya enormemente significativo.

 

El primer borrador del nuevo proyecto fue entregado la semana pasada por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a los diferentes grupos parlamentarios, que tienen hasta el próximo 12 de abril para presentar sus propuestas.

 

Por si en algún momento hubiera alguna duda sobre a qué «víctimas del terrorismo» se refiere Lakua, en la página 10 del texto se recoge textualmente que «la orientación básica de la revisión del plan» del anterior Ejecutivo tiene por prioridad «la deslegitimación de la violencia terrorista existente en nuestra sociedad, que no es otra que la que ejerce ETA».

 

El «mapa de la memoria»

 

El Departamento de Interior de Rodolfo Ares anunció en noviembre pasado la elaboración de un «mapa de la memoria» de las víctimas de ETA, que según la nota oficial publicada por el Gobierno «reflejará cada lugar en el que la banda terrorista haya cometido actos violentos».

 

Y lo que se pretende ahora es que los centros escolares participen en la organización de los actos que se realicen en cada municipio y también en la «celebración de homenajes en los centros educativos».

 

El Gobierno de López propone «la implicación de los centros en la iniciativa». Una de las fórmulas es la «participación en el diseño del símbolo conmemorativo que el ayuntamiento vaya a colocar». Además, la Dirección de Víctimas sugerirá a los municipios que «los centros pueden ayudar en la elección del lugar más adecuado, pueden realizar propuestas de diseño de la obra y pueden participar en la compresión del proceso de creación junto al artista». El Departamento de Educación colaborará con los ayuntamientos y centros que deseen participar en la iniciativa.

 

Además, se propone la celebración de homenajes en las propias escuelas. Según el plan gubernamental, «esta iniciativa surge de los propios centros y su entorno». Y se anuncia que «las actividades a realizar son múltiples y el Departamento apoyará las iniciativas».

 

El «Día de la Memoria»

 

Además del «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia», el Gobierno de Lakua tiene previsto ins- titucionalizar también el denominado «Día de la Memoria». Se intenta dotar al «espacio» del mapa de un «tiempo» que permita que sea «permanente y duradero». Según la propuesta entregada por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a los grupos parlamentarios, dicho día se celebraría el 10 de noviembre. La elección de la fecha se justifica en que es una de las pocas del calendario que «no está marcada por la existencia de un atentado terrorista con víctimas inocentes asesinadas».

 

En los planes gubernamentales se recoge que «la participación activa de la comunidad educativa en la celebración del Día Institucional de la Memoria tiene un especial sentido». Se avanza que «un escrito conjunto de la Dirección de Víctimas y el Departamento de Educación invitará a esta acción».

 

Las intenciones de la Consejería de Interior son que en esa jornada los niños y niñas no sólo realicen actos en sus respectivos centros escolares, sino que desea estimular «su participación en las actividades de distinto signo que pueden desarrollarse en cada municipio».

 

El plan anterior, «tímido»

 

El «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» parte de la consideración de que la iniciativa puesta en marcha por el Ejecutivo de Ibarretxe era demasiado genérico en la defensa de los derechos humanos y, por ejemplo, «expresaba con demasiada timidez la referencia a las víctimas». Por eso, ahora la referencia a éstas constituye la centralidad en la educación.

 

En este contexto resulta especialmente llamativa la estipulación de lo que es el correcto significado de «la neutralidad de los educadores ante las opiniones diversas de los alumnos que afectan a la ética». El Plan de Lakua considera que ésta «es conveniente, incluso necesaria» cuando las opiniones son sobre derechos humanos en general. «Pero, en cambio, es inadecuada y supone una claudicación moral cuando esas opiniones o convicciones contravienen lo que exigen los derechos. Cualquier apoyo al terrorismo, o cualquier justificación o comprensión, incurre en esta inadecuación. Es, por tanto, éticamente inadmisible desde los parámetros de los deberes universales que se nos imponen. El educador no debe ser neutral ante ello».

 

Es decir, «los profesores deben tomar una posición clara y firme contra la acción terrorista de ETA, no permitiendo ningún planteamiento justificador o explicativo, que en la práctica cumplen la misma función».

Subvenciones

En las subvenciones a las asociaciones de padres se priorizarán las actividades de «reconocimiento de las víctimas».

 
 

La ley navarra no acepta ninguna enmienda de NaBai

La Ley de Víctimas del Terrorismo liderada por PSN y UPN dio ayer un nuevo paso al aprobarse en comisión el dictamen que será llevado ahora a Pleno. Nafarroa Bai dio su aval a la toma en consideración inicial apostando por que en la tramitación se podría retocar el texto para incluir menciones a otras víctimas diferentes a las de ETA, pero ninguna de sus enmiendas ha sido aceptada. Por contra, se han introducido 30 aportaciones de UPN, 3 del PSN (que era el proponente), 8 de CDN y 2 de IUN.

 

El texto que será votado y aprobado ahora en el Pleno sólo cita a ETA. Dice que la Ley prestará «especial atención» a los afectados por sus atentados, «siempre que dichos actos sean reivindicados o que de una interpretación armónica de los hechos antecedentes, coetáneos o posteriores pueda deducirse que los daños se han causado por tal actividad terrorista». En función de ese criterio, se fija ya que la primera víctima de ETA fue la niña Begoña Urroz en 1960, aunque el atentado lo cometió otra organización.

 

La Ley introduce importantes ayudas económicas hasta para familiares con segundo grado de consanguinidad. Y amenaza con retirar subvenciones a los centros escolares que no difundan los programas impuestos.


 
 

Empiezan a surgir actitudes espontáneas de insumisión

 
 

El nuevo currículo educativo para la enseñanza obligatoria en la CAV introduce el concepto de «empatía hacia las víctimas» y obliga a los centros escolares a dar a conocer testimonios de personas afectadas por atentados de ETA. La consejera de Educación, Isabel Celaá, insistió en que este aspecto es obligatorio para todas las escuelas, aunque precisó que el modo en que se desarrolle, con la presencia física de las víctimas o a través de algún otro soporte, es decisión de las escuelas.

 

A las pocas horas de que el martes se conociera la aprobación de este nuevo decreto curricular, comenzaron a surgir ya voces de insumisión entre algunos padres y madres de escolares. En el informativo nocturno de Radio Euskadi, Ganbara, las cuatro llamadas de los oyentes se mostraron contrarias a este punto de los planes gubernamentales.

 

En una primera llamada, una mujer afirmaba que «a mí me queda un hijo en la educación pública con posibilidades de que familiares de víctimas puedan ir a clase. Mi hijo no va a asistir ese día a clase. Lo tengo clarísimo. Adoctrinamientos, los justos. Si a mis hijos les he intentado educar en valores y en respeto, yo no les voy a educar ni en el odio ni en el revanchismo».

 

Poco después de que esa llamada entrara en antena se producía otra en la que, esta vez un hombre, afirmaba que «estoy de acuerdo con la señora que ha llamado. Mi hijo tampoco va a ir porque esto no es más que un movimiento de ficha de PSE y PP para introducir su antivasquismo en las escuelas. Van a conseguir separar a padres buenos y padres malos, y lo que hasta ahora era armonía en el patio va a convertirse en rencillas y odio. Enhorabuena a esos demócratas».

 

Mientras en una tercera llamada se proponía que a los niños y niñas se les enseñara el valor de la justicia, la cuarta oyente volvía a incidir en que «llamo para decir que no estoy de acuerdo en que vayan esas víctimas a las escuelas. Tengo una hija en primero de bachiller y a mí no me interesa que vaya nadie de las víctimas del terrorismo, porque Edurne Brouard, la hija de Santi Brouard, también es víctima del terrorismo. ¿Ésta también va a ir a explicar?». En algunas páginas web podían encontrarse ayer actitudes similares.

Los planes gubernamentales, por contra, dan mucha importancia a la presencia directa de las víctimas de ETA en los centros escolares. «Defender la centralidad de las víctimas en los procesos de educación para la convivencia democrática implica que éstas se hagan presentes no indirecta o delegadamente, sino directa y activamente», puede leerse textualmente en el documento. En opinión de Lakua, hay «razones morales y pedagógicas» para ello.

 

Será la Dirección de Atención a Víctimas del Terrorismo quien «se responsabilizará de la calidad e idoneidad de los testimonios que se ofrezcan». Y la Consejería de Interior se encargará, «en colaboración con el Departamento de Educación», de la «selección, preparación y formación de las víctimas del terrorismo que vayan a participar en la prestación de su testimonio en las aulas, tanto a través de medios audiovisuales, como escritos o en directo». I.I.


Dogmas infantiles

Editorial de GARA

El primer dogma sobre el que se construye el programa escolar del Gobierno de Lakua denominado «Plan de convivencia democrática y deslegitimación de la violencia» se produce al sostener que hasta ahora en las aulas se legitimaba la violencia política. Es evidente que este tema se ha tratado en clases de Filosofía, Religión, Historia y Ciencias Sociales en general, pero no es cierto que fuese introducido malévolamente para justificar a ETA, sino porque es parte de esas asignaturas, pura realidad histórica y elemento de discusión ética desde tiempos de la Grecia Clásica. Y, sobre todo, porque es parte de la realidad de este pueblo.

Respecto a las opiniones defendidas en esos debates, éstas se corresponden con las existentes en la sociedad, tanto por parte del profesorado como del alumnado. El apoyo a ETA en la sociedad vasca no se circunscribe a un determinado sector social, ni todas las per- sonas que consideran la violencia en favor de la democracia legítima apoyan necesariamente a ETA, por lo que el debate en las aulas sólo tiene el mismo límite que en la calle: su persecución institucional. Algo que, dicho sea de paso, no ha hecho sino agudizar la capacidad dialéctica de quienes defienden la lucha armada, con lo que éstos han tenido que aplicarse más en esos estudios. Tampoco este debate tiene que ver con quién esté en el Gobierno, sino con la realidad que vive este pueblo, puesto que esa clase de debates se han dado, se dan y se darán por igual en todos los territorios de Euskal Herria, con posturas parecidas, por ejemplo, en Bilbo y en Iruñea. Otro dogma. Igual que sostener que en realidad no hay conflicto político alguno y que las de la otra parte no son víctimas… Algo imposible de sostener cuando miles de vecinos de esos estudiantes han sido detenidos, torturados y algunos han muerto. Sus hijos e hijas asisten a esas clases.

En definitiva, el debate de ideas sobre la violencia política existirá mientras el conflicto político se dé en los parámetros actuales. También después, pero la solución es resolver el conflicto, no negarlo con dogmas infantiles.

 
Más información:

Los hijos de la Contraofensiva. La Guardería de La Habana. Montoneros

Destacado

Los hijos de la Contraofensiva

Año 6. Edición número 268. Domingo 7 de julio de 2013
Por

Gabriela Esquivada

 
Amor Perdía. con su uniforme de pionera, el del primario en Cuba./ Abril de 1979.
Fiesta de cumpleaños colectiva, con Firmenich y los Vaca Narvaja./ Chachi y Rosana. El niño fue uno de los que manifestaron síntomas: dejó de hablar.

OTRAS NOTAS

  • Roberto Perdía fue uno de los dirigentes más importantes de la conducción nacional de Montoneros y uno de quienes más responsabilidad tuvieron al momento de organizar La Guardería.
    ¿Hubo alguna discusión a nivel conducción acerca de las guarderías? 
    –Apareció como una lógica dentro del proceso que se fue dando. Hablamos con los cubanos y les pareció bien. Llevamos a los chicos, inclusive arreglé el traslado de varios desde España. En situaciones distintas se los fue llevando a La Habana. No me acuerdo la cantidad exacta, pero eran alrededor de veintipico de chicos.

  • La Guardería de La Habana fue una experiencia inédita, probablemente irrepetible, generada en el marco de una situación de excepcionalidad. Éramos conscientes de la brutalidad genocida de la dictadura, capaz de torturar a un niño para intentar obtener información de los militantes. Surgió así la propuesta de La Guardería.

  • Año 1979, la conducción nacional de Montoneros lanza la Contraofensiva y cientos de militantes que están en el exterior se preparan para volver al país.

  • Susana Brardinelli no sólo es la mamá de Virginia y de Diego Croatto. Es, nada más y nada menos que la famosa “tía” de muchos hijos de militantes que pasaron por La Guardería. Ella fue la responsable organizativa de ese lugar y asumió todas las tareas de atención y cuidado de los chicos.
    –En aquellos tiempos me preocupaba mucho acerca de cómo nos iban a recordar los chicos, ya que era una situación difícil. Por suerte, en los últimos años, me he cruzado casualmente con algunos de ellos y guardan un recuerdo muy lindo de aquella guardería.
    –¿Cómo llegaste a La Guardería?

  • La película está en etapa de preproducción. Por ahora se llama La Guardería, pero su nombre puede cambiar si durante la investigación y el rodaje los realizadores encuentran alguna palabra que resuma la idea. Como proyecto en elaboración, será presentado en el Doc Buenos Aires/Latin Side of the Doc, que comienza pasado mañana en la Ciudad, y se extiende hasta el 3 de diciembre, en el marco de Ventana Sur, el mercado organizado por el INCAA en alianza con el Marché Du Film del Festival de Cannes.

  • Virginia volvió a la Argentina a fines del ’83. Con su madre y su historia a cuestas. Se instalaron en Quilmes y en marzo del 84 ya estaba en la escuela, con su guardapolvo blanco y su mochila, al lado de otros chicos que habían nacido, como ella, en el ’76. Sin embargo, esos chicos criados en plena dictadura, no podían tener ni idea de que, esa nena de rubios rulos y profundos ojos celestes había vivido una historia increíble. Una historia que hoy cuenta con una memoria y una crudeza que conmueve hasta las tripas.

La autora de De vuelta a casa cuenta en La guardería montonera la historia de unos 50 chicos que quedaban en Cuba mientras sus padres montoneros regresaban a la Argentina para la controversial operación.

Cuenta Analía Argento (foto) en La guardería montonera, un libro documentado y conmovedor sobre los hijos de los militantes de la izquierda peronista que quedaban resguardados en Cuba mientras sus padres volvían a la Argentina –en demasiados casos, para desaparecer o morir– en la llamada Contraofensiva, que un pediatra le dijo a Mónica Pinus mientras revisaba a la bebé Ana:
–¿Para qué tuviste una hija?
“Ella no dudó”, escribe Argento. “Eran familias involucradas en la política. Incluso en las acciones armadas. Y Mónica era una de ellos, con su marido. Le contestó al pediatra en primera persona del plural:
–Porque queremos vivir.”
Pinus está desaparecida. Sus hijos Ana y Miguel Binstock vivieron en la guardería, por la que pasaron unos 50 niños, que sabían –aunque algunos eran demasiado chicos para ponerle palabras a la muerte, o para entender el verbo desaparecer– qué podía suceder cuando sus padres se iban. El sobreviviente de la pareja, o un abuelo, o el familiar más cercano les daba la noticia; su mera presencia señalaba la pérdida.
María de las Victorias Ruiz Dameri estuvo con su hermano en la guardería –dos casas sucesivas, en el Oeste de La Habana– y volvió al país con su padre, su madre embarazada y el pequeño Marcelo. Los cazaron en la frontera. Algunos sobrevivientes de la ESMA recuerdan haber visto a los niños jugando en el subsuelo. Su padre vivió poco; a su madre la dejaron parir. María de las Victorias y Marcelo fueron separados y sólo se reunieron en 1989; hubo que esperar hasta 2008 para que la menor, Laura Ruiz Dameri, recuperase su identidad. Para María de las Victorias –observa Argento– hay días que “las heridas están ahí, intactas, sin cicatrizar”. Le dijo sobre sus padres y la guardería: “Me dejaron en un lugar con gente que jamás vi en mi vida y con tan solo meses… Se metieron en un ejército revolucionario, me cambiaron por un arma”.
Entre esos extremos trágicos, y con respetuosa consideración de ambos y sus grises intermedios, Argento cuenta esta historia, que surgió precisamente de esa pieza de información sobre los hermanos Ruiz Dameri para su libro anterior, De vuelta a casa: hubo una vez, entre 1979 y 1982, una guardería en Cuba donde vivían los niños cuyos padres iban a la Contraofensiva, para muchas veces no regresar.
De vuelta a casa cuenta la recuperación de la identidad de muchos hijos de desaparecidos, y cada una de esas historias abre la puerta a otras. ¿Qué la llevó hacia la guardería y no a otro tema?
–Si bien cada historia contiene un libro potencial –de hecho, Victoria Donda escribió el suyo–, todas tenían como denominador común los centros clandestinos de detención, mientras que ésta tenía la Contraofensiva, que unió a estos chicos en una guardería, sin sus padres. La guardería se salía del eje de la recuperación de la identidad, la búsqueda de los bebés robados. Al comenzar a investigar supe por qué el tema casi no se había tocado en tantos años: es de gran intimidad para quienes lo vivieron, casi secreto.
–¿Cómo fue la investigación: encontrar a aquellos niños, ver si querían o no hablar hoy?
–A algunos todavía los encuentro ahora. “¡Cómo no lo encontré antes!”, me digo cada vez. Algunos hablaron pero no quisieron aparecer para preservar su intimidad; muchas veces temen al tratamiento que uno puede dar a su historia, o a lo que otros pueden hacer o decir sobre el libro. Otros hablaron de a poquito, en encuentros sucesivos en los que me decían algo más cada vez. Otros tenían una enorme necesidad de contar. Y otros, de saber: me pedían que avanzara porque no tenían recuerdos.
–¿Qué le resultó más inesperado de los testimonios?
–Primero, que tres de las personas con los apellidos más fuertes –Firmenich, Perdía, Vaca Narvaja– me contaron cosas que me parecían de un riesgo personal para ellos, por lo que podían provocar en la opinión pública. Si bien ellos no son sus padres, desde muy pequeños tienen conciencia del peso de sus apellidos. Hablaron con naturalidad, no me dijeron lo que tenía que escribir (“esto no lo pongas”, esa clase de recortes),expusieron cosas muy íntimas sin tener seguridad de cómo iba a tratarlas yo. Luego me impactó la enorme necesidad de otros de saber y de reencontrarse. También el modo en que muchos siguen en contacto: un vínculo que trasciende el tiempo y el espacio, muy fuerte, como de hermanos o primos.
–Uno de ellos no quería que su testimonio apareciera si la foto de Mario Firmenich con los niños (der. arr.) iba a la tapa del libro. ¿Por qué cree que puso esa condición?
–Por las diferencias políticas entre los integrantes de Montoneros después de esa época, incluso en democracia. Y porque muchos de los que perdieron a los padres, o sienten que perdieron parte de su infancia, responsabilizan a Firmenich por la Contraofensiva y su derrota.Otros responsabilizan a la cúpula. Otros siguen en contacto y valoran y respetan a Firmenich y a [Roberto] Perdía y a [Fernando] Vaca Narvaja. En el libro trato de mostrar sus distintas miradas.

El sabr de la guayaba. Hoy la visión hegemónica de la Contraofensiva critica esa medida que causó dos fracturas internas en Montoneros –la partida de Juan Gelman y Rodolfo Galimberti; la “rebelión de los tenientes” con Miguel Bonasso, Jaime Dri y René Chávez entre otros– y, sobre todo, una importante cantidad de muertes inútiles. Aunque durante los dos primeros años del terrorismo de Estado la organización armada peronista había perdido ya 4.500 militantes, ese mismo 1978 –cuando cayeron dirigentes como Julio Iván Roqué, Norberto Habegger o Tulio Valenzuela, quien por salvar a Firmenich fue degradado bajo sospecha infundada de traición– la dirigencia dijo que “la ofensiva militar de la dictadura había llegado a un cierto tope” y que “una concentración política, propagandística y militar de la resistencia” podía profundizar las diferencias internas entre los militares y “llevarlos a un quiebre o callejón sin salida”.
Es fácil criticar tal dislate con el diario del día siguiente. Pero aun así es difícil abordar el tema con rigor, dar cuenta de los hechos sin un inútil derramamiento de doxa, con la confianza en que cada lector podrá pensar por sí mismo. Eso logra Argento en La guardería montonera.
–¿Cómo trabajó su punto de vista sobre la Contraofensiva?
–Tengo sentimientos encontrados. Había muchas cosas cuestionables. Contaban con información fallida: mal podían volver decenas de personas para realizar acciones contra el Estado terrorista; había mucho miedo tanto a Montoneros como a los militares. Pero tampoco la conducción estaba a salvo cuando salía de Cuba; en más de una ocasión Vaca Narvaja salvó su vida por poco. Y aún en Cuba la guardería requería seguridad: La Habana no había roto relaciones con Buenos Aires, por los acuerdos cerealeros entre la Unión Soviética y la Argentina, y el Batallón 601 tenía mucha información. Hubo dirigentes de alto rango asesinados al ingresar a la Argentina, como Horacio Mendizábal o Raúl Yäger… Los dos hijos de Yäger quedaban en la guardería cuando los padres salían en misiones, y él mismo hacía juguetes para todos los chicos. Si pensamos que llevaron a sus hijos a Cuba para preservarlos, vemos que en un punto había una evaluación correcta: los chicos se salvaron y muchos de sus papás, no.
–¿Cómo ven hoy aquellos chicos los hechos que vivieron?
–Muchos tienen miradas contradictorias. La mayoría comprendió el contexto de alguna manera; conversó con compañeros y amigos de sus padres y asumió que eso es parte de su vida; cree que sus padres lucharon por causas justas aunque quizá cuestionan sus métodos; tiene algún compromiso social. Personas que sufrieron tanto podrían decir: “No me comprometo porque la política me sacó a mis padres”, pero continúan en sintonía: militan o trabajan con temas sociales, políticos o artísticos. Como una manera de sanar.
–Usted dice que pensó en escribir el libro para poder restituirles algo a sus protagonistas.
–Uno tiene esas cosas de creer que puede cambiar el mundo… Pero no más traje unos caracoles, un poco de la arena de la playa a la que iban, una foto de la primera casa donde estuvo la guardería.
–Eso y el relato de los hechos, ¿no es una restitución?
–A muchos les sirvieron los caracoles, la arena y la foto. Chicos que habían olvidado y recuperaron recuerdos al leer la historia de los otros; compañeros de los muertos que sintieron que se reconocían a sus caídos, que se los aparecía de algún modo. Y la mayoría de los protagonistas de la guardería tenía pedacitos de información, pero de algún modo el libro armó un rompecabezas.
Cuando era niña, Argento se culpaba porque sus rezos no alcanzaban para recuperar a dos familiares desaparecidos. Eso, cree, hace que estos temas la busquen. “Al final, yo también tengo la necesidad de encontrar. Cuando alguien encuentra los restos de un desaparecido siento que fui escuchada. Contar sus historias es una forma de aparecerlos, la que puede, por caso, un periodista: poner nombres y contar lo que hicieron, con sus contradicciones y sus dicotomías”.
Al comienzo de La guardería montonera, Argento le cuenta a Miguel Binstock que viajará a Cuba para buscar el edificio de la guardería. Él le advierte: “La guardería no es un espacio físico”. Y define: “Es lo que para cada uno significó”. Pero cuando volvió y se vieron, él le dijo que, aunque sostenía lo mismo, también había viajado en busca de ese frente de ladrillos rojos.
Nadie lo había hallado antes que ella. La casa está en una zona demasiado cercana al domicilio de Fidel Castro para que se pueda husmear a gusto. Muchos le pidieron la foto de ese lugar que no era un lugar y era más que un lugar. “En algún momento de la vida se vuelve a la infancia, ese tiempo tan importante. Como el crítico severo de Ratatouille, que cuando le sirven el plato por el paladar vuelve a su infancia en el campo donde su mamá le cocinaba ratatouille”. Para muchos de esos niños, esos caracoles y esa arena y esa foto y el libro de Argento fue un regreso al sabor de la guayaba, y todas sus metonimias.

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El 11 de septiembre en Suecia hechos que transformaron a la sociedad sueca.

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17 de Septiembre de 2013

El 11 de septiembre en Suecia

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Embajadora de Suecia en Chile
 

El 11 de septiembre de 2013, fecha emblemática y triste para Chile y todo el mundo, a 40 años del Golpe Militar, y 12 del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, es además una fecha dolorosa para Suecia, dado que se cumplen 10 años de la muerte de nuestra ex Ministra de Relaciones Exteriores, Anna Lindh.

 
 
 

El día 10 de septiembre de 2003, la ministra sufrió un atentado en el centro de Estocolmo, cuando se encontraba de compras con una amiga, sin escoltas y, obviamente, desarmada. Un hombre desconocido se acercó con un cuchillo y la hirió de gravedad. A pesar de los esfuerzos de los médicos, falleció en la madrugada del 11 de septiembre.

Para el pueblo sueco, el shock fue inmenso. También en muchos lugares del mundo, donde la destacada trayectoria de Anna había dejado profundas huellas. Es insólito que Suecia, un país civilizado y con bajos índices de violencia, haya experimentado dos asesinatos políticos en décadas recientes. El primero, el 28 de febrero de 1986, cuando el primer ministro Olof Palme fue asesinado en plena calle, también sin escoltas. Nunca se logró detener al asesino ni entender las razones de su asesinato. En el caso de Anna Lindh, el asesino fue detenido días más tarde y está actualmente en prisión. Resultó ser un hombre con odio hacia los políticos en general, pero no en particular contra ella.

Quiero decir que el asesinato de Anna Lindh también fue para mí un dolor personal. Nos conocimos en la política, cuando fui parlamentaria y, durante los últimos cuatro años, cuando me tocó ejercer como Vicepresidenta del Parlamento. Luego fue ella quien me ofreció el cargo de Embajadora de Suecia en Nicaragua en el año 2003. Fue un gesto generoso, tomando en cuenta que no pertenecíamos al mismo partido.

Ambos hechos afectaron y transformaron a la sociedad sueca. La transparencia política y la sociedad abierta, en la que los políticos se mueven y viven como los demás ciudadanos, constituyen características importantes de nuestro modo de vida. En ese sentido, ambos crímenes fueron un ataque, un asesinato al modelo abierto de Suecia. Y nos mostró que no somos tan diferentes a otros países.

El trauma que dejó la muerte de Palme en 1986 se intensificó con el asesinato de Anna Lindh y se quedó para siempre. La misma violencia incomprensible que vemos en otros países, había llegado a Suecia, y nos convirtió en un país como cualquier otro. Ése fue el significado de la muerte de Anna Lindh.

Ylva Anna Maria Lindh: la opción por el compromiso


La ministra sueca nació el 19 de junio de 1957, en Estocolmo y desde muy joven se involucró en política, ingresando a la Juventud del Partido Socialdemócrata en 1969. Tempranamente se hizo conocida por su compromiso con los DD.HH., compromiso respecto del cual ella misma declaró haber sido muy marcada por el golpe militar en Chile en 1973.

Se formó como jurista, fue elegida al Parlamento en 1991 y designada ministra del Medio Ambiente en 1994, en el gobierno socialdemócrata del Primer Ministro Göran Persson. En 1998, el reelecto Primer Ministro Persson la nombró ministra de Relaciones Exteriores cargo en el que, a pesar de los cuestionamientos en círculos políticos y la Cancillería, rápidamente demostró no sólo sus conocimientos sino también su compromiso y personalidad –mezcla de seriedad, preparación, alegría y respeto por sus colaboradores, por los grandes políticos y por sus adversarios– ganándose la confianza de todos.

No es secreto que se le consideraba la sucesora de Persson, tanto en su condición de Primer Ministro como de Presidente del Partido Socialdemócrata. Para él, la muerte de Anna fue no sólo una pérdida personal dolorosa, sino también truncó los planes de confiar a ella el destino del partido. Ella representaba una política y un partido joven, que prometía renovación.

Entre las múltiples enseñanzas que nos dejó, una de las más notables fue su visión respecto de la política exterior. A su juicio, ésta debía tener total coherencia con la política interior, y ambas debían responder a los mismos principios. “Suecia en el mundo y el mundo en Suecia” decía, según su subsecretario y colaborador cercano, actual Secretario Adjunto de la ONU, Jan Eliasson. Fiel a ese principio, Anna Lindh dio prioridad al compromiso de Suecia en la Organización de Naciones Unidas, ONU, y defendió fuertemente los principios de la solidaridad global. Cuando se discutió la posible invasión a Irak, su respuesta fue categórica: había que tener un mandato de la ONU para realizarlo. Respecto de las guerras en la ex-Yugoeslavia, consideró inevitable aceptar el bombardeo de la OTAN contra Serbia, en orden a detener el genocidio contra el pueblo de Bosnia y Kosovo.

Durante su tiempo en la Unión Europea otorgó mucha importancia a este organismo, apoyando su extensión: de los 15 estados miembros existentes cuando Suecia ingresó en 1995, el número aumentó a 27 estados el año 2007. Hasta los últimos días de vida defendió la UE y abogó por el ingreso de Suecia en la Unión Monetaria de la UE. Para ella, la responsabilidad como estado miembro significaba un compromiso de verdad, a pesar de las eventuales desventajas que podía significar para su país. Tuvo un rol muy activo en la política exterior de la UE y centró sus preocupaciones en temas de DD.HH., como la situación de los kurdos en Turquía, o la situación en Macedonia, donde, junto con los líderes de la UE, logró evitar una guerra civil.

Consciente de que la política exterior se crea tanto fuera como dentro de una nación, se involucró en combatir el surgimiento de movimientos discriminatorios hacia los musulmanes en Suecia y en el mundo, después del atentado contra EE.UU. de América el 11 de septiembre de 2001. Publicó el libro “Jalla”, sobre la importancia del diálogo entre el mundo occidental y musulmán, que se distribuyó en todos colegios de Suecia y ella misma realizó numerosas charlas sobre la tolerancia.

Finalmente, quiero decir que el asesinato de Anna Lindh también fue para mí un dolor personal. Nos conocimos en la política, cuando fui parlamentaria y, durante los últimos cuatro años, cuando me tocó ejercer como Vicepresidenta del Parlamento. Luego fue ella quien me ofreció el cargo de Embajadora de Suecia en Nicaragua en el año 2003. Fue un gesto generoso, tomando en cuenta que no pertenecíamos al mismo partido.

Hoy, junto al pueblo sueco y a los demócratas del mundo, ¡cómo la echamos de menos!

En Chile, una mano anónima escribió sobre su muerte: “Ojalá que tu lucha inspire a muchos a seguir luchando. No te olvidaré nunca.”

PERDÓN , PERDÓN…A 40 AÑOS DEL GOLPE

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YO TAMBIÉN PIDO PERDÓN

Ya que ahora está de modaImagen
y por cierto luce muy bien
eso de andar haciendo fila
en los canales de televisión
para expresar asombro
repudio e indignación
hacer arcadas
y de pasadita pedir perdón 
por pequeños y menores
pecadillos de acción u omisión
yo también quiero hacer
mi modesto aporte
a la “reconciliación”

Pido perdón 
por haber sido tan estúpido
tan suspicaz y mala leche
de haber siquiera imaginado
que gente como Hernán Larraín
Longueira, Novoa, Melero
Coloma , Fernández Fernández
Lavín, Chadwick y Cardemil
sabían al dedillo 
por no decir a la derecha
y también a la reversa
absolutamente todo
todo todo lo que ocurría
pero igual siguieron ejerciendo 
por años y años
el inicuo oficio de lamer
botas ensangrentadas

En el caso de Jaime Guzmán
-cuyo asesinato me pareció
y me sigue pareciendo
un error y una tontería-
también viene al caso explicitar
mi sincera contrición
por haberle atribuido 
alguna responsabilidad
en el diseño del entramado
legal, constitucional y demencial
que aún nos tiene atrapados
y a merced de ese puñado
de tan nobles y abnegadas
familias que son dueñas 
de casi todo
por no decir de todo

A la señora candidata
Evelyn Matthei
también le debo una disculpa
por haberme debatido
entre reír a carcajadas
o comerme la mierda
cuando hace no mucho declarara
que como hija de general 
daba absoluta y total fe
que para los militares
nada era ni es más sagrado 
que los Derechos Humanos

Y a todos ellos en general
les pido de corazón
y si quieren de rodillas
que me perdonen si alguna vez
caí en el error de mal-pensar 
decir o escribir
que son del mismo sector
de abnegados patriotas
que en aras del bien común
dieron su más gentil auspicio 
colaboración y abierto apoyo
a lo que todos sabemos
y que luego callaron por décadas
lo mismo que ahora
treinta o cuarenta años después
y no sin antes haberse enriquecido
hasta el límite de lo grotesco
les produce tanta vergüenza
justo justo a pocos meses
de ese show que llaman elecciones

Y como procuro ser un tipo correcto
también pido perdón 
por haber creído que lo coherente
lo necesario y lo decente
aunque en ello se nos fuera la vida
era dar la pelea y salirles al paso
con todo lo que tuviéramos a mano
y hacer lo posible y lo imposible
para terminar con la pesadilla

La dictadura en el cine. EL EXILIO

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La dictadura en el cine.

El exilio fue el destino de miles de argentinos perseguidos por el terrorismo de Estado. La mayoría de estas películas tematizan el destierro, la dificultad de adaptarse a otras culturas y el regreso al país una vez recuperada la democracia. También se incluyen los films militantes que fueron realizados por exiliados en oposición a la dictadura recientemente instaurada.

A dos aguas (1986)

ALUAP (1996)

Amigomío (1994)

Argenmex, exiliados hijos(2007)

Argenmex. 20 años. La historia ésta (1996)

Berlín – Buenos Aires. Las lágrimas de mi madre (2008)

Burnt oranges(2005)

Carpani. Vida y obra (2006)

Cómo se hizo El exilio de Gardel(2010)

Con el alma (1994)

Cordero de Dios(2008)

Cortázar (1994)

Cortázar. Apuntes para un documental(2002)

Cuarentena. Exil und rückkehr(1984)

De dolor y esperanza (2002)

Despabílate amor(1996)

El exilio de Gardel(1985)

El rigor del destino(1985)

En ausencia (2002)

Esta voz entre muchas (1979)

Estrella del sur(2002)

Flores robadas en los jardines de Quilmes (1985)

Frihetens murar(1978)

Hacer patria (2006)

Hermanas (2004)

Jorge Giannoni, NN, ese soy yo (2000)

Juan Gelman y otras cuestiones(2006)

La amiga (1988)

La pérdida (2009)

Las A.A.A. son las tres armas (1977)

Las vacas sagradas (1977)

Les trottoirs de Saturne (1985)

Loraldía. El tiempo de las flores (1990)

Los condenados(2009)

Los cuentos del timonel (2001)

Los días de junio(1985)

Ma fille (2007)

Made in Argentina(1987)

Mercedes Sosa, como un pájaro libre (1983)

Mirta… de Liniers a Estambul (1987)

Montoneros, crónica de una guerra de liberación (1976)

Nora (2002)

Orizzonti e frontiere dall´ Argentina all´ Italia (2007)

Pasaportes (1997)

Persistir es vencer(1978)

Reflexiones de un salvaje (1978)

Resistir (1978)

Revancha de un amigo (1987)

Riconciliati (2000)

Sofía cumple 100 años (2010)

Soriano (1998)

Tango (1979)

Tango bar (1986)

Te extraño (2010)

Terre de refuge: récits de lèxil(2005)

Todo es ausencia(1984)

Un lugar en el mundo (1991)

Vidas privadas(2001)

Volver (1982)

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Historizar el Pasado Vivo. “Verdad y memoria: escribir la historia de nuestro tiempo”,

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Prólogo

 

Esta publicación se ocupa del pasado vivo, del que forma parte de los recuerdos de muchos y que su carácter dramático convierte en un problema moral duradero para la conciencia nacional. A ese pasado vivo y violento la gente se refiere hoy como “la memoria”. ¿Puede “la memoria” llegar a ser un objeto de conocimiento histórico? ¿Sabrán los historiadores e historiadoras que han vivido esos sucesos recientes dramáticos y que a veces han sido sus actores explicarlo con objetividad? ¿Qué conocimientos históricos pueden aportarse a tan escasa distancia de los acontecimientos, cuando la documentación es aún incompleta y ese pasado sigue siendo una tarea inconclusa? ¿Y por qué “historizar” los tiempos que vivimos? ¿En qué aspectos el trabajo sobre el pasado reciente difiere del trabajo sobre un período más remoto?

Historizar el pasado vivo explora estas cuestiones a través de treinta y cuatro estudios, en los que colaboraron no sólo historiadores sino también investigadores en ciencias sociales –antropólogos, politólogos, psicólogos y sociólogos–, así como filósofos, juristas y defensores de los derechos humanos. El carácter multidisciplinario de la publicación da cuenta de una realidad: los historiadores distan de tener el monopolio del pasado difícil. Su trabajo se lleva a cabo en sinergia con muchas otras personas que, en la actualidad, se ocupan de ese pasado.

Asumir lo ocurrido quiere decir encarar una serie de tareas. Las personas que se hacen cargo de ellas pertenecen, en muchos casos, a lo que se da en llamar movimiento por los derechos humanos: abogadas y abogados, juristas, psicólogos, periodistas de investigación, jueces, investigadores policiales, antropólogos forenses, religiosos y laicos de las diferentes iglesias, médicos legistas… y la lista podría seguir. A través de las asociaciones de víctimas, nacionales y locales, también la sociedad civil se moviliza para descubrir la verdad de lo sucedido y reunir pruebas, reparar agravios y penalizar a los culpables, defender a las víctimas y asistirlas, asegurar el recuerdo de lo que pasó y preservar sus huellas tangibles. Ese trabajo multiforme que la sociedad efectúa sobre su pasado constituye en sí mismo un activo campo de investigaciones en ciencias sociales al que se suele aludir con el término “memoria histórica”.

En ese contexto, Historizar el pasado vivo se asignó como tema principal el trabajo de los historiadores e historiadoras; en otras palabras, el tratamiento propiamente histórico del pasado: cómo reconstruirlo de manera verídica y comenzar a explicarlo resituándolo en la larga duración de la historia nacional, y cómo contribuir a la formación de una conciencia histórica en el público gracias al rigor de los conocimientos aportados.

Historizar el pasado vivo tiene como campo primordial de interés América Latina, donde una decena de países atravesaron un período de gran violencia política en la segunda mitad del siglo XX. La meta de la publicación es, en primer lugar, alentar en el continente el estudio histórico de las rupturas catastróficas del pasado nacional cuya memoria sigue viva.

El pasado difícil, sin embargo, también representa una apuesta para el conocimiento histórico fuera de América Latina. Es el pasado de la Segunda Guerra Mundial y de los regímenes totalitarios cuya caída precipitó el final de la Guerra Fría. En otros lugares, se trata de prolongadas guerras civiles, períodos de represión masiva (algunos de ellos basados en una discriminación de orden étnico, religioso, etcétera) de los que los países comienzan a salir en nuestros días.

Hemos querido, por tanto, inscribir esta historia latinoamericana reciente en formación dentro de un campo más amplio, a la vez en el plano de la historia y de la memoria. Historizar el pasado vivo presenta en español textos de especialistas de renombre mundial como John Dower, Jan Gross, Paul Ricœur y Henry Rousso. Éstos contribuyeron a mostrar lo que se hace en otros lugares en torno de situaciones comparables y a partir de preocupaciones similares. 

Era igualmente importante dar a conocer fuera de América Latina el trabajo que se lleva a cabo en América Latina. Creemos, en efecto, que los casos latinoamericanos presentados en la publicación son importantes a escala de la historia universal de nuestro tiempo, y que los trabajos de gran calidad que ella reúne merecen ser mejor conocidos más allá del continente. Por eso se ha previsto un acceso sistemático al contenido sucinto de la publicación en inglés.

Tres países de América Latina han constituido nuestro centro de interés: la Argentina, donde el “Proceso de Reorganización Nacional” encabezado por las juntas militares resultó ser una operación integral de represión (1976-1983); Chile, que sufrió durante diecisiete años la dictadura del general Pinochet (1973-1990), y el Perú, donde terrorismo y contrainsurrección hicieron estragos en las comunidades rurales del centro y sur andino y provocaron el derrumbe de la democracia (1980-2000). Pero las cuestiones sobre la historización del pasado violento que examina la publicación conciernen asimismo a otros países latinoamericanos: Guatemala y El Salvador en América Central, Brasil, Uruguay y Paraguay en el Cono Sur.

BREVE HISTORIA DEL PROYECTO

 

El proyecto de Historizar el pasado vivo nació en Chile. Junto con él, la Argentina y el Perú se convirtieron en los países de referencia. Decir algunas palabras de esa elección es mostrar que la presencia del pasado en la sociedad y la actualidad puede invitar a los historiadores e historiadoras a ver de otra manera la función y las prioridades de su oficio. Permítasenos, para ello, evocar el final de la década de 1990 en Chile.

El gobierno de la transición democrática se preocupaba por entonces de que los manuales de historia de la escuela primaria y secundaria incluyeran una exposición sucinta pero honesta de los hechos. Algunos colegas participaron a la sazón en la elaboración de esos nuevos libros de texto; otros, con posterioridad, integrarían las comisiones encargadas de otorgarles el aval del Ministerio de Educación. A partir de un “contenido mínimo” determinado por éste, se trataba de explicar a los alumnos chilenos el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la dictadura pinochetista. Ahora bien, esas cuestiones no se incluían aún ni en la enseñanza ni en los programas de investigación de las universidades. Esta situación puso abruptamente a varios de nosotros, historiadores, frente a una laguna. Y nos resolvió a alentar la escritura de la historia reciente en la universidad.

Las primeras inspiraciones en la materia nos vinieron de España y Francia, con la revista de historia contemporánea Ayer y la obra Écrire l’histoire du temps présent, publicada por el Institut d’histoire du temps présent (www.ihtp.cnrs.fr). También debe mencionarse la charla dada por el historiador norteamericano Steve J. Stern en la sede de Flacso-Chile (www.flacso.cl) sobre sus investigaciones, que iban a resultar en la publicación del libro Remembering Pinochet’s Chile. Esos ejemplos demostraban que era posible abordar el pasado vivo enfocando temas delimitados con claridad y con la ayuda de categorías críticas y abandonar así el universo semántico estereotipado y polarizado en el cual solía aprehenderse la dictadura en Chile.

Sobrevino entonces el remezón de la detención de Pinochet en Londres. En 1999 se publicó el “Manifiesto de historiadores” de Sergio Grez y Gabriel Salazar, que refutaba la historia oficial elaborada durante la dictadura y recordaba las condiciones en que los demás historiadores habían tenido que trabajar durante diecisiete años. Ese mismo año apareció, en el Journal of Latin American Studies, un artículo de Alexander Wilde, “Irruptions of Memory”, y Memoria para un nuevo siglo editado por Mario Garcés y Julio Pinto. Estas publicaciones inauguraron los estudios sobre la presencia del pasado en la política chilena y la historia reciente del país. Investigaciones metódicas sobre la historia reciente del país comenzaron a presentarse en los congresos de historia.

El retorno de la democracia también vio a las universidades salir de un largo período de aislamiento intelectual. A escala continental se esbozaba una integración regional, facilitada, entre otras cosas, por el hecho de que los vuelos entre Santiago de Chile y Buenos Aires aumentaban su frecuencia y disminuían sus precios. Diez años después del retorno de la democracia, Luis Alberto Romero publicó su Breve historia de la Argentina contemporánea, que allanó el camino hacia la historia reciente del país. El último capítulo de ese libro está dedicado al Proceso, que el historiador argentino situaba en un ciclo de violencia iniciado con anterioridad.

Las impresiones traídas de Buenos Aires sugerían que el pasado reciente se debatía allí más abiertamente que en la sociedad chilena. La Escuela de Mecánica de la Armada, ese gran complejo de la Marina que había sido uno de los centros clandestinos de detención de más triste fama, aparecía en los circuitos turísticos de la ciudad, y en los quioscos del aeropuerto se encontraba el informe de la comisión argentina de la verdad, Nunca más. Fundada en 2000, la revista Puentes no tardó en imponerse como una instancia de la reflexión naciente sobre la memoria histórica en la Argentina.

Todo esto nos dio la idea de examinar en conjunto, argentinos y chilenos, la cuestión de la historización del pasado cercano. No para hacer historia comparada propiamente dicha, sino para reflexionar mejor entre varios sobre un objetivo que era común, y hacerlo a partir de situaciones diferentes. El proyecto de una publicación se concretó en momentos en que nuestros amigos argentinos vivían las horas más sombrías de la crisis económica de 2001-2002. La calurosa recepción que brindaron al proyecto fue, por ello, tanto más alentadora.

La introducción de internet en las universidades chilenas fue la otra gran innovación de fines de la década de 1990. Durante los tumultuosos meses que vivió el Perú en 1999-2000, Cecilia Blondet, del Instituto de Estudios Peruanos de Lima (www.iep.org.pe), se encargaba de enviar periódicamente el boletín de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Esto permitió seguir día a día la reelección fraudulenta de Fujimori, la espiral de escándalos en torno de su acólito Montesinos y el repudio de la sociedad civil hacia ambos, guiada en esa actitud por los organismos de derechos humanos.

Entre 2001 y 2003 sesionó en el Perú una comisión de la verdad. Este organismo (www.cverdad.org.pe) fue el quinto del continente en entregar un informe final, luego de los documentos elaborados por las comisiones de la Argentina (1983-1984), Chile (1990-1991), El Salvador (1992-1993) y Guatemala (1997-1999). El International Center for Transitional Justice (www.ictj.org) define una comisión de la verdad como una “investigación oficial de los patrones de abuso del pasado que procura establecer un registro histórico preciso de los acontecimientos”. No podría explicarse con más claridad por qué este tipo de entidad es del interés de los historiadores. La Comisión de la Verdad y Reconciliación peruana incluía en su plana mayor un número sin precedentes de antropólogos e historiadores. Algunos habían trabajado en el tema de Sendero Luminoso desde la década de 1980, y en condiciones peligrosas. Uno de ellos, Carlos Iván Degregori, tenía su asiento en la comisión.

De allí surgió la idea de pedir a colegas que participaban de los trabajos de la comisión de la verdad peruana que contribuyeran con la publicación proyectada. A principios de 2003 hice una visita a la comisión. El clima de colmena laboriosa que reinaba en su sede central de la avenida Salaberry y el interés demostrado por nuestros colegas en la propuesta que les llevábamos –pese al cansancio que se leía en sus rostros– hicieron de aquel encuentro un momento memorable.

Dos meses después de la presentación del informe final de la comisión de la verdad peruana, en octubre de 2003, un taller que reunía principalmente a investigadores argentinos, chilenos y peruanos y a otros especialistas de esos países se celebró en el Institute of Latin American Studies (hoy parte del Institute for the Study of the Americas, ISA, www.americas.sas.ac.uk) de la Universidad de Londres. La concurrencia al taller londinense fue numerosa y atenta. Lo cual recuerda, por si hiciera falta, la vitalidad de los latinoamericanistas en el Reino Unido. Los trabajos presentados en Londres constituirían el núcleo de la presente publicación. Ésta se organizó luego en el Centro de Ética de la Universidad Alberto Hurtado (www.uahurtado.cl), la universidad jesuita de Chile.

CONTENIDO DE HISTORIZAR EL PASADO VIVO

 

Historizar el pasado vivo contiene un trabajo liminar seguido de otros treinta y tres distribuidos en siete secciones, cada una de las cuales está precedida por su introducción.

Nuestro capítulo liminar, “Verdad y memoria: escribir la historia de nuestro tiempo”, abreva en numerosos ejemplos –y ante todo en los que son tema de investigación en los trabajos siguientes– para recordar la motivación marcada y duradera de los historiadores e historiadoras del mundo occidental por escribir la historia de su tiempo y lo que entienden por ello. Exploramos, por otra parte, las circunstancias en las cuales comienza a constituirse en América Latina una historiografía sobre el pasado difícil, las tradiciones a las que es posible asociarla y las formas que le son propias.

En la sección “Verdad, justicia, memoria”, el filósofo Paul Ricœur, la socióloga y filósofa Marie-Claire Lavabre y el jurista Juan Méndez dan cuenta del universo semántico en el que hoy se aborda el pasado cercano y reflexionan sobre las significaciones asumidas por las palabras clave “verdad” y “memoria” en cada ámbito.

Que el conocimiento histórico progresa gracias a la multiplicación de buenos estudios de caso es una verdad comprobada y destacada en muchas ocasiones. Es lo queHistorizar el pasado vivo se ha propuesto demostrar en lo concerniente a América Latina por medio de las colaboraciones reunidas. Las tres secciones respectivamente dedicadas a la Argentina, Chile y el Perú, ofrecen en cada oportunidad un estado de la cuestión historiográfica y bibliográfica y varias monografías históricas complementadas con los trabajos de otros estudiosos del pasado reciente.

Así, en la sección “Argentina: el tiempo largo de la violencia política”, se encontrarán los trabajos de Luis Alberto Romero, Mauricio Chama, Martín Obregón, Federico Guillermo Lorenz, Carlos Acuña y Catalina Smulovitz, y Hugo Vezzetti.

La sección “Chile: los caminos de la memoria y de la historia” reúne las colaboraciones de Peter Winn, Mario Garcés, Manuel Gárate-Chateau, Elizabeth Lira, Katherine Hite y Alexander Wilde.

Por su parte, la sección “Perú: investigar veinte años de violencia reciente” está constituida por los capítulos de Peter Klarén, Carlos Iván Degregori, Nelson Manrique, Ponciano del Pino, Pablo Sandoval y Coletta Youngers.

En la sección “Archivos para un pasado reciente y violento: Argentina, Chile, Perú”, Federico Guillermo Lorenz traza un estado de las fuentes de archivos que pueden consultarse en el caso argentino; Jennifer Herbst, junto con Patricia Huenuqueo, hacen otro tanto para Chile, mientras que Ruth Elena Borja Santa Cruz se encarga de la misma tarea para el Perú.

La elección de los trabajos que aparecen en la sección “El pasado vivo: casos paralelos y precedentes” tuvo como guía la inquietud de ampliar el campo a la vez temporal y geográfico de nuestra reflexión: Jan Gross sobre Polonia, Michael Geyer sobre Alemania, John Dower sobre los Estados Unidos y el Japón, Kenneth Serbin sobre Brasil y Henry Rousso sobre Francia se ocupan de un pasado reciente pero anterior a 1970. Estos historiadores ilustran, según los casos, itinerarios y temas de investigación, cuestiones de método e interpretación, objetivos éticos y evolución historiográfica en el estudio del pasado reciente a escala mundial.

Historizar el pasado vivo aborda, por último, el sentido de responsabilidad inseparable del trabajo en torno de temas que pesan sobre la conciencia colectiva. En la sección “Historia reciente y responsabilidad social”, los aportes de Arturo Taracena Arriola para Guatemala, Joan del Alcàzar desde España y para Chile, Mark McGovern y Patricia Lundy para el Ulster y Julissa Mantilla Falcón para el Perú transmiten sus experiencias de situaciones en las que tuvieron que poner sus competencias al servicio de la memoria histórica, ayudar a establecer la verdad pública acerca del pasado y aplicar a situaciones específicas, actuales y prácticas, su oficio.

Así concebido, Historizar el pasado vivo se dirige ante todo a un público universitario, a los docentes y estudiantes que se plantean las mismas preguntas que los autores de la publicación. Algunos están aislados, viven lejos de los grandes centros urbanos o en un medio poco receptivo a sus inquietudes. Por otra parte, no abundan en América Latina las publicaciones impresas sobre las cuestiones debatidas desde hace poco. Y las que existen no siempre son accesibles, aunque sólo sea por razones económicas.

Estas desventajas constituyen los avatares cotidianos de muchos investigadores latinoamericanos en la actualidad. Conscientes de ello, hemos querido ofrecer a la mayor cantidad posible un conjunto de trabajos elaborados por especialistas, que proponen puntos de vista variados y datos sustanciales para la historización del pasado reciente en América Latina y el mundo. Por eso la Fundación Ford (www.fordfound.org) contribuyó con generosidad a la producción de una publicación que no tiene fines de lucro sino que apunta a la máxima difusión de los conocimientos, rápida y sin costos.

El formato electrónico respondía a nuestros objetivos. Los universitarios comienzan a utilizarlo en la región, donde, como en otros lugares, sirve para poner en circulación trabajos en curso. Pero la web también puede y debe permitir engrosar la biblioteca de los investigadores, con la condición de que una publicación universitaria electrónica y las partes que la componen respeten las normas de publicación científica internacional válidas para los trabajos impresos. El ACLS E-Book Project (www.historyebook.org) y, más cerca de nosotros, la biblioteca virtual del portal Cholonautas (www.cholonautas.edu.pe/biblioteca) nos alentaron a reincidir con Historizar el pasado vivo, luego de publicar El género en la historia(www.americas.sas.ac.uk/publications/genero/genero.htm).

Estas diversas exigencias no dejan de causar una prolongación de los plazos de revisión y por lo tanto de publicación. Hemos corrido el riesgo de que así sucediera. Como resultado, Historizar el pasado vivo pone de una sola vez en la web el equivalente a seis libros de trescientas páginas cada uno.

AGRADECIMIENTOS

 

Historizar el pasado vivo debe mucho y a mucha gente. Ante todo a mis colegas miembros del comité editorial, que brindaron con generosidad su experiencia y su tiempo en repetidas oportunidades: Carlos Iván Degregori, Elizabeth Lira, Alfredo Riquelme, Luis Alberto Romero, Rachel Sieder y Steve Stern, así como Mario Garcés, Iván Hinojosa, Peter Klarén y Peter Winn. Mi agradecimiento, igualmente, a Cath Collins, María Eliza Fernández, Manuel Gárate, Federico Lorenz, Claudio Rolle, Xavier Rousseau, Rodrigo Sandoval, María Elena Valenzuela, Alfred y Waltraud Wagner.

Por la preparación del taller de Londres estamos particularmente en deuda con James Dunkerley y Karen Perkins, del ILAS (ISA). Y por la participación en sus trabajos, con Temma Kaplan, Rosaria Stabili, Meg Crahan, Claudio Barrientos, Lilia Ana Bertoni y Robin Kirk. En la Universidad Alberto Hurtado, nuestra gratitud a Tony Misfud, S. J., Elizabeth Lira, Verónica Anguita, Pablo Salvat y Pablo Concha, S. J., por su apoyo a lo largo de todo el proyecto.

A Patricia Valdez y su equipo de Memoria Abierta en Buenos Aires (www.memoriaabierta.org.ar), así como a Henry Rousso, Dominique Veillon, Anne-Marie Pathé y Jean Astruc, del Institut d’histoire du temps présent, agradecemos la recepción brindada en esas instituciones de referencia en materia de pasado reciente y memoria. Gracias, también, a Pablo Sandoval, Rosa Vera y el equipo de Cholonautas (www.cholonautas.edu.pe), Ramón Pajuelo y Rafael Nova, del Instituto de Estudios Peruanos de Lima (www.iep.org.pe), y a César Gutiérrez Muñoz, Iván Hinojosa y Nelson Manrique, de la Universidad Católica del Perú (www.pucp.edu.pe). Otro estímulo para nuestro trabajo ha sido el seminario de posgrado sobre la historia del tiempo presente dictado en la Universidad de Chile, gracias a la invitación de Jorge Hidalgo y Orlando Silva (www.filosofia.uchile.cl/postgrado/).

Debemos expresar también nuestra gratitud a los responsables de las siguientes instituciones, por la recepción que nos brindaron: María Paz Vergara de la Fundación de la Vicaría de la Solidaridad (www.vicariadelasolidaridad.cl), Viviana Díaz de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (www.afdd.cl), Javier Couso y Felipe González de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales (www.udp.cl/derecho), en Santiago de Chile; Ruth Borja del Centro de Información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos en la Defensoría del Pueblowww.ombudsman.gob.pe, Ernesto de la Jara Basombrío del Instituto de Defensa Legal (www.idl.org.pe), y Sofía Macher de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (www.dhperu.org), en Lima; a Darío Olmo y el Equipo Argentino de Antropología Forense, a quienes conocí cuando trabajaban en Córdoba, Mirta Bonnin del Museo Antropológico de la Universidad Nacional de Córdoba, el equipo de la Comisión Provincial por la Memoria (www.comisionporlamemoria.org) y Mauricio Chama y Martín Obregón en La Plata, en la Argentina, Dieter Strauss entonces en el Goethe-Institut de Santiago y Rudolf Barth entonces en el Goethe-Institut de Buenos Aires.

Nos sentimos igualmente agradecidos a Louis Joinet y Roberto Garretón, expertos ante la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (www.ohchr.org); a Gaby Oré-Aguilar cuando se desempeñaba en la Oficina Regional para el Cono Sur y los Países Andinos de la Fundación Ford, a Elizabeth Acha y Julissa Mantilla que trabajaron en la sede central de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, y a Juan Méndez, Louis Bickford y Susana Grego del International Center for Transitional Justice de Nueva York.

Nos complace mencionar el interés que mostraron en este proyecto Eric Hershberg, del Social Science Research Council (www.ssrc.org), y Elizabeth Jelin, del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), Núcleo de Estudios sobre la Memoria (www.ides.org.ar/grupoestudios/memoria), de Buenos Aires; Joan del Alcàzar, del Departament d’Història Contemporània de la Universitat de València (www.uv.es/hcontemp); Perrine Canavaggio, del Conseil International des Archives (www.ica.org); María Eugenia Barrientos y Patricia Huenuqueo, del Archivo Nacional de Chile (www.dibam.cl/archivo_nacional); Kaydee McCann y Tracy North de la Hispanic Division en la Library of Congress (http://lcweb2.loc.gov/hlas); Zbigniew Gluza y Alicja Wancerz-Gluza de la Fundacja Osrodka Karta (www.karta.org.pl/) y José Zalaquett, del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (www.cdh.uchile.cl).

Estamos en deuda con Ron Musto y Eileen Gardiner, pioneros del History E-Book y siempre dispuestos a compartir su saber, por los muchos consejos recibidos. Y con Konrad Jarausch, Irene Grudzínska-Gross, Edward Linenthal, Mary McAuley y Julio Pinto por habernos puesto sobre la pista de preciosas referencias. Agradecemos a las siguientes editoriales y revistas universitarias por habernos permitido generosamente la reproducción de capítulos o artículos: Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Princeton University Press, Ediciones Nueva Visión y WOLA Publications, así como el Journal of Latin American Studies, Raison Présente y Annales: Histoire, Sciences Sociales.

Estamos profundamente agradecidos a Barry Gaberman, Augusto Varas y Martín Abregú, todos los cuales conocen por experiencia propia la lucha por la verdad y la justicia, y a la Fundación Ford, por su generoso e inclaudicable apoyo, sin el que este proyecto no podría haberse completado y, tal vez, ni siquiera empezado.

Por el entusiasmo, la competencia y la paciencia que demostraron en la consecución del proyecto, nuestro vivo agradecimiento a María Florencia Ferreexecutive producer de la publicación, y a Jennifer Herbst, socia y pilar de esta empresa desde el taller de Londres. Igualmente a Aníbal Giacone, Horacio Pons, Ana Romero, Nicolás Troha, Amaray Cochero, Andrés Tatavitto, Conrado Ferre, Elena del Yerro, Silvana Ferraro, Eleonora Sakayeva, Ana Sirinian y Florencia Bonavera, en Buenos Aires, y a Frida del Campo, en Santiago de Chile.

Por último, a Alexander Wilde, colaborador de la publicación en tantos sentidos, gracias más allá de las palabras por haber acompañado su producción con inteligencia y afecto.

Anne Pérotin-Dumon

Traducción de Horacio Pons

IPPDH MERCOSUR En la web se podrá acceder a documentos del Plan Condor

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En la web se podrá acceder a documentos del Plan Condor

Lunes 12 De Agosto 2013
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dictadoresMediante una guía online, se disponen de una “potente” herramienta de consulta de fácil acceso para conocer y estudiar las operaciones militares en la región en la decada del ’70 contra disidentes políticos a quienes se secuestró y asesinó en centros de tortura.

Por INFOnews

El Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH), lanzó la primera guía de archivos y fondos Documentales sobre las violaciones en el Cono Sur, en particular los realizados en el marco de la llamada Operación Cóndor.

La guía se convierte así en una potente herramienta que permite acceder a documentos útiles para la investigación -judicial y administrativa-, estudio e interpretación de las violaciones de los derechos humanos en Latinoamerica.

 ¿Cómo funciona la Guía?

Se prevén dos modos de acceso.Por un lado, ingresando al apartado Búsqueda de archivos y fondos documentales, se pueden realizar búsquedas a partir de filtros por país, por institución depositaria, y por fondo documental.

Desde esta misma sección, también se puede ingresar directamente a la normativa que regula el acceso a los distintos fondos

Por otro lado, entrando directamente a la Guía, se puede ingresar a la base de datos, donde el menú ofrece la posibilidad de acceder a las descripciones a través de listados de “Fondos documentales” o de “Instituciones depositarias/custodiadoras”, a la vez que posibilita realizar búsquedas avanzadas y entrecruzamientos de los distintos campos previstos.

El Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH) es un organismo regional creado por el Consejo del Mercado Común del MERCOSUR en 2009, con sede permanente en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Tiene como funciones principales la cooperación técnica, la investigación, la capacitación y el apoyo a la coordinación de políticas regionales en derechos humanos. A su vez, trabaja en el diseño, implementación, evaluación y consolidación de las políticas públicas de derechos humanos como eje fundamental de la identidad, el desarrollo y la integración de los países plenos y asociados del Mercosur.

 Guía Acervo Documental Cóndor

Video institucional

Memorias Preñadas y Las Historias Que Podemos Contar

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Memorias Preñadas y Las Historias Que Podemos Contar

¿QUIÉNES SOMOS?

Un grupo interdisciplinario de personas interesadas en preservar la memoria histórica que bajo el nombre “Las historias que podemos contar”, hemos creado este espacio web para dar a conocer nuestros avances en estos años en que nos hemos dedicado al trabajo de rescatar la memoria en pro de la dignidad valórica e histórica de los compañeros que cayeron enfrentando a la dictadura.(…) no sólo en lo que eran como militantes, sino también en como los seres humanos que eran, con alegrías y sueños. (…) labor que no reconoce dimensiones ni partidos y el único plazo que establece es el más corto posible

La idea es que escribamos sobre quienes conocimos y generemos con este material uno o más libros. Hemos publicado tres volúmenes

de la saga “Las historias que podemos contar”, con una cuarta en preparación, el apoyo a cinco libros sobre memoria histórica

ya publicados y más 500 historias escritas en homenaje a toda una generación que se la jugó contra la dictadura.

Pegado de <http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/index2.htm>

Este año 2013,cuando se cumplen los 40 Años del Golpe Militar que instauró una dictadura durante 17 años en nuestro país, tiempo en que han nacido, crecido y surgido dos generaciones de nuestros descendientes, sumamos sus voces a nuestra memoria, una memoria vigente y transversal que se ha cristalizado en las calles, en las aulas, en la academia, en la cultura y en la sociedad toda de este siglo XXI reivindicando los ideales, las luchas y el compromiso de sus padres.

..

Nos llamamos “Las historias que podemos contar”, porque si fuimos testigos y participantes podemos y tenemos todo el derecho a contarla, es más, lo debemos hacer para preservar esta historia reciente que a pesar de los esfuerzos que han hecho por borrarla ésta porfiadamente resurge para que la tengamos siempre presente.

¡Hasta la victoria siempre…!

Martín Faunes Amigo, Director.

http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/index2.htm

SEMINARIO: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE. USOS Y ABUSOS EN LA HISTORIA

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SEMINARIO: A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE. USOS Y ABUSOS EN LA HISTORIA


CONVOCATORIA

En septiembre del presente año se conmemoran 40 años del golpe de Estado en Chile. En este contexto los Departamentos, Escuelas e Institutos de Historia de las universidades de Chile, Católica, Adolfo Ibáñez, Diego Portales, Finis Terrae, de Santiago, Alberto Hurtado, Católica Silva Henríquez, Metropolitana de Ciencias de la Educación, Academia de Humanismo Cristiano y Arcis se han reunido para organizar un seminario que convoca a historiadores e investigadores de las humanidades y las ciencias sociales a reflexionar sobre los nudos y tensiones que emanaron, y que todavía persisten, en las lecturas e interpretaciones de tal evento. El seminario se llevará a cabo los días 2, 3 y 4 de septiembre de 2013 en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y estará organizado en secciones temáticas a cargo de un/a coordinador/a (se adjunta dirección electrónica de cada uno/a de ello/as por si hubiese alguna duda). Los/las interesado/as en participar deben enviar un resumen de 300 palabras (ver ficha adjunta) a la casilla electrónica acuarentaanosdelgolpe@gmail.com especificando en el asunto del mensaje la sección a la que postula. Las secciones propuestas son las siguientes:

FUERZAS ARMADAS: La mesa  abordará  la inserción de las Fuerzas Armadas en los procesos políticos que culminaron y comenzaron  con en el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, teniendo en cuenta los elementos de continuidad y cambio generados por dicha coyuntura. Para lograr este objetivo, las ponencias podrán tener en cuenta tanto la relación de las Fuerzas Armadas con el ámbito civil y la política, como las tensiones internas vividas por estas.

COORDINADOR:
Joaquín Fernández. Universidad Finis Terrae. jfernandez@uft.cl

DERECHOS HUMANOS: La mesa “Derechos Humanos” busca articularse como espacio de diálogo y reflexión en torno a tres temáticas esenciales: los procedimientos, instituciones y lógicas de la violación a los Derechos Humanos perpetradas por agentes del Estado a partir del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973; la organización de asociaciones de defensa de Derechos Humanos, así como de denuncia de este tipo de crímenes por parte del Estado, así en Chile como en el exterior; la preservación y educación en torno a la memoria de las violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura, así como su significado en la actualidad.

COORDINADOR:
Marcos Fernández. Universidad Alberto Hurtado. mfernand@uahurtado.cl

MEMORIA: La mesa de memoria estará dedicada a la discusión y reflexión sobre las formas en que el Golpe Militar de 1973 es conmemorado y reactualizado en distintas generaciones de chilenos, desde testigos contemporáneos a quienes hoy en día explican y contextualizan este hito histórico nacional. Se dará especial bienvenida a estudios sobre las políticas de memoria de los periodos de la dictadura y la transición a la democracia, y sus efectos en cómo se entienden hoy los derechos humanos, las políticas públicas sobre el pasado y la enseñanza de la historia, entre otros temas.

COORDINADOR:
Claudio Barrientos. Universidad Diego Portales. claudio.barrientos@udp.cl

EL GOLPE EN LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA: La mesa de historiografía sobre el Golpe Militar está dedicada a debatir sobre las interpretaciones, metodologías y formas narrativas con que se ha abordado el 11 de septiembre de 1973 y los periodos inmediatamente anteriores y posteriores desde la producción disciplinaria nacional e internacional. Algunos temas posibles son: de qué manera las historias de derechas e izquierdas han aportado a la complejización del estudio de estos periodos, cuánto se ha avanzado y cuáles son los desafíos que nuestra disciplina aún tiene respecto de esa parte de la historia contemporánea de Chile.

COORDINADORA:
Consuelo Figueroa. Universidad Diego Portales. consuelo.figueroa@udp.cl

GÉNERO E HISTORIA RECIENTE: En los últimos años ha habido una producción académica cada vez más rica sobre los vínculos entre teoría de género e historia reciente. Esta mesa aborda no sólo las experiencias y representaciones de los sujetos –hombres y mujeres- en términos de género, sino también las investigaciones que giren en torno a la teoría de género y de las sexualidades producidas en el período. Algunas preguntas que pueden servir de eje son: ¿De qué manera entraba la categoría de género en la cultura política de la UP?, ¿cómo fueron afectados/as lo/as sujetos por el avenimiento de la dictadura militar?, ¿cómo se representó el género en los medios de comunicación y el arte de los años 70?, ¿cuáles fueron los límites a estas representaciones culturales desde las políticas conservadoras y pro-familia de la dictadura?, ¿cómo fue “generizado” (gendered) el golpe de estado?, ¿quiénes narran el golpe en relación a las experiencias mediadas por el género y la(s) sexualidad(es)?, ¿cómo se manifestó la violencia de género dentro de la represión autoritaria y la violencia política del golpe militar de 1973?

COORDINADORA:
Hillary Hiner. Universidad Diego Portales. hillary.hiner@udp.cl

IMAGINARIO, PENSAMIENTO Y PRAXIS POLÍTICA: Esta mesa abordará la construcción de imaginarios, las corrientes político-ideológica, las instituciones  políticas que van a dirigir y delimitan el accionar de los diversos actores políticos en distintos campos de toma de decisiones, es decir, gobierno, parlamento, partidos políticos, sindicatos, etc., que intervinieron o influyeron en el  transcurso del periodo, o bien permiten entender procesos posteriores. Bajo esta premisa, se recibirán propuestas de ponencias que coloquen el foco de atención en los  siguientes núcleos temáticos; partidos y movimientos políticos, procesos electorales, organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales, etc.

COORDINADORA:
Isabel Torres. Universidad de Chile. isabeltorres.d@gmail.com

GOLPE DE ESTADO Y CONTEXTO INTERNACIONAL: Este panel tiene por objeto reflexionar en torno al violento fin del proyecto de la Unidad Popular desde una perspectiva internacional. Entre los tópicos a discutir, sin excluir variantes, están: el impacto del Golpe de Estado en el mapa de la Guerra Fría, la intervención de organismos e instituciones extranjeras en el Golpe de Estado, las campañas internacionales de solidaridad con las víctimas de la represión y persecución política, los nexos entre la dictadura chilena y otros regímenes autoritarios, el reconocimiento diplomático de la Junta Militar, la cobertura del Golpe de Estado en la prensa internacional, el papel de los exiliados en el extranjero, entre otros.

COORDINADOR:
Andrés Estefane. Universidad Adolfo Ibáñez. andres.estefane@uai.cl

ESTADO Y CONFLICTOS INSTITUCIONALES: El objetivo de este panel es explorar las tensiones y cambios a nivel político-institucional tras el Golpe de Estado de 1973. Entre otras materias, se abordará la redefinición de las relaciones entre los poderes del Estado (considerando la clausura del Congreso Nacional y las relaciones entre Poder Judicial y autoridades militares), la reorganización administrativa de ministerios, oficinas y reparticiones públicas, los debates sobre regionalización y centralismo, la reorientación del papel del Estado en materia económica y social, el Golpe de Estado y el derecho constitucional chileno y las consecuencias institucionales de las tensiones al interior de las Fuerzas Armadas y de Orden.

COORDINADOR:
Andrés Estefane. Universidad Adolfo Ibáñez. andres.estefane@uai.cl

DIMENSIÓN SOCIOESPACIAL DEL GOLPE
: El propósito de esta mesa de trabajo es discutir sobre las manifestaciones socio-espaciales que el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 tiene asociada, entre las que cabe destacar: la división político-administrativa del territorio nacional y el proceso de regionalización iniciado en 1974; los efectos territoriales de las políticas públicas no territoriales (política educacional, política económica, política sanitaria, etc.); los efectos de la Política Nacional de Desarrollo Urbano durante el periodo 1979-1989; las visiones y práctica de la planificación territorial; los discursos geográficos del Gobierno como instrumento de disciplinamiento sociopolítico.

COORDINADOR:
Ricardo Rubio González, Universidad Católica Silva Henríquez. rrubio@ucsh.cl

MOVIMIENTOS SOCIALES Y UNIDAD POPULAR: Esta sección se propone compartir estudios y debates acerca de las diversas formas de acción colectiva, que emergieron en torno al golpe de estado de 1973. Se buscará  reconocer y valorar críticamente tanto los tradicionales como los nuevos  movimientos sociales, de Derechos Humanos, poblacionales, juveniles, cristianismo popular,  mujeres, sindicalistas, campesinos, mapuche, estudiantes,  ecologistas, musicales.

COORDINADORES:
Sergio Grez. Universidad de Chile. sergiogreztoso@gmail.com
Mario Garcés. Universidad de Santiago. mario.garces@usach.cl

INFORMACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. DEBATES Y PRÁCTICAS COMUNICACIONALES DURANTE LA UNIDAD POPULAR: Especialmente a partir de  los años sesenta y comienzos de los 70, los medios de comunicación de masas iniciaron un tránsito que se caracterizó por una creciente tensión entre revolución y contrarrevolución, que significó el desarrollo de una serie de discusiones o “enfoques críticos” sobre el impacto en la sociedad civil y, por ende, en los proyectos políticos. La industria cultural ya no estaba tan solo para informar, educar y entretener, sino que ahora asumía un rol fundamental como instrumento político. Esta mesa tiene por objetivo abrir el campo de discusión sobre los distintos  roles que desempeñaron los medios de comunicación social (MCS) durante el gobierno de la Unidad Popular y en especial en el Golpe de Estado de 1973. Es decir, las estrategias periodísticas que desarrollaron; el funcionamiento del marco institucional y legal; la vinculación con el quehacer político; la producción cultural (los contenidos de ficción y entretención que se emitieron/publicaron); los debates académicos e intelectuales que surgieron en torno al sistema medial y las audiencias, entre otros.

COORDINADORES:
Patricio Bernedo, Pontificia Universidad Católica de Chile.   pbernedo@uc.cl
Carla Rivera, Universidad Andrés Bello. Mail: carla.rivera@unab.cl

ARTE Y CULTURA: La mesa sobre arte y cultura se propone acoger la discusión que en los últimos años  se ha dado en torno a la experiencia de la vida de las artes, las letras y otras manifestaciones de la cultura en Chile y el mundo en 1973, en el periodo previo al Golpe de Estado y luego de esta traumática experiencia. Se busca dar espacio a la reflexión, estudio y propuesta en torno a aquellos aspectos de la representación de la realidad que trabajan con dimensiones simbólicas y otras formas de valores, signos y significados compartidos en un periodo determinado de la historia de Chile, ofreciendo la posibilidad de confrontar interpretaciones y mostrar las vías de desarrollo de investigaciones o los recorridos y avatares de experiencias de creación y representación.

COORDINADOR:
Claudio Rolle. Pontificia Universidad Católica. crolle@puc.cl

HISTORIA ECONÓMICA: Esta mesa busca generar instancias amplias de reflexión y debate orientadas a reposicionar el análisis de los factores económicos involucrados en el golpe de Estado de 1973. Contemplando, por tanto, desde las dinámicas generales del análisis económico del período –las tradicionalmente involucradas con las esferas de la producción, la distribución y el consumo—hasta aquellas dimensiones que dentro de este contexto histórico especifico cobraron un interés especial, como lo fueron la radicalización experimentada por las transformaciones estructurales de la economía chilena.  En este marco es que, convocamos a presentar investigaciones en torno a una amplitud temática centrada bajo aspectos como los siguientes: a) La economía al asumir la Presidencia de la República Salvador Allende; b) La estrategia de largo plazo en la política económica de la Unidad Popular; c) la política económica en el corto plazo; d) resultados del primer año; e) el comienzo del deterioro: desabastecimiento, mercados negros, caída de la producción, inflación; f) balance de una gestión: la política y le economía durante el gobierno del Presidente Allende, y g) la política económica de la dictadura en sus años iniciales.

COORDINADORES:
Luis Ortega. Universidad de Santiago de Chile. luis.ortega.m@usach.cl
Pablo Artaza. Universidad de Chile. partaza@u.uchile.cl

IGLESIAS: Esta mesa se propone reflexionar acerca del papel de la Iglesia Católica y de las otras iglesias durante el régimen político de la U.P. y ante el advenimiento del golpe militar, en vinculación con sus fundamentos doctrinales y filosóficos, el ejercicio de una tradición institucional, el rol ético de algunas figuras singulares, los debates internos y las corrientes de opinión, la conducción de la jerarquía institucional y la interrelación con los gobiernos de la época y los movimientos internos que hicieron revisión crítica de esos fundamentos y prácticas institucionales.

COORDINADOR:
Ítalo Fuentes. UMCE. ibardelli@gmail.com

HISTORIA Y PATRIMONIO A 40 AÑOS DEL GOLPE MILITAR: La temática busca convocar experiencias y reflexiones en torno a la relación entre espacio y temporalidad en su dimensión histórica, manifiesta en las dinámicas del territorio (local, nacional o regional) como soporte de los procesos de memoria social y la construcción de sitios de memoria y patrimonio, material e inmaterial surgidos, en la perspectiva de la resistencia, la recuperación y rescate de memoria y la resignificación del espacio así como de la noción misma de patrimonio.

COORDINADORES:
Pedro Rosas. Arcis. (prosarave@yahoo.es / prosas@uarcis.cl)
Jorge Benítez. Arcis. (jbenitez@uarcis.cl)

La fecha de cierre para la recepción de resúmenes es el viernes 3 de mayo. Los encargados de cada sección deberán informar tanto la aceptación o rechazo de las ponencias así como los paneles de discusión, el día viernes 24 de mayo.

Acceda aquí a la ficha de inscripción para el envío de ponencias. La participación en el seminario es gratuita, tanto para expositores como asistentes.

Las consultas y correspondencia deben ser enviadas al Comité Académico a cargo del seminario, a la casilla electrónica acuarentaanosdelgolpe@gmail.com

Esperando contar con una participación masiva y entusiasta, se despide atentamente,

Comité Académico
Seminario
A 40 años del golpe de Estado en Chile
Usos y abusos en la historia

MÉXICO.OCTUBRE 2010.DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

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DECLARACIÓN FINAL. ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL DE HIJOS

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.

Cada análisis teórico debe insertarse en la realidad del proceso histórico de las décadas transcurridas.

 

Las y los reunidos en el encuentro internacional de hijos e hijas en México del 6 al 8 de octubre del 2010, en representación de nuestras organizaciones

  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, Red Nacional Argentina;
  • Hijos Chile
  • Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad Colombia
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, España y Francia de Red Europa;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional Guatemala;
  • Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional México;
  • Hijos Uruguay;
  • Hijos Perú;

E invitando también a quienes quieran sumarse a esta declaratoria de principios y acuerdos, manifestamos:
Somos hijos e hijas de una misma historia.

Somos hombres y mujeres que compartimos experiencia de represión, aunque vinculada a procesos distintos: las dictaduras militares en Chile, Uruguay y Argentina; la guerra y el conflicto político, social y armado en Guatemala, Perú, Colombia y México; éste junto a España y Francia, como países receptores del exilio y la persecución y a su vez, albergue de represores.

Pero no sólo nos une el horror, también somos hijos e hijas de las luchas de los pueblos de América Latina y somos personas comprometidas a trabajar contra la impunidad que traspasa nuestras fronteras.

Subvertimos el dolor en fuerza y la tristeza en rebeldía.

Porque romper el silencio y denunciar el terrorismo de Estado que se implementó e implementa en nuestros países es, para nosotros y nosotras, una manera de trabajar por un mundo más justo donde no existan la desigualdad y la injusticia que el imperialismo ha promovido e impulsa utilizando métodos represivos.

En nuestra lucha nos guían tres ejes indisociables:

Identidad:

Nosotros y nosotras, que hemos visto en Latinoamérica la opresión a la resistencia política, impulsada por el terrorismo de Estado y las estrategias de Estados Unidos, reconocemos y reivindicamos hoy la lucha de nuestros padres y madres, que consideramos vigente, y nos sentimos orgullosos de ser hijos de una generación que dio lo mejor de sí para hacer del mundo un lugar más justo, bello e igualitario.

Ahora, elegimos partir desde nuestras historias individuales para expresarnos de manera colectiva con una nueva forma de hacer política, la nuestra.

Partimos de las fotos en blanco y negro, con los rostros de las víctimas de la barbarie, y las llenamos de colores cargados de memoria, de música y de vida. Integramos el arte y seguimos en la búsqueda de una estética de nuestra generación, valorando la diversidad.

Memoria:

Concebimos a la memoria como un verbo y no un recuento de datos del pasado. Para nosotros es un principio de acción que va de lo individual a lo colectivo y, además de dignificarnos, nos sitúa como sujetos activos en el presente y futuro de nuestras sociedades.

Rompemos el silencio con denuncias de injusticias pasadas y presentes, pero esperamos también que los pueblos tomen el desafío de construir sus propios destinos. Porque, para nosotros y nosotras, un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad y, por tanto, sin futuro.

Reconocemos el desafío de la institucionalización de la memoria como un asunto que nos interpela, pero no cederemos a que la memoria deje de ser viva, activa, ni pierda su potencialidad transformadora.

Justicia:

Señalamos que la represión adquiere nuevos nombres y formas. Hoy son la lucha contra el terrorismo, la doctrina de tolerancia cero, la judicialización de la protesta social, persecución a luchadores políticos y la criminalización de la pobreza.

En su nombre se justifican la violación de derechos, se restringen las democracias y se afectan las conquistas populares, como ocurrió con el golpe de Estado en Honduras y los intentos fallidos en Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Aunque en algunos de nuestros países existen avances formales en materia legal, ello no significa que se apliquen ni se transformen en posibilidad de justicia. La impunidad es moneda corriente por ser parte estructural de los regímenes en que vivimos. Al luchar contra ella, exigiendo el juicio y castigo a los responsables de ayer y hoy, intentamos aportar a la construcción de sociedades más justas, tanto desde las peleas en tribunales como en las calles, buscando una condena social.

Por todo lo antes dicho, denunciamos

  • Que el terrorismo de Estado continúa vigente y adquiere nuevas formas, como las leyes antiterroristas y judicialización de las luchas, con el fin de paralizar a nuestras sociedades y robar riquezas materiales, culturales y espirituales.
  • Que la militarización y la intervención extranjera violan en nuestros países el principio de autodeterminación de los pueblos y generan condiciones para posibles golpes de Estado.
  • Que muchos de nuestros estados siguen cometiendo la desaparición forzada en contra de luchadores sociales. Sean de hace 50 años, diez, o 15 días, igualmente los desaparecidos y las desaparecidas nos faltan a todos y todas, todos los días, y no bajaremos la voz ni los brazos para exigir su aparición con vida.

Conocemos en carne propia la crueldad del terrorismo de Estado. Hemos experimentado el dolor y la impotencia de las desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos, persecuciones, torturas, exilio, masacres, genocidios, apropiaciones de niños, encarcelamientos y delitos de lesa humanidad, por razones políticas. Ese dolor nos atraviesa el cuerpo y fue pensado para aislarnos, acallarnos y paralizarnos. Pero no logró derrotarnos. Ni el crimen más cruel ha podido hacer desaparecer el espíritu y la voluntad de lucha por un mundo mejor.

Desde México, juntos, reafirmamos nuestro compromiso por trabajar con la memoria como escudo, la identidad como nuestra mayor fortaleza y la justicia como nuestra bandera.

NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS 

RED INTERNACIONAL DE HIJOS
Ciudad de México, 8 de octubre de 2010

http://www.hijosmexico.org/index-encuentro_internacional_de_h.i.j.o.s._2010_declaratoria_final

 Descargar Declaración final del encuentro [pdf 99 kb]

El testimonio de uno de los dos hombres que vio morir al general Bachelet

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El testimonio de uno de los dos hombres que vio morir al general Bachelet

Por : Mónica González en Reportajes de investigación Publicado: 23.07.2012

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La semana pasada el juez Mario Carroza sometió a proceso a dos comandantes (r) de la FACh por la muerte del general Bachelet. CIPER entrega ahora el testimonio de un hombre que lo vio morir en la Cárcel Pública. El capitán (r) Jorge Silva era el único preso que estaba junto a Bachelet cuando sufrió el fatal infarto del 12 de marzo de 1974. El ex uniformado cuenta que fue detenido por los mismos oficiales (r) procesados ahora por el juez Carroza: Edgar Ceballos y Ramón Cáceres. Éste último, acusa Silva, también lo torturó. Su pecado: haber detectado una conspiración militar para asesinar a Allende en 1970.

Jorge Silva no fumaba, pero el día en que al fin se decidió a contar toda su historia encendió tres cigarrillos. En 1970 tenía 35 años cuando, por un hecho fortuito, quedó a cargo del Departamento de Contrainteligencia de la Fuerza Aérea. Entonces ostentaba el grado de capitán de la FACh. En esa destinación detectó y ayudó a desbaratar un plan, desconocido hasta ahora, para asesinar a Salvador Allende antes de que asumiera la Presidencia. La conspiración tenía como protagonistas a oficiales de la FACH, la Armada y el Ejército. Silva no era un hombre de izquierda, pero ese episodio marcaría su vida. Por ese hecho fue detenido en octubre de 1973, acusado de traición y torturado. Parte de los recuerdos que relata Silva, ya fueron publicados en el libro “Disparen a la bandada” de Fernando Villagrán.

En la Cárcel Pública, Silva conoció al general Alberto Bachelet. Dormían en camas contiguas en la celda y por eso escuchó, de boca del propio general, las razones que lo llevaron al colapso cardíaco. Silva fue el único preso que estaba con Bachelet cuando sobrevino el infarto y lo asistió, junto al doctor Álvaro Yáñez, al momento de su muerte.

El día en que Silva desclasificó su historia para CIPER, estaba acompañado de los comandantes (r) de la FACh Alamiro Castillo y Raúl Vergara. Flanqueado por ellos, Silva contó que otros dos comandantes (r) fueron los responsables de su detención en 1973: Edgar Ceballos y Ramón Cáceres. A este último lo conocía por razones familiares y lo acusa de haber sido uno de sus torturadores. La semana pasada el juez Mario Carroza, que investiga la muerte del general Bachelet, procesó y detuvo a Ceballos y Cáceres.


-Capitán, ¿cómo recuerda usted las últimas horas de vida del general Alberto Bachelet, con el que compartió estrechamente mientras ambos estuvieron detenidos en la Cárcel Pública varios meses? 
Recuerdo muy bien sus últimas horas de vida. Porque a mi general lo sacaron ese día lunes 11 de marzo de 1974 de la cárcel y se lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea (AGA). Fue inesperado, como después de almuerzo, creo, y lo trajeron de regreso como a las 8 ó 9 de la noche. Yo dormía en una cama que llevó la esposa del general Alberto Bachelet, Ángela Jeria, a la cárcel. Ellos eran muy aficionados a salir de camping, y como nosotros estábamos hacinados en una celda en la que a veces había hasta 18 prisioneros, ella llevó dos camas. Armábamos la cama cuando todo el resto ya se había acostado porque no había espacio. Entonces, se acostaban todos y con el general Bachelet después armábamos la cama de él y la mía en el suelo, una junto a la otra. Estaban tan juntas que, a veces, el general se dormía y se le caía el brazo encima de mí. “Mi general, me está despertando”, le decía.


-¿Quiénes estaban en esa celda en la que compartía con el general Bachelet? 
La cantidad de presos que estábamos recluidos en la celda 12 de la Cárcel Pública variaba. A veces hasta civiles que llegaban los metían en nuestra celda. La celda, ubicada en una esquina, tenía dos áreas. Recuerdo que en una estaba Rolando Miranda, Patricio Carvacho, el coronel Carlos Ominami, Ernesto Galaz. Y en la otra estaba el general Sergio Poblete como con tres literas encima. Y en el suelo dormíamos el general Bachelet y yo.


-¿Cómo estaba antes de que se lo llevaran a interrogatorio a la AGA? 
Normal. Y volvió afectado, muy afectado. Hay una última conversación que no he dicho nunca públicamente. En la noche estábamos todos metidos en la cama…y me hizo un comentario: “Me quieren embarcar en un lío de faldas que ojalá no lo sepa la Ángela, porque tú sabes como es esta gente. Yo tuve un problema y lo están armando en este momento; y tal como lo están haciendo, será muy difícil para mí rebatirlo. Y lo más probable es que se lo van a decir a ella”. (En documentos judiciales hay testimonios que indican que el general Bachelet escucha en ese último interrogatorio los gritos de una mujer a la que quieren que confiese una vinculación con él). La verdad es que por pudor no quise preguntarle nada más. Así era el trato que teníamos los oficiales con un general… Le pedí que no se preocupara, que ellos habían demostrado no tener límites, que quizás qué otras cosas le van a inventar… “Ya”, me dijo, “mañana conversamos”. Pero lo vi tan afectado que incluso decidí tomarle el pulso. Eso fue lo último que conversamos esa noche…


-¿Era frecuente que los oficiales que estaban en esa celda con usted contaran lo que ocurrió en el interrogatorio cuando regresaban de la AGA? 
No, no era lo habitual. De hecho, fue la primera vez que el general Bachelet dijo algo. Nadie contaba nada porque, por razones obvias, nadie quería escuchar tampoco. Sobre las torturas no había forma de esconder lo que había pasado, porque llegaban con marcas, marcas rojas. Nosotros decíamos que volvían con “pulseras”, porque cuando nos aplicaban los choques eléctricos tú te estirabas y en tu piel se enterraban los alambres que te ponían en las muñecas. Eran tirantes de paracaídas que usaban para eso. Yo no creo que al general Bachelet lo torturaran físicamente, pero sí sicológicamente con las historias que le empezaron a inventar de platas y mujeres. Y eso lo tenía realmente muy afectado la noche antes de que falleciera.


-¿Qué pasó a la mañana siguiente? 
Esa mañana, el general Bachelet y yo estábamos de turno para el lavado de las cosas del desayuno. Y la gente se ha olvidado que precisamente esa mañana fueron a la cárcel el capellán Gilmoure y el capellán de la cárcel a hacer una misa. La hicieron en el patio donde nosotros estábamos. El general Bachelet no fue a la misa, era masón, y nos quedamos los dos en la celda mientras el resto se fue a la misa, porque yo estaba haciendo el desayuno y él estaba lavando la vajilla. Y en un momento él me dijo: “Flaco, me siento mal”. “Mi general, recuéstese en la cama de mi general Sergio Poblete”, le dije. Porque ésa era la primera litera de la celda. Se recostó y me dijo: “Pásame la trinitina”. Yo le pasé las tabletas. Se las echó a la boca y me di cuenta que estaba transpirando mucho. Le tomé el pulso y me di cuenta que estaba fuera de control. Recuerdo que grité y le pedí a no sé quien que trajera al doctor Yáñez (Álvaro Yáñez del Villar), otro de los prisioneros. Apenas entró el doctor Yáñez a la celda lo examinó y de inmediato dijo: “¡Está teniendo un infarto!, ¡ayúdame!”. Entre los dos lo bajamos de la cama y pusimos al general en el suelo. Y el doctor Yáñez se montó encima de él empezando a hacerle masajes cardíacos. Me acuerdo que incluso trató de sacarle la prótesis dental que tenía y no pudo. Entonces Yáñez me dijo: “¡sóplalo!, ¡sóplalo!, ¡hay que hacerle respiración boca a boca!”. Fue muy impresionante porque todo el resto estaba en la misa y la música de fondo eran los cántos de los presos en la misa: “El señor es mi pastor….”. Una cosa muy siniestra. Estábamos en eso cuando de repente entra el alcaide de la cárcel con el practicante:

-¡Qué está pasando aquí! -dice el alcaide haciendo a un lado al doctor Yáñez.
Cuando el practicante se aproxima, Yáñez lo interpela: “¡¿Qué le va a hacer!?”.
-Le voy a poner adrenalina en la boca –responde el practicante.
-¡No sea ignorante! ¡Cómo le va a poner adrenalina a un hombre que está inconsciente! –dice con urgencia Yáñez.
-¡Qué sabe usted! –lo increpó el practicante.
-Yo sí sé lo que le pasa, porque soy médico –dijo Yáñez y volvió a acercarse al general
El alcaide sacó al practicante de la celda y se lo lleva, cerrando la celda. Nos quedamos con Yáñez adentro y a los pocos minutos vuelve el practicante con una camilla, colocan al general Bachelet sobre la camilla y salen.

(Vea el relato del doctor Yáñez a El Mercurio del 13 de agosto 2001“Me fueron a decir que estaba mal, ‘parece que se va a desmayar’. Hablé con el alcaide: ‘está grave el general Bachelet, hay que llevarlo a una unidad de cuidados intensivos’. Tenía un ataque de arritmia, se estaba colapsando. ‘Por favor, hay que llevarlo.
El Hospital J.J. Aguirre estaba a cinco minutos’. Me dijo que no podía hacerlo: ‘La FACh prohíbe sacar a nadie sin autorización’. ‘Pida la autorización telefónica’. ‘No puedo, tengo que mandar un oficio’. ‘Por favor, se va a morir. Yo lo acompaño. Encadéneme a la camilla’. Había que combatir el colapso.
“No se pudo. ‘Se está desmayando’. No tenía pulso y no respiraba. Comenzamos a hacerle boca a boca y masaje cardíaco. Lo llevamos corriendo a la enfermería. Seguimos en lo mismo. A los 20 minutos vi que no logramos crear pulso y dije está muerto dejémoslo tranquilo. ‘Descansa de toda esta porquería’”
).


-Usted y el doctor Yáñez lo vieron morir…
Yo tengo la impresión de que el general Bachelet salió muerto de la celda. Y le voy a decir por qué. Porque cuando lo subieron a la camilla, se le soltaron los esfínteres. Yo lo vi. Para no olvidar esos momentos… Y cuando lo hablé con mi mujer, que es enfermera, me dijo que eso pasa cuando una persona se muere. A mi general se lo llevaron a la enfermería y eso es lo que sé, porque nunca más lo vi. Han salido muchas versiones. Muchos han querido ser el último que tuvo a Bachelet en sus brazos, pero la verdad es que sólo estábamos el doctor Yáñez y yo. Nadie más. Excepto el momento en que entra el alcaide con el practicante. La otra mentira que se ha dicho es que el general Bachelet había estado jugando básquetbol en la mañana. ¡Mentira! Porque ese día, por la misa, no se jugó básquetbol. Y a ella concurrieron los uniformados que estábamos presos y también fueron civiles presos.


-¿Los interrogadores eran los mismos? 
Sí, Edgar Ceballos, Ramón Cáceres y Víctor Mattig, los principales. Creo que a Bachelet lo interrogaba también el fiscal Orlando Gutiérrez.


-¿Usted era amigo del general Bachelet antes de caer preso? 
No, yo lo conocí en la cárcel. Y tuvimos una muy buena relación. Era muy abierto, conversaba con todos y cumplía todas las funciones como cualquiera: lavaba platos, hacía el aseo… Era muy abierto y sencillo. Recuerdo justamente que un par de semanas antes de que se llevaran al general Bachelet a la AGA para interrogarlo de nuevo, habíamos estado acompañando y conversando con uno de los presos que estaba muy afectado por algo personal que le había ocurrido. Y en eso, llegó el general Bachelet y nos dijo: “Ya pues chiquillos, terminen con la historia de estarse preocupando de las mujeres. Yo quiero que diga aquí honestamente alguno de ustedes, ¿quién podría asegurar que si fuera al revés, que nuestras mujeres estuvieran presas y nosotros libres, al cabo de un buen tiempo íbamos a continuar siendo absolutamente fieles?”.


-¿Cuánto tiempo compartió usted con el general Bachelet en la cárcel? 
El general Bachelet no estuvo todo el tiempo con nosotros. Llegó a la cárcel en diciembre de 1973, como cuatro ó cinco días antes de Navidad. Y en todo ese tiempo, desde diciembre hasta marzo, cuando fallece, nunca lo vi afectado, tan afectado como la noche antes de que muriera. Tengo la impresión de que su gran pena era el daño que le iban a ocasionar a su mujer. Al día siguiente no hablamos del tema porque nos dedicamos a las tareas domésticas. Siempre he pensado que la tragedia que provocó la muerte o apuró la muerte del general Bachelet, se produjo cuando en la AGA lo quisieron embarcar en un lío sentimental. No fue con el único que lo hicieron. Después, conversando con otros prisioneros en la cárcel, supe que les hicieron lo mismo a otros. Pero eso tiene que contarlo cada uno… Les contaban a sus esposas historias de amantes, verdaderas o falsas. Era la técnica que usaban para intentar obtener otra información o para desmoronar a los más fuertes: creándole situaciones extremas a la gente que interrogaban.

(Vea el relato de Ángela Jeria en el proceso que sigue el juez Carroza, reseñado por La Segunda del 20 de junio de 2012En el expediente que lleva el juez Mario Carroza, figura la declaración de la esposa del general Bachelet, Ángela Jeria, quien testifica que su marido intentó advertirle que trataban de involucrarlo en falsedades y le pide “no creas nada de lo que te digan, no hables con nadie hasta que nos veamos nuevamente”. El mensaje estaba oculto en el cuello de una camisa que Ángela Jeria retiro desde la cárcel entre la ropa para lavar. Ella lo encontró el 8 de marzo de 1974. Pero no volvió a hablar con su esposo. Bachelet murió cuatro días después).

CONSPIRACIÓN PARA MATAR A ALLENDE

-¿Por qué fue detenido usted si no participó de ninguna reunión de opositores al grupo golpista y trabajaba en el Departamento de Inteligencia de la FACH? 
Alamiro Guzmán, Raúl Vergara y otros oficiales de la FACH, sabían que yo estaba en contra de un Golpe, pero lo que influyó fue una situación que me persiguió y que ocurrió apenas Salvador Allende fue elegido el 4 de septiembre de 1970 y antes de que fuera sancionada su elección en el Congreso. Se la voy a relatar.
Un día me llama el que era comandante en jefe de la FACH en ese momento, el general Carlos Guerraty y me dice que me vaya de inmediato a Quintero, que no llegue hasta la Base Aérea, que aterrice en Rodelillo. Y agregó: “Y váyase a conversar con el coronel José Berdichewsky para que le entregue una información que yo acabo de recibir en este momento y que él necesita conversar con alguien de Inteligencia”.

Qué había pasado. Cuando sale Allende elegido, se produce una situación absolutamente anormal en la Fuerza Aérea. Cuando a uno lo quieren mandar de agregado a alguna embajada u organismo internacional en el extranjero, es un proceso normalmente largo porque tiene que salir en el Boletín Oficial, asignarte en el presupuesto y una serie de trámites más. Y cuando sale elegido Salvador Allende, al coronel Mario Jahn lo sacan del Departamento de Contrainteligencia de la FACH en cinco días. Con inusitada velocidad. Se va Jahn a Panamá y yo, que era el segundo en Contrainteligencia, me quedo solo ahí con todo el lío que se armó y con muy poca experiencia. Era capitán y tenía 35 años. Me comí todo ese período entre la elección de Allende el 4 de septiembre de 1970, su corroboración por el Congreso el 24 de octubre y el inicio de su gobierno el 4 de noviembre, solo.
Entonces, ese día, muy poco después del 4 de septiembre, día de la elección de Allende, me voy a Quintero y hablo con el coronel Berdichewsky. Le digo que me ha mandado mi general Guerraty a hablar con él respecto a una información que me tiene que entregar. “Sí”, me dice, “tengo necesidad de hablar con usted porque he tenido conocimiento de que está operando dentro de la Base Aérea una célula comunista” y me da una serie de antecedentes.

-Bueno, mi general, ¿cómo usted obtuvo esta información?
-La recibí…
-Mi coronel, si usted quiere que yo investigue esto, usted comprenderá que debe decirme de quién obtuvo la información. La fuente. Porque de lo contrario no puedo hacer nada. Los antecedentes que me da, que se ha perdido una Tarjeta de Identificación Militar (TIFA) en el casino, que la encontraron abandonada dentro de un avión y otras informaciones sobre personas sobre las que usted tiene dudas o sospechas, ¿quién se las dio?
Y después que le insisto y le digo claramente que si no me da la fuente no podré hacer nada, él dice: “Esta información me la entregó el comandante Montero”. Un oficial de la FACH que se había retirado poco más un año antes.

-¿Dónde puedo hablar con el comandante Montero? -le preguntó.
-… No sé si deba decirle…, no sé –escucho como respuesta.

Y ahí le dije: “O me da la información completa, mi coronel, o me regreso a Santiago”. “Montero vive en Viña del Mar”. Y me da la dirección. Era una calle que desemboca en el Regimiento Coraceros. Partí inmediatamente. Había llegado como a las 10 de la noche a Quintero, por lo que debo haber llegado a la casa de este señor Montero como a las dos de la mañana. Y lo primero que me llamó la atención fue que la casa estaba con muchas luces. Él mismo me salió a abrir la puerta. Y me dijo: “Qué gusto, capitán, de tenerlo aquí, lo estaba esperando”. Y me hace entrar a una especie de biblioteca chica. Vuelve a decirme la alegría que le da que haya venido, que necesitaba urgente hablar conmigo. Y agrega: “Usted sabe que viene el marxista Salvador Allende a Valparaíso el sábado y cuando Mario Jahn se fue me dejó dicho que cualquier cosa que necesitara la hablara con usted, porque podía colaborarnos en los que necesitáramos. Y bueno, aquí en mi casa está el almirante Justiniano (Horacio Justiniano) y el comandante del Regimiento Coraceros porque vamos a asesinar al Presidente (Allende) cuando venga el sábado”.


-¿Montero le dijo que iban a asesinar a Salvador Allende? 
Claro: “Lo vamos a asesinar”. Tal cual. Y me agregó: “Necesito que me entregue armas automáticas y personal para cubrir la retirada de la gente que va a operar”. Me dijo también que estaban al tanto de lo que se iba a hacer el comandante en jefe, general Guerraty, y el comandante del Comando de Combate, el general Toro Mazote. Le respondí que no había venido a hablar con él de eso, sino de una célula comunista que operaba en la FACH y de la que él había tenido conocimiento y de la cual le había informado al coronel Berdichewsky.
-Pero capitán, yo necesitaba hablar con usted y por eso le dije a Berdichewsky lo de la célula comunista.
Bueno, le dije a Montero, yo no le puedo contestar en este momento lo que usted me está pidiendo. Es muy grave y debo meditarlo. Y me fui. Llegué a Santiago en la madrugada y me fui directo a mi oficina, al Departamento de Contrainteligencia que funcionaba en Bulnes con calle Cóndor y escribí un parte escrito de todo lo sucedido. Allí cuento exactamente todo lo que acabo de relatarle. Y lo hice con mucha tranquilidad porque se lo iba a entregar al general César Ruiz Danyau, quien estaba en contacto con Allende y de quien todos sabíamos que iba a ser el próximo comandante en jefe de la Fuerza Aérea.


-¿Qué hizo una vez que tuvo escrito el parte? 
Terminé el parte y me fui al Ministerio de Defensa. Ahí espero que llegue el general Ruiz Danyau. Apenas lo veo le digo: “Mi general, necesito hablar con usted con urgencia”. Me hizo entrar de inmediato y sin preámbulos le entrego el parte escrito. El general empieza a leerlo y recuerdo que en un momento debió acomodarse los anteojos y él dice: “se me llegan a caer los anteojos”. Termina de leer, se queda un rato pensando, luego toma el teléfono y dice: “Alo, mi general Guerraty, hay un informe aquí que creo debe ver de inmediato”. “Suba, capitán Silva, muéstrele el documento”, fue lo último que escuché al salir de la oficina del general Ruiz. Ahí supe que estaba metido en un lío, porque el general Ruiz no me apoyó. En el documento que estoy entregando aparecía el nombre del general Guerraty y ahora el general Ruiz me mandaba a hablar con él… Subo a la comandancia en jefe, entro a la oficina del general Guerraty. Él lee el parte y cuando finaliza me mira y me pregunta: “¿Qué piensa usted?”. “Mi general, este es un crimen político, vulnera y violenta a las Fuerzas Armadas y a la Fuerza Aérea. Imagínese el desprestigio para nosotros”, le digo. Ahí el general Guerraty se da cuenta que yo no estoy en esa historia. Y me ordena que me vista de civil y que vaya nuevamente a Viña del Mar, a la casa de Montero, y le diga que no siga haciendo esos comentarios. No estoy bien seguro de los días, pero creo que esto ocurría un día miércoles y al sábado siguiente Allende iba a Valparaíso. Lo que sí sé es que era en la misma semana.


-¿Y se fue de nuevo a Valparaíso? 
Debo reconocerle que no fui a Valparaíso. Estaba realmente aterrorizado. Conseguí a través de un conducto hablar con el secretario de Salvador Allende, don Miguel Labarca. Y fui con Alamiro Castillo, aquí presente (está escuchando su testimonio), porque pensé que necesitaba un testigo, ya que si pasaba algo yo sería cómplice. Cuando nos encontramos con Miguel Labarca, le conté la historia. Y él dijo que necesitaba que hablara con Allende de inmediato. Nos fuimos a la llamada “Moneda chica”, una casa que era de los profesores y donde funcionaba su comando. Andábamos de uniforme. Ya estaba oscuro al final de ese día interminable, el mismo día que hablé con Guerraty. Llegamos en el auto de don Miguel Labarca. Se baja, vemos movimiento y aparece Allende quien se encarama al auto. Y partimos en el auto camino a Valparaíso. Y le narro exactamente lo que le he contado a usted. Recuerdo que la única interrupción de Allende fue para decir: “¡Y por qué Ruiz Danyau no me informó!”. Y luego dijo: “Porque yo tengo conocimiento de esta información, me la pasó el general Daroch”. Después, nos preguntó qué pensábamos nosotros de Ruiz Danyau. Con Alamiro le dijimos que era un excelente profesional, un líder, que la Fuerza Aérea lo quiere mucho… Y Allende insistía: “¡por qué no me avisó!”. Después Allende me dice: “¿Le importaría que yo dé cuenta públicamente de esto?”. Le respondí que yo no quería ser cómplice de lo que pudiera pasar. Y decide que como él tenía una concentración en avenida Grecia, allí iba a informar. Y lo hizo. Dijo que había un oficial de una rama de las Fuerzas Armadas, de apellido Montero, “que dice que me quiere matar, pero advierto que tengo pleno conocimiento”…


-¿Ustedes detuvieron ese intento de asesinar a Salvador Allende? 
Así parece. Pero quiero ser bien claro, no fue que yo tuviera mucho coraje. Lo que me movió fue que no quería ser cómplice de un asesinato político. Y Alamiro Castillo fue mi testigo, porque me podían matar y yo quería que se supiera que yo no estaba metido en ese asesinato político. Además, como yo era de Contrainteligencia, era posible que se pensara que yo sí estaba metido. Y así se deshizo la historia. Eso creí yo… Más o menos diez días después, me llega una carta por vía diplomática que me envía el comandante Mario Jahn en la que me dice que vaya de civil a la casa del mismo comandante Montero a Viña del Mar, porque se sabe lo que pasó y que retire una munición de guerra que él le entregó a Montero. Obviamente no hice ninguna cosa. No fui. Jahn no era mi amigo, era mi jefe, y teníamos una buena relación porque habíamos estado trabajando años en el Departamento de Contrainteligencia. Y fue ahí que yo cometí un grave error. Porque luego me llama Jahn por teléfono. Y yo convencido de que me estaba llamando de la zona del Canal de Panamá, le digo que cómo está. Y Jahn me dice que me está llamando del Ministerio de Defensa, de la Subsecretaría de Aviación. “Venga de inmediato a hablar conmigo”, dice y corta.

Llego allá. “¿Recibió usted la carta que le envié pidiéndole que fuera a la casa de Montero?”. “Sí, mi coronel, la recibí”. “¿Dónde está esa carta?, dice. “En mi oficina”, respondo. Y no la tenía. Porque sucede que Miguel Labarca, a quien le conté de la carta, le informó al Presidente Allende. Y el Presidente le pidió que se la prestara porque él quería guardarla como un hecho histórico. Y se la entregué a Labarca. Por eso, cuando Mario Jahn me la pide, yo no la tengo. Y regresé a la Subsecretaría de Aviación y le dije al coronel Jahn que no la tenía, que me la habían sacado. Y ahí Jahn me dice que al día siguiente lo esperaba el Presidente de la República, porque él sí tenía la carta.


-Mario Jahn después del Golpe fue subdirector de la DINA y hombre clave en la Operación Cóndor. ¿Por qué se va tan repentinamente a Panamá cuando sale elegido Allende? 
Mario Jahn fue el primer oficial que partió con la cosa de la Contrainteligencia en la FACH. Pero la Contrainteligencia no fue enfocada desde un punto de vista profesional, del control del espionaje y seguridad nacional, sino que netamente político. Eso fue lo que aprendió Jahn en la Escuela de Las Américas en Estados Unidos. Entonces, se dedicó prácticamente todo el tiempo a la persecución de gente de izquierda, de suboficiales que tuvieran algún pariente o la mujer comunista y él intercedía para que los echaran. Ese era el terror que tenía cuando sale elegido Salvador Allende, porque piensa que van a ver todo el archivo que teníamos nosotros: sólo gente de izquierda. Jahn se aterroriza y se va a Panamá. Y desapareció del mapa ese tiempo. Yo siempre he pensado que Mario Jahn era de la CIA.


-¿Supo lo que pasó al día siguiente en el encuentro entre Salvador Allende y Mario Jahn? 
Lo vine a saber tres años después, cuando estuve preso con Osvaldo Puccio, secretario de Salvador Allende, quien me contó lo que ocurrió. Puccio me dijo que el Presidente hizo entrar a Mario Jahn a su despacho y le mostró la carta. El coronel le habría respondido que efectivamente había estado involucrado en los hechos, pero que estaba muy arrepentido. Y Allende lo perdonó, y se lo dijo ahí mismo. Lo perdonó y le ordenó que volviera a su destinación en Panamá. Y así debe haber sido, porque yo sí supe que Jahn volvió a Panamá y nadie pidió su retiro. En cambio yo, sólo tres meses más estuve en el Departamento de Contrainteligencia. Me sacaron. Por el tremendo pecado de haberle informado al Presidente electo de que intentaban asesinarlo. Por eso después del Golpe a mí casi me mataron, porque nunca entendieron que después de ese terrible episodio yo nunca más hablé con el Presidente Allende y tampoco con su secretario y con nadie de su entorno. No podían entender que no pedí ninguna prebenda y tampoco entregué nunca más información sobre la Fuerza Aérea. Y no tenían ninguna acusación en mi contra, porque nunca asistí a ninguna reunión de los contrarios al Golpe porque sabía que estaban infiltrados.

“CONSTITUCIONALISTAS” INFILTRADOS

-Torturaron a todos los oficiales de la FACH que tomaron prisioneros después del Golpe y ninguno de ellos dice que usted participaba en alguno de los grupos opositores al derrocamiento de Allende. Así se ve en el Consejo de Guerra. ¿Y lo seguían torturando? 
Quedé negro, en realidad. Mi cuerpo estaba entero negro de moretones. Me llevaron a recuperarme a la Academia Politécnica y ahí vi cuando se le escapó un disparo a un centinela que mató a un cabo que estaba detrás de mí. Pasaban cosas kafkianas allí. Se escapa un tiro de un fusil Mauser y mata al cabo Espinoza. Y al cabo Benavides, que también estaba allí, le da una especie de shock y se pone a gritar y a llorar. Lo trato de controlar, incluso le pego una cachetada para tranquilizarlo. Y llega el oficial que estaba a cargo de los prisioneros en la Academia Politécnica y se olvida que yo soy prisionero y me ordena: “capitán, saque a los prisioneros de aquí y ubíquelos en la sala de al lado”. Lo hice. Cierro la puerta, estando yo adentro, y no supe más qué pasó con el muerto. Después de un tiempo, ya en la cárcel, llevaba como diez o quince días allí cuando me llama el alcaide de la cárcel y me dice que tiene un oficio del general Orlando Gutiérrez en el que le dice que se deje inmediatamente en libertad a Jorge Silva por falta de méritos. Y el alcaide me pregunta si tengo algún reclamo contra personal de Gendarmería. “En absoluto”, le digo, “por el contrario”. “Bueno, firme aquí y tome sus cositas, porque se va libre”. Firmo, salgo de la oficina en dirección a la celda para buscar mis cosas cuando me caen dos oficiales encima. Violentamente me ponen una capucha en la cabeza y parto de nuevo en dirección a la AGA. Ahí pensé: “Ahora sí que me fusilan”. Si había firmado el documento en el que me concedían la libertad… Llegué a la AGA y me metieron en un closet. Y estuve encerrado en ese closet el resto del día y la noche. No me sacaron ni siquiera para ir al baño. Y de repente, se abre la puerta. No sabía si era de día o de noche. Me sacan, me tiran arriba de una camioneta y me llevan de regreso a la cárcel. No me interrogaron, no me pegaron, nada. Llego a la cárcel y poco después llegaron las condenas. Allí yo aparecí condenado a 20 años. Nunca supe qué pasó.


-¿Nunca supo qué fue lo que ocurrió con usted en esos momentos? 
Hasta que me convidan a un seminario que hubo sobre las Fuerzas Armadas en México. Y asistí. Y ahí estaban varios dirigentes políticos de la Unidad Popular. En la noche me convidó a comer a su casa la señora Hortensia Bussi viuda de Allende. Yo era un oficial sin ninguna experiencia política. Y esa noche, no sé por qué, les dije de la gran incógnita que no había podido resolver: qué pasó conmigo que me dejan libre por falta de méritos para luego sacarme de la cárcel, encerrarme en un closet de la AGA, para luego llevarme de nuevo a la cárcel y condenarme a 20 años. En la casa de la señora Tencha estaba Jorge Insunza, quien dijo que sabía la otra parte. Y contó que él se había quedado en Chile clandestino y que supo que un abogado habló con el cardenal Raúl Silva Henríquez por mi caso, que el cardenal habló con el general Gustavo Leigh, quien dijo que a mí me iban a fusilar por traición. Que entonces el cardenal había dicho que era pariente mío y que pedía hablar conmigo. Eso habría provocado el fin de mi historia de preso.


-¿Nada sabía el alto mando de las reuniones que hacían al interior de la FACH oficiales que no estaban con el Golpe o que claramente apoyaban al gobierno de la Unidad Popular? 
Tengo una serie de dudas. Yo estaba en el Departamento de Contrainteligencia. Y el general César Ruiz Danyau, entonces comandante en jefe de la FACH, sabía de las reuniones que tenía el grupo de los aviadores institucionales, al que pertenecía el capitán Raúl Vergara y Alamiro Castillo; y también del grupo que pertenecía al MIR. Y lo sé porque había un oficial que habiendo asistido a algunas reuniones del grupo de Vergara, el entonces comandante de escuadrilla y después general Patricio Araya -que era muy regalón del general Ruiz-, le pasaba la información al general Ruiz y el comandante en jefe le pasaba la información al jefe del Departamento de Contrainteligencia, el general Mario Jahn. Por eso yo lo sabía y me pregunto hasta hoy por qué si el general Ruiz sabía lo que estaba desarrollándose al interior de la FACH, no intentó atajarlo en ese momento, antes del Golpe.
Incluso, una vez le dije a Raúl Vergara que tuviera cuidado porque se estaba sabiendo de las reuniones que estaba haciendo. Le dije que se cuidara de Araya ya que su padre era el relacionador público de la embajada de Estados Unidos en Chile en ese entonces. No le podía decir más. Esa fue la razón, entre otras, por la que nunca fui a ninguna reunión de ese grupo. Yo estaba en el servicio de Inteligencia y no iba a asistir a reuniones de un grupo que ya estaba detectado. Entonces, a veces, yo me pregunto: ¿no habrá sido una confabulación?, ¿no habrá sido que querían a este grupo de oficiales “infiltrados” en la Fuerza Aérea para después tener una razón válida a utilizar como un elemento para neutralizar a los que podían oponerse al Golpe o a la represión que se hizo más tarde dentro de la misma FACH? ¿No habrá sido algo que manejó la CIA?


-¿Conoció supongo al coronel Carlos Ominami en la FACH y en la cárcel? ¿Qué opinión tenía de él? 
Tengo que decir que el coronel Carlos Ominami no era un hombre de izquierda. Ominami nunca entregó opiniones respecto del gobierno de la Unidad Popular. Recuerdo que me reía mucho de él porque compraba El Mercurio y se sentaba siempre a leerlo en la esquina del patio donde jugaban fútbol. Y lo leía entero. Y nos reíamos porque decíamos que se leía hasta los avisos económicos. ¡Lo trataron muy mal! Lo torturaron mucho. Llegó con marcas en las piernas… Y nos contaba algo de lo que nos reíamos mucho. Lo llevaron a un dormitorio allá en el AGA y llegó un tipo que parece que era hipnotizador. Y lo empezó a hipnotizar. Cuando ya había transcurrido un tiempo, el hipnotizador le dice: “Vamos a traer a tu hijo”. Y contaba Ominami que escucha una voz que dice: “Papá, ¿te recuerdas del plan de defensa que me pasaste?”. Y Ominami dice que replica: “Hijo, no te reconozco, tu voz está muy rara”. Y entonces a punta de patadas lo bajaron de la cama y lo siguieron golpeando mientras gritaban: “¡Éste no está durmiendo, no está hipnotizado!”. Lo que siguió fue duro.


-¿Recuerda algún hecho concreto por el cual lo hayan interrogado con insistencia? 
Me interrogaban y me insistían mucho por el dirigente del MIR Jorge Fuentes (el “Trosko” Fuentes, quien fue detenido en Paraguay por operativo de la Operación Cóndor y asesinado en Chile). Yo lo conocía porque era muy amigo de mi hermano menor. Y un día en la tarde voy llegando a mi departamento en Mac Iver con Agustinas y abajo, en las afueras del edificio, me encuentro con Choche, así le decíamos en mi casa. “Hola Jorge, te hemos andado buscando hace mucho tiempo, menos mal que te encontré”, me dice a modo de saludo. “Subamos”, le dije, “a mi departamento”. Y cuando nos sentamos, me empezó a hablar del reformista de Allende y siguió criticándolo, y luego dijo: “Nosotros queríamos saber si tú nos pudieras facilitar el acceso a la Base de El Bosque (donde yo estaba en servicio entonces), para sacar armamento”. Mi respuesta fue inmediata: “Mira Choche, quiero que te quede muy claro que no estoy en contra del gobierno. Que hay instrumentos constitucionales para acusar al gobierno de lo que ustedes piensan, pero la forma en que tú planteas tu descontento no la comparto en absoluto. Ni pienses que te voy a facilitar el paso para sacar armamento. Es más, si yo estoy a cargo el día en que lo intenten, voy a ordenar disparar si pillamos gente intentando sacar armamento. Olvídate. Eso no lo vas a lograr conmigo”. Nunca más supe de él.

Una de las cosas que me mostraron cuando me interrogaban fue un documento que encontraron en las Torres de San Borja en el que decía que se tomó contacto con el coronel Jorge Silva. Y allí dice exactamente lo que le dije en esa oportunidad: que no estaba de acuerdo con el MIR. Cuando me interrogaban, me pegaban y me volvían a golpear preguntándome si después de esa conversación yo había cambiado de opinión y había colaborado con el MIR. No me creían, lo mismo que nunca más hablé con Allende.

Mi impresión es que mucho después se dieron cuenta en el Consejo de Guerra que no tenían nada para acusarme, aparte de inventarme que yo estuve con el grupo de los “constitucionalistas” (el grupo de Raúl Vergara y Alamiro Guzmán), y me rebajan los 20 años a cinco años por “incumplimiento de deberes militares”. Da la casualidad que estaba de presidente del Consejo de Guerra el general Juan Soler Manfredini. Yo tenía muy buena relación con el general Soler, ya que estuve en la Escuela de Especialidades cuando él era director y el general Soler había sido edecán del Presidente Frei. Y cuando yo llegué a la Escuela de Especialidades conversábamos de política con él. Y él estaba bastante claro respecto de una posición constitucionalista. Pero empezó a cambiar, al punto que se puso golpista. Y recuerdo haber estado en su casa conversando y él tratando de convencerme porque sabía que estaba en contra del Golpe. “¡Imagínese el mando de la Fuerza Aérea a cargo de este país! ¡Con todo lo que lo hemos criticado por cómo ha administrado y dirigido a las Fuerzas Armadas y todos los problemas que hay en la Fuerza Aérea!”, le decía yo.

Soler sabía cuál era la posición mía y como teníamos buena relación el día del Golpe me llama. Él escuchaba los bandos militares y estaba furioso porque nadie le había informado nada de lo que iba a ocurrir. “Bueno, Flaco, ¿Y qué piensas tú?”, me dijo. “Soy un profesional, mi coronel, no piense que voy a hacer una estupidez porque no la voy a hacer, pero le quiero pedir un favor, no quiero salir a la calle a reprimir a la gente, porque no voy a poder cumplir bien esa orden. “Ya, no te preocupes, va a salir el subdirector a cargo de toda la fuerza y tú te quedas aquí a cargo de la logística porque va a venir toda la guarnición de Colina y de Cerrillos que se va a instalar aquí y a esta gente hay que alimentarla y hacerla dormir. Tú te quedas a cargo”, fue su respuesta.

Así lo hice. Vi como iban llegando los camiones cargados de presos a los que dejaban en un hangar rojo en la Escuela de Especialidades (la primera unidad de la Base El Bosque, ubicada en el paradero 32 de la Gran Avenida). El hangar estaba repleto. Ahí fue cuando vi a dos jóvenes, muy jovencitos (los entonces estudiantes universitarios Fernando Villagrán y Felipe Agüero), uno estaba todo mojado con una de esas frazadas grises de la FACH, a cargo de un suboficial. Yo ni siquiera estaba vestido de combate. Me acerco al suboficial y le pregunto: “¿Qué pasa con estos dos muchachos?”. Y el suboficial me dice que los han sorprendido en un auto con un documento en el que se preparaban para enfrentarse a la Junta Militar, por lo que los van a fusilar en la noche.
-Mira, hay un vehículo que va a salir dentro de dos horas al Estadio Nacional. Échalos en ese vehículo -le dije al suboficial
Y el suboficial los mandó al Estadio Nacional. Los sacó esa misma noche con el resto de los prisioneros de La Legua. Y no los fusilaron. Se salvaron.

DETENIDO Y TORTURADO

-¿Cuándo y cómo fue detenido usted?
Yo sabía que iba a caer. Lo presentía. Era todo kafkiano en ese período. Sabía que mi gran amigo Alamiro Castillo estaba asilado en la embajada argentina. Y pasaba en mi auto frente a la embajada para ver si lo veía, para saber lo que pasaba con él. Nunca lo vi. Pero también sabía que Raúl Vergara estaba preso junto a otros oficiales que no eran golpistas. Y pensaba que yo también iba a caer detenido, sobretodo por el problema de la carta de Mario Jahn que nunca me lo tocaron, pero que estaba presente. Yo lo sabía. Ellos lo sabían.

Finalmente caí preso el 9 de octubre de 1973. Y como sabía que se robaban los autos de la gente que caía presa, yo le decía a Nelsa, mi esposa, que me fuera a dejar en el auto temprano y como ella era enfermera de la posta del J.J. Aguirre, se fuera con él. Así, si me detenían, ella se quedaba con el auto. Cada mañana nos íbamos por la Panamericana y veíamos en la esquina del Cementerio Metropolitano los cuerpos de los muertos. Yo sabía que era gente que mataban en la Escuela de Especialidades y luego la iban a tirar allí. Pero a mí no me pasaba nada. Hasta que un día, voy llegando a mi casa como a las 10 de la noche y encuentro a un vehículo de la FACH que me está esperando. Se baja un chofer de mi grupo y me dice: “Mi capitán, me mandó mi coronel Soler a buscarlo. Pero dijo que antes que se fuera lo llamara por teléfono”. Llamé al coronel Soler a su casa. “Oiga capitán, ¿dónde está en este momento?, ¿en la casa de su mamá o en la suya en el centro?”. “Estoy en el centro, mi coronel”. “Ya mi capitán, porque le quiero pedir un favor, ¿pero no tiene un problema para venir hasta acá?”. “No, mi coronel, voy inmediatamente”. “¿Pero está seguro?, porque si no puede lo hablamos mañana”. “No, mi coronel si usted me necesita voy inmediatamente”.

Partí en el mismo vehículo hacia la casa de mi coronel Soler, que estaba al frente de la Escuela de Especialidades. Me llamó la atención que se demoraban en abrir. Y me salió a abrir el chofer. Entré, pasé por el antejardín, y cuando voy llegando a la puerta de la casa, me caen encima dos oficiales. Uno me puso una capucha en la cabeza, otro me saca el arma. Y yo siento que está ahí el coronel Soler. Y lo escucho decir: “Yo sé que va a volver. Yo sé que esto no es verdad. Yo me voy a quedar con la pistola”. Me amarraron, me tiraron adentro de un vehículo y me llevaron directo a la Academia de Guerra Aérea. Y en ese momento dejé de ser capitán de la Fuerza Aérea.


-Es decir, Soler lo entregó. 
Me entregó, pero me dio la posibilidad de no ir a su casa. Pero él no podía decirme más pues estaban allí en su casa Edgar Ceballos y Ramón Cáceres. Ellos so lo oficiales que me caen encima y me apresan. Cáceres es un caso muy especial. Yo no lo conocí en la Fuerza Aérea. Una vez voy llegando a la casa de mis padres, ya era suboficial, y me encuentro con un oficial en la casa. Qué raro, me dije, habrá un problema que me mandaron a buscar. Y nada de eso, Cáceres estaba allí porque su novia había sido compañera de colegio de mi hermana. Ahí lo conocí. Después, él estuvo en la Escuela de Especialidades, fuimos oficiales juntos allí, incluso estuvimos mas de una vez en su casa. Pasó por Balmaceda y yo estaba allá. Teníamos una relación amistosa, aunque él no tenía una personalidad que me atrajera. Tal vez él se consideraba amigo mío. Bueno, cuando me torturaban, al final -y me va a perdonar que le cuente esto- yo botaba sangre por todos lados, orinaba sangre, por atrás, por la boca…; y cuando yo estaba muy mal, Ferrada, que también estaba preso ahí, se me acercaba y me decía: “Cuenta todo lo que sabes, estas botando sangre y te estás muriendo, cuenta todo, no te van a mandar al hospital, cuenta todo”. Bueno, una mañana me sacan para el interrogatorio y me mandan un golpe fuerte de corriente. Y no sé por qué razón esa noche se me había acumulado sangre en el estómago y bote mucha sangre ahí mismo. “¡Lo reventamos!”, dijo uno de los que me aplicaba electricidad. Me sacan la capucha y me encuentro con Cáceres que está con un lápiz en la boca y es uno de los que me está torturando. Y le digo: “¡Tú haciendo esto!”. Cáceres se agachó y me dijo: “Es que ustedes querían matar a mi familia”. “Te cabe en la cabeza que íbamos a matar a tu mujer, a tu hijo”. Y él repetía: “¡Querían matar a mi familia!”. Entonces recuerdo que me pasan a un baño que había allí y yo me miré al espejo -porque llevaba ya no sé cuanto tiempo bajo una capucha-, y me asusté. “Dios mío, en lo que me han transformado!”. Tenía manchones amarillos y de todos los colores, barba, el pelo asqueroso con sangre. Y esa fue la última vez que me torturaron. Nunca más lo hicieron. Y fue también la última vez que vi a Cáceres.


-¿Cuándo salió de Chile? 
Salí de Chile en 1977. Estuve en la cárcel tres años y medio. Aunque a los dos años y medio, cuando cumplí la mitad de mi condena, se presentó un documento para que me dieran la libertad. Pero el general Gustavo Leigh personalmente dijo que no, que yo no podía salir en libertad. Tuve la posibilidad de irme a Estados Unidos, Alemania o Inglaterra. Y me fui a Inglaterra, porque me daban la posibilidad de ir a la universidad. Conseguí una beca y terminé con un master en Relaciones Internacionales que al final no me sirvió de nada, porque después me puse a trabajar cuando nació mi hija allá… Todos partimos pensando que esto se acababa en Chile al año siguiente. Y no fue así. Duró 17 años.


-¿Por qué cuenta cada episodio duro de su vida como si se tratara de otra persona, con una tranquilidad y claridad que asombra? 
De qué tranquilidad me habla si me he fumado como tres cigarrillos mientras hemos hablado… ¡Y yo no fumo! Creo que es importante reconstituir la historia tal como pasó. Pero es que siento que a mí no me pasó nada si lo comparo con lo que le pasó a tanta gente que sufrió mucho más. Mucha gente perdió la vida. Hay mucha gente mucho más importante que yo que merece más atención por lo que ocurrió. Hace cuestión de un mes atrás, como mi mujer era muy amiga de una doctora del Hospital J.J. Aguirre, María Elena Prieto, casualmente fuimos a ver la película El regalo y ahí aparece que le dedican la película a la doctora María Elena Prieto. Mi mujer la quería mucho, eran muy amigas, y por e-mail ella preguntó si era la misma doctora. Y una mujer le contestó: “Qué suerte, parece que mi mamita me está ayudando porque nosotros estábamos pensando en hacer una película de los presos de Pisagua, falló, y ahora a lo mejor tu marido quisiera ayudarnos a hacer una película sobre su historia”. Le respondí que no, porque hay mucha gente más importante. Yo sigo muy de cerca lo que está pasando acá, porque creo que hay mucha gente que merece que se la recuerde y que la historia no se pierda.


-¿Qué días son importantes para usted o conmemora en forma especial? 
Creo que cuando salí libre uno se va con un poco de pena. Porque el período en que pasé en la cárcel me sirvió mucho para conocer líderes obreros. Me acuerdo que había un viejo dirigente del salitre que no se había perdido ninguna represión. Conversaba mucho con él y hablábamos de filosofía. A diferencia de los comunistas que siempre eran muy tristones y serios, éste hombre era muy vital. Y un día le pregunté por qué sabía tanto de filosofía y de política y de tantas cosas. Y fue la primera vez que como que se quebró un poco y me dice: “Mire capitán, mi madre era cocinera de una oficina salitrera. Mi madre era prostituta también. Yo nunca fui a la escuela. A mí me enseñaron a leer los líderes que había allí y todo lo que sé lo he sabido por los libros que me han prestado”. Cosas como esa me impresionaban mucho. Me hice muy amigo de Patricio Cariola, un cura jesuita que estuvo preso. Incluso me regaló su Biblia. Se fueron los curas y, al final, había un preso en la misma celda en que estaba yo, un tal Patricio Uribe que había caído preso por un problema de cheques, porque era el encargado de exportaciones de David del Curto. Nos fabricamos una muy buena relación y recuerdo que un día, cuando nos estábamos levantando en la mañana, me estaba mirando fijamente y le digo: “¿Qué te pasa?”. Y me dice: “Yo a ti te veo como Jesucristo, porque tú dejaste tu profesión, tu familia, todo abandonado, preocupado por la gente pobre. Si a esa gente no hay que mirarla, porque no lo vas a cambiar, no vas a arreglar el mundo. Haz como hago yo: no los mires”.


-¿Cuándo salió de Chile? 
Me fui a fines de septiembre de 1977. Salí de la cárcel con pena. Era doloroso, los presos te felicitaban, te aplaudían y eso te daba una carga emocional muy fuerte. Y llegué al aeropuerto y estaba mi padre y mi madre. Me dolía mucho que cuando mi padre me iba a ver lo revisaran entero, lo humillaran. Él nunca se imaginó que su hijo iba a caer en la cárcel. Y debo confesar que yo tampoco tenía dentro de mis posibilidades caer en la cárcel. Yo recibí gran apoyo de mi familia.


-¿Lo ayudó el coronel Juan Soler a salir en libertad? 
Me bajó la condena de 20 a 5 años. Y cuando tú cumples la mitad de la pena puedes irte. El abogado mío, Luis Ortiz Quiroga, se portó muy mal, porque nunca me fue a ver a la cárcel y yo nunca vi mi defensa y sólo la escuché cuando me llevaron, pero me cobró. Me costó el auto que teníamos en la época. Cuando llegamos a Inglaterra, pensé que teníamos la plata de la venta del auto. Y le pregunté a Nelsa. Y ella me dijo “no, no tenemos nada, toda esa plata se la pagamos al abogado”. Y le encontré toda la razón: había que hacer cualquier cosa para salvar la vida del que estaba preso. Pero a Ortiz Quiroga nunca le vi. Ni siquiera he leído mi defensa. Le agradecería si usted la tiene que me facilite una copia.

Esa es mi historia. El que le puede contar mucho más de lo que pasó antes es Alamiro Castillo, que fue el único que tuvo la visión, o fue su mujer, de asilarse. Él sabe cómo y por qué se organizaron los “institucionalistas”.

OFICIALES Y SUBOFICIALES CONDENADOS POR LA FACH PIDEN
PROCESAR AL GENERAL MATTHEI

No ha dejado de causarnos sorpresa la premura de familiares y amigos en adoptar la defensa del ex Miembro de la Junta Militar, ex Comandante en Jefe y ex Director de la Academia de Guerra Aérea de la Fuerza Aérea de Chile, General Fernando Matthei Aubel.
No parece prudente que mientras la justicia juzga su comportamiento como Director de la Academia de Guerra Aérea se promueva una novelesca campaña comunicacional exculpándole a priori. Este no es problema de amistad y cariño. Este es un problema judicial y de moralidad publica.

Quienes ahora lo defienden, parecen tener una grandeza de alma, de la que nosotros carecemos tal vez porque no tenemos ambiciones políticas. Nos sentimos por tanto, liberados para manifestar sin ambages que el General Matthei ha actuado en el pasado y en el presente con una escasa calidad moral. Distorsiona mañosamente lo que hizo y lo que ocultó en su función de Miembro de la Junta Militar, en su función de Comandante en Jefe de la FACH y muy especialmente como Director de la Academia de Guerra Aérea. Pretende enfatizar su inocencia escudándose en emocionales declaraciones de amistad o las ocasionales expresiones sociales de un personaje de la política.

Nuestros planteamientos están basados en sólidos argumentos y esperamos que el Ministro Sr. Mario Carroza, no solo se limite a investigar de la muerte del General Bachelet, sino que también del asesinato del Cabo Espinoza ocurrido en la Academia Politécnica Aeronáutica. Pudiendo también agregar en su investigación, el asesinato del Sargento Samuel Reyes, perpetrado en los mismos subterráneos de la AGA, sitio al cual naturalmente según manifiesta el general Fernando Matthei, jamás bajó.

Las victimas de los hechos de la AGA lo constituyen, entre otros, Oficiales, Suboficiales y Empleados Civiles de la FACh, los que fueron juzgados en el Proceso caratulado “Aviación Contra Bachelet y Otros 1973”. Este centenar de miembros de la “familia aérea” fue sometido a vejámenes y torturas inenarrables, en los subterráneos de la Academia de Guerra Aérea (AGA) convertida en cárcel en 1973-74. El objetivo de tan sádica conducta institucional no era otra que obtener declaraciones que dieran satisfacción a la preconcebida “verdad” que sostenían el Fiscal y sus torturadores. Pues bien, por largo tiempo, oficialmente “el regente” de esa unidad de la FACH era el entonces Coronel Matthei. Es falso eso de que no podía entrar. Es falso que nunca ejerciera como Director. Indudablemente en algún archivo estarán las inmutables Actas de Recepción y Actas de Entrega de tan importante Centro de Instrucción Aérea y también la reglamentación que le ordena sus obligaciones como su Comandante y Director.

LA ACADEMIA DE GUERRA AEREA.-

1.- El Art. 180 del Código de Justicia Militar establece:” Inmediatamente que la autoridad militar superior correspondiente tuviere noticia por cualquier medio de que se ha cometido un delito de la jurisdicción militar, ordenará instruir el proceso correspondiente al respectivo Fiscal.” Proceso que no podrá extenderse por más de 48 horas.

En el caso que nos ocupa el Fiscal nombrado por la FACH para investigar los supuestos delitos, fue el General Orlando Gutiérrez Bravo, quien se instaló en la AGA, con fecha aproximada del 20 de Setiembre de 1973. Este Fiscal no tiene ninguna facultad administrativa ni de mando en dicha unidad aérea. Las funciones administrativas, logísticas, de personal, de finanzas son de exclusiva competencia del Director/Comandante de la Academia de Guerra Aérea. Es su Comandante/Director quien responde de lo “que se hace o no se hace” en la unidad de su responsabilidad.

2.- El Fiscal Gutiérrez requiere la presencia de los primeros inculpados. Estos (los primeros) están detenidos en la Base Aérea de Colina y los otros son acorralados y secuestrados desde sus unidades de trabajo

3.- El 20 de Septiembre son llevados a la AGA, que es habilitada como lugar de detención. Quien debe cuidar de los reos, es el Comandante de esa Unidad, (la AGA). Además tiene las mismas obligaciones para con los guardias adicionales que se le hayan asignado y para con los funcionarios que habrán de interrogar previamente a los inculpados.

Cabe señalar que, reglamentariamente, en estos interrogatorios los reos NO pueden ser objeto de apremios ilegítimos, como tormentos físicos o psicológicos. En el recinto AGA, el Fiscal y los funcionarios que interrogan, no tienen ninguna atribución de mando, ni administrativa. Esta función siempre será ejercida por el comandante de la unidad (la AGA)

4.- A fines del año 1973, Fernando Matthei es nombrado Director de la AGA. Por aquella fecha los procesados por el Fiscal Gutiérrez alcanzaban a un centenar de Empleados Civiles, Suboficiales, y Oficiales de la FACH, los cuales son enviados posteriormente a la Academia Politécnica Aeronáutica (Base Aérea El Bosque) principalmente, con la intención de que se recuperen de las lesiones sufridas en la AGA y para enviarlos posteriormente sin esas evidencias a la Cárcel Publica a convivir con la población penal por delitos comunes. El General Alberto Bachelet ya no está detenido con el resto de los procesados, sino que bajo arresto domiciliario por razones de salud.

5.- Luego del traslado de los presos a recuperación física en la Base Aérea El Bosque, la Academia de Guerra Aérea continua siendo un lugar de reclusión de los reos que deberán interrogar los Fiscales de turno y se continua con la tortura y aplicando las peores aberraciones físicas a los interrogados.

6.- Durante el año 1974 el Director de la AGA era el entonces Coronel Fernando Matthei. Ejercía, para graficarlo de alguna manera, de “Alcaide de la Cárcel” que era la AGA, donde también funcionaba la Fiscalía de Aviación. Ese año como consta en varios procesos, hubo torturas y muertes en los sótanos de la AGA.

7.- Queremos resaltar que no solo se trata del General Bachelet y el resto de sus camaradas Oficiales y Sub-Oficiales, los que fueron torturados en los sótanos de la “cárcel” que administraba el Coronel Fernando Matthei Aubel, sino que también los centenares hombres, mujeres y niños que pasaron por “su” unidad.

8.- Los miembros de la FACH procesados por el Fiscal Gutiérrez a fines del año 1973 son llevados a la Cárcel Publica, aun sujetos a interrogatorios, a tal punto que muchos son sacados temporalmente de la Cárcel para ser llevados a la AGA para ser sometidos a nuevos interrogatorios bajo tortura (eso era lo habitual).

9.- A mediados de Diciembre de 1973, el General Alberto Bachelet es ingresado a la Cárcel Publica, donde comparte celda con varios compañeros de la FACH, entre ellos se destacan el General Poblete, el Coronel Ominami, el Coronel Miranda, el Comandante Galaz etc. donde están recluidos mas de un centenar de oficiales y suboficiales de la FACH.

10.- Un día de Marzo de 1974 el General Bachelet es sacado de la Cárcel Publica por Orden del General Gutiérrez (FISCAL) y llevado por ultima vez a la AGA para ser interrogado. Después de este interrogatorio el General muere en las circunstancias ya conocidas.

LA JUNTA MILITAR.-

En cuanto a la declaración del senador Letelier habría que aclararle que cuando el General Bachelet murió, el Coronel Matthei no era el Comandante en Jefe de la FACH, sino que era el Director de la Academia de Guerra Aérea en donde el General Bachelet fue interrogado el día anterior a su muerte. Quisiéramos que este senador fuese tan riguroso en averiguar la muerte del General Bachelet, como lo fue en la investigación de la muerte de su padre.

Por otra parte señalemos que el General Matthei en la Junta Militar, era una importante autoridad (según sus propias palabras), y declara públicamente que sabía de la violación de los derechos humanos, pero que nada podía hacer. Enfatiza al respecto, que se le mentía y que él sabía que se le mentía. Elemental: Si sabía que se le mentía, es porque sabía la verdad. Muy livianamente Matthei dice en su entrevista: Pero qué podía hacer yo? Renunciar pues mi general. ¡RENUNCIAR Y DENUNCIAR! Eso es lo que correspondía a un Sr. Oficial y más encima con el grado Jerárquico de General y Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea.

 

Finalmente aclaremos: la AGA siempre existió. Solo cambió su función. En vez de centro de instrucción para la formación del Alto Mando Institucional, se transformó en “Centro de Detención y Tortura”, y asiento de Fiscalías en el ejercicio de la Justicia Militar en Tiempos de Guerra. Estos fiscales solo ocupaban algunas oficinas del amplio recinto de la AGA. Los torturadores de los autoproclamados servicios de inteligencia ocupaban los subterráneos y la capilla.

El jefe administrativo de la AGA era el General Fernando Matthei Aubel, en razón de su nombramiento como Director de esa organización militar. El respondía institucionalmente del funcionamiento de esa organización. Tampoco debemos olvidar la existencia de delitos por omisión, y más aun, si no actuamos siendo testigos de la existencia de delitos como apremios ilegítimos, torturas o asesinatos, nos hacemos cómplices de aquellos hechos deleznables. Esto NO es solo dentro del ámbito militar se extiende igualmente a todo el ámbito civil.

Firmado:

Comandante de Grupo (R) = Ernesto Galaz Guzmán

Capitán de Bandada (R) = Jaime Donoso Parra

Capitán de Bandada (R) = Jorge Silva Ortiz

Capitán de Bandada (R) = Daniel Aycinena

Sargento Segundo (R) = Juan Ramirez

Cabo Primero (R) = Osvaldo Cortez

Cabo Segundo (R) = José Ayala

 

Red Charquican red@charquican.cl
2 ago

memoria y DD HH en listas grupos en Internet
Querido IgnacioTremendo trabajo!!! gracias una vez por mantener esta red de valor intangible. No hace mucho en conversaciones con mi entorno directo en el hogar y mi hijo que emprende rumbos en nuevos ciclos aparacen muchas situaciones que tienen una respuesta en todo este relato. Enviaré el relato a la red personal que debe tenerlo en esta memoria activa de nuestra sociedad. Es relato en que la ética está en la epidermis de esa memoria.

Leopoldo

Red Charquican red@charquican.cl
14 ago (hace 2 días)

Que triste lo de Angela Jeria.Cuando Michelle lo llamó tío – voluntariosamente, al menos desde mi – se pudo interpretar como un téngase presente que no tenemos odio, pero no dudemos que está lejos de NI OLVIDO NI PERDÓN.

Fernando Matthei no llegó a la Junta por impecabilidad con respecto a los DD.HH., sabemos como fue la estructura de la época y que se requería para ser miembro de la Junta Militar (o ser expulsado de esta (Gustavo Leigh, Mendoza…).

Sin duda que la declaración de Angela Jeria está en directa relación con los poderes fácticos de la sociedad chilena en que incluso se puede renegar de las causas y responsabilidades de un ser querido. Valiente la actitud de Eduardo Conterras en decenas y decenas bregando por el esclarecimiento del atropellamiento de los DD.HH. desaparecidos y hoy debe enfrentar el veto de 2 personas (Jeria y Letelier) cuyos intereses personales ponen un velo al esclarecimiento d elas atrocidades de una dictadura…. Townley puede seguir viviendo tranquilo en el anonimato en este contexto.

Fernando Matthei llegó a ser miembro d ela Junta por su fidelidad al obscurantismo y ocultamiento a la represión, tortura, asesinato y desaparecidos…. o llegó a la Junta por desconocimiento. Paradojalmente la declaración de este personaje a la CNN es mucho más transparente que la declaración de Angela Jeria… bueno no es tan distinta su declaración con respecto a los atropellos en la DRA.

Me embarga una sensación de hasta cuando seré ingenuo ante liderazgos que también son parte del poder fáctico de nuestra sociedad.

Triste muy triste!!!!!!!!!!!!!!

Leopoldo.

From: red@charquican.cl
Subject: Ángela Jeria desvinculó a Fernando Matthei de muerte de general Bachelet
Date: Mon, 13 Aug 2012 22:33:04 -0400
 

Me parece el colmo, Señora Angela Jeria y Señor Juan Pablo Letelier,
Ustedes no pueden decidir sobre lo que es verdad, ni menos tratar de influenciar a los Tribunales
Es la justicia es la Justicia la que debe decidir
Carmen Gloria


 
 


11 de septiembre de 1973 . Crónica de una muerte anunciada.

“Es otro país, el Chile de ahora es totalmente distinto al de 1973” (Galería)

La caída del gobierno de Salvador Allende se recuerda según las generaciones. La perspectiva de un país más incluyente se diluye al contar con una Constitución que nació en la dictadura militar.

María Fernanda Almeida

Ese día salió temprano de casa. Tomó el auto y recogió a un par de compañeros en el camino. En Maipú, Francisco López Ibarra, militante socialista, sintonizó la radio con sus 2 camaradas. “Están bombardeando La Moneda”, decía la emisora, mientras ellos observaban en la lejanía las columnas de humo negro que oscurecían y entristecían el cielo de Santiago.

“Se terminaba abruptamente el sueño de construir un mundo mejor, de terminar con las lacras que aquejaban a nuestra sociedad. Perdí a muchos compañeros, a quienes jamás volví a ver, ya sea porque partieron al exilio o porque fueron asesinados”, recuerda Francisco, ahora de 69 años.

Haciendo un llamado a la célebre obra de Gabriel García Márquez, está convencido que lo que sucedió ese día fue el epílogo de la ‘crónica de una muerte anunciada’, Francisco dice que todos presentían que Allende sería derrocado desde que triunfó en las elecciones de 1970.

“La derecha económica como asimismo su apéndice –la derecha política- no iban a permitir que lesionaran sus intereses (…) los medios informativos también tenían la complicidad del gobierno de los EE.UU que en medio de la Guerra Fría no podía soportar que llegara a su patio trasero a ejercer el poder un mandatario que se había declarado marxista, y para eso hizo todo lo que estuvo a su alcance apoyando económicamente a los conspiradores golpistas tanto civiles como militares”, cuestiona.

El 11 de septiembre de 1973, cuando cayó el gobierno del presidente socialista Salvador Allende, Francisco guardó 2 mimeógrafos (máquinas de escribir) para difundir información clandestina, haciéndose eco de todo aquello que llegaba a sus oídos. “Hasta el día de hoy no puedo decir si muchos de mis actos contra la dictadura en la lucha por recuperar la democracia fueron producto de mi valentía o de mi irracionalidad. No dejo de sentir escalofrío en mi espalda cuando veo a mi familia y recuerdo esa época”.
El Chile de hoy

Ahora, 41 años después, el palacio de La Moneda, que fue bombardeado en los 70 con apoyo del gobierno de EE.UU., comandado por el presidente Richard Nixon, está lleno de turistas, oficinistas, niños jugando en las plazas, estudiantes riendo en las aceras. “Es otro país. El Chile de ahora es totalmente distinto al de 1973”, dice Víctor Jara. Curiosamente este joven de 24 años lleva el nombre del poeta y cantautor asesinado en el Estadio de Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet.

El Víctor Jara de ahora desconoce quién fue la persona que también llevó su nombre. “Mis padres estuvieron con Pinochet. En la dictadura sí había más trabajo, no había delincuencia, eso fue bueno también. No sé qué tan trascendental sea recordar el Golpe de Estado. Ahora lo importante es trabajar y llevar dinero al hogar, nada más que eso”, comenta.

La memoria de Sócrates, Felipe, Freddy y José fue honrada ayer en la develación de la placa conmemorativa ubicada en la Plaza Chile de la capital. Foto: Archivo.

La memoria de Sócrates, Felipe, Freddy y José fue honrada ayer en la develación de la placa conmemorativa ubicada en la Plaza Chile de la capital. Foto: Archivo.

Luisa María Carrasco fuma un cigarro junto al monumento de Allende, en La Moneda. El 11 de septiembre del 73 tenía 9 años. Desde esa época prefiere el silencio. “Yo soy cero política, nada política. Solo tengo que trabajar y punto”, dice.

Para muchos, Chile está dividido en fechas como esta. Por un lado, está la generación de Francisco, que tiene una mirada más experimental, nostálgica y crítica de lo que ocurrió, y que repudia no solo el saldo de víctimas que sumó la dictadura, sino también las bases del modelo de desarrollo que asegura que hoy afectan a miles de chilenos que “sufren las consecuencias de un sistema previsional que entrega pensiones miserables y limita la atención y el acceso a un sistema de salud”.

Pero también están los hijos de la dictadura como Víctor y Luisa María, quienes comparten una visión distinta de la historia y prefieren el silencio antes que la demanda. Hoy, la situación parece ser otra.
La generación “de los sin miedo”

Natalia Sánchez (25) es un reflejo de la época posdictadura, conocida coloquialmente como la generación “de los sin miedo”. Participó en 2006 en ‘La Revolución de los Pingüinos’, una protesta en la que marcharon más de 100 mil estudiantes que solicitaban la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), aprobada por Pinochet, y en la que se delega la responsabilidad de educar a las corporaciones privadas.

También lo hizo en las últimas movilizaciones de 2011 para demandar la gratuidad en la educación. “Hay todo un tejido social que se ha visto reactivado, impulsado o motivado (…) Poco a poco, la sociedad ha ido perdiendo el miedo y recuperando el descontento, porque aquella promesa de la democracia restituyó los derechos electorales, aunque poco y nada de los otros derechos”, reconoce Natalia.

Por ejemplo, dice que si bien los estudiantes han sido los protagonistas de fuertes manifestaciones y han logrado mayor participación política con la presencia de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) o la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), también están quienes reclaman por otros derechos laborales, de identificación sexual y se oponen a proyectos energéticos y mineros como Pascualama o Hidroaysén.

Giancarlo Visconti (27) es cientista político. Cree aún que los rezagos de la dictadura mantienen altos niveles de segregación económica, social y cultural, en su país. “La dictadura generó un efecto directo e indirecto sobre la sociedad chilena. En el primero, desarticuló los organismos de representación social y política. Los partidos políticos fueron proscritos, los sindicatos perdieron poder o desaparecieron, las organizaciones sociales quedaron reducidas a su mínima expresión (…) también tuvo un efecto indirecto sobre los ciudadanos que es el miedo o indiferencia a participar en política o en organizaciones sociales”.

A su criterio no hay una intención real de rescatar la figura de Allende o Pinochet cuando se recuerda el 11 de septiembre, día del Golpe de Estado. “Aún no hay una reflexión crítica para entender que esos mismos jóvenes que tiran piedras en una población a las 4 de la mañana son los que están constantemente excluidos por el sistema educacional, en donde la mayor aspiración es conseguir un trabajo para recibir el sueldo mínimo una vez terminado el liceo”, reflexiona.

Si bien cree que la figura de Allende es controversial y fue un presidente que cometió errores como dice lo hacen todos los políticos, asegura que criticar un periodo presidencial es muy diferente a justificar una dictadura. “Allende hoy puede ser un reflejo de tenacidad y convicción política, pero también un ejemplo que el diálogo y la negociación son parte fundamental de la democracia cuando no se tienen mayorías absolutas”, concluye Giancarlo.

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El MIR Chileno: Balance esencial a cuarenta años de la caída en combate Miguel Enriquez. Sergio Grez

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El MIR Chileno: Balance esencial a cuarenta años de la caída en combate Miguel Enriquez

El MIR Chileno: Balance esencial a cuarenta años de la caída en combate Miguel Enriquez

por 14, octubre, 2014 en sección Opinión 1 opinaen eldebate sobre este artículo
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Aunque no milité en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR), siempre tuve un gran respeto y no poca admiración por los miristas, especialmente por figuras como Miguel Enríquez, Bautista Von Schouwen, Luciano Cruz y Lumi Videla. Si bien no fui mirista, en más de una ocasión compartí  con ellos empresas comunes, triunfos, esperanzas, dolores, derrotas y frustraciones. Conformo la generación que fue testigo y protagonista de los procesos que encarnaron estos dirigentes y varios miles de jóvenes revolucionarios chilenos de los años 60 y 70. Como militante de la izquierda revolucionaria de aquella época, también como historiador y ciudadano de los tiempos actuales, tengo un juicio sobre la historia del MIR ya expresado en varias ocasiones y que vuelvo a compartir a pedido de la revista Carcaj con motivo de los 40 años de la muerte de Miguel Enríquez.

Porque sabemos que la visión y los sentimientos del ciudadano tienden a impregnar, inevitablemente, el juicio del historiador y, precisamente, porque me cuento entre aquellos que piensan que no hay historia neutra, estoy consciente de que mi pequeño y marginal rol de observador y compañero de ruta en algunos pasajes de la historia del MIR, baña mis apreciaciones y juicios históricos. No obstante, mi calidad de historiador y de ciudadano me obliga a ejercer el juicio crítico sobre los actores de la historia, aun de aquellos que nos son cercanos o por los que sentimos respeto y admiración.

Al reflexionar sobre la trayectoria histórica de Miguel Enríquez y del MIR chileno (menciono a ambos ya que no es posible referirse a uno sin hablar del otro), me surgen tres grandes interrogantes que quisiera compartir con ustedes. Tres preguntas en las que puede sintetizarse el balance histórico más esencial respecto de estos actores.

En primer lugar, ¿qué representó históricamente Miguel Enríquez y la generación rebelde de los años 60 y 70 del siglo XX? Luego, parece pertinente interrogarse acerca de los aciertos y errores de esos dirigentes y militantes; finalmente, es necesario plantearse cuáles son los elementos rescatables de esas experiencias en la perspectiva de las luchas libertarias del presente y del futuro.

Aunque cada uno de estos problemas puede ser materia de largos debates, en parte ya realizados, en parte pendientes, aprovecho la oportunidad que se me ha ofrecido para hacer algunos planteamientos a título exploratorio, para “galopar sobre estos temas”, como solía decir el propio Miguel.

La primera interrogante es tal vez la más fácil de responder. Con la perspectiva que permite el transcurso del tiempo, además de la culminación de ciertos procesos históricos, no cabe duda que la generación revolucionaria de los 60 y los 70, aquella nucleada en torno al MIR y otras organizaciones de izquierda revolucionaria, representó la tentativa más decantada en la historia de Chile por “tomar el cielo por asalto”, esto es, conquistar el poder para un proyecto revolucionario socialista centrado en la obtención de la justicia y la igualdad social. Tuvo el privilegio de actuar en un momento clave de la historia, cuando una poco común confluencia de factores de larga y de corta duración puso a la orden del día en el seno del ya secular movimiento popular chileno la cuestión del acceso al poder. La emergencia de esa generación revolucionaria fue posible gracias a numerosos factores derivados de la permanente crisis de la sociedad chilena a partir del agotamiento del modelo de sustitución de importaciones y del fracaso de variadas experiencias políticas –desde los gobiernos radicales hasta la “Revolución en Libertad”, pasando por el populismo ibañista de la “Revolución de la escoba” y la “Revolución de los gerentes” del derechista Alessandri-, que generaron una actitud de disponibilidad política para llevar a cabo cambios sociales más profundos en amplios sectores del mundo popular y de las capas medias, especialmente, estudiantiles e intelectuales. A ello se sumó el profundo impacto de la Revolución Cubana, la disidencia china respecto del Vaticano ideológico representado por Moscú en el seno del movimiento comunista internacional y las revoluciones anticoloniales que se multiplicaron desde fines de la Segunda Guerra Mundial y, muy particularmente, durante los años 60. Todos estos hechos pusieron la revolución “a la orden del día” en el escenario internacional. Pero se trataba de una revolución que ya no sería la simple expansión geopolítica del llamado “campo socialista” al amparo de la potencia militar soviética como había ocurrido en la mayoría de los países de la Europa Oriental durante la segunda mitad de los años 40, sino de una auténtica revolución desde las bases populares, una revolución de acuerdo a los cánones clásicos del marxismo que la generación revolucionaria chilena y latinoamericana de los 60 y de los 70 intentó retomar. Esto significaba una ruptura de grandes proporciones respecto de las concepciones y las prácticas parlamentarias y legalistas de la izquierda que, en el caso de nuestro país, se venían desarrollando –no sin altibajos- desde mediados de los años 30.

Sintetizando, podríamos decir que la empresa liderada por Miguel Enríquez consistió en intentar, en base a la audacia, el coraje, el empuje, la decisión, la inteligencia y el sacrificio, la toma del “Palacio de Invierno”, de acuerdo a los postulados del leninismo y a los aportes teóricos y prácticos de la experiencia cubana y del guevarismo.

La creación de un partido de revolucionarios profesionales de sesgo leninista se entrelazó con la concepción de la organización político-militar tomada de la experiencia guerrillera cubana y latinoamericana.

El principal acierto del MIR fue captar el estado de “disponibilidad revolucionaria” de una vasta franja de trabajadores, intelectuales y estudiantes y, más agudamente, percibir que la elección de Salvador Allende como Presidente de la República abría una situación prerrevolucionaria. Los mayores éxitos políticos del MIR se dieron precisamente en aquellos años, cuando con audacia y flexibilidad táctica se empezó a convertir en un partido con influencia de masas, un actor importante de la vida política nacional. Tal vez una de sus principales carencias fue la falta de tiempo. En su frenética carrera, tanto esta organización como el conjunto de la izquierda revolucionaria no alcanzaron la influencia y la madurez requerida para revertir la situación que se transformaba aceleradamente de crisis prerrevolucionaria en contrarrevolución desembozada.

El contexto político e ideológico de aquellos años hacía muy difícil la necesaria renovación ideológica de la izquierda chilena. En el mundo bipolar de la Guerra Fría, de las definiciones a favor de uno u otro campo, en un contexto en que la lucha política se planteaba en la lógica de la guerra, el espacio para las revisiones críticas e introspectivas era objetivamente muy pequeño, en algunos casos francamente insignificante. Luego, bajo la dictadura, ese camino era aún más difícil. Ciertas concepciones y tendencias, a veces criticadas, pero jamás superadas totalmente, como el foquismo y el militarismo en algunas organizaciones revolucionarias, unidos a ciertos errores de apreciación –como la subvaloración del poderío del enemigo y la sobrevaloración de la fuerza propia- se saldaron en el exterminio físico y en la derrota política y militar del proyecto revolucionario encarnado por Miguel Enríquez y sus compañeros. El proyecto mirista fue, en realidad, derrotado en tres oportunidades: la primera vez entre 1973 y 1976, cuando la feroz represión de la dictadura liquidó a una parte muy significativa de su dirección histórica, entre ellos al propio Miguel, y desarticuló muchas estructuras de la organización. Una nueva hecatombe se consumó entre fines de los 70 y comienzos de los años 80, terminando en cuantiosas pérdidas humanas, políticas y materiales acciones como la “operación retorno” y la tentativa de implantación guerrillera de Neltume. Y una nueva derrota, esta vez eminentemente política, tuvo lugar durante la segunda mitad de los años 80, cuando se impuso la “transición pactada” que dejó al MIR y a otras fuerzas revolucionarias sin alternativa viable, y, en definitiva, sin base social.

¿La derrota de un proyecto significa la invalidación de su causa? No necesariamente. Pienso que lo esencial de los ideales de la generación revolucionaria que creció y se desarrolló en los años 60 y 70, sigue estando vigente puesto que los grandes objetivos de justicia e igualdad social no han sido cumplidos en nuestro país. Pero, y esta es nuestra tercera interrogante: ¿qué es lo rescatable de esos proyectos fuera de la propia experiencia?

Sin duda estamos en una época distinta. Ya no vivimos –como creíamos entonces- en “la época del imperialismo y de la revolución proletaria”. Ciertamente, estamos aún en la época del imperialismo (ahora más globalizado), sin embargo, solo una imperdonable ceguera política podría llevarnos a creer que la revolución proletaria está a la orden del día en algún punto del planeta. Cuando las grandes transformaciones sociales, económicas, culturales e ideológicas de las últimas décadas del capitalismo globalizado han diluido la identidad e incluso una buena parte de la base sociológica de la clase obrera, cuando la emergencia de nuevos actores sociales populares configura un panorama más complejo y matizado, solo una irreflexiva obstinación nostálgica podría llevarnos a la repetición de los moldes revolucionarios clásicos. Pocos son, en realidad, los conceptos e instrumentos políticos de aquella época que han salido indemnes de los vendavales históricos del tiempo transcurrido desde la caída entonces[1].

Los proyectos marxistas de socialismo basados en dos supuestos: un soporte material representado por la gran industria, y un soporte social, la clase obrera, han sido seriamente cuestionados por la experiencia histórica y por la evolución del capitalismo. Hasta ahora las bases materiales de la gran industria no han constituido más que los soportes de la reproducción ampliada del capitalismo y en algunos países produjeron formas estatales totalitarias. Una nueva utopía revolucionaria, so pena de volver a repetir experiencias de nefastas consecuencias, debería comenzar por cuestionar este supuesto, proponiendo enseguida una nueva forma de producir que aún no es posible prever.

Del mismo modo, se debe constatar que a pesar de las previsiones y deseos, la clase obrera no ha sido, en cuanto tal, en ningún país del mundo, la fuerza social decisiva para la liberación de la humanidad. Si bien su carácter de clase explotada bajo el capitalismo es una evidencia histórica incontestable, su esencia revolucionaria universal no fue, en realidad, jamás fundamentada ni confirmada por la experiencia histórica. Aunque buena parte de las revoluciones del siglo XX se hicieron en su nombre y con su apoyo, en ninguna parte esta clase, en tanto tal, ejerció la dirección real de esos procesos que terminaron por constituir nuevas formas de dominación y de explotación. Esta constatación no invalida el hecho de que un proyecto revolucionario anticapitalista solo puede tener como base social a los trabajadores y demás sectores explotados u oprimidos por el capitalismo, pero nos obliga a replantearnos el tema de los sujetos sociales portadores del cambio. De seguro, el sujeto social revolucionario de los nuevos combates por la liberación es más cercano a aquella visionaria percepción mirista sobre “los pobres de la ciudad y del

campo”, un sujeto plural, multiforme, de contornos flexibles, que se construye en torno a ciertos momentos y tareas históricas. No se trata ya de encontrar a “la” clase mesiánica portadora de la liberación de la humanidad, sino de articular en un proyecto revolucionario global las aspiraciones de los trabajadores y demás sectores explotados con las de otros segmentos étnicos, sociales y culturales que cuestionan el capitalismo.

En esta perspectiva, el socialismo del futuro no puede ser concebido simplemente como un proyecto que presentado como “socialismo” no sea más que una forma específica de capitalismo o socialismo de Estado. Para la construcción de una utopía de nuevo tipo se hace necesaria una profunda reformulación de las bases teóricas, ideológicas, políticas y culturales que inspiraron los programas y prácticas de los movimientos políticos y sociales de transformación social en Chile.

¿Qué podemos rescatar entonces de la experiencia de la generación revolucionaria de los 60 y los 70? En un mundo donde ha hecho crisis la teoría clásica de la revolución y en el que el impulso vital de la revolución rusa se ha extinguido en medio del desastroso final de los “socialismos reales”, es, sin duda, poco lo que se puede recuperar de las referencias teóricas, de los instrumentos y de las estrategias políticas de antaño, pero es mucho lo que se debe recoger en cuanto a decisión de cambiar el mundo y lo que se debe rescatar en el plano de la moral y de la consecuencia con los principios y convicciones. Cuando las clases dirigentes, a través de sus políticos e intelectuales, solo ofrecen a la humanidad la perspectiva de una eterna reproducción del capitalismo, una suerte de congelamiento o “fin de la historia” sin proyectos colectivos ni utopías de cambio social, ; cuando en países como el nuestro la casta política nos muestra día a día que para ella pensar, decir y hacer son tres cosas distintas, el legado moral de Miguel Enríquez y de su generación revolucionaria sigue teniendo un valor que en la perspectiva de las luchas y utopías libertarias del futuro, no será puramente testimonial. El desafío histórico para las nuevas generaciones consistirá en recoger esa herencia moral y procesarla a través del prisma de nuevos instrumentos teóricos que deberá construir por sí misma, recuperando de los aportes anteriores lo necesario, sin reflejos nostálgicos que conduzcan a la repetición de los costosos errores del pasado, mas sin claudicación frente a las presiones del sistema de dominación.

Estoy seguro que, más temprano que tarde, estos nuevos hombres y mujeres evaluarán la experiencia y el legado de quienes los precedieron y construirán, con el mismo entusiasmo y consecuencia, aunque con más clarividencia y mayor efectividad, las “grandes alamedas” libertarias del porvenir.

Santiago, octubre de 2014.


[1] Varias de las ideas expresadas a continuación fueron desarrolladas junto a los integrantes del colectivo CEP-Chile en el documento Una corriente socialista libertaria como alternativa de izquierda revolucionaria (Reflexiones para un proyecto transformador), París, Centro de Estudios Políticos sobre Chile, abril de 1985.

Sobre el autor

Sergio Grez Toso. Licenciado en Historia (1980) y Magíster en Historia (1982) por la Université de Paris VIII, Francia. Obtuvo el doctorado en Historia en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris, Francia (1990). Se incorporó al Departamento de Historia de la Universidad de Chile en 2004. Su área de interés principal es la Historia de los movimientos populares en Chile, buscando integrar tanto lo social como lo político en una perspectiva que considera también las dimensiones económica, ideológica y cultural.